El Sheriff Stilinski despertó en un sótano de tamaño considerable, de unos ocho metros cuadrados y completamente vacío, pero donde el olor a humedad dejaba claro que no era muy utilizado.
Estaba sentado en el suelo, casi en el centro del sótano, y con las manos esposadas a la espalda tras una viga de madera que le impedía huir pero al menos le daba espacio para que pudiera moverse un poco e incluso ponerse en pie.
Quien le había secuestrado, había hecho todo lo posible para que estuviera lo más cómodo posible. Lo cual no dejaba de ser contradictorio, porque no era muy normal que un secuestrador se preocupara por sus víctimas…
Hasta que el Sheriff recordó que no estaban hablando de un secuestrador normal, sino de alguien a quien conocía…
Alguien a quien creía conocer.
Aprovechando que se encontraba solo, se movió lo máximo que le permitían las esposas para observar el lugar y tratar de encontrar algo que le ayudara a liberarse. No era tan fácil como aparecía en las películas, pero si encontraba la herramienta adecuada podría liberarse de ellas en cuestión de minutos. Había sido algo que aprendió a hacer tiempo atrás, cuando descubrió del peor modo posible que alguien podía usar sus propias esposas para inmovilizarle. Y aunque había pasado tiempo desde la última vez, no iba a dejar de intentarlo.
El sótano no estaba iluminado, pero la luz que se filtraba por la rendija de la puerta, unos veinte peldaños más arriba de donde estaba, así como las pequeñas ventanas de ventilación, le permitieron ver lo que había a su alrededor. Suspiró aliviado cuando detectó un pequeño clavo que despuntaba de la viga a la que estaba esposado, justo encima de su cabeza.
Intentando no hacer mucho ruido (no dejaba de estar secuestrado por un hombre lobo con un oído muy agudo) se puso en pie, y casi se dislocó el hombro para alcanzar con la punta de los dedos la cabeza del clavo y tirar de él.
En el momento en que tuvo el clavo en su mano oyó voces procedentes del piso superior, en el interior de la casa, y procedió a colocarse en la misma postura en la que había despertado.
No intentó hacerse el dormido cuando Parrish comenzó a bajar las escaleras, tras haber encendido la luz. Cuando solo era su ayudante habría detectado que fingía en cuestión de segundos, con solo mirarle. Pero siendo ahora también Parrish el Alpha que podía sentir el ritmo de su corazón, las posibilidades de engañarle eran ridículas.
Jordan Parrish terminó de bajar las escaleras y se colocó a varios metros de distancia del Sheriff, con las piernas ligeramente abiertas. Tenía puesto su uniforme de ayudante del Sheriff y a primera vista parecía el mismo de siempre: un chico de 25 años que siempre se mostraba dispuesto a ayudar y que era asombrosamente formal a la hora de hablar con todo el mundo.
Pero Stilinski sabía que ya no podía fiarse de las apariencias, porque delante de él tenía al mismo hombre que secuestró a cinco personas, todavía no tenía muy claro para qué, y que le atacó por la espalda cuando descubrió que era el Alpha mientras estaba haciendo guardia en la comisaría.
Lo que sí que hizo fue agradecer al Todopoderoso que en ese momento no hubiera nadie más con él en comisaría, pues de lo contrario ahora mismo no sería el único que estuviera siendo retenido contra su voluntad.
Jordan Parrish, el Alpha, contempló al Sheriff unos segundos, prestando especial atención a sus piernas y cabeza. En la frente todavía había restos de sangre, causada por el golpe que tuvo que darle para dejarle inconsciente.
- Lamento haber tenido que atacarle, señor, pero no me dejó otra alternativa.
La primera frase de Parrish dejó a Stilinski con un mal sabor de boca. Hasta ahora todos los culpables que habían intentado engañarle para hacerle creer que no eran los ladrones, asesinos o secuestradores que estaban buscando, dejaban de actuar en el momento de ser descubiertos, no queriendo mantener la farsa por más tiempo.
Sin embargo Parrish siguió comportándose como el ayudante responsable y perfecto que era. Como si lo que hubiera ocurrido, atacar a su superior y retenerle contra su voluntad, fuera algo que debía hacer y que era lo correcto.
Un detalle que alejaba a Parrish de un ser peligroso por ser un hombre lobo, y lo acercaba más al de alguien peligroso porque estaba como una puñetera cabra y no sabía diferenciar la realidad de sus fantasías.
¿Cómo era posible que alguien así fuera un ser sobrenatural? ¿Es que no tenían ya bastante con los psicópatas humanos?
Stilinski no respondió y siguió mirando a Parrish, tratando de no reflejar ninguna emoción.
- Le he aflojado las esposas para que no sean demasiado incómodas – prosiguió Parrish ante el silencio del Sheriff – Lamentablemente no puedo soltarle. Todavía no.
- ¿Por qué estás haciendo esto?
La pregunta le salió sin darse cuenta.
Sabía por experiencia que nunca era recomendable tratar de empatizar con un secuestrador. No cuando todavía no tenía claro qué era lo que pretendía… Pero fue superior a sus fuerzas porque, aunque solo habían pasado horas desde que descubrió que Parrish era el Alpha que estaban buscando, no era un desconocido.
Y si sus suposiciones eran ciertas y en el fondo Parrish había secuestrado y convertido a esa gente para darles otra oportunidad, significaba que Jordan no era del todo malo… Simplemente, no había tomado las mejores decisiones.
¿O no?
Todavía tenía grabado en su mente el momento en que, estando en comisaría, fue a buscar el walkie que Jordan guardaba en su escritorio. Al abrir el cajón cerrado con llave descubrió varias fotografías de los chicos y chicas que fueron transformados. Unas fotografías que, a diferencia de lo primero que pensó cuando las vio, no fueron hechas en comisaría una vez liberados, sino antes de que les hubieran secuestrado.
Al comprender que Parrish era el Alpha que habían estado buscando tanto tiempo, el corazón le dio un vuelco. No porque había estado trabajando codo con codo con él sin sospechar nada, sino porque en esos mismos instantes estaba con Stiles. A solas.
Afortunadamente no había sido así, y ese era el único consuelo que le quedaba. Saber que su hijo estaba a salvo y lejos de allí.
Después de eso, lo que le pasara a él era lo de menos, con lo que al menos podría satisfacer su curiosidad. Porque como buen Stilisnki que era, necesitaba saber qué estaba pasando y por qué.
Por desgracia Parrish le confirmó lo que siempre había sospechado: que todos los hombres lobos eran poco dados a dar información, y ofreció una respuesta tan vaga como sin sentido.
- Es lo mejor.
Y tal vez fuera porque el Sheriff ya estaba acostumbrado a tratar con seres sobrenaturales, o porque el hecho de que el hombre lobo que ahora estaba con él era también el hombre al que le cogió cariño desde el mismo instante en que entró en comisaría hacía meses, y al que incluso vio teniendo una cita con su hijo… Fuera como fuese, en vez de quedarse callado y no tentar a la suerte, no pudo reprimir su sarcasmo.
- Así que poner en riesgo la vida de la gente inocente y convertir en monstruos a unos pobres chicos es lo mejor.
- ¡No son monstruos!
Si hubiera habido alguna posibilidad de que Parrish no fuera el Alpha, esa desapareció tan pronto como habló con una voz más grave y animal, y mostró unos ojos rojos que hasta entonces solo había visto en Derek Hale.
La imagen de Parrish, con rostro humano pero ojos definitivamente inhumanos, hizo que el Sheriff tragara con dificultad. Se anotó mentalmente que no era buena idea llamar monstruos a los hombres lobos cuando estaba hablando con uno de ellos. Pero aprovechó la molestia de Parrish para hacerle creer que se movía en el sitio, asustado, cuando en realidad lo que estaba haciendo era llevar a ciegas el clavo hasta la cerradura de las esposas.
- Podrían haber hecho una carnicería – se obligó a hablar para que Parrish no detectara el sonido metálico - Entre los mismos ciudadanos a los que juraste proteger.
- Nunca he dejado de proteger a la gente de Beacon Hills.
- Ya veo cómo lo demuestras – volvió a usar la ironía. Viendo que con la primera vez había conseguido que no le arrancara el corazón, no iba a desaprovechar la ocasión de utilizarla. Y qué demonios, así también conseguía que se le pasaran los nervios - Me has secuestrado. Y conseguiste que mi hijo acabara en el hospital.
- Eso no fue culpa mía – endureció el tono de voz - Jamás quise que le ocurriera algo malo a Stiles… Aunque reconozco que ese lamentable incidente no ha hecho otra cosa que darme la razón.
- ¿Qué demonios significa eso?
Parrish no respondió.
Lo que hizo fue mirar al techo del sótano y sonreir de medio lado.
Esa sonrisa arrancó un nuevo escalofrío en el Sheriff, pues jamás había visto un gesto de ese tipo en él, tan propio de los psicópatas a los que trataban de dar caza.
Stilinski se preguntó por enésima vez cómo era posible que le hubiera engañado durante tanto tiempo. Y no es que fuera ahora del más listo de todos, pues sin ir más lejos el mejor amigo de su hijo y al que conocía desde que tenía 5 años, le engañó durante años haciéndole creer que seguía siendo un adolescente con asma y no un hombre lobo. Pero a cambio Scott seguía siendo una buena persona. Eso no había cambiado y no había un solo instante en que le mirara en que no tuviera claro que estaba frente a una persona con un corazón de oro.
Con Parrish le ocurrió exactamente lo mismo. Desde el primer día en que llegó supo que tenía muchos secretos que no quería compartir. Pero los aceptó sin dudar porque tenía claro que era una buena persona y en el fondo todo el mundo tenía derecho a tener secretos, siempre y cuando no vinieran en forma de un cadáver…
No había duda de que con Jordan Parrish se había equivocado completamente.
- Por favor, no nos hagáis esperar – dijo de pronto Parrish, observando el tejado, y evidentemente dirigiéndose a la persona que estaba en el interior de la casa.
Stilinski no se sorprendió mucho cuando la puerta se abrió y de las escaleras bajo, diez segundos después, un Derek Hale muy cabreado.
- Aléjate de Stilinski – fue lo primero y único que dijo el hombre lobo, si bien su aspecto seguía siendo el de un humano.
A su lado, Parrish miró con desdén al recién llegado. Ya no mostraba esa delicada sonrisa de afecto tan propia de él. Pero tampoco tenía aspecto de ser el Alpha que había estado a punto de organizar una carnicería.
- No pienso aceptar órdenes de ti – replicó Parrish.
- Pensé que eras un tío legal.
- ¿Stiles? – preguntó el Sheriff al darse cuenta de que era su hijo quien había hablado. Desde su posición, todavía sentado en el suelo y tratando de liberarse de las esposas, solo podía ver la espalda de Parrish y un poco de Derek Hale, quien no había terminado de bajar las escaleras - ¿Qué demonios haces aquí?
- ¿Ve? – Parrish se hizo a un lado para que Stilinski pudiera ver a su hijo, acompañado de Isaac y Scott. Y aunque fuera bueno ver que Derek no había cometido la estupidez de presentarse solo, seguía sin gustarle la idea de que Stiles estuviera allí y no a salvo, en casa, preferiblemente escondido debajo de la cama - ¿Cómo puede confiar en alguien que trae a su hijo hasta aquí? Que pone en peligro la vida de un adolescente.
Stiles no dio tiempo a responder a su padre. Bajó el último peldaño de las escaleras y, ante la mirada de pánico del Sheriff, increpó al Alpha.
- Perdona, pero aquí el único que ha puesto mi vida en peligro eres tú. Y yo estoy aquí porque quiero – replicó Stiles con bastante agresividad - Nadie me ha dado permiso y nadie tiene por qué dármelo.
Parrish devolvió la atención a Derek, que había observado a Stiles en silencio y con calma. Como si no temiera que le pudiera ocurrir algo malo a uno de los dos únicos humanos que había allí dentro.
- Creía que era el Alpha quien daba las órdenes y no dejaba que los demás actuasen por su cuenta – se mofó Parrish - Aunque no dejas de estar haciendo lo mismo que he visto desde que llegué.
Derek tuvo claro que el único objetivo de Parrish era cabrearle y sacarle de sus casillas… Por desgracia para Parrish, llegaba unas cuantas horas tarde.
Observó al hombre causante de todo y al que la primera vez que vio, lo hizo carcomido por los celos y la rabia por ser él quien estaba hablando con Stiles en el hospital.
Ahora que lo podía ver todo en perspectiva, solo podía preguntarse qué le habría pasado a ese muchacho de su misma edad, para acabar organizando todo aquello y encima pensando que era lo correcto.
- ¿Desde hace cuánto que estabas preparando todo esto? – preguntó Derek con calma. Parecía que estuviera teniendo una charla amigable con un conocido en lugar de con el hombre que había secuestrado al padre de Stiles, y que había conseguido que este tuviera un ataque de pánico hacía horas.
Derek se obligó a no pensar en eso. A cambio se reconfortó en el hecho de que el Sheriff Stilinski estaba bien (incluso vio que estaba intentando librarse de las esposas) con lo que de momento seguía pudiendo cumplir su promesa de mantenerle a salvo, y a su lado el corazón de Stiles latía fuerte y con calma.
Eso era todo lo que necesitaba para que él también estuviera calmado y se sintiera más fuerte que nunca.
- Desde que comprendí que no quería unirme a la manada de un Alpha al que no le importan sus Betas.
- ¿De qué coño hablas? – fue Isaac quien habló, acercándose peligrosamente a Parrish. Hasta ahora había observado la situación a distancia, como les pidió Derek antes de entrar en la casa de Parrish… Hasta que se metieron con su Alpha.
Para asegurarse de que Isaac no se metiera en más líos, pues por mucho que intuyera lo que estaba pasando no dejaba de tener frente a él a un Alpha cuyos Omegas habían atacado a sus Betas, Derek se apresuró a agarrar a Isaac del hombro para impedirle que diera un paso más.
- Derek siempre se ha preocupado por todos nosotros – dijo Stiles cuando Isaac no pudo seguir - Poniendo su vida en peligro más veces de las que pueda recordar.
- Y también poniéndotela a ti. ¿En serio quieres estar con alguien así?
El sonrojo de Stiles duró solo unos segundos. Maldijo a Parrish por traer a colación un tema del que no había vuelto a pensar desde que dejó el loft de Derek… ¿Hacía solo tres horas?
No podía creer que en solo tres horas hubiera pasado de estar viviendo un momento inolvidable, a olvidarse de todo porque la vida de su padre estaba en peligro… Otra vez.
- Lo que yo quiera no es asunto tuyo.
- Sí, si su control va a depender de ti.
La explicación de Parrish dejó a Stiles descolocado, con lo que Derek aprovechó para intervenir. No dejaban de estar hablando de él, con lo que algo tendría que decir… Aunque solo fuera decirle a Parrish que cerrara su maldita boca porque no era quién para sacar conclusiones, y menos aún con esa tranquilidad y en público. Eso no era asunto de nadie más que de Stiles y suyo.
- El que tenga a Stiles como mi ancla no me hace peor ni mejor que tú.
Los ojos de Parrish adquirieron un tono rojizo y Derek apretó los puños, vigilando cada movimiento.
- ¿Eres consciente de que estás hablando de un humano? ¿De un adolescente que podría morir? ¿Al igual que su padre? – le increpó Parrish - ¿Qué habría pasado si yo hubiera sido alguien como Deucalión y lo único que quisiera sería destruirte? ¿Cuántos de tus Betas habrían tenido que morir esta vez para darte cuenta de lo que estaba pasando?
La mención de los Betas de Derek, y especialmente de sus muertes, cortó de golpe con el estado de calma en el que de Derek se hallaba. Hizo rotar su cuello al tiempo que sus ojos se volvían rojos, en un claro signo de amenaza, mientras terminaba de confirmar que Stilisnki ya casi había conseguido liberarse de las esposas.
- Eso no te da derecho a venir a mi territorio.
La amenaza del Alpha fue perfectamente clara, pero Parrish no se dejó intimidar con ella. Al contrario, se creció y le miró con mofa.
- ¿Y qué vas a hacer ahora? ¿Atacarme? – miró a Scott y Isaac - ¿O esperar a que sea otro quien solucione el problema? Como siempre has hecho.
- Solo lo diré una vez más – replicó Derek como si Parrish no hubiera hablado, dejando que las garras de sus dedos fueran saliendo lentamente al tiempo que le señalaba con un dedo - Aléjate del Sheriff.
- ¿Ese es el Alpha que queréis tener? – preguntó Parrish, esta vez a la manada de Derek – ¿Uno que solo sabe amenazar y atacar a los de su propia especie? ¿Que casi mata a golpes a varios chicos de vuestra edad?
- Jamás les habría hecho daño si hubiera sabido que solo seguían tus órdenes.
- ¿Y con Stiles? ¿Con él también fue un error?
El nuevo contraataque de Parrish sí consiguió su objetivo esta vez. Principalmente porque era justo eso lo que había sido: un error de Derek cuando no era consciente de lo que estaba haciendo, hasta que fue demasiado tarde.
Pero era un error que había dejado cuatro marcas de garras en el pecho de Stiles y que seguía viendo cada vez que le veía, aunque fuera cubierto de ropa.
Y era un error que demostraba que seguía siendo peligroso, especialmente para los humanos, y que podrían volver a estar en peligro cada vez que cometiera otro error.
A su lado, Stiles vio dudar a Derek y odió más que nunca a los dos Alphas que había ahora allí con él: a uno por decir estupideces que no tenían ningún sentido, y al otro por ser aún más estúpido y creérselas.
Stiles trató de que no se reflejara su disgusto ante el hecho de ver que Derek podía estar en modo Alpha y aparentar ser el más duro de todos, pero que en el fondo seguía siendo un idiota que se culpaba por todo.
- Disculpa pero, hasta donde yo sé, los hombres lobo también sois hombres – le recriminó a Parrish, dando un paso en su dirección - Y como hombre tiene derecho a cometer errores. Eso le hace mucho más humano que tú, que lo único que has hecho ha sido intentar ocupar el puesto de Derek.
La expresión de Parrish, de sorpresa total y con los ojos muy abiertos, confirmó a Stiles que había acertado de lleno, y que las sospechas de Derek que compartió con él cuando se dirigían a su casa, eran ciertas.
El adolescente sonrió de medio lado y siguió atacando, no conformándose con el silencio del ex militar.
- Es así, ¿no?
Parrish tardó en responder. Seguía siendo el mismo hombre lobo que había secuestrado a su padre y había estado a punto de causarle un ataque al corazón por hacerle creer que podía estar muerto. Pero algo cambió en su expresión que hizo que Stiles le viera como el ayudante de su padre al que no le importó hacerle compañía en el hospital.
De repente ya no parecía un Alpha peligroso que se dedicaba a secuestrar a gente inocente para convertirla en bestias salvajes, sino un muchacho de veintipocos, ex militar, y que en el fondo solo quería una cosa: ayudar a la gente.
Stiles cada vez tenía más la sensación de que el único problema que había aquí era que Parrish se había equivocado en la manera de ayudar a la gente, y que ellos se habían equivocado a la hora de juzgar a todo el mundo.
- En el desierto había algo más que insurgentes – dijo Parrish de repente. Y exactamente igual a como ocurriera con Derek cuando le contó la historia de Laura y las películas de vampiros, fue como si se lo estuviera contando a él mismo - Tuve la mala suerte de que fuera un hombre lobo quien me salvara cuando conseguí escapar de una emboscada en el desierto con varias heridas de bala. Me contó que llevaba años en las montañas de la zona, oculto. Harto de ser perseguido por los cazadores. Pero ya era muy anciano y no quería morir sabiendo que no tenía una manada. Así que, antes de que supiera lo que estaba haciendo, me mordió para que pudiera curarme de las heridas, y al mismo tiempo me convirtió en alguien como él – Parrish negó para sí, recordando aquellos momentos tan cruciales en su vida, con una mezcla de alegría y tristeza – Pero el esfuerzo debió robarle las pocas fuerzas que le quedaban y murió a los pocos minutos. Solo tuvo tiempo de pedirme que continuara con su linaje, pues con su muerte yo sería un Alpha, y que por favor creara una manada fuerte – miró a las personas que había a su alrededor - Así que cuando él murió y me quedé solo en el desierto, decidí volver. No quería saber nada más de la guerra.
- Bonita manera de demostrarlo – escupió el Sheriff Stilinski sin poder morderse la lengua.
Ya había conseguido abrir las esposas y solo estaba esperando el momento oportuno para levantarse y buscar refugio, preferiblemente detrás de un hombre lobo del que se fiara.
- Mis padres murieron en un accidente de coche poco antes de que decidiera alistarme – explicó Parrish con desgana. Como le ocurría cada vez que se veía obligado a hablar de su pasado – No tenía un hogar al que volver. Por eso decidí buscar un nuevo sitio que no me recordara mi antigua vida, y oí hablar de los extraños sucesos que habían ocurrido en Beacon Hills. Tuve claro que había una manada aquí y pensé en unirme a ella.
- ¿Como Alpha? – exclamó Isaac, teniendo que ser esta vez Scott quien le sujetara - ¿Eso es lo que querías? ¿Matar a Derek y robarle el puesto?
- Por supuesto que no – respondió Parrish, ofendido - Me juré que jamás le quitaría la vida a otra persona – miró a Derek, quien no había abierto la boca desde que empezó a contar cómo se había convertido en hombre lobo - Pero cuando llegué y vi que el supuesto Alpha que debía proteger su territorio y su manada no se preocupaba por ellos, y que en lugar de estar vigilante les dejaba morir a manos de sus enemigos mientras él se acostaba con asesinas… - no se achantó cuando tres pares de ojos brillantes le miraron con rabia, y un cuarto que no brillaba mostró incluso más rabia - entonces comprendí que esa no era la solución. Y que yo sería mucho mejor Alpha que él, porque yo sí me preocupaba por la gente.
Hubo un tenso silencio en el que todo el mundo miró a Derek, esperando a que dijera alo.
Después de todo Parrish acababa de confirmar lo que ya intuían: que todo lo que había hecho había sido por él. Porque no le consideraba digno de ser el Alpha de Beacon Hills.
Pero Derek siguió igual de quieto y callado.
Al menos en apariencia, pues Stiles sabía que dentro de su cabeza tenían que estar bullendo un sin fin de ideas. Se lo decía el hecho de que sus ojos estaban entrecerrados y con las pupilas atentas al menor movimiento por parte de Parrish.
- ¿Y todo ha sido por eso? – estalló al final el Sheriff. Al igual que su hijo, aunque no con tanta intensidad, se volvía loco cuando había demasiado silencio - ¿Para demostrar que eres mejor Alpha que él? ¿Cómo? ¿Organizando una matanza?
En vez de responder Parrish sonrió de medio lado, tras lo que sacó un mando del bolsillo del pantalón. Sin decir nada lo accionó y al instante se abrió una puerta oculta en la pared más alejada de donde estaban.
Los otros tres hombres lobo se pusieron en alerta, y Stilinski aprovechó la ocasión para ponerse en pie, haciendo creer que todavía estaba esposado.
Apenas se hubo abierto la puerta, de su interior salieron cinco personas.
Cinco personas que todos conocían demasiado bien, aunque a algunos de ellos solo los hubieran visto en forma de medio animal.
Cinco cuasi desconocidos que resultaron ser los Omegas secuestrados, y que cada vez quedaba más claro que no eran Omegas, y mucho menos que hubieran sido secuestrados.
- Nunca hubo riesgos – dijo Parrish tan pronto como sus cinco Betas se colocaron a su lado, guardando las distancias con la manada rival – Sabían en todo momento lo que estaban haciendo. Sabían controlarse perfectamente e incluso sabían que iríais a por ellos… Solo tuvieron que interpretar su papel de Omegas y seguir mis indicaciones.
Al ver salir a los hombres lobo, instintivamente Stiles dio un paso atrás para acercarse a Derek. Estar a su lado le daba más seguridad y no dejaba de ser uno de los dos únicos humanos que ahora mismo estaba rodeado de lobos. Suspiró aliviado al ver a su padre hacer lo mismo con Scott, habiéndose liberado de las esposas.
Solo entonces se permitió pensar en todo lo que realmente había ocurrido cuando creyeron que Beacon Hills iba a ser atacado por un ejército de Omegas.
Ahora que lo pensaba de nuevo se daba cuenta de lo absurdo de esa idea, especialmente cuando no había nada que indicara que podía ocurrir algo así: El hecho de que Lydia no detectara nada extraño ni ninguna muerte próxima. Que pese a ser Omegas parecían saber muy bien lo que hacían, incluso organizándose en parejas. Y sobre todo el extraño hecho de que, cuando esos Omegas le estaban atacando, en vez de rabia o simple instinto animal, lo que veían era tristeza y prepotencia en aquellos ojos color ámbar… Unos sentimientos demasiados humanos para venir de unos seres que en teoría eran más animales que hombres.
- Imaginaos cómo de distinto habría sido el final si ese hubiera sido mi verdadero objetivo – siguió hablando Parrish, que parecía haberse crecido con la presencia de sus Betas. Así se lo hizo saber a Derek, al que miró con desprecio - ¿Cómo te sientes sabiendo que, si hubiera querido, ahora mismo tendrías la sangre de cientos de inocentes en tus manos?
Pese al ataque verbal, Derek sonrió de medio lado. Por mucho que nadie le creyera, él era el primero en aceptar sus errores y sabía perfectamente cuándo se había equivocado… Otra cosa era que lo tuviera que reconocer en voz alta.
Así que si lo que Parrish esperaba era que dijera delante de todos que era un idiota que no se había dado cuenta de que nada en el comportamiento de los Omegas encajaba, porque allí no había ni un solo Omega; o que tenía la cabeza demasiado metida en el culo porque en esos momentos solo podía pensar en que quería estar con Stiles pero estaba muerto de miedo por lo que algo así podría significar para él y para el propio Stiles… podía esperar sentado.
Por ello, en vez de responder al nuevo Alpha llegado a la ciudad desde hacía meses y que le había pasado completamente inadvertido pese a tenerle a centímetros de distancia; Derek miró con curiosidad a los Betas de ese nuevo Alpha.
- Así que nunca os secuestró.
- Él nos dio la oportunidad de cambiar de vida – fue Megan la que respondió. Se la veía mucho más relajada que la última vez que la vio, cuando se negaba a decir quién era el Alpha pese a que los dos tenían claro que lo sabía. No obstante, seguía conservando ese brillo de arrogancia que, intuía, tenía más que ver con su vida pasada que con el hecho de haberse convertido en una mujer lobo - Cuando le conocí en comisaría, el día que fui a poner la denuncia, él me propuso una manera de que todo fuera distinto. Me daría algo que me haría más fuerte para no tener que esperar a que otros me salvaran.
- Nos ayudó a que dejáramos de ser débiles – dijo Samantha.
Un simple vistazo a Samantha, cuya expresión era la de alguien desilusionada con la vida pese a ser tan joven, le demostró a Derek lo mal que había llevado aquel asunto.
Durante la luna llena había estado más pendiente de sus propios problemas a la hora de mantenerse humano, y que evidentemente no había servido de nada. Y cuando todo terminó, el odio a sí mismo por haber hecho daño a Stiles y haber perdido el control, así como el odio a Parrish cuando fue él quien estaba con Stiles en el hospital, hizo que Derek se olvidara de todo lo demás.
Incluidas las supuestas Omegas que tendrían que estar muertas de miedo por lo que habían hecho y en lo que se habían convertido, y a las que les habría venido de perlas una charla de verdad por parte del único hombre lobo nacido de todo Beacon Hills, en vez de una simple demostración de fuerza bruta que solo sirvió para que apoyaran aún más el deseo de Parrish de sustituirle como Alpha de Beacon… Amén de que una simple observación a los supuestos Omegas habría sido suficiente para que Derek comprendiera lo que realmente estaba pasando, y en consecuencia el Sheriff no habría sido golpeado y Stiles no habría sufrido otro ataque de pánico.
Derek se dio una patada imaginaria en la entrepierna… Había veces en que seguía siendo el peor Alpha del mundo, aparte de un completo gilipollas.
Pero eso no quitaba que en momentos como aquel tuviera que seguir actuando como un gilipollas, aunque fuera por una buena causa: la de hacerles ver a los nuevos hombres lobo de Beacon Hills lo que realmente implicaba ser un hombre lobo.
- ¿Os contó que podríais haber muerto con la transformación? – preguntó a todos.
- Por supuesto – fue Patrick quien respondió, con más rabia de la esperada. Derek se percató de que de todos los presentes era el que más nervioso parecía estar, incluyendo los dos humanos que ahora mismo estaban en clara minoría – Pero en algunos casos morir es mejor que estar toda la vida aterrorizado y escondido.
Derek tragó con dificultad antes las palabras del chico. Todavía recordaba el resumen que le había hecho Stiles de todos los supuestos secuestrados. Y viendo ahora a aquel adolescente que tuvo la desgracia de nacer en la familia equivocada, no podía sino sentir lástima por él.
Pero ello no explicaba por qué tuvo que organizar Parrish todo aquello.
- ¿Por qué hacerlo todo tan complicado? – preguntó al fin al Alpha.
Jordan Parrish estaba esperando esa pregunta.
- Porque la única manera de ocupar el puesto de Alpha en la manada sin matar al antiguo Alpha, es que ese Alpha se marche.
- Como ocurrió en el zoo – musitó Stiles sin darse cuenta de que había hablado en voz alta, comprendiéndolo todo de golpe - Por eso has hecho todo eso – miró a Parrish con asombro y un poco de asco - Por eso mandaste a tus Betas para atacarme tan pronto como estuve desprotegido, junto a la estación de trenes. Para que Derek se sintiera culpable por no haber podido defenderme. Y cuando no lo conseguiste lo intentaste de nuevo con Megan y esa vez sí resulté herido, pero por culpa de Derek – negó para sí, asombrado porque todo lo ocurrido estuviera siguiendo un guion tan bien orquestado - Entonces fue cuando cambiaste de estrategia e intentaste ligar conmigo, probablemente cuando ni siquiera sentías nada por mi - el que Parrish bajara la vista le dio la razón pero no se sintió ofendido. Ahora que estaba con Derek, le importaba una mierda que un cualquiera hubiera intentado hacerle creer que estaba interesado en él - Ya te habías dado cuenta de que yo era el ancla de Derek y querías que él te viera conmigo para que tuviera más dificultades a la hora de ser un buen Alpha. Hasta el punto de plantearse seguir siéndolo.
- Y estuve a punto de lograrlo – sonrió con autosuficiencia, aunque la sonrisa duró solo unos segundos – Pero entonces Derek te pidió salir y, sorprendentemente, tu le dijiste que sí. Así que no tuve más remedio que cambiar otra vez de planes... pero otro Stilinski se entrometió.
- No lo entiendo – intervino Scott. Ahora que todo parecía indicar que no iba a haber la pelea que habían esperado tener cuando les avisaron de que el Alpha había secuestrado al padre de Stiles, lo que más quería era saber qué estaba pasando realmente. Era tan frustrante ser el último en enterarse de todo… - ¿Por qué no hablar simplemente con Derek y decirle lo qué pensabas de su manera de hacer las cosas?
- Claro. Porque Derek Hale es el ejemplo del raciocinio – se burló Parrish, logrando sendas miradas de asco por parte de Isaac y Stiles - ¡Si hasta está fichado por la policía! ¿En qué mundo es posible que un Alpha haya sido detenido? ¿Es que no veis que no podéis fiaros de él?
- Si tanto crees que eres mejor que yo, ¿por qué no lo demuestras?
Fue Derek quien rompió el silencio.
Y como solo podría conseguir un Alpha de verdad, en opinión de Stiles, lo hizo sin apenas levantar la voz pero consiguiendo atraer la atención de todos los presentes.
- Para eso has hecho todo esto, ¿no? – siguió Derek cuando Parrish no dijo nada - Para que solo quede un Alpha – dio un paso bien calculado en su dirección, quedándose en el centro del sótano - Al principio esperaste a que yo me retirara cuando comprendiera que había puesto a los habitantes de Beacon Hills en peligro, simplemente por no haberme dado cuenta de lo que estaba ocurriendo – apretó los puños, recordando lo estúpido que había sido - Bien. Eso no ha pasado. Así que no pienso marcharme… Pero si crees que eres mejor que yo, ¿por qué no lo demuestras de una vez? – alzó una ceja al mirar a sus Betas, a modo de mofa - A no ser que no sepas cómo luchar y tengas que enviar a tus perros para que hagan el trabajo sucio.
Parrish estudió con calma a su rival, midiendo cada movimiento y preguntándose si eso es lo que quería hacer. Se suponía que el objetivo había sido hacer creer que era peligroso sin necesidad de dar un solo golpe, y que su rival se retirara cuando comprendiera que era inferior a él y que en Beacon Hills no había sitio para segundones, por mucho que se apellidaran Hale.
Pero visto que Derek Hale no quería marcharse sin luchar antes, quién era él para quitarle ese gusto. Además, tenía curiosidad por saber lo que podía hacer el Alpha del que tanto había oído hablar, y que desde el momento en que llegó no había hecho otra cosa que decepcionarle.
En vez de responder, Parrish se limitó a asentir, tras lo que se quitó la chaqueta del uniforme y comenzó a remangarse la camisa.
- ¿Estás seguro de que quieres hacer esto? – preguntó Isaac, nervioso, cuando vio que Derek hacía lo mismo para prepararse, mientras que los Betas de Parrish se reunían en torno a su Alpha para jalearle y pedirle que le diera una paliza a Derek - ¿Y qué pasa si te vence? ¿Él se convertirá en nuestro Alpha?
- No lo va a hacer – respondió Stiles por él, confiado y a un tiempo molesto ante la inseguridad de Isaac, que aparecía en el peor momento posible. Cuando el Beta se apartó junto a Scott y su padre, Derek aprovechó para hacer lo mismo en la otra dirección y Stiles le siguió para tener unos instantes a solas con él - Hazme un favor, ¿quieres? – susurró cuando Derek le entregó su cazadora y ya estaba estirando el cuello, preparándose para pelear - Dale una paliza a ese Boy Scout – miró por encima del hombro a Parrish, no ocultando su desagrado - Nunca me han gustado los que van de héroes por la vida.
Derek sonrió a Stiles en un momento poco propicio, pero no pudo evitarlo. Teniendo a Stiles a su lado se sentía confiado y seguro. Más que en toda su vida.
- ¿No me das un beso de buena suerte?
La pregunta dejó a Stiles completamente descolocado. Especialmente por su tono juguetón…
- No creo que te haga falta – susurró, consciente de que todas las miradas estaban en él, pues todos habían oído la pregunta.
- Aún así – Sin pedir permiso, Derek colocó una mano en la nuca de Stiles y le obligó a recorrer la distancia hasta que sus labios estuvieron casi pegados. Pero paró en el último instante, queriendo que fuera Stiles quien le besara – Sería un idiota si no me aprovechara de tenerte aquí.
El tono divertido de Derek y que solo había oído una vez en él, aquella misma noche en su loft, hizo que Stiles se decidiera.
Jamás habría imaginado que el primer beso que le diera a Derek (los otros habían partido del hombre lobo), fuera en un sótano atestado de hombres lobo Y con su padre, todos ellos esperando a que iniciara una pelea entre Alphas… Pero seguía siendo Stiles Stilinski y con él las cosas nunca eran normales.
Así que sonrió de medio lado, sintiéndose poderoso por estar en aquella posición privilegiada, y plantó un sonoro beso a Derek en la boca, antes de hacerse a un lado.
- Demuéstrale quién es el verdadero Alpha – susurró mientras se colocaba junto a sus amigos… Y lo más alejado posible de su padre.
Aún le hormigueaban los labios a Derek cuando regresó al centro del sótano, frente a Parrish. Tras pedirle a Scott y Isaac que no intervinieran en ningún momento, se dio cuenta de lo estúpido que había sido: Si se hubiera dejado llevar por su corazón desde el primer día, no habría recibido una paliza detrás de otra y, probablemente, Erica y Boyd todavía estarían vivos.
"Eres un hombre lobo. Y los hombres tienen derecho a cometer errores" recordó las palabras de Stiles.
Bien. Era hora de que demostrara que había aprendido de sus errores.
