Capítulo 15 - Enojó

—¿Por qué el techo tiene figuras? — comente fastidiada. En verdad no ganaba nada seguir acostada sin poder conciliar el sueño.

Oscuridad y silencio reinaban en mi oficina lo que hacía que escuchara perfectamente el sonido del pasillo del hospital; pasos, voces, camillas, hasta el mismo reloj colgado en la cabecera. Todo era tan fácil de percibir. El sillón barato y hundido que habían instalado, hacía ver que toda la habitación era más cómoda que este sofá.

Ya había pasado tres días desde aquella tarde, y podría decir que el hospital y yo nos habíamos vuelto inseparables gracias a aquel suceso. No quería llegar a descansar a la casa, el tan solo hecho de dormir como lo estaba intentando hacer en estos instantes, hacía que prefiriera ponerme en marcha en el trabajo. Así que, dormitar no era una opción para mí, mi mente solo podía pensar en la manera de despejar todo el enredo que estaba sucediendo y la única forma de hacerlo, era poniéndome en movimiento.

Fijando mi vista al escritorio, note el gran papeleo que se encontraba, documentos esperando hacer ordenados y resueltos. Ya que los últimos días antes de mi encuentro fatídico, me había estado ocupando más del área administrativa que de la atención al paciente. Todos los documentos con los que estaba trabajando, eran sobre las distintas áreas de las que se ocupaba la clínica de salud mental para niños, mi intención había sido ordenarlos, en caso de que me fuera anticipadamente y así no hubiera problemas para la persona que tomaría mi lugar, por lo cual, me había mantenido bastante ocupada.

—Manos a la obra.

Si seguía más tiempo acostada podría volverme loca.

Al tomar los documentos del escritorio noté que, en la esquina de la oficina se encontraban unas cajas vacías arrinconadas, estas las había traído el día de ayer con el propósito de ir guardando todas mis pertenencias, pero debía de aceptar que era una cobarde, por que en ningún momento pude llenarlas.

«No te obligare a participar en esta misión, elige lo que creas más conveniente.»

Exactamente, esas palabras dichas por Kakashi sensei seguían rondando por mi mente desde que salí de su oficina. Yo no quería renunciar a lo que por tantos años y luchas había logrado conseguir, no por nada era llamada también héroe de Konoha. Tal vez, yo no hice el gran trabajo que Sasuke y Naruto realizaron, pero di mi batalla en aquella pelea, y no vi a nadie más que a mi a lado de mis amigos y maestro, así que renunciar a mi puesto no podía tomarlo a consideración.

Es cierto, yo misma había puesto sobre la mesa, aquella consideración de renunciar a mí trabajo, pero, estos últimos días me habían hecho pensar que yo no sería nada sin la clínica o la medicina, no podía verme fuera de ello. Soy lo que soy por lo que ahora me encuentro haciendo, y un matrimonio, sobre todo "arreglado", no podían hacerme renunciar a aquello que más amaba, de hecho, no lo podía permitir.

Ahora bien, tengo dos grandes problemas a resolver; el primero, era que el contrato que mi padre había firmado, se me pedía dejar todo lo que me relacionara a Konoha, esto era; renunciar a mi doble nacionalidad, someterme a mi familia política, dejar a atrás a mis amigos y sobro, terminar con mi trabajo, sin embargo, era bastante obvio que aquello no lo quería, así que debía de idear algún plan para poder negociar, si no era con el mismo feudal, podría ser con su hijo, Naoko. Y ese era otro problema, dentro del primero, que él y yo no habíamos tenido el mejor encuentro de todos, de hecho, sentía que me odiaba. No podía culparlo, el sentimiento puede ser mutuo. Aunque más que él sintiera algún rencor, creo más bien que Naoko tampoco quería este matrimonio. Entonces ¿Qué podía hacer?

Y mi segundo problema, era que necesitaba hablar con Naruto, mirarlo a la cara, y contarle personalmente lo sucedido. Aquella tarde no pudimos hablar, me había enojado, mis emociones se habían desbordado delante de todos los presentes, y lo peor de todo, era que Sasuke había estado presente y calaba mucho más la vergüenza.

Al día siguiente, pensé que Naruto me visitaría, pero ni una señal dio, y eso me preocupaba y al mismo tiempo me aliviaba porque no sabía qué podía decirle. «¿Tal vez, quería darme un respiro?» ah, la verdad no tengo ni la menor idea.

Sentía que todos mis pensamientos se estaban haciendo pedazos por sí solos. Así solo me estaba complicando la vida.

—Me sigo preguntando por qué esas cajas están ahí—Escuche la voz de Ino—espero y no pienses irte y dejarme todo el trabajo sola.

Ni siquiera había notado cuando Ino se acercó a mi escritorio, cerrado la puerta tras de ella.

— ¿Ya te lo comento Sai? —Pregunte, conociendo la respuesta.

Escuche como Ino suspiraba y movía la silla que estaba frente a mi escritorio, sentándose sobre ella.

—Sí, y créeme que tengo tantas ganas de enojarme contigo—dijo con un mohín, para luego suspirar sonoramente—pero no tengo las fuerza de hacerlo—comento recostando sus brazos y cabeza sobre el escritorio.

Ino parecía realmente cansada, y de hecho sí lo estaba, desde la llegada de aquel niño encontrado en las fronteras de la aldea, mi amiga se había estado pasando día y noche tratando de resolver lo que pasaba.

—¿Ya has tenía algún resultado con el niño? —pregunte, saltando aquel tema a relucir.

—No mucho—contesto desganada—, Mio solo reacciona a pocas cosas.

—Pero les ha dicho su nombre.

—Optamos por ponerle, y pareció gustarle—. Sonrió al decirlo — y bueno, ¿qué piensas hacer ahora referente a tu matrimonio? —cambio la plática repentinamente.

¿Qué pensaba hacer? Esa pregunta era la que deseaba contestar con toda mi alma. Ahora qué procedía, a dónde debía de ir. No tenía la menor idea.

—Casarme...—fue una respuesta automática, pero en voz baja.

Ino levanto la vista y por un breve momento todo era silencio.

—Ya que no lo entiendo—empezó a decir—hace unos días hablábamos de como impedir tu matrimonio y ahora. . .—dudo un poco antes de hablar— ¿planearemos una boda? ¿Qué pasa con Sasuke?

Sasuke, Sasuke, Sasuke, era un tema que quería evitar.

—Se casará—contesté como pude. Desabrido y agrio me sabía decirlo.

La cara de Ino estaba desencajada, su semblante se había ensombrecido.

—¿Qué es lo que acabas de decir? Sasuke casándose ¿Cómo?, ¿Cuándo? ¿Dónde?

—No sé todo eso Ino—me moleste— pero sé que llego a la aldea acompañado y resulta ser que aquella chica es su prometida.

—Entonces. . .—medito sus palabras antes de hablar—¿tu cómo te sientes? —movió su cabeza en negación y corrigió—digo, ahora tu qué piensas hacer.

Y la misma respuesta le tendría como hace unos minutos atrás. No lo sabía, lo único que estaba en mi mente era. . .

—¿Casarme?

Ino se acomodo en la silla y me miro muy detalladamente, era como si quisiera leer mi mente sin utilizar su jutsu.

—Es como el dicho, un clavo saca otro clavo—mi contestación era absurdamente estúpida, claro que eso no lo pensaba, sabía de antemano que nadie podría quitarme del corazón a Sasuke, pero tampoco quería decirle a mi amiga la amenaza a la cual me enfrentaba. No valía la pena que otros sufrieran por mi causa, porque sé que ella se estaría preocupando por algo que no podría resolver. Mentir era la mejor opción.

Parecía que Ino se había quedado en blanco ante mi respuesta, ya que ninguna palabra salía de su boca, me asuste por un segundo, hasta que cambio su semblante y toco mis manos.

—Quisiera decirte que dices algo bueno—parecían palabras que se esforzaba por sacar, pero antes de que la interrumpiera agrego— Pero, no lo creo de todo, por ende, ante tal situación creo que tienes tus razones al tomar esta decisión. Ahora—hizo énfasis en la última palabra— deberás de esforzarte por ser feliz y olvidarte de Sasuke.

No sabía si Ino trataba de animarme o simplemente ignoraba lo que se encontraba a mí alrededor, sin embargo, podía asegurar que al decir aquello, lo afirmaba con confianza y deseándome lo mejor. La última decisión la tenía yo y esta debía de inclinarse a mi felicidad.

Ino estaba aceptando mi decisión.

—¿Conociste a tu familia política?

Ino realizo esta pregunta, tratando de formular otro tema de conversación.

—Sí, y me fue bien.

Trate de sonar convincente.

—El chico se llama Naoko—empecé a darle información antes de que preguntara— tiene 23 años, es alto, pelo marrón y. . .

Sí, lo había empezado a describir porque sabía que Ino lo preguntaría.

—Woow—me miro asombrada e interrumpiéndome—que descripción tan perfecta, creo que te roba los suspiros—empezó a reír— ¿acaso estas describiendo un objeto?

Me quede en silencio tratando de entender lo que me acababa de decir.

—Vale, perdón, ¿pero así describirías a tu prometido?

Lo comprendí después, era normal describirlo de esa manera ¿no?

—No lo conozco Ino—conteste—Si es guapo, misterioso—pensé un poco más—tal vez con carácter, y. . . creo que es muy sumiso con su hermana—recordé aquel detalle de como su hermana llamada Ashia se burlaba de él, tal vez no era un mal hombre.

— ¿Y tus suegros?

—Solo tiene a su papá, y es un hombre muy serio.

No conocía perfectamente al amigo de mi padre, pero ese detalle era el que más resaltaba de él.

—Cres qué esa es la mejor manera de olvidarse de Sasuke—cuestiono nuevamente con seriedad.

Esa pregunta me sorprendió, porque no la veía llegar. Con honestidad, no tenía la menor idea, sin embargo, mi matrimonio era con el propósito de proteger a mi familia y ayudar en cierta manera a mi aldea. Olvidarme de Sasuke, tal vez podría ser un efecto de ello. O eso esperaba

—El tiempo lo dirá—dije finalmente.

(*)

Después de que Ino se había retirado de mi oficina, logre por fin concentrarme en el trabajo que tenía sobre mi escritorio, pero el sonido de la puerta interrumpió lo que estaba haciendo.

—Pase.

—Disculpe, doctora la busca una persona.

—hazlo pasar Niko.

Era extraño, el día de hoy no tenía ningún paciente, o eso es lo que mi agenda decía, aunque por ser aprendiz Niko, podría confundirse.

— ¿Puedo pasar?

—Adelante, tome asiento. . .

Esa voz y ese rostro eran inconfundibles.

—¿Sasuke?—estaba demasiado nerviosa—¿te sientes mal?

Sasuke entro a mi oficina cerrando la puerta detrás de él, pero no tomo asiento.

—No

Su silencio era muy incómodo, contando que su presencia lo hacía aun peor, verlo de frente hacía que hasta yo no supiera que hacer.

— ¿Necesitas algo?

Parecía estar mirando a algo en específico, o estar preocupado por algo.

—No, no en realidad—estaba indeciso y eso era algo extraño en él—Bueno, algo hay de eso. Podrías. . .

Su frase quedo inconclusa, porque la puerta volvió a sonar y en esta ocasión asomándose nuevamente, era Niko, pero esta vez con un arreglo grande de flores.

—Doctora. . .—dijo tambaleándose al entrar—disculpe por la intromisión, pero afuera hay unas personas que dijeron que era importante entregarle el arreglo y firmara este papel.

Sasuke como yo, mirábamos como la chica tomaba aire y se acomodaba los lentes.

—Dicen que vienen de la familia Yukimura.

Trágame suelo, ¿por qué en estos momentos?

Mire como Sasuke achicaba los ojos observando con atención el ramo de flores.

—Gracias Niko—sonreí incomoda y firme lo que me había dado. —puedes retirarte.

La chica sonrió y con una leve inclinación se despidió, deteniéndose con Sasuke de igual manera.

Habíamos quedado solos nuevamente, y note lo frio que estaba la habitación.

— ¿Qué es lo que me iba a decir Sasuke? —empecé a hablar yo, tratando de ignorar el ambiente.

Al mencionar su nombre, él solo me estrujo con su mirada, y su semblante oscurecido.

—Ya te envía flores—sonrió en burla—Ya estarás feliz.

Sus palabras estaban sonando duras y frías, tenía un tono de mofa.

— ¿Perdón. . .? —me molesto su tonada.

—¿Fue un encuentro muy bueno? —sus palabras salían sin algún fundamento, tan fuerte y rudas. —Un arreglo de flores es la forma para. . .

— ¿Y a ti que te importa? —Lo interrumpí contestando en modo de defensa—Es mi prometido, puede hacerlo cuando se le antojé.

La mirada que Sasuke y yo nos estábamos dirigiendo era filosa y dura. Su rostro mostraba seriedad y enojo.

No podía comprender la razón del por qué actuaba de ese modo Sasuke, podía decir con seguridad que celos no podían ser, aunque me alegraría que fuera eso, ya que me diría que tal vez si habitaba un poco en su corazón. Pero, era de más estar ilusionada, no podría creerme tal razón.

—Si solo vienes a eso, por favor puedes retirarte—señale la puerta detrás de él— ha sido un día muy pesado y no deseo gastar mis energías por una discusión.

No sé qué le habrá pasado durante el camino, pero yo no quería ser su saco de boxeo para que se descargara conmigo. Ya no más.

De su bolso que cargaba, saco una nota, entregándomela.

—Es de Kakashi, me pidió que te lo entregara.

Tomé la nota aun un poco molesta, y empecé a leer:

«Sakura: Hay algo que necesitas conocer antes de tomar cualquier decisión, deja que Sasuke que explique. Estaré esperándolos mañana en la tarde en mi oficina.

Atentamente: Kakashi»

Al regresar mi vista con Sasuke, observe que él ya no estaba en la oficina, se había retirado sin ninguna palabra.

En verdad, ¿estos días no podían terminar ya?

Mis manos hicieron un berrinche en mis cabellos y caí de sentón en mi silla.

—Ahg.

¿Cuántos secretos se esconden con Sasuke?, Qué era lo que me iba a decir antes de que llegara aquel ramo de flores. Todo se había quedado con él.

- - - 0 - - - 0- - - 0- - - 0- - - 0 - - - 0- - - 0- - - 0- - - 0 - - - 0- - - 0- - - 0- - - 0 - - - 0- - - 0- - - 0

Hola, hola.

Aquí estoy devuelta. Gracias por sus lindas palabras, de verdad lo agradezco mucho.

¿Cómo les ha ido? ¿todo bien con esto del covid-19?, puedo decirles que gracias a que mi país nos encontramos en cuarentena estaré escribiendo con más facilidad la historia. ya que antes, debo de admitir que escribía durante el trabajo, por tal razón se me complicaba ser constante, escribía en tiempos libres.

Quiero leer su opinión de este capítulo ¿Qué les pareció? en verdad me gustan sus comentarios.