Cuando llegó el día del viaje, Meiling no se sentía tan animada como pensó que lo estaría, tenía la horrible sensación que estaba obligando viajar a Tomoyo, quien lucía demasiado tranquila para estar a punto de ir a otro país de vacaciones por un mes. Meiling había esperado tanto ese viaje, por casi cuatro meses, pero ahora no estaba pasando nada de lo que había imaginado ni soñado por semanas. La familia de Meiling las estaría esperando en el aeropuerto para llevarlas a la gran casa, si bien ella no tenía el dinero de las Daidouji, estaba en una buena situación económica al igual que Shaoran. Meiling dio un largo suspiro, no quería lucir desanimada, tenía que ver lo positivo en aquel viaje, y eso era que tendría mucho tiempo para estar con Tomoyo. Desde un principio supo que conquistar aquel corazón no sería nada fácil, así que no podía rendirse después de saber todo eso, pero, estaba pensando que si en todo el mes que estuvieran en Hong Kong, no lograba avanzar nada con su relación, dejaría a Tomoyo tranquila para que siguiera con su vida. Meiling consideraba que dejar las cosas así serían lo mejor, pero, tenía fuertes esperanzas de poder entrar en ese corazón que estaba repleto de los recuerdos de Sakura, recuerdos que estaba decidida a reemplazar por otros más intensos, recuerdos que harían en Hong Kong y sería lo que haría sonreír a Tomoyo en el futuro. La sola idea de alejarse de Tomoyo la hizo estremecer, así que se enfocó en su equipaje y repasar mentalmente todas las cosas que llevaba.

- ¿Lista para la aventura?

- Claro que sí – dijo sonriendo Tomoyo, pero había algo en aquella expresión que seguía sin convencer a Meiling, quizás solo estaba exagerando o pidiendo más de la cuenta, así que le devolvió la sonrisa y ambas bajaron a la sala con sus respectivos equipajes.

Meiling subió al auto que las llevaría al aeropuerto, Tomoyo la siguió y junto a ellas subieron tres guardaespaldas, las que eran de confianza para la señora Daidouji. Las jóvenes estarían bien protegidas, Meiling no estaba acostumbrada a tanta seguridad, pero entendía que siendo Tomoyo la única hija y heredera del imperio Daidouji, era obvio que muchas personas quisieran hacerle daño, ella también la protegería siempre, si bien las guardaespaldas la cuidaban con armas y técnicas profesionales, ella protegería su corazón, si Tomoyo la aceptaba, se encargaría de que nunca estuviera triste. Y con este pensamiento, fueron al aeropuerto y subieron al avión que las llevaría a China. Las tres mujeres de seguridad se sentaron al fondo, mientras que las chicas ocuparían los asientos del medio, era un vuelo de primera clase pero, la señal de que las cosas no estaban bien, fue que al revisar el número de los asientos, Meiling se dio cuenta que en vez de estar sentadas juntas, ambas irían sentadas aparte, una detrás de la otra, con todos los beneficios de primera clase claro, pero no viajarían juntas ni Meiling podría apoyarse en el hombro de Tomoyo cuando tuviera sueño. No podía comprender como había sucedido eso, lo había planeado tanto y con cuidado, y estaba segura que estaba comprando los asientos juntos pero, ahora no le quedaba de otra que ocupar su asiento detrás de Tomoyo y tratar de lucir tranquila. Tomoyo hizo lo mismo, se acomodó en el asiento delantero y luego de un rato el avión empezó a moverse.

- Genial… - dijo Meiling entre dientes, apoyándose contra la ventanilla del asiento. Era el primer viaje que hacía con Tomoyo y tendrían que viajar separadas por no haber visto bien el orden de los asientos.

Serían cuatro o cinco horas de vuelo, Meiling ya no quería pensar en nada más, al menos por el momento, así que después de la cena, se obligó a dormir todo lo que pudiese. Por momentos, abría los ojos y solo podía ver la espalda del asiento de Tomoyo, de seguro estaría dormida, había elegido el último vuelo de la noche para que llegasen al amanecer y pudiese ver la ciudad en toda su magnitud, aparte de eso, en sus planes había estado que durmieran juntas, agarradas del brazo, o simplemente pudieran descansar la cabeza en el hombro de la otra. Meiling fantaseaba demasiado, pero las cosas ya estaban hechas y en unas horas llegarían a Hong Kong, no podía desanimarse, tenía que esforzarse por llevar a cabo todos los planes que tenía y lograr ganarse un poquito del corazón de Tomoyo.

Cuando llegaron a China y bajaron del avión, la familia de Meiling las estaba esperando en el aeropuerto. Meiling había perdido a sus padres cuando era una niña, pero su tía se había hecho cargo de ella como si fuera una madre, ella y sus primas siempre estaban pendientes de su educación y estaban encantadas de verla y más, que trajese a una invitada. Todas trataron a Tomoyo y su compañía muy bien, las guiaron hacia el auto y aunque fueron algo apretadas, llegaron pronto a la gran casa de la familia Lee. Tomoyo se quedaría en la habitación de Meiling, habían puesto dos camas y las mujeres de seguridad, tenían otra habitación grande cerca a ellas. La tía de Meiling las dejó descansar un momento mientras el desayuno terminaba de prepararse, y las jóvenes aprovecharon ese tiempo para sacar algunas cosas de su equipaje, al menos las cosas esenciales porque tendrían mucho tiempo para acomodar su ropa.

- ¿Te gusta la casa?, sé que aún no has visto mucho, luego te mostraré todo… claro, sé que tu casa es mucho más grande – dijo Meiling sentándose a su lado y sujetando tímidamente su mano.

- Es una casa muy hermosa, me encantará conocer los alrededores… - dijo Tomoyo sin apartar su mano, es más, apretó un poco más el agarre, sorprendiendo a la joven.

- ¿Estás cansada?, ¿deseas recostarte un rato?

- Mei-chan… sé que no he estado haciendo las cosas bien, me refiero a nuestra relación, quería hablarte de eso hace semanas, pero decidí tener las cosas en claro antes de charlar contigo – dijo Tomoyo de repente.

- Tomoyo sé que has pasado por muchas cosas, cuando te propuse ser mi novia sabía muy bien tu pasado… sé que no es fácil que dejes de sentir cosas por Sakura…

- No, no la menciones... por favor. Lo que quería decirte era que voy a poner más de mi parte en olvidarla, estamos en un país diferente, quiero empezar de cero si no te molesta, quiero hacer las cosas bien esta vez y tenemos tiempo para eso.

- Tomoyo…

- ¿Podemos empezar de nuevo Mei-chan?

- Claro que sí.

Tomoyo la miró fijamente y sin esperar que la joven actuase primero, como solía suceder, se acercó a sus labios y le dio un rápido beso. Para Meiling eso era un gran avance, porque Tomoyo no solía empezar las cosas, mucho menos besarla, y aún hubiera sido un beso suave, significaba mucho para ella. Desde ese momento, Meiling olvidó los percances del viaje y todo lo que había sucedido en las últimas semanas, y se dispuso a enfocarse en la relación, que por primera vez parecía que se mostraría en toda la expresión de la palabra.

Una hora después, todas se encontraban desayunando en el comedor, la casa era muy bonita y acogedora, si bien no contaban con guardianas como las de Tomoyo, tenían servicio doméstico que les cocinaba todos los platillos que ellas deseaban. Luego del desayuno, las jóvenes volvieron a las habitaciones y se dedicaron en acomodar sus ropas en los cajones, porque saldrían a pasear por la ciudad y querían tener todo a la mano. La tía de Meiling se ofreció a acompañarlas, pero Meiling le dijo que prefería ir con Tomoyo al centro de la ciudad en un paseo corto, ya que aún estaban cansadas por el largo viaje que habían tenido, aun no irían a ningún lugar en especial, solo a caminar por algunas calles y comer algo en el restaurante favorito de Meiling.

Rato después, ambas salieron de casa junto a la seguridad de Tomoyo y fueron al centro de la ciudad, había mucha gente en Hong Kong como en Tokio, pero al llegar a un parque, Tomoyo se quedó asombrada al ver unos hermosos faroles que estaban colocando, de seguro en la noche se vería genial, la joven se quedó un rato mirándolos.

- Cuando todo esté listo te traeré a pasear por aquí de noche, van a poner una feria en estos días y habrán muchas actividades interesantes – dijo Meiling alegremente.

- Será genial, podremos tomar muchas fotografías, a mi madre le encantará verlas.

- Tomoyo, ¿alguna vez has pensado en hablarle a tu madre acerca de que te gustan las chicas? – pregunto de repente Meiling.

- Sí, pero… será después de algún tiempo…

- Cuando estés preparada y si me permites, yo estaré a tu lado.

- Mei-chan… ¿quieres dormir conmigo hoy?

- Estamos en la misma habitación…

- No, me refiero a que si quieres dormir en la misma cama… será mi primera noche en otro país y yo…

Meiling entendió a lo que se refería Tomoyo, suavemente le acarició la mejilla y le sonrió, al parecer las cosas empezaban a cambiar para bien, esperaba de corazón poder acercarse más a la joven, pero sabía que no sería nada fácil, aunque ella había dicho que pondría de su parte para que las cosas funcionaran. Con este pensamiento se quedó Meiling, quería disfrutar de la tarde y del almuerzo que tendría con Tomoyo.

Continuará…