No preguntes... Solo gózalo...


Una historia de The Loud House: "Secretos y hermanas"

Capítulo XV: El inicio del fin – PARTE II

Lincoln estaba muy nervioso, más que nervioso. Sus manos no paraban de sudar mientras temblaban leve pero inconfundiblemente. ¿Cómo no estarlo? El chico iba a disculparse por haber actuado como un completo imbécil en su última visita. Estaba seguro que el comportamiento de su, hasta el momento, enamorada se debía a eso. No podía esperar más, toco con mucha dificultad el timbre de la residencia Santiago, esperando lo peor.

― ¡Ronalda! ¿¡Eres tú!?

Fue una sorpresa para el albino ver al joven latino muy preocupado. Nunca antes mostró un comportamiento similar, ni siquiera cuando rompió con Lori unas cuantas veces.

―Hola Bobby, yo vine a… Bueno, vine a…

―Lincoln… Ronnie no ha vuelto y no contesta las llamadas. Estoy muy preocupado, se supone que hoy iríamos de visita a nuestra familia en la ciudad.

― ¿Iban a salir de Royal Woods? ―. Pregunto muy confundido.

― ¿No te lo dijo? ―. El pre-adolescente negaba con la cabeza. ―Lincoln, planeamos mudarnos en poco tiempo.

Aquella noticia cayó como un baldazo de agua fría al Loud. En verdad sentía necesidad de verla y disculparse, hasta sentía culpa por lo ocurrido con sus hermanas, debía contárselo de algún modo. Probablemente no lo tome a bien, pero eso no era un problema, ya estaba preparado mentalmente para recibir todo tipo de insultos.

Aun así, el saber que no había contestado las llamadas de su hermano era una extraña señal. Si algo hacia siempre Ronnie Anne Santiago era contestar a su Bobby, sin importar la situación, siempre contestaba sin falta. Eso explicaba la notable preocupación del joven Santiago.

El latino se sentó en la acera e invito al pequeño Loud a sentarse junto a él.

―Sé lo que pasó entre ustedes dos Lincoln.

Eso sorprendió mucho más al peliblanco, haciéndolo notar en un amargo trago de saliva.

―Oye tranquilo. No te juzgo, a tu edad hice cosas mucho peores, no siempre he sido como me conoces ―. Mencionaba mientras rascaba su cabeza.

―Es más, me alegro de que hayas sido tú, pues sé que serias incapaz de hacerle daño a Ronnie. Ella me comentó que no llegaron a hacer gran cosa. No es que me alegre por ello, pero considero que las cosas tienen su momento y lugar… Supongo que ambas cosas se presentaron.

Una pequeña risa fue inevitable. Ambos se consideraban casi como hermanos, ni siquiera una situación tan… delicada podía hacerles cambiar la estima que uno se tenía por el otro.

―Gracias Bobby, aunque realmente quería disculparme con ella y lo creo mucho más necesario ahora que ustedes piensan…

―Tranquilo hermanito, sé que las cosas entre ustedes dos van a arreglarse de la mejor forma. Ahora solo me queda esperar a que llegue. Si la encuentras, por favor dile que me llame ¿Esta bien?

El albino asintió con la cabeza. Ambos se dieron la mano reafirmando la gran amistad que mantenían.

Probablemente eso fue un gran error…

Al estrechar la mano del latino, Lincoln sintió un fuerte dolor de cabeza. Algo que no fue ignorado por el mexicano. Poco a poco la visión de Lincoln se distorsionaba, pero no como si fuera a quedarse inconsciente. A sus ojos llegaban imágenes borrosas, muchas imágenes acompañadas de voces, algunas reconocibles pero otras…

"¿Por qué lo hiciste?"

"Maldito degenerado… Te consideraba un hermano"

"Estoy embarazada"

"Una familia feliz"

"¡Ahhh papi! ¡Sigue!"

"Papá… no me siento bien"

"Todo se acabó… Lemy"

― ¡Ahhhhhhhh!

― ¿¡Lincoln!? ¿Qué te pasa?

El peliblanco se tiró al suelo a causa del increíble dolor de cabeza repentino. Bobby entendía exactamente qué le sucedía a su "hermanito", lo observaba retorcerse de dolor mientras gritaba. Nada podía hacer, no era médico o algo por el estilo.

― ¡Alguien ayuda!

El grito de desesperación tuvo una rápida respuesta.

― ¡No lo levantes!

Bobby pudo observar a un pelirrojo con bata de doctor acercándose con prisa a ambos jóvenes.

― ¿Qué rayos le paso?

― ¡No lo sé! Estábamos hablando y de pronto… Un momento. ¿¡Quién es usted!?

―Mierda… No tenemos tiempo, hay que llevarlo al auto ―. Dijo mientras lo arrastraba de los brazos.

El latino dudaba de aquel tipo, pero realmente tenía pocas opciones.

― ¡Roberto! ¡Tienes que ayudarme a llevarlo al auto, aún tenemos tiempo para salvar a tu hermana!

Los ojos del Santiago se abrieron completamente. ¿Cómo sabia su nombre? ¿Sabía dónde estaba su hermanita? ¿Debían salvarla?

― ¿¡Cómo sabes cómo me lla…?

― ¡No hay tiempo para explicaciones! ¡Ronnie Anne depende de que actuemos ahora!

El miedo invadió al latino, no lo pensó mucho y ayudo a llevar a Lincoln hasta un auto 4x2 marrón oscuro que se encontraba estacionado cerca de su casa. En el asiento del piloto pudo observar un rostro ciertamente conocido.

― ¿Qué rayos le pasó? ―. Preguntó mientras abría con esfuerzo la puerta de los pasajeros desde el asiento del piloto.

Tanto el hombre como el adolescente de 17 años trataron de poner con delicadeza a Lincoln sobre los asientos traseros. El chico no dejaba de retorcerse mientras gritaba del dolor.

―Carajo, parece ser peor de lo que me imagine ―. Dijo el pelirrojo.

―Usa esto ―. Dijo el conductor mientras le pasaba una jeringa y un pequeño frasco. ―Solía usarlo cuando quería mandar todo al diablo.

Bobby observo con nervios como aquel hombre de bata llenaba la jeringa con el contenido del frasco, el cual tenía escrito en la etiqueta "Morfina". No era un experto en medicina, pero hasta él sabía que era lo único que podía ayudar en un momento así.

En efecto, poco a poco el pre-adolescente dejo de moverse y gritar del dolor para entrar en una especie de letargo.

―Bien eso sirvió, movámonos hasta el almacén.

―Sube de una vez Santiago.

Ambos hombres le indicaron al mexicano, quien con ahora más dudas accedió a la orden. Aunque ya dentro y con el auto en camino, sintió la necesidad de interrogar a los extraños. Pudo observar al piloto, era notable que su estado físico no era el mejor, el collarín en su cuello y las muletas en la parte trasera lo reafirmaban.

― ¿Podrían explicarme que está sucediendo?

―Creo que no pude presentarme bien, soy Lexter Lavern. Médico de profesión que ha ayudado a Lincoln unas cuantas veces ―. Dijo el pelirrojo quien estaba sentado en la parte del copiloto.

―Soy Paul, un gusto.

Dijo secamente el piloto. Si bien se conocían de vista, nunca antes se habían presentado formalmente, y para el latino esta no era la mejor forma de hacerlo. Estaba seguro que era el mismo tipo que estaba saliendo con la hermana rockera de Lori.

―Perdón, ¿Acaso nos hemos vis…?

―Sí, salgo con Luna. ¿Algún problema?

Eso termino por cerrar el tema para Bobby. Pero aún seguía teniendo interrogantes importantes.

― ¿A dónde nos dirigimos? ¿Saben dónde está mi hermana?

―Tú hermana se encuentra en un almacén en las afueras de Royal Woods, solo tenemos unos cuantos minutos para llegar, de lo contrario…

― ¿¡Qué!? ¿¡Cómo rayos saben eso!?

El latino estaba exasperándose más de lo habitual.

―No es nuestra culpa si es lo que piensas. Tu hermana sufre la venganza de alguien muy peligroso.

― ¿Quién? ¿Quién podría querer lastimar a mi hermanita?

Ambos hombres se quedaron callados. Sabían que la respuesta sería difícil de creer en estos momentos.

― ¡Díganmelo!

―Luan Loud ―. Dijo secamente Paul Siderakis.

La respuesta hizo que el mexicano alzara una ceja por lo inverosímil que sonaba.

― ¿Están bromeando? ¿La hermana de Lori y Lincoln? ¿Acaso me están tomando el pelo?

Rápidamente, Lexter le extendió un sobre amarillo. Al abrirlo, observó con horror fotografías de su hermanita siendo amordazada en una silla mientras esta se encontraba inconsciente. Solo en una de estas fotos podía observarse el reflejo de una ventana lo que parecía ser una sonrisa con frenos.

―Por... Porque… Porque ella.

―Luan Loud tiene una dependencia enfermiza por su hermano. Algo que puede confundirse como amor en la persona afectada. Comportamientos psicopáticos, facilidad de mentir, doble personalidad, entre otras cosas que hacen a una persona, un completo asesino. Trato de matarme hace poco, si te das cuenta estoy lleno de cenizas por todos lados.

El latino notó ese detalle, realmente estaba cubierto por lo que parecían ser restos de un incendio.

―La maldita aprovecho mi estado, me noqueo e incendió mi consultorio. De no ser por Lexter no la habría contado ―. Dijo secamente, otra vez.

―Sigo sin creerlo, ¿Cómo sobreviviste a la explosión? ―. Dijo el pelirrojo.

―No sé. Supongo que Dios me odia.

Eso causó una risilla en los presentes. Aun así, el ambiente se mantenía tenso.

―Aquí bajo con el chico.

Bobby pudo observar donde se encontraban, era la calle donde vivía la familia Loud, su hogar se encontraba un poco lejos, pero caminando en línea recta se llegaba con mucha facilidad.

―Iré con Santiago por la niña ―. Dijo Paul Siderakis.

― ¿Qué? ¿¡Espera a donde llevas a Lincoln!?

―A casa.

El médico bajo con Lincoln en su hombro.

―Estará bien. Suerte a ustedes dos.

Sin que pueda reclamar más, el conductor aceleró el paso, evitando que Bobby pueda despedirse. Observó como el pelirrojo se alejaba en dirección a la casa Loud.

―Será mejor que te sujetes, debemos apresurarnos para rescatar a tu hermana.

Bobby observó al conductor y se colocó el cinturón de seguridad.

El auto aceleró como si de una carrera se tratará. No había mucho tiempo. Solo quedaban siete minutos para salvar a Ronnie Anne.

―0―

¡Queremos reconocer a una de las mentes más prometedoras del país! ¡Probablemente del mundo en su historia!

El auditorio estaba lleno. No era para menos, una persona de Royal Woods recibía un premio internacional. Algo que no sucedía desde que Louis Garland ganó el record Guinness por estar parado de cabeza por tres días seguidos, hace ya veinte años. Premio que la pequeña ciudad celebró efímeramente, pues tan solo tres días después el desafortunado hombre falleció por un derrame cerebral. Lisa no era del agrado de todos en el pueblo. Pero el hecho de ganar un premio nobel a tan corta edad era motivo suficiente para llamar la atención de propios y extraños.

¡Como parte del comité noruego del premio nobel! ¡Queremos otorgarle el reconocimiento en la categoría de química a Lisa Marie Loud, por su contribución al estudio de la clonación humana con uso de úteros artificiales!

Los aplausos no se hicieron esperar, la pequeña genio se acercó con la mayor compostura que podía mantener para recibir el galardón. Observó en la primera fila de asientos a sus padres y unas cuantas de sus hermanas: Lori, Leni y Lily quien era cargada por los brazos de su madre. Su padre quien se encontraba a su lado, aplaudía con mucho orgullo por su hija. Era reconfortante saber que esta ocasión especial servía para unir a sus padres nuevamente, al menos por unas horas.

Bajaron el micrófono hasta su altura para que pueda decir las respectivas palabras de agradecimiento.

―Gracias. Este premio no solo es para mí. Es un reconocimiento al esfuerzo que hace toda mi familia para seguir adelante. Un reconocimiento a la posibilidad que toda mente joven de este pueblo tiene para cambiar al mundo.

De un momento a otro la imagen de Lexter Lavern llego a su mente. Sus palabras no atestiguaban un futuro para ella o para su familia. Debía cambiarlo, estaba en sus manos cambiar ese futuro.

―Para que todos podamos tener un mejor futuro. Muchas gracias.

Los aplausos volvieron y con mucha mayor fuerza. Lisa volvió detrás del telón, sintiendo como las lágrimas empezaban a caer por sus mejillas. El pequeño maquillaje que su madre le había colocado a fuerzas se estaba esparciendo por todo su rostro. No lloraba por haber ganado una medalla. Sabía perfectamente que podría ganar diez de esas. Lloraba porque la verdad que tanto negaba desde que tenía conciencia ahora la dominaba por completo. Estaba enamorada de su hermano mayor.

―0―

Las ventanas retumbaban por el alto sonido que ocurría en la cochera de los Sharp. La banda de Luna, con nombre aún por definir, se encontraba sumamente inspirada, mucho más la guitarrista principal. La explosión de sentimientos estaba a tope. Sam notaba como George hacía más esfuerzo de lo habitual para seguir el ritmo de Luna. Ruth por el contrario, no se inmutaba por el nivel de dificultad que la banda estaba alcanzando.

La nota estaba llegando a su punto máximo, y no pasó mucho para que Luna cierre esa gran tocada con un salto, estrellando su guitarra contra el suelo.

―Esa debió ser nuestra mejor tocada chicos.

Luna se encontraba claramente feliz pero agotada. Sam y Ruth salieron de sus posiciones para chocar los puños con la Loud, mientras que George se recuperaba con una respiración muy forzada.

―Vamos George, debes admitir que fue estupendo ―. Mencionó Ruth con algo de gracia al ver a su novio.

―Lo sé, solamente no pensé que teníamos una multitud fuera de la cochera de Sam.

Todos rieron, sabían que algo así aún estaba lejos de suceder. Sam trajo unos refrescos de cortesía para todos. Los miembros de la banda empezaron a hablar mientras limpiaban el desorden y bebían un poco para recuperar fuerzas.

La conversación era muy amena, pero Luna entendía que esto no podía continuar. Debía darle la noticia a sus amigos más cercanos. En estos momentos, solo podía confiar en ellos.

―Chicos ―. Dijo con un tono melancólico. ―Me voy de Royal Woods…

― ¡QUÉEE!

Tanto Ruth como George gritaron al unísono, mientras que Sam observaba con tristeza a la castaña.

―He decidido irme con Paul a la ciudad. Él tiene un departamento donde podremos vivir hasta que…

― ¿¡Estás loca mujer!? ¡Ni siquiera tienes licencia de conducir!

Ruth era notablemente la más preocupada por esta situación. Sam por el contrario, sabía que algo así pasaría tarde o temprano.

La relación entre ambas era muy buena. Se consideraban mejores amigas sin duda. Pasaron momentos difíciles desde que se conocieron cuando niñas. El hecho de que Luna le insinuara que estaba enamorada de ella no era un dato menor. Pero ambas supieron manejarlo de la mejor manera. Sabían que era mucho mejor mantener su amistad a poder arruinarla por conflictos que las parejas suelen tener. Poco después de eso, ambas tenían una noticia que darse una a la otra. Todavía recuerda como Luna se sorprendió al escuchar que le gustaba su hermanito menor. No negaba que Luna se pasmó por unos momentos, pero al final, le alegraba que su mejor amiga se fijara en alguien tan especial como lo es Lincoln. Pero ni siquiera esa noticia se comparaba a la que Luna le iba a decir. Sam no estaba en contra de las relaciones con edades diferenciadas. Pero que alguien tan cercano como Luna mantenga una relación sentimental con alguien años mayor… Pensó que se trataba de una broma, pero rápidamente la Loud rockera mostró pruebas contundentes que afirmaban la relación entre el psicólogo Paul Siderakis y ella. A pesar del rechazo inicial, la bajista termino apoyando incondicionalmente a Luna. Al fin y al cabo, era lo que las mejores amigas hacían.

―Está bien Ruth ―. Dijo Sam con calma. ―Si Luna lo ha decidido, debemos apoyarla.

―P-pero no ves que…

―Sam tiene razón Ruth. Luna no es de tomar decisiones a la ligera.

George sabía muy bien que Luna no era una chica de palabras suaves, todos los rechazos de la Loud a su persona era prueba de ello. Al final, termino quedándose con Ruth.

―Vale… Entonces, te apoyo amiga ―. Dijo mientras abrazaba con tristeza a la castaña. ―Pero si ese tonto psicólogo te hace algo, ¡Juro que me las va a pagar!

―Gracias chicos.

Todos terminaron en un abrazo grupal. Probablemente era la última vez que estarían juntos. Una lágrima resbalaba por las mejillas de Luna, había tomado una decisión. No podía dar marcha atrás.

―0―

― ¡La próxima vez! ¡Te mandaré directo al hospital! ¡ME OÍSTE!

Lynn tenía su mano derecha ensangrentada, el golpe que le dio a aquel chico era de los más fuertes que dio alguna vez en su vida.

― ¡Maldita! ¡Puta!

Bob Richards, capitán del equipo de fútbol americano, un grado mayor que Lynn se encontraba en el suelo. Su rostro se había hinchado a causa del golpe, mientras que el sangrado a causa de cuatro dientes perdidos empezaba a ser notable en su boca.

Lynn ya estaba cansada de que el tipo siempre la molestará a diario en la escuela.

"Oye Loud, deberíamos salir" "Te haré muy feliz en pocos minutos" "Tienes un lindo trasero Loud" "Vamos Loud, dos capitanes juntos, imagínalo".

Era obvio que el chico solo buscaba reputación con Lynn, ella no era tonta, veía a Bob como un gorila descerebrado el cual piensa con la entrepierna. La deportista lo rechazaba seguidamente, había perdido la cuenta.

La Loud alcanzó su límite cuando, ya en su 5ta vuelta por la pista de carrera plana, el rubio apareció deteniéndola y ofreciéndole ir en su moto a un lugar más privado. Evidentemente, la castaña declinó fríamente la propuesta. Pero eso no significo nada para el chico, quien sujeto con fuerza del brazo a la Loud, tratando de arrastrarla con él. Grave error.

― ¡Óyeme bien Richards! ―. Dijo mientras lo sujetaba de la camisa. ―Si vuelves a tocarme, ¡JURO QUE TE DESTROZARÉ LA CARA!

El chico escapo mientras emitía sonidos de pavor. La mano derecha de Lynn le empezaba a doler, era notable que el golpe le afecto mucho a ella también, no podía cerrar bien sus dedos.

Al ver la hora en su celular, notó lo tarde que se estaba haciendo. Caminaría con calma de regreso a casa. Al fin y al cabo, nada especial estaba esperando por ella. Si bien su amado y lindo hermanito no había cerrado posibilidad de estar junto a ella, reconocía que sería difícil lograr que ambos lleguen a ser una pareja. No le interesaba la opinión del resto de personas, o incluso de su familia. Ella solo quería estar junto a Lincoln, crecer junto a él y porque no… Formar una familia.

―Sí claro, una familia ―. Se dijo a sí misma, aceptando lo idealista que sonaba eso.

Saco una venda para tapar la hinchazón de su mano, en su habitación tenía cremas y medicina para tratar mejor este pequeño inconveniente, de momento la venda era todo lo que tenía. Observó las luces de su casa encendidas, algo habitual cuando la noche empezaba a surgir. Con muchas de sus hermanas fuera, creyó que por fin podría avanzar con Lincoln. Pero no contaba con que este último ya tuviera planes… Sin embargo, no se enojó con él. Lo que el albino iba a hacer serviría para que las posibilidades de estar juntos crezcan mucho más.

― ¡Ya llegue!

Su característico aviso al entrar a la casa no tuvo una respuesta. En parte, ello no preocupó a la deportista. Pero el encontrar la televisión encendida y sin nadie viéndola era una señal de alarma. Nunca, jamás en esta vida, la televisión de la casa Loud está encendida sin que nadie le vea. Ahora ya dentro de su casa, notó un escalofriante silencio sepulcral, algo casi antinatural en el hogar de los Louds. Sus temores se hicieron gigantescos al notar que, de la cocina, emanaba una potente luz roja.

― ¿¡Quien anda ahí!?

Sus gritos seguían sin respuesta. No era coincidencia, tanto la luz como la ausencia de los clásicos gritos de sus hermanas no atestiguaban algo bueno. Decidió acercarse con cautela a la cocina, preparándose con un bate que tenía escondido cerca de uno de los muebles de la sala. Al abrir la puerta, notó como la luz era más intensa de lo que pensaba. El foco de la cocina había sido reemplazado por uno de mayor tamaño. Esta era el que emitía tan terrorífico color. Al acostumbrar sus ojos a la potencia de la luz, pudo notar algo que le heló la sangre.

― ¿¡L-L-Lucy!?

Su hermana menor estaba colgada en lo que parecía ser una especie de cruz. Dicho objeto que llegaba al techo de la cocina, era compuesto de partes de auto, madera y alambres de púas. La gótica estaba crucificada, sus brazos sujetos por los alambres de púas al instrumento de tortura. Su vientre estaba descubierto, eran notables los cortes a la altura del estómago, delgadas líneas de sangre brotaban de las heridas, denotando que fueron hechas recientemente. Sobre la cabeza de Lucy, un letrero con la palabra "RAMERA" estaba clavado. Todo esto petrifico a la deportista, haciéndola soltar el bate sin darse cuenta.

―Llegas tarde, hermanita…

Una fría voz se hizo presente detrás de Lynn. Esa voz, que tantas risas le causo… Ahora generaban temor por su tono tan diabólico.

― ¿Por… Por qué?

―Digamos que, la maldita se entrometió con lo que es mío.

Acto seguido, Luan le mostró un vídeo en su celular. Lynn no comprendía que sucedía, pero al ver el material, su corazón empezaba a dolerle.

En el vídeo, Lincoln se encontraba embistiendo con mucha intensidad a su hermanita de oscura cabellera. Parecía que ambos lo disfrutaban mucho, la deportista llevo su mano a la boca y lloraba al ver como su mejor amiga en la vida, su mayor confidente, la había traicionado. Los gritos en el vídeo eran más que notorios, Lynn observó cómo Lucy se aferró con sus piernas y brazos a su hermano al momento que este alcanzó el nirvana.

― ¡Basta! ¡N-no…! ¡No puede!

―Claro que pudo Lynn. Ella te traicionó, solo observa su cuello.

La atleta observó el cuello de Lucy, notando un enrojecimiento a causa de una mordida.

―Él la marco, él la hizo suya. Cuando debiste ser tú la primera…

Las palabras confundían más a Lynn.

―Ahora debes corregir ese error ―. Dijo mientras le alcanzaba un cuchillo muy filoso. ―Vamos hermana, véngate.

Lynn sentía que su corazón iba a estallar. La comediante se alejaba lentamente para observar el espectáculo. La Loud de trece años se acercaba con temor hasta Lucy. La vio directo a los ojos, a pesar de lo increíblemente lastimada que la gótica podía estar, entendió que trataba de decirle: "Perdóname…" Acto seguido, cerró sus parpados esperado la decisión de su hermana mayor.

― ¡No! ―. Dijo soltando el cuchillo.

Acto seguido, corrió hasta la Loud con frenos para asestarle un fuerte golpe con su mano lesionada. No le importó el dolor, ella solo siguió golpeando a Luan sin importarle cuan lastimadas estaban su manos.

― ¡Estúpida! ¡Cómo pudiste hacerlo!

Al tratar de darle un nuevo golpe, sintió como el dolor empezaba a surgir en su abdomen. Al bajar su vista, observo que un chuchillo muy largo le fue perforado, obligándola a toser sangre y caer al suelo.

― ¡JA! ¡JA! ¡JA! ―. Río macabramente la comediante. ― ¡Ustedes no son más que unas perras!

Luan tomo el cuchillo que su hermana no utilizó y se acercó hasta su hermana que se desangraba en el suelo.

― Tranquila hermanita, si te alivia en algo, prometo contarles a mis hijos que su tía murió por amor.

La lunática tomo un poco de la sangre de su hermana para dibujarse una sonrisa en su rostro, dándole un aspecto mucho más macabro.

―Él es mío… Perras.

Cuando estuvo a punto de clavar el cuchillo en el corazón, la puerta se abrió con mucha fuerza.

― ¡Luan no!

Esa voz noqueo por completo a la Loud de catorce años. Al girar su cabeza pudo notar como su hermano regresó a casa jadeando y sudoroso.

― ¡Lincoln! ¡Esto no es lo que crees! ¡Yo solo…!

La cabeza de Luan empezaba a doler tanto que gritó del dolor.

― ¡Ahhhh! ¡No!

Eres débil, siempre lo has sido. Ahora déjame a mí, terminar el trabajo…

Aquella oscura parte que Luan había aceptado, logró su cometido. El cuerpo de la adolescente estaba a su merced, objetivo que ese ente anhelo desde que apareció en el subconsciente de la comediante se hizo realidad. Ahora poseía el cuerpo de Luan Loud.

―Linky… Mi amado Linky.

"Luan" tacleo a su hermano, haciéndolo caer al suelo.

―Luan, espera yo no… ¡Ahhhhhh!

Sin pensarlo mucho, la lunática clavo su cuchillo en la mano de su hermano, incapacitándolo al instante.

―Tranquilo amor mío… ―. Dijo mientras acercaba peligrosamente una navaja hasta su cuello. ―Si no eres mío en esta vida, entonces lo serás en la otra. ¡JA! ¡JA! ¡JA!

Antes de que dicho objeto asesinara al peliblanco, un disparo desvió el objeto contundente, lastimando la mano de la Loud. Al ver quien había hecho algo así, notó que en la puerta se encontraba un hombre pelirrojo, aquel médico que había rescatado a Lincoln de esos matones del niño ricachón. Lexter Lavern.

― ¡Lincoln! ¡Dios llegue a tiempo par…!

No pudo terminar la frase, un dolor punzante se hizo presente en su pecho. A la altura del corazón, observó como un cuchillo se encontraba clavado. La chica de frenos fue muy rápida, casi ni notó cuando saco otra daga y la arrojo con mucha destreza hacia él. El adulto soltó su arma y cayó en sus rodillas.

Como si de un extraño animal se tratara, Luan se arrastró hasta él.

―Sabes… Tú, no has sido el único que ha dado un pequeño "viaje…" ―. Al decir esto último, introdujo de golpe todo el puñal en su corazón, dejando en el suelo al pobre hombre.

Lexter jadeaba, sabía que le quedaba muy poco. Solo podía observar como Luan se acercaba hasta un confundido Lincoln. A pesar de su resistencia. Luan sometió a su hermano y empezó a desvestirlo.

―Ahora, seremos uno… Amor mío.

Luan empezó a estimular a su hermano, quien no paraba de suplicar que se detuviera, que parara toda esta locura. Pero la comediante no hizo caso, no pasó mucho para que procediera a la penetración, obligando a Lincoln a que lo disfrutara, aunque este mismo no podía hacerlo. Luan estaba cansada de oír solo quejas de su hermanito, desprendió el cuchillo de su mano para realizarle cortes en su abdomen, y piernas.

― ¡AHHHHH! ¡POR FAVOR! ¡PARA!

En la mente de la Loud lunática, aquellos quejidos eran de placer.

― ¡Ahhh! ¡Sí! ¡Vamos Linky! ¡Tan grande! ¡Ahhh!

Los presentes observaban con asombro lo que ocurría. El climax de los hijos Loud estaba por llegar. La sangre y el sudor se entremezclaban, mientras Lincoln agonizaba, lloraba y suplicaba porque esto parase. Cosa que parecía no iba a ocurrir. Y entonces ocurrió, en contra de su voluntad, Lincoln soltó una gran carga en su hermana mayor. Ella llevaba sus manos a su rostro mientras su lengua y ojos denotaban que había llegado a su punto más alto de placer. Se recostó sobre su lastimado hermano, para luego acercar su rostro hasta el suyo.

―Ahora nadie podrá separarnos, mi amado Lin… *PUMM*

Un fuerte batazo fue propiciado justo en la sien de Luan, dejándola noqueada al instante.

―Quédate ahí maldita loca.

Detrás de la inconsciente Luan, se encontraba el psicólogo Paul Siderakis. Apenas podía mantenerse en pie, pues solo tenía un brazo apoyado en una de sus dos muletas. Se encontraba con algunas quemaduras menores, su ropa expendía un olor a ceniza y se encontraba empapado de sudor.

―Me alegra haber llegado a tiempo.

A pesar de su estado, ayudo a Lincoln a ponerse de pie, entregándole sus pantalones azules.

―Eres un chico con mucha suerte ¿Lo sabes? Ahora debemos… Oh no…

Ambos observaban como la vida escapaba de Lexter. Sin importarle lo herido que estaba, Lincoln camino hasta el pelirrojo. En un intento de ayudarlo.

― ¡Espera! ¡Vamos a conseguir ayuda! ―. Grito con desesperación el peliblanco.

La herida del médico era de lejos la más grave de todos los presentes. Y eso lo sabía muy bien Lexter.

―Tranquilo chico, de todas formas sabía que terminaría así.

―Pero… ¿¡Porque hiciste eso!?

El galeno sabía perfectamente que el chico necesitaba respuestas, y él trataría en lo posible de dárselas.

―Sabes… No somos tan diferentes, tú hubieras hecho lo mismo de estar en mi lugar ¿Verdad? *COF* *COF* *COF*

El pelirrojo tosió sangre, alarmando mucho más al único hijo varón de los Louds.

―Tan solo hubiera querido volver a pasar tiempo con ellas, abrazarlas… Arreglar mis errores del pasado. *COF* *COF* *COF* Solo ese era mi deseo… Ahora, creo que al fin podré estar en paz. *COF* *COF* *COF* Dile a Lisa que me perdone por no poder decirle más. En cuanto a ti, solo no lo arruines… Después de todo ―. Con sus últimas fuerzas, alzó su cabello dejando al descubierto las raíces del mismo. ―Somos el hombre del plan.

Con eso dicho, Lexter exhalo su último aliento. Lincoln pudo observar que el cabello rojizo, en realidad empezaba en un blanco idéntico al suyo. Era obvio de quien se trataba. No necesitaba más explicaciones, ese simple hecho lo aterraba, pero al mismo tiempo lo ponía muy triste.

Lincoln cayó de rodillas, llorando en el regazo del cadáver, mientras en las afueras sonaban las sirenas de la policía.

―0―

Poco a poco los miembros faltantes de la familia Loud llegaban hasta su residencia. Rita se echó a llorar al ver como tres de sus hijos eran llevados en camillas hasta una ambulancia. Lynn Sr no podía creer todo lo que estaba sucediendo, pedía explicaciones a las autoridades presentes, pero entre tanto alboroto solo pudo entender que el psicólogo, que no era para nada de su agrado, Paul Siderakis estaba involucrado. El mismo estaba sentado y con una manta en sus hombros, mientras respondía algunas preguntas de un oficial. El patriarca Loud pensó lo peor, y sin ningún remordimiento, fue a golpear directamente al malherido hombre.

― ¡Hijo de puta! ¡Que le has hecho a mi familia! ¡Responde!

Dos oficiales sujetaron al iracundo hombre para evitar más disturbios. Paul solo se quedó callado mientras era ayudado a sentarse nuevamente. Lo trágico del asunto es que Luna había llegado para ver todo el espectáculo, corrió para socorrer a su pareja.

― ¡Paul! ¡Que paso! ¡Por qué rayos mi papá te…!

―No me creerías si te lo dijera…

Lincoln, a pesar de sus heridas, estaba consciente en la camilla de primeros auxilios. Observó con tristeza como el cuerpo de Lexter era colocado dentro de una bolsa oscura para cadáveres. Mientras tanto la pequeña Lisa lloraba al ver como se llevaban al médico que indirectamente había ayudado en muchas ocasiones al Loud de cabellos blancos. Lori y Leni estaban tratando de consolar a su madre la cual no paraba de llorar. Esa imagen desgarraba mucho al albino, nunca antes su familia había pasado una situación similar, jamás creyó ver llorar a su mamá tanto…

― ¡No por favor! ¡Esto es un error! ¡Lana planeo esto! ¡Lana planeo esto!

Observó como una de sus hermanas menores era llevada en una silla de ruedas mientras estaba amordazada.

― ¡No es lo que creen! ¡Lana hizo esto! ¡Por favor!

La pequeña rubia era conducida hasta una patrulla. La escena que los oficiales encontraron en la habitación de las gemelas era para no creer, una de las pequeñas estaba en el suelo, noqueada y golpeada por lo que parecía ser una llave inglesa, esta llevaba un atuendo rosado muy hermoso, mientras que la otra había despertado poco antes de que abrieran la puerta de la habitación, esta traía overol y una gorra roja. A pesar de sus reclamos, para las autoridades era obvio que aquella pequeña rubia había tratado de asesinar a su gemela. Aunque esta se esmeraba en negar que era Lana.

― ¡JA! ¡JA! ¡JA! ¡JA!

Una potente y macabra risa se hacía oír, la causante de todo esto era llevada en una camilla, con sus manos y piernas atadas. El rostro de Luan expresaba la mayor locura posible.

― ¡Suéltenme! ¡Debo ir por Lincoln! ¡Lincoln! ¡LINKY! ¡LINKYYYY!

La adolescente empezó a gritar y a retorcerse al observar en la otra ambulancia a su amado hermano.

― ¡JAMÁS PODRÁN SEPARARNOS! ¡LINKY! ¡LINKY! ¡LINYYYYYY!

La camilla entro a la ambulancia, cerrando la puerta y emprendiendo camino. La noticia fue inevitable, los señores Loud no podían creer lo que su hija de solo catorce años había podido hacer a tantas personas. En las cosas de su habitación, descubrieron mucho material audiovisual de los asesinatos cometidos. Bombas caseras, aparatos para hackear cámaras de seguridad y muchos implementos ilegales suficientes para mandarla directo a la correccional. El más reacio en aceptar la verdad fue el señor Lynn, no podía procesar que su amada hija Luan haya hecho todo eso. Era por lejos una de sus favoritas, estaba seguro de haberla criado bien. O eso quería creer.

Rita solo se desmayó al escuchar los detalles, no pudo soportar que tanta maldad provenga de su querida comediante. Lori se sintió decepcionada de sigo misma, ahora más que nunca sabía que era un fracaso como hermana mayor, descuidó tanto a su familia por tener una relación toxica con Bobby, que no pudo notar en que se estaba convirtiendo su hermanita menor. Leni no comprendía bien la situación, y solo lloraba al ver tantas de sus hermanas y hermano lastimados. Luna estaba petrificada por todo lo que le contaba su amado psicólogo, tenía el oscuro presentimiento que algo así podía suceder, solo se quedó al lado de su pareja mientras un enfermero lo auxiliaba. Lynn y Lucy estaban inconscientes y fueron transportadas juntas hacia el hospital de Royal Woods. La pequeña gemela rubia que aún seguía inconsciente era llevada de emergencia en una ambulancia, pues parecía tener una hemorragia cerebral. Lisa acompaño a sus padres en su desconsuelo, Lily lloraba por todo el ruido que había.

― ¿Por… Porque?

Lincoln no entendía, ¿Cuándo su familia se había corrompido tanto? ¿Era un castigo divino por haber cometido incesto? Muchas preguntas y pocas respuestas.

―Chico ―. Dijo un lastimado Paul Siderakis, acompañado por Luna. ―Quiero decirte que la niña Santiago está a salvo. Su hermano y yo pudimos rescatarla de una muerte segura. Ahora mismo está en el hospital. No puedo decirte más detalles por el momento.

Eso último no fue nada alentador. Ronnie Anne también estuvo involucrada, sabía perfectamente quien era el culpable. Apretó su puño sano, mientras se decía a sí mismo.

―Luan… ¿Por qué me hiciste esto?

Su vida dio un giro completo… Ya nada sería como antes.


Se que muchos de ustedes merecen una explicación respecto a que paso conmigo todo este tiempo, porque no actualice en todo este tiempo. Primero que nada, ya culminé mi carrera universitaria y actualmente estoy en esa etapa de encontrar un trabajo estable, pensando en ahorrar lo suficiente para empezar un emprendimiento propio. Considero eso como una noticia importante que todos ustedes merecen saber. Quizás no lo sepan, pero desde hace meses me encuentro subiendo contenido en YouTube. Vídeos relacionados a The Loud House, muchos de ellos exitosos, por lo cual los invito a verlos, pueden encontrarme como Rasec02 en dicha plataforma.

En relación a esta historia, si vieron el vídeo que subí hace algunos meses "¿Que pasó con secretos y hermanas?" Sabrán que tuve mucha falta de inspiración al continuar mis historias, este capítulo mantiene la misma estructura en relación a la narración en dicho vídeo, existiendo algunas diferencias que no afectan demasiado el resultado final.

Se preguntarán: "¿Volverás a escribir historias?" Mi respuestas es un quizás. Dependerá mucho del recibimiento de este y el siguiente capítulo. Así es, aún nos queda un capítulo más, en realidad será un epílogo no muy extenso, cerrando lo que llamo la primera temporada de este "universo de fanfics inspirado en TLH". Algunos me han comentado del porque incluí el tema de los viajes en el tiempo. La verdad es muy sencilla, ese tema me fascina demasiado y agregarlo en mis proyectos es algo que me gusta hacer, por lo que habrá más paradojas temporales.

¿De que podrían tratar las siguientes dos temporadas? La verdad sea dicha, en su momento solo hice bocetos sobre lo que podría pasar. De momento todo lo que puedo decir es que personajes femeninos tomarán relevancia aparte de las hermanas. 2da temporada: Sam, Maggie y un personaje misterioso. 3era temporada: Thicc qt, Katherine Mulligan y un personaje misterioso.

Bueno, espero que este capítulo les haya gustado, no olviden dejar sus reviews. Los espero en YouTube y Facebook, me ubican con el mismo nombre.