El oráculo de Erdia, la viajera y el espíritu cósmico

La oscuridad que los envolvía era espesa, casi pesada sobre sus hombros. Y la anticipación ante que cualquier cosa mala fuera a suceder estaba a la orden del día, Levi había pensado lo peor cuando vio a Eragon levantarse repentinamente y luego la puerta siendo abierta de forma brusca. Creyó que más espectros rojos o esqueletos blancos venían por ellos, desde luego, cuando se dio cuenta de que las tres figuras pertenecían a humanos, se sintió reconfortado.

Sin embargo, ese sentimiento no se mantuvo por mucho tiempo, porque entonces, una de ellas había dado un par de pasos hacia ellos, haciendo que la madera crujiera con su peso y habló. No era una voz aterradora, ni mucho menos amenazante, a Levi le dio la sensación de que en la voz había más de alivio y menos de burla como la había hecho sonar en un principio. Sus alarmas se encendieron cuando sintió a Eren ponerse completamente rígido, su respiración contenida y poniendo a Levi detrás de él como si tratara de protegerlo de algo horrible.

Después de varios segundos de tenso y cortante silencio, la figura encapuchada del hombre volvió dar otro paso hacia ellos y nuevamente se animó en hablar.

—Estás muy lejos de la bahía— Exclamó cuando de repente, una luz de un rosa pálido iluminó toda la cabaña, revelando unos ojos tan azules como el mar en plena tormenta, entonces el hombre agregó:— ¿No te parece, hermanito?

Ahora los ojos grises de Levi se enfocaron en la parte trasera de la nuca de Eren, como esperando a que este en cualquier momento volteara y le explicara qué demonios había querido decir éste hombre con hermanito. No parecía ser correcto, ellos simplemente no tenían ningún rasgo en común, fuera de aquella expresión de hermetismo que había caracterizado a Eren durante mucho tiempo. Pero el castaño no se giró para explicar nada, claro que no. Éste no parecía ser el momento adecuado para ello.

Primero tendrían que ver lo qué pasaría aquí y ahora, más tarde vendrían las explicaciones. Cuando se libraran de esto, si es que era algo malo.

—Lo mismo podría decir de ti, hermano— Dijo a cambio Eren, casi escupiendo la palabra hermano.— ¿Pensé que La Orden no permitía que ustedes se mezclaran demasiado con los ordinarios?

—Se nos permite intervenir en ocasiones especiales— Concedió el hombre rubio, una falsa mueca reflexiva en su rostro.— Y ésta en particular lo ameritaba. Isabel nos ha estado causando problemas con Nórdian. Hace una semana trató de robar un par de manzanas de los huertos del Smultronställe. Los elfos estaban furiosos.

Eren tarareó, parecía un poco irritado con las nuevas noticias pero no sorprendido y Levi no entendía ni la mitad de lo que ellos estaban hablando. Sabía que Isabel era un ser... extravagante y que el lugar de donde ella y Eren venían, se regía por reglas y leyes absolutamente distintas a las que regían Hollow Blair ¿Pero que se alteraran demasiado por el hurto de un par de manzanas? Bueno, eso sonaba ridículo para el menor de los Ackerman. Además, ¿acaba de mencionar a los elfos? ¿No se suponía que eran deidades mitológicas? Aunque a éstas alturas, Levi ya no se sorprendería si le dijeran que los dragones también eran reales, lo cual, era una posibilidad en potencia.

—¿Sólo por un par de manzanas doradas?— Cuestionó Eren y Levi casi podía apostar que tenía una ceja inquisitiva levantada.— La Orden nunca se había puesto tan nerviosa a causa de Madame Escarlata, ni siquiera por sus peores crímenes.

—Devastó a la mitad de los habitantes de una villa llamada Nueva Habusimbel— Aclaró con seriedad el otro hombre.— Y el rey de Nórdian ha exigido que Isabel sea llevada de inmediato para que pague por sus crímenes.

Eren en realidad bufó con diversión ahora, y exclamó alegremente:

—Confía en Madame Escarlata para lograr poner a dos reinos en discordia.

—Así que cuando el oráculo vio dónde se estaba escondiendo, vinimos rápidamente en persona— Explicó el chico rubio, pasando por alto el último comentario de Eren.— Pero parece que no fuimos tan rápidos, ella ya no está aquí.

—No.— Admitió Eren.

—Qué vergüenza— Recitó entonces el otro, con fingida voz de arrepentimiento, sin embargo, pronto agregó con una nueva alegría renovada:— Pero bueno, tú estás aquí y padre estará más que contento de verte.

Entonces, las otras dos figuras que habían permanecido atrás se hicieron notar, dando un par de pasos al frente y colocándose a lado del hombre rubio. El que estaba a la izquierda de él, también era un hombre rubio, alto, de mirada intimidante; a su derecha, una mujer menuda, de cabellos y ojos tan negros como la noche, era ella quien había convocado la bola de luz rosada y ésta flotaba sobre la palma de su mano abierta, iluminando todo el lugar y ahuyentando a la oscuridad. Eren se puso aún más rígido cuando se dio cuenta de lo que esto podía significar y no parecía especialmente contento con la idea de volver a ver a su padre.

—Reiner— Eren se dirigió al otro hombre rubio, quien sólo respondió con un asentimiento de cabeza educado, luego su mirada verde se enfocó en la mujer.— Pieck, te ves muy bien como guardiana, te sienta.

—No puedo decir lo mismo de ti, te ves horrible— Respondió a cambio la mujer llamada Pieck.— Nunca te había visto tan maltratado. Parece que la vida fuera de Erdia no te favorece en lo absoluto.

Eren abrió la boca, listo para responder pero en su lugar, fue el hombre que se hacía llamar su hermano el que habló.

—Claro que no le favorece— Rodó los ojos demasiado azules con fastidio.— Su lugar siempre ha sido con La Orden y es justo a donde lo llevaremos.

—Zeke, espera— Exclamó apresuradamente el castaño.— Algo muy grave está ocurriendo en un lugar llamado Hollow Blair, necesitan mi ayuda. Además, tú tienes tu propia misión de...

—¿Olvidas el don de Pieck?— Cuestionó el hombre llamado Zeke, enarcando una inquisitiva y espesa ceja rubia.— Llegaremos a Erdia en un parpadeo, no nos llevara más de dos horas llevarte con padre y luego volver para buscar a esa traidora.

—Hermano, no creo que estés entiendo la gravedad...

—No, y ciertamente no me interesa— Interrumpió Zeke a Eren con desdén.— Todo lo que me importa ahora es llevarte a casa con padre y de ser necesario, te llevaré a rastras.

De repente, un báculo muy parecido al de Eren y Madame Escarlata apareció en la mano derecha de Zeke, éste emitía un resplandor azul turquesa de la punta; él dio otro par de pasos amenazantes en dirección a Eren y Levi de inmediato entró en pánico, y por inusual que llegara a parecer, la cosa dentro de él permaneció en silencio, completamente quieta e indiferente al peligro inminente. Era más como... sentirla dormida, o simplemente ausente.

Aún así, eso no impidió que de un momento a otro, Levi saltara frente a Eren en una posición completamente defensiva. Zeke se detuvo y pareció notarlo por primera vez en todo el tiempo que llevaba allí, parpadeó un tanto confundido al principio, pero enseguida sus ojos estudiaron la figura de Levi apreciativamente y ladeó el cuello con una sonrisa torcida, ahora sus ojos de vuelta en su hermano.

—Un nuevo guardián— De pronto, la sonrisa de Zeke se volvió más amplia y cruel cuando agregó:— Veo que le encontraste un reemplazo a Armin y sólo por eso, si el chico sobrevive la noche, dejaré que lo conserves.

Levi pudo ver a través de las palabras de Zeke, de su sonrisa burlona y la tacita provocación, él estaba esperando a que Eren hiciera algún movimiento equivocado para poder vencerlo con mayor facilidad y si Eren sólo se lanzaba a pelear contra él sin pensar, sólo iría directo a la trampa. Levi quiso advertir de esto al médium, pero el castaño había hecho un movimiento rápido y ahora se estaba lanzando de cabeza directo a esa trampa. Su báculo también había aparecido y los rayos de luz verde que le lanzaba a Zeke, era contrarrestado con los rayos de luz azul que salían del báculo del rubio.

Ackerman dio medio paso, listo para unirse a la pelea, de sus manos brotó la luz dorada que ya conocía bien y rezó a cualquier divinidad, allá en lo alto, que a su alma no se le ocurriera abandonar su cuerpo por una maldita vez. En realidad, todo fue muy rápido, al otro lado de la habitación vio que Pieck también se movía para tocar el hombro de Reiner y entonces, Levi no pudo acercarse para ayudar a Eren porque al segundo siguiente Reiner ya estaba detrás suyo, sujetándolo de los brazos con una fuerza que no parecía humana.

—Tú te quedas aquí— Dijo muy cerca del oído de Levi.— Sería una grosería entrometerse en asuntos familiares.

Levi Ackerman intento liberarse del agarre pero no podía hacerlo, sentía como si toda su fuerza fuera absorbida con el simple toque del hombre llamado Reiner. Las rodillas le temblaron y si no se desplomó fue porque Reiner lo tenía bien agarrado, su cuerpo se sentía adormecido y lo peor de todo, es que era una sensación familiar para Levi, se preguntó en donde la había sentido antes y por alguna razón, su cerebro lo asoció con la sensación que venía de Annie Leonhardt.

Pieck se unió a la pelea con Zeke, ambos tenían un trabajo impecable de equipo y Eren casi no podía hacer nada más que intentar defenderse de los ataques simultáneos. Zeke lanzaba más rayos de luz azul con su báculo y Pieck bolas de luz rosada con las palmas de sus manos, Eren esquivaba y contrarrestaba, todo al mismo tiempo y aunque ni siquiera parecía cansado, sí que estaba teniendo demasiadas dificultades.

«¡Hey, tú! ¿Podrías ayudarnos? Estamos teniendo problemas, muchos de ellos y nos vendría bien una de tus rabietas justo ahora», Levi se concentró, tratando de buscar en lo más profundo de su mente y pidiendo ayuda a algo que claramente ya no parecía estar ahí, o si estaba, simplemente estaba ignorando la solicitud desesperada de Levi. Entonces, Zeke y Pieck de alguna manera combinaron sus ataques y el impacto dio directo en el estómago de Eren, haciendo que saliera disparado fuera de la cabaña. El menor de los Ackerman ahogó un jadeo doloroso en su garganta y volvió a forcejear con Reiner pero fue inútil; Zeke y Pieck fueron corriendo detrás de Eren y esto era demasiado frustrante para el azabache que sólo le tocaba ver, pero no intervenir.

«¡Bien! No hagas nada, lo haré por mi maldita cuenta», le gritó con enojo a la cosa dentro de su cabeza que ya no parecía muy entusiasmada con ayudarlo. Con las pocas fuerzas que le quedaban, dio un fuerte pisotón en el pie derecho de Reiner, quien aulló de dolor casi enseguida, pero Levi ni siquiera permitió que se recuperara cuando le propinó un fuerte cabezazo que dio justo en la nariz de Reiner. La propia cabeza de Levi zumbó con dolor y hubo unos segundos en los que se sintió ligeramente desorientado, se suponía que su cabeza no debía sufrir de golpes fuertes, pero bueno, ese de allá era su idiota médium.

El efecto fue instantáneo, Reiner soltó sus brazos y todas sus fuerzas regresaron a su cuerpo de la misma manera en la que se habían ido. El rubio tenía una mano en su nariz que escurría con sangre roja, Reiner levantó su furiosa mirada hacia el azabache, pero justo en ese momento Levi reunió una enorme bola de luz dorada y la arrojó en dirección al abdomen del hombre, quien de inmediato cayó de rodillas, sujetando su abdomen y gimiendo de dolor.

El moreno no le dio ni una segunda mirada al hombre que parecía estar sufriendo horrores, en su lugar, se apresuró a salir de la cabaña. Todas las bellas flores de Madame Escarlata habían sufrido el daño colateral de la pelea, muchas de ellas aplastadas o quemadas, Levi pensó que la mujer estaría furiosa cuando regresara. Eren seguía peleando con Zeke y Pieck, negándose obstinadamente a darse por vencido; Levi aprovechó que los dos chicos estaban distraídos y volvió a convocar una bola de luz dorada, sintió todo el poder ardiendo en sus venas antes de lanzarla en dirección de Pieck.

La mujer ni siquiera vio venir el ataque y soltó un chillido lleno de dolor cuando la bola de luz impactó en ella y la lanzó con la fuerza suficiente como para que cayera varios metros lejos de donde estaba. Tanto Eren como Zeke detuvieron su pelea, primero sus miradas se dirigieron hacia donde Pieck había caído inconsciente, luego, con enormes ojos sorprendidos miraron a Levi en un sincronía casi espeluznante. Eren tenía una expresión horrorizada, mientras que Zeke parecía divertirse aún más con la situación.

—Logró darle a Pieck.— Graznó el castaño.

—Logró darle a Pieck— Concordó Zeke con un asentimiento de cabeza.— Parece que te conseguiste a un guardián poderoso.

Eso en realidad hizo que Levi cogiera más valor, de cada una de las palmas de sus manos brotó una bola de luz dorada, no tan grandes ni amenazadoras, pero todavía con el potencial de hacer mucho daño. Caminó los pocos pasos que lo separaban de Eren y cuando se situó a su derecha, Zeke dio un par de pasos hacia atrás, una parodia de alguien que se está dando por vencido, pero la sonrisa burlona en su rostro decía lo contrario. De un momento a otro, Pieck apareció de la nada para colocarse a la derecha de Zeke, su costado parecía estar sanando demasiado rápido para disgusto de Levi.

Luego se escucharon los pasos de Reiner acercándose mientras pisaba con fuerza innecesaria la hierba, su herida completamente curada y el único indicio de que había sido apaleado era la repugnante sangre seca que aún había en su nariz. Él volvió a pararse a la izquierda de Zeke, quien ahora sonreía ampliamente.

—Ciertamente, tu nuevo guardián es formidable— Insistió Zeke.— Pero, nosotros somos el Oráculo de Erdia, no existe miembro de las siete tribus que pueda derrotarnos.

—¿No?— Eren bufó, la mitad parecía diversión y la otra ironía.— Entonces, ¿por qué el Oráculo fue incapaz de detener a Madame Escarlata aquella noche que escapó de Erdia?

Zeke frunció el ceño, sus labios se torcieron en lo que parecía ser un puchero completamente infantil. Pieck estaba escandalizada y Reiner ya se estaba tronando los nudillos en un gesto amenazante. Pero Eren no reaccionó, tenía aquella mueca distante que Levi ya le conocía bien, supuso que eso sólo logró molestar más a su hermano mayor, porque entonces Zeke gruñó como animal acorralado.

—Tienes una última oportunidad, mocoso malcriado, para decidir si vienes por las buenas o por las malas.— Declaró, dando un paso hacia Eren y haciendo que tanto él como Levi adoptaran posiciones rígidas.

Pero justo en ese instante en el que Zeke estuvo a punto de alcanzar a Eren, estirando el brazo y los dedos rozando el cuello de su camisa, hubo un resplandor plateado que cegó a todos los presentes. Zeke dio un paso hacia atrás, cubriéndose los ojos de aquella fuerte luz que había venido de la nada; luego Levi sintió como si algo los estuviera absorbiendo, tirando de ellos con fuerza hacia otra parte. Sentía una fuerte presión en sus oídos y pecho, y todo estaba girando a una velocidad irreal.

La sensación sólo duro una fracción de segundos, pero para Levi se sintió como si hubieran sido horas en lugar de sólo segundos. Salió disparado de un momento al siguiente, cayó sobre su trasero y pensó que en los últimos meses su cuerpo había sufrido demasiados golpes, caídas y en general, había sido demasiado maltratado. Entonces escuchó el sonido hueco que hizo Eren cuando también cayó como peso muerto a un metro cerca de él. A diferencia de Levi, Eren había caído completamente boca abajo, levantando un poco de tierra al hacerlo y tosiendo con demasiado dolor.

Levi se levantó demasiado rápido, ignorando por completo el persistente dolor en su retaguardia y se dirigió hacia Eren, se arrodilló a su lado y trató de ayudarlo a acomodarse en una posición más cómoda. Eren se levantó con mucho esfuerzo, respirando con fuerza y con los parpados bien apretados mientras su cuerpo asumía el dolor. Después de un rato, finalmente abrió los ojos y su vista nublada no pudo reconocer gran cosa.

—Estoy bien— Le dijo entre jadeos a Levi para calmar su persistente preocupación y luego preguntó:— ¿En dónde estamos? ¿Qué paso?

Ackerman miró a su alrededor, notando que estaba demasiado oscuro ahora que aquel resplandor plateado había desaparecido. Alcanzaba a distinguir las figuras oscuras de los árboles, pero nada más.

—Estamos en el bosque prohibido— Susurró con seguridad.— Pero al parecer, en una parte distinta. Creo que estamos a salvo.

Se escuchó el crujir de las hojas y las ramas cuando alguien las pisó, Eren y Levi se tensaron casi de inmediato como cuerdas de arco, pero entonces, la luz plateada regresó alumbrando la figura encapuchada de alguien. Hubo un fugaz instante en el que Levi creyó con ingenuidad que se trataba de Madame Escarlata, pero entonces, la persona apartó la capucha de su cabeza y acercó la luz plateada a su rostro y bueno... esto ya no podía ser más inesperado o extraño.

Levi reconoció el familiar rostro con rapidez, una parte de él estaba aliviada y la otra simplemente desconcertada y con muchas preguntas que necesitaban ser resueltas. Un jadeo salió de sus labios y luego, con ojos bien abiertos volteó a ver a Eren, pero éste ni siquiera parecía sorprendido ante la novedad que se le presentaba. En su lugar, se relajó completamente de su posición rígida y exclamó:

—Lo sabía, sabía que tenías que formar parte de una de las siete tribus— Relamió sus labios resecos y luego cuestionó:— ¿Pero una roba tiempo? Siempre pensé que eras una guardiana por la forma en la que actuabas. En realidad te quedaba.

Roba tiempo es un termino un tanto incorrecto— Mikasa rodó los ojos, pero había un rizo de sonrisa en la esquina de su boca.— Tú mejor que nadie sabe que a nuestra tribu ahora se le conoce como la de los viajeros.

—Viajera entonces, correcto— Eren asintió.— Debo decir... tu tiempo es impecable, incluso más que el de Pieck.

Mikasa abrió la boca, lista para dar algún tipo de respuesta pero no pudo decir nada porque Levi ya se encontraba preguntando: "¿Qué rayos está pasando aquí?", entonces los ojos de Mikasa abandonaron el rostro de Eren y por fin se enfocaron en la cara desgarrada por la confusión de Levi. Ella estaba bastante cambiada, sus gentiles ojos negros que la habían caracterizado toda la vida, ahora sólo estaban llenos de una fría determinación. En lugar de un elegante vestido llevaba puesto un pantalón de cuero y un par de botas que le llegaban hasta las rodillas, pero que a simple vista se confundían con el color negro del pantalón, pues estas, eran negras también.

Una reluciente pechera de plateado metal protegía su pecho y debajo de ella, una camiseta negra de manga larga. No obstante, lo que más destacaba en su prima era que el brillante y largo cabello negro como el carbón se había ido; su corte era similar al de Eren, aunque claro, más estilizado y sin parecer un desorden sobre su cabeza. A Levi le dio la molesta sensación de que ella lucía un par de años más grande, quizá tres; incluso se veía más alta y todo en su expresión parecía gritar madurez a los cuatro vientos.

Pero en lugar de responder a la interrogante de Levi, Mikasa meneó la cabeza y frunció el ceño para decir:

—No deberían estar juntos— Sus ojos negros escanearon primero a Eren y luego volvieron a Levi y enseguida le dijo:— Tú vienes conmigo.

—No voy a ir a ningún lado— Levi respondió a cambio mientras se colocaba de pie, sus ojos acusatorios se posaron sobre Eren— Ustedes dos me deben muchas explicaciones, pero sobre todo tú— Ahora su mirada estaba enfocada en Mikasa.— ¿Qué significa eso de que eres una maldita viajera? ¿En dónde estuviste todo este tiempo? ¿Por qué el señor Jaeger sabía que perteneces a una de las siete naciones, tribus o lo que sea y yo no?

Eren bufó y murmuró algo que probablemente era un: "volvemos a lo de señor, qué bien", pero ni Mikasa ni Levi le prestaron atención. Ella tenía una expresión de completa seriedad y parecía reacia a querer responder alguna de las interrogantes de Levi, en su lugar, simplemente se encogió de hombros como si estuviera quitándole importancia a todo el asunto de que era una viajera.

—No debes estar con Eren Jaeger, es peligroso— Insistió la chica en cambio.— Te llevaré con Kushel y ella...

—Te voy a detener justo ahí— Levi frunció el ceño, interrumpiendo a su prima de lo que sea que fuera a decir.— ¿Cómo que me vas a llevar con madre? Ella está... muerta.

Mikasa hizo el amago de querer decir algo, algo realmente importante pero de nueva cuenta, no dijo nada y chasqueó la lengua. Dio un par de pasos hacia Levi con la intención de tocarlo, pero Eren había sido más rápido porque detuvo a Mikasa justo antes de que lograra tocar a Levi y lo transportara a otro lugar, su mano apretando con fuerza el brazo de la mujer y haciendo que ésta le diera una mirada cansada.

—Sé que sabes que fue Annie la que rompió mi vínculo con Armin— Eren frunció el ceño.— ¿En dónde se está escondiendo ella?

Mikasa se soltó del agarre de Eren con cierta brusquedad, su ceño también estaba fruncido y parecía como si la hubieran insultado a ella.

—¡Annie no rompió nada!— La chica exclamó llena de furia y frustración.— ¡Mira a tu alrededor! ¡Todo esto lo has provocado tú!

—Yo no...— Eren dudó por algunos segundos en responder, sin embargo, su frente se arrugó con preocupación y preguntó.— ¿De qué estás hablando?

—Incluso Armin comenzaba a sospechar algo— Pero Mikasa no respondió a su pregunta, continuó con su diatriba enfurecida.— Y justo cuando estaba a punto de comprender lo que está pasando, alguien rompe su vínculo. Qué conveniente, ¿verdad?

—Yo vi a Annie merodeando la mansión Blair el día que rompieron el vínculo de Eren y Armin. Eren ni siquiera tenía idea de lo que estaba pasando— Irrumpió Levi, confrontando a su prima.— Y si no fue Annie quien lo hizo, ¿entonces qué hacía ese día en la mansión Blair?

Su prima había escuchado con atención el relato de Levi con los ojos entornados con recelo, sin embargo, en cuanto Levi terminó de formular su pregunta, Mikasa cambió su expresión por una de total horror. Sus ojos negros estaban enfocados en Eren y su boca se entreabrió, mostrando con ese gesto no sólo el horror, sino que también la sorpresa que parecía embargarla profundamente.

—Eren, en serio tú...

Pero ella no terminó de completar su frase en voz alta, en su lugar, simplemente movió los labios. Diciendo algo que sólo Eren pareció comprender, ya que en cuanto Mikasa terminó de mover la boca, Eren abrió muy grande los ojos y negó varias veces con la cabeza. Dio un paso hacia atrás y realmente parecía conmocionado con lo que sea que la otra mujer le había dicho. Ella aprovechó ese momento para acercarse nuevamente a Levi y tratar de tocarlo, no obstante, ahora fue Levi quien pudo apartarse antes de que ella lo lograra rozar.

—No voy a ir a ningún lado— Una bola de luz dorada ya se estaba formando en la mano derecha del menor de los Ackerman.— Yo soy el guardián de Eren ahora y no pienso abandonarlo. Nos necesitamos.

—Levi, tú no eres el guardián de Eren, tú ni siquiera tienes...— Pero ella calló de nuevo, como ya lo venía haciendo desde que apareció diciendo que era una viajera.— Escucha, no tengo tiempo para explicarlo, pero debes venir conmigo, es peligroso que ustedes dos sigan juntos.

—¿Por qué lo dijo Annie?— Levi enarcó una ceja inquisitiva y Mikasa negó.

—Porque es la certeza que yo tengo— Aseguró ella con seriedad.— Vendrás conmigo, no lo pediré una vez más.

De las manos de Mikasa emergió una brillante luz plateada, a diferencia de Levi o la propia Pieck, no era una bola de luz, sino llamas plateadas que ardían y que salían de las palmas de sus manos. Eren tampoco pareció sorprendido ante ese hecho, aunque por la palidez en su rostro, estaba bastante preocupado por esas llamas. Levi consideró todas las posibilidades, él se sentía exhausto y la extraña sensación de saber que se había quedado sin jugo, estaba presente.

Eren no estaba mucho mejor, el chico en realidad estaba destrozado y parecía que se mantenía en pie por puro milagro. No podían defenderse de Mikasa porque sus poderes, o lo que sea, se habían agotado y ambos estaban cansados por la pelea anterior; a Levi no se le ocurría qué más podían hacer y darse por vencido estaba pareciendo muy tentador, pero entonces... ¿Qué pasaría con Eren? ¿Se lo llevarían a Erdia? ¿Y Hollow Blair? Necesitaban ponerle fin a lo que sea qué estaba pasando.

La voz en su cabeza continuó callada.

Mikasa comenzó a caminar en su dirección con los puños crepitando como llamas en una fogata, entonces, varias luces de colores azules, rosas, purpuras y verdes, muy pequeñas, salieron de lo oscuro del bosque. Todas ellas comenzaron a fusionarse justo frente a ellos y Mikasa, actuando como una especie de escudo, pero su prima parecía no notar lo que estaba pasando justo frente a sus narices. Las luces tomaron forma de un animal extraño, uno que Levi jamás había visto ni en sus mejores y más fantasiosos sueños.

Era un lobo enorme, su pelaje era azul y había manchas purpuras que relucían con cada movimiento que daba. Pero también tenía enormes alas color rosa con varios detalles en azul turquesa que cautivaban a los ojos grises de Levi, ellas eran muy similares a las alas de las libélulas pero más grandes y fuertes para resistir cargas pesadas. Sus orejas eran más parecidas a las de un conejo y una melena verde sobre su cabeza, casi idéntica a la que tenían los leones.

La criatura era todo un paleta de colores vibrantes, chillones y llamativos, pero para nada irritante a la vista. Todo lo contrario. Además de ser una clara mezcla de varios animales, los colores eran otra cosa que hacía que la criatura fuera totalmente cautivadora; algo totalmente salido de uno de esos cuentos de fantasía, pero de alguna forma, mejor de lo que las historias de fantasía podrían contar. La criatura de repente escupió llamas doradas de su boca, haciendo que Mikasa se viera forzada en retroceder con el ceño fruncido y una mirada llena de confusión.

"Es mucho mejor que un maldito dragón", pensó con euforia Levi, tan embelesado por las llamas doradas que a pesar de todo, no se extendían ni consumían al bosque, que no se dio cuenta del momento en que Eren se había subido en su lomo, hasta que el chico lo llamó. El médium tenía su brazo estirado, con la palma de su mano abierta en un claro gesto que invitaba a Levi a subir en él también. Dudó por una fracción de segundos, luego, estrechó la mano de Eren y permitió que lo ayudara a subir.

En cuanto Levi estuvo arriba de la criatura, se aferró a la cintura de Eren, abrazándola con fuerza. El castaño por otro lado, se sujetó del pelaje del extraño animal, quien rápidamente batió sus enormes alas y se elevó del suelo. El menor de los Ackerman se apretó aún más a Eren y cerró los ojos con la suficiente fuerza como para hacerlo ver fuegos artificiales. Su estómago se encogió con el vértigo y un escalofrío le atravesó la columna vertebral.

—Abre los ojos, Levi— Escuchó que Eren decía entre risas discretas.— Disfruta de la vista.

Durante varios minutos Levi estuvo reacio en abrir los ojos, pero mientras sentía el frío viento golpear sus mejillas y el sonido del aire siendo golpeado por las poderosas alas de la criatura, se sintió lo suficientemente valiente para abrir los ojos. Lo que vio lo dejó maravillado. Ellos estaban volando, y pasaban a través de las nubes mientras lo hacían; allí arriba era definitivamente más frío, pero era fácil olvidarlo cuando mirabas alrededor.

El bosque prohibido era sólo una mancha oscura desde arriba y las montañas le parecían pequeñas ahora. Luego, la luna los bañó con su luz. Pasaron justo frente a ella, y era grande, redonda y tan amarilla que en realidad, Levi comenzaba a creer en todos esos cuentos en los que decían que la luna estaba hecha de queso. Por primera vez en su vida la veía tan de cerca y le parecía hermosa, incluso pensó que por esos instantes en los que pasó a lado de ella, vio reflejada la figura de un conejo.

El viaje apenas duró unos pocos minutos, pero a Levi le parecieron segundos demasiado cortos. Cuando la criatura aterrizó en algún claro, al otro lado del bosque prohibido, Levi sintió que ya no pertenecía abajo, sino allá arriba en donde pudiera tocar las rutilantes estrellas.


Los únicos sonidos que se podían escuchar eran el de las cigarras y el constante crujir de las hojas y ramas en el suelo por cada paso que el médium y su guardián daban. Atravesaban el bosque con la intención de buscar un lugar seguro en el cual pasar la noche, aunque a estas alturas, Levi pensaba que ya ningún sitio era seguro. No habían hablado desde el viaje en el aire sobre la extraña criatura, Eren simplemente le había agradecido con una reverencia y ella había desaparecido de la misma forma que había aparecido.

Al menor de los Ackerman todavía le seguía pareciendo un sueño demasiado fantasioso del que pronto despertaría. Las piernas le temblaban y los dientes le castañeteaban debido al intenso frío de esa noche, ni hablar de todo el cansancio físico y mental acumulado desde días atrás; quizá, era debido al dolor en todo su cuerpo que pensaba que esto no podía ser ningún sueño, porque el dolor en cada una de sus articulaciones era demasiado real.

—¿Qué fue eso?

Cuestionó de pronto, rompiendo con el silencio que había entre él y Eren. El médium lo volteó a ver sobre su hombro, había una ceja arqueada que parecía interrogativa, pero fuera de eso, él parecía más preocupado en hallar un sitio seguro para poder detenerse a tomar un descanso, porque parecía que esto apenas estaba comenzando.

—Ya sabes— Agregó Levi ante el silencio del castaño.— La criatura alada que nos ayudó.

—Ah, es un espíritu cósmico— Dijo Eren con sencillez, luego hizo un sonido pensativo y agregó:— Aunque en otros lugares se les conoce simplemente como alebrijes. Son espíritus llenos de sabiduría.

—Nunca había visto un espíritu así...— Murmuró Levi, pensando en voz alta.

—Bueno, es porque ellos realmente no están en ningún lugar— Eren se abrió paso entre varios arbustos espesos mientras explicaba.— No están aquí, pero tampoco allá. Nadie sabe en dónde habitan y sólo los miembros de las tribus de Bihter y Aysun somos capaces de verlos. Personas muy cercanas a la muerte, ya ves.

—Entonces...— Comenzó el azabache.— Mikasa no pudo verlo.

—No— Concordó el otro chico con un suspiro cansado.— Sucede lo mismo que con los dragones y unicornios, sólo los magos y los ancestrales pueden verlos. O las bestias, esas sólo pueden ser vistas por los adivinos y los viajeros. Los videntes son la única tribu que puede verlos a todos, pero sólo a través de sus premoniciones.

Levi asintió con una mueca reflexiva. Le parecía que Erdia con sus siete tribus era simplemente fascinante, también creía que esto a penas era una probada del vasto conocimiento que había que aprender. Eren tampoco dijo nada durante el rato en el que Levi se perdió en sus pensamientos, en lugar de eso, continuó caminando entre el lodo espeso y la hierba del bosque hasta que pudo encontrar una pequeña cueva oscura y húmeda en la que podían pasar la noche.

Juntaron varias ramitas y las apilaron todas adentro de un pequeño circulo de piedras, que habían hecho para mantener la cueva caliente e iluminada. Luego, con lo último que parecía quedarle, Levi invocó una pequeña bola de luz dorada y la arrojó a la fogata improvisada que ardió casi al instante. Se sentaron lo más cerca que pudieron de ella y muy pegados entre ellos, con sus hombros rozándose por cada respiración profunda que tomaban. Cada sonido desconocido que provenía de la cueva o de afuera en el bosque, era suficiente para hacer que ambos se pusieran en guardia.

Levi dudaba mucho que esa noche pudiera dormir, no con Mikasa y el hermano de Eren siguiéndolos y tratando de separarlos. Mucho menos con el conocimiento de lo que había sucedido en Hollow Blair y el terror constante de que una criatura roja saliera de alguna esquina oscura para intentar matar a Eren. Además, para terminar de empeorar la situación, también estaba el asunto de que Mikasa era una viajera, la desaparición de Madame Escarlata y pensando en eso...

—Por cierto— La voz de Levi hizo un eco que rebotó por las paredes de la cueva y que provocó que Eren respingara.— ¿Quiénes eran los tipos que llegaron a la cabaña de Madame Escarlata? Sé que uno de ellos dijo ser tu hermano pero...

—Son el oráculo de Erdia— Eren interrumpió las divagaciones de Levi rápidamente.— Son élite entre La Orden, pero casi nunca se involucran en sus asuntos. Mi medio hermano es el líder, él es médium como yo. Luego está Pieck, ella es una híbrido, parte guardiana y parte viajera, por cierto, es la guardiana de mi hermano. Y al último Reiner, él es el vidente más poderoso de todos.

»Juntos son el oráculo de Erdia, ya que cuando combinas sus dones, son capaces de ver en dónde se esconden personas en especifico sólo con desear saberlo, o ver lo qué estaba pasando en reinos ajenos a Erdia, sin la necesidad de ir hasta allá. No es de extrañar que supieran desde el principio en dónde se escondía Madame Escarlata, pero sólo ahora que ha ocasionado problemas en reinos ajenos vinieron a buscarla.

—Eso explica porqué se esfumó sin más— Levi asintió, pero una nueva duda más persistente asaltó su cabeza.— ¿Y qué hay de Mikasa? ¿Cómo supo en dónde estaríamos?

Eren lo pensó por apenas unos momentos, luego encogió los hombros con sencillez.

—Creo que siempre lo ha sabido— Bufó con molestia.— Durante todo el día podía sentir la mirada persistente de algo que nos seguía. Estoy suponiendo que debió ser ella y sólo estaba esperando el momento adecuado.

—No estabas sorprendido de verla con sus dones, o lo que sea— Ackerman acusó, con los ojos entornados y llenos de recelo.— ¿Sabías que era parte de alguna tribu?

—Más o menos— Los labios de Eren se torcieron y su frente se arrugó pensativamente.— Los médium pueden ver los años de vida que le quedan a las personas, excepto los de miembros de las otras seis tribus. Cuando vi a tu familia por primera vez, tú fuiste el único al que le pude ver sus años de vida restantes. Pero después del accidente... dejé de verlos, no sé qué cambió.

Levi Ackerman se quedó en silencio entonces, pensó en el accidente, lo que ocurrió ese día y también pensó en su vida antes de eso. Él nunca se sintió diferente, nunca vio nada fuera de lo común y tampoco había entendido la dinámica que había entre su madre, Mikasa y Kenny. Durante muchos años tuvo esa sensación de que se estaba perdiendo de algo, pero jamás prestó atención porque había cosas más importantes que obsesionaban su cabeza.

El accidente, ese parecía ser el problema, el punto de colisión y de ruptura. Algo debió de suceder ese día que despertó su don, pero si en realidad lo tenía y había permanecido dormido hasta el accidente, ¿por qué era el único de su familia que no tenía idea de nada de Erdia o las siete tribus? ¿Por qué siempre lo mantuvieron ajeno? ¿Por qué jamás le mencionaron que era un guardián? Y todavía estaba la mujer sombra que se aparecía al final del corredor y que no podía encajar en toda ésta historia. Después de todo, la familia Ackerman guardaba muchos secretos de los que él no era parte por alguna razón.

Sobre todo, después del accidente había venido esa molesta voz en su cabeza que durante un tiempo, le hizo creer que estaba loco o que había quedado realmente mal por el fuerte golpe que se había dado. Aquella voz que ahora estaba tan inusualmente callada y ausente, ella tampoco terminaba de encajar en todo el rompecabezas y sin embargo, allí estaba, como algo más que había ganado después del accidente. No, ganar no, esto se sentía más como otra jodida maldición que tenía aún menos sentido que la de Hollow Blair.

Pensó con ironía que durante tanto tiempo se mofó de Eren llamándolo loco, pero ahora, comparado con todo lo que estaba ocurriendo y las cosas inusuales que parecían salir de todas partes, Eren le parecía lo más normal a Levi.

—Por cierto, lo había olvidado— Exclamó con sobresalto Eren, haciendo que los pensamientos de Levi se interrumpieran.— Tenía un mensaje de Farlan Church que entregarte.

Levi parpadeó.

—¿Farlan?— Arrugó la frente con confusión.— ¿Cuándo hablaron?

—El día después del accidente, pero antes de que tú aparecieras en la mansión Blair— Eren dudó en seguir hablando, pero al final pareció decidirse en continuar.— Cuando lo estaba preparando para... su funeral.

Levi tuvo la sensación de que alguien le había echado agua con hielos en pleno invierno ante semejante noticia. Farlan Church estaba muerto y sólo entonces se enteraba, definitivamente, éste día ya no podía empeorar.


Nota 1. Alebrijes. "El alebrije es un tipo de artesanía originaria de México. Se trata de artesanías fabricadas con la técnica de la cartonería, que se pintan con colores mayormente alegres y vibrantes. Los alebrijes son seres imaginarios conformados por elementos fisonómicos de animales diferentes, una combinación de varios animales, no solo fantásticos sino también reales que forman un ser alucinante."


¡Hola a todas! Espero que se encuentren muy bien. Estaba un poco indecisa con agregar la idea de los alebrijes, pero tenía que hacerlo ya que anoche me vi Coco con mis primos y me pareció buena idea meterlos en el fic, aunque sólo como relleno, creo. Pero bueno, si llegaste hasta acá, muchas gracias por tomarte el tiempo de leer, comentar y votar. Ahora... creo que de momento es todo de mi parte, así que nos estamos leyendo próximamente.

¡Saluditos!

P.d: ¿Qué tal les pareció el capitulo de hoy? ¿Nuevas teorías? Me gustaría saber si ya van armado el rompecabezas y todas sus nuevas teorías, eso siempre anima mucho al dragón para que siga batiendo sus alas y continué con el viaje.

Love you 3000, Dragón. 🐉🌹