Capítulo 16
Erza era la que no podía dormir la mayor parte del tiempo, pero en esos momentos era Lucy la que no podía conciliar el sueño. Su mente se invadía de recuerdos, recuerdos donde Erza salía lastimada. Recuerdos donde ella no podía hacer mucho debido a secretos y miedo de ser rechazada.
Su mente la llevó a diferentes escenarios donde Erza y ella habían luchado y habían salido lastimadas, donde ella había tenido que mantener su control a raya para que nadie supiera lo que era. Sin duda esos tiempos habían sido los más difíciles.
FlashBack
Estaba decidida a enfrentar a su padre, no podía permitir que lastimara a sus amigos. Al entrar en la casa sintió como si nunca se fuera ido, pero sabía que la realidad era otra, que había tenido grandes aventuras junto a Erza, Natsu, Gray, Happy y todos los miembros del gremio.
Al enfrentarse a su padre y rasgar su vestido había sido la mejor rebelión y una de las mejores decisiones de su vida. Pero segundos después notó como su padre se le quedaba viendo directamente, era algo que no esperaba, no había enojo detrás de esa mirada, no había decepción, simplemente había asombro y aunque lo quisiera negar un poco de alegría.
—Dime Lucy.—Dijo Jude aclarando la garganta. —¿El aroma y la presencia de alguien te ha hecho sentir feliz, completa, segura y en paz?
Los ojos de Lucy se abrieron en sorpresa, no entendía cómo su padre sabía de lo que había estado sintiendo cada vez que Erza se acercaba a ella, cada vez que Erza se sentaba a su lado, cada vez que le hablaba, que le sonreía o simplemente la miraba.
Lucy solo pudo asentir con nerviosismo, no sabía a qué era lo que su padre quería llegar.
—Cuando Phantom Lord ataco Fairy Tail, ¿esa persona salio lastimada?
Nuevamente Lucy volvió a asentir, cada vez senti el miedo dentro de ella crecer.
—¿Cómo te sentiste cuando viste a esa persona ser lastimada?
Lucy dejó salir un suspiro nervioso. —Phantom Lord me tenía en su poder, estaba lastimada así que no podía moverme mucho.—Dijo Lucy mientras que Jude se tensaba, nunca pensó que esos hombres fueran a lastimar a su pequeña. —Ella detuvo un disparo del Júpiter con una de sus armaduras, su armadura quedó totalmente destruida.— Jude simplemente enarco una ceja cuando escucho "ella" en lugar de "él" pero por el momento decidió ignorarlo. —Cuando la vi en el suelo, sentí como mi lobo quería salir, mis ojos cambiaron rápidamente, mis unas se afilaron, mi única meta era estar a su lado y protegerla.
Jude sonrió un poco ante lo dicho por Lucy, en ese momento se dio cuenta de que había ignorado su deber, había olvidado cuidar de Lucy y explicarle todo lo relacionado con ser lobos. Se sentía decepcionado de si mismo y sabía que era demasiado tarde para tratar de hacer que su hija lo escuchara.
Se movió de su lugar detrás de su escritorio y caminó hacía el estante de libros, sacó cinco libros y se los dio a Lucy. —Todo lo que estas sintiendo es normal.—Dijo Jude con seriedad. —Es parte de ser un lobo.
—¿De qué hablas?
Jude noto como Lucy veía los títulos de los libros y fruncía el ceño, en ese momento tuvo otro recuerda de Layla y solo sonrió con tristeza, la extrañaba.
—Has encontrado a tu alma gemela.—Dijo Jude. —Ella es tu todo, tu lobo siempre va a querer estar cerca de ella, protegerla, hacerla reír y hacerla sentir segura. Se que esto no va a cambiar nada entre nosotros, tú has tomo tu camino y lo respetare.
Lucy sentía lágrimas acumularse en sus ojos ante esas palabras, había encontrado a su alma gemela en Erza Scarlet. Su padre respetaría su decisión.
—Aun no puedo perdonar lo que hiciste.—Susurró Lucy. —Por tu culpa ella salió muy lastimada.
Jude bajo la mirada en vergüenza, sabía que había hecho mal. Quizás en ese momento no sabía que su hija había encontrado a su alma gemela pero eso no quitaba que por su culpa esa chica había salido gravemente herida y eso había provocado un enorme dolor en Lucy.
—Si tienes preguntas dejamelo saber.—Dijo Jude aclarando su garganta. —Debí haber hablado de esto contigo hace mucho, quizás aún no es demasiado tarde. Solo quiero que sepas que estaré aquí.
Sin más Lucy salió del despacho, busco ropa mas comoda. La maga estelar no podía evitar que sus lágrimas corrieran por sus mejillas, había pasado por mucho en los últimos días y lo único que deseaba en esos momentos era estar cerca de Erza y poder descansar. Cuando salió de la casa sonrió, esta vez no se estaba escapando.
Recogió un par de flores del jardín y se dirigió hacía la tumba de su madre, cuando llegó al enorme ángel no pudo evitar caer de rodillas. Estaba tratando de regular sus respiración, aún sentía el vacío que su madre había dejado el día de su muerte. Ella y su padre nunca se iban a recuperar ante su pérdida, era un vacío que siempre estaría en ellos hasta el ultimo dia de sus vidas.
—Encontre a mi alma gemela.—Susurro Lucy mientras pasaba su mano por el nombre de su madre. —Me tomó por sorpresa, ella es muy hermosa y cuando está cerca de mi me pone muy nerviosa. Recuerdo que me dijiste que Papá actuaba de la misma manera cuando se conocieron. Te extraño.—Susurro.
Dejo las flores, se puso de pie y tomó una bocanada de aire, sabía que tenía mucho camino por recorrer. Sonrió.
Sabía que no estaba sola y como si los hubiera invocado Erza, Natsu, Gray y Happy se estaba acercando a ella con expresiones de preocupación en sus rostros.
Fin del FlashBack.
Salió de sus pensamientos cuando sintió a Erza moverse a su lado, no sabía qué era lo que estaba trayendo todos esos recuerdos a su mente pero en cierta forma le hacían sentir feliz. Le era difícil aceptar que había perdido mucho tiempo tratando de esconder como se sentía, había perdido tiempo dejando que Jellal lastimara a Erza, había perdido tiempo sufriendo al querer alejarse de Erza.
Aceptaba que había sido muy tonta y por eso no dejaría a su alma gemela sola, jamas la dejaria. Sabía que sus padres estarian orgullosos de ella, después de todo había obtenido el valor de hablar con la maga de la armadura y al final había logrado enamorarla.
Ambas habían cometido errores al inicio de su relación al no saber qué hacer, ambas habían estado nerviosas pero no podían evitar la felicidad.
Erza despertó, observó como Lucy la miraba directamente a los ojos como si nada más existiera su alrededor.
—¿Que te pasa? —Susurro Erza con suavidad.
La pelirroja se había dado cuenta de que Lucy se perdía en sus pensamientos, había sentido la inquietud de la rubia y no le gustaba verla de esa manera.
—Solo he tenido unos cuantos recuerdos.—Susurro Lucy moviéndose un poco para ver a Erza mejor. —Buenos recuerdos. —Dijo Lucy en un suspiro.
Erza siguió observando la rubia, buscando algo que le dijera que su novia estaba tratando de mentirle para evitar hablar de algo. Erza dejó salir un suspiro al darse cuenta de que Lucy le estaba diciendo la verdad, no pudo evitar sonreír un poco.
Lucy levantó su mano y empezó a acariciar el rostro de su novia con delicadeza, sus ojos se movían de un lado a otro apreciando la belleza que tenía ante ella. Una pequeña sonrisa apareció en su rostro, inhala lentamente, el aroma de Erza llegó a sus fosas nasales y calma invadió todo su cuerpo, exhaló con la misma lentitud mientras seguía observando el delicado rostro de la pelirroja.
Erza simplemente cerró los ojos ante las caricias que estaba recibiendo, no podía hacer nada más. Ella y Lucy siempre tenían esos momentos donde simplemente se apreciaban mutuamente. Momentos donde no podían creer que la persona frente a ellas las amaban. Dejo salir un suspiro al sentir los dedos de Lucy delinear sus mejillas para luego sentir el pulgar de la rubia acariciar sus labios. Abrió sus ojos para ver como Lucy miraba sus labios con fijeza.
Lucy al sentirse que la miraban levantó la vista para encontrarse con Erza mirándola fijamente. No pudo evitar sonrojarse ante eso, no importaba cuanto tiempo pasara, Erza siempre la haría sonrojarse.
Lucy dejó salir un suspiro. —Te amo.
Erza no pudo evitar que una pequeña sonrisa se apodera de su rostro. —Te amo.—Respondió acercando su rostro al de Lucy, ninguna pensó en sus acciones y siguieron sus instintos. Sus labios se unieron en un beso, dicho beso provocó que suspiraran, que sintieran mariposas en sus estómagos como si fuera la primera que se habían besado.
