Capítulo 17: Verde y Sombras del Futuro
(Nuvema Town, Laboratorio Juniper)
Todo había comenzado como un pequeño proyecto, algo insignificante que parecía más un juego que algo serio… pero ahora se había convertido en una clase de investigación clandestina secreta y, para la desgracia de Colress, parecía ir empeorando con el tiempo.
Cuando Colress y Fennel recibieron el mensaje de la profesora Juniper pidiéndoles ayuda con la interpretación de unos datos hace unas semanas, honestamente no le dieron mucha importancia. Fennel era experta en Neurociencia Pokemón y él una mezcla entre Ingeniería mecánica y Biología Pokemón, ambos abarcaban campos tan diferentes al de Juniper que era normal que les compartiera información para saber su interpretación desde diferentes puntos de vista.
En el momento que Fennel le mencionó la llegada de Burnet y Kukui a Unova, Colress supo que algo estaba mal. Ambos eran conocidos de la universidad, honestamente no tuvo tanta relación con ellos más allá de ser compañeros en un par de clases, pero sí algo sabía Colress es que si estaban dispuestos a venir a otra región desde Alola era por algo importante.
Después de lo ocurrido en la Ruta 14 y su estancia en el hospital, Colress supo que el favor de la profesora de interpretar unos números se había convertido en algo más serio.
Quitándose sus anteojos y frotándose sus ojos, Colress soltó un suspiro frustrado. Llevaba varios días en el laboratorio de Juniper en Nuvema Town y seguía con el mismo trabajo asignado: tratar de interpretar unas imágenes que había logrado capturar durante su ataque; sin embargo, llevaba horas analizándolo y seguía tan perdido como antes.
Desde que salió del hospital, el doctor le prohibió hacer cualquier actividad física innecesaria. Estaba limitado a caminar media hora al día y hacer unos estiramientos, su cuerpo frágil y enclenque no había soportado tan bien el ataque que sufrió en la Ruta 14 como Kukui. El profesor de Alola salió con unos rasguños y luego continuó caminando tranquilo y feliz como siempre.
Sintió una enorme envidia por esa fortaleza física y decidió descargar sus frustraciones de la única forma que sabía hacerlo: obsesionándose con su trabajo.
Alguien llamó a su puerta de su estudio temporario y honestamente no puso atención, seguía enfocado en las imágenes de la pantalla frente a él.
—¡Buenos días Colress! —dijo una chica con muchas energías, fue hasta que levantó su cara de la computadora que vio que era Rosa.
—¿Días? —dijo confundido el hombre revisando su reloj, al encontrarlo sin baterías le pegó ligeramente frustrado, odiaba el poco tiempo de vida que tenían esas baterías.
—Un momento, —la chica puso sus manos en su cintura frustrada—. ¿Te pasaste toda la noche en frente de una pantalla? ¿Otra vez?
El hombre decidió no responder su pregunta y buscó su taza, al encontrarla vacía respiró profundo. Tal parecía que todo lo estaba saliendo mal.
Rosa era una amiga especial para Colress, una que lo ayudó a salir de una vida criminal cuando se involucró con el Equipo Plasma hace tiempo. Pero en ese momento se sentía más molesto que agradecido con su amistad, pues la jovencita tenía la tendencia de regañarlo en los peores momentos posibles.
—Es por algo importante… —dijo el hombre regresando su atención a la pantalla, volviendo a reiniciar el mismo video que había estado viendo desde la noche anterior.
Rosa se acercó a la mesa y se apoyó de forma juguetona en la cabeza de su amigo para ver la pantalla.
—¿Cosas de nerds? —preguntó la chica.
—Algo así…
—¿Qué estás viendo?
Mentirle a Rosa no era una opción, pero tampoco podía contarle muchos detalles acerca de la investigación. Habían quedado entre los cinco que harían una investigación casi clandestina al no involucrar las autoridades de forma directa.
—Un video que capté el día que me atacó ese Pokemón misterioso.
—¡Oh! ¡Un Pokemón misterioso! —dijo emocionada Rosa acariciando su barbilla curiosa—. ¿Puedo verlo?
—Si tú insistes.
La calidad del video no era el mejor, tampoco ayudaba que la cámara no se quedara quieta. Colress se sentía frustrado al no poder identificar al Pokemón que los atacó, era la única tarea que le habían dejado al tratar de mantenerlo lo menos estresado posible por su recuperación, pero parecía estar causando el efecto contrario.
—Espera, regresa atrás, —dijo Rosa sacándolo de sus pensamientos frustrados.
—¿Huh?
—¡Dos segundos atrás! ¡Mira! ¡Mira! —la chica básicamente lo empujó de su silla con ruedas para tomar la computadora, regresó el video unos segundos y luego le señaló al hombre una parte de la pantalla—. ¿Ves esto?
La pantalla estaba en blanco y honestamente no entendía a dónde quería llegar la chica con esto.
—No me hagas esa cara, —le respondió molesta—. Pon atención y fíjate en esta esquina de arriba.
Siguió el dedo de la chica y pudo ver un color ligeramente al blanco que dominaba la pantalla.
—Regresa unos segundos, —le dijo Rosa.
Con un nuevo aire de interés, Colress la obedeció y efectivamente encontró algo que no había notado antes: verde, había un extraño color verde que destellaba una pequeña esquina del video. Lo encontró fascinante, tal parecía que tenía una pista.
—¿Será un Pokemón tipo hierba?
—Es posible, pero no lo creo… —respondió el hombre abriendo un cajón de su escritorio, buscando un folio específico—. En el ataque, el Lycanroc de Kukui resultó herido y según estos reportes del hospital…
Abrió el folio y Rosa miró con interés diferentes documentos, se veía tan burocrático que parecían importantes.
—Según esto Lycanroc fue atendido por un ataque tipo tierra y recuerdo que mi Rotom fue incapaz de golpearlo, sin duda alguna el Pokemón era tipo tierra.
—Mmm…. juraría que hay un Pokemón tipo hierba y tierra también, —Rosa rápidamente sacó su Pokedex, feliz de ayudar a su amigo.
—Torterra, pero no era ese Pokemón, —Colress se levantó de su silla y rápidamente regresó con una enorme carpeta, la lanzó sobre la mesa y Rosa saltó del susto por el ruido pesado.
—Santo Arceus mío, ¿qué es eso? —preguntó horrorizada, jamás en su vida había visto una carpeta tan grande y llena de documentos, con solo verlo de afuera se mareaba.
—Estudios de Kukui, los que todavía no ha publicado por falta de evidencia o experimentación, —Colress empezó a revisar hoja por hoja con una velocidad impresionante—. Podrá ser un raro sin camisa… pero por lo menos es organizado…
—Awn, no seas celoso Colress, —el dijo con una pequeña risa Rosa, era tan obvia su envidia que le causaba gracia—. ¿Qué buscas?
—El capítulo de ataques tipo tierra… buscando algo que mencione el color verde… —finalmente se detuvo y leyó con más atención una sección—. Bingo.
—¿Ya sabes cuál Pokemón te atacó? —preguntó curiosa Rosa.
—No… por ahora… —Colress recordó la promesa de no involucrar a nadie de afuera así que se limitó a marcar la hoja y cerrar la carpeta—. Pero gracias a ti, siento que he logrado encontrar una pieza clave en el rompecabezas. Gracias Rosa.
La chica le dio una sonrisa que al principio le pareció dulce (le recordaba mucho a Amanita), pero al verle mejor su expresión, notó algo fuera de lugar. No estaba seguro del qué era, pero Colress era alguien que notaba los pequeños detalles cuando se concentraba en los demás.
—¿Te pasa algo? —preguntó el hombre—. Ahora que lo pienso mejor, ¿qué haces en Nuvema?
—Wow, algo tarde para preguntar, —remarco molesta la joven cruzando sus brazos, desvió su vista por un momento para luego regresarla al hombre frente a él—. Si te digo… ¿prometes no contarle a nadie? Sé que tú no me juzgarás.
Estiró su meñique y Colress le sonrió.
—No me siento con el derecho o el deseo de hacerlo, —sus dos meñiques se unieron formando una promesa—. ¿Qué pasó?
—¿Conoces a Iris?
La pregunta fue un poco repentina, la cara perdida de Colress respondió su pregunta.
—Es la nueva campeona de Unova.
—¿No era un tipo con poncho y pelo estúpido?
—¡Cómo si tú tuvieras pelo normal! —le respondió furiosa Rosa, lo suficiente para asustar al hombre—. En fin… después de pensarlo mucho… decidí ir a retar la Elite Four la semana pasada.
—¿Y cómo te fue? —preguntó el hombre sentándose de regreso en su silla, pasar tantas horas sin descansar le destruía sus piernas.
Rosa miró muy triste al suelo y el hombre infirió la respuesta, eso explicaría su comportamiento: Rosa no era una buena perdedora y honestamente no la culpaba, con el talento que tenía ella con las batallas era predecible que se sintiera tan…
—Gané.
Parpadeó incrédulo.
—¿Qué?
—Le gané a Iris… en su primer día como campeona…
Un extraño silencio cayó sobre el pequeño estudio.
—Entonces… ¿eres la nueva campeona de Unova? —Colress no se lo podía imaginar, ella era una jovencita muy especial pero no tenía la madera de ser una líder, era demasiado impaciente e inmadura.
Negó con su cabeza.
—Rechacé el título y solo quedé registrada en el Hall of Fame, le pedí a Iris que mantuviera el secreto, —Rosa se apoyó en el escritorio—. No le he contado a nadie…
—¿Te puedo preguntar por qué?
—Porque no quiero ser campeona, quiero ir, hacer películas en Pokéstudios y explorar todo lo que ofrece el mundo, —Rosa miró a Colress, su expresión era una de puro terror y empezó a lanzar oleadas de preocupaciones que iban a mil por hora—. ¡No sé qué hacer Colress! ¡Ayer llamé a Iris para ver cómo estaba, porque era mi amiga antes de todo esto y la noté triste! ¡Estaba muy mal aunque me dijera que no! ¿Y si es mi culpa? ¿Y si yo la deprimí por haberla destrozado en su primer día como campeona? ¡¿Cómo pude ser tan egoísta!? ¡Ni siquiera quería el título, solo tenía curiosidad!
—Rosa, Rosa, —el hombre se levantó de la silla y estiró sus brazos como para tomarla de los hombros, pero luego alejó sus manos con miedo de tener contacto físico con alguien más y hacer las cosas raras—. Rosa, escúchame, estoy seguro que no es así.
—¿Cómo lo sabes?
Activó su modo científico y analizó cada premisa establecida por la jovencita.
—Dijiste que Iris es tu amiga, entonces me imagino que debe de estar en un rango de edad parecido al tuyo, ¿cierto?
—Es más pequeña que yo, ella tiene 13 y yo 16.
—13 años y además campeona de una región que recién sufrió otra… errmmm… crisis… —se avergonzó al recordar que él era uno de los responsables.
—Umm… ¿sí? ¿Por qué dices cosas que ya sabemos? —le preguntó Rosa.
—Lo que trato de decir es… —respiró profundo por un segundo para poder conectar todas las piezas en una secuencia que tuviese lógica—. Unova está en una etapa rara que necesita depender de ciertas figuras para mantener cierta fe y estoy seguro que no debe de ser fácil para una niña de 13 años ser ese pilar simbólico. Estoy seguro que perder una pelea contra ti, alguien que no busca fama y estuvo dispuesta a ocultar su derrota, es su última preocupación.
—¿En verdad crees eso? —su voz ya no sonaba tan desesperada.
—Claramente estás ahí para apoyarla, —le dio una sonrisa genuina mientras la guiaba hacia afuera del estudio, necesitaba más café y sacarla de ahí—. Te puedo asegurar que tu amistad vale mucho para ella.
—Espero que sí… —respondió la chica saliendo por la puerta con él—. Vaya, te tengo que felicitar. ¡Has mejorado mucho con las emociones Colress! ¡Estoy orgullosa!
—Y todo gracias a tí y a Nate, —respondió con cariño el hombre—. Ustedes en verdad me cambiaron mi vida por completo, te digo por experiencia que tenerte como amiga es de las mejores cosas que le pueden pasar a uno.
(Undella Beach, Lucas y Cynthia)
Lo primero que hizo Marshadow al salir de su Luxury Ball fue observar intensamente al humano que se paraba frente a él. Claramente se sentía confundido y Lucas también lo estaba, era la primera vez que lidiaba con un Pokemón completamente desconocido en su equipo. Sí, tenía información básica de él en su Pokedex, pero no había registro que lo educara acerca de la crianza de su especie. A diferencia de Giratina (quien se limitó a batallar y luego dejarlo libre), se tenía que responsabilizar y ahora necesitaba hacer un esfuerzo por entender a su nuevo compañero.
Aquí no había lugar para la pereza.
Decidió llevar al Pokemón cerca de una enorme formación rocosa que había en la playa, una que era lo suficientemente grande para dar una pequeña sombra. Prefería dejarlo salir ahí que bajo el sol de la mañana. Tal vez no era tan molesto como al medio día, pero el chico se imaginaba que el Pokemón sombra apreciaría no estar bajo la luz directa.
Cynthia se encontraba a unos metros de distancia, lo suficiente para darle espacio al muchacho pero no tanto como para abandonarlo. Estaba lista con su Garchomp afuera y vigilándolo como una Mandibuzz, si las cosas se ponían agresivas entre ellos dos ya estaba preparada.
Al principio tuvo muchas ganas de ayudarlo con su primera interacción, pero luego optó por la opción opuesta al pensar que sería más beneficioso para Lucas lidiar con esto solo. Siempre supo que era alguien inseguro, pero el muchacho claramente necesitaba un empujón para darle más confianza en él mismo. Si tenía éxito con Marshadow —que conociendo al muchacho, seguro lo lograría— su autoestima se lo agradecería.
—Hola, mi nombre es Lucas, —dijo el muchacho acercándose lentamente a Marshadow.
El Pokemón sombra lo observó con una expresión indescifrable, no estaba seguro si era de indiferencia o de advertencia.
El muchacho rezó que fuera la opción menos agresiva posible.
—¿No te gusta enseñar emociones o no sabes cómo? —preguntó Lucas dando otro paso lento con su pie hundiéndose lentamente en la arena—. Está bien, yo tampoco soy un experto, para serte honesto soy muy holgazán para saberlo. Tal vez somos más parecidos de lo que creemos.
Lucas sacó de su bolsillo una bolsa de Pokebeans y se sirvió varios en su mano, luego estiró su brazo frente al Pokemón ofreciéndole los dulces.
Marshadow miró su mano, luego lo miró a él sin tocar las golosinas.
—Me estuviste siguiendo estos últimos días, ¿verdad? —dijo el muchacho agitando un poco su mano, los Pokebeans saltando ligeramente en su palma—. Me di cuenta que te acercabas por la comida. ¿No quieres?
No hubo respuesta, solo sus ojos de candela observándolo fijamente.
Tal vez no confiaba en la comida y decidió comerse el primer puñado.
—Mmm… ¿ves? —dijo Lucas con la boca llena, después de tragar tomó otro puñado y se lo volvió a ofrecer—. Pequeños y crocantes. ¿Quieres?
Seguía con la misma expresión. Ok, el muchacho pensó en un nuevo plan y llegó a la conclusión que tal vez este Pokemón conocido por imitar movimientos no era alguien de muchas palabras. Tampoco quería comer, lo cual era normal en un Pokemón recién atrapado, solo aceptan comida por necesidad o por confianza. También existía la opción menos complicada y era que Marshadow simplemente no tenía hambre.
Cynthia seguía observándolo con un brazo cruzado y su otra mano en la barbilla, tenía la impresión que el Pokemón sombra era uno demasiado salvaje como para entender al muchacho. Los Pokemons salvajes no tenían el mismo entendimiento al lenguaje oral humano que un Pokemón doméstico. Básicamente no asimilan tonos y voces con los comportamientos adecuados, para un Pokemón salvaje un alarido humano podría ser algo tan bueno como malo.
Curiosa observó el siguiente movimiento de Lucas, el muchacho se sentó frente al Pokemón con sus piernas cruzadas y bajó un poco la cabeza para lograr mantener contacto visual con él. Dicha criatura plantó sus ojos de candela en él, todavía de pie y sin mover un solo músculo.
Lo que vino después confundió a todos, incluyendo al Pokemón:
Lucas le tocó una de sus mejillas con su dedo. Así de simple y de repentino, no hubo explicación o palabra del chico, solamente un movimiento simple y suave en el rostro del Pokemón. Bajó su mano y miró a Marshadow atentamente, esperando ver su respuesta.
Marshadow respondió viéndolo con una nueva expresión y luego estirando un dedo de su pequeña mano le tocó la mejilla al muchacho, quien estaba al alcance de su brazo. Este bajó su brazo y lo observó, claramente esperando ahora su siguiente movimiento.
No le respondió con un puñetazo en la cara, Lucas lo tomó con una victoria.
Repitió una vez más su último movimiento, tocando de nuevo el rostro del Pokemón de la misma forma que un niño toca cualquier cosa desconocida que se encontraba en el jardín. Lo tocó dos veces en la misma mejilla y Marshadow respondió imitando su movimiento una vez más repitiendo la misma cantidad que él.
Cynthia vio su intercambio extrañamente fascinada… ¿qué estaba ocurriendo? ¿Estaría Marshadow haciendo un esfuerzo por entender al humano frente a él o solamente imitaba sus movimientos como un instinto de supervivencia?
Garchomp soltó un ruido cariñoso y Cynthia reconocía el tono que usó su dragona. Su Pokemón asignaba diferentes ruidos y tonos a diferentes personas que le tenía confianza.
—Buenos días Dawn, —dijo Cynthia sin quitarle la vista a la espalda de Lucas.
—Buenos días Cynthia, —respondió Dawn quien se arreglaba frenéticamente su cabello mojado—, ¿no está Lucas por aquí…?
Su respuesta fue señalar hacia una piedra de la playa y Dawn notó que ahí se encontraba Lucas sentado en el suelo con un Pokemón en la sombra. Al principio no lo reconoció porque solo veía la espalda de Lucas, pero luego se asomó un poco poniéndose de puntillas y ahí reconoció a Marshadow.
—¿Qué están haciendo? —preguntó confundida Dawn al notar la manera en que Lucas le tocaba la cara a Marshadow un par de veces con su dedo, solo para que el Pokemón respondiera de forma parecida repitiendo el mismo movimiento en la mejilla del chico.
—Supondré que conociéndose…
Después de tocarse mutuamente la cara por un rato, Lucas decidió sacar de nuevo la bolsa de Pokebeans y esta vez, cuando se lo ofreció, Marshadow aceptó tomando un puñado para él.
El muchacho sonrió, ahora ya estaba aceptando comida de él. Sin levantarse, volteó la cara para ver a Cynthia y cuando se encontró con Dawn, su cuerpo se retorció nervioso y terminó con la cara en la arena.
—Lucas, ¿estás bien? —preguntó Dawn nerviosa acercándose cuidadosamente, no quería asustar a Marshadow.
El Pokemón no pareció afectarle la caída repentina de Lucas, tomó la bolsa de Pokebeans que estaban en el suelo y continuó comiendo con una expresión desinteresada.
Cynthia pensó en acercarse, pero ver la reacción tímida del muchacho y la respuesta preocupada de la chica le sacó una sonrisa pícara. Prefería quedarse atrás de brazos cruzados y ver cómo se las arreglaban los tórtolos.
—D-dawn, —Lucas escupió un poco de arena al hablar y tosió fuertemente, preocupando a la chica—. B-buenos días.
—Buenos días, —respondió nerviosa, observaba fijamente al Pokemón que comía frente al muchacho—. Umm… ¿está bien si me acerco?
Lucas miró a Marshadow, preocupado de ver su reacción. El Pokemón parecía más ocupado separando los Pokebeans de color arcoíris del resto para comérselo. Maldito, esos Pokebeans eran los más ricos.
—¿Supongo? No parece enojado de tenerte tan cerca, —Lucas enderezó su postura y miró a la chica—. ¿Quieres intentar sentarte con nosotros? No creo que se ponga agresivo a menos que le quites los dulces.
—Se lo puede quedar, —respondió un poco asqueada sacándole una sonrisa a Lucas, no podía entender el amor del muchacho y el Pokemón por un dulce tan asqueroso.
De forma cautelosa y tímida, Dawn se sentó de rodillas a lado de Lucas. Al hacerlo, miró al muchacho quien solamente encogió sus hombros, honestamente el chico estaba más ocupado viéndole la cara. Se veía extrañamente linda con el pelo mojado, le resaltaba la figura de su rostro.
Marshadow finalmente pareció reconocer la presencia de la chica, la observó a los ojos y Dawn sintió un horrendo escalofrío por su espalda. Esos ojos de candela eran fijos y penetrantes.
El Pokemón se acercó a ella, todavía con un contacto visual fuerte, y le tocó un par de veces la mejilla de la misma forma que lo había estado haciendo con Lucas.
Dawn parpadeó un par de veces confundida, fue un toque suave y casi juguetón.
Marshadow no le quitó la vista de encima, más bien parecía estar esperando algo de ella.
—Creo que quiere que tú… —Lucas se tocó su propia mejilla con su dedo, esperando que lo entendiera.
Lo hizo y con un poco de miedo, Dawn estiró su dedo y le tocó la mejilla a Marshadow. Era extrañamente suave viniendo de un Pokemón que podía esconderse en las sombras. El Pokemón sombra asintió satisfecho con su cabeza y volvió a tomar la bolsa de Pokebeans para seguir comiendo.
—Huh… —Dawn miró a Lucas, quien levantó sus cejas sorprendido—. Eso fue extrañamente… tierno…
—Demasiado.
Vieron por un rato más a Marshadow, quien estaba mucho más dócil de lo que esperaban. Lucas no se sintió con confianza de darle una orden, pero por lo menos ya no tenía miedo de ser atacado con pesadillas traumáticas. ¿En serio ese goloso sentado frente a ellos fue el responsable del ataque en la Ruta 14? Los dos sabían la respuesta, pero estaban sorprendidos de su comportamiento.
—Bueno, tal parece que lograste avanzar mucho Lucas, —dijo Cynthia con un tono satisfecho acercándose a ellos—. Veo al mastodonte llamándonos desde la cocina, ¿por qué no vamos a…?
Marshadow soltó la bolsa de Pokebeans y saltó frente a Lucas y a Dawn rápidamente. Una extraña aura verde rodeó a Marshadow quien soltó un rugido amenazando a Cynthia, Garchomp rápidamente se acercó rugiendo también para protegerla, asustando a los adolescentes. Pero Cynthia no se asustó, más bien tuvo un momento de revelación que la dejó pensativa en un momento crítico.
La reacción que tuvo Marshadow con ella… no era el primero…
Lucas básicamente saltó del suelo y se puso entre los dos Pokemons.
—¡Marshadow! —gritó Lucas alarmado estirando sus brazos, el Pokemón lo miró confundido—. ¡No!
El Pokemón lo miró a él, luego a Cynthia (ignorando a Garchomp) y de nuevo a él. Parecía confundido y el aura verde desapareció regresando a su color sombrío que conocían. Lucas sacó su Pokebola y se sorprendió que la campeona lo tomara del hombro antes que activara la esfera.
—No lo regreses todavía, —le dijo Cynthia con un tono serio—. Cuando un Pokemón empieza a abrirse con su entrenador, no se debe de regresar a la Pokebola. Podrías romper la poca confianza que has logrado establecer.
—P-pero casi la ataca… —dijo Lucas tenso alternando su vista entre la campeona y su Pokemón fantasma.
—Fue mi culpa, me acerqué demasiado rápido, —Cynthia dio unos pasos atrás tomando delicadamente a Garchomp de su hocico para guiarla, abriéndole un espacio a los adolescentes para que caminaran. La dragona continuaba gruñendo, pero obedeció a su entrenadora permitiendo que la guiara unos pasos atrás—. Entren a la casa con Marshadow y los alcanzo en un momento. Necesito estar sola en un momento.
—Cynthia… —algo le sonó extraño al muchacho.
—Lucas, —respondió firmemente la mujer, usó un tono peligrosamente parecido al que le usó aquella tarde que la trató mal frente a sus amigos y Kukui.
Sintió su corazón en la garganta, por Arceus no quería enojar a Cynthia otra vez.
—Confía en mí, —le dijo la mujer con su sonrisa confiada, la misma que siempre le quitaba cualquier duda—. Necesito pensar en algo y lo hago mejor cuando estoy sola.
Lucas no le quedó más que asentir con su cabeza, miró a Marshadow y se hincó a su altura.
—Marshadow, por favor no ataques a Cynthia, es mi amiga, —no estaba seguro si lo había entendido, pero el Pokemón solamente fijó su vista en él.
En un abrir y cerrar de ojos, el Pokemón desapareció. Lucas empezó a buscarlo por todas partes, pero no lo encontraba.
—Está en tu hombro, —dijo Dawn atrás de él un poco nerviosa.
Sintió unos pequeños toques en su mejilla y encontró a Marshadow en su hombro, le volvió a tocar su mejilla dos veces con su dedo y Lucas imitó su movimiento.
—Huh… —Lucas miró a Cynthia y ella le sonrió, sonreía mucho para ser una mujer que casi la atacan—. Uhh… ¿te veo adentro?
—Guárdenme un poco de lo que sea que estén comiendo, —le respondió Cynthia—. Solo asegúrense que el grandote no lo envenene. ¿Está bien?
Ambos adolescentes se vieron inseguros y caminaron hacia la villa bajo los deseos de la campeona. Al momento que se alejaron, las tuercas en la cabeza de Cynthia giraron con más fuerza. Contempló el horizonte con un extraño transe que preocupó a su Garchomp, la dragona conocía esa cara.
La dragona se acercó a su entrenadora y la empujó levemente con su hocico esperando llamar su atención. La campeona miró a su Pokemón curiosa y ella solamente soltó un ruido ronco y en voz baja.
—Estoy bien, —le respondió la campeona a su Pokemón mientras la acariciaba en el hocico—. Por ahora lo estoy, pero algo me dice que tendremos muchos encuentros con Pokemons fuertes en el resto del viaje. ¿Estás lista?
Garchomp respondió con un rugido determinado.
—¿Qué pasó con Cynthia allá atrás? —le preguntó Dawn preocupada observando al Pokemón sombra que descansaba en el hombro de Lucas—. La forma que Marshadow casi la ataca… ¿crees que trató de infectarla con una pesadilla?
—La verdad no, —respondió honestamente el muchacho mientras subían las escaleras que conectaban la terraza de la villa con la playa—. Cuando me lo hizo a mi, empecé con mucho sueño y caí dormido a media ruta. Hizo lo mismo en la mansión abandonada.
Casi de forma automática, ambos se detuvieron a la mitad del camino de las escaleras para ver a la playa. Cynthia se veía muy despierta y consciente acariciando a su dragona, ambos suspiraron aliviados.
—¿Qué vas a hacer?
—Entrenarlo, me refiero… ahora está muy dócil y amistoso, —Lucas miró al Pokemón que le regresó la mirada con curiosidad—. Quiero saber qué clase de Pokemón es y entenderlo mejor.
Dawn no pudo evitar sonreír, solo alguien como Lucas era capaz de sentir compasión por un Pokemón que casi lo mata.
—Seguro lo lograrás, —agregó Dawn con una sonrisa.
Eso hizo que el muchacho se detuviera y ella también lo hizo al no escuchar sus pasos atrás de ella. Estaba a unos escalones arriba de él y con la luz de la mañana podía apreciar cada gesto de su rostro. Su cumplido era honesto y su voz hermosa, lo suficiente para hacer que su cerebro se quebrara entre pensamientos amorosos. Su corazón latió fuerte y Lucas dijo:
—Gracias aunque… —la chica lo vio curiosa esperando su respuesta—, aunque quiero que estés ahí. Me refiero.. estoy seguro que en el camino voy a necesitar mucha ayuda y me gustaría poder… ya sabes, contar contigo. Eres lista…
Las mejillas de Dawn se quemaron de lo rápido que su corazón latió. Que Lucas no solamente le expresara su deseo de tenerla ahí sino que también reconociera su inteligencia le daba indicios de cosas que deseaba… Tal vez, solo tal vez existía una posibilidad entre ellos. Dawn asintió con su cabeza determinada, aunque tratara de hablar seguro no le saldría algo coherente de ella, no valía la pena arriesgarse.
Al abrir la puerta de la terraza, ambos adolescentes inhalaron el hermoso aroma a pastel recién sacado del horno. Encontraron varios platos con pedazos servidos y casi se les sale la saliva de la boca.
—¿Alguien quiere café? —escucharon al ex-campeón en la cocina y Lucas se asustó cuando se dio cuenta que Marshadow desapareció de su hombro para aparecer en la mesa frente a Alder.
El hombre no lo notó, pero cuando vio una pequeña figura oscura parado en la mesa casi bota la taza que tenía en la mano del susto. Pero al verlo mejor, se acercó curioso.
—Hola amiguito, ¿quién eres tú? —el Pokemón le respondió tocándole la mejilla—. Aww, ¿así dices hola? Hola a ti también.
Alder imitó su movimiento y Marshadow asintió satisfecho, saltando de la mesa se acercó a Lucas y a Dawn nuevamente. Ambos adolescentes se vieron mutuamente sorprendidos, tal parecía que este Pokemón no era tan tímido como esperaban.
—¿Y Cynthia? —Alder se asomó por la puerta corrediza de la terraza y negó molesto al encontrar a la campeona contemplando a la playa con mirada pensativa, esta mujer necesitaba descansar—. Iré por ella antes que se la trague una ola, ustedes coman tranquilos.
Y así el hombre los dejó solos en el comedor, hasta que escucharon un grito explosivo atrás de ellos que casi los mata del susto:
—¡DESAYUNO! ¡Wooo! —gritó Barry con toda sus energías entrando al comedor emocionado, tomó un plato y un buen vaso de leche, al ver a Dawn y a Lucas les sonrió—. ¡Buenos días!
—Umm… —Lucas admitía que esperaba otra reacción de Barry cuando viera a Marshadow, buscó a dicho Pokemón y se dio cuenta que ya no estaba.
Preocupado, empezó a buscarlo en todas partes y Dawn también lo ayudó al darse cuenta de exactamente lo mismo. Este Marshadow era silencioso y rápido, necesitaba controlarlo mejor.
—¡Oigan! ¡No decir buenos días equivale a una multa de…! —los regaños de Barry fueron interrumpidos y ambos notaron con horror que Marshadow se encontraba en la mesa parado frente al rubio—. ¡OJOS DE CANDELA!
El grito pareció molestarle a Marshadow, quien puso sus manos a lado de su cabeza como cubriéndose las orejas. Le hizo una cara molesta a Barry y se sentó en la mesa dándole la espalda. Parecía indignado.
—¡Oye! ¡Te voy a multar por maleducado! —gritó furioso el rubio señalando al Pokemón que le daba la espalda.
—No le grites Barry, —le dijo Lucas a su amigo acercándose a la mesa—. No te está haciendo nada.
—¡Me está faltando el respeto! —respondió señalando al Pokemón indignado.
Marshadow miró a Lucas y luego su cincho de Pokebolas, el muchacho captó el mensaje decepcionado y decidió regresarlo a su Luxury Ball. Por lo menos ahora sabía un poco más de él y tal parecía que el ruido era su repelente. El ruido o Barry…. o los dos…
—No te preocupes Lucas, —le dijo Dawn tomándolo del hombro preocupada, era obvia su decepción—. Ya tendrás otra oportunidad para conocerlo mejor.
Le respondió con una sonrisa hasta que registró que tenía su mano en su hombro… por Arceus, tan solo un pequeño contacto físico con ella le lograba desintegrar cualquier pensamiento razonable que le pasaba por la cabeza. Dawn notó su reacción y rápidamente quitó su mano tímida, sintiéndose incómoda de haber invadido su espacio personal.
Escucharon a Barry atrás de ellos comiendo de su pastel, sus cubiertos haciendo ruido con el plato y una sonrisa pícara pintada en su rostro.
—No sé si multarlos o no… —dijo Barry sin dejar de sonreír.
Al salir a la terraza, Alder encontró sobre la mesa la canasta de Aether dirigida a Cynthia. Con mucha curiosidad, decidió revisarla para ver si le había dejado algo extra el coleccionista patán. Algo que llamó su atención fue la cantidad de Bayas Seplon que le enviaron. Eran casi imposibles de comer para un humano, supuso que eran para Garchomp y decidió llevarse una al verla en la costa con la campeona. Esa dragona merecía premios por cuidar tanto a su entrenadora.
Caminó hacia la playa y Garchomp lo detectó rápidamente dirigiendo su atención hacia él. Cynthia lo miró un poco confundida.
—Sabes, es un poco hipócrita de tu parte echarme en cara que no me cuido cuando tú tampoco lo haces, —le dijo Alder, su tono era amistoso pero sus palabras fuertes.
—Necesitaba pensar en algo…
—Mientras piensas, le traje algo a Garchomp, —levantó su brazo revelando las bayas Seplon—. Estaba en esa canasta de Aether y me imagino que son para ella.
Detectó tan fácil su plan, quería usar las bayas y a Garchomp como una excusa para estar con ella. ¿En serio le preocupaba tanto?
—Será mejor que me des la baya, —le comentó Cynthia recordando cómo su dragona no aceptaba comida de otras personas, lo hizo con Mohn el otro día y no le sorprendería que también lo hiciera con…
Garchomp básicamente se lanzó sobre el hombre muy emocionada, él solo se asustó pero rápidamente soltó una fuerte risa por lo feliz que estaba.
—¡Tranquila! —le dijo Alder alejando la mano con la baya y a la dragona con el otro, tenía un Druddigon y sabía cómo lidiar con dragones—. Te lo daré cuando te tranquilices.
Garchomp soltó una queja adorable y lo obedeció, honestamente no esperaba esa reacción de ella. Una vez calmada, le dio la baya y la empezó a acariciar, ver la forma que el hombre trataba a su Pokemón con tanto cariño hizo que…
No. Basta, —pensó la campeona.
—Alder, necesitamos ir a Nuvema Town, ahora.
Su voz fue firme y casi urgente, una que lo alertó. Dejó de acariciar a la dragona y la miró preocupado.
—¿Qué pasa?
—Tengo una hipótesis, una que si es correcta significa que yo y Lucas estamos en peligro. No sé cómo explicarlo, pero en serio necesito llegar a Nuvema lo más rápido posible para hablar con Kukui y Burnet, —le respondió la mujer—. Tú mejor que nadie conoces esta región.
La miró sin estar muy convencido, pero aún así pensó en lo que le dijo.
—Nuvema Town queda casi al otro lado de la región… —pensó el hombre en voz alta poniendo una mano en su barbilla—. Si nos vamos ahora, llegaremos de noche.
Sería agotador, pero les tocaba.
—¿Me puedes decir cuál es tu hipótesis?
—Te responderé con una pregunta: el día que nos atacó Abomasnow en la Ruta 14, ¿recuerdas a quién atacó primero?
Alder miró al suelo un momento, tratando de recordar hasta el último detalle del ataque.
—Fue a los cuatro, —dijo el ex-campeón—. Y luego a los dos.
—¿Estás seguro? ¿No crees que tal vez estabas en medio cuando en realidad me quería atacar a mí? —Cynthia cruzó sus brazos incómoda—. Estoy notando patrones de agresividad con algunos Pokemons en contra mía en estos últimos días, no sé cómo explicártelo ahora, pero temo que eso también se expanda a Lucas. Necesito hablar con Kukui y Burnet para aclarar las cosas y tal vez ellos me ayuden a entender mejor estos indicios que estoy detectando.
Se sentía tan extraño dejarse llevar por un presentimiento tan poco verosímil, pero más valía prevenir que lamentar. Ahora que lo decía en voz alta, estaba segura que sonaba como una desquiciada.
—Lo sé, suena estúpido.
—Cynthia, lo único estúpido es que creas que no te tome en serio, —el hombre la tomó del hombro con mucho cariño—. Confío en ti.
El peso de su mano en su hombro se sintió como un yunque, uno que la distraía. Le dio un pequeño gracias y se acercó a su Garchomp, le acarició con cariño su cabeza antes de regresarla.
—Me imagino que los niños se quedan aquí, —le dijo Alder.
—Por ahora, sí. Hay que alejarlos de la Ruta 14.
Cuando Lucas, Dawn y Barry terminaron de desayunar, se sorprendieron de encontrar a Marshal y a Shauntal vestidos y listos para salir.
—¡Buenos días Srta. Shauntal y Marshal! —gritó Barry, quien claramente no se dio cuenta de las cosas—. Alder hizo pastel, ¿quieren desayunar?
—Nos encantaría Barry, pero la verdad estamos un poco apurados, —respondió la escritora con mucha pena—. ¿Podrían decirle a Alder y a Cynthia que muchas gracias por todo y que disculpen la partida repentina?
—Podrían decírmelo ahora, —dijo Alder abriendo la puerta de la terraza con Cynthia siguiéndolo atrás, se pararon lado a lado frente a los miembros de la Elite Four—. ¿Pasó algo?
—No, para nada, —la sonrisa pícara de Shauntal le pareció extraña a Alder, no ayudaba que Marshal estuviera atrás de ella viéndolos tímidamente. La escritora se rió y empezó a hablar con un tono muy rápido—. Cynthia, disfruta el resto del viaje y cuida a Alder por nosotros, ¿ok? Adiós niños, ¡esperaré tu respuesta Barry!
Antes de poder decir algo más, tomó a Marshal de la mano y escapó de la casa. Alder solo suspiró molesto, ¿qué le habrá contado Marshal para que hiciera un comentario tan fuera de lugar? Negó con su cabeza agotado pensando que un pedazo de pastel le endulzaría el carácter.
Lucas notó que la cara que hizo Cynthia fue una muy parecida a la que le hizo en la mañana cuando le tiró la broma con Alder… ¿estaba pasando algo que no se había dado cuenta?
—¿Estaba rico el pastel? —preguntó Alder sacándolo de sus pensamientos.
—¡Delicioso! ¡Este es mi segundo pedazo! —admitió el rubio felizmente levantando su plato con pastel—. Lucas ya lleva como tres.
Lucas solamente encogió sus hombros sinvergüenza, no valía la pena fingir que no era un maldito goloso cuando todos sabían que era un maldito goloso. Por lo menos logró sacarle una risa a Dawn, Cynthia le dio una sonrisa que por lo menos le aseguró que no estaba enojada con él por lo de Marshadow.
—Que bueno que usé el molde grande, —Alder se acercó a la cocina y empezó a servirse comida al mismo tiempo que la campeona se sentaba con los demás en la mesa del comedor.
—Chicos, necesitamos hablar, —dijo Cynthia con un tono serio, los adolescentes la vieron preocupado esperando su respuesta.
Esta nunca llegó, ya que Alder arruinó la seriedad del momento cuando puso un plato con pastel y una taza de café frente a ella. Si había algo que odiaba, era que la trataran como una niña
—Ya desayuné, genio, —dijo molesta.
—Necesitarás mucha más comida para el viaje, genia, —le respondió el ex-campeón igual de molesto comiendo de su propio plato con su taza de café.
—¿Qué viaje? —preguntó Barry con la boca llena alertado.
—¿Pasó algo? —agregó Dawn preocupada.
Lucas solamente miró a Cynthia con una seriedad absoluta y la campeona respiró profundo. Sabía que mentirles era la peor opción, pero todavía no los quería involucrar.
—¿Recuerdan que nos pidieron ayuda a mí y a Alder con unas cosas en la Ruta 14? —todos asintieron ante su pregunta—. Bueno, ahora queremos ir a hablar con Kukui de unos detalles. Pero necesito que se queden aquí en la casa, específicamente tú, Lucas.
—¿Por qué yo? —las inseguridades del muchacho empezaron a resurgir como una plaga en su mente. Cynthia lo podía ver en su cara, la forma que sus ojos reflejaban ese dolor de ser excluido.
—Tú fuiste atacado por Marshadow, sé que ahora no es un peligro pero el hecho queda con que te atacó un Pokemón de la Ruta 14, —Cynthia respiró profundo, le hubiera gustado contarles esto en mejores circunstancias pero ahora ya no había vuelta atrás—. Ayer fui a un Brunch de Aether en Black City y me atacó uno de sus Pokemons rescatados, un Sigilyph de la Ruta 14 que estaban en cuarentena, de la misma manera que fui atacada en la Ruta 14 por un Abomasnow…
—Nos atacaron, —corrigió Alder rápidamente introduciéndose en la conversación bajando su taza de café—. Cynthia, no saltes a conclusiones tan rápido. Todavía no sabes lo que está pasando.
—Prefiero estar mal ahora y corregirme después en lugar de no decir las cosas, —le respondió un poco molesta, de nuevo miró a los tres jóvenes y suspiró preocupada—. Espero que solo sea mi paranoia, pero es un hecho que te atacó un Pokemón Lucas y estaría mucho más tranquila que te quedaras aquí a salvo.
—No quiero ofenderte Cynthia pero… —Lucas no usó un tono enojado, ni tampoco insolente, era uno decepcionado y triste que mostraba sus emociones sinceras—. A veces tengo miedo que sea más una carga que una ayuda para ti.
—Te aseguro que no lo eres bajo ninguna circunstancia, —le respondió la mujer tomándolo del hombro—. Te juro que no, pero no sabemos qué está pasando y prefiero tenerte a salvo. Si algo me pasa, como me pasó en Sinnoh con el Team Galactic, sé que podré contar contigo, con Barry y con Dawn.
Ambos jóvenes se sorprendieron de ser mencionados en la conversación, ya tenían naturalizada la cercanía que tenía la campeona con el muchacho y no lo tomaban tan personal.
—Lo único que queremos es que se queden aquí mientras aclaramos unas cosas, —agregó el ex-campeón tratando de aligerar el ambiente—. Nadie está en peligro y si alguien lo está, tenemos que asegurarnos de apoyarnos el uno al otro. ¿Está bien?
Lucas reconocía el discurso de Alder, era el típico "nosotros los adultos nos encargaremos" y no le molestaba que dijera algo así, era parte de su trabajo. Pero la realidad era que… ya no era un niño y quería hacer algo para ayudar. Miró a Cynthia y los dos se vieron seriamente a los ojos, quería en verdad entender a la campeona como una igual y no como una adulta que se encargaría de todo.
—¿Algo más que tengamos que saber? —preguntó Lucas y Cynthia rápidamente pudo ver más allá de su pregunta, estaba poniendo a prueba su confianza en ellos.
—Mohn no es alguien malo a lo Cyrus, pero no significa que debamos confiar en él o en Aether, —respondió Cynthia con mucha certeza—. Parecen muy interesados en involucrarse en la investigación de los ataques misteriosos de la Ruta 14, los cuales involucran Pokemons que no son parte de la fauna local.
—Ojos de candela… —agregó Barry pensativo.
—Exacto, —Cynthia levantó tres dedos—. Si contamos a Abomasnow y Sigilyph, son tres Pokemons que atacaron. Lo que me preocupa es que estos Pokemons misteriosos pueden ser tan manejables como fueron Abomasnow y Sigilyph o tan peligrosos como Marshadow… no quiero que ninguno de los tres corran ese peligro.
—La Dra. Burnet trabaja para Aether, —agregó Dawn preocupada, todos la vieron con atención y ella miró a Alder triste buscando respuestas—. ¿Eso significa que no podemos confiar en ella o en Kukui?
—No lo sabemos y eso es lo que queremos averiguar hoy, —le respondió el ex-campeón—. Por eso nos queremos ir ahora, se encuentran en Nuevama Town con la Profesora Juniper y queremos aclarar unas cosas.
—¿Qué cosas específicamente? —indagó la joven.
—Básicamente queremos saber qué tan involucrada está Burnet con Aether y ver si podemos averiguar por qué un investigador de Alola se interesó en Unova…
—El Pokérus, —dijo Dawn.
La manera en que ella respondió tan rápido dejó en claro su certeza ante la respuesta.
—Umm… desde el otro día que Lucas me contó que Mohn los trajo desde el hospital, decidí investigar un poco acerca de las actividades de Aether en Unova, —Dawn no le gustaba tener toda la atención del cuarto, aunque fueran sus amigos más cercanos odiaba sentir esa clase de presión.
Seguramente su cara mostró su estrés porque Alder le puso su mano en su hombro y le movió un poco la cabeza, como esperando que le dijera más y eso la calmó un poco. Respiró profundo y pensó un poco antes de continuar:
—Al parecer una de las tantas investigaciones de la Fundación Aether es investigar la forma que el Pokérus se desarrolla en cada región, Unova es conocida por tener variantes históricamente peligrosas, con epidemias mortales en algunos Pokemons… —la cara de Dawn cambió a una horrorizada y Cynthia se imaginó la razón, Lucas y Barry la vieron muy interesados—. Ahora que lo pienso… lo mencionan a usted, Alder…
Cynthia miró preocupada al ex-campeón, el único detalle que no le comentó fue que Wicke lo mencionó en su conversación. Sabía que Dawn no lo había hecho con malas intenciones, pero la cara indescifrable del ex-campeón gritaba lo molesto que se veía.
—No entiendo… ¿dijeron algo malo de Alder? —preguntó Barry completamente confundido por la tensión intensa en la cara de los demás, no era el único que se sentía perdido en la conversación ya que Lucas estaba igual de despistado.
—Barry, —Cynthia lo miró preocupada, no quería incomodarlo más de lo que seguro ya estaba—. Te explico después…
—No te preocupes Cynthia, está bien, —dijo el ex-campeón, sabía que su historia era conocida pero tampoco podía ser tan arrogante como para suponer que todos estaban enterados de su pasado—. Verás Barry, yo perdí a mi primer Pokemón hace muchos años. Se enfermó con una de esas variantes agresivas del Pokerús que Aether dice estar investigando.
—Pero… el Pokerús ayuda a los Pokemons a ser más fuertes… ¿verdad? —preguntó Lucas apenado.
—Sí, el Empoleon de Dawn contagió a todos nuestros Pokemons durante nuestro viaje por Sinnoh, —agregó Barry nervioso—. Nos ayudó mucho a que crecieran más fuertes y sanos.
—Sí, como les dije, era una de las variantes peligrosas, —Alder hablaba con un tono serio, uno que en realidad escondía un dolor profundo que llevaba mucho tiempo ocultando—. Además, era otra época. Ahora el Centro Pokemón controla mejor el Pokerús dándole inyecciones a cualquier Pokemón que se le detecte y eso ayuda a que no evolucione de manera peligrosa. En la época cuando se enfermó mi Pokemón… no existía eso. Nadie sabía cómo tratarlo… o cómo curarlo…
La mano de Cynthia alcanzó su espalda, aunque no lo mostrara, era obvio que se sentía horrible traer de regreso recuerdos tan dolorosos. Alder soltó una clase de carcajada extraña, una que sonaba como una mezcla de agonía y cinismo .
—No es la primera vez que alguien usa una tragedia de mi vida personal para sus malditas agendas, —Alder se cubrió su rostro pensando en Ghetsis y otras figuras públicas que lo atormentaron durante su larga carrera como campeón—. Ya debería de estar acostumbrado a esta altura…
Verlo así de vulnerable pareció despertar cierta compasión en Lucas. No podía creerse un experto en política o publicidad maliciosa, pero sí sabía lo que se sentía perder a alguien.
—Uno nunca se acostumbra a la muerte, —la respuesta de Lucas logró llamar la atención del ex-campeón—. Pero con el tiempo uno termina recordando más lo bueno que lo malo. Es más fácil lidiar con todo esto acompañado y le puedo asegurar que no está solo.
Un fuerte sentimiento de orgullo floreció en el pecho de Cynthia, era en momentos como estos que admiraba a Lucas como algo mas que un simple entrenador prodigio. Dawn y Barry también lo vieron conmovidos, esta era una de las razones por la cual lo querían tanto como amigo (o algo más, en el caso de Dawn). Alder miró a Cynthia, claramente asombrado por una respuesta tan honesta y sabia viniendo de alguien tan joven.
Cynthia solamente le sonrió sin soltarle la espalda, por supuesto que no estaba solo. Tenía a muchas personas que lo admiraban y también lo acompañaban con todo el cariño del mundo. Aunque no lo admitiera en voz alta, ella también lo apoyaba con todo su corazón.
—Tienes toda la razón, —dijo finalmente Alder dando una pequeña sonrisa sincera—. Gracias Lucas, en serio.
Las orejas del muchacho se sonrojaron, adoraba ayudar a los demás pero recibir este trato tan personal con el ex-campeón se sentía extraño. No era algo malo bajo ninguna circunstancia, pero eso no quitaba su timidez.
—Creo que nos desviamos demasiado del tema, —dijo el ex-campeón respirando profundo, regresando a un tono más animado que antes—. Entonces, Aether anda usando la excusa de los Pokerús para hacer sus cosas aquí en Unova.
—Así parece, —dijo Dawn.
—¿Y si lo que los vuelve agresivos a los Pokemons es en serio una clase de virus? —preguntó Barry, tenía lógica su hipótesis.
—Los ataques que sabemos son de Pokemons que no son parte de la fauna local, si fuese un virus ya habrían habido ataques con Pokemons del área de la Ruta 14, —aclaró Cynthia recostándose más en la silla—. Otra razón por la cual quiero hablar con Burnet es para ver si nos puede contar de más casos, tal vez ella tenga acceso a cierta información que nosotros no.
—¿Por qué no lo hacen por teléfono? —preguntó Barry, otra vez, pregunta lógica—. ¿No es mejor eso que viajar hasta Nuevama?
—Hay cosas que es mejor hablarlos en persona, —dijo Cynthia—. Además, Aether da la impresión de ser la clase de empresa que vigila sus empleados de forma excesiva.
Nunca se podía ser demasiado precavidos con estas situaciones.
—Cynthia, quiero ayudarte, —dijo Lucas, antes que la campeona le pudiera decir algo, el muchacho agregó con cierta urgencia:
—Si ayudarte significa quedarme en la casa, lo haré. Confío en ti tanto como tú confías en mí, por favor llámanos cuando sepas algo.
—Lo haré Lucas, —Cynthia miró orgullosa al muchacho, en tan poco tiempo parecía haber madurado muchísimo—. Les prometo que les diré todo lo que averigüe hoy. En verdad espero que sea solamente una estupidez y no algo serio que merezca nuestra preocupación.
—Más vale prevenir que lamentar… ¿no? —dijo Dawn tratando de sonreír, honestamente estaba aterrada pero quería tratar de disimular su estrés.
Falló horriblemente en el intento, pero por lo menos le logró sacar una pequeña risa genuina a la campeona y una sonrisa al ex-campeón. Lucas solamente suspiró enamorado y Barry le dio ganas de multarla.
—Muy cierto Dawn, —Cynthia se levantó de la silla y todos lo hicieron también—. Será mejor irnos ahora.
—¡No pueden irse todavía! —dijo Barry con un tono extrañamente firme poniendo ambas manos en su cintura—. No han terminado su comida y no hacerlo equivale a una multa muy alta.
Se les había olvidado por completo el pastel y a esta altura, su café ya estaría helado. Alder miró a Cynthia y encogió sus hombros diciendo:
—¿Empacamos para llevar?
—Bien dicho bicho, —respondió Cynthia caminando hacia su habitación—. Iré a empacar unas cosas.
—Usted también vaya a empacar Alder, —le dijo Dawn al adulto—. Yo empacaré pastel para su viaje.
—Yo les hago unos sandwichs, —agregó Lucas, estaba seguro que más de algo había en el refrigerador para hacerlo—. O lo que sea comestible para llevar.
—También hay cereal, —agregó Barry sin saber el asco secreto del hombre.
—Gracias niños, eso nos ayudaría mucho, —Alder les sonrió y miró al rubio un poco incómodo—. En lugar de cereal seco, creo que sería mejor agua embotellada.
—¡Sí, Alder! —respondió el muchacho energético poniendo una mano sobre su frente con un saludo casi militar
Después de empacar unos bolsos rápido, ambos adultos se encontraban en la terraza frente a la playa. Había algo diferente en el ambiente que ya no les trajo tranquilidad; las olas parecían invadirlos con su sonido explosivo y el viento sonaba como el murmullo de algo serio que se asomaba por el horizonte.
Todos lo sintieron, pero nadie se atrevió a decirlo.
Ajustando el pequeño bolso en su hombro, Cynthia abrazó a Lucas y a Barry con mucho cariño diciendo:
—Gracias por confiar en mí. Lucas, ¿me prometes que no saldrás de la casa, a menos que sea una emergencia?
—Lo prometo, —respondió el muchacho.
Alder se acercó a Dawn y la tomó del hombro llamando su atención, la pobre adolescente parecía estar perdida entre mil pensamientos y ya se estaba estresando sola.
—No olvides tu carta, —la sonrisa pícara del campeón logró molestar a Dawn, quien le hizo una cara que le sacó una pequeña risa.
Lucas solamente miró con celos al hombre, ¿de qué carta estaban hablando?
Dawn decidió abrazar al ex-campeón, algo que sorprendió a todos. Cuando Alder la abrazó de regreso, la adolescente aprovechó la oportunidad para susurrarle:
—No olvide usted la suya, se ve lindo con Cynthia.
No esperaba ese comentario, pero su osadía repentina logró sacarle una carcajada que confundió por completo a los demás.
Lucas se moría de los celos con cada segundo que pasaba, ¿qué le había susurrado la chica para hacerlo reír así? ¿Desde cuándo eran tan cercanos? Tantas preguntas y sus hormonas no paraban de hacer más.
—Dawn, —dijo Cynthia llamando a la chica, la miró un poco sorprendida por su tono de voz y la adolescente admitía sentirse un poco incómoda. La mujer adulta no notó su cara y aunque lo hiciera no le hubiera importado, igual le dio un abrazo al despedirse—. Eres más fuerte y lista de lo que te das crédito. No olvides eso, ¿ok?
No se le ocurrió mejor respuesta que solamente abrazarla de regreso.
—Si tienen hambre, les dejé dinero en la cocina y el teléfono de algunos lugares con comida a domicilio, —dijo Alder llamando la atención de Barry y Lucas tomando a cada uno de los hombros—. Sé que queda demás decirlo, pero por favor no destruyan la casa. Si les pica por entrenar, pueden hacerlo en la playa abajo de la terraza.
—No se preocupe Alder, le prometo que cuidaré muy bien a Lucas y a Dawn.
—Creo que al final nosotros te cuidamos más, —murmulló molesto el muchacho.
—¡Oye! ¡No me hagas multarte otra vez!
—Muy bien niños, —dijo Alder encontrando divertida su interacción, no quería que se estresaran tanto por algo que todavía no estaban seguros si era serio o no—. Solo prométanme que no destruirán la cocina, Caitlin me mataría si le hago algo a sus muebles nuevos.
Caminaron hacia la playa, todavía con el sol en lo más alto y Alder sacó a su Volcarona. Dicho Pokemon estiró sus alas majestuosas bajo el cielo, disfrutando cada rayo solar que alcanzaba su cuerpo. Los tres adolescentes lo vieron completamente asombrados, era la primera vez que lo veían en persona. El insecto se acercó automáticamente a su entrenador y Alder le acarició su cabeza con cariño diciendo:
—Lindo día para ser tipo fuego, ¿verdad?
El Pokemón respondió con un sonido satisfecho y feliz.
—¿Nos das un jalón a mi y a Cynthia?
El insecto respondió con un zumbido positivo y aterrizó en la arena, mirando a ambos adultos con altas expectativas en sus ojos. Así ambos se subieron y se sujetaron fuertemente en Volcarona mientras que empezaba a volar. Le costó un poco ajustarse al peso extra, pero era fuerte y logró tomar una altura considerable antes de salir disparado por el aire.
Lucas, Dawn y Barry los observaron desde la playa, viendo cómo poco a poco su figura desaparecía en el cielo. Sus vacaciones ya habían sido interrumpidas cuando Kukui apareció en su puerta y ahora parecía tornarse en algo más serio de lo que esperaban. Se vieron entre los tres y automáticamente se tomaron las manos sin dudarlo, lo habían hecho antes de la pelea decisiva contra el Team Galactic y ahora, ante un peligro desconocido, lo hicieron también.
No tenían idea de lo que les esperaba, pero mientras se quedaran juntos... estaban listos.
Notas del autor: Ok, este capítulo es como una recapitulación completa de mi trabajo. Yo sé, quedó denso, pero antes de saltar a la siguiente "etapa" de la historia (la cual seguro me iré al carajo), quería cerrar bien esta. Algunas aclaraciones:
-según mi historia/universo, Iris empieza a ser oficialmente campeona entre los eventos al final de BW2, me gusta la idea que volverse campeón va más allá de solamente ganarle al anterior y que hay todo un proceso burocrático que puede atrasar todo y que el día del debut de Iris fue el mismo que Rosa apareció para retarla. Yo sé, me complico por gusto, pero es mi historia XD XD
-Sé que pueden aparecer o ser mencionados los protagonistas de los juegos, pero los principales siempre serán los de Sinnoh (sorry, es la clase de historia que es)
Que Marshadow sea tan amistoso sale de la idea que en los juegos tienes a un Pokemón que te quiere matar y después de atraparlo, se pone a jugar contigo o le puedes dar bocadillos. Yo me imagino que Lucas es de las personas que muestran su madurez cuando alguien necesita ayuda, pero cuando trata de hacerlo conscientemente le cuesta mucho.
Respecto a cuándo saldrá el próximo capítulo… no lo sé, el 2020 comenzó fuerte y por eso me tardé tanto en subir este capítulo. Me disculpo si se sintió denso pero en serio quería recapitular algunos eventos que serán importantes en el futuro.
Por último quiero agradecer sus comentarios, en serio me animan a seguir escribiendo aunque tenga una vida tan ocupada. Me cuesta horas de sueño pero honestamente, mientras que sepa que hay alguien allá afuera disfrutando mis historias, me siento feliz y satisfecha.
