Episodio 13: Las cenizas te llaman…
Barkingburgo
Lugar: Desconocido
Hora: 9:30
- ¿Qué mierda estamos esperando?... Los tenemos donde queremos, podemos entrar, matar a las personas, guardias y hasta la princesa y país entero será nuestro. Tenemos las armas, el momento y la voluntad para hacerlo y nos quedamos aquí esperando como idiotas – Exigía desesperado un hombre desconocido desde las afueras del castillo real de Barkingburgo, escondido en lo más recóndito de la oscuridad donde estuviera fuera de la vista de las personas.
- No podemos hacer nada hasta que "A" de la orden. Así que relájate y ten tu puta boca cerrada o harás que nos descubran – Reprendió uno de sus compañeros desde el mismo lugar misterioso silenciando a tal desesperado hombre.
- Pues más le vale que la dé ahora mismo o empezare todo esto yo solo – Contesta igual de molesto.
- No seas estúpido. Recuerda lo que le paso al último malnacido que lo confrontó, ¿quieres que tus sesos también vuelen por lo aires, que tu cráneo explote de la nada? – Advierte aquel tipo recordándole como las paredes se tintaron de carmesí aquel traumático día donde los trozos de cerebro terminaron pegados hasta en el techo y los glóbulos oculares del desgraciado que sufrió tal desdicha fueron pisadas por tal líder maquiavélico quien no temía en matar a su propia gente para demostrarles quien mandaba.
- ¿Te refieres al tal Thomas Arias?, ese bastardo se lo busco por abrir su bocota y operar por cuenta propia desafiando las órdenes… - Aquel sujeto detiene su ira para recapacitar realmente con lo que lidiaría si desobedecía las órdenes de su líder, "A" era peor que el diablo en palabras propias y ajenas a los secuaces – Está bien, esperaré sus órdenes no porque le tenga miedo, sino porque lo respeto pues fue gracias a él que nos convertimos en el grupo terrorista más poderoso de todos en los tiempos actuales, ni la propia milicia de los estados unidos ha dado con nosotros.
- Jajaja, no hagas como si tuviera bolas grandes, es más que obvio que le tienes terror por lo que le puede hacer a tus huesos y órganos. Admite que le tienes más miedo a él que a los SDP… admítelo como todos nosotros lo hacemos.
Dentro del castillo de Barkingburgo
Hora: 9:45
La celebración dentro de palacio era un gran éxito pues la gran mayoría de los invitados se divertía tanto que olvidaban el sabor amargo que les había dejado la tediosa inspección de seguridad a la entrada.
La sala principal estaba rebozar de varios sujetos de la alta sociedad, políticos, reyes, condes y demás personas importantes de este y otros países vecinos. Varios invitados comenzaron a hablar entre sí sobre asuntos diversos con respecto a su propio lugar de residencia, presumiendo varios logros políticos o cosas que catalogan como importantes dentro de sus regiones, otros invitados preferían pasar directo a los bocadillos ofrecidos o otros simplemente fueron directamente a la sala de baile para mover los pies en un elegante vals con las hermosas melodías de la música regional de Barkingburgo.
La gran sala estaba decorada con una gran alfombra roja, delantales y cortinas del mismo color con hermosos detalles dorados brillosos en los bordes de estos y la corona real dibujada en el centro, en medio del gran lugar ya se hallaba a relucir con orgullo y poderío la afamada corona de Barkingburgo como el adorno principal junto al trono real pues eran los símbolos más importantes del reino, además de ser objetos históricos que de alguna manera narraban la historia de cómo se fundó el reino que ahora conocemos y del cual ahora están conmemorando tales eventos importantes. Está demás decir que, al ser objetos de tan alta importancia, eran vigilados por cuatro de los nuevos guardias reales, "Las Espadas de Excalibur", quienes no dejaban acercarse más de lo debido a los invitados.
Grandes mesas fueron colocadas a los lados del salón, todas repletas de mil y un bocadillos y manjares deliciosos elaborados con los ingredientes más costosos y exóticos que solo se podían dar el lujo de conseguir personas de tal nivel económico.
En la entrada principal ya se hallaba el conde de Barkingburgo, y fiel tutor de la princesa, saludando a todos los invitados en nombre de la misma. El gran conde daba la mano y hacia una breve reverencia conforme entraba la gente luego de los filtros de la seguridad, era un trabajo muy agotador puesto que se encontraba él solo atendiendo a cada nueva visita a diferencia de otros años donde él estaba acompañado junto a la princesa y les deseaban pasarla bien a todos, pero tal parece que este año tendría que hacerlo solo puesto a que la princesa no se encontraba en buen estado emocional y se encarcelaba a ella misma dentro de sus aposentos.
- Muchas gracias por acompañarnos en esta hermosa velada, en nombre de la mismísima princesa y de la corona les deseo que se la pase de maravilla en este baile y que su estadía sea de su agrado y comodidad – Era como normalmente saludaba el conde a los recién llegados luego de estrechar la mano o besarla, dependiendo si era hombre o mujer, en un saludo muy formal y delicado.
- Muchísimas gracias mi lord – Agradeció una de las invitadas luego de aceptar el cordial saludo del conde – Mil disculpas, pero ¿Dónde se encuentra la princesa? Nunca me he perdido ni uno solo de sus bailes y es la primera vez que no la veo. ¿Se encuentra ella bien? – Pregunta aquella dama preocupada por la joven futura gobernante.
- No se preocupe mi lady, ella solo se encuentra un poco indecisa en estos momentos, pero le aseguro que todo se encuentra bien.
- Me apena mucho no verla, me hubiese gustado conocerla en persona – En eso una joven voz masculina se entromete en la conversación. Un joven alto, de buen porte, un tanto fornido, de cabellos negros bien peinado y en un fino traje azul marino aparece – Disculpé por la interrupción, no quise ser descortés.
- No se preocupe, yo ya pasaba a retirarme. Caballeros – Declara aquella fina mujer alejándose del sitio.
- Disfrute de la fiesta – Dice el conde despidiéndose de la dama antes de volver con el extraño joven – Ahora, me puede decir quien rayos es usted. No recuerdo haberlo visto en la lista de invitados – Pregunta desconfiando, cambiando su rostro sereno a uno serio y algo molesto al ver al desconocido.
- No debe preocuparse, no soy ningún malhechor. De hecho, soy todo lo contrario a ellos – Dice aquel chico haciendo una breve reverencia sin perder su tono elegante y portándose dignamente como un verdadero caballero, tratando de ganarse la confianza del anfitrión – Me presento, mi nombre es Nicolas Thomson Kennedy, puede llamarme simplemente Nick, soy jefe de seguridad.
- ¿Usted es el jefe de las Espadas de Excalibur? – Pregunta sorprendido y algo incrédulo el conde.
- Por supuesto, vinimos para relajarnos un poco luego de tanto trabajo y aprovechando también para hacer una inspección sorpresa a nuestros soldados – Explica Nick muy tranquilo y confiado – Solo para verificar que estuvieran haciendo un trabajo digno para la corona.
- Perdóneme, pero usted dijo ¿vinimos? – Pregunta nuevamente desconcertado y todavía desconfiando cruzándose de manos en signo de molestia.
- Así es – Responde aún calmado y seguro.
- Lamento el retraso Nick, pero la seguridad es muy pesada para nosotros, sobre todo si no nos ven con nuestros dueños – En eso aparece una extraña y algo rara figura, tomando por sorpresa al Conde. Una hembra adulta de pastor alemán entra a escena caminando un tanto agitada pues quería ya encontrarse con su dueño ya que el castillo parecía una jungla con tantas personas amontonadas como la era entrada misma. Era una hembra de buenas figuras, alta, delgada y de cuerpo atlético como toda su raza, con ojos color azul oscuro y basto pelaje abultado marrón con detalles caramelo en algunas partes de su cuerpo.
- Déjeme presentarle a mi leal y fiel amiga Lila – Presenta Nick a la joven y preciosa pastora alemana, quien vestía con un elegante vestido para canes del mismo color que el de su dueño para hacerle juego y además también estaba muy arreglada, maquillada y bien peinada para la velada, realmente era el centro de atención entre la hembras y machos caninos.
- Mucho gusto en conocerle, he escuchado que sus fiestas son de las mejores en todo el mundo – Saluda amablemente la hembra, presentándose ante el conde con una leve reverencia (PD: Voz de Carla Castañeda)
- Muchas… ¿gracias? – Agradeció devolviendo el saludo – Dígame, usted dijo que quería ver a la princesa. ¿Alguna razón en particular para eso? – Exclamó molestándose el conde cambiando repentinamente de tema.
- Solo quería saludar a la anfitriona, ¿es algo malo? – Pregunta confundido.
- No por supuesto que no. Claro, eso si no quiere algo con ella – Replica molestándose pues no le conocía como otros invitados.
- Jeje, me agrada mucho conde. Se preocupa mucho por sus seres queridos, aún si no sean consanguíneos, usted los cuida como un padre, me recuerda a un viejo amigo mío – Exclama Nick algo melancólico por recordar aquel evento que le marcó mucho. El conde se quedó consternado por un momento puesto que la expresión del joven se veía muy real como para fingirla – Si no le molesta, yo y mi fiel compañera pasamos a retirarnos – Suelta Nick regresando al tiempo actual luego de rememorar su pasado.
- Este sí, que se diviertan – Se despide el conde sintiéndose algo mal por el chico, pero aun sospechando.
- Fue un placer conocerle – Suelta Lila despidiéndose con la misma cortesía que su dueño. Pasado de eso ambos se retiran dejando al conde seguir con su labor de dar la bienvenida
- Dime, que tan útil es la seguridad en tu parte – Susurra Nick a Lila viendo a todos lados con tal de que nadie los oyera conforme caminaban por el gran salón, pero aún con aquella sonrisa confiada y despreocupada.
- Es una mierda real – Suelta en tono de burla Lila, molesta por el mediocre sistema de detección de armas – Estos guardias no tienen ni la menor idea de cómo funciona el nuevo armamento, las nuevas armas no son tan fáciles de encontrar. Utilizan detectores de metales y no revisan bien algunas zonas, solo maltrataron mi hermoso vestido para nada y ni se dieron cuenta de mi arma, entré con ella como si nada.
- Quisiera decir que conmigo fueron más exhaustivos y serios, pero ni eso, yo también logré entrar con mi arma y apuesto que alguno de los invitados también porta una. Tuve que hacerme pasar por el jefe de seguridad para evitar que el conde sospechara más de mí – Responde Nick igual de indignado, pero luego cambia su mirada a una desconcertada, mofándose tras analizar bien las palabras de su amiga canina – Un momento, ¿desde cuándo te preocupas por vestirte bien?
- Desde que esta cosa me costó media vida, lo peor es que no es de mi talla, está muy apretado en las caderas y siento que los perros observan mucho mi trasero.
- Jajaja, y ¿cuál es el problema? Si quisieras podrías sacarles los ojos.
- Eso no evita que me sienta incómoda y molesta por las miradas, no me gusta que me vean como un objeto sexual.
- Jajaja, no piensas exactamente eso cuando se trata de Alfa – Dijo Nick dando énfasis en tal nombre, exponiendo un poco los sentimientos de su amiga al hacer que ella se sonrojara por nombrar al supuesto amor de su vida y se pusiera nerviosa y fastidiada.
- Alfa es diferente, el sí es un caballero y no me mira como lo hacen estos pervertidos – Contesta Lila muy colorada, tratando de parecer ruda y desinteresada, aunque no lo lograba pues el tono de piel era tanto que se podía observan aún debajo de todo eso pelo que además la delataba.
- Aun así, pienso que debes confesarle tu amor de una vez. Ya tienen cinco años de conocerse y se llevan muy bien.
- Jeje, ¡¿Qué?!, ¡¿Amarlo?! – Exclama Lila fingiendo estar desconcertada, aunque su sonrojo ya era muy notorio al igual que sus nervios que la hacían tartamudear – Y-y-yo no lo amo, y-y-yo lo respeto y lo admiro pues es buen líder y gran compañero y-y-y además nosotros, los SDP, tenemos prohibido amar o demostrar cualquier sentimiento de afecto.
- Jajajaja, por favor Lila, se nota mucho que quieres algo más con Alfa todos los que te rodean lo saben. Además, las reglas están para romperse y pienso que se verían muy lindos como pareja – Comenta Nick tratando de persuadir a su mejor amiga, aunque también la quería molestar.
- ¡Quieres callarte de una vez! – Grita Lila molestándose por la insistencia de su amigo humano, aunque todavía permanecía el rojo – Mejor, solo verifica que todo el equipo este en posición y deja de fastidiarme.
- Lo haré… solo cuando tú admitas tus sentimientos por Alfa – Ahora condicionaba solo por el simple hecho de fastidiarla a ella, pues le divertía mucho hacerla molestar aun estando en horas de trabajo.
- Puta madre – Exclamó nerviosa y volviéndose más roja, iracunda y nerviosa por la insistencia de Nick, quien desgraciadamente también era su superior al mando – No empieces con tus estúpidos juegos. Estamos en servicio y encubierto.
- Lo sé, pero ya sabes que me gusta mucho fastidiarte – Dice denotando una sonrisa socarrona por lograr su cometido.
- Te odio.
Volviendo con nuestro querido amigo, el Conde de Barkingburgo. Este se había retirado de la entrada principal, de momento, y fue directamente con los guardias reales con tal de informar y preguntar sobre aquel joven tan peculiar con el que se cruzó hace poco tiempo, aunque por alguna razón se le hacía muy familiar el rostro de Nick junto al de su amiga de cuatro patas.
- Disculpe – Llamó el Conde a uno de los custodios de la puerta.
- A sus órdenes, Señor – Contestó firme y serio el soldado, dándole un saludo marcial al Conde mientras estaba en posición de firmes.
- Este, si no es mucha molestia quiero que me informe sobre un superior suyo llamado Nicolas Thomson Kennedy – Preguntó.
- Lo lamento señor, pero no hay ningún superior con tal nombre.
Desde ese instante las preocupaciones aumentaron y los nervios junto al miedo atacaron.
- ¿A qué se refiere con eso?... un joven de cabello negro, atuendo azul, junto a una pastora alemana, entró alegando que era jefe de ustedes.
- No señor, pero no se preocupe, lo encontraremos y lo interrogaremos, si es necesario hasta utilizaremos la fuerza contra él y su acompañante. El peligro es inexistente, revisamos muy cautelosamente a cada invitado y podemos afirmar con seguridad que no hay riesgos.
- Por el bien de la corona y de su empleo, espero que sus corazonadas sean ciertas.
Con una señal rápida de su mano, aquel guardia llamó a un par de sus camaradas, les informo de la situación y les dio la orden de buscar al sospechoso sin causar revuelos para impedir el pánico entre las demás personas.
Volvemos a entrar en el castillo, pero ahora vamos con una perrita de terrier de fino pelaje blanco como la nieve, Sweetie bajaba por las grandes escaleras que daban con las habitaciones, se le veía aburrida y harta pues la planta alta ya no le era de su gusto, además de que ya le aborrecía tener que soportar el llanto de su inaguantable y pretenciosa dueña, los primeros minutos fueron divertidos pues se divertía con sus desgracias, pero después se convirtieron en un suplicio por lo que opto por irse.
Escalón por escalón ella pensaba en pasear por las afueras de todo el palacio mientras imaginaría todas las posibles formas en las que torturaría a la princesa y al conde, sacarle los ojos, quemarlos en una olla de aceite hirviendo o tirarlo desde un precipicio sonaban muy tentadores, pero por más ganas que tuviera de hacer todo eso jamás tendría las agallas, perro que ladra no muerde.
Finalmente, al llegar al parte final la pequeña perrita se molestó y disgustó al doble por ver más gente de la que pensaba por lo que sus planes de salir habían sido cancelados, la multitud le indignaba puesto que todos molestaban su paso, además de que al ser de una estatura relativamente baja por su especie varias personas no la veían y accidentalmente terminaban por patearla o pisar alguna de sus delicadas patitas. Pisadas tras pisada, pie tras pie finalmente logró escapar de la muchedumbre que la acongojaba al llegar a un punto semi vacío cerca de una de las mesas de aperitivos.
- Estos estúpidos – Se quejaba mientras tocaba una de sus patas adoloridas tras ser pisada repetidas ocasionas. Estaba algo morada y un poco hinchada – Creo que se me rompí una uña… ¡Hach! – Gruño bastante harta por tanta gente ignorante de su presencia, aunque sus alaridos no fueron escuchados por todas las voces junto a el sonido de la música en el salón de baile – Tranquilízate Sweetie, tranquilízate – Inhala y exhala lentamente mientras empezaba a hablar con ella misma – Algún día todos ellos morirán, tú estarás ahí para presenciarlo, pero ahora no hay que armar ningún revuelo para que no me internen en ese infernal reformatorio nuevamente… solo no pierdas los estribos – El recordar el tormento por el que vivió la apaciguaba de alguna manera sus impulsos vengativos pues no quería ser encarcelada otra vez en tal lugar solo para revivir aquellas pesadillas que atormentan su ser.
El tiempo lo cura todo, dicen algunos, otros dicen que simplemente debes dejar el pasado atrás y olvidarte de él, pero las cicatrices que te dejaron alguna vez nunca se borraran y solo será una carga con la cual deberás lidiar hasta el final de los tiempos.
Sweetie odiaba mucho tener que tratar con su dueña, con las personas, pero lo que sin dudar alguna odiaba más que nada era tener que soportar a sus pretendientes, perros supuestamente educados y de finas familias que lo único que veían en ella era una máquina de crianza con la cual cruzarse para mantener sus genes vivos para después dejarla tirada, además de que ella no se esforzaba en ocultar sus atractivos. Aún le gustaba ser el centro de atención de alguna manera u otra, pero hasta ahí, quería ser el centro del mundo y lo más inalcanzable, disfrutaba el rechazar a todo aquel perro calenturiento que se le acercara y mandarlo a la mierda pues solo así olvidaba sus problemas y llenaba su vacío por poder. No había ningún perro que se resistiera a sus encantos, pero todos eran rechazados y se iban a fácilmente con el corazón roto, pero por vez primera esto no ocurrió.
- No lo puedo creer, es lo más hermoso que he visto en mi vida – Sorpresivamente un perro misterioso se acercó a ella, estaba tan asombrado que empezó a hablar en voz alta a la vez que babeaba - ¡Que delicia! – Era un perro alto, de complexión delgada pero un tanto fornido, pelaje corto color blanquecino con cierta mancha gigantesca de pelo marrón cubriendo su ojo izquierdo que se extendía hasta parte de su misma oreja. Sus ojos eran de un azul oscuro, pero muy brillantes y vestía para la ocasión con un elegante esmoquin negro.
- Muchas gracias por tus cumplidos encanto, pero lamentablemente yo no estoy interesada en ningún perro corrientoso y sin encanto, así que puedes llevar tus cumplidos con alguna perra ramera de las calles pues son las únicas que querrían algo contigo y eso solo porque les pagarías – Dijo Sweetie con su aire narcisista y ególatra mientras se idolatraba a ella misma sintiéndose superior al humillar a los demás, pero sus insultos no sirvieron de nada pues aquel perro la ignoro completamente y pasó de ella pues fue directamente a atacar los bocadillos de la mesa, avorazando cada platillo con la intención de dejar vacía la mesa y los platos limpios.
- ¡Oh mi Dios! *Ñam, Ñam* - Alegaba llenando su hocico de comida a más no poder, con un rostro de gozo y satisfacción total – Maldita sea, esta comida está realmente exquisita.
- ¿Disculpa? – Comentó boquiabierta Sweetie un tanto indignada y sorprendida al enterarse de que esos halagos nunca fueron para ella, fue como un insulto a su ego - ¿No te das cuenta de que tienes enfrente a una de las perritas más cotizadas y hermosas?
- ¿Y tú no te das cuenta de que llevo más de 8 horas sin comer? Carajo, estoy que me muero de hambre y este banquete es como el paraíso para mí, además tú no eres mi tipo – Contestó indiferente aquel perro saboreando el dulce postre de gelatina en forma de corona en medio de la mesa – Joder, esta mierda si es buena… ¡¿Eso es caviar?! – Continuó con su ataque a la comida.
- ¡QUEE! – Comentó en total impacto e indispuesta a no recibir algún elogio por primera vez de un perro macho – Yo soy Sweetie, la perrita real de Barkingburgo, soy prácticamente millonaria, sexy y muy hermosa… ¡¿CÓMO MIERDA NO TE PUEDES FIJAR EN MÍ?!
- Técnicamente, *Ñam, Ñam*, tu no eres la millonaria, *Ñam, Ñam*, si tú eres la mascota adquirida por la princesa, *Ñam, Ñam*, eso te convierte a ti en un objeto más de ella quien es la verdadera ricachona y tu solo vives aquí como un vil parásito – Comentó sin ningún miedo a las represalias, la boca a llena y hablando mientras masticaba apenas y se le podía entender bien.
- Eres un maldito bastardo, vas a aprender por las malas a que nadie me jode – Amenazó entre dientes, muy furiosa la terrier.
Esto la puso roja e iracunda, no solo no se fijó en ella, si no que ahora también se burla y la ofende en la cara, no tenía palabras para esta ofensa contra su ser y el extraño can seguía pasando completamente de ella centrándose únicamente en disfrutar hasta el último bocado de la gran mesa que poco a poco iría vaciando. En su ira y rencor, Sweetie estaba a punto de llamar a seguridad para que lo arrestaran, fingiendo un inexistente abuso y agresión con tal de que lo llevaran a la perrera.
Estaba a punto de llamarles a través de su collar de no ser por la aparición de un segundo perro muy similar a él, salvo a que este en su pelaje le cubría la mancha de color café a su ojo derecho hasta su respectiva oreja. Vestía de la misma forma, ojos similares, complexión algo distinta pues el nuevo can era más delgado y a este le resaltaba un flequillo en su cabeza de tres mechones alocados.
- Carajo, por fin te encuentro – Dijo ahora el preocupado perro aún exhausto por haberlo buscado por varios minutos, evitando un posible arresto bajo falsas acusaciones - ¿Me puedes decir que mierda haces? – Preguntó alarmándose por el escándalo que estaba formando alrededor suyo con mucha gente viendo su repugnante acto con repudio, estaba tan nervioso que tardó en darse cuenta de la presencia de Sweetie – Quiero decir… mil perdones por mi vocabulario y también por si mi hermano gemelo se comportó de una manera inadecuada con usted – Al percatarse de la perrita que tenía al lado suplico por su perdón haciendo una leve reverencia además de mostrar vergüenza por la forma en la que seguramente se había presentado su hermano.
- ¡Claro que no lo perdono! – Contestó casi gritando una fulminante Sweetie aún indignada por ser ignorada - ¿Cómo es que prefiere la comida antes que a mí? Además de que su hermano se portó muy grosero conmigo, eso sin duda merece prisión y sentencia a muerte.
- Disculpe, pero yo ya no la entiendo – Preguntó el segundo perro confundido.
- ¡¿TU TAMPOCO SABES QUIEN SOY?! – Ahora sí que se iba a volver más loca pues le sorprendía que no la reconocieran.
- Bueno… es que no somos de por acá y tampoco somos de los que se fijan en ese tipo de noticias – Explicó aun sin conectar demasiado con la hembra terrier – Me llamo Thor, por cierto, soy un podenco ibicenco al igual que mi hermano, jeje, aunque creo que eso es obvio – Contesta nervioso por la presunta amenaza.
- Jajaja, ¿Thor?, jajaja ¿y tu hermano se llama Loki? – Preguntó claramente en burla Sweetie, riéndose por los nombres de ambos hermanos y por fortuna para los gemelos, ella olvido lo anterior ocurrido.
- Este… sí – Contestó Thor en forma cansina y abochornado. Era evidente que sus nombres no eran de su agrado, pero se tenía que resignar a vivir con ellos por el resto de su vida – No sé si fue por Marvel o por la mitología nórdica, aunque realmente ellos nunca fueron hermanos así que creo que fue por las películas.
- Jajajaja, sabes como me has hecho el día, puede que ignore este pequeño incidente si aceptan que soy la hembra más bonita que han visto en su vida – Y ahí va de nuevo la Sweetie desesperada por atención.
- ¡HERMANO!, NO LE HAGAS CASO A ESTA LOCA – Advierte de la nada Loki casi en pánico luego de percatarse de la presencia de su hermano gemelo. Con el hocico manchado de mil y un cosas, este salta de la mesa y se acerca a ellos dos – Hola, por cierto, no te había visto – Aprovecha y saluda a su hermano lanzándole una sonrisa algo torpe.
- ¡¿LOCA?! – Grita eufórica por tal insulto - ¿No te das cuenta que de un simple grito puedo hacer que los ejecuten?! - Amenaza en respuesta a Loki en su histeria.
- Y yo de una patada puedo lanzarte hasta los jardines… pero de Londres, enana.
- ¿Cómo me dijiste animal? – Sweetie se fastidió tanto que empezó a mostrar sus dientes y gruñirle con odio en los ojos.
- Dije que eras una jodida pu… - Antes de terminar una pata temblorosa e intranquila cubre su hocico evitando que siguiera con su insulto.
- Jeje, perdónelo, es que nunca antes había visto a una chica con tal belleza innombrable hasta para los dioses, que no sabe que decir, jeje, puede que digas cosas incoherentes o estúpidas, pero es que le faltó oxígeno a la hora de nacer – Interviene intranquilo Thor, tratando de que no los sacaran por culpa de su gemelo, a quién aprovecha la cercanía para susurrarle a la oreja – ¿Eres idiota o quieres que nos descubran? – Le regaña en voz baja.
Loki lo mira hastiado, pero luego de unos segundos deja que su hermano se haga caso del asunto y decide callar por ahora.
- Pues es evidente que es un retrasado… Como sea, no seguiré perdiendo mi valioso tiempo en perros callejeros como ustedes dos, olvidare esto por ahora, pero si los vuelvo a ver por mi camino no dudare en gritar y decir que ustedes dos estuvieron a punto de agredirme. ¡¿LES QUEDO CLARO?! – Amenazó molesta.
- No se preocupe, no lo haremos – Respondió Thor ahora serio y molesto, ocultando su rabia por como Sweetie abusaba de su seudo poder.
- Me retiro, esto no a sido un placer – Segundos después ella desaparece dejando a ambos hermanos enfadados.
- ¿Por qué mierda dejaste que se saliera con la suya? – Preguntó Loki molesto recriminándole a su hermano por dejar que los tratasen como mierda – Pensé que nosotros combatíamos a este tipo de escorias, no que las dejaremos pisarnos y darles alas.
- Lo sé y créeme que al igual que tú yo quisiera patearla, pero debemos contenernos por el momento. Lila me contactó hace algunos segundos, al parecer ella y Nick lograron entrar. Me pidió que le informara sobre la situación y tuve que mentirle diciéndole que estabas a mi lado – Responde en reproche a su hermano, casi regañándole por separarse de él.
- ¿Por qué solo te contacta a ti y no a mí? – Reprende confundido y sintiéndose algo ignorado Loki pues a él no lo trataba como lo demás, era casi siempre ignorado y muchas veces ni se percataban de su existencia, salvó por dos.
- Será por que yo soy más responsable y el más maduro de los dos.
- Si, pero… siento que casi todos los demás miembros me tratan como una carga, aquel perro que está solo para hacer el trabajo sucio y que casi nadie quiere aún sabiendo todo lo que aportó a los SDP – Su cara deja de ser de fastidio a una incomprendida que ciertamente reflejaba lo solo que se sentía y lo melancólico que estaba – Si no fuera por ti o por Alfa, yo seguiría siendo la sombra de ustedes, aunque sigo sintiendo que lo soy…
- Oye hermano, no te desanimes, eres vital para el equipo, Alfa ya te lo ha dicho y yo te recuerdo que todos valemos lo mismo, no importa nuestros rangos o apodos. Eres mi hermano, somos familia y gemelos por lo que, si te tratan mal, a mí también. No estás solo.
- Pff, dile eso a Lila… Aun así, gracias – Loki suelta una leve sonrisa ya mucho más calmado – Apropósito, qué pasa con Alfa, ¿no ha llegado?
- No se ha reportado con los demás, esperemos que esto no se descontrole y solo sea información falsa o errónea la que recibimos, sería muy difícil controlar la situación con tantas personas.
- Da igual, nosotros hemos podido con peores. ¿Y qué onda con los demás?
- Están en posición y buscando, es casi imposible que algo se nos escape si estamos bien alerta y si no nos separamos – Dijo haciendo énfasis en lo último en particular.
- Jajaja, vamos hermano, tenía mucha hambre puesto que no hemos comido en mucho tiempo.
- Si, pero te pudiste haber controlado, ahora es muy posible que estemos en vista de todos y si se dan cuenta estamos muertos.
- Bueno, si tu lo dices… por cierto, ¿Has probado el caviar? Yo acabo de hacer y aunque es algo salado sabe muy bien.
- … mejor seguimos vigilando y tu calladito te ves más bonito.
Con…
Tinu…
ará…
Por los aires una veloz y extraña nave surge entre la oscuridad y las frías y grises nubes. Aquel avión era grande, y oscuro, contaba con muchos equipamiento militar de última tecnología tanto que lograba camuflarse con el cielo negro del anochecer y su forma era extraña para un avión comercial, lo más raro era que para sus dimensiones gigantescas su única carga era solo un perro.
- ¿Barkingburgo? – Pregunta con extrañeza en sus palabras a un monitor donde solo es visible una sombra negra – No se supone que es un lugar tranquilo y semi pacífico. Su economía es estable, sus índices criminales apenas subieron y además de que no hay muchas cosas que hagan resaltar a este pequeño lugar, ni siquiera tiene muchas riquezas o cosas que explotar, ni siquiera hay avances científicos o militares importantes salvo un pequeño reactor eléctrico que no está en funcionamiento. ¿Por qué sería selecta? ¿Y porque la atacarían con tanto armamento pesado? Hay lugares donde un golpe de este nivel daría más frutos.
- Creen que solo quieren dar un aviso, una advertencia para los demás estados. "Somos tan poderoso que logramos que una pequeña nación cayera a nuestros pies, nuestro poder no es broma y si no nos dan lo que por derecho merecemos, la siguiente ciudad podría ser la suya", es así como creemos que piensan ellos. ¿Tú qué opinas, Alfa Lider?
- Opino que eso es una mierda y reafirmo mi teoría – Contesta Alfa a la pantalla en sospecha e indignado a creer lo que aquel sujeto dijo mientras analizaba la situación – Hay mejores lugares para atacar que Barkingburgo, países más pequeños, pero que darían un mayor impacto en la sociedad… Algo hay en ese sitio que quieren, algo que para todo el armamento que llevan es muy valioso.
- Brillante, yo opino lo mismo, pero los demás miembros de la mesa directiva son muy estúpidos como para ver lo evidente. Como sea, su comandante Nick ya fue alertado y su equipo ya está desplegado, solo faltas tú.
- Sea lo que sea no tiene por qué preocuparse, mi equipo y yo, los SDP, neutralizaremos a cualquiera antes de que siquiera mueva un solo dedo. Por mi parte me encuentro a unos pocos minutos de llegar para encontrarme con mi equipo.
- Por nuestro bien que sus suposiciones se cumplan, de lo contrario podríamos estar enfrentando a algo mucho peor… Walker fuera.
Aquella transmisión acaba, la pantalla de apaga y Alfa quedó desconcertado y pensante, analizando a fondo cada mínimo detalle de la información obtenida en su míni conferencia con su superior. Algo olía terriblemente mal, pero no lo sabría hasta que llegara al objetivo.
La sombra de tan extraño can solo nos deja observar unos ojos azules oscuros muy brillantes, llenos de rabia y dolor interno.
Continuará…
E: Maldita sea, esta vez nuestra excusa es que tuvimos HORRIBLES diferencias creativas -_-
Wazzup familia de fanfiction, aquí nuevamente EyilesJack trayendoles un capítulo atrasado y por mi Dios si que fue horrible todo lo que pasamos entre los dos.
O: POR PUTO CABRON, POR PUTO
E: Como sea, por el momento seguimos en algunas disputas creativas, pero no es nada por lo que tengan que alarmarse pues los estamos resolviendo... como podemos
O: Yo quería sangre... TOY RE-SAD
E: Ahora estamos avanzando y ahora si que si se viene lo gordo... ( ͡° ͜ʖ ͡°), esperemos que les haya gustado y que esperen con ansias el siguiente capítulo que francamente creo que tardaremos nuevamente en darselos... jejej. Me despido hasta aquí, les mando un fuerte abrazo les deseo lo mejor y nos vemos pronto :3
O: Sigo sad
