Un mes ya había pasado desde la muerte de su pareja. Un mes encerrado y deprimido, apenas comía y respiraba. De vez en cuando se distraía leyendo libros nuevos que su padre le pedía que le comprará.

Ya nada era igual.

No podía no estar triste, no llorar y vivir con ese amargo sentimiento y rencor hacia aquellos que le hicieron ésto. Cómo si la muerte de su amado Alpha no hubiese sido suficiente, apenas regreso a Nueva York luego de haber visitado Nueva Orleans, se enteró de la horrible noticia que aquel que siempre vio como un segundo padre también falleció solo que por causas naturales.

Husk también se fue, desde hace varios días atrás se le había notado enfermo pero nunca pensó que fuese tan grave. Y ahora también se sentía culpable por no haber tomado cartas en el asunto antes de que la misma enfermedad del hombre acabará con él. ¿Por qué la vida quiere verlo sufrir?

¿Quién quiere verlo sufrir? ¿Dónde está aquel Dios que debe hacer justicia? Él no ha hecho nada malo, sólo se enamoró.

La puerta fue tocada un par de veces, pero él no respondía así que la persona del otro lado decidió pasar hasta acercarse a él, quién está tendido en la cama.

—Ángel, esto no es sano. Ni para ti ni para el cachorro.— habló Molly, ella al igual que su demás familia estaba harta de ver en ese estado tan deprimente al menor de la familia.

—¿Cómo sabes de verdad que estoy en cinta?— cuestionó. Cómo si no hubiese ya tenido algunos síntomas como el mareo y el vómito. Por eso últimamente ya no comía tanto, además de carecer de ganas o ánimo.

—¡Es más que obvio! La pansa te está creciendo y tú apenas y comes. — le dijo, es obvio lo preocupada que está. Si bien Ángel no llevaría mucho estando en cinta más que un par de semanas, casi dos meses se le puede notar un visible bulto en su pansita. — Tu olor es algo diferente, aún hueles a Alastor a pesar de que él ya no está con nosotros. Y has tenido mareos. ¿No lo entiendes?

—Tu no entiendes el dolor que estoy sufriendo Molly. — se abrazó así mismo. Tener un cachorro ya no le causaba la misma felicidad que antes. A sus dieciocho años vivió un desamor.

Luego de la muerte de Alastor, sufrió días debido a la marca que lo unía a él. La cuál se fue borrando y recordarle que ya no está enlazado con alguien, que nuevamente está solo.

—Tienes razón, no entiendo tu dolor porque no estoy en tu piel, y por que cada ser humano enfrente las situaciones de la vida de forma diferente para no quedarse sumido en ese sufrimiento. — hizo una breve pausa y liberó su dominante aroma, tomó el mentón de su hermano para que esté alzará la mirada y la mirase fijamente.—

Pero debes de seguir luchando Ángel, si no lo haces por ti, por lo menos hazlo por esa criatura que estás esperando.— dijo comprensiva, notando como los ojos azules de su hermano se cristalizan, señal de que tenía ganas de llorar pero se retenía. Porque ya había llorado varios días y ya no le quedaba más. — ¿Quieres perder lo único que te pueda quedar de tu Alpha?

—No... Yo no quiero perder al bebé. — contestó luego de un rato meditando las palabras, le duela o no su hermana tiene razón.

Molly suspiró y le regaló una sonrisa angelical, de comprensión y apoyo haciendo su aroma más suave para calmar a su hermano. Un aroma familiar y cálido.

—Se que la depresión o tristeza que tienes no se cura de un día para el otro, pero al menos intenta salir adelante. Por más insensible que suene esto, sal adelante sin un Alpha. — está vez le tomó de los hombros. — Nos tienes a nosotros Ángel, a tu familia que siempre te ha querido. Que te ha apoyado. No tomes tu tragedia como un final. Sólo como un mal comienzo, aún tienes mucho que vivir, eres joven mi Angie.

—Supongo que ... tienes razón. — sonrió de medio lado, abrazándose de ella queriendo jamás soltarse de aquello a lo que se está aferrando.

Esta vez, daría lo mejor de si mismo para seguir adelante, y ya nada lo pararía. No volvería a caer en aquel hoyo oscuro de tristezas y penas, se levantaría y le regalaría una sonrisa a la perra vida.

—QUITAMELA, UNA ARAÑA.

—Ángel, es solo una araña. ¿Aunque como se abra colado hasta tu habitación?

—¡Es fea! ¡Sacala!— dijo con miedo el menor. Molly suspiró intentando no burlarse de él, y sacó a la inocente araña de su radar.

—¿Feliz?

—Odio a las arañas.

X

Esta ocasión, estamos en presencia de dos hombres que parecen ser comunes teniendo una mañana cualquiera tomando café con pan en un pequeño local de la ciudad de Nueva York.

— Rumpelstiltskin. — nombró el de ojos verdes como reptil y cabello azabache. Mirando a su compañeros quien leía el periódico tranquilamente.

—Helios. — sonrió inocente.—Es un bonito inicio de año, ¿No lo crees?— sus pupilas se dilataron, señal de que estaba ansioso por las cosas que pasarían.

—¿En qué? Ángel perdió a su Alpha antes de casarse con él. ¿Qué sigue ahora? — preguntó de mal humor. Tenía más cosas que hacer, y estar tomando el té con un conocido que puede controlar la vida de los demás, literal, no le hace más amena la mañana.

—Oh vamos, ya sabes como soy. Adoro los finales felices. — sonrió, Helios comparó su sonrisa como la de un desquiciado o un niño al que se le cumplen sus caprichos.

—¿Harás que se reúna con ese tal Alastor?— preguntó con vago interés, debía admitir que lo que escribía Rumpelstiltskin siempre le entretenía. Después de todo, el hombre que posee heterocromía se dedica a ser un escritor.

—Por supuesto que sí. Pero, a su tiempo. — respondió, mirando el reloj de manecilla en su muñeca. —Y hablando de tiempo, ya es hora.

X

Ángel le costó al principio, le llevo incluso varios días más pero consiguió mejorarse en poco menos de un mes y darse cuenta que Molly tiene razón. No estaba solo, y debía dejar de llorar y hundirse en la depresión para alimentarse y cuidarse bien por la salud de su cachorro. Qué es el recuerdo de su amor con Alastor. Debía seguir sonriéndole a la vida que es una perra y demostrarle que no sucumbió ante ella.

Sólo él era dueño de su felicidad, ¿Verdad?

—Cuando seas más grandesito, te contaré la historia de tu padre y yo. Ya verás que bonita es. ¿Sabes? Mejor escribo un libro, ¡Eso haré! Qué emoción.— habló con alegría el Omega acariciando el bulto en su vientre, aunque desde hace días que dejó de crecer a pesar de estar alimentándose debidamente bien.

Ya no se sentía tan casado como antes.

—Hay que llevarte al doctor.— le avisó su hermana.

—¿Hum?

—Para saber cómo estás del embarazo. ¿Sabes cómo cuánto tiempo tienes?

—Solo lo hice una vez con Alastor, y fue en mi celo a mediados de Enero.— contestó apenado.

—¿Una vez? ¿En tu celo?— lo miró incrédula.

—Bueno, quizás lo hicimos varias veces pero el caso es que fue en sólo esa ocasión. Así que, si ahora estamos a finales de Mayo...— comenzó hacer sus cuentas mentalmente usando de apoyo sus deditos.— Debo tener poco más de cuatro meses en gestación.

—Se que eres primerizo, pero es raro que tu pansa no se note tan grande para el tiempo que llevas gestando.— pensó en voz alta la Alpha, causando preocupación en el Omega.

Molly no es una experta en los embarazos, pero ha leído y visto lo suficiente para saber de estás cosas.

—¿Sera malo?

—No te alteres.— le regaló una sonrisa, ayudándolo a pararse y arreglarse para salir. — Vamos con el doctor a qué te revise. Él sabrá porqué.

Aunque de repente, Ángel empezó a sentirse mal.

—¿Qué ocurre? ¿Un mareo?

—Me siento muy cansado. — respondió intentando no darle importancia, aunque la verdad también empezó a sentir escalofríos. Molly le tocó la frente y mejillas.

—Oh Dioses Ángel, tienes fiebre. ¿Cómo te dio tan de repente?

Ángel no pudo responder, no tenía la respuesta a esa pregunta. Sólo se dejó llevar por su hermana hacia el doctor y aprovechando también para que le recomiende algo para la fiebre. Ángel nunca antes le había dado fiebre que no estuviese relacionado con su celo.

X

Ángel estaba en la camilla con un paño de agua en su frente, y darle algún líquido para que esté ingeriendo durante todo el rato y así no se deshidrate, mientras el doctor escucha los síntomas y revisa su pansita en compañía de su hermana.

Entonces el doctor dio la noticia, la cuál ninguno de los mellizos tomó bien.

—¿Qué acabas de decir? — Ángel con todo y ardor, se puso de pie pero su hermana intento que volviera en la camilla.

—Debe ser una jodida broma. ¿Mark le pagó? — escupió Molly sin poder creer que sea verdad. Por más que los hechos estuviesen presentes, no podía ser verdad.

—No es una broma. — respondió seriamente y ofendido, él es profesional y no haría bromas de esa magnitud. Además que no conoce a ese tal Mark. —Señorito Anthony, me temo darle está noticia, pero usted perdió al bebé.

—¿Pero cómo es posible? ¿Por qué?— preguntó alarmado el Omega, su corazón se oprimía y todo su mundo se volvía a derrumbar.

—Por lo que me acaban de decir, su Alpha falleció hace meses. ¿Correcto?— hizo una breve pausa y los mellizos asintieron.— Bueno, es muy difícil seguir un embarazo sin la presencia de su pareja. En especial cuando pasaste la etapa donde la marca de él se fue borrando debido a su muerte, debió ser un martirio.

Sí, Ángel le daba la razón. Cuando se le fue borrando la marca fue insoportable, sintió como si mutilaran alguna parte de su cuerpo. Un ardor comparado a la fiebre que tenía y que comenzaba a bajarse.

—Han habido otros tres casos registrados de Omegas que igual perdieron a sus bebés al haber pasado una etapa de depresión por el abandonó del Alpha. — comenzó a explicar el doctor, eran casos escasos pero existían. — Estamos en un tiempo en que todavía se requiere la cercanía de la pareja para que el bebé se forme correctamente. Y por lo que me acaba de decir, sobre los escalofríos, la reciente fiebre que le dio, la disminución de síntomas como el vómito. Si estoy en lo correcto, en unos días el tamaño de su pansa disminuirá. Durante semanas estuvo comiendo mal, no dormía bien y descuidó su salud por un período de tiempo. Sin mencionar la perdida de su pareja. Eso afecto mucho el desarrollo del bebé hasta el punto de perderlo. ¿Lo entiende?

Hubo silencio, cuando debió haber algo. Ángel estaba en shock, por qué todo lo quería se iba perdiendo. Porque todo lo que más ama se está perdiendo.

—¿Ángel?— Molly lo abrazó, no estaba en su lugar pero podía sentir el dolor de su hermano. Cómo si la muerte de su pareja no fuese suficientemente ya trágico, perdió a su bebé.

—Quiero regresar a casa, ahora. — alcanzó a murmurar, con ganas de llorar, con ganas de todo menos de vivir.

—No significa que no pueda volverse a embarazar. Solo que a la próxima, evite pasar estos malestares. — añadió el doctor para sacarlos de cualquier duda. Queriendo decir: No entre en depresión y has lo posible para que tú próxima pareja no te abandoné.

Molly sólo asintió en silencio y se llevó a su hermano de regreso al coche, para así regresar a casa donde estaría seguro.

La familia Dust se encargaría de proteger a su ángel, a su ya dañado ángel. No iban a permitir que volviera a sufrir, no iban a permitir que le volvieran a romper el corazón de cualquier manera posible. Son una familia, y asesinaran a cualquiera que sea tóxico para él.

Palabras: 2,003

Fecha de publicación: domingo 08 de febrero del 2020

Escritor: JaquiiAleWorld

Au: Omegaverse-Humans

Historia: "Polvo de Ángel

Fandom: Hazbin Hotel

Nota del escritor:

:D hola

Quizás crean que todo está perdido, peroooooo aún queda el epílogo!

Y ahí todo puede pasar!

Prometo ya no a ser sufrir a los personajes, creo.

Ahora, con la muerte de Husk esto no fue inesperado. Lo había mencionado anteriormente. Si no mal recuerdo, en el capítulo Trece. CREO, o en el doce. Qué ya relataba sobre su enfermedad.

Ahora, lo que dijo el doctor sobre porque perdí el bebé es cierto hasta cierto punto.

Cuando una mujer va a perder el bebé sufre algunos síntomas que el doctor dijo cómo fiebre, escalofríos, disminución del tamaño de la pansa. Ahora sí nos metemos en el Omegaverse, según leí creo que un Omega puede perder un bebé sin su Alpha y entra en ese estado de depresión, o algo así.

Si terminó el epílogo está noche de domingo, lo publicó, si no lo terminó tendrían que esperarse hasta el martes.

No he escrito nada del epílogo, por eso no estoy seguro si pueda terminarlo. En fin, hasta la próxima!