Capitulo 15
Diamante le había hablado al día siguiente, para decirle que ya tenía la fecha perfecta para la gala en donde se presentarían las piezas, ahora con mayor razón debería de decirle a Serena lo que sentía por ella, de lo contrario la perdería… de nuevo.
-Es bueno regresar aquí- viendo el laboratorio- ahora con mayor razón debo terminar, no quiero dar una mala impresión.
-Jamás la darías- abrazándola- debo atender unos asuntos importantes para la gala.
-De acuerdo.
-Por cierto… esto es para ti- dándole una cajita.
Al abrirla pudo ver que era el collar que le había gustado el día que fueron a buscar los materiales, abriendo los ojos, lo miro detenidamente pidiendo una explicación.
-¿Qué es esto?
-Cuando vi que te había gustado tanto, no me pude aguantar el regalártelo, me lo imaginaba colgado de tu cuello, luciéndolo hermoso… quería que fuera tuyo.
-No tenías porque haberlo hecho- intentando ponérselo.
-Tal y como sospeché… se te ve hermoso-acariciando su mejilla.
A medida que los días pasaban, las piezas ahora más que nada exigían todo su esfuerzo, llevaba diez piezas terminadas, mientras la fecha ser acercaba, amaba cada día más a Darien y se lo diría el día de la gala, el día de su cumpleaños que al parecer no recordaba.
-¿Serás tú quien me manda esas rosas a casa en mi cumpleaños?
En el estudio mientras Darien hacia unas llamadas, se abría la puerta, mostrando a una bella mujer de curvas voluptuosas, cabellos oscuros y ojos violetas que hipnotizaban a cualquiera.
-¿Qué haces aquí Rei?- colgando el auricular.
-¿Qué crees que es lo que hago?… buscándote Mamoru- cerrando la puerta y acercándose al escritorio de manera seductora.
Conteniendo el aliento, no sabía que hacia esa mujer en su casa y como había entrado, el perfume que antes lo hipnotizaba ahora no hacía mas que darle náuseas.
-Dime a que viniste y después vete- diciéndole de forma cortante y fría pues no quería que Serena la viera ahí.
-Tenemos que hablar… se que nuestro compromiso se rompió hace meses, pero lo hice por ti Mamoru.
-¿Por mi?- diciendo con sarcasmo y escuchando el nombre que nunca le gustó- Vaya que considerada, sintiendo como ella le tocaba la pierna, quitándole la mano-Explícate, por favor.
-Tu tío me quiso comprar para que te dejara… al parecer no le caigo muy bien que digamos-abrazándolo por detras, desabotonándole la camisa.
-¿Mi tío? ¿Diamante?
El sentir las manos de esa mujer sobre su cuerpo, era una sensación que no le gustaba para nada, él amaba a Serena quería que ella fuera quien lo tocara, que lo besara y lo amara por lo que él era... Darien Shields, el amigo de su hermano… no Mamoru Chiba, príncipe de Ilusión.
Rei reconocía que algo había cambiado en ese hombre, antes con el simple hecho de tocarlo notaba su excitación, el deseo en sus ojos y el ardor en sus labios, ahora no veía nada de eso y la culpa la tenía esa mujer de cabellos dorados.
-Piensa que soy una cazafortunas, que sólo deseo tu dinero y el título.
-Aceptaste su dinero ¿me equivoco?-viéndola negar- tuve mis razones para aceptarlo.
-¿Y cuáles son esas razones?-levantándose de la silla y alejándose de ella.
Al terminar una de las últimas piezas, decidió darse un merecido descanso, por lo que fue al estudio de Darien para leer un rato, pues había encontrado un libro muy interesante sobre obras de arte que le fascinó, cuando quiso entrar escuchó la voz de una mujer que le decía Mamoru por lo que supo se trataba de la antigua prometida de Darien; su corazón no hizo mas que acelerarse y su reacción fue salir de ese lugar inmediatamente, Diamante observaba como Serena se alejaba triste, sabía que este triángulo no teminaría bien.
-¿Qué demonios estás haciendo muchacho?-mirando hacia la puerta del estudio.
Después de que Rei le había contado "la verdad" sobre porqué terminó su compromiso, estaba furioso, no podía creer que su tío fuera de esa manera; le había destrozado la vida sin importarle nada alejándolo de la mujer que amaba o creía amar; se dirigió al laboratorio, donde Artemis le dijo que estaba, viéndolo salir, se contuvo de golpearlo en ese mismo instante.
-Me podrías acompañar tío.
-¡Vaya! Cuando me dices tío es que estás muy enojado-sabiendo de que se trataba, pero eso no le impedía actuar como siempre -Por lo visto ella está aquí ¿verdad?-entrando al estudio, oliendo el perfume característico de esa mujer.
-¡Me puedes explicar cómo pudiste hacerlo!- gritaba furioso- yo la amaba...
-Yo no tuve que hacer nada-sentándose en el sillón de piel encendiendo un cigarrillo- lo hizo ella sola, estabas cegado por sus encantos mientras te era infiel con ese tal Nicholas… y ni cuenta te dabas.
-Hubiera preferido que me lo dijeras- golpeando el escritorio.
-¿Me hubieras creído?- notando como su sobrino dejaba de mirarlo.
-Tal vez… no lo sé.
-Ese es el punto-suspirando-... ahora dime querido sobrino ¿Que harás con ella?
-Es tarde, no la puedo mandar a volar, el ferri ya no está en servicio-sentándose resignado.
-Déjame decirte que eso ella ya lo sabía… llámalo como quieras pero ella tiene un plan... maquiavélico-apoyando su mano sobre el hombro del pelinegro -Sólo piensa en la joven que ha estado contigo todo este tiempo.
-¿Crees que no lo hago? Ella es mi vida.
-Me alegra escucharlo… sólo espero ella no arruine tu vida, como lo hizo hace tiempo.
Terminando la última restauración que era el anillo, la tenía fascinada, vio entrar a una despampanante mujer al laboratorio.
-¿Puedo ayudarla?
-Me ayudarías si dejaras a mi prometido en paz- sentándose frente a ella-no eres mas que su amiga de la infancia.
Cuando Artemis escuchó como la llamó quiso intervenir, pero no lo hizo por respeto a la joven, además de que si la odiosa mujer intentaba algo con la princesa de la Luna ahora sí, su amo lo iba a escuchar.
-¿Su prometido?- sintiendo un dolor en el pecho- usted es Rei Hino ¿verdad?
-Así es y Mamoru Chiba es mi prometido, tuvimos unos problemas pero lo hemos arreglado y muy bien-arreglándose el vestido-ahora nos casaremos y seremos felices.
-¿En serio?- apretando sus puños-decía Artemis, algo que sorprendió a la pelinegra ya que rara vez lo había escuchado hablar.
-Por supuesto- mirando a Serena- agradezco que lo hayas mantenido satisfecho, pero ahora me toca a mí hacerlo.
-¿Satisfecho?
-Vamos de verdad crees que siente algo por ti-riéndose sarcasticamente- no pierdas su tiempo y menos el tuyo buscando algo que no será… el príncipe es mío- saliendo del laboratorio tan rápido como apareció.
Sintiendo que se le doblaban las piernas, no pudo mantenerse de pie y se quedó tirada en el suelo, lo perdía y no había nada que pudiera hacer, después de todo era esa mujer a la que él amaba y no a ella, tal vez entre ellos era sólo sexo, deseo y no amor; Serena había imaginado todo. Afortunadamente había terminado las piezas y no existía otro motivo para quedarse ahí sufriendo por un amor no correspondido, menos ahora que ella había regresado y le dejaba claro que sólo había querido su cuerpo.
-Fui una tonta al pensar que llegarías a amarme.
-Vamos levante esa cara-limpiándole las lágrimas-Es una mujer despechada que odia ver felices a los demás.
-Tal vez Artemis… gracias-dirigiéndose a su habitación.
Esa noche Rei se quedó para cenar, para disgusto de Diamante y Artemis, ya que ambos detestaban a esa mujer despampanante; Darien esperaba que Rei se quedara en su habitación y los dejara cenar en paz, pero por lo visto quería tenerlo a su lado como si le perteneciera, hablando de cosas que no tenían sentido, él deseaba ver a Serena, besarla y tenerla a ella a su lado; su torbellino no bajó a cenar pues les había dicho, estaba indispuesta.
En su habitación, Serena no quería verlos juntos; empezaba a empacar sus cosas e irse de Ilusión lo mas rápido posible ya que sería muy dificil para ella saber que él jamás iba a ser suyo.
-Fue lindo mientras duró.
Al día siguiente, acercándose a la puerta de su estudio se detuvo frente a la puerta, no sabía si tocar o simplemente dejar una nota, pero decidió no acobardarse, tocó y al tener una respuesta entró y descubrió a Rei besando a Darien, los saludó cordialmente y sacando fuerzas desde su interior.
-Darien, vine ha decirte que mi trabajo ha terminado… las piezas están listas y a tu disposición... debo regresar lo mas pronto posible a Ciudad de Cristal, Setsuna tiene otro trabajo para mi y cuanto antes me vaya mejor.
-Nos da gusto que hayas trabajado para nosotros-decía Rei abrazando por detrás a Darien- eso nos da la oportunidad de seguir adelante con nuestros planes-¿Verdad Mamoru?
-Me alegro por eso... no tengo mas que agradecer todo lo que hiciste por mi, de no ser por ti no podría seguir adelante... Gracias.
-Gracias a ti querida... por todo lo que hiciste.
Como si algo le impidiera contestar, sabía que había visto el beso entre él y Rei y eso reflejaba algo en su mirada que no pudo describir. Oírla hablar así le dolió, eso quería decir que simplemente se iría de su vida ¿acaso no le importaba lo suficiente como para quedarse a aclarar todo? ¿Qué es lo que había sentido por él entonces?
-Muchas gracias por todo… le diremos a Artemis que te lleve a Ciudad de Cristal cuando te plazca.
-Para evitar mas molestias, preferiría me dejara solamente en el aeropuerto.
-Será como tú quieras-decía la pelinegra.
-Gracias- saliendo del estudio con lágrimas contenidas.
Darien no podía creer la frialdad con la que se despidió, ni siquiera se acercó a él para despedirse ¿Qué estaba pasando? ¿Acaso no lo amaba como creía? Ese beso con su antigua prometida lo había sorprendido y a la vez detestado, no quería el sabor de ella en su boca, sino la de su torbellino.
-Te dije que ella no sentía nada pot ti Mamoru… de lo contrario te hubiera reclamado sobre lo que pasa entre nosotros.
-¿Qué es lo que pasa entre nosotros según tú?-diciendo con dolor y furia.
