Capítulo 17. Una voluntad que se eleva hasta el cielo.
Justo después de haber sido sorprendidos por una banda de Pokèmon extraños para el grupo y de que estos hicieran estallar su medio de transporte, Espeon decidió con agilidad que lo mejor era bloquear la entrada al exterior de la iglesia en la que se encontraban resguardados. Pidió a Cian y Lycanroc que moviera tantas bancas como le fuese posible a la puerta para retrasar su apertura el mayor tiempo posible. Lucario titubeó un poco para aceptar la orden primero, pero terminó por obedecer al ver el compromiso de Lycanroc. Cooperó siguiendo el ejemplo mientras que los Pokémon en el exterior bailaban y celebraban con gritos y risas alrededor del fuego por su victoria. Pese a que no pudieron encontrar los cuerpos, no tenían una razón para dudar de que no estuvieran ahí.
- Por qué no aprovechamos que estamos aquí para comer algo en la iglesia. - Sugirió Thievul. - Ya no hay nadie que pueda delatarnos.
- ¡Sí! - ¡Buena idea! - ¡Tanto baile y canto me ha dado hambre! - Respondieron diferentes voces cruzando la calle sin ninguna prisa.
- ¡Ya vienen! - Sacudió Espeon inútilmente el cuerpo de Mienshao ahora en el suelo. - ¡Magenta por favor despierta de una buena vez! - Terminó por pedir a Shix que le diera una ligera descarga cuando vio que no respondía. La situación lo ameritaba.
En otro momento Shinx hubiera dudado de seguir esa clase de orden al sentir que no tenía suficiente control de sus descargas. Habría buscado una excusa para evitar actuar y tomar otra alternativa. No obstante el miedo y la necesidad le obligaron a intentarlo. - Un pequeño toque eléctrico como los de mi mentor. - Pensó intentando concentrarse en esas débiles descargas apenas apreciables que usaba en sus entrenamientos juntos. - Una descarga débil, una descarga débil. - Repetía en voz baja mientras acercaba la punta de su cola al dorso de la mano de Mienshao; la zona de su cuerpo más distante al corazón.
Apenas tocó Shinx el cuerpo de Mienshao esta exclamó de dolor despertando de su sueño llena de ira. La descarga resultó ser mucho más alta de lo esperado, superando los 500 Voltios, de no haber sido por la forma en que todo su cuerpo se encontraba recostado sobre el suelo, el clíma seco de la montaña, la resequedad de su cuerpo bañado en la arena de Hala, y el alcohol presente en su sangre; el resultado del ataque y de la corriente eléctrica habría sido el suficiente para causar heridas graves en ella. Ahora por suerte parecìa no haber sido algo más que una fuerte sacudida.
- ¡Magenta! - Se acercó Levigis para ponerla al tanto. - ¡Con raudez es menester que- . Interrumpió su hablar al ver cómo sujetaba a Shinx de los hombros para elevarlo a la altura de su cabeza.
- Es inútil, ya es muy tarde para detenerme. - Le susurró a Shinx clavando sus garras el cuello del león con gran fuerza. Aterrado Shinx cerró los ojos y comenzó a pedir disculpas en voz alta casi llegando al llanto. No fueron sus extrañas palabras lo que asustó al niño, sino la inquietante mirada que Mienshao le mostró por un breve instante. Sus ojos eran tan ajenos y diferentes a los de la Pokémon con la que había estado jugando esa mañana antes de partir que incluso dudó de la identidad de su compañera de viaje.
- ¡No es momento para tener una sobrerreacción! - Le gritó Levigis para que recuperase su compostura. - ¡El ataque de Shinx apenas te ha dañado y solo ha servido para despertarte! - Le pidió que se tomase un momento para confirmar que se encontraba libre de heridas.
Volteando a ver a Levigis y después volteando a ver a Cian, Magenta confirmó tanto su salud como el lugar en que se encontraba, se tomó un segundo para respirar y serenarse. Entre llantos y pena pidió disculpas a Shinx, abrazándolo con fuerza contra el pelaje de su pecho. Estaba muy arrepentida de lo que había hecho. Un par de segundos más tarde Espeon por fin pudo ponerla al tanto de la situación entre que Magenta comía sus bayas correspondientes y que ya escuchaban a los Pokémon hablando reunidos en el exterior. Cian y Amaranto habían hecho un gran trabajo cubriendo la puerta. Shinx se había vuelto a ocultar detrás de Espeon. Sabía muy bien de cuánto había sido la descarga que le proporcionó por accidente a su compañera y lo consideraba un fracaso más en su lista.
- ¿Y bien? ¿Cuál es el nuevo plan? - Preguntó Amaranto en voz baja al ver que los Pokémon de afuera ya comenzaban a intentar abrir la puerta por la fuerza. Espeon guardó silencio tratando de idear un plan. Ahora los cinco podían escuchar fuerte y claro lo que hablaban en el exterior.
- ¡Mmmmmm! - Escucharon gemir y gruñir entre golpes a un Pokémon justo al otro lado.
- ¿Qué dices Triet? - Preguntó Mudsdale al Whirlipede que se quejaba. - Oigan Triet quiere saber quién fue el último en cerrar la semana pasada.- Habló entre risas.
- ¡Ahora no he sido yo, se los aseguro! - Exclamó Thievul por su inocencia en cuanto vio como todos lo señalaban con la mirada. - Una vez es gracioso, dos veces es matar el chiste.
- Si no ha sido Luin de seguro fue un oficial de Bismuto. - Sugirió Breloom recordando eventos pasados similares. - Por suerte esa gente jamás revisa la puerta trasera que siempre dejamos abierta para estos casos. ¡Vamos! - Lideró a su grupo hacia el patio de la iglesia. Su apodo de matriarca se debía en parte a la forma en que cuidaba de todos en nombre del jefe. Se sentía comprometida con ese trabajo al ser la integrante con más tiempo en Fracción roja. El mismo tiempo que tenía de existir el grupo. Nadie tenía problema con seguirla aunque para nada la consideraban una igual a Obstagoon. Ella misma insistía en que no era digna de estar ni en su sombra.
- ¡Yo hambre! - Se quejó Druddigon ignorando Breloom y acto seguido le dio una gran mordida a uno de los pilares de roca del templo. - ¡Yo puerta haceré!
- ¡BIEN PLANEADO EXIRE, MIENTRAS TODOS PIERDEN EL TIEMPO CAMINANDO HASTA ATRÁS TÚ HARÁS UNA NUEVA PUERTA EN LA PARED. ¡ERES BRILLANTE! - Le aplaudió Farfetch'd a su mejor amigo.
- ¿Entrar por la puerta trasera? Ese no es el camino de la justicia oscura. - Pensó Hawlucha sin moverse de su lugar. En cambio comenzó a darle ánimos a a Whirlipede para que no desistiera de abatir la entrada grande a embestidas al ritmo de una extraña música animada que empezó a sonar en ese preciso momento. Nadie en el grupo de Espeon podía imaginar de qué se trataba.
- Esta gente parecerá tonta. - Aprovechó Lycanroc el volumen de esa extraña música para hablar sin que los de afuera pudieran escucharlo. - No se les olvide que han actuado inteligente y han eliminado primero nuestro medio de escape. Además que parecen tenernos rodeados y eso es más efectivo que cualquier plan que podamos echar en marcha ahora. - Le pasó una pistola modificada de los monos a Cian, una a Magenta y él se quedó con la última. Ahora podían disparar seis balas en lugar de tres antes de tener que volver a cargar. - La gente imbécil es la más peligrosa porque no conocen lo que es el miedo ni cuándo detenerse. - Volteó a ver a Cian fijamente. Esta vez no hubo réplica alguna por parte de Lucario a la burla de Amaranto.
- ¡¿Quién fue el tonto que le puso el candado a la puerta trasera antes de salir?! - Reclamó Diggersby a sus conocidos que lo acompañaban en el patio mientras jalaba la puerta con fuerza.
- ¡No seas idiota! - Constestó Mudsdale riendo a su manera poco natural. - Estás intentando abrir la puerta jalando, cuando tienes que abrir empujando.
- Llevas razón, mi culpa. - Se sorprendió de haber olvidado algo tan básico, agradeciendo por el consejo del Pokémon caballo, lo volvió a maldecir tras golpearse la cara contra la puerta cuando intentó empujarla confiado de que así abriría.
- No no, creo que tienes que jalar. y después empujar. - Sugirió Breloom sin dejar de reir por la ingenuidad de su compañero.
- Por más que odie la idea de hacer un espectáculo en la aldea que marca ese mapa, parece ser nuestra mejor opción para perderlos. - Habló Espeon de manera apresurada. Caminar por la carretera es sinónimo de querer ser cancelados. Intentar luchar en este escenario tan pequeño tampoco parece la mejor de las ideas con tanta diferencia de personal, debe haber al menos 7 actores a juzgar por las voces, pero podrían ser más. Por simples números su obra se escucha superior. Necesitamos dividirnos en 3 grupos. - Sugirió separar a los enemigos pensando que era mejor tener solo 3 armas apuntando a uno de ellos que 10 sobre uno solo. Era menos el riesgo de recibir un impacto accidental. - Un miembro con pistola en cada uno. El primero saldrá por la puerta trasera, el segundo y tercero saldrán por la puerta frontal. uno de esos dos tomará el camino largo que guía hasta la entrada de la aldea y el último deberá rodear toda la iglesia para tomar la misma vereda que el primer grupo, haciendo una pinza entre el grupo 1 y el 3 a los Pokémon una vez estén atrapados en el puente colgante.
- ¿Bien, y cómo nos dividimos? - Preguntó Lycanroc, acercándose todos a ver el mapa y los caminos que sugirió Espeon.
- ¿Magenta, tienes una idea de cómo están distribuidos nuestros rivales de la noche? - Preguntó Espeon un poco impaciente.
- Hay cuatro Pokémon en la parte de atrás... ¡No! Hay seis... siete? ¿me ha parecido? - Se quedó pensando un momento con los ojos cerrados haciendo un esfuerzo para concentrarse. - Hay cuatro en la salida grande... ¡Y viene un quinto por el frente! ¡No podemos quedarnos en este lugar mucho más tiempo o sera el fin!
- ¡Entonces está decidido! ¡Magenta y yo iremos por donde hay más enemigos por la utilidad de mis habilidades de sanación si algo resulta mal! - Habló Espeon sin pensar mucho en ello. - Amaranto te encargo que protejas a Shinx a toda costa y no pelees con nadie hasta que nos reunamos en el pueblo. ¡Cian cuento contigo para que rodees y nos ayudes a hacer la pinza con Magenta! ¡Tienen absolutamente prohibido quedarse a pelear contra ese quinto Pokémon que mencionó Magenta por su cuenta. ¿Quedó claro? - Todos asintieron con la cabeza aunque Cian tardó un poco más que los demás en hacerlo.
- Por última vez, tienes que empujar, y volver a empujar, luego jalar y volver a jalar, mover la perilla a la izquierda, moverla a la derecha, mover a la izquierda otra vez, mover a la derecha de nuevo, después de eso debes gritar "AAAAAA", luego gritar "BEEEEEE", presionar donde va la llave y despues darle en iniciar. - Habló Thievul tras múltiples intentos fracasados de Diggersby por abrir la puerta.
- Cian, te encargo mucho a Levi y Magenta. - Habló Lycanroc quitando las bancas de la entrada antes de que Lucario le empezara a copiar. - Todo depende de ti... - Pensó en todo lo que quería decir y mencionar cuán importante era seguir el viaje juntos, al final se arrepintió de ello; después de todo ese apenas era su tercer día de conocerse y le pareció tonto sentir aprecio por él tan pronto. - ¡No mueras! - Fue todo lo que le dijo en su lugar colocando a Shinx aun nervioso sobre su cabeza.
Siguiendo paso a paso las instrucciones de Thievul, Diggersby llegó a gritar "BEEEEEE", después se quedó pensando un momento observando al infinito. - ¡Esta puerta no tiene para insertar llave! - Reclamó
- De verdad que eres el más estúpido del grupo. - Se burló Thievul de Diggersby. El resto de sus compañeros rieron señalándole con malicia.
- Rie todo lo que puedas anciano, te dejaré marchar al otro mundo con una sonrisa en el rostro. - Sacó la pistola que llevaba en su cintura y apuntó con ella al Pokémon Zorro. - El día de mañana estaré follando como siempre usando un abrigo nuevo hecho de piel genuina. - Thievul respondió a la amenaza sacando su propia pistola, apuntando al conejo, sujetándola con la punta de su cola.
Aprovechando que podían escucharlos discutir y que parecían haberse alejado suficiente de la puerta, Mienshao disparó por orden de Espeon al lugar en que se encontraba sujeto el candado para romperlo tras una rápida cuenta regresiva entre Amaranto y él. Abriendo ambas puertas del templo al mismo tiempo, el grupo de Magenta cruzó por la más pequeña de las dos y se dirigieron al puente sin detenerse a confirmar la identidad o especie a la que pertenecían sus nuevos enemigos.
A los mercenarios poco les importó seguir a Mienshao y Espeon, pues ni siquiera sabían quienes eran, después de todo pensaban que el grupo de Lycanroc había muerto en la posada minutos antes. Prefirieron enfocarse en terminar la discusión que ya habían comenzado. Breloom los animaba a matarse entre ellos llamando cobarde al último en apretar el gatillo. Solo interrumpieron la escena cuando Mudsdale, que fue el único en entrar al templo, salió alarmado para informar que alguien se había comido las bayas que habían recolectado los últimos días en compañía de Obstagoon. Asustados y molestos por no tener nada con qué celebrar su victoria preguntaron por el responsable. Seleccionaron al caballo como principal sospechoso y le interrogaron por una coartada que justificase lo que había estado haciendo en ese preciso momento. Unicamente decidieron partir en busca de los Pokémon fugitivos con el propósito de preguntarles si sabían algo al respecto del crimen cuando agotaron su lista de posibles culpables.
Del otro lado del templo, saliendo al mismo tiempo que Magenta, Lycanroc se giró de inmediato y disparó una bala contra el Druddigon que seguía prendido del pilar tratando de dar su primer bocado a este. El Pokémon dragón cayó al suelo de manera súbita agonizando en dolor, su dura piel le protegió de que la bala penetrara su cuerpo, no así pudo protegerlo del dolor del impacto. Farfetch'd se quedó a asistirlo en su sufrimiento.
- ¿Será que liberamos el alma de Lycanroc antes de que fuese juzgado por Arceus en su iglesia? ¿O es acaso un espíritu maligno que no descansará hasta vengarse de todos nosotros? - Se preguntó Hawlucha volteando a ver a su compañero Whirlipede, ambos se estremecieron un poco y salieron en persecución del perro con la intención de encerrarlo de nuevo en la iglesia.
En cuanto a Lucario este salió momentos más tardes sin que nadie lo persiguiera, pero ignoró completamente el plan que tanto se había esforzado en fabricar Levigis y continuó corriendo por la carretera en la dirección opuesta a la que Lycanroc se había ido, no por deseo propio o por buscar escapar, su malentendido se debía a que el efecto de la explosión del auto le había dejado sordo un par de minutos desde que eligió cubrir las orejas de Mienshao sobre las propias. No se pudo enterar bien del plan, solo se basó en los movimientos de la cola de Levigis cuando este le hablaba para explicarle que debía rodear la iglesia. - ¡¿Dónde se supone que voy a conseguir esas pinzas?! - Gritó para sí mismo desesperado, corriendo a toda velocidad, fue recuperando el oído poco a poco, escuchando el motor de un vehículo viniendo de frente hacía él. Una intensa luz amarilla que se iba acrecentando conforme se acercaba a gran velocidad le negó la vista hasta que ya no pudo moverse de su lugar a causa del destello en sus ojos.
- ¡Nada más crucemos el puente nos mezclaremos entre los árboles aguardando por la entrada de Cian! - Exclamó Levigis a Magenta que le seguía de cerca detrás suyo a toda velocidad. Nadie más parecía seguirles pese a que podían escuchar las discusiones de los mercenarios en el silencio de la noche.
La ventaja que les sacaban era notable y el plan marchaba en viento favorable. O al menos eso creyó Espeon hasta que recordó un pequeño detalle ignorado en lo más recóndito de su memoria, detalle que reapareció en cuanto dio el primer paso en el puente tambaleante que era sostenido apenas por un par de cuerdas viejas y maltratadas. Bajo sus pies ahora mismo había un abismo más oscuro que la noche esperando un paso en falso entre las podridas y desalineadas maderas que eran mecidas gentilmente por un viento que se elevaba desde el fondo del abismo, el cual a su vez llenaba sus oídos con un eco de arrastre bastante evidente. Levigis cayó en cuenta de su miedo natural a las alturas por primera vez en mucho tiempo.
- ¡¿Por qué tuve que elegir este camino?! - Exclamó desesperado, sintiéndose responsable de ver como estaban perdiendo toda la ventaja que habían conseguido contra los mercenarios debido a su absurdo temor. En nada ayudaban a calmar las náuseas y el mareo las fuertes pisadas de Magenta detrás suyo moviendo el puente de lado a lado con violencia. A ella le encantaba columpiarse y no sabía nada sobre el temor de su compañero.
- Apuesto a que han tomado el puente que lleva hasta la aldea. - Habló Diggersby confiado de lo que su instinto le decía.
- ¿Lo has deducido todo tú solo?. - Preguntó Thievul con sarcasmo caminando a su lado en compañía de Breloom, los tres juntos siguiendo los pasos del caballo que lideraba la persecución. - ¿Cómo sobreviviría este grupo sin tu sobresaliente intelecto?
- ¡Ya dejen de discutir entre ustedes y mejor guarden sus energías para esas dos! - Avistó Breloom a Espeon y Mienshao aún de pie sobre el puente, con más de medio camino por recorrer.
- ¡Un Pokémon con capa y su rueda nos están siguiendo! - Exclamó Shinx volteando hacia atrás para hacerle saber a Lycanroc lo que este ya sabía.
- ¡Maldición! Levi me ha pedido que no luche con nadie hasta llegar a la aldea pero es imposible cumplir tal condición si me toca correr cuesta abajo contra una rueda... contra un Whirlipede - Se auto corrigió. - Se hace más rápido con cada metro que avanza gracias al impulso que le da la gravedad. - Giró la cabeza para volver a apreciar como el Pokémon luchador iba quedando cada vez más atrás del Pokémon gusano mientras que este iba acercándose a ellos rápidamente. - Enano, ¿puedes repetir esa habilidad que hiciste ayer? - Preguntó sin dejar de correr.
- ¡¿Quieres que use rayo?! -Cuestionó Shinx, más que a Amaranto, a su propia habilidad. - ¡Ya viste como estuve a nada de lastimar a Magenta! - Recordó la expresión de su rostro. - ¡No soy bueno usando electricidad! ¡No sirvo para nada! ¡Lo único que hago bien es estorbar y ser una molestia para todos! - Recordó las últimas palabras que escuchó de la boca de su madre Luxray antes de escapar de casa. - ¡No merezco llevar el mismo nombre que mi padre! - Repitió esas palabras una y otra vez hasta que una pequeña roca cayó sobre su cabeza. -¿Que ha sido eso? - Se preguntó guardando silencio.
- ¡Se llama roca veloz y fue lo último que me enseñó mi hermana! - Aseguró con orgullo. - Debería ser un ataque impresionante, mas nunca pude aprenderlo bien y es todo lo que sé hacer con él. Comparado con eso tu rayo no se ve tan mal ¿o sí? - Preguntó deseoso de animarle
- ¡Pero aunque lo use... con tantos árboles al rededor no puedo apuntar o predecir dónde caerá el trueno! - Continuó con su negación - ¡Conociéndome lo más seguro es que caiga sobre nosotros o que quedemos atrapados en el fuego!
- Si no tienes la confianza para actuar por temor a que algo salga mal será mejor que te olvides del gremio y vuelvas a casa. - Aseveró molesto de tanta negatividad. - ¡Un inútil no es aquél que fracasa un millón de veces, un inútil es el que nunca lo intenta ni siquiera una vez! - Se dio cuenta que sin querer estaba repitiendo las palabras que su hermana tanto le decía y repetía cada vez que buscaba motivarle a practicar el último movimiento de sus padres.
- ¡¿Quieres que ataque aunque el rayo pueda caer sobre nuestras cabezas?! - Cuestionó aún incrédulo.
- ¡Quiero que hagas lo que tu corazón te dice es correcto y te entregues a ello con una voluntad que llegue hasta el cielo! - Contestó Lycanroc con entusiasmo, mencionando un discurso que no había aparecido en su cabeza desde hace más de 5 años. - Yo creo en tí. - Imaginó a su hermana mencionando esas palabras que tanto le hacían falta en los momentos de mayor frustración para que nunca se diera por vencido.
Aún con la duda dominando sus pensamientos Shinx temía que las cosas salieran mal. Sólo actuó utilizando el rayo por la insistencia de Lycanroc, su mente se encontraba turbia y su concentración era baja. Si obedeció la orden de Amaranto fue solo porque creyó que eso significaba obedecer a su propio corazón. Fue entonces que unas nubes negras como las que vieron en Hala esa tarde se acumularon justo sobre sus cabezas, generando una diferencia de potencial entre el cielo y la tierra que debía ser compensada, los relámpagos se apoderaron de las alturas reverberando a lo largo y ancho de la montaña, acto seguido y en menos de un parpadear un torrente de electrones descendió desde lo alto hasta impactar en el suelo buscando alcanzar el equilibrio en forma de descarga eléctrica. Un par de segundos más tarde, el sonido proveniente de tal descarga se dejó escuchar como el rugir de un gran león llevándose consigo las nubes que lo originaron todo. Tanto Lycanroc, como Hawlucha y Whirlipede se quedaron paralizados del asombro, observando boquiabiertos la capacidad que tenía un movimiento Pokemon para alterar de tal forma la naturaleza misma aún si solo era por un breve instante no dejaba de ser impresionante. Con un número similar de árboles tanto delante como por detrás de Shinx las probabilidades de verse afectados eran del 50%. Situación que para su mala suerte terminó sucediendo cuando el rayo impactó sobre uno de los árboles que se encontraban entre ellos y la aldea. La tierra seca del lugar y las escasas lluvias propiciaron que el fuego resultante se extendiera a gran velocidad alcanzando grandes alturas de manera acelerada.
- ¡Te dije que todo esto iba a resultar mal! - Lloró Shinx tratando de ocultarse en el pelo de Lycanroc por vergüenza de su propia incompetencia. - ¡Lo siento mucho! ¡Soy un completo inútil tal como todos dicen!
- Haz hecho bien enano, - Sonrió Lycanroc tomando a Shinx en brazos. - ¡Ahora ve y busca reunirte con Cian y Levi en lo que yo me encargo de estos dos! - Lo arrojó por encima del fuego para dejarlo del lado de la aldea libre de enemigos.
- ¡Pero ahora eres sólo tu el que está atrapado en el fuego! - Reclamó Shinx del otro lado del muro de llamas. - ¡Yo solo quería ayudar y lo arruiné una vez más!
- ¡Cambia tu perspectiva niño, no soy yo el quedó acorralado en el fuego, son ellos los que están atrapados entre el calor de las llamas y el frío de mi acero. ¡Recién acabas de darme la victoria! - Le agradeció Lycanroc sacando la guadaña para adoptar una pose de batalla con ella. - ¡Ahora ve y ayuda a Levi! ¡Yo seguiré tus pasos en un momento! - Por fin motivó a Shinx a seguir adelante solo. - No soy bueno protegiendo gente... después de todo sólo sé luchar por venganza propia, por eso no puedo permitir que te quedes conmigo. - Habló para su interior esperando por Hawlucha y Whirlipede. - Cian, cuento contigo para que protejas a Levi y al mocoso.
- ¿Te encuentras bien? - Le preguntó un Pokémon a Cian desde su motocicleta apenas frenó para quedar justo frente a él. Reconoció Lucario de inmediato la especie a la que dicho Pokémon pertenecía aunque era la primera vez que veía o hablaba con uno. Se trataba de un Toxtricity forma grave llevando un una gran flauta atada a su espalda como acompañante. - He escuchado una gran explosión y puedo ver fuego a lo lejos. - Habló al ver el estado agitado de Lucario.
- No me he enterado bien qué ocurre, pero unos Pokémon han destruido el auto y la posada. - Habló jadeando luchando por recuperar el aliento.
- ¡¿Unos Pokémon?! - Preguntó sorprendido por la respuesta. - Tienen que ser los mercenarios del lugar. Estas tierras están plagadas con ellos. - Reconociendo que Cian era un Pokémon del tipo acero, Toxtricity le ofreció un asiento detrás suyo en la motocicleta. - ¡Te sacaré de este lugar!
- ¿Quién eres? - Preguntó extrañado por la conveniente oferta.
- Sólo soy un simple músico que va de paso por el lugar. - Se presentó sin bajar de la moto. - Puedes llamarme Duo. - Mostró el emblema de la pañoleta que llevaba bajo el hombro y esperó un momento a que Cian lo reconociera, tal como todos hacían cada vez que se presentaba. Se extrañó un poco cuando no vio respuesta esperada. No obstante lo dejó pasar, quiso pensar que se encontraba aún bastante agitado como para reconocerlo. - Estamos muy cerca de ciudad Molayne, los Pokémon tipo acero podrán mandar en su interior, por el contrario aquí afuera es una tierra de nadie donde solo quieren verlos morir. Sin un auto es cuestión de tiempo para que te atrapen. - Explicó invitándole nuevamente a subir.
- Estabas convenientemente muy cerca de la posada donde ha ocurrido todo y ahora intentas ayudarme sin conocerme. Es una gran coincidencia. - Confesó Cian sospechar de él tras subirse a la motocicleta.
- Hablas con bastante razón. - Respondió Toxtricity. - Si te soy sincero no tengo un buen motivo para ayudarte, simplemente lo hago porque me gusta. Por aquí siempre hay gente cuyas vidas peligran, y yo trato de rescatarlos antes que los mercenarios los encuentren. Mi abuelo siempre decía que solo ayudando a los demás podríamos encontrar el lugar al que pertenecemos. Y que esa era la razón de todo viaje.
No eran exactamente unas palabras que Cian conociera, pero de algún modo resonaron en su mente trayendo en él pensamientos cálidos y alegres. Decidió darle a Toxtricity una oportunidad de probar que era cierto lo que decía. Lo abrazó firme por la cintura teniendo cuidado de no dañar la flauta, girando además la mitad de su cuerpo hacia un lado para que el pincho de su pecho no pudiera lastimar o incomodar al conductor. Al estar posicionado tan cerca de él pudo sentir un dulce aroma emanando del Pokémon veneno eléctrico. Era un perfume suave que le traía calma. No pudo contenerse y terminó por hacer una inhalación profunda para llenar sus pulmones de aquella fragancia.
- Hueles muy bien. - Comentó Cian sonrojado en voz baja. Toxtricity pudo escuchar eso pero prefirió ignorarlo con un simple agradecimiento por el cumplido.
- ¡Si me permites decirlo no pareces ser un Pokémon que provenga de ciudad Molayne! - Habló alto para que pudiera escucharlo avanzando contra el viento una vez puso la moto en movimiento. - Pero tampoco pareces relacionado con este lugar. - Agregó. - ¡Si has sido expulsado de la capital puedo ayudarte a tener un nuevo comienzo! ¡No estamos muy lejos de una estación de tren que lleva a la llanura de Bruno! ¡Desde ahí podrás llegar a Áurea en un par de horas!
- ¡¿Volver a Áurea?! - Pensó la idea sorprendido.
Sin querer se había separado demasiado de Levigis y Amaranto, nada le impedía dejarlos atrás y regresar a su país en lo que ellos estaban distraídos con los mercenarios. De elegir abandonarlos nadie podría hacer nada por seguirle el paso; y el grupo, si sobrevivía la noche, solo tardaría un par de días o semanas cuando mucho en encontrar otro Pokémon del tipo acero para entrar a ciudad Molayne. Nadie perdía nada realmente, y él ganaba tiempo para encontrarse con Red y con su padre lo antes posible. Lycanroc se burlaba de él, Levigis solo le daba órdenes, Magenta era rara al extremo y Shinx era un completo odioso. No tenía ningún lazo real con ninguno que le hiciera querer permanecer con ellos.
- ¡Mamacitas! ¡No huyan de papi! - Habló Diggersby pidiendo a Mudsdale que acelerase el paso. Quería llegar con Espeon y Mienshao lo antes posible, pero también quería proteger su vida haciendo que el caballo fuese el primero en subir al puente para ver si resistía su peso. Este se siguió acercando a su ritmo lento y cuidadoso por el borde acantilado - ¡¿No tienen ganas de pasar la noche con un hombre de verdad?! - Les preguntó lujurioso, haciendo un movimiento con la cadera una vez puso el primer pie sobre el puente.
- Viejo asqueroso... - Habló Levigis en voz baja desde la mitad del puente, tratando de pensar en lo desagradable que era el conejo para sobrellevar su miedo a las alturas. Fue inútil cuando al querer avanzar un poco pisó un tronco podrido que cayó hasta el fondo sin hacer ningún ruido que confirmase la altura del abismo.
- ¡Maldición! - Volteó a ver a Magenta y después al grupo que los perseguía. - Son cuatro más los niños que están a cada lado del puente como tramoyistas contra solo el arma de Magenta. Si atacamos a uno de ellos el resto no dudará en abrir fuego antes de que podamos realizar otro acto. Arrojarnos al abismo no es una opción. Parece que este evento es nuestro canto del cisne. ¡Cian! ¡El reflector principal aguarda por tu entrada triunfal! ¡¿Dónde te has metido?! - Suplicó en su mente por la aparición de Lucario.
- Brillante ha sido tu idea del fuego pero poco efectiva es ante nuestra determinación esta noche. - Exclamó Hawlucha. - ¡Posa tus ojos ante Camberto, el vigilante nocturno! - Se puso de pie justo delante de Lycanroc y reveló llevar bajo sus plumas un cinturón con una bocina que que tan pronto como la presionó comenzó a tocar una fanfarria animada mientras trotaba sobre su lugar para hacer ejercicios de calentamiento. - En cuanto a ti hermano no te detengas y sigue adelante a por el niño. - Motivó a Whirlipede a seguir su rodada a través del fuego. - ¡El mal que este espíritu maligno ha introducido en la mente del niño debe ser erradicado ahora que sigue en estado larvario! ¡No olvides que nosotros somos la nueva justicia oscura.
- ¡Mmmmmmm! - Exclamó Whirlipede hinchando su ojo antes de comenzar a rodar sobre su sitio para adquirir velocidad.
- ¡Ni creas que te dejaré pasar! - Exclamó Lycanroc atacando a Whirlipede con la guadaña. Su duro exoesqueleto le protegía de todo rasguño pero como mínimo alcanzó a frenarlo suficiente por el momento. El enemigo se vio obligado a dar una vuelta sobre el lugar para recuperar el impulso desde lo alto de la colina. - No podré ganar únicamente con el filo. Necesito algo más para superar la barrera que impone su coraza. - Pensó que era una buena prueba para descubrir como combatir las escamas de Kommo-o.
Sin darle oportunidad para reponerse Hawlucha se lanzó al ataque desde el aire. - ¡Regresa al otro mundo espíritu maligno! - Gritó mientras caía en picada sobre el perro. Lycanroc se defendió del ataque apareciendo una roca sobre su cabeza que desapareció de manera instantánea apenas cumplió su objetivo de frenar el ataque de Hawlucha. - Tanto Shinx como Lycanroc pueden hacer uso de movimientos Pokémon. Ahora veo por qué Vanadio tiene tanto interés en acabar con ellos. - Recuperó Hawlucha su postura en tierra reiniciando la música de su bocina. - No puedo competir con eso. Nadie en el grupo podría, ni siquiera el jefe si luchara solo; por eso nos ha reunido a todos. Espera que luchemos unidos como equipo para derrotarlos. - Pensó manteniendo la distancia viendo como Whirlipede volvía a embestir solo para ser desviado de su curso una vez más. -¡La prueba más dura antes de conseguir nuestros sueños, ese es el camino de la justicia oscura! - Salió al ataque confiando en que un ataque conjunto era la respuesta para la victoria.
Atacando a Lycanroc con una serie de golpes que no podían alcanzar su cuerpo, Hawlucha arremetió con el único propósito de crear una distracción para que Whirlipede pudiera pasarle por encima. Amaranto aunque había descubierto las intenciones no pudo escapar de la situación antes de tener a Whirlipede también sobre él. Decidió darle prioridad al gusano luego de impactar un golpe en el Hawlucha que lo hizo retroceder un momento con el mango de la guadaña. Hawlucha aún así se sentía victorioso pues había hecho su trabajo al comprometer a Lycanroc muy cerca del fuego que ahora se encontraba justo a sus espaldas.
¡Mantente firme en tu curso Triet! - Gritó Hawlucha para darle ánimos a su compañero.
Amaranto no tuvo tiempo de recuperar su posición por lo que en lugar de usar la guadaña para atacar, la usó para defenderse de Whirlipede sujetando el mango con las dos manos, una a cada lado del Pokémon tipo veneno que no dejaba de rodar luchando por tratar de empujarlo. El impulso de Whirlipede alcanzó a desplazar a Lycanroc casi medio metro y sus pies ya podían sentir el calor del suelo acariciándolo gentilmente. El Pokémon Nocturno hizo el compromiso de mantener la posición el tiempo necesario al ver como Whirlipede iba frenando poco a poco sobre su sitio, perdiendo toda la fuerza inicial. - Una vez que se detenga podré encontrar un punto débil en su cuerpo para atacar sin piedad. - Pensó lleno de confianza al ver como su contrincante se iba agotando rápidamente. Sin embargo cuando creyó que la batalla estaba ganada, Whirlipede comenzó a recuperar su fuerza de rodada acelerando a gran velocidad.
La energía del Pokémon no era suficiente para estar girando de esa manera, sin embargo era cierto que no estaba solo. Sobre él ahora se encontraba Hawlucha compartiéndole de su energía, corriendo encima de Whirlipede para ayudarle a ganar velocidad. - ¡Separados no tenemos esperanzas, pero trabajando unidos por un bien mayor podemos derrotarte! - Exclamó Hawlucha un discurso que siempre hacía querido decir, feliz de ver como Lycanroc volvía a acercarse al fuego una vez más.
- ¡Maldición! - Gritó Amaranto para sus adentros desesperado. - En cuestión de nada la gabardina comenzará a arder en llamas si sigo defendiendo, pero si me hago a un lado avanzarán persiguiendo a Shinx... - Reconoció frustrado que no iba a dejar su posición, en su mente se repetía a sí mismo que no podía aceptar la derrota. En el fondo sabía, sin embargo, que esta vez no estaba siendo guiado por los deseos de su mente, sino por los de su corazón. Saber eso era lo que más frustración le causaba. - ¡¿Es que no tienes miedo de quemarte tú mismo?! - Preguntó a Whirlipede tratando de despejar sus ideas un momento.
- Amigo mío el fuego que nos muestras son sólo las llamas del purgatorio que custodian la entrada al paraíso. - Habló Hawlucha interpretando los gemidos de Whirlipede con ayuda de una hoja decodificadora que le habían entregado en el bar horas antes. - Comparado con el infierno que hemos vivido hasta el día de hoy, el dolor de tus llamas solo durará un instante. Nada puede interferir con la motivación que tenemos por cumplir el deseo de nuestro jefe. - Terminó de traducir Hawlucha impresionado por los nobles pensamientos de Whirlipede.
- ¡No me hables de vivir un infierno como si mi pasado fuese menos importante que el tuyo! - Se molestó sacando una fuerza oculta de su rencor y frustración que le permitió dar un paso al frente, ganando un poco más de tiempo. - Hace 5 años mi vida se fue a la mierda... - Comenzó a inclinar la guadaña hacia un lado poco a poco. - ¡Y desde entonces cada que cierro los ojos no hago más que escuchar a mi hermana gritar de dolor sabiendo que fui incapaz de protegerla! ¡Si te dejo pasarme por encima en este momento significa que mi habilidad sigue siendo sólo un chiste para ese dragón! - Reafirmó que su razón de luchar seguía siendo la venganza, su mente se aclaró y una energía que se encontraba bloqueada por sus mismas dudas comenzó a fluir. - ¡Mi único deseo es vengarme de ese Kommo-o a como dé lugar! - Comenzó a girar el mango de la guadaña llevando una mano hacia arriba y otra hacia abajo. - ¡No será un sueño noble...! - Contrastó su motivación contra la de Cian. - ¡Pero yo también estoy dispuesto a sacrificarlo todo para volver posible lo imposible aún si parece que no tiene ningún sentido! - Recordó como Lucario se había jugado el cuello con tal de tomar el control de la guadaña sobre el barco.
Alcanzó a colocar la guadaña en posición vertical con la hoja del arma hacia arriba, reflejado en el filo del arma ahora se podía ver el fuego ardiendo a sus espaldas. Aflojó entonces la parte superior de la guadaña y sin separarlas del todo, pasó la mano con la que sujetaba la mitad superior a apoyar a la mano que se encontraba sosteniendo la mitad inferior, concentrando su esfuerzo por contener a Whirlipede con ambas manos sobre un mismo punto como si estuviese sujetando una espada. Desde ahí jaló el gatillo oculto del trabuco y una bala explotó en el interior de la guadaña, impulsando la mitad floja del arma hacia el cielo sobre Whirlipede.
Gracias al inesperado sonido causado por la bala, Hawlucha perdió el equilibrio y saltó al suelo haciendo que el agotado Whirlipede volviese a perder todo el impulso de manera casi instantánea. Sin desperdiciar el tiempo, Lycanroc usó roca veloz para generar sobre su cabeza la piedra más grande que había generado nunca hasta esa noche. El mismo fue el primero en sorprenderse de ver algo así, mas no había tiempo a perder investigando sobre qué había hecho diferente. Si ya era incapaz de mover siquiera una pequeña roca, más difícil le iba a resultar mover una de ese tamaño colosal; por lo que simplemente la golpeó esperando que la fuerza de sus puños bastase para moverla lejos de su cabeza. Su sorpresa y la de todos fue inmensa cuando al golpearla esta se rompió en 4 partes iguales que cayeron todas sobre Whirlipede restringiendo aún más su movimiento. Había quedado atrapado entre las rocas. Una al norte, una al sur, una al este y la última al oeste.
A la vez que todo esto ocurría en tierra, la parte superior de la guadaña llegó a su pináculo en el aire y las nubes de tormenta se acumularon justo encima de ella. Un trueno se generó y se descargó por completo en el metal de la hoja al ser el objeto más cercano al cielo en ese momento; la navaja fue dotada de una fuerte corriente eléctrica que buscaba escapar de ella como diera lugar. Comenzó entonces a descender sobre su sitio con destino hacia el Pokémon vermiforme, quien ni siquiera pudo percatarse de todo lo que ocurría a su alrededor por estar empeñado en salir de las rocas que lo tenían prisionero.
Siendo consecuencia más de la gravedad, que del filo mismo del arma, la hoja ocasionó una herida en el exoesqueleto de Whirlipede por la que se filtró el alto voltaje concentrado en el arma hacia cada rincón de su interior. Calcinando nervios y órganos internos por igual antes de llegar al suelo. Las rocas que lo habían atrapado se convirtieron entonces en su tumba.
- Comparado con el infierno en que viviste hasta el día de hoy, el dolor de la descarga solo duró un instante. - Se despidió Lycanroc de su guadaña ahora fusionada a la carne inerte del Pokémon bicho, observando su reflejo en la hoja por última vez. - Finalmente llegaste al paraíso. - Volteó a ver el fuego. - Creí haberte dicho que fueras en busca de Levi enano.
- También me dijiste que hiciera lo que creía era correcto. - Respondió con temor desde el otro lado. Aunque no podían verse a la cara, su corazón no podía estar más conectado en ese momento, y una mirada a través del reflejo de la navaja bastó para entenderse. Las palabras no fueron necesarias para saber cómo y cuándo actuar en conjunto con el otro.
- Muchas gracias por tu ayuda Shinx. - Quería decir con toda sinceridad, pero su mente no estaba acostumbrado a mencionar esa clase de palabras. - ¡Ahora si debes ir con Levi y Magenta! - Le gritó en su lugar.
- ¡Entendido! - Salió corriendo con gusto en dirección a la aldea confiando que en la habilidad de Lycanroc estaba por sobre la de todos los demás.
- ¡Y niño! - Gritó sin saber si podía escucharlo o no. - ¡Lamento haberte dicho que no pertenecías a este lugar! ¡De ahora en adelante eres uno de nosotros de verdad! - Dirigió finalmente su mirada a un paralizado Hawlucha aún en el suelo; impresionado con la determinación de Amaranto y Shinx. - He perdido mi arma principal, pero aún puedo luchar contra ti.
- No será necesario. - Se levantó dando la espalda al lobo para tratar de arreglar la bocina que no había podido salvarse de recibir un par de golpes con las rocas del ataque de Lycanroc. - Ni siquiera la muerte fue capaz de detenerte y ahora Triet es quien ha perdido la vida. La noche te ha elegido a ti como el ganador del encuentro y la justicia se ha puesto del lado más oscuro. - Saltó hacia la copa de un árbol. - No pierdas de vista a tus compañeros si quieren sobrevivir a lo que viene. Hará falta algo más que una fuerte determinación para tener una oportunidad de vencer a nuestro jefe y su equipo. El amor y la pasión que sienten por él es de esas que te hacen querer entregar tu vida por un sueño ajeno. Y no dudará en usarlo a su favor. - Se despidió de él saltando entre los árboles, no sin antes advertirle sobre el otro Pokémon que debía cuidarse esa misma noche. - Apenas y he tratado con él. Pero me ha parecido que la desesperación a invadido su mente y ha acabado con lo poco que quedaba de su cordura.
- ¡Tenemos que volver a la iglesia! - Declaró Lucario casi de inmediato sin pensar mucho la propuesta de Toxtricity viendo los truenos de Shinx a la distancia. Por su puesto que no iba a abandonar a sus compañeros. Aún si no conectaba con ninguno, el poder ayudarles y cooperar con ellos le hacía sentir que pertenecía al grupo, que eran sus amigos. Pensó que si sacrificaba eso, habría perdido la razón de todo su viaje tal como decían las palabras de Duo que seguían dando vueltas en su cabeza. - ¡Tengo que volver por mis amigos!
- ¡Sólo cabes tú en la moto, si te regreso a ese lugar estarás por tu cuenta de nuevo! - Sentenció.
- ¡Eso ya lo sé pero tengo que volver por ellos sin importar qué! - Aclaró.
- ¡En ese caso tengo que advertirte sobre otra cosa! - Le comentó Toxtricity sobre el Pokémon que había ido a buscar originalmente cerca de la aldea y sobre cómo este era lo que más temía de la noche. - Su mente se ha ido y ahora no es más que un cascarón vacío, hoy un viejo amigo he perdido a causa de un viejo amor no correspondido. - Cantó para Cian con tristeza. - ¡No hay forma en que puedan ganarle ni tu ni nadie! ¡En cuanto lo veas deberás olvidarte de todo y correr por tu vida lo más lejos que puedas! - Sentenció como si supiera mucho sobre el tema.
