PARTE 9
VAMOS A BRINDAR, POR EL AUSENTE.
Revisa que la estufa estuviera encendida, hace mucho frío esa última noche del año; enciende las velas que decoran la mesa, la cena esta lista para ser servida, solo falta que llegue su novio. Mientras espera se pone una copa de vino blanco y se sienta en el sofá, hace zapping sin prestar mucha atención.
Los nervios están presentes recibirán el año nuevo, juntos, después de unos días de mucha tensión en el trabajo, da un sorbo a su copa y recuerda.
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Ca- no sé qué más mentiras pudo haber estado diciendo Elisa todo este tiempo a mis espaldas, sea lo que sea debemos tener cuidado Anthony, no quiero que piensen que estar juntos es un error, que podemos perjudicar a la empresa o que incluso nos pidan que dejemos el trabajo.
TA- shhh… tranquila cariño, eso no va a pasar, no lo voy a permitir
Ca- por eso te decía que debíamos ser prudentes y profesionales, para no tener este tipo de problemas
TA- Angese, no tenemos problemas, sino que Elisa se ha enterado que tú y yo estamos juntos y se ha molestado
Ca- ¿y te parece poco?
TA- bueno, vale… pero ¿sabes qué?
La rubia niega con su cabeza moviéndola de un lado para otro
TA- estaba pensado en dejar el trabajo, es muy explotado y…
Ca- ¿pensabas dejarlo y no me has dicho nada?
TA- te lo estoy diciendo ahora
Ca- no refiero a eso precisamente, sino al hecho que estabas considerando esa opción pero que no la has comentado conmigo en ningún momento.
TA- te lo estoy diciendo ahora, quiero buscar algo que me permita ganar más, tengo muchos gastos y quiero viajar para visitar a mi familia
Ca- ¿tú familia? – hasta ahora me doy cuenta que nunca le he preguntado nada sobre ellos, que vergüenza, se pensará que no me intereso por él y su gente
TA- sí, vivo con mi hermano y su cuñada y… - lo siento Angese, ¿cómo digo esto sin lastimarte?
Ca- pero si cambias de trabajo casi no podremos vernos
TA- puede que un principio no, pero hasta que encontremos la forma de acoplar nuestros horarios, se nos hará difícil pero lo lograremos.
Ver la cara de tristeza con esta noticia aunado al problema que tiene con Elisa, el corazón de Anthony le oprimió el pecho, no podía ser tan insensible y alejarse de ella así sin más
TA- pero tranquila, hasta que no encuentre algo mejor seguiremos trabajando juntos
Ca- vale…
Le dio un beso y apoyó su cabeza en su hombro mientras este la rodea con su brazo, pasaron juntos el tiempo que hacía falta hasta la hora de entrada, luego en el trabajo, aunque todo parecía normal, muchas cosas estaban cambiando. Anthony se acercó a cocina para pasarle un café a la rubia como sabe que a ella le gusta, con doble carga, leche vegetal y su espumita decorada con cacao
TA- aquí tienes tu café Angese
Ca- gracias
El- ¿y a mí no me traes un café Territo lindo?
Se escuchó la voz melosa de Elisa tutear al rubio cuando este dejaba la taza sobre la encimera antes de abandonar la cocina, pero él no le siguió el juego
TA- no
El- ¿pero por qué no?
TA- si quieres un café que te lo haga Vives
La dejo con la posible replica en la boca y la rubia ahogo una risita por la escena, Elisa se molestó con ambos, estos no sabían con quién se estaban metiendo. Desde entonces Anthony dejo de bromear con ella, era tosco y no le hacía ni un favor o le tapaba algún error.
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Después de la reunión que había tenido con su jefa en el cual también estaba Anny, el único momento que pudo compartir con su hermana, fue el vermut que preparó el jefe por las fiestas navideñas, todos sus trabajadores se reunieron en un solo lugar. El señor Ripoll, Vives el encargado del turno de tarde, Jules el encargado del turno de la mañana, Carlos, Juan, Jairo, Jhon, Terry, Ponny, Elisa, Candy; también quienes ahora estaban en el nuevo local, Ginés como encargado junto a Jose y Anny; el ambiente no era muy distendido por muchas bromas que hicieran los chicos, claramente se podía sentir la tensión en el aire cuando Elisa miraba hacia donde Candy, quien reía y bromeaba con Jairo y Carlos.
Terry sorbía un trago de su copa y observaba los gestos de la pelirroja. Ponny observaba a Terry quien estaba atento a lo que hacía Elisa y Angese; Anny sabía perfectamente el tipo de relación que había entre Terry y su hermana, hombre del cual Elisa se había enamorado desde que empezó a trabajar en "La Perla Roja" pero que este nunca le había hecho caso, ve cómo se relaciona con los demás compañeros y cree que Elisa tiene razón en decir lo que dice de Angese, ya que sabe que está casada con Albert; quién se hubiese imaginado que la dulce, tierna, suave y alegre Candice fuese una mujerzuela que mete en su cama a tanto hombre le plazca sin importar el estado de ellos. Y puede que quizás lo que más le molesta es que a pesar que ya le aviso a su amigo sobre la traición por parte de su "hermana" este no se ha pronunciado y ni siquiera ha aparecido por Barcelona.
Habían quedado que navidades la pasarían con los amigos y familia para que así fin de año pudiesen pasarlo ellos dos solitos. Por lo que Angese comió con su vecina Carolina y Elly, para San Esteban quedo con su compañeras del antiguo trabajo, la panadería "LUJO" donde estuvo trabajando siete meses antes de que su hermana le dijera que fuera a trabajar al mismo lugar donde ella estaba; los chicos de la colla del Lujo son muy alocados pero buenos, la recibieron rápidamente en su seno y el enseñaron todo lo concerniente a tradiciones, fiestas, y comidas. Se alejó de ellos por culpa del trabajo, pero a pesar de eso, parecía que solo se hubiese ido un fin de semana de vacaciones, el Manel con sus bromas, aún sigue coladito por Esther, pero esta no le hace ni caso porque ahora sale con un chico que conoció en las páginas de Meetic, Carmen y Antonio han adoptado una perrita que llaman "Mía"; su hermana Lidia está embarazada del cubano con el que sale desde hace un par de meses, claro esto fue un notición para todos; y la mayor de las hermanas, Mónica ahora sale con Emilio y se han ido a vivir juntos… claro y no podía faltar el abuelo Manolo, un señor mayor que siempre está en la panadería ayudando a Carmen y todos lo han adoptado como el abuelo del grupito.
Candy se levanta nuevamente y se sirve más vino, casi se termina la botella y Anthony sigue sin aparecer.
Muchas cosas han cambiado desde que dejó Chicago, le alegra ver que se ha recuperado y se encuentra rodeada de buenas personas, pero están esos recuerdos que duelen.
Después de pasar una semana en el hospital Norwegain, Terry no fue a visitarla ni un día, Marisol y Sofía casi echan humo por las orejas cuando escucharon toda la historia de los hechos; cómo fue que Candy tuvo el accidente, la llamada que le hizo y que desde entonces no sabe nada de él ni de quién es Susana. Estás ni lentas ni perezosas decidieron hacer sus propias averiguaciones.
Al descubrir todo, no sabía si decirle o no a Candy lo que estaba pasando, por lo que Marisol no pudo más y decidió enfrentarse al castaño
MM- ¡Terry! Eres un estúpido idiota que no tiene sentimientos y juegas con los de mi amiga
Te- me hago cargo de mis defecto ¿algún problema?
MM- ¡sí, no pienso seguir consintiendo tu desfachatez!
Te- me tiene muy sin cuidado lo que pienses o hagas, ahora si me disculpas, tengo cosas importantes que hacer
MM- eres un idiota, Candy está sufriendo mucho y no te has dignado en visitarla
Te- ya puede estar sufriendo, esa es su conciencia que le está castigando por su maldad
MM- ¿maldad? De verdad que eres un idiota, no te mereces a alguien tan bueno y especial como Candy
Te- si fuese tan buena como dices, no le habría hecho daño a alguien inocente ni mucho menos le desearía su mal, así que, perdóname si no me creo que tu amiga sea tan santa como la pintas y te hace creer
MM- y si no me crees ¿por qué si le crees a esa mujer? ¿Realmente puedes estar seguro de lo que te dice Susana es cierto? ¿No piensas darle una oportunidad a Candy para que te dé su versión de los hechos? ¿Sabes en dónde está ella ahora mismo y por lo que ha pasado?
Te- mi relación con Susana no es de tu incumbencia, y no me importa lo que le haya pasado a tu amiguita, entiéndelo de una vez Marisol, no quiero volver a saber de ella
MM- te vas a arrepentir, te tu crueldad y de este momento, te vas a arrepentir y yo voy a estar ahí para echártelo a la cara
Te- piensa lo que te dé la gana, adiós
Marisol echaba humo por las orejas, si alguna vez se alegró de ver a su amiga con ese hombre, ahora lo lamentaba, lamentaba no haberla persuadido e intervenir presentándole a otro chico. Aunque Candy sonriera, sus ojos estaban llenos de tristeza, y el causante de eso era Terreuce Grandchester.
Ese día finalmente le daban el alta, sentada en una silla, dobla con torpeza su ropa para guardarla en su maleta, cuando levanta la vista para ver la sombra de la persona que se asoma por la puerta, no reconoce a la mujer plantada ahí y no se ve que sea una visita amigable, pasea su mano por su vientre para acariciarlo y hacer notar que es real, muy real.
XX- ¡aléjate!
Ca- ¿perdona? ¿De qué estás hablando?
XX- no te hagas la tonta conmigo, aléjate de Terry, él es mío ¿lo entiendes?
Candy palidece, esa voz le suena familiar
Ca- creo que se equivoca de persona
XX- ¡no! No me equivoco para nada, quien sí lo está eres tu… Terry no es un hombre libre, está comprometido conmigo, nos vamos a casaaaar y yo le voy a dar un hijo ¿lo entiendes ahora?
Ca- e… eso no puede ser ¡Terry me lo hubiera dicho!
XX- si no te dijo nada es porque no eres importante para él, y si no me crees puedes ir al juzgado y corroborar lo que te digo, ¿tal vez quieras ser su testigo de boda?
Ca- ¿cómo dices? – ¿de… de verdad me está diciendo esto? ¿Es cierto que Terry estuvo jugando conmigo todo este tiempo? ¿Para qué me buscó todo este tiempo si realmente se va a casar con ella?
XX- escúchame bien estúpida, aléjate de él ¡no te lo quiero volver a repetir! ¡Déjanos en paz! ¡Búscate otro hombre o lárgate lejos! Laaaaargate lejos, porque yo por mi familia soy capaz de cualquier cosa
Enf- ¿qué está pasando aquí? ¿Por qué esos gritos?
XX- ¿me escuchaste bien? ¡Aléjate y déjanos en paz de una vez, maldita!
Enf- señora por favor, usted no debe alterarse de esta manera… señorita ¿cómo se le ocurre discutir con una mujer embarazada, no ve que es dañino para el bebé?
Candy no fue capaz de decir nada, a Susana se le da muy bien el papel de víctima, toda la información que esa mujer le había dicho la tenía aturdida… vio como la enfermera se la llevaba y esta hacía gestos de dolor, se había alterado ella sola y llamaba la atención de todos, de presto varias enfermeras y un doctor que se encontraba cerca la están atendiendo.
Albert llegó junto con sus padres para llevarla a casa, no le dijo a nadie lo que acababa de pasar, es que no sabría decir muy bien qué es lo que acaba de pasar… las dudas, miedos y horrores estuvieron presente en sus pensamientos esos días… hasta que llegó su amigo a visitarla
JA- ¿cómo estás pequeña?
Ca- hola Albert
JA- madre mía Candy, tienes peor aspecto que cuando estabas en el hospital
Ca- hehehe lo siento
JA- Candy, ya te he dicho que puedes contar conmigo para lo que necesites, dime ¿qué te sucede?
Ca- lo sé, y no sabes cuánto te lo agradezco, pero…
JA- confía en mi pequeña, y dime ¿qué es lo que está pasando? ¿Qué es lo que te tiene en este estado? Y no me digas que nada porque no soy tonto
Ca- ¡ay, Albert!, ni yo misma lo sé… - es todo tan confuso y complicado… no es que no confié en ti, simplemente, es que no sé qué es cierto y qué es mentira – ¿sabes qué?, me gustaría que me hicieras un favor, quiero que me lleves a un lugar
JA- ¿y qué lugar es ese?
Ca- quiero que me lleves a los juzgados, si eres tan amable
Albert no terminaba de entender lo que Candy quería hacer, pero la llevaría donde le pedía. Espero a que se pusiese una ropa más cómoda para salir, se puso un vestido veraniego de lino, sus cabellos en una trenza. Le cuesta desplazarse con la muleta. Por lo que la ayuda a subir al coche y condujo hasta donde ella le había pedido.
Antes de entrar al edificio hay unos escalones que dirigen a la entrada principal, Candy quiso convencer a su amigo que podía subir los peldaños aunque sea uno por uno, pero era más lenta que un caracol, exasperante para el rubio, demasiada intriga como para aguantar su ritmo, risueño Albert la levanta en brazos y terminar de subir los escalones que hacían falta, esperaba con eso poder dibujarle al menos una sonrisa. Cuando llegaron al mostrador la rubia tomo las riendas de la situación.
Ca- buenos días, disculpe señorita
XX- buenos días
Ca- quería pedirle un favor especial
XX- usted dirá ¿en qué puedo servirle?
Ca- verá, mi prometido y yo queremos casarnos, hehehe pero el mismo día que su hermano… es que nos llevamos tan bien y pues… ya sabe, quisiéramos compartir la fecha ¿sería posible?
Albert, por un momento no daba crédito a lo que oía, ¿prometido? ¿Casarse? ¿Hermano? Aquí hay algo, nooo hay mucho de lo que se está perdiendo
XX- ¡oh, qué lindo! Muchas felicidades
Ca- muchas gracias, dígame si es posible de hacerlo de esa manera, los dos a la vez
XX- no le aseguro nada señorita, habría que ver si está libre la agenda de ese día, a lo mejor no hay muchos enlaces
Ca- por favor, mírelo
XX- ¿y cuando se casa su cuñado?
Ca- ehhh… - ¡miércoles! no tengo ni idea
Mira a Albert y este no le dice nada, por lo que le toca improvisar
Ca- verá, no sabemos la fecha porque esa sorpresa ellos nos la quieren dar este viernes en la cena familiar
XX- mmm
Candy temía que la recepcionista pensara que solo quería la información para hacer un escándalo en día de la boda, por lo que Albert actuó
JA- mi hermano se llama Terreuce Graham Grandchester Baiker
La señorita teclea los datos en el ordenador y segundos después obtiene resultados
XX- aquí está, su hermano se casará con la señorita Susana Marlow el 15 de Septiembre
A la rubia le fallaron las piernas por lo que él la tomo por la cintura para que no terminara en el suelo, mientras la mujer seguía hablando
XX- puedo intentar que la misma ceremonia sea para ambos, pero necesitaré que presenten esta información lo más pronto posible y una copia del documento de las personas que serán sus testigos
JA- ok, perfecto… yo traeré lo que hace falta
XX- muy bien, aquí tienen y les espero con todos los datos y el formulario rellenado…
JA- muchas gracias señorita, adiós
XX- hasta luego
Candy solo se dejaba guiar por el rubio, mientras que su mente procesaba la información, en tres semanas Terry se va a casar con Susana… turbada con esa idea no pudo evitar trastabillar, por lo que Albert la alzo en brazos nuevamente para llevarla hasta el coche.
Al pasar el umbral de la puerta, se encontraron de lleno con él, con su hermano… Terry se sorprendió por la escena ante sí pero en fracción de segundos volvió su máscara de indiferencia o ¿era desprecio?
Te- ¿qué haces aquí Albert?
Mira el rostro de uno y luego el del otro, Candy tiene rodeado el cuello de su hermano con su diestra, sus mejillas pálidas y los labios rojos se mueven como los de un pez frente del cristal de una pecera intentando balbucear alguna respuesta pero no salía nada
JA- ¿tú qué crees Terry? Ahora si nos disculpas…
Fue lo único que dijo Albert como defensa, no es tonto y los cabos sueltos los ha atado con esa visita al juzgado.
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Había empezado las campanadas, y como tradición del país Candy quiso tomar las uvas, pero esta vez le era tan difícil, casi doloroso pasar bocado, sentía un nudo en la garganta, un hueco en su interior, lágrimas traicioneras brotaban de sus pupilas creando un sendero salado en sus mejías… al final estaba sola, sin Terry, sin Neil y sin Anthony recibiendo el año nuevo. Alzo su copa para hacer un brindis
Ca- por vosotros, para que recibáis lo mismo que dais a los demás ¡FELIZ AÑO NUEVO IDIOTAS!
Estaba amargada, gracias al vino sus pensamientos lúgubres la habían acompañado toda la noche, desplegándose como nunca, como debió hacerlo en su momento, quizás con esto podría sanar sus heridas, esas que aún supuran.
Un llamado a la puerta la saca de su estado de amargura y con su puño limpia con rudeza el sendero de las lágrimas, se levanta para ir a abrir
Ca- ¿quién es?
¡FELIZ AÑO NUEVO ANGESE!
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CONTINUARAAA…
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