Disclaimer: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen, son propiedad de J.K. Rowling. La historia tampoco me pertenece, es de camnz y fue beteada por Flame's Child.
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Para su alivio, Hermione no vio a Draco durante unos días. Su última noche juntos había sido demasiado, demasiado íntima. Afortunadamente había quedado satisfecha con su última e intensa sesión de sexo, tanto, que se sentía asustada.
Esperaba que en el futuro no tuvieran más encuentros como ese. Todavía no podía entender cómo había sucedido o qué pasó, pero desde esa noche se sentía muy incómoda.
Draco estuvo distante cuando se vieron otra vez, igual a como solía ser antes, en realidad él no había cambiado tanto, con la excepción de actuar empático y preocupado cuando Delia falleció, esa actuación fue lo que arrojó a Hermione a tal estado de confusión. Hermione estaba sorprendida que incluso él era capaz de comportarse así, había jugado el papel de compañero y le había brindado su apoyo por un día. No es como que él supiera realmente lo que ella quería de una pareja. Simplemente la hacía sentir totalmente incómoda.
Por cierto, ahora él estaba actuando fríamente, tal vez también se sentía incómodo. Salieron a cenar afuera, cerca de un lago. El lugar estaba hermosamente decorado con luces y antorchas que centelleaban a lo largo del lago, haciéndolo lucir etéreo.
Draco estaba gruñón. Ni siquiera estaba bebiendo como siempre. Él no estaba prestándole atención a ella. Hermione le agradecía al cielo por esas pequeñas acciones de Malfoy.
Hermione tampoco estaba de humor para participar en una conversación, todo se sentía incómodo. Ella decidió que realmente necesitaba deshacerse de él, deshacerse de él significaría avanzar. Obviamente él no estaba feliz, quizás lamentaba haber sido amable con ella, tal vez la intimidad también le resultaba incómoda. De alguna forma eso le sugería que ella podría lograr su objetivo, pero no estaba segura de poder manejar la situación.
Retractarse no era una opción, no podía volver a cuando él se sentía cómodo y ella miserable. No mentiría diciendo que no encontraba el sexo satisfactorio, también admitía que se sentía muy confundida al respecto y que encontraba terriblemente sexy la idea de tener su cuerpo sobre el suyo. Realmente era la única cosa no horrible en su vida en este momento y no estaba segura de querer renunciar a ello, incluso si su compañero era Draco Malfoy.
Antes había sido la poción, el poder obtener una liberación. Pero ahora, había algo más en la mezcla. Él había sido su enemigo mientras crecía, él la despreciaba y rechazaba en todo. Estaba bastante segura de que Draco realmente creía que ella estaba por debajo de él, pero eso no cambiaba el hecho de que la deseaba. Tan sangre sucia como era, ese era el cuerpo al que Malfoy acudía por las noches. Entonces, ¿qué significaba aquello? ¿Qué significaba exactamente que ella fuese una sangre sucia inmunda cuando era el cuerpo en el cual él noche tras noche quería enterrarse hasta que quedar completamente agotado?
¿Y por qué ella tenía que analizarlo todo? Le estaba dando dolor de cabeza. Draco no hacía esto porque era un loco solitario, todos tenían amantes. Nadie podía negar que Connie y las demás chicas eran consideradas como objetos de deseo. Aparentemente ella también lo era, al menos eso le había dicho Marcus. Ella admitió que simplemente no necesitaba a los hombres, no eran criaturas lógicas. Supuso que tampoco ella lo era, porque despreciaba a Draco, pero para ser completamente sincera, no le importaba verlo desnudo y no podía pensar en nadie más a quien quisiera ver sin ropa.
El sexo esa noche fue rudo y a Hermione no le importó. Venció la incomodidad de la intimidad, además evitó verlo a los ojos. Él tampoco buscaba particularmente algo importante de ella. Ciertamente a Draco no le importaba controlarla cuando era necesario, cuando ella le dijo que se moviera más deprisa, él lo hizo.
Vertió todo su desconcierto y enojo en él y al final casi gritó su liberación. Quedaron completamente agotados, ella notó que estaba acostada sobre un colchón. De alguna forma, las sábanas estaban arrugadas y colgaban del borde de la cama.
Ella estaba jadeando, estaba increíblemente cansada, como si hubiera corrido por kilómetros. Ella notó el reluciente brillo del sudor sobre Draco mientras éste luchaba por recuperar el aliento. También tendría que darse un baño cuando llegara a casa, no quería irse a la cama sabiendo que estaba cubierta de sudor.
El incómodo silencio continuó.
—Deberías irte —aconsejó.
—Me gustaría quedarme —murmuró y trató de no reír porque era lo último que quería hacer, de hecho, quería salir corriendo de allí en ese mismo instante, incluso correría desnuda si tuviera que hacerlo. Pero el plan requería hacer sacrificios.
—No —respondió severamente.
Ella se levantó, se vistió e intentó con todas sus fuerzas lucir triste. No demasiado, en caso de que él cediera.
Se dirigió a la puerta de la habitación y se despidió rápidamente, luego corrió. No estaba segura de por qué, pero temía que él cambiara de opinión.
Se sentó en el baño y reflexionó sobre lo bien que iba el plan. Era cierto que la mayor parte había sido por accidente, pero aun así había funcionado. Draco parecía asustado, lo cual era bueno y realmente estaba retrocediendo. Ahora ella tenía que mantener las cosas a flote.
Las cosas mejoraron aún más cuando él no la llamó por unos días. Cuando finalmente lo hizo, todavía actuaba con recelo, frialdad y distancia.
—¿Dónde has estado? —preguntó y fue a abrazarlo cuando llegó a la Mansión Black.
—Me extrañas, ¿verdad? —dijo con irritante superioridad, de la misma forma en que lo hacía cuando sentía que tenía la sartén por el mango.
Ella hizo un puchero, realmente estaba mejorando en esto.
—Simplemente no me gusta estar sola por mucho tiempo —comentó.
«Ok, él realmente disfrutaba tener la sartén por el mango», pensó amargamente.
—Bueno, eso es una pena —repuso un poco más reservado—. Tal vez deberías hacer algunas amigas.
Él le quitó los dedos de encima y se alejó.
—Espero que ya hayas comido, porque nos vamos ahora —clamó.
—¿A dónde vamos? —curioseó, se preguntaba si debería quejarse y decirle que quería quedarse en casa, pero no lo hizo, no quería sobreactuar.
Ella ni siquiera escuchó su respuesta, sino que simplemente lo siguió diligentemente.
La noche fue igual a las demás, realmente se estaba aburriendo de estas fiestas, todos eran iguales. Bebida, charla tonta sobre cosas estúpidas como Quidditch y escuchar historias de borrachos.
Un par de semanas siguieron con la misma rutina. Él la llamaba, salían, luego tenían sexo rudo y bebía más alcohol. Entonces él le decía que se fuera, ella se enojaba, pero se iba.
Todo eso no sería suficiente para lograr que el plan resultara. Simplemente parecían haber llegado a una nueva rutina, una en la cual ella le suplicaba y él se negaba. Necesitaba hacer más, pero no estaba segura de qué, ¿cómo podía ser más empalagosa y molesta?
Ella decidió que tendría que participar más en sus actividades nocturnas. Reírse de sus bromas, aparentar estar realmente interesada en él, «¡puaj!».
Al principio, él pareció darle la bienvenida a sus atenciones. Sospechaba que le gustaba alardear sobre lo sumisa que se había vuelto.
Connie le dio ánimos, lo que reestableció su decisión. Continuó, se apretó contra él y frotó suavemente su espalda mientras él estaba hablando con un Ravenclaw sobre un juego. A él no pareció importarle sus acciones, lo que era contraproducente porque el contacto la hacía sentir excitada y molesta, además, sus emociones eran caóticas ya que había bebido esa noche. Tristemente se dio cuenta que quería ir donde él y montarlo hasta olvidar todo.
Ella definitivamente estaba superando su aversión sexual. Realmente ya no le importaba y decidió que lo usaría como una ventaja.
—No bebas demasiado esta noche —suplicó y deslizó su mano un poco más debajo por las caderas masculinas, su pulgar acariciaba el hueso de la cadera.
Parecía sorprendido, pero satisfecho.
—Como diga la dama —dijo con voz ronca. Se giró hacia el hombre con el que estaba hablando y movió las cejas sugestivamente—. Parece que mi compañera requiere toda mi atención.
El sexo fue rudo y rápido, terminaron acostados en el suelo, todos sudorosos; en realidad, el sexo fue increíble. A ella le estaba empezando a gustar demasiado. Una cosa que la incomodó fue que él le exigió que gimiera y gritara su nombre, lo cual era perfectamente razonable en ese momento.
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Fin Capitulo Diecisiete
Notas: ¡Hola! ¿Cómo han estado? probablemente se preguntarán que qué hago aquí, ya que aun no es abril. Y yo tampoco se muy bien la respuesta XD Nah, la verdad de las cosas es que estaba aburrida, durante estos últimos meses he descansado de los fics y ahora cuando se suponía debía regresar a clases, hacer mi vida normal y… ¡bum! Aparece el covid-19 o más conocido como coronavirus. Mi país decreto cuarentena y un montón de otras cosas más, por lo que he estado encerrada en mi casa por varios días ya. Así que supongo que para hacer mas llevadera la cuarentena (muchos países están en la misma situación) decidí regresar antes de lo previsto.
Espero les guste el capítulo adelantado y por favor todos cuídense. Nos volveremos a ver el 1 de abril. Besitos.
Guest SALESIA: Al parecer muchas cosas se están adelantando últimamente XD alguien tenia que recordar que la otra viejita aun estaba viva, ya que estaba algo olvidada. Puede que Draco sea un tarado, déspota, malo e imbécil, pero sabe que un fallecimiento es una situación delicada y que no era el momento de hacer ningún comentario feo. Espero te encuentres bien y que el capitulo fuese de tu arado. Besos.
Guest Sandra D: Así es, esto se está poniendo intenso.
Guest Carina: Muchas gracias a ti por leer la historia.
Naoko Ichigo
