Una spark y un corazón pueden fusionarse

Cap. 10: Trabajo de oficina

Cuando el despertador de Dánae sonó, ella se preguntó porque demonios estaría tan cansada hasta que recordó lo sucedido el día anterior. Maldijo internamente no haberle pedido a Optimus que pasara una hora más tarde por ella, pues ahora iba a tener más tiempo libre, por lo que no necesitaba pararse tan temprano. Después de continuar con su rutina de la mañana se sentó a esperar a Optimus en uno de los sillones de su sala, mientras miraba el reloj impaciente, pues aún faltaba media hora para que el llegara. Volteo a ver las cajas a medio llenar que había regadas por su pequeña sala de estar y se dio cuenta que no le había avisado a su casero que se quedaría. Bajo al primer piso donde vivía el dueño del edificio y hablo con él, al mismo tiempo aprovecho para dejarle la renta del mes. Cuando volvió a subir se dio cuenta que todo el proceso no le había tomado más de diez minutos.

Como estaba muy segura de que, si solo seguía sentada en su departamento se quedaría dormida y no vería llegar a Optimus, salió a la calle y se quedó parada a un lado de la puerta viendo pasar a la gente que pasaba por la calle. Sintió un escalofrío al ver un auto verde pasar, pero la sensación de angustia se disipo cuando vio que era conducido por dos adolescentes. Incluso saludo a varios de sus vecinos que salían del edificio a realizar sus actividades cotidianas.

En cierto momento, la señora del departamento de enfrente se paró a platicar con ella, Dánae le sostuvo la conversación, pues no tenía nada más que hacer, sin embargo, pocos minutos después llego Optimus, así que a ella no le quedo más remedio que cortar la conversación con su vecina, pero antes de que se alejara la escucho murmurar: —Esa chica es rara, pero no pensé que un camionero fuera su novio —. Dánae ignoro el comentario de su vecina por el bien de su salud mental y un poco incomoda abordo a Optimus.

Después de saludarse, Dánae miro por un par de segundos la ventana, aun pensando en lo chismosa que había sido su vecina, hasta que Optimus interrumpió sus pensamientos.

—Dánae, ¿No sería mejor que te sentaras del otro lado? Otro humano podría mirar —. En ese momento la chica se dio cuenta que de forma inconsciente se había sentado en el lado del copiloto.

—Lo siento —dijo mientras se pasaba al asiento correspondiente —es que como una de mis vecinas estaba por ahí pensé que sería extraño que me vieran meterme en el lado del conductor.

Después de eso Dánae se atrevió a preguntar algo:

—Mmm, Optimus, puedo preguntarte algo? —dijo ella mirando el volente

—Por supuesto, Dánae —contesto él.

—Ese tal Starscream ¿es el líder decepticon de quien me hablaste? ¿El que lucho a tu lado al inicio de la guerra? —Optimus, algo sorprendido de que Dánae se acordara de eso, medito unos segundos antes de contestarle.

—No, Starscream es el segundo al mando. El decepticon del que te había hablado es Megatron, antes de la guerra fue un gladiador muy famoso, es por eso que tiene tantos seguidores, pues su nombre ya era muy conocido.

—Es que, cuando me hablaste de él, lo mencionaste con algo de respeto, pero como ayer Starscream huyo se me hizo difícil creer que alguien así había luchado a tu lado. No se oye tan peligroso.

—No te equivoques, Dánae, Starscream puede llegar a ser aún más peligroso que Megatron pues no es coherente en sus acciones y en sus objetivos. Al inicio de la guerra idolatraba a Megatron, pero han sido varias las ocasiones en que ha intentado traicionarlo para hacerse al mando de los decepticons.

—Optimus, tengo otra pregunta —Dijo la chica cuando el termino de hablar —¿Si la esfera que intentamos recuperar ayer era tan importante, porque Megatron no intento recuperarla el mismo? —Optimus guardo silencio antes de responder.

—Megatron murió hace unos meses —dijo con tono inexpresivo —Fue en una batalla, donde estuvo a punto de traer un ejército terrible a la tierra, pero logramos evitarlo. Al final de la batalla hubo una explosión y Megatron no alcanzo a salir —Dánae noto que el tono de Optimus era más frio que de costumbre, pero no dijo nada por no querer incomodarlo, sin embargo, después de un corto silencio su curiosidad gano.

—¿Fueron buenos amigos verdad? —sin embargo, Optimus no contesto la pregunta de inmediato, Dánae, avergonzada de haber preguntado algo tan personal volteo a ver hacia la ventana —Lo siento, Optimus, es solo que me dio curiosidad.

—Si, lo fuimos, pero eso fue hace mucho tiempo —contesto Optimus con un tono más normal, lo cual tranquilizo a Dánae —No te disculpes, es normal que tengas curiosidad, más si no conoces la guerra —Dánae hizo una mueca al recordar algo.

—Yo no pero mi padre si —respondió volteando de nuevo hacia el volante —Él fue piloto militar, estuvo tres años en Afganistán, hasta que el avión en el que iba a una misión estallo. Lo peor es que no fue en un ataque, fue una falla en el motor —Optimus noto que a pesar de que el tono de voz de la chica era frio, sus ojos se cristalizaron ligeramente.

—Lamento lo de tu padre —contesto el, pensando que a la chica le dolía la perdida. No tenía forma de saber que el dolor de Dánae era por lo sucedido después de aquello, sin embargo, ella le respondió con voz amable.

—Está bien, ya paso mucho tiempo y no éramos tan cercanos, pero, aun así, es mi ejemplo de vida, era un buen hombre —Optimus iba a responder otra cosa pero su comunicador sonó, se trataba de Ratchet.

—Optimus, ¿Se encuentran lejos de la base aun?

—Estamos a cinco minutos de llegar, ¿Qué sucede Ratchet?

—Fowler acaba de irse, dejo algunas cosas para Dánae. El problema es que solo lo descuide 5 minutos y lleno la base de cientos de papelitos —A través del comunicador se escuchaba el tono molesto de Ratchet.

—Yo lo arreglo en cuanto lleguemos, Ratchet. Disculpa por el desastre —se escuchó un ruido de molestia de Ratchet antes de que cortara la comunicación, Dánae se dejó caer en el asiento.

—Dánae ¿Estas bien? —Pregunto Optimus al ver que la chica se llevaba las manos al rostro, desesperada.

—¿Cuántos meses de papeleo tendrá pendientes Fowler? —exclamo la chica medio indignada —Además, nunca podemos tener una conversación normal. Siempre nos interrumpen; o te llaman a ti, o me llaman a mi —Optimus se dio cuenta de que la chica tenía razón en eso, pero no dijo nada, en cambio, preguntó:

—¿Fowler es muy desorganizado? —Dánae suspiro de nuevo, pero sonrió recordando a Fowler como profesor.

—Cuando me daba clases, había ocasiones en que perdía nuestras listas de calificaciones y nos calificaba dependiendo de que tan bien le caíamos. O si le llevábamos un chocolate —. Optimus no hizo ningún comentario, pues no sabía que contestar ante eso, estaban muy cerca de la base así que la conversación terminó.

Cuando entraron a la base Dánae entendió claramente la molestia de Ratchet, pues además de varias pilas de papeles de tamaño considerable, había un montón de postits regados alrededor del lugar. Algunos habían terminado pegados al armazón de Ratchet, para molestia del doctor quien intentaba quitárselos, pero el pegamento de esas cosas parecía no acabarse. Después de saludar al médico, Dánae paso media hora recogiendo postits y llevándolos a un rincón para organizarlos y ponerse a trabajar.

La chica había decidido que los transcribiría directo a la computadora, pero como todos estaban revueltos eso fue imposible, así que los fue amontonando en diversos lugares, aunque era una labor difícil, pues dilucidar los temas o la fecha era una odisea. Así paso toda la mañana, enviándole mensajes a Fowler para consultarle ciertas dudas, pero al parecer este había apagado su teléfono de nuevo porque no le contestaba.

Mientras tanto, Optimus había salido a patrullar, encargándole a Ratchet que vigilara a Dánae. Este se había quejado al inicio, pero como Dánae había permanecido en completo silencio se olvidó de ella hasta que después del medio día llegaron los niños de la escuela acompañados de los demás autobots. Fue ahí cuando se dio cuenta que Dánae no lo había molestado en toda la mañana, cosa que agradeció, pues había avanzado considerablemente en sus proyectos.

En cuanto llego a la base, lo primero que hizo Miko fue saludar a Ratchet para después decirle:

—Oye, ¿Y dónde esta Dánae?

—Por allá —dijo Ratchet señalando el rincón de trabajo de la chica, Miko fue corriendo a saludarla seguida por Raf y Jack.

—Hola Dánae —saludo Miko efusivamente. Estuvo a punto de abrazar a Dánae, pero al ver que la chica estaba cubierta de postits se detuvo —¿Qué es esto? ¡Fowler te convirtió en un pizarrón andante! —dijo después de tomar un postit y reconocer la letra del agente en él. Dánae rio por el comentario.

—Hola chicos —saludo y luego señalo los papeles—esto es temporal. ¿Qué tal las clases? —Miko y Jack hicieron gesto de desagrado, pero Raf empezó a contarle un incidente durante su clase de computación. Dánae aprovecho la llegada de los chicos para estirar un poco las piernas y se quedó a platicar con ellos un buen rato, pues la verdad le aterraba regresar entre los postits. Solo Dios sabía cuándo iba a terminar de leerlos, clasificarlos y transcribirlos ¡Y que todo estuviera en su sitio!

Los chicos la invitaron a comer de una pizza que habían comprado, pues inocentemente Dánae pensó que terminaría ese mismo día, le llevaría los papeles a Fowler y comería en su casa, pero ahí estaba, riéndose con los chicos y con los otros bots mientras platicaban de varias cosas.

Ahí la encontró Optimus cuando regreso a mitad de la tarde de su excursión, conviviendo tranquilamente con los niños. Fue a pedirle reporte a Ratchet de lo sucedido en el tiempo que el no estuvo, pues no quería interrumpir a los demás. Después de un rato de conversación Ratchet le dijo en broma a Optimus.

—Oye, ¿Estás seguro de que esa chica es humana?

—Estoy completamente seguro, ¿Por qué la pregunta? —respondió Optimus intrigado.

—Bueno, desde que te fuiste hasta que llegaron los niños no la escuche hacer ningún ruido. Es demasiado silenciosa —Optimus volteo a verla, pues había regresado al rincón donde tenía los papeles y de nuevo estaba en silencio, a pesar de que Miko le había insistido que se quedara con ellos otro rato.

—Supongo que así es su forma de ser —después de una pausa continuo —me recuerda un poco a ti —Ratchet hizo una mueca al escuchar la comparación —y a Rafael. Es tranquila y muy inteligente, aunque, hay algo raro en ella.

—¿Algo raro? ¿Cómo qué? —pregunto Ratchet un poco alerta

—No es nada malo, solo que a veces se ve muy melancólica, pero cuando hay mucha gente no se nota.

—A lo mejor se encuentra muy sola —dijo Ratchet mirándola, ahora con más atención —¿Te ha hablado de su familia o de sus amigos?

—Muy poco, pero pienso igual que tú, en las noches que la llevo a su casa no parece haber nadie esperándola.

—Eso es raro en un humano. Son criaturas muy sociables —ambos voltearon a ver a Miko quien estaba abrazando a Raf y a Jack al mismo tiempo. Dánae también había volteado a ver el escándalo, pero después de unos segundos de observar volvió a lo que estaba leyendo.

Llego la noche, y los chicos se fueron con sus compañeros a sus casas, después de despedirse de los demás, ese día Dánae se acercó a Optimus y le pidió un favor.

—Oye Optimus, ya me quiero retirar, pero ¿Hoy podrías pasar a dejarme al supermercado? —dijo mientras tomaba sus cosas —Se me está acabando la comida y otras cosas —Optimus asintió antes de transformarse. Después de despedirse de Ratchet salieron de la base. Esa noche había un poco de tráfico en la carretera, y Optimus aprovecho para escanear los vidrios de un autobús que tenía vidrios polarizados. Aunque para él fue algo completamente normal, la chica soltó un ¡Ay! cuando sintió una ligera descarga de energía, similar a la que se produce cuando se frota una prenda con mucha estática.

—Optimus ¿Qué fue eso? —preguntó ligeramente alarmada.

—Opaqué los cristales para evitar el problema de la mañana, perdón por no avisarte, no pensé que te fueras a dar cuenta.

—Está bien —dijo ella con una sonrisa, aunque se le habían erizado un poco los cabellos de la nuca.

—¿Terminaste con el trabajo que te dejo Fowler? —cuestiono el cambiando de tema. Dánae negó con la cabeza.

—No, me dejo muchísimo trabajo —dijo ella mientras mentalmente insultaba a Fowler.

—Si necesitas ayuda puedes ocupar el internet de la base o pedirle a Ratchet alguna computadora. Conservamos algunos equipos de los antiguos ocupantes.

—Gracias Optimus —contesto ella agradeciéndole el gesto. No hablaron más en el trayecto, pues Dánae aún estaba pensando en las notas adhesivas de Fowler y Optimus la veía ten concentrada en sus pensamientos que no quería interrumpirla.

Después de que Dánae le diera un par de indicaciones, Optimus se estaciono a unas cuadras del supermercado pues había calles muy estrechas para que el pasara.

—Gracias, Optimus, nos vemos mañana —dijo Dánae cuando estaba a punto de bajar, sin embargo, el la interrumpió.

—Espera, te llevare a tu casa cuando acabes con tus compras. Ya es muy tarde —Dánae sonrió agradecida pues ya se había hecho a la idea de que tenía que cargar las compras ella sola.

—Gracias, Optimus. No me tardo —la chica se bajó y a paso rápido se fue hacia el supermercado.

Las calles estaban más llenas que de costumbre, Dánae se preguntó si habría algún evento mientras hacia sus compras hasta que una señora la interrumpió.

—Señorita, tiene algo pegado en la espalda —dijo la señora mientras le quitaba un postit del hombro.

—Gracias, señora —Dánae le dio las gracias mientras leía el postit, por suerte, era una lista de compras que a Fowler se le había mezclado entre los papeles. Al salir del super, Dánae arrugo la nota adhesiva y la tiro en el bote de basura, no llevaba muchas cosas, pero si estaban pesadas, así que el camino de regreso con Optimus se le hizo un poco más largo.

Después de otro rato llegaron a la casa de la chica, Optimus se despidió de ella hasta el día siguiente.