DISCLAIMER: La saga Harry Potter es propiedad de JK Rowling, y la historia original de Lena Phoria.

Este capítulo fue corregido y adaptado por Sunset82


"La Fecha Límite"

Traducción: Hanya Jiwaku

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Capítulo 16: Dolor

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Hermione estaba en el baño de Draco, dando los últimos retoques a su cabello y maquillaje para ir a la fiesta de Molly mientras Draco hacía una expresión de mohín en la otra habitación.

—No sé por qué estás tan molesto —le dijo estando él en la habitación—. Puedes pasar la noche con tu pequeño club de chicos Slytherin y aún podemos follar cuando regrese.

—Y me vas a llamar en el momento en que dejes ese maldito lugar —dijo él con voz exigente.

Hermione lo miró por la puerta y puso los ojos en blanco—. Dije que lo haría. —Levantó una de sus piernas desnudas sobre el borde de la bañera y comenzó a frotarla con loción.

Draco gruñó desde la otra habitación—. ¡Deja de hacer eso! —le gritó.

Ella lo miró sorprendida y parpadeó— ¿Hacer qué?

—De verte tan jodidamente deliciosa cuando no podemos follar por unas horas más.

Hermione sonrió y continuó frotando su loción—. Lo siento, pero no puedo evitarlo si soy naturalmente deliciosa.

Ella bajó la pierna y levantó la otra, continuando haciendo espuma en su piel. Cuando finalmente terminó, un par de fuertes brazos la rodearon por detrás.

Ella se rio cuando Draco le besó el cuello. —¿Qué estás haciendo?

—Saboreando lo deliciosa que eres —dijo, acercándose a su oído.

Hermione sonrió y rozó su mejilla contra la de él. El agarre de Draco sobre ella se hizo más fuerte.

—Muy inteligente de en no usar nada más que esta bata, así no habrá posibilidad de que te rompa el vestido.

Hermione se giró en sus brazos y envolvió los suyos alrededor de su cuello—. ¿En serio?

Draco sonrió, besándola con fuerza mientras la levantaba y la llevaba hacia la cama, arrojándola al centro antes de subir.

—¿No íbamos a trabajar en controlar nuestros impulsos? —preguntó ella mientras él levantaba su pierna y acariciaba su muslo, usando la otra mano para sujetar su cabello mientras la besaba de nuevo.

—La mayoría de las parejas en el mundo desearían tener nuestra pasión, Hermione. Sería un error de nuestra parte ignorarla.

Draco se aferró más, Hermione gemía mientras se mordía el labio inferior. Una de las manos de él encontró el camino dentro de su bata y comenzó a acariciar su pecho a través de su sostén.

Alguien carraspeó y ambos giraron la cabeza para encontrar a Theo y Blaise de pie en la puerta.

—Llegaron jodidamente temprano —dijo Draco, tirando de la bata de Hermione para que la cubriera por completo.

Theo se volvió para mirar en la dirección opuesta, pero Blaise no fue tan cortés. De hecho, trató de echar un vistazo más de cerca.

Draco tiró todo el edredón sobre Hermione—. ¡Date vuelta antes de que te golpee el maldito trasero, Zabini!

Blaise le guiñó un ojo a Hermione, que estaba muy roja, antes de finalmente girarse.

Hermione se quitó el edredón y se apresuró hacia el armario donde agarró su vestido, luego fue a su cajón donde agarró algunas medias. Finalmente corrió hacia el baño y cerró la puerta detrás de ella.

—¿Qué diablos están haciendo aquí tan temprano? —preguntó Draco.

—No hemos llegado tan temprano —dijo Blaise cuando él y Theo se giraron para mirar a Draco—. ¿Y cómo íbamos a saber que ella siquiera estaría aquí?

Él y Theo comenzaron a mirar alrededor del dormitorio. La ropa de Hermione estaba esparcida por el suelo junto con varios pares de zapatos. El maquillaje y el perfume estaban en la cómoda, y varios de los libros de sangre pura, las copias de Draco ya que tenía las de Theo en su oficina, estaban en la mesita de luz al lado de la cama con un par de gafas de lectura de aspecto femenino.

—¿Está malditamente viviendo aquí o algo así? —preguntó Blaise.

Draco gruñó—. No. Ella pasa mucho tiempo aquí, así que le dije que podía dejar algunas cosas.

—Bueno, ciertamente dejó mucho —dijo Theo, pateando uno de sus de sus zapatos con tacos para que quedara en posición vertical.

—Ella está aquí más que en su casa —dijo Draco con orgullo.

Mientras él se ponía los zapatos, Hermione salió del baño, mirando alrededor del piso hasta que encontró los tacones que quería cerca del armario—. Lo siento, ya me iba—dijo mientras entraba en ellos—. No quise invadir su noche de chicos.

—Noche de hombres, Granger —corrigió Blaise.

Hermione rodó los ojos. Luego miró a Draco y sonrió. —Dejo mi teléfono para que no desperdicies tu noche enviándome mensajes sucios.

Él sonrió de lado.

—Te veré más tarde.

Hermione se apareció en el salón. Antes de siquiera tener la oportunidad de tomar un poco de polvo flu, escuchó un "Pop" detrás de ella. Se giró, no sorprendida de ver a Draco allí.

—Sé que quieres que me divierta esta noche, pero si necesitas que regrese temprano me llamarás —ordenó—. En el momento en que regreses.

Hermione tragó saliva y asintió—. De acuerdo.

Draco dio un paso hacia ella—. No estás nerviosa, ¿verdad?

Ella negó con la cabeza—. No. Sé que esto está retrasado. Estoy lista para que termine, pero espero que te des cuenta de que Ron no va a cambiar de opinión mágicamente esta noche.

—Dile que estás saliendo conmigo y estoy seguro de que lo hará. —Draco sonrió, rodeando su cintura con los brazos y besándola. —Te extrañaré esta noche —susurró.

Hermione sonrió—. Yo también te extrañaré. —Ella lo besó por última vez antes de dirigirse a la chimenea, manteniendo sus ojos enfocados en él mientras se metía en las llamas y decía: "La Madriguera".

—Joder, estás mal.

Draco se giró para ver a Blaise y Theo parados detrás de él. Fue Blaise quien habló.

—Dejen de seguirme, dije que volvería enseguida —él espetó

—Pero nos vamos —dijo Blaise—, y esta es la salida.

Draco gruñó—. Eres jodidamente molesto, ¿lo sabes?

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oOoOo

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Cuando Hermione salió de la chimenea en la Madriguera, fue inmediatamente bombardeada por una docena de cabezas pelirrojas.

—Tía Hermione, tenemos que hablar sobre estos vestidos de damas de honor que Rose está mirando —dijo la joven Molly, dándole un abrazo— ¡Tienes que detenerla!

—Hugo quiere que lo envíe como diez libros de Quidditch —dijo Roxanne, dando el siguiente abrazo—. ¿Debería hacerlo?

—¿Dónde está la tienda del apotecario a la que llevaste a Vickie?— preguntó Dominique, robándola de los brazos de Roxanne—. Ella se ha salido de control con sus antojos y está devorando el pastel de la abuela.

—Los vestidos son realmente malos —dijo Lucy, abrazándola a continuación—. Por favor habla con ella.

—¿Qué tiene que llevar un acomodador para una boda? —preguntó Fred, esperando que Hermione se acercara a él con un abrazo—. ¿Voy a tener que usar un traje de pingüino?

—¡'Egmione! —Fleur se abrió paso entre la multitud y se la robó a todos. —Ven a tomagg una copa conmigo.

Mientras la alejaba, Hermione les gritó a sus sobrinas y sobrinos—: Si tienen algún problema con los vestidos, deben arreglarlo con la novia. No, Roxanne, no le envíes esos libros, él necesita concentrarse en sus estudios. La tienda del apotecario está en el lado oeste del Callejón Diagon, mañana te enviaré la dirección por correo electrónico. Y no, Fred, no llevarás un traje de pingüino, llevarás un esmoquin y deberías tener la suerte de verte tan lindo como un pingüino. ¡Corre la voz a los demás acomodadores!

—Bastante impresionante —dijo Fleur, llevándola a la cocina y sirviéndoles a ambas una copa de vino —.Es pogg eso que te votaggía a ti por madre del año en vez de a mí, cualquier día.

—Viniendo de una mujer con tres hijos perfectos, lo tomo como un gran cumplido.

—Sí, ellos salieggon bien. ¡Excepto pogg Louie! —Bromeó mientras su hijo pasaba por al lado, poniendo el brazo alrededor de su cuello y obligándolo a abrazarla.

—¡Maldita sea, mamá! ¡Suéltame!

Fleur se echó a reír y lo dejó ir. —Su novia está allí, así que Bill y yo hemos cumplido nuestra misión de avergonzarggo lo más posible.

—Como todos los buenos padres deberían hacer —dijo Hermione con una sonrisa.

—¡Hermione, estás aquí! —dijo Ginny, acercándose y abrazándola.

—Acabo de llegar —dijo Hermione—. ¿Dónde está Molly? Todavía necesito desearle feliz cumpleaños.

—Oh, sólo está ocupada disfrutando del resplandor de sus muchos nietos. —Todos miraron para ver a Molly sentada en el sofá, riendo mientras varios de sus nietos la entretenía—. Sólo Hugo y Lily faltaron este año. Ella está en el cielo.

—Y pagga el año que viene tendrá un bisnieto para celebragg —dijo Fleur entusiasmada.

—El mes que viene —corrigió Hermione, al ver a Victoire y su gran barriga disfrutando de un pedazo de pastel y un puñado de patatas fritas al mismo tiempo—. Todavía no le he preguntado, ¿sabes si se quedará en la Compañía Malfoy después de que nazca el bebé? Sé que a Draco le encantaría quedarse con ella.

Ginny la miró de reojo—. ¿Ahora es "Draco"?

Hermione la ignoró y esperó a que Fleur respondiera.

Fleur arrugó la nariz—. Ggealmente no debeggía decigg nada, pero... bueno, ella quiegge quedarse —sonrió—, peggo Teddy... no está de acueggdo.

—Sí, estaba empezando a tener esa impresión —dijo Hermione, cruzando los brazos y frunciendo los labios.

De repente, Angelina se abrió paso entre la multitud—. ¿Realmente ninguna de ustedes vendrá a salvarme de la "charla de chicos" allí?— preguntó. —Oh, disculpen. Me refiero a "charla de hombres".

Las demás se rieron. Esa parecía ser una broma popular esa noche.

—Entonces, ¿de qué se trata esta vez?—preguntó Ginny—. Obviamente no es sobre Quidditch o si no seguirías allí con ellos.

—Es sobre el jodido Draco Malfoy —dijo ella, rodando los ojos.

Hermione se tensó—. ¿Por qué? ¿Qué están diciendo?

—Se estaban riendo de algo que apareció en Corazón de Bruja sobre él. Sé que tú y él se han vuelto amigables, pero las cosas que escriben sobre él...

—¿Por qué todos siempre lo dicen así? "Amigables". —Hermione frunció el ceño—. ¿De verdad soy la única de este montón quien acepta que él va a ser parte de la familia?

—No tengo ningún problema con él —dijo Fleur, levantando la mano—. Vickie lo adogga. Dice que es increíblemente brillante.

—Lo es —le aseguró Hermione—. Esperaba más de ti, Angelina.

Angelina se tragó de golpe el sorbo de vino que estaba bebiendo—. Me alejé, ¿no?

—Sí, pero incluso abordar esos horribles rumores que imprimen sobre él es inaceptable.

—Lo siento —dijo Angelina encogiéndose de hombros—.Tienes razón, Rose es una buena niña y me aseguraré de que esos idiotas que amamos se callen antes de que ella llegue aquí.

Angelina regresó donde George hablaba animadamente con Ron, Harry y Bill. Ella lo golpeó con fuerza en la nuca.

—Realmente no entiendo esta amistad que estás teniendo con él —dijo Ginny, mientras observaban a Angelina regañar a los hombres—. Todavía me parece un idiota.

—Entonces trata de hablar con él una vez por tu cuenta —dijo Hermione.

Ginny la miró y suspiró —. Está bien, tienes razón. Harry dijo que querías llevarlo a él y a Malfoy a tomar una copa. Yo también iré, si eso está bien.

Hermione sonrió—. Excelente, ese es el espíritu.

Justo en ese momento, hubo un swoosh en la chimenea y apareció Rose. Vio a su madre y la saludó con la mano, esperando que Scorpius apareciera antes de arrastrarlo hacia donde estaba ella.

—Mamá, todas las chicas siguen quejándose de los vestidos de las damas de honor que elegí. A ti gustaron, ¿verdad?

—Bueno, pensé que eran un poco cortos pero el color es bonito —dijo Hermione siendo sincera—. Los eligió Lily, ¿verdad?

Rose gruñó—. Ella me envió un millón de lechuzas al respecto.

—El vestido de la dama de honor puede ser un poco diferente, ¿sabes?

—Lo pensaré —dijo Rose.

—¿Y cómo estás esta noche, Scorpius? —preguntó Hermione—. ¿Cómo está Eirwen?

Scorpius, que parecía un poco incómodo, sonrió ante la mención de su búho—. Genial. Perdy todavía lo persigue, pero él es muy inteligente y cuando ella salta hacia él, la hace chocar contra la pared. —Se rio.

Rose hizo un mohín—. No es gracioso.

—Grabé un video en mi teléfono —dijo Scorpius, sacándolo y reproduciéndolo para todos. En realidad era bastante divertido.

—Pobre gatita —dijo Rose, mirando el video de su pequeño gatito naranja y frunciendo el ceño.

—Tiene algunas marcas interesantes para ser una lechuza— comentó Hermione.

—Sí, por eso mi abuelo lo eligió para mí. Por la forma en que se despliegan sus plumas, se parecen a escamas de dragón.

Hermione de repente se sintió abrumada por la tristeza al pensar en el pobre Scorpius rechazando el trabajo de sus sueños por razones que no entendía. Luego se encontró mirando a su alrededor, preguntándose si Charlie vendría de Rumania para esto.

—Entonces, ¿cómo es que la abuela que cumple setenta y cinco es un gran evento, pero el que cumplas cuarenta y cinco no fue nada?— preguntó Rose, entrecerrando los ojos hacia su madre.

—Porque a la abuela le gustan los cumpleaños y a mamá no —dijo Hermione, jugando con el cabello de su hija.

Rose sonrió y abrazó a su madre, por alguna razón parecía algo triste esa noche.

—Vamos a tomar un trago —dijo Hermione, arrastrando a Rose hacia la cocina. Una vez que estuvieron solas, ella preguntó—: ¿Qué sucede?

Rose frunció el ceño y golpeó con los dedos el mostrador—. ¿Soy tan obvia?

—Para mí, sí —respondió, sacando una botella de cerveza de mantequilla del refrigerador y entregándosela a su hija—. ¿Estás molesta porque Scorpius se quedó con la lechuza? Sé que no te gustó…

—No, no, no es eso —dijo Rose—. Si me hubiera dado cuenta de que era tan importante para él, nunca le habría pedido que la rechazara. Me gusta Eirwen. Estamos un poco abarrotados, pero nos las arreglaremos. —Hizo una pausa y suspiró lentamente—. Es sólo que… él realmente no quería venir aquí esta noche porque siente que no le cae bien a nadie. Simplemente no entiendo. ¿Por qué es este un problema para todos? ¿No era el punto de la guerra en el que todos ustedes lucharon para terminar con la segregación? Sé que su papá fue malo con papá y tío Harry en el colegio, pero ¡vamos! Maldita sea, ya supérenlo.

Hermione sonrió—. Sé cómo se siente. Pero les he dicho a tu padre y a Harry un millón de veces que sean más amables.

—Sí, bueno, la abuela y el abuelo no son mucho mejores.

—Sólo ponle esa carita de puchero que haces y se derretirán como mantequilla—dijo Hermione.

Rose finalmente sonrió—. Eso tal vez funcione con el abuelo.

—¡Charlie!

Hermione miró hacia la sala de estar, sólo pudo ver la chimenea y Ginny abrazando a un hombre pelirrojo. Efectivamente, cuando se apartó, Hermione reconoció la cara sonriente de Charlie Weasley.

—¡No sabía que vendría el tío Charlie! —Rose dijo entusiasmada—.Scorpius realmente ama a los dragones. ¡Quería presentarlos!

Rose salió corriendo de la cocina antes de que Hermione pudiera detenerla, agarrando a Scorpius, que estaba hablando con Albus, y tiró de él hacia Charlie. Scorpius, como si fuera posible, se puso más pálido de lo que era cuando lo vio.

—¡Tío Charlie! —Rose gritó, dándole un abrazo—. Quiero que conozcas a mi prometido Scorpius. ¡Es un gran fanático de los dragones!

Ahora Scorpius se sonrojó—. Buenas noches, señor —dijo, tendiéndole la mano.

Charlie sonrió y le estrechó la mano—. ¡Bueno, si no es el famoso Scorpius! He escuchado mucho sobre ti. ¡Se dice que nuestra pequeña Rosie es la chica más feliz del mundo! —Él frotó su cabeza cariñosamente.

—Y la más afortunada —dijo Rose, abrazando el brazo de Scorpius y mirándolo con adoración.

—Charlie, te necesitamos aquí un minuto —dijo Bill, agarrando el brazo de su hermano y tirando de él hacia George, Harry y Ron.

—¡Un placer conocerte!— Charlie llamó a Scorpius mientras lo arrastraban. —Hablaremos más tarde.

—Entonces, sobre estos vestidos de dama de honor —dijo Molly mientras ella y Lucy se acercaban a Rose.

Rose gruñó—. Consideraré alterarlos un poco y hacer que el de Lily sea diferente, pero me gustan y las bodas definitivamente no son sobre las damas de honor. Ya te dije que usaría lo que sea para tu boda, Molly.

—Y creo que todos estarán muy contentas con el vestido que estoy pensando —dijo Molly con confianza.

—Déjame adivinar. ¿Azul?

Molly entrecerró los ojos—. Turquesa. Es veraniego.

—Oh, por supuesto —dijo Rose con una sonrisa.

—¿Dónde está Darren? —preguntó Hermione, acercándose. Había abandonado su vino en la cocina, no tenía muchas ganas de beber esta noche.

—Está afuera con James. Supongo que una nueva novia suya vendrá esta noche, así que la están esperando.

Hermione y Rose se tensaron—. ¿La novia de James?— preguntó Rose —¿Le ha dicho a alguien… ?

—¿…quien es ella? —terminó Molly—. No. Ni siquiera el tío Harry lo sabe. No sé por qué está siendo tan reservado.

—Hmm —Hermione miró a su alrededor hasta que vio a Ginny, caminando hacia ella y llevándola a un rincón. —¿Sabes algo sobre la novia de James?

—No. ¿Por qué? ¿Tú sí?

Hermione se mordió la mejilla—. Más o menos. Sólo... sé de mente abierta.

Ginny se puso completamente blanca—. Joder Merlín, ¿qué significa eso? ¿Es un muchacho o algo así? Aunque eso no es exactamente ideal, sabes que Harry y yo somos muy liberales. En realidad, solía decirme que pensaba que tal vez Al era...

—¡Ginny! Es una chica —dijo Hermione con una sonrisa.

—Entonces, ¿qué sucede con ella?

Justo en ese momento, la puerta principal se abrió. La cabeza de Ginny se giró en esa dirección, su postura tensa mientras veía entrar al prometido de Molly, Darren. James entró después, sosteniendo la puerta mientras una bruja de aspecto nervioso entraba. Edie miró a su alrededor, sonrojándose cuando se dio cuenta de que todos los ojos estaban puestos en ella. Él tomó su mano y ella se calmó un poco.

—Una Nott —dijo Ginny, mirando a Edie de arriba a abajo antes de mirar a Harry, quien estaba tan pálido como ella—. La familia de sangre pura de mente más cerrada.

—Sí, eso es cierto, pero su padre no es como ellos —lo defendió Hermione—. Odia a su familia.

—Pero…

—Ginny, mi hija se va a casar con un Malfoy, que resultó no ser como yo esperaba. No seas como los Nott y trata de mantener una mente abierta. Por lo que entiendo, a James en verdad le gusta. —Hermione miró a Edie, que le llamó la atención, y sonrió. —Además, la pobre parece muerta de susto.

Ginny se relajó y se rió un poco.

Al darse cuenta de que todos en la habitación sólo miraban a Edie, Scorpius tomó la mano de Rose y la arrastró hacia su amiga—. Hola, Edie. No sabía que ibas a estar aquí.

—Fue algo de último minuto —dijo, mirando de reojo a James. Luego miró a Rose—. Te ves muy bonita esta noche, Rose.

Rose intentó sonreír y dijo—: Gracias. Tú también.

—Primero un Malfoy y ahora una Nott. —Hermione escuchó a Molly susurrarle a su hermana Lucy—. Merlín, nuestra familia se está yendo al traste.

Hermione se acercó y las golpeó en la cabeza.

—¡Ay! —gritó Molly—. Tía Hermione, ¿por qué hiciste eso?

—Esperaba más de ti, Molly Lynn Weasley —dijo desdeñosamente—. Tu prometido parece estar charlando con ella amablemente. Tal vez deberías ir y presentarte. —Luego miró a Lucy—. Ambas sean las chicas dulces y encantadoras que sé que tienen allí en alguna parte.

Ambas chicas hicieron una expresión de mohín, pero aún así se acercaron a donde estaba Edie, extendiendo sus manos y conversando como si no fueran sólo groseras. Si bien Hermione amaba a todas sus sobrinas y sobrinos, estaría mintiendo si dijera que los hijos de Percy no eran sus menos favoritos, y sabía que Rose sentía lo mismo. Ni siquiera quería que Molly y Lucy fueran damas de honor, pero desde que iba a ser una en la boda de Molly, realmente no era una opción.

—¿Y a quién tenemos aquí? —preguntó Arthur Weasley, caminando hacia James y poniendo un brazo alrededor de sus hombros.

—Abuelo, este es Edie —dijo James con orgullo—. Mi novia.

—Encantado de conocerte —dijo Arthur, tomando su mano y dándole un beso.

—Edie Nott, abuelo —dijo Molly con una maliciosa sonrisa.

—¡Oh, cierto! —dijo Arthur, completamente imperturbable por las crueles intenciones de su nieta—. ¡Tu papá está ayudando a nuestra Hermione a prepararse para su próxima presentación frente al Wizengamot!

—Si —dijo Edie, de repente su sonrisa se iluminó—. Él ha querido separar a nuestra familia del resto de los Nott hace un tiempo, diciendo que sus creencias son primitivas e insultantes, pero mi madre siempre dijo que es bueno mantener a la familia cerca ya que podríamos necesitarlos en caso de apuro. Pero ahora que ya no están juntos, él está tratando de dejar esa línea entre nosotros y ellos muy clara. —Miró a su alrededor y vio que varios Weasley la escuchaban—. Mi papá me crió a mí y a mi hermano para creer en la igualdad.

—Suena como un buen tipo —dijo alguien en voz baja junto a Hermione. Ella se giró para ver que era Ron.

—Theo es muy amable —dijo—. Probablemente te caería bien si le dieras una oportunidad.

—¿Y me gustaría también los otros Slytherins? —preguntó.

Hermione respiró hondo—. No, probablemente no te gustaría Draco y definitivamente no te gustaría Blaise, pero nunca sabremos si estoy en lo cierto o no a menos que realmente hables con ellos. Especialmente el que va a ser familia en seis meses.

Ron se quedó callado por un momento. —Hermione, por favor, sólo dime…

—¡Ron, no! —Ella espetó—. Lo que hago o con quién salgo no es asunto tuyo.

—¡Soy tu esposo! —él respondió bruscamente.

Hermione respiró hondo y dijo en voz baja—: No por mucho tiempo.

Todo el color se fue del rostro de Ron. Los dos se quedaron mirando entre sí por un largo momento antes de que Hermione finalmente se alejara. Se acercó a la Molly adulta, que siempre había sido como una segunda madre para ella, y la abrazó.

—Lamento haber tardado tanto en llegar aquí, pero feliz cumpleaños.

—Gracias, querida —dijo Molly, apartándose un poco y jugando con un mechón del cabello de Hermione—. ¿Todo está bien?

—Sí, bi…

De repente, alguien estaba agarrando el brazo de Hermione y la haló hasta un rincón.

—¿Qué quieres decir con "no por mucho tiempo"? —Ron exigió una vez que estuvieron solos.

Hermione miró y pudo ver a Molly observándolos, esperando una señal para acercarse.

—Realmente no quiero hablar de esto aquí.

—Bueno, ¡qué pena porque quiero saber a qué te refieres! —él demandó.

—Ya sabes a lo que me refiero, Ron —dijo ella, mirándolo con ojos fríos. —Te pedí el divorcio y te negaste, traté de darnos otra oportunidad y ni siquiera pude fingir las emociones durante una semana antes de sentirme mal del estómago. Sé que esperar hasta diciembre fue idea mía, pero tú ¡Ni siquiera estás haciendo lo que acordamos!

—¡Lo que significa que tú sí! —él gritó.

Hermione se tensó. —Bien. , estoy haciendo exactamente lo que acordamos, pero eso no tiene absolutamente nada que ver con lo que estoy a punto de decir. Todo lo que está sucediendo en este momento es que pospongamos lo inevitable. Quiero...

—¡No!— Ron cerró los ojos y se cubrió los oídos. —¿Por qué estás haciendo esto? —preguntó—. Ni siquiera me estás dando la oportunidad de recuperarte.

—¡Porque no quiero que me recuperen!—gritó ella exasperada—. Esperaba que tomaras este tiempo para encontrar a alguien más.

Ron bajó las manos y abrió los ojos, mirando fijamente la pared—. Porque la última vez que hice eso reaccionaste tan bien.

Hermione resopló y meneó la cabeza—. Sí, ¡porque la mujer que usó la información privada que yo le di sobre nuestra relación para que me engañaras es alguien con quien quiero que termines! ¡Por favor, Ron, vuelve a salir con ella! ¡Te lo ruego! —dijo burlonamente.

—¡Ronald!

Hermione y Ron se voltearon en dirección de la voz, ambos tan atrapados en su discusión que ni siquiera notaron que Arthur había invadido su espacio.

—¿Es verdad lo que dice? ¿Has engañado a tu esposa?

Hermione nunca había visto antes a Arthur, que normalmente era un hombre tan alegre, tan enojado, con la cara roja como una remolacha y los puños apretados a los costados, los dientes realmente apretados mientras fulminaba a su hijo menor con la mirada.

Ron miró avergonzado al suelo. —Papá. ¿Qué estás…?

—Responde la pregunta —ordenó.

—Yo... fue sólo un beso —dijo finalmente Ron, su voz suave mientras varias lágrimas caían por sus mejillas—. No significó nada.

Hermione podía sentir sus propias lágrimas asomándose a sus ojos—. Arthur, lo siento —dijo, evitando los ojos de ambos hombres—. Se suponía que no debía escuchar eso.

—¡No te atrevas a disculparte! Si Molly y yo hubiéramos sabido...

—¡No! —gritó Hermione, levantó la cabeza y lo miró—. No le diga a Molly. Esto es algo entre Ron y yo. Nadie más.

—No puedo ocultarle esto a mi esposa.

—¡No! —gritó de nuevo, su rostro enrojecido mientras empujaba a Ron para llegar a las escaleras, subió corriendo hasta llegar al viejo dormitorio de Ginny y se encerró. Sólo necesitaba un momento para reorganizarse, un momento para ella sola, intentando resolverlo. Claro que estaba enojada con Ron por su beso con Colette, pero no quería que toda su familia estuviera enojada con él y sintiera pena por ella. Ese no había sido su momento definitorio. Cuando eso sucedió, ella ya sabía que la relación se había terminado. Si bien se sintió traicionada por ese acto, ciertamente no la dejó con el corazón roto.

Toc. Toc. Toc.

—Adelante —dijo contra su mejor juicio.

La puerta se abrió y Arthur asomó la cabeza—. ¿Estás bien? —preguntó, luciendo mucho menos alegre que antes esa noche.

—Sí, por supuesto —dijo ella—. Estoy avergonzada. Nunca quise que ninguno de ustedes supiera sobre eso.

Arthur entró y cerró la puerta detrás de él.

—Arthur, debe entender algo. —Hermione juntó las manos y se las llevó a la frente, cerrando los ojos por un momento mientras respiraba hondo. —Si bien no estoy contenta con lo que hizo Ron, nuestro matrimonio terminó. Mucho antes de eso. —Abrió los ojos y miró al hombre que siempre había sido como un padre para ella, el único padre que le quedaba, y no se pudo controlar. Lloró—. Le pedí a Ron el divorcio, pero él no me lo dará. Ni siquiera quiere hablar al respecto. Yo sólo... estoy lista para que termine. Para que ambos podamos seguir adelante con nuestras vidas.

Arthur la miró con tristeza y tragó saliva. —¿No hay ninguna posibilidad…?

—No —dijo antes de que él pudiera terminar—. Lo siento, pero ya no estoy enamorada de él, y no creo que vuelva a estarlo jamás. Hemos llegado a ese punto en el que simplemente...—Hizo una pausa y pensó. —No hay vuelta atrás. Se acabó.

Arthur bajó la mirada al suelo derramando algunas lágrimas.

—Ya planeé hablar con usted sobre esto esta noche. Sin esa horrible presentación —dijo, secándose algunas lágrimas—. Por favor, trate de convencerlo. Sé que no soy la única que se siente así, pero todavía está atrapado en el pasado y como solía ser. No puedo lograr que siga adelante. Pero tal vez usted podría…

—Está bien —dijo Arthur, mirándola de nuevo—. Hablaré con él. No esta noche, esta es la noche de Molly, pero pronto.

Para Hermione fue como si de repente se hubiera quitado un gran peso del pecho.

—Gracias.

—Pero no puedo garantizar que me escuche —continuó—.Ron es definitivamente uno de mis hijos más tercos. Sólo comparada con su hermana.

Hermione sonrió—. Percy también es bastante terco.

—¡Por Dios, tienes razón!

Arthur le devolvió la sonrisa antes de extender sus brazos. Hermione entró en ellos, abrazándolo con fuerza y llorando un poco contra su pecho.

—Pase lo que pase, siempre eres parte de nuestra familia.

Merlín, no sabe lo feliz que me hace escuchar eso —dijo, riendo un poco.

—Una vez que eres un Weasley, siempre serás un Weasley —dijo, moviendo los brazos alrededor de sus hombros—. ¡Ahora, volvamos a la celebración! ¡Hace setenta y cinco años hoy nació la bruja más bella del mundo!

—¿El cumpleaños de Molly no es el miércoles? —preguntó Hermione

Arthur hizo una pausa y quedó pensativo—. ¿Sabes? ¡Creo que tienes razón! Si no pudieras mencionar eso...

—Mis labios están sellados —dijo ella, riéndose mientras él la conducía fuera del dormitorio y de regreso a la fiesta.

Después de tomar algo de comida, Hermione se acomodó en el sofá junto a su muy embarazada sobrina, quien terminó robándole la mayor parte de su plato. Observó de cerca cómo Edie y Scorpius interactuaban con los demás, ambos tratando de ser amigables pero luciendo increíblemente incómodos. Especialmente Edie. Scorpius parecía estar empezando a acostumbrarse a esto. Cuando Rose no estaba en su brazo, hablaba mucho con Albus. Fueron en el mismo año y ambos inteligentes, sin mencionar que eran jugadores de Quidditch, y parecían llevarse bien. Pero todavía había un poco de separación con los adultos. Aparte de que Ginny y Harry se reunieron brevemente con Edie, no había mucho más. La cumpleañera también la conoció y parecía estar cómoda con la idea de que James saliera con una Nott, pero sus otros nietos la alejaban.

Hermione sintió que el sofá se movió cuando Victoire se levantó para ir al baño, pero cuando volvió a moverse, no miró.

—Lo siento.

Finalmente miró de reojo para ver a Ron sentado allí.

—Realmente no puedo decirlo lo suficiente —dijo, mirando tristemente sus manos entrelazadas sobre su regazo.

—Sí, y te he escuchado antes —dijo Hermione—. Ya pasó el momento de sentirlo, Ron. Te he perdonado tanto como puedo.

—¿Quién quiera que estés viendo te trata bien? —preguntó, sus manos juntas comenzando a temblar.

—Sí —respondió ella.

Ron tragó saliva—. Y... ¿es en serio?

Hermione suspiró y pensó mucho sobre cómo debería responder eso—. No —dijo finalmente, sabiendo que era la dolorosa verdad. Repentinamente abrumada con un dolor horrible en el pecho, Hermione se levantó—. Voy a ir afuera para tomar un poco de aire. Por favor, sólo dame un poco de espacio.

Ella caminó hacia la puerta y salió, un poco sorprendida al descubrir lo frío que estaba. Envolvió los brazos alrededor de sí misma, de pronto deseando tener su bolso con la petaca intacta de Draco para poder usar el whiskey de fuego para entrar en calor.

Caminó hasta llegar al borde de la casa de construcción extraña. Sabía que los Weasley eran magos y todo eso, pero nunca entendió por qué eso significaba que podían desafiar todas las leyes de la física.

Después de unos momentos, olió algo en el aire. Humo. Humo de pipa. Ella frunció el ceño y giró la esquina, inmediatamente se encontró con la cara de culpabilidad de Charlie.

—¡Hermione! —gritó sorprendido—. ¡No le digas a mi madre!

Hermione sonrió—. Sólo si compartes.

Charlie la miró con curiosidad por un momento antes de pasarle la pipa. Hermione lo encendió y le dio varias bocanadas antes de devolvérselo. Ella se apoyó contra la casa nuevamente y lo miró.

—¿Cómo supiste cubrir a Scorpius cuando Rose te presentó? —ella preguntó. —Supongo que para entrar en tu programa de dragonólogos tuvo que hablar contigo al menos una vez.

—De hecho fueron tres veces —dijo Charlie—. A través de la Red Flu. Me contactó primero el verano pasado cuando quería arrancar el proceso de solicitud, luego nuevamente en Navidad cuando escuchó que había un lugar disponible, y luego en Pascua para su entrevista. Cuando alguien ansioso por entrar no acepta, sólo puedo suponer que es por amor. —Tomó otra bocanada de su pipa—. Rosie no tiene idea, ¿no?

—No —dijo Hermione, abrazándose un poco más fuerte.

—Entonces, ¿cómo lo sabes?

—Su padre me contó. ¿Realmente no hay manera de…?

—No —dijo Charlie—. El lugar se ha ocupado y sabes que no son lugares que estén disponibles a menudo.

—¿Pero él puede volver a aplicar?

—Me quedé con su solicitud —dijo Charlie—. Todo lo que necesito es su autorización para volverla a activr. Sus puntajes en el examen de ingreso fueron los más altos desde... Bueno, desde el mío, para ser sincero. Incluso intenté contactarlo después de la fecha límite, pero nunca me devolvió las lechuzas. El muchacho me cae bien, y no me importaría tener a mi pequeña sobrina en Rumania conmigo. —Hizo una pausa—. Pero, si soy sincero, puede pasar tiempo. Claro, otro lugar puede abrirse en diez días, pero también podría ser diez años. Es un trabajo muy emocionante, pero también es extenuante y nunca sabemos cuándo las personas van a llegar a ese punto de agotamiento.

Hermione asintió con la cabeza—. Sólo activa su aplicación, Charlie. Rose querría que Scorpius…

—¿Qué?

Tanto Hermione como Charlie miraron para ver a Scorpius saliendo de las sombras de detrás de la casa.

—¿Están hablando de mí? —preguntó.

—Umm... sí —dijo Hermione. Ella miró a Charlie—. ¿Podrías darnos un momento?

—Seguro —dijo, tomando una última bocanada de su pipa antes de guardarla. —Recuerda, nuestro secreto. —Él sonrió de lado—. Encantado de conocerte en persona, Scorpius.

Charlie se alejó y Hermione y Scorpius quedaron allí de pie. Ella se mordió el labio, insegura de lo que se suponía que debía decir en este momento.

—¿Se lo dijo mi padre? —Scorpius preguntó después de unos minutos.

—Sí —respondió con sinceridad—. Él me mostró tu carta de aceptación después de que lo estuve regañando la otra semana por desestimarte en lo que respecta a tu trabajo—. Ella hizo una pausa y lo miró—. Scorpius, ¿por qué no aceptaste el lugar? Por lo que tu padre dice fue tu sueño.

—No es de su incumbencia —dijo Scorpius con dureza, mirándola con ojos fríos que nunca antes había visto en él. —Él no debió haberle mostrado eso y usted no debería haber ido a mis espaldas para intentar activar la aplicación de nuevo. Fue mi elección no aceptar. ¡Joder, es como él!

Hermione se sonrojó.

Scorpius gruñó—. Lo siento. No quise usar ese lenguaje…

—Está bien —dijo Hermione—. Yo sólo... lamento estar entrometiéndome, pero en verdad no entiendo por qué no le dijiste a Rose. Ella te ama, no querría que abandones tu sueño por ella.

—Tiene razón, no entiende. No podría —dijo, sus ojos recorriendo la oscuridad. —Mire, yo... al principio me equivoqué, ¿de acuerdo? Me equivoqué mucho y cuando nos fuimos para las vacaciones de Navidad, Rose me dijo que, a menos que tuviera que ver con nuestros deberes de Premios Anuales, no quería volver a hablar conmigo nunca más. El único motivo por el que incluso tuve otra oportunidad fue por usted. Estaba triste por su separación y usé eso para acercarme a ella nuevamente. Estuvo mal, lo sé, pero yo...—Hizo una pausa y se secó los ojos, que estaban ahora empapado de lágrimas—... La necesitaba. Ella no es como cualquiera que haya conocido antes. Es diferente. Es especial. Y si mañana me dijera que ya no podría estar conmigo porque nunca me perdonó por completo, lo entendería. Es por eso que no puedo decirle. ¡No puedo correr ese riesgo!

Hermione miró esos ojos plateados tan familiares y suspiró—. No sé lo que hiciste, pero…

—Me equivoque mal —dijo con severidad.

—Aun así, no puedes vivir toda tu vida con este miedo. Si renuncias a todo lo que quieres por Rose, entonces a la larga sólo terminarás tomándole resentimiento.

—Pero es mi elección —espetó—. No le cuente sobre esto.

—Pero…

—No. Le. Cuente

Hermione volvió a suspirar y miró al suelo—. Bien. No se lo diré. No iba a hacerlo. Pero creo que estás cometiendo un error.

—Sí, pero es mi error —dijo, cruzando los brazos y apoyándose contra el costado de la casa.

Hermione miró a su alrededor—. ¿Qué estás haciendo aquí?

—Alejándome —dijo, con los ojos todavía húmedos—. Nadie me quiere aquí.

Ella frunció el ceño y dijo—: Eso no es verdad. Rose sí quiere y eso es todo lo que importa. Los demás entraran en razón eventualmente.

Scorpius estaba a punto de decir algo, pero se detuvo cuando alguien lo llamó—. ¡Por aquí, Rosie!

Rose dio vuelta a la esquina, frunciendo el ceño cuando vio a su prometido y su madre solos en la oscuridad—. ¿Qué están haciendo ustedes dos aquí?

—Tomando un poco de aire fresco —dijo Hermione—. Sabes lo sofocante que puede ponerse esa casa, especialmente cuando toda la familia está aquí.

—Ni que lo digas —dijo Rose, rodando los ojos—. Scorpius, realmente quiero que hables con mi tío Charlie. Él está listo ahora si has terminado de tomar aire.

—Sí, claro —dijo, caminando hacia ella.

—¿Vienes, mamá?

—En un minuto —dijo Hermione.

Rose asintió y se alejó con Scorpius.

Una vez que Hermione estuvo sola, decidió caminar hacia el jardín. Había un banco en el que siempre le había encantado sentarse cada vez que necesitaba pensar. Esta noche había sido un poco difícil, pero había hecho lo que vino a hacer aquí. Arthur iba a ayudarla a avanzar en este divorcio, y finalmente obtendría lo que quería.

Sólo que eso no era cierto. Ella quería a Draco. Quería estar con él y tomar su mano y besarlo en público. Tener este divorcio finalizado y poder comenzar algo con alguien nuevo. Alguien que le importaba. Alguien en quien pensaba constantemente y deseaba que estuviera aquí con ella para ayudarla a superar esto.

—Hermione.

Sin levantar la vista, Hermione dijo—: Hola, Harry

—¿Qué estás haciendo aquí?

—Pensando —dijo—. Este es el único lugar tranquilo alrededor de la Madriguera.

—Sí, lo sé —dijo, tomando asiento a su lado.

—Viniste a buscarme. —No era una pregunta.

—Sí.

—Hablaste con Ron. —Tampoco era una pregunta.

—Así es —dijo, haciendo una pausa para respirar hondo—. Me dijo que finalmente admitiste que estás viendo a alguien.

—¿Es eso realmente todo lo que sacó de nuestra conversación? —preguntó irritada—. Harry, no quería ir por este camino, pero ya tuve suficiente. Necesitas hablar con él.

Harry no dijo nada.

—¿Me has oído?

Más silencio.

—Harry, por favor…

—Esa silla en tu oficina —dijo de repente.

Hermione estaba desconcertada—. ¿Qué?

—Ginny y yo fuimos a comprar un sofá nuevo el otro día y vi esa silla en la tienda. Me senté en ella y le dije que quería conseguirla para mi oficina. Ella lo miró y comenzó a reírse histéricamente. Supongo que fue hecho por un gran diseñador que presentan en Corazón de Bruja. Muy popular entre los adinerados. Luego me mostró el precio. —Harry la miró, pero Hermione evitó sus ojos—. Hermione, ¿cómo compraste esa silla?

—No lo hice —respondió ella—. Fue un regalo.

—¿De quién?

Hermione se mordió la mejilla.

—Porque sólo conozco a un mago que gastaría esa cantidad de dinero tan libremente y no pude evitar notar que tiene una silla similar en su oficina.

Ella permaneció callada

—Hermione... ¿Malfoy te compró esa silla?

Hermione suspiró y respondió—: Sí, ¿está bien? La compró como un regalo para mí cuando decidimos trabajar juntos. Es solo una silla, Harry. No tengo idea de cuánto cuesta.

—Diez mil galeones.

Hermione se atragantó—. ¿Qué? —Si hubiera sabido eso, entonces definitivamente la habría recha... En realidad, era probable que todavía se la hubiera quedado. Era muy cómoda.

—Hermione, necesito que me digas la verdad —dijo Harry—. ¿Por qué Malfoy te está comprando regalos tan caros?

—Él no…

—Sé que él fue quien te regaló esas flores. Encontré la tarjeta.

Hermione quedó boquiabierta. Esa tarjeta definitivamente estaba escondida bien abajo en un cajón de su oficina—. ¿Revisaste mis cosas? —espetó.

—Tuve que hacerlo. No me dirías nada. Por favor, sólo... necesito escucharlo.

—¿Para qué? ¿Para que vayas y me delates con Ron?

—¡No, no lo haría! Sólo quiero saber, ¿de acuerdo?— Grito Harry—.Dime, Hermione.

—No.

—¿Es él?

—No es de tu maldita incumben…

—¿Draco Malfoy es el hombre que estás viendo? —preguntó regañándola.

Los ojos de Hermione se agrandaron, su cuerpo entero se tensó mientras miraba al mago que se suponía que era su mejor amigo—. ¿Quieres saber la verdad? ¡Entonces bien, aquí está! —gritó enojada, saltando del banco y volteándose para mirarlo—. ¡Follamos la noche de la fiesta de compromiso! ¡Estaba borracha y molesta, y él estaba allí! ¡Se suponía que debía ser una vez, pero él siguió persiguiéndome y cedí! ¡Porque ya no quiero estar más con Ron, Harry! ¡Quiero estar con Draco, pero no puedo tener eso, ¿no?!

Harry la miró fijo, sin parpadear y con su rostro en completo shock—. Hermione... ¿Cómo pudiste? ¿Con él?

—¿Con él? —ella repitió—. ¡No tienes derecho a juzgarlo, Harry Potter! ¡Ni siquiera lo conoces!

—¿Y es por eso que has querido que tome un trago con él? ¿Para poder conocer a tu nuevo puto novio?

—¡NO! —ella gritó, todo su cuerpo enrojecido por la ira. —¡Porque quiero que seas parte de mi nueva vida! ¡Quiero el divorcio, Harry!

—Por Malf…

—¡Pedí el divorcio en mayo! —Ella espetó—. ¡Mucho antes de que Draco regresara a mi vida! ¡Pero Ron no firmaba! ¡Todavía sigue sin firmar!

Harry finalmente parpadeó y respiró hondo varias veces por la nariz.

—¿Y por qué estás tan enojado conmigo? ¿Estabas así de enojado cuando Ron te dijo que me había engañado?

Él se puso pálido—. Sí. Más enojado. Pero Hermione... Ron te ama y lo lamenta. Malfoy nunca te amará de esa manera. No puede. Es incapaz. Ron me contó cómo su esposa dijo que llegó tarde a su boda porque estaba ocupado durmiendo con otras dos mujeres.

—¡Llegó tarde porque le entró miedo! —Ella lo defendió—. Pero si hubo otras mujeres. Me lo admitió. Astoria y él... Su boda fue arreglada, Harry. ¡Nunca la había besado antes de la ceremonia!.

—¿Y eso lo justifica?

—No, ¡pero al menos fue honesto conmigo al respecto! —Espetó Hermione, las lágrimas ahora le picaban los ojos—. Se preocupa por mí.

—¡No, no lo hace! —Argumentó Harry—. Hermione, él aparece con diferentes mujeres cada semana.

—Son sus clientes —insistió ella, finalmente derramando sus lágrimas—. Soy la única mujer que está viendo.

—No creo…

—¡Cree lo que quieras! ¡Es verdad! —le dijo llorando—. Dices que nada ha cambiado y todavía somos mejores amigos, entonces deberías confiar en mi juicio, Harry. Draco y yo tenemos algo y, como mi mejor amigo, ¡necesito saber que estás de mi lado!

Harry continuó mirándola. Sus ojos tristes a través de sus lentes atraparon la luz de la luna y el destello le permitió a ella ver sus lágrimas. —Hermione, yo... no puedo apoyar esto. No a él. No a Malfoy.

Y con esas pocas palabras, el peso que se había quitado del pecho de Hermione ni una hora antes volvió de repente con toda su fuerza. Incapaz de mantenerlo por más tiempo, se quebró, llorando histéricamente mientras se aferraba a su corazón acongojado.

Harry se puso de pie e intentó abrazarla, pero ella lo empujó. —¡NO! — ella gritó. —Apoyaste a Ron mientras salía con Colette, pero ahora no puedes apoyarme. ¡Has hecho tu elección, Harry Potter, y ciertamente no soy yo!

—¡Hermione, no! ¡Eso no es verdad! —gritó Harry mientras ella se alejaba, yendo en la dirección opuesta de la casa. —¡Sólo no quiero que te lastimes!

—¡No lo haré! —ella le gritó por encima del hombro.

—¿Adónde vas?

—¿Adónde crees?

Hermione se giró por un breve momento más después de salir del escudo anti-Aparición alrededor de la casa. Miró decepcionada a Harry antes de desaparecer, y reapareció en el camino que conducía a la mansión Malfoy, donde llovía a cántaros.

—¡Mierda!

Hermione corrió hacia el portón. Ahora tenía acceso y usó su varita para lanzar la contraseña. El portón se abrió lentamente y ella entró corriendo, tropezando con el empedrado, rasgándose las medias y raspándose las rodillas. Hacía mucho viento y la lluvia golpeaba contra ella, picando sus mejillas ardientes. Un trueno sonó sobre su cabeza justo cuando llegó a la puerta, la abrió de un tirón y apareció en el dormitorio de Draco en el momento en que entró a la casa.

Tomó su teléfono de la cómoda donde lo había dejado y dudó por un momento. Había deseado tanto que Draco pasara esta noche con sus amigos. Pero después de esa pelea con Harry... lo necesitaba ahora. Más que nunca. Entonces llamó.

Draco estaba sentado en el Caldero Chorreante con Theo y Blaise, riéndose de sus tiempos como hombres solteros justo después de la guerra. De alguna manera, después de estar en otros pubs, habían terminado aquí. La idea fue de Blaise, diciendo que la pesca fue excelente la última vez que Draco lo había arrastrado ahí.

Lo divertido de sus historias era que, hasta hace poco, Draco había considerado que este había sido el mejor momento de su vida. Pero eso fue antes de Hermione, y estar con ella lo hacía volver a plantearse todo.

De repente, su teléfono sonó en su bolsillo. Sólo dos personas lo llamaban los fines de semana y se suponía que ambos debían estar en esa jodida fiesta de los Weasley. Lo sacó, su corazón latía rápido cuando vio el nombre de Hermione parpadeando con una foto fija de ella. Él sonrió y respondió—. ¿Ya terminó?

La expresión de Draco se tornó seria cuando la escuchó llorar histéricamente a través de la línea.

—Whoa, más despacio —dijo, poniéndose de pie y caminando hacia la parte trasera del pub donde estaría más tranquilo—.¿Qué sucede, cariño?

Después de algunos sollozos ahogados, la única palabra que Draco pudo entender fue "Harry".

Los puños de Draco se apretaron—. Voy a casa. Quédate allí.

Cortó la llamada y cuando se giró lo sorprendió el flash de una cámara.

—¿Quién era?—preguntó su fotógrafo habitual.

—¡No es asunto tuyo! —espetó, empujándolo fuera del camino.

—¿A quién llamas "cariño" con ese artilugio muggle? No puedo imaginar que muchas de las mujeres que conoces tengan uno. Sólo una.

—¡Sal de mi maldito camino! —Draco lo empujó y regresó a su mesa—. Tengo que irme, pero no traje polvo para la Red Flu. ¿Alguno de ustedes tiene un poco?

—Lo siento, amigo —dijo Blaise.

Theo negó con la cabeza—. ¿Está todo bien? —preguntó.

—No, necesito llegar a casa.

La cámara volvió a lanzar un flash.

—¡Aléjate de mí! —gritó.

Hannah, que había estado mirando desde una mesa cercana, se apresuró y se interpuso entre Draco y el fotógrafo—. Tiene que irse, señor—le dijo a este último—. Está molestando a mis clientes.

—¡Oh vamos! —él dijo—. No estoy lastimando a nadie. —Tomó otra foto.

Hannah hizo una señal y se acercaron dos magos voluminosos, escoltando al fotógrafo por los hombros. Luego buscó en su bolsillo y sacó una bolsa, ofreciéndosela a Draco—: Toma lo que necesites.

—Gracias —dijo Draco, metiendo la mano y agarrando un puñado de polvos Flu. Se apresuró a la trastienda del pub, usando la chimenea para llegar a casa.

Tan pronto como llegó, se apareció en su habitación. Hermione estaba sentada en su cama, empapada y llorando. Cuando lo vio ella saltó, corriendo inmediatamente a sus brazos.

—Hermione, ¿qué pasa? —Él se apartó y la miró—. Estás sangrando —dijo, notando sus rodillas.

Draco la sentó y corrió hacia el baño. Regresó con una toalla mojada, le quitó las medias rotas y le limpió las rodillas sucias antes de agarrar su varita e intentar curarlas.

—¿Qué sucedió? —preguntó.

—Harry...—dijo de nuevo, sin dejar de sollozar—. Él sabe lo nuestro —dijo hipando—. Ya lo sabía, pero quería que lo confirmara. Así que lo hice.

Y luego pasó a contarle sobre el resto de la pelea, junto con todo lo demás que había sucedido esa noche horrible.

—¡Nunca debí haber ido! —dijo llorando.

Draco suspiró y besó cada rodilla. Se había librado de los rasguños, pero todavía estaban un poco lastimados. Después de ayudarla a quitarse la ropa mojada, la metió en su cama, se sentó a su lado y la abrazó con fuerza mientras ella lloró toda la noche en su pecho. Él no sabía qué podía decir para mejorar las cosas. Pero quería hacerlo. Más que nada, quería quitarle cualquier dolor que ella sintiera.

A la mañana siguiente, Hermione se sentó en el balcón que estaba cubierto por un hechizo, envuelta en una manta mientras observaba la lluvia sin pensar. Su teléfono seguía sonando. Era Harry, pero ella lo ignoró.

En un momento, Draco salió y le preguntó si quería ir al Mercado de Agricultores, con la esperanza de que eso le distrajera de las cosas. Ella estuvo de acuerdo y ambos se abrigaron, agarraron un gran paraguas antes de caminar afuera y cruzar la puerta para poder aparecer en una tienda abandonada cercana. Como siempre hacían.

Mientras caminaba por las gradas y escogía lo que necesitaban, Draco se aferró a la mano de Hermione, abrazándola mientras hablaban con algunos de sus vendedores habituales y besándola sin tener que preocuparse de que alguien los viera. Nadie sabía quiénes eran realmente en este mundo, ni las circunstancias que les impedían estar juntos por completo. Pero, aunque fuera sólo por un día a la semana, era agradable estar aquí, tomados de la mano sin importarle nada en el mundo.

A Hermione no le importaba lo que Harry creyera. Lo que tenía con Draco era real. Incluso si, por alguna razón, ella no creyera en sus palabras, lo cual hacía, la forma en que la abrazaba cuando no tenía que preocuparse de que nadie los observara era prueba suficiente. Incluso en este día frío, nada se sentía más cálido que su mano entrelazada con la de ella.

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Nota de Editora: Muchas gracias a Hanya Jiwaku por habernos traído este capítulo.

¿Qué les va pareciendo hasta ahora la historia?

Ya se ve que esto cada vez se está haciendo más difícil para nuestra pareja, ya que de a poco va dejando de ser un "pasatiempo" y se está convirtiendo en algo más real…el tema es que esto puede llegar a traer importantes consecuencias…chan, chan, chaaan *agrega suspenso* :-P

Nos gustaría leer sus comentarios y saber si están disfrutando el fic.

Sin mucho más que agregar me despido con un gran cariño para todas ustedes. Muchas gracias. Un beso y abrazo enoooorme.