Espero que todos estén muy bien. Muchas gracias por leer, por sus comentarios y por su paciencia.


Se acercó a su mesa, se vía contento pero apenado. Como si quisiera disculparse. ¿Qué estaba haciendo ahí? Arnold llegaría en cualquier momento.

-Hola...- saludó con timidez.

-¿Qué haces aquí?

El chico se sentó en la silla que no era para él, porque él no era rubio ni tenía cabeza de balón.

-Vine a cenar contigo.

-Muy gracioso. ¿Quieres decirme que haces aquí antes de que Arnold llegue?-preguntó con impaciencia volteando hacia la puerta una vez más.

Tom suspiró.

-Arnold no vendrá.

Helga lo miró confundida, tenía que estar bromeando. TENÍA QUE ESTAR BROMEANDO.

-¿Por qué dices eso?

-Porque así es Helga. Lo siento- y realmente parecía sentirlo

El camarero se acercó, les ofreció las cartas y les preguntó si deseaban ordenar sus bebidas. Tom se encargó de ordenar una jarra de agua de frutos rojos, ya que Helga no reaccionaba.

-No entiendo. ¿Le pasó algo? ¿Cómo estás tan seguro? ¿Te dijo algo a ti?

-No, claro que no. Pero sí lo escuché. Se lo dijo a su amigo. Gerald, creo.

-¿Cuándo? ¿Dónde pudiste escucharlos? Si es una broma te voy a golpear...

*** FLASHBACK***

Te dije que no hicieras nada respecto a Jason. Pero a mi las cosas que ha hecho me parecen una canallada. No quería decírtelo pero he tratado de acercarme un poco más a su círculo. Quizás no recuerdes que te dije que no suelo congeniar con mis compañeros. Por eso ha sido difícil. Yo te conté que fuimos amigos en primer grado, era buena persona, al menos en ese entonces. Por eso me sorprende aun mas lo que ha hecho. En fin, no encontraba manera de acercarme a su círculo de amigos y mucho menos con mi trabajo por las tardes. Hoy estuve libre, estaba ocupándome de unas tareas, pasé por el campo donde son los entrenamientos de americano, en el equipo hay amigos suyos. Cuando quise acercarme la practica había terminado, pero quedaban Arnold y su amigo. Me acerqué sin que notarán y me di cuenta que estaban discutiendo sobre un papel.

-¿Aún no decides?-preguntó Gerald y fue lo que captó mi atención.

-No entiendo a Helga. ¿Por qué no me dice lo que quiere y ya? ¿Qué es eso de una cena? ¿Y esta invitación?-

Arnold sonaba confundido, incluso dudé en acercarme y explicarle las cosas. Pero probablemente no hubieran confiado en mí.

-Helga es rara, viejo. Siempre ha sido así. Aunque admito que hasta a mi me da curiosidad la dichosa cena en Chez Pierre ¿Y si es un truco?

-¿Un truco? ¿Para qué?

-¿Y yo qué sé? Pero tienes razón, lo que quiera decirte podría hacerlo cualquier día en clases. Quizás planea llevar a su novio o no sé. Siempre supe que Helga te odiaba, pero no al punto de confabular en tu contra con su primer novio.

-Sí, tienes razón... Si ella quiere decirme algo que me busque en mi casa o en la escuela. No tiene por qué hacer estas cosas.

-¿Entonces no irás?

-No, no iré.

Dudé en acercarme a ellos, pero después dejé de oír sus voces y supe que se habían ido. Regresé a mi casa pensando en cómo decírtelo.

***FIN FLASHBACK***

El camarero ya les había preguntado 2 veces su orden. Pero ellos continuaban diciendo que aun no estaban listos.

-¿Y por qué no me buscaste y me lo dijiste?-preguntó Helga después de asimilar aquello.

-Porque si te lo decía no ibas a querer venir ni siquiera conmigo.- Tom alzó los hombros- Y no era justo. Estar aquí es tu premio por intentar cosas nuevas.

-Ese era mi problema. Debiste decirme.

-Quizás. Mira, si yo no me hubiera enterado habría estado aquí esperando a tu amigo, sola y enojada. Y si te lo hubiera contado te habrías quedado en tu casa, sola y enojada.

-¿Y entonces qué, chico listo? –preguntó exaltándose- ¿Es mejor estar aquí contigo enojada?

-Sí.

-¿Sí?

-Sí, vas a comer delicioso. Disfrutar tu premio y aunque estés molesta no estás sola.

Helga asimiló aquello. Odiaba a Arnold. ¿Cómo había podido pensar que aquella noche sería "diferente"? Era la misma basura de siempre, el mismo desenlace donde ella salía decepcionada.

-Ni siquiera creo poder probar bocado.- dijo sin ánimo.

-No le des tanto poder, Helga- le dijo Tom viéndola fijamente a los ojos.- Quizás sí, Arnold es buena persona. Pero tú también, un poco ruda no lo niego. Ya te disculpaste de algo que ni siquiera ha sido tu culpa. No puedes hacer más. Al menos no esta noche. Así que olvidémoslo y comamos.

Helga dio el primer sorbo a su agua. Estaba deliciosa. El camarero regresó y ordenaron sus platillos. Se saltaron las entradas directamente para pedir plato fuerte: Coq au vin para él, boeuf bourguignon para ella.

-¿De verdad prefieres que esté aquí molesta?- preguntó Helga cruzándose de brazos.

-Es que tienes derecho a estar molesta y triste. Y puedes platicarme de tus amigos, de tu familia o lo que quieras mientras estás enojada. O puedo platicarte un poco sobre mi y puedes escucharme mientras sigues molesta. No pretendo cambiar lo que sientes porque ya te he dicho que tienes derecho a estar molesta y triste.

Helga se quedó pensativa.

-No solo es Arnold. Phoebe no quiere hablar conmigo.

-Phoebe es tu mejor amiga¿No?

-Sí, pero parece que yo no he sido una buena amiga.-dijo volteando los ojos.

Empezó a contar lo sucedido.

-Mi consejo es que le des el tiempo que te ha pedido y después intentes arreglar las cosas...

-¡No pedí tu opinión, chico! Solo te he contado la situación

Tom rió.

-Cuidado, Helga que a este paso voy a terminar siendo tu único amigo... Y no queremos eso.

Helga se rió por primera vez en la noche.

-No, no queremos eso. ¿pero qué dices? Estamos en las mismas condiciones. Me contaste que no hablas con nadie de tu clase... ¿por qué?

-No quiero hablar de eso...- respondió el chico bajando la mirada.

-Yo tampoco quería hablar de Arnold o Phoebe. Así que escupe de una vez. Lo que digamos hoy no saldrá de aquí.

Tom la miró a los ojos, tenía razón. Ella se había sincerado con él. Y él no mentía cuando decía que le parecía buena persona. Los platillos llegaron.

-Él año anterior llegó a mi clase Charlotte.

-¿Quién es Charlotte?- preguntó Helga sin poder evitar preguntar mientras disfrutaba un gran bocado de carne.

-Charlotte es la chica de la que estuve enamorado durante un año. Y quizás aun lo estoy.

-Oh... es una historia de amor...

-¿Me dejarás contarte o no?

-Está bien, está bien. Suelo interrumpir a las personas- se excusó alzando los hombros.

-Pues Charlotte llegó de Inglaterra, era divertida, muy inteligente, al instante todos querían ser sus amigos...

-¿Lila?

-¿Qué?

-Nada, continua.

-Debo decir que nunca fue la más hermosa de la clase pero es que no lo necesitaba. Era un imán para atraer personas con su personalidad. Al principio solo me caía bien pero ella vivía cerca de la cafetería de mi abuela y empezó a frecuentar el lugar, nos encontrábamos y platicábamos horas. Después nos juntábamos a hacer deberes, caminábamos juntos después de clases. Nos enamoramos rápidamente. Y empezamos a salir.- Helga notó la nostalgia en la voz de Tom. La historia sonaba bien pero sabía que terminaría mal- En ese año yo seguía en baseball, a veces no me quedaba tiempo de hacer deberes y ella siempre me apoyó mucho. El declive en esta historia comenzó cuando empezaron a llegarle rumores de que solo estaba saliendo con ella para utlizarla, para no tener problema con mis entrenamientos y calificaciones.

-¿Y ella lo creyó?- preguntó Helga sorprendida.

-No, al menos no al principio. Pero no negaré que descuidé la relación. No lo sé, quizás ella se sintió sola o creyó los rumores... Y la navidad pasada me esmeré mucho en una cena y conseguí boletos para El Cascanueces, su obra favorita. Horas antes de encontrarme con ella recibí fotografías que probaban que me había engañado.

-¿¡QUÉ?! Creí que era perfecta o algo así.

-Eran fotografías de al menos dos días diferentes, frente a su casa besándose con otro. Enloquecí y la confronté. Fui a su casa y discutimos. Lo aceptó todo pero se justificó cuando me mostró unos mensajes de texto donde yo admitía que solo estaba con ella por conveniencia, claro que eran falsos, según ella lo había hecho por coraje. Nunca la toqué pero admito que sí la insulté, sus padres me corrieron de su casa. Al regresar de vacaciones de navidad ella ya no volvió y yo reconocí al sujeto de las fotografías, regresó el coraje y lo golpeé cuanto pude antes de que llegaran autoridades. Casi me expulsan, solo me sacaron del equipo de baseball.

-No sé qué decirte.- confesó Helga aun sorprendida por esa historia.

-"No pedí tu opinión"- respondió este imitándola.

Ordenaron el postre

-Pero sigo sin entender por qué no hablas con nadie.

Tom suspiró.

- Los padres de ella advirtieron a las mujeres sobre mi comportamiento violento basándose en esa noche en su casa. Incluso pedían mi expulsión. Así que evito darles excusas. Además no confío en ellos porque sé que fue alguien de mi clase quién empezó esos rumores que molestaban a Charlotte, sé que alguien falsificó aquellos mensajes. Y sobre todo porque ahí está el imbécil de Hugo.

-¿Hugo?

-El sujeto que se besó con Charlotte.

-Y el sujeto que golpeó a Arnold.-dijo Helga extrañada.