Disclaimer: Card Captor Sakura y sus personajes no me pertenecen son propiedad de CLAMP, pero la historia es completamente mía.

De a poco avanzamos, como decimos en la hermosa ciudad de México, lento pero seguro y todo sabe mejor con un bolillo :v Abemos capitulo nuevo, disfrutadlo y guajolotas para todos uwu

"El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma."

– Aldous Huxley

CAPITULO XVI – "Triste carga"

Pov Sakura

La ansiedad la estaba matando dolorosamente, necesitaba entrar rápidamente a la mansión Tsukishiro y reunirse con su hijo lo antes posible. Tanto tiempo alejada de Kei era suficiente razón para tenerla bastante angustiada y aun así, existía la carta escrita en aquella fotografía, que le había roto el corazón. No perdió tiempo, cuando Yue abrió la puerta de la gran casa, ignorándolo por completo, entró presurosa, sosteniendo con fuerza su bolso mientras su mirada se extendió por todo el lugar, buscando una única cosa.

Su garganta ardía y no pudo evitar gritar lo que su alma ansiaba –¡Kei! ¡Hijo, estoy en casa!

No supo cómo transcurrió el tiempo, pero los segundos se le hicieron eternos al no ver ninguna señal de su pequeño, estaba por gritar de nuevo, cuando lo vio correr presuroso, bajando desde las escaleras principales, tanto era su apuro que pensó que caería. Una sonrisa invadió su rostro y estiró las manos por inercia, como si fuera a darle un gran abrazo, quiso correr a su encuentro pero sus músculos no le respondieron. Por unos instantes la duda la asalto parando sus movimientos, en un instante se detuvo por completo, y… ¿Si Yue había inventado aquella carta que le enseño y que le dijo que Kei había escrito?, con la única escusa de hacerla volver ¿Qué tal si su hijo, aun la odiaba? Incluso, que tal… ¿si la aborrecía por haberlo dejado solo? Con esos pensamientos, independientemente de lo mucho que le doliera el corazón, no pudo evitar bajar sus brazos y mantenerse firme mientras desviaba la mirada ocultándola de su retoño.

Sin embargo toda duda desapareció cuando sintió a Kei abrazarla con gran fuerza y desesperación.

La voz del pequeño se oía desgarrada y cortada, sollozos le acompañaban a cada palabra, taladrándole el espíritu. –¡Mamá! ¡Mamá! ¡Mamá! Yo… ¡Lo siento tanto, mamá! ¡Perdóname por ser tan malo contigo! ¡Por favor, perdóname mamá! –Kei se aferró con más fuerza a ella. –¡Ya no me dejes por favor! Por favor… mamá ya no me dejes, te extrañe muchísimo.

Las lágrimas se acumularon en sus ojos y miró al pequeño pelinegro, estaba llorando a mares. Sus manos se encontraron tensas, temblaban intentando moverse, simplemente estaban petrificadas, pero lentamente las fue levantando, como si se movieran en cámara lenta. Se agacho cubriendo con sus brazos a Kei, mientras miraba el rostro del infante, todo rojo y lleno de lagrimones. Intensifico la fuerza de su agarre.

–Tranquilo, ya estoy aquí. Ya, ya paso. –Abrazaba a su descendiente, mientras con una mano le acariciaba maternalmente la cabeza. –No me volveré a alejar de ti. Ya no llores. Estoy aquí, perdona por dejarte solo.

Solo después de sus palabras los sollozos de Kei empezaron a disminuir de intensidad, aunque el niño se mantenía sin despegar su agarre de ella.

Pov Yue

Tenía un hueco en el estómago y el corazón le dolía. La escena frente a él era simplemente indescriptible. Se sentía tan ajeno a ella, su hijo se veía tan feliz y tan necesitado de su madre, que de un momento a otro le cayó un peso más a su conciencia, sabía que la culpa de que Kei estuviera lejos de Sakura era enteramente suya. ¿Cómo había permitido que las cosas terminaran así? Todo a su alrededor lo gritaba con fuerza, ahí estaba su hijo, su esposa, su familia, el amor de su vida y él… él era, el desgraciado monstruo que había lastimado a su mujer y a su hijo.

Se acercó lentamente a ambos, tal vez… debería unirse a ellos, empezar por darles una muestra de que el afecto que se mostraban mutuamente no era exclusivo de ellos y que él, sentía lo mismo tanto por su pequeño hijo, como por Sakura, pero… ¿sería correcto? Sakura claramente desconfiaba de él y por su parte, aun no hablaba con ella acerca de lo que ahora sabía del caso de Yukito. Pero es que simplemente no sabía cómo hacerlo, como decirle que todos estos años había estado equivocado y que sus acciones no tenían justificación ni perdón alguno, tal pensamiento le deprimió aún más.

Dejó de meditarlo y con una intención protectora, extendió sus brazos con la finalidad de abrazar tanto a su esposa como a su hijo. Que más daba lo que pasara en ese instante, él sentía la necesidad tacita de proteger a su familia y demostrarles que estaba para ellos, sin embargo su intención se vio truncada a mitad de camino cuando unos brazos los tomaron por la espalda y lo abrazaron jalándolo en una sola acción.

–¡Yue amor mío, no sabes cuánto te extrañaba! Todo este tiempo sin ti fue una completa tortura.

Se tensó al darse cuenta que Akiho le envolvía entre sus manos y le besaba el cuello desde atrás. Su mirar rápidamente se dirigió tanto a su esposa como su hijo y lo que observo le destrozo el alma, ambos le veían con dureza, rencor y recelo, claro que la situación no era para menos.

Pov Kei

¡Por fin! ¡Su mamá había vuelto! No dudo en correr a su encuentro, aunque en un momento la vio un poco rara, poco le importo, se lanzó sobre ella como si el mundo dependiera de ello y claro que lo hacía, ella era su mundo. Desde hace mucho tiempo que no se sentía tan feliz. Sus lágrimas no podían parar, no sabía si eran producto de la misma alegría o del hecho de recordar el dolor de estar separado de su mami por tanto tiempo. Los brazos cálidos de su mamá lo protegían por completo del exterior, se sentía tan seguro y tan amado que quiso permanecer por siempre en esa pequeña burbuja que tanto su madre como él habían creado, pero por desgracia nada era eterno y el sonido abrupto de un golpe le hizo separarse de su mamá.

Frunció el ceño con fuerza al notar como la bruja abrazaba a su padre. Quería acercase a su papá y alejarlo de ella, pero tampoco quería soltar a su mamá. Esa fea mujer lo había tratado tan mal en la ausencia de su padre, sentía una inmensa rabia hacia ella, aunque también le temía fuertemente, no quería que esa malvada señora lastimara a su papá o a su mamá.

Sintió como su madre lo apretaba, se levantó enseguida y le miro dulcemente mientras lo jalaba suavemente de su manita. –¿Por qué no vamos a tu habitación hijo? Quiero que me cuentes todo lo que has hecho en este tiempo, espero te hayas portado muy bien.

Vio en el mirada esmeralda de su progenitora algo raro –¿Mami?

Pov Sakura.

La situación frente a ella parecía una burla total, su perfil se volvió rígido y su corazón se apretó al ver a esa mujer abrazar a Yue. Quería levantarse y golpear a la mujerzuela frente a ella, ¿Cómo se atrevían a ello? Tuvo que hacer un gran esfuerzo para controlarse, aquel no era el momento. Cuando Nadeshiko le contó por teléfono, un aparte ella quiso pensar que estaba en un error, no creyó posible que Yue fuera tan cínico como para llevar a otra mujer al hogar que había compartido con ella, pero ahora, veía que estaba completamente equivocada, del hombre del que alguna vez se había enamorado no quedaba el más mínimo rastro.

Sabía que no estaba bien que Kei viera aquello, para su joven mente debería resultar un escenario de lo más raro y por lo mismo decidió llevárselo lejos. Ella tampoco quería estar ahí, además cuando salió de América se prometió así misma que protegería a Kei de todo aquello que le causara daño y eso claramente, también incluía a Yue, por mucho que su hijo le quisiera.

–Vamos Kei, quiero que me platiques todo y después veremos que te haré para cenar. Has crecido tanto y quizá deba servirte una porción proporcional.

Su hijo antes de mirada contrariada le sonrió con fuerza. Se limpió las lágrimas con su pequeña mano. – !Si! Crecí mucho, pero antes de eso mamá ¡Quiero que con conozcas a alguien!

Kei la guió a su habitación, no sin antes ver de reojo a Yue. Así eran las cosas.


Pov Akiho

10 de 10, estaba completamente orgullosa de su intervención, debían darle un premio por ser tan oportuna en el momento exacto, rio inconscientemente. Yue estaba por completo en sus garras y agradecía a los dioses que fuera tan estúpido para poder tenerlo comiendo de su mano. Solo después que la estúpida mujer del Tsukishiro y el hijo del mismo desaparecieran de su vista, sintió como el muchacho se separaba de ella abruptamente, sin ninguna pisca de delicadeza. Se mantuvo dándole la espalda, mirando justamente en donde habían desparecido mujer y niño.

Yue jamás había sido "delicado" con ella, de hecho por lo regular siempre era bastante rudo, sobre todo en sus encuentros en la cama, pero esta vez era completamente diferente, en su acción no se podía ver el más mínimo atice de cariño, todo lo contrario.

–¿Por qué hiciste eso? –La voz de Yue sonaba de ultratumba, rasposa y grave.

–¿Eh? A que te refieres cariño, solamente te estaba dando la bienvenida después del largo viaje.

Lo oyó gruñir. –No lo vuelvas a hacer Akiho.

Algo extraño pasaba con Yue –¿Por qué no debería Yue? Tú y yo nos amamos y es normal que nos demostremos nuestro afecto. ¿Acaso querías que hiciera algo más?

El hombre seguía sin mirarle. –Las cosas han cambiado y yo… lo siento Akiho pero entre nosotros no puede existir nada. Me he equivocado gravemente.

Al principio no creyó procesar lo que acaba de oír de los labios del Tsukishiro, por lo que estaba atónita. No podía ser verdad lo que decía ese idiota, él debía estar a su merced, besándole sus pies, siendo su tapete, ¡su riqueza dependía de ello! –No digas tonterías Yue ni juegues con ello. Hemos pasado demasiado tiempo juntos para que digas eso. Deja de bromear.

El muchacho por fin se volteó a verla. Su mirada estaba vacía. –No es ninguna broma Akiho, he hecho muchas cosas mal estos últimos años, pero ya no más. Perdóname pero lo nuestro nunca tuvo un futuro. Estaba cegado por el dolor y la rabia, necesitaba algo a que aferrarme y yo… lo siento pero no te mentiré, amo a mi esposa y quiero recuperarla, por eso ya no puede existir un nosotros.

–¡Debes estar bromeando Yue! ¡Tú odias a esa mujer! Todo este tiempo no hubo momento en que no me recordaras que ella había arruinado tu vida.

–No, el único que arruino mi vida fui yo al no escucharla. No cambiare de opinión, tienes que irte.

Después de oír aquello, no pudo más que apretar sus puños con rabia. Sabía que el regreso de la mujer de Yue sería un problema para sus planes, pero jamás imagino que serían tan graves como para que el muchacho quisiera terminar lo suyo. Esto lo complicaba todo, su padre no estaría para nada complacido.

Había algo más, algo que logra cambiar por completo su opinión al Tsukishiro acerca de la perra Kuchiki, pero... ¿Qué era? Un hombre no cambiaba por completo su mentalidad de la nada, no pasaba de odiar a una persona a amarla en unos pocos días. Existía algo raro y aquello no acabaría ahí, no… no lo haría. Había más de una manera de conseguir lo que quería.

Pov Yue

Akiho debía entender que lo suyo no tenía futuro, jamás lo tuvo. El simplemente la utilizaba como un sustituto de su esposa, para engañar a su mente, cosa que sabía no era nada bueno, ni justo. No podía seguir mintiéndole a la muchacha que estaba frente a él. Debía hacer algo bueno por ella por primera vez y ser sincero.

Su voz se suavizo –Debes de abandonar la casa hoy mismo Akiho. Llamare un taxi en tres horas para que te lleve a casa de tu padre. Lo siento.

Dejó de observar a la mujer y se alejó caminando a su despacho. Se sentía mal por la muchacha pero no podía seguir postergando aquello. Primero debía de ponerse al corriente de la empresa y hablar con sus padres acerca de la situación. Les informaría que Sakura había vuelto y que era un buen momento para por fin tener la cena familiar que sus padres tanto habían sugerido, su mujer necesitaba el calor que podía proporcionar el amor de un hogar unido. Debía de volver a articular a su familia de poco a poco. Pero antes de eso, esa misma noche hablaría con ella, le diría toda la verdad acerca de lo que sabía y lo arrepentido que estaba de todo. Estaba dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de recuperar a la chica que amaba.


New York…

Pov Shaoran

Con la mirada perdida tardo en comprender que seguía tirado en el suelo del departamento de Sakura, se sentía fatal, mareado, asqueado y con un dolor horrible en el estómago y el pecho. Había perdido la noción de cuantas botellas de alcohol se había tomado esa noche, incluso estaba a punto de recaer en el viejo vicio de buscar unas cuantas jeringas e inyectarse algo pero poco le importaba. Aquel líquido era el único capaz de poder adormilar tanto su confundido cerebro como su estúpido corazón. No quería pensar en nada, no quería sentir nada. Quería perderse… si… solo deseaba perderse en la inmensidad de la noche y sentir que nada había pasado, que todo estaba bien, que solo era un terrible sueño. Se apresuró a estirar su mano para coger la botella de vodka que estaba a unos cuantos centímetros de él. Estaba por alcanzarla cuando un pie pisó con fuerza su mano, deteniéndolo en el acto y haciéndolo soltar una queja por el dolor.

Miró el calzado sobre su mano y con esfuerzo intento quitarlo en vano. Su vista se dirigió al rostro del interlocutor. Claro que lo sabía, aquellos ojos azules sin emoción alguna no podían ser de otro que de Eriol Hiragizawa. –Por favor, vete ¡Quiero estar solo!

Sintió como el pelinegro pisaba con más fuerza sobre su mano –Lo siento. Si estas en el tierra, serás pisado Shaoran. Amigo, no puedes darte el lujo de hacer esto. Ese niño se ha quedado sin madre, no deberías privarlo también de su padre.

Gruñó con fuerza. Una clara advertencia. –¡Eso no es asunto tuyo yo…! –No termino siquiera aquella frase cuando sintió como Eriol le levantaba del suelo sin menor esfuerzo y lo volvía a tirar de un puñetazo.

Llevó su mano a su rostro, para después observarla teñida de rojo. Su labio sangraba y el sabor metálico de aquel líquido invadía su boca –Tomoyo puede cuidar del niño, pero te aseguro que él no la quiere a ella o a mí. Ese niño quiere a sus padres. Está sufriendo y está tanto asustado como confundido, el golpe que te acabo de dar no se compara con el dolor que ese pequeño debe de estar sintiendo.

Aun observaba su mano y sin pensarlo mucho la cerró en un puño. Gritó con fuerza hasta que sintió que la garganta se le destrozaba. Necesitaba sacar el dolor que estaba dentro de sí. Estaba frustrado. Poco a poco fue recuperando su aliento mientras su respiración se fue relajando. –¡Yo sé que Saito está asustado, él quiere ver a Sakura! ¡No soy un estúpido! ¡Ya lo sé! Pero… ella no está y yo no me siento con suficientes fuerzas como para enfrentarlo. No odio a Sakura por lo que ha pasado, me odio a mí mismo por que no pude cumplir mi promesa, ¡no pude protegerla! Pero me aborrezco aún más por haber creado un lazo con ella y con Saito.

El pelinegro le miró largo rato antes de contestarle. –¿Entonces lo dejaras así como si nada? ¿Solo porque tienes miedo?

Se levantó y miró retadoramente a quien tenía enfrente, mientras se tambaleaba producto del efecto del alcohol. –¡Maldición Eriol! ¿Qué no lo ves? ¡No soy el modelo de un padre! ¡Mírame! Tengo la finta de un delincuente y mi aspecto asusta a cualquiera, incluso llegue a inyectarme cosas que no eran nada buenas. Soy un conservacionista que se dedica a viajar, un hombre que no puede estar en un solo lugar, que no tiene ni una pizca de dinero extra, más que para llevarse un pan a la boca y sobre todo soy un hombre que trabaja con animales salvajes. Me involucro con gente peligrosa por proteger a los felinos. Un día simplemente no podría volver. Un hombre como yo, jamás podría ser un padre. –Apretó los dientes con fuerza, ¿porque aquello se sentía tan mal y le dolía con mayor intensidad? – No soy la persona que Saito necesita, él… él necesita a alguien como tú y como tu esposa. Estoy seguro que ambos podrán criarlo como es debido.

Eriol no dejaba de inspeccionarlo con frialdad. –¿Eso es todo?

Frunció el ceño y se dirigió a la salida del departamento. –Me iré en dos días a México con Nibelungo y esto se habrá acabado. Les mandare dinero constantemente para la manutención del muchacho, pero eso… es todo.

Salió del lugar no sin antes escuchar como Ulquiorra le hablaba. –Piensa muy bien lo que haces Shaoran, no hagas algo de lo que te arrepientas. –Ignoró aquel comentario y decidió alejarse rápidamente. El pecho le dolía y por momentos sentía que olvidaba como respirar. Algo caía por su rostro, quizás estaba lloviendo de nuevo. No volvería ese lugar. Pasaría el tiempo que le quedaba en el zoológico. Su futuro... su futuro era México.


Pov Sakura

Acaricio con cuidado al gran perro que estaba a su lado. ¿Quién iba a pensar que lo que su hijo le quería mostrar con tanta insistencia era un canido? Aquel animalito era tan juguetón, le recordaba tanto a cierto lobito… Su mirada se ensombreció al pensarlo, Nibelungo… Saito… Shaoran… ¿Cómo estarían ellos? Al sentir una lamida en su mano, sonrió volviendo a su tarea de acariciar al pequeño animal, mientras sonreía al ver a Kei dormido en su cama. Estaba exhausto después de haber estado platicando con ella toda la tarde, en ningún momento le dejo ir hasta que cayo rendido al sueño, y aun así intento por todos los medios no soltar su mano, el pequeño niño se veía tan contento y tan tranquilo. No pudo evitar estirar su mano y acariciar con delicadeza los cabellos de su hijo, era tan parecido a Yue.

Su alma se sentía tranquila, pero no en paz. Algo dentro de ella estaba completamente inquieto y le hacía sentir incomoda constantemente –No sabes cuánto te quiero hijo.

–Yo no lo dudaría en ningún segundo Sakura– Se vio sorprendida cuando escucho a Yue, ¿en qué momento había entrado a la habitación?

Su semblante antes cansado cambio a uno en fase de alerta. –¿Qué es lo que quieres Yue?

El nombrado no mostraba duda en su actuar, sin embargo podía ver cierto nerviosismo en su presencia, algo muy raro en él –Tal vez no me creas Sakura pero yo… –El hombre suspiró cansado y se acercó lentamente a ella, pero se hizo hacia atrás al verlo acercarse, entonces Yue se detuvo. –¿Podemos hablar en nuestra habitación?

No se esperaba aquellas palabras ¿De que debían hablar? ¿Acaso la iba a seguir amenazando? –No creo que tengamos nada de qué hablar Yue, las cosas están más que claras y no creo que a la mujer que has traído a casa, le agrade la idea que yo este a solas con su amante.

Pov Yue

Sintió una estocada al corazón al escuchar las palabras de esposa y su actuar. Era más que obvio que él se merecía toda la actitud de la castaña, pero aun así no dejaba de dolerle. –Esa mujer no es nada mío Sakura, lo juro, tal vez en un momento yo… –Se calló al escuchar lo que decía. –Solo permíteme hablar contigo, en otro lugar, no quiero despertar a Kei y arruinarle el buen día que ha tenido. Por favor…

Su esposa dejó de observarlo para ver al hijo de ambos. Hace mucho que no veía a Kei tan tranquilo y sonriente. –De acuerdo, pero también deberás escucharme. Las cosas no volverán a ser como antes.

Sakura se levantó de la cama de su hijo donde estaba sentada y salió del cuarto, dejando al perro de Kei en el lugar. Llegaron a su habitación antes de que se diera cuenta. Cerró la puerta y miró a Sakura observarlo profundamente.

Tragó profundo –Sakura yo… veraz… sé que… –No sabía cómo empezar, sentía ahogarse con sus propias palabras.

La chica le miró fríamente. –Vamos Yue nunca has sido suave con tus palabras, porque no dejas de actuar como si te importara y lo dices de una vez. – Se pasmó durante varios segundos. Esa mirada con tintes esmeralda… esa mirada tan dura y decidida, llena de fuerza, valor, elegancia y superioridad. Aquella era la mirada de un Kinomoto, aquella que su esposa había perdido hace años desde la muerte de Yukito, esa mirada… al fin había vuelto y cumplía con su objetivo. Le hacía sentir inquieto y nervioso.

No podía seguir postergando aquello, lo enfrentaría –Sakura, cuando te fuiste contrate un investigador muy famoso en el campo de las desapariciones, lo hice para que él diera con tu paradero, después de algunos meses de sus investigaciones logró encontrarte y así es como di con el lugar donde estabas, aunque pese a que no se lo pedí, él no se limitó solo a eso, sino que investigo acerca del caso de Yukito. Todo lo que sucedió aquel día. –El silencio cortante reino por varios segundos antes de que continuara –Él me entrego un archivo con todo aquello. Yo… yo sé, que eres inocente. Estaba equivocado.


Karenzuniga: Yue ha errado bastante :c lamentablemente se dio cuenta cuando ya había hecho mucho daño, ¿podrá resarcir el daño? Ahora dependerá de Sakura, que hacer y cómo hacerlo. Por otro lado, ¿qué sucederá con Shaoran? Muchas preguntas y pronto habrá respuestas xD

Guest I: Porque apenas estoy calentando después de dejar de escribir uwu pero prometo ya actualizar mas seguido.

Guest II: Holi, que bueno que la historia te este gustando tiene un poquito de todo uwu tengo capítulos de tamaño variable, lo que prometo es ya no tardarme tanto en actualizar, lo juro :BB

Guest III: Uff... la situacion de Shaoran, Sakura y Yue es todo un caos, pero espera que se viene lo bueno.

James Birdsong: Thanks friend

Liz Padilla: Pues hemos vuelto a la vida uwu el trabajo quita a veces mucho tiempo :c en fin, espera que la historia viene con todo, entre Shaoran, Yue y Sakura aún faltan muchas cosas.

Hola a todos, los fantasmones y los lectores que me dejan review uwu gracias a todos por pasarse por la historia, me emociona saber que les gustan los capítulos, me esfuerzo por ser constante, pero el tiempo a veces escasea mucho, así que no olviden dejar un comentario, siempre ayudan a presionar para actualizar más rápido xD. Les mando muchos saludos y abrazos virtuales. Vinsmoke fuera.