Un extraño en el Reichstag

1939

El sobre contenía más que la descripción de la misión, como Harry descubrió.

Había un simple anillo que resultó ser un Traslador cronometrado, destinado a llevarlo a donde tenía que ir, y luego llevarlo de regreso a casa. También había un pequeño porta memorias, un documento de identificación que se le indicó que tuviera con él en todo momento, y algunos otros documentos que Harry sabía que necesitaría leer cuidadosamente antes de partir para su misión.

'¿Debería escribirle a Tom y contrale sobre esto?' pensó el joven de repente, antes de sacudir la cabeza y decidir que no. Aún no había necesidad de decirle nada a Tom, Harry podía esperar hasta después de la misión, aunque solo fuera para contarle un poco más sobre la experiencia. 'Además, si le escribo sobre esto ahora, pedirá otra carta después con más detalles.'

Con un profundo suspiro, Harry miró el correo que había recibido, hojeando el pequeño montón de papeles para encontrar las instrucciones detalladas. Curioso y ansioso por saber más sobre el evento histórico que lo enviarían a presenciar, Harry se sentó a leer. Nunca había llegado a estudiar la historia correctamente, y su conocimiento de la historia muggle no era nada comparado con el poco de historia mágica que había aprendido durante su tiempo en Hogwarts.

'Iré a… Berlín el treinta de enero,' se dio cuenta y de repente sintió aprensión por lo que podía significar. ¿Había otras razones para ir a Alemania en esta fecha, además del creciente régimen nazi? Todavía no había muchas menciones de Hitler en las noticias muggle, pero había algunas. Y para Harry, incluso esos pocos momentos no eran más que malos presagios de lo que estaba por venir.

Además, no es que estuviera en contra, pero era bastante inesperado, ¿por qué lo enviarían a grabar eventos Muggle? ¿La Segunda Guerra Mundial impactaría también al mundo mágico? Y de ser así, ¿por qué no se han mencionado en ninguna de las clases de historia de Binns? A menos que los historiadores no se hubieran molestado en diferenciar entre las acciones de Hitler y Grindelwald.

Aparte de los documentos de aspecto oficial, había un pequeño mensaje de la propia Trelawney. Las pocas palabras, garabateadas en tinta azul brillante con una letra inesperadamente mala, no fueron el aliento que Harry había asumido que obtendría. No es que le importara, realmente no sentía que necesitara ningún estímulo.

Ryddle, decía la carta. Lea la descripción de la misión y las instrucciones cuidadosamente. No pierda su traslador y no interactúe con nadie. Durante mi visión, vi a un hombre observándote; no dejes que eso se convierta en un obstáculo para tu tarea y no reconozcas a esa persona de ninguna manera. Si sucede algo, si se acerca a usted, asegúrese de no incluir esos momentos en el porta memorias. No espero nada menos que excelencia.

La carta tenía una firma desparramada abajo junto con la que parecía un sello de identificación.

'¿Alguien va a estar observándome?' Harry pensó sintiéndose ligeramente alarmado. ¿Qué razón tendría alguien para hacer eso? Harry no era nadie aquí y así debería ser también en Alemania. 'Quien sea que me esté observando no lo hará por quien soy. ¿Entonces porque? ¿Por qué soy un Testigo? ¿Por qué luzco diferente? Por lo que leí, el uniforme de los testigos es para mantenerse practicante invisibles de los muggles… así quien me observe deberá ser mágico.'

¿Acaso ser un Testigo era algo que llamaba la atención? Si era así, entonces Harry no estaba esperando ese aspecto particular de su profesión. No echaba de menos el estatus de celebridad que había dejado atrás años atrás, y no vio ninguna razón para buscarlo.

'Aunque claro con lo que me están pagando, supongo que un poco de atención vale la pena,' pensó el hombre, preguntándose porque le pagaban tanto a los testigos de esta época. Parecía un salario ridículo en comparación a lo que le pagaban a otras personas. '¿Habían Testigos en mi tiempo? Por Merlín, no puedo recordar haber oído de ellos. No creo que Ron o Hermione hayan mencionado a los Testigos… y tampoco Binns.'

¿Ser Testigo era un trabajo que había desaparecido antes de que Harry naciera? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Qué había sucedido para hacer desaparecer el trabajo? ¿Hubo testigos trabajando para Voldemort? Había tanto que Harry se moría por saber, y sin embargo... no había forma de descubrir nada de eso.

'Quizás es para mejor,' pensó suspirando. 'Si Voldemort los mato a todos, prefiero no saber.' Lo último que quería era pensar en Voldemort y en las cosas que Tom había hecho la primera vez. Voldemort era una pesadilla que no sucedería, Harry se aseguraría de eso.

Suspirando una vez más, Harry se levantó de la silla y se movió para ponerse un atuendo más cómodo. Sus pensamientos seguían girando en torno a la misión, y no podía evitar preocuparse: ¿qué pasaría si algo salía mal? ¿Qué pasa si el extraño que lo miraba resultaba ser una amenaza de algún tipo? ¿Podría ser posible que Trelawney hubiera entendido mal la situación de alguna manera?

'Aunque no puedo preguntarle,' Harry pensó meneando la cabeza. 'Ni siquiera quiero imaginar lo que ella me haría si la interrogo.' La anciana no parecía ser tolerante con ese tipo de cosas, y Harry no estaba particularmente interesado en descubrir si su suposición era correcta o no. Además, tenía algo más que hacer por ahora.

Tenía cuarenta y ocho horas para prepararse, y planeaba pasar bien cada una de esas horas. Y una vez que regresara, podría reenfocarse en la búsqueda de casas.

HPHPHPHPHPHPHPHPHPHP

No era que Tom no disfrutara de sus clases de Pociones, simplemente no le gustaba la idea de trabajar junto con alguien. No consideraba que las contribuciones deficientes de otras personas fueran entretenidas o educativas en lo más mínimo.

Si tenía que trabajar con alguien más, Prince era a menudo su compañera de elección durante esta clase en particular. A pesar de ser irritantemente comunicativa cuando se trataba de ingredientes y ridículamente obsesiva sobre ese método de corte específico que ella había considerado superior a todos los demás, Tom estaba de acuerdo en secreto con ella, pero no quería decirle eso, además ella era capaz de mantenerse al día con el trabajo de Tom.

Esta vez, sin embargo, Avery se sentó al lado de Tom antes de que Prince estuviera en el aula. Era, en una palabra, inusual, ya que el otro chico hasta ahora había preferido quedarse al lado de Mulciber.

— Trabaja conmigo hoy, — dijo el chico, y Tom accedió con facilidad; no quería ahuyentar a Avery y lidiar con sus sentimientos heridos más tarde, al igual que no quería inflar el sentido de importancia personal de Prince exigiéndole que fuera su compañera.

Además, invertir en una amistad con Avery era una empresa potencialmente beneficiosa; el otro niño era un sangre pura de una familia rica y conocida. Por derecho de nacimiento, en esta sociedad, podría acceder a cosas que a Tom no se le permitiría siquiera mirar.

El profesor Slughorn sonrió a su clase con una expresión encantada, antes de agitar su varita para hacer que las instrucciones escritas aparecieran en la pizarra. — Hoy, — dijo, — nos sumergiremos en una poción un poco más desafiante: una cura para los venenos comunes. Ahora, tengan en cuenta que no es suficiente saber cómo preparar esta poción, sino también saber cuáles son los venenos en los que funciona. Encontrarán una lista completa en sus libros, página doscientos treinta y cinco.

'Preguntara sobre eso en el examen,' Tom pensó. 'Eso está bien, las listas son fáciles de memorizar.'

— En este momento, sin embargo, supondré que todos hicieron su tarea y leyeron el capítulo nueve antes de venir aquí, — continuó Slughorn. — ¡Y comenzaremos con la preparación de inmediato!

— Consígueme el bezoar primero, — le dijo Tom a Avery, — después de eso puedes concentrarte en obtener el resto de los ingredientes. Me encargaré de cortar y haremos la preparación juntos.

Y con juntos, Tom quería decir solo. No iba a arriesgar su historial de éxitos.

— Está bien, — estuvo de acuerdo Avery, y se dirigió a donde la mayoría de los estudiantes ya se estaban aglomerando para tener en sus manos los bezoares más grandes disponibles.

Tom observó a su compañero levantarse las mangas y codearse sin piedad hacia el frente de la multitud, con la actitud despreocupada de una persona cuya consideración por otras personas brillaba con su ausencia. No pudo evitar sentirse a regañadientes impresionado después de presenciar un golpe de codo particularmente cruel que dejó a un niño de Hufflepuff frotándose la garganta con lágrimas.

— Toma, — dijo Avery después de un viaje de regreso innecesariamente violento a través de la multitud de estudiantes. — El bezoar. Eso fue divertido. ¿Podría conseguirte otro?

— No es necesario", respondió Tom. — Consígueme las hierbas que figuran en la pizarra ahora. Comenzaré a trabajar en la poción de inmediato.

— Siempre haces que la preparación parezca tan fácil, — dijo Avery unos minutos más tarde, una vez que regresó con los otros ingredientes. — De hecho, actúas como si cada clase fuera fácil para ti. ¿No es eso aburrido?

— Bueno, para mí la escuela en general es fácil, — respondió Tom encogiéndose de hombros. No iba a decirle al otro chico, ni a nadie, cuánto estudió y todas las cosas con las que tuvo problemas. Era mejor para hacerles pensar que él era talentoso — Y a veces aburrida, tienes razón en eso.

— Merlín, apuesto a que estarías mucho más entretenido con lo que estudian los alumnos mayores, — dijo Avery. — Lástima que no puedas tener en tus manos sus libros.

— Está bien, — mintió Tom. — Ahora ve a buscarme dos bayas de muérdago del otro armario. — Pasaría un tiempo antes de que la poción estuviera lista, pero a Tom no le importó. No cuando Avery, sin saberlo, le había dado algo interesante en qué pensar.

HPHPHPHPHPHPHPHPHPHP

Hacía frío.

El cielo estaba gris sobre su cabeza y fuertes ráfagas de viento helado enviaban nieve por todas partes. La gente se movía rápidamente de un refugio a otro, y para Harry estaba claro que ninguno de los hombres y mujeres que se agolpaban estaba afuera en este clima por diversión.

El traslador lo había dejado parado frente a un gran edificio con un toque oficial. Harry no pudo encontrar sorpresa en sí mismo cuando vio una hilera de banderas rojas con un círculo blanco y una esvástica negra en el medio. Era tan extraño, tan inquietante, ver esas banderas ahora y darse cuenta de que aún no formaban parte de la historia. Darse cuenta de que pronto millones de personas sufrirían debido a las personas que llevaban y creían en esa bandera.

Fue un pensamiento que lo hizo sentir enfermo.

Después de un momento de vacilación, Harry entró al edificio, siguiendo los pasos de aquellos de las personas emocionadas a su alrededor. Nadie pareció darse cuenta de él, y pronto el joven mago se encontró de pie en una gran sala, no muy diferente de uno de los grandes auditorios dentro del Ministerio de Magia. El pasillo estaba ridículamente frío pese a ser un área interior, y Harry estaba contento de tener su abrigo para mantenerlo caliente.

Pasaron casi veinte minutos hasta que un hombre vestido con un uniforme militar caminó hacia el frente del auditorio, en una especie de escenario elevado, se puso frente al podio y dijo algunas palabras. Momentos después, la multitud se calmó, con los ojos fijos en el hombre, que luego asintió y salió del escenario una vez más.

'Me pregunto si alguien traducirá lo que estoy oyendo al español,' Harry pensó. 'Merlín, desearía saber hablar alemán.'

No pasó mucho tiempo antes de que otro hombre se parara en el podio y dijera algunas palabras en alemán que provocaron una repentina oleada de aplausos de la audiencia reunida.

Y luego, Harry lo reconoció por las imágenes que había visto muchos años atrás, Hitler llegó al escenario. Los aplausos de la audiencia continuaron durante mucho tiempo, mientras el hombre permanecía en silencio, evaluando a la multitud con una mirada en blanco. Cuando habló, su voz no era del todo agresiva, aunque había un tono que le dio a Harry una sensación bastante desagradable. Le recordó, curiosamente, al tío Vernon.

'Me pregunto si Voldemort alguna vez aprendió alemán,' Harry pensó de repente. '¿Sabía sobre Hitler? Definitivamente debió saber, creo que paso todos su veranos en el orfanato.'
Suspirando e intentando reenfocarse en un discurso que no entendia, el mago pronto se encontró observando a la multitud a su alrededor. Y solo entonces recordó la advertencia de Trelawney de un hombre que lo estaría observando desde atrás. Un hombre que era, potencialmente peligroso.

'¿No me atacarían en una multitud como esta?' Harry se preguntó. 'Quizás debería buscarlo y confrontarlo. Pacíficamente. Solo ver quién es.'

Además Harry y Trelawney habían asumido que el hombre sería peligroso, ¿y si no lo fuera? ¿Qué pasaría si era simplemente un espectador que vio a un testigo en la multitud? Harry no creía que tuviera que estar en alerta máxima en todo momento; no tenía un Señor Oscuro o un montón de Mortífagos tras él esta vez.

'Tendré que buscar algún hechizo traductor,' Harry pensó de repente, preguntándose que estaba diciendo Hitler que estaba agitando tanto a todos.

[Dieser Erfolg wurde erkämpft durch eine unermeßliche Willensanstrengung und durch die Kraft tapferer und fanatisch durchgehaltener Entschlüsse—]

Hermione había estudiado alemán durante unos meses después de la guerra, y Harry lamentaba no haberse unido a ella en esa actividad en particular. En cualquier caso, ya no podía hacer nada al respecto, excepto hechizos útiles o estudiar mucho.

— ¿Disfrutando el discurso? — Dijo una voz vagamente familiar de repente, y no fue hasta que Harry sintió una suave presión sobre su hombro que se dio cuenta de que era a quien le estaban hablando. Se volvió y casi cayó hacia atrás.

Grindelwald le sonrió encantadoramente, pero había algo en la expresión que no parecía genuina... o amigable.

Harry sonrió nervioso a cambio, preguntándose si este era el comienzo de algún problema no deseado, o si Grindelwald se había acercado a él simplemente porque lo recordaba de su última reunión.

— Realmente no lo entiendo, — admitió Harry, antes de continuar torpemente con — Es un placer volver a encontrarlo, Sr. Grindelwald. Tuvo éxito en la... consulta con Ollivander, ¿verdad?

— No, — le dijo el mago mayor con una sonrisa fácil, y aunque parecía tan amable como lo había sido la última vez que se conocieron, había algo muy diferente sobre él hoy. — No pudo, por eso decidí ir a la única otra pista que tengo. De hecho, esperaba verte.

— Qué coincidencia, — dijo Harry, sintiéndose cada vez más preocupado y listo para huir, maldito fuera el trabajo. Ah, no, no podía hacer eso, Trelawney lo mataría. — ¿Cómo... cómo puedo ayudarle? — ¿Qué demonios podría querer el hombre de él? ¡Se habían visto solo una vez antes, y nada interesante había sucedido durante ese encuentro!

— Oh, no es una coincidencia, — dijo Grindelwald con una breve carcajada. — Un poco de suerte líquida, y aquí estamos los dos

[—daß Deutschland nicht einen einzigen Soldaten mobilisiert hatte, trotz der gleichen Versicherungen, die den Vertretern auswärtiger—]

— Y en cómo puedes ayudarme, — continuo Grindelwald, el tono de su voz engañadoramente ligero, — podrías decirme que sabes de la Varita Mayor.

Oh.

Oh no.

Oh, no, no, no, no.

Como había…

Por qué él...

Harry respiró hondo y plasmó una sonrisa en su rostro mientras intentaba desesperadamente descubrir cómo demonios podía Grindelwald sospechar que Harry sabía algo sobre la varita mágica. ¿Había usado legeremancia en Harry sin que él lo notara? ¿Qué lo llevaría a hacer algo así?

— Yo, — dijo Harry, — no tengo idea…

— Reconociste la Varita Mayor cuando la mencioné hace un momento, — lo interrumpió Grindelwald, luciendo visiblemente menos divertido que antes. — Soy bastante bueno leyendo a la gente, señor Ryddle, aunque lo diga yo mismo. Y dado que mi tiempo aquí es limitado, iré directo al grano y me saltearé las bromas, perdóneme por eso, ¿quiere? El problema, con el que quizás me pueda ayudar, es que desde hace bastante tiempo la varita no ha funcionado como solía hacerlo. Casi me di por vencido en encontrar una solución real, hasta que me topé con usted en el Callejón Diagon. ¿Y sabe qué pasó entonces?

— No lo sé, — dijo Harry, preguntándose si estaba a punto de lamentar sus palabras, — pero estoy seguro de que me lo dirá. — Sin importar si Harry quería escucharlo o no.

[—daß das nationalsozialistische Deutschland keine Feindschaft mit anderen Völkern will—]

— La varita... se movió, — dijo Grindelwald. — Por sí misma. Las varitas no hacen eso, Sr. Ryddle. No, a menos que reconozcan una firma con la que resuenen.

— Eso no parece que tenga nada que ver conmigo, — le dijo Harry, preguntándose si el hombre intentaría algo en esta multitud. Merlín, de todas las cosas que lo habían preocupado, ¡esto ni siquiera se le había pasado por la cabeza! — No me interesa la varita mágica.

— Sus intereses no tienen importancia, — dijo Grindelwald, interrumpiéndolo nuevamente. Lo cual, guau, grosero. — Lo que importa es el interés de la varita en usted.

— El interés hipotético que cree que existe, — señaló Harry, la alarma y la preocupación dando paso a la molestia. — No estoy seguro de lo que espera que haga.

[Wir haben es erlebt, daß, nachdem in unserem Volk am Ende des Krieges schon mehr—]

— Sugiero que encuentre una manera de arreglar esto, Sr. Ryddle, — dijo el mago, y aunque sus palabras fueron pronunciadas en un tono cortés y casi amistoso, la amenaza era imposible de ignorar.

— ¿O qué? — Preguntó Harry. Lo último que quería era involucrarse con Grindelwald en una batalla de cualquier tipo, pero si el hombre de alguna manera descubriera una forma de causarle problemas a Tom, Harry tendría que detenerlo. — ¿Ocurre un accidente?

— Soy un hombre de acciones deliberadas, señor Ryddle, — respondió Grindelwald, que de repente le agarro el brazo con la mano. — Le aconsejo que tome mis palabras en serio, porque la única otra solución es de naturaleza bastante permanente.

— El asesinato recreativo no es un pasatiempo saludable, — dijo Harry, negándose a estremecerse cuando el Señor Oscuro le tocó la mejilla suavemente, de una manera muy similar a la que había hecho en el Callejón Diagon. Esta vez Harry sabía que no debía ver el movimiento coqueto como algo más que un gesto vacío.

— Ruego diferir, — respondió Grindelwald, antes de dar un paso atrás. — Disfrute el resto de su día, Sr. Ryddle. Lo encontraré cuando lo necesite.

'Espero que no,' pensó Harry, intentando no ceder ante la sensación de pánico que aumentaba dentro de él. 'Merlín, necesito un plan. ¿Cómo fue que paso esto? ¿Por qué siempre yo? ¿Cómo le cuento a Tom sobre esto? Le debo contar a Tom? ¿Cómo me encontrara?'

La partida de Grindelwald trajo a colación otro problema que Harry tendría que resolver, y también bastante rápido: ¿qué podría meter en el porta memoria? No deseaba compartir el recuerdo de hablar con el actual Señor Oscuro con nadie, pero sabía que modificar el recuerdo para excluir a Grindelwald requeriría mucha más energía y tiempo del que Harry había contado.

'Está bien,' decidió el mago después de unos momentos de pensativo silencio. 'Puedo buscar casas, mañana, pasado mañana o la próxima semana. Esto es más importante.'

Después de todo, no quería ponerse del lado malo de Trelawney si podía evitarlo, y de alguna manera, no podía evitar pensar que esto era algo que molestaría mucho a la mujer.

HPHPHPHPHPHPHPHPHPHP

No fue solo una coincidencia lo que llevó a Tom a sentarse cerca de un pequeño grupo de estudiantes mayores de Ravenclaw en la biblioteca.

Tom se había dado cuenta de que a la mayoría de los Ravenclaw le encantaba aprender. Lo que variaba eran sus métodos de aprendizaje preferidos. La mayoría de ellos parecía disfrutar particularmente aprendiendo sobre cosas que no estaban obligados a estudiar. Sus frenesíes de investigación tendían a llevar a escritorios rebosantes de libros, papeles y plumas; un caos que empeoraba aún más por el riesgo constante de romper botellas de tinta. Muy a menudo, sus libros escolares los hacían a un lado en favor de tomos, cuadros y mapas antiguos y, en una ocasión memorable que llevó a tres Ravenclaws y un Gryffindor a una detención durante un mes, una estructura flotante hecha completamente de tocino.

Tom sospechaba, esperaba, que algunos de los Ravenclaws menos organizados no se darían cuenta de que habían perdido un libro, o algo que realmente no estaban usando, hasta mucho después de que ya había sucedido.

'No me sorprendería que perder sus cosas sea algo natural para ellos,' Tom Pensó, mirando al grupo de Ravenclaws empujar algunos libros y pergaminos de su mesa para dejar espacio para lo que parecía un experimento con tres botellas de tinta y un extraño polvo azul. Por qué lo harían en una biblioteca, Tom no lo sabía.

'Aunque claro, para ser justos, hay gente así en cada Casa,' pensó el niño. 'Quizás los Ravenclaws son más obvios al respecto porque es algo que se espera de ellos.'

El único desafío real sería la adquisición de uno de sus libros escolares. No iba solo a preguntarles si podían prestarle uno, ya que no tenía intención de devolverlo en realidad. Y como Harry no lo regañaría por lo que no sabía, todo lo que realmente se requería era que Tom no fuera atrapado.

No era exigente con el tema, siempre y cuando el libro de la escuela fuera el de un estudiante mayor. Técnicamente, podría pedirle a Harry que comprara y le enviara uno, pero ¿por qué molestarse?

Tom fingió buscar un pergamino en su bolso, girándose lo suficiente como para poder ver una copia de lo que parecía un libro de hechizos tirado en el piso, a un pie detrás de una de las Ravenclaws. Sin embargo, independientemente de cuán enfocado parecía estar el grupo en su experimento en este momento, no había forma de que no notaran a Tom caminando y agarrando un libro justo debajo de sus narices.

'Hay un librero justo detrás,' Tom pensó. 'Podría parame detrás y convocar el libro desde una abertura del estante más bajo. ¿Se darían cuenta?' Era un riesgo que necesitaba tomar. Siempre podía decirles que estaba practicando hechizos de convocación y no era su intención tomar nada de ellos.

'Mejor lo hago ahora,' decidido el niño poniéndose de pie. 'No hay garantía de que Prince, Mulciber o Avery no vengan a buscarme aquí, y prefiero que nadie se entere de esto.'

Si lograba adquirir el libro, lo escondería en su bolso y estudiaría tranquilamente durante aproximadamente una hora más; después de todo, tenía algo de tarea que terminar. Irse demasiado rápido sería sospechoso, y eso era lo último que Tom quería. Además, no iba a leer el libro de inmediato: quería tenerlo ahora, pero leerlo podía esperar.

Tener cosas que no necesitaba era, al menos para Tom, una señal de lujo. Los días de poder pagar solo las necesidades básicas ya no eran parte de su realidad. Había superado eso ahora, y estaba decidido a seguir haciéndolo sin importar qué.

'Harry no necesita saberlo,' Tom pensó otra vez. 'Es un poco sensible con cosas como esta.'

Realmente no había forma de saber si el libro podría rastrearse después, Tom no dejaría pasar que un montón de Ravenclaws de alguna manera hubieran puesto hechizos de rastreo en sus libros, solo por el simple hecho de experimentar. El mejor curso de acción a seguir, por lo tanto, sería esconder el libro debajo de la cama de Nott por unos días. Quizás incluso una semana. Si realmente hubiera un hechizo de seguimiento, llevaría al propietario del libro a Nott en lugar de a Tom.

Preferiría meter a Lestrange en problemas, pero eso sería demasiado obvio, ¿no?

'Además, hace semanas que no ha hecho nada para merecer un castigo,' Tom pensó con satisfacción llenando su pecho. 'Cuando eso suceda planeare algo mejor. Algo más permanente que una simple advertencia.'

Cruzaría ese puente cuando llegara a él. Ahora, sin embargo, tenía un libro que robar.

HPHPHPHPHPHPHPHPHPHP

Le dolía la cabeza. Apenas podía reunir la energía o la fuerza de voluntad para mantener los ojos abiertos durante más de una hora a la vez. Su cuero cabelludo estaba sensible al punto en que cepillarse el cabello se había vuelto doloroso. Ella lo sabía, su tiempo se estaba acabando rápidamente.

Lo único que podía consolar a Melania era saber que su trato con Ryddle, o Potter, más bien, garantizaría que sus hijos no estuvieran completamente a merced de su padre. Si alguna vez necesitaran la ayuda, había alguien que les daría eso.

Hace unos días había escrito una carta dirigida a Orión y Lucrecia, que contenía información y consejos que necesitarían para sobrevivir viviendo con Arcturus sin su interferencia. Orión estaba en su cuarto año en Hogwarts, y Lucrecia en tercero; había que pasar mucho tiempo antes de que cualquiera de ellos alcanzara una edad adecuada para el tipo de independencia que necesitarían ahora.

'Lo superarán', se dijo Melania, con miedo en su corazón pero decidida a esperar lo mejor. 'Son mis hijos. Merlín, si tan solo pudiera reunir suficiente poder para una maldición asesina... podría llevarme a ese bastardo conmigo'.

Ahora estaba débil, pero todavía había algunas cosas que podía hacer. Arcturus sufriría eventualmente, y Melania haría todo lo posible para contribuir a su caída. Solo podía esperar que Potter cumpliera su parte del trato. Ella, bueno, no tenía otra opción que poner su fe en un extraño.

'Necesito enviarle instrucciones más detalladas,' pensó la mujer, suspirando profundamente. 'Y Gringotts, debo contactar al administrador de mi cuenta.'

La idea de escribir no era agradable, no con el dolor de cabeza que ya tenía, o el cansancio crónico que la hacía desear nada más que cerrar los ojos y dormir un poco más. Sin embargo, no podía esperar. Sabía que no mejoraría, y las cartas tendrían que escribirse y enviarse antes de que empeorara.

'Primero Gringotts,' Melania pensó. 'Y luego, oh, necesito enviar una tercera carta. Circe, estoy tan cansada.'

La carta al banco fue corta, ya que no había mucho que necesitara decir. Una simple orden de congelar todas sus cuentas corrientes hasta que su hijo se graduara de Hogwarts, una firma de confirmación con una gota de su sangre y una solicitud para que se envíara una cantidad decente de dinero a sus hijos cada mes, en secreto. Arcturus no necesitaba saber nada sobre esto.

Una vez hecho esto, Melania buscó un nuevo pergamino y se detuvo por un momento para ordenar sus pensamientos. Necesitaría asegurarse de que Potter también recibiera una invitación para su funeral, de lo contrario sería terriblemente desafiante encontrar una oportunidad para jurar su... lealtad temporal a Arcturus. También necesitaría escribir los pasos exactos que el hombre necesitaría tomar para que esta misión sea un éxito.

Sin embargo, incluso si Arcturus lograba detener de alguna manera esta parte en especial del plan, Potter aún necesitaría cuidar a sus hijos. Ese era el trato, después de todo. Ella le diría sobre el ritual para mantenerlo a salvo, y él se aseguraría de que Orión y Lucrecia no quedaran sin apoyo si lo necesitaban.

'Debí matarlo hace años,' penos la mujer con amargura. 'Debí hacer tantas cosas que nunca hice. Merlín, esto no justo.'

Le tomo un tiempo a Melania calmarse lo suficiente y reunir fuerza, llorar era algo que te drenaba demasiado. Eventualmente logro terminar la carta que le enviaría a Potter y la sello dos veces, al igual que la carta de Gringotts. No podía soportar la idea de que alguien leyera sus contenidos.

La tercera carta fue, quizás, la más fácil de escribir. Melania conocía a la destinataria, confiaba en su inteligencia y orgullo, si no mucho más, y se sentía libre de omitir explicaciones tediosas que podrían concluirse lógicamente de lo que ella eligió escribir.

"Querida señora Cynthia Crabbe..."

La anciana ya no le sería de mucha utilidad, pero Potter seguramente necesitaría su ayuda eventualmente. Sería mejor llevarlo a alguien a quien no le importaría ir en contra de Arcturus por el bien de Melania, en lugar de dejarlo buscar su camino y, finalmente, terminar teniendo que contratar a un campesino para una tarea mucho mayor de lo que él o ella podría manejar. .

Melania respiró hondo y sintió que le dolían los músculos mientras intentaba relajarse. El dolor en sus pulmones todavía estaba allí, al igual que las náuseas. Su agarre de la pluma era inestable en el mejor de los casos, mientras firmaba la tercera carta y enrollaba el pergamino antes de colocar un sello para cerrarlo.

Ahora... ahora ella podía dormir.

HPHPHPHPHPHPHPHPHPHP

NA: De hecho, tenía una explicación más larga y detallada sobre el sistema salarial en el mundo mágico, pero hace aproximadamente un mes mi computadora murio y perdí todos mis planes de ficción y notas, así que tengo que comenzar todo desde cero. Pero sobre el salario de Harry como testigo:

Sí, el salario es alto. En algunos gobiernos (y en menor escala: empresas) no es raro utilizar los salarios para crear un tipo de segregación entre las personas a fin de que los titulares de poder en altos cargos se aseguren de que cierto tipo de personas no aumente por encima de cierto nivel y así acceder a más riqueza, derechos y poder.

El mundo mágico de los años 40 es aún menos tolerante con los hijos de muggles y los "amantes" de los muggles que en la época de Harry.

A través del nepotismo, los trabajos de alto nivel con dinero y poder se mantienen principalmente para los sangre pura, y cuanto mayor es el trabajo, más nepotismo. Sin embargo, la contratación de personas solo porque son el hijo de alguien o la hija de alguien no garantiza ningún tipo de competencia, lo que a la larga tiene su propio impacto negativo en el gobierno. Un oficial de sangre pura con prejuicios no va a contratar a un nacido de muggles si puede evitarlo. Y definitivamente pueden y evitan hacerlo.

Sin embargo, ser testigo no es algo que nadie más que el Vidente realmente pueda controlar (hasta cierto punto). La exclusividad del trabajo le ha dado un tipo de prestigio generalmente reservado solo para puestos de alto rango ocupados por los sangre pura. Trataré el tema más tarde, pero en mi cabeza hay muchos videntes de sangre pura que se negaron a emplear Testigos nacidos de muggles y prefieren esperar hasta que Vean un Testigo de sangre pura (o al menos mestizos) para que trabajen. Trelawney simplemente no es esa clase de persona.