.
.
.
Capítulo XVI
Sakura
Morir
Todos mis sueños, al menos, en los que me he dedicado a repasar después de tomar brevemente consciencia, tienen una naturaleza tan única como cada una de las vivencias de mi vida. Parecen ser su reflejo fiel, o mejor dicho, son como volver a caminar por los lugares en donde nunca más regresé reconstruidos de una manera vívida y magnífica. Todos ellos son tan extraños, tan raros, tan confusos, pero al tiempo, tan únicos, como si se tratara de una huella dactilar, o un copo de nieve. En algunos, he tomado decisiones sabias que han dado finales buenos, y otras malas que se convirtieron rápidamente en pesadillas, provocándome miedo y confusión.
Me recordaban casi de manera fiel cómo era la vida real.
Siempre, pero siempre, prendiendo del hilo de nuestras decisiones, enmarañándose, rompiéndose o templándose, pero siempre y absolutamente siempre dependiente de ellas. ¿Cuántas veces no había errado en mi vida? ¿Cuántas veces más no habría lastimado o cometido faltas graves, hiriendo a seres a quienes tenía alta estima?. Infinidad de veces, eso era seguro. Pero, a pesar de que eran momentos que no disfruté en lo absoluto, fueron sin duda alguna más las ganancias en carácter y templanza para mi personalidad que las perdidas. Errar y aprender siempre ha sido necesario, y para aprender también era necesario recordar.
Durante tanto tiempo, me aferré de corazón a esos recuerdos, sabiendo aprender de ellos o viéndoles desde nuevas perspectivas totalmente distintas para identificar qué decisiones puedo tomar en el presente. En resumen, para mí, recordar era volver a vivir y sanar a partir de ello. Pero ahora, solamente eran tortura.
Era como vivir una espiral continua de tinieblas y, a decir verdad, un poco de dolor.
Lo planteo con agudeza un poco antes de volver a sumirme en un sueño profundo e intranquilo, del que apenas sí puedo recordar lo que vi. No obstante, al despertar sola, siento regresar aquella sensación dolorosa que entra de súbito en mi cabeza y me hacen llorar en silencio. Algo no está bien conmigo, los latidos de mi corazón lo están anunciando.
¿Qué es lo que ocurre? ¿Qué me sucede? ¿Por qué no me puedo mover a voluntad?.
He perdido el sentido del tiempo. escuchar las cosas que ocurren a mi alrededor, pero poco o nada puedo hacer para reaccionar o moverme de mi sitio y decir ¡Estoy aquí! ¡Estoy bien!. Pero dudo si estar bien es algo que me defina ahora mismo ¿Realmente lo estoy?.
No.
No lo estoy, no lo estoy, pero me niego rotundamente a creer que es así. No quiero pensar en que mi vida se pueda extinguir sin siquiera pensarlo, de manera súbita y sin anuncio alguno. No tengo muy claro cómo llegué aquí, pero tengo lejanos recuerdos desgarradores con Sasuke. Él llora, y yo también, siento mi corazón desgarrarse como un trozo de papel de nuevo. Pero, ¿Por qué tanta tristeza? ¿Por qué este dolor que no tiene igual me ha llegado de nuevo a la mente?.
Nada tiene sentido. Tengo tanto miedo y dolor que siento que las mejillas se me humedecen. ¿Estoy llorando?. Creo que sí.
Entonces, escucho unos pasos acercarse a mí.
-¿Qué es la vida? ¿Es solamente acaso todo este maldito círculo infinito de sucesos que no podemos contener o repetir de ninguna manera?.
Me muevo con tanta desesperación como puedo, pero mi cuerpo no responde. Empiezo a quejarme, pues poco a poco siento un dolor terrible recorrerme desde la cabeza a los pies, sacudiéndome como un shock eléctrico desde adentro que me quema la piel. Luego, tirito de frío, mis dientes castañean y mi mandíbula se tensa intentando no gritar.
¡¿Qué es todo esto?!.
Me concentro tanto como puedo para salir del trance al fin y mitigar el dolor corrosivo que me carcome desde adentro, pero solamente logro abrir los ojos y oír cómo la lluvia golpea las paredes del lugar en donde estamos. La voz es de un hombre, es calmada y dulce, tal vez es una voz que reconozco pero no puedo decir con certeza de quién se trata.
Siento como sus dedos recorren mi frente y se dirigen a mi nariz. Su caricia es gentil y tan delicada que me hace desesperar por saber quién es. Solo entonces puedo abrir los ojos, aunque el esfuerzo hace que los cierre de inmediato de nuevo.
-Sakura…-Entonces, su mano tibia me atrapa una mejilla-Dame un segundo. ¡Enfermera!.
Escucho ruidos que se acercan a mí, siento pisadas de muchas personas, alguien me toma con algo de fuerza por los hombros y me acomoda, de manera que quedo casi sentada entre almohadas. Estoy intentando despertar, pero no puedo.
-Es el efecto de los dopajes. Se repondrá en poco, señor Sabaku.
-Gracias Lian. Puedes retirarte.
Me concentro, es Gaara. ¿Qué hace Gaara junto a mi? ¿Qué es lo que sucede?. Escucho el ruido de las máquinas con mayor claridad, como entrando completamente en consciencia de repente. Intento abrir los ojos de nuevo, y lo hago, pero los párpados me pesan tanto que el esfuerzo se extiende casi cinco minutos sin pausa.
-Gaara…
Susurro. Mi garganta está tan seca que siento como si el aire que me pasa fuera de un puñado de metal.
Gaara no está vestido con la elegancia de siempre, nada del paño pulcro de confección italiana, solamente una polo vinotinto y un jean que se veía demasiado arrugado como para tratarse de la vestimenta de un hombre de negocios. Sus ojeras estaban tan marcadas que me sorprendí por un instante detallándolas, ¿eran normales? ¿O se trataba de que mi viejo amigo estaba más pálido de lo usual?.
-No te esfuerces Sakura. En un instante llegará el doctor Hang.
-¿Hang?.
Mi cabeza está en blanco. Ni siquiera tengo más preguntas, pues me encuentro demasiado confundida. Gaara asiente, y sostiene una débil sonrisa en los labios.
-Así es. Tienes la fortuna de que se ha instalado por estos días en Shanghai. Se ha hecho cargo de tu caso.
Me acomodo mejor en la cama, me siento débil, pero la fuerza se recobra poco a poco.
-¿Qué es lo que me ha pasado?.
Gaara se sienta poco a poco en la cama, apenas ahora me fijo que se trata de la habitación de un hospital.
-¿No lo recuerdas?.
Deslizo la mirada lentamente, enfocándome en la pared blanca. ¿Recordar? No podía recordar nada. Con la excepción de unas cuantas cosas, mi mente estaba en blanco.
-No.
Gaara se muerde el labio inferior. Era su señal de nervios.
-Tuviste una pequeña crisis hace dos días.
Frunzo el ceño. Pestañeo, y abro la boca, pero no puedo pronunciar palabra. No lo entiendo. No entiendo nada.
-No… eso no es, no es posible.
Él me toma de la mano. Su caricia es sutil y delicada, tanto que me produce cosquillas.
-Bueno, siendo francos, a más de uno casi nos ha dado un ataque parecido. De todas formas, hemos manejado discretamente tu condición.
-No te refieras a mí como si fuera una paciente terminal.
Gaara vuelve a sonreír. Un rayo de luz se posa en sus ojos aguamarina.
-Bueno, incluso las mujeres más sanas tienen crisis de nervios. Nos diste un susto demasiado grande, pero estás estable ya.
Frunzo el cejo.
-¿Y mis hijos?.
-Sarada y Daisuke no se han enterado, todo el tiempo han estado con Hinata y Hanabi en su reserva en Xugong. Al parecer, han comido tanto pescado que han jurado nunca más volver a probarlo.
Suspiro largamente. Tengo algo en la punta de la lengua, pero prefiero quedarme en silencio. ¿Y Sasuke? ¿Fue por él por quien tuve la crisis?. Empiezo a tener un montón de imágenes en la cabeza. Estoy en la junta de cierre de año fiscal, y las cifras me gritan a viva voz que algo no está bien. Mi pecho se agita, y tengo ganas de gritar.
-Algo no está bien.
Gaara baja la mirada. Su sonrisa ya no es real, es una falsa que acentúa los años que han pasado por su rostro.
-Tranquilízate Sakura. Ten en mente que sólo si te tranquilizas, podrás ver a tus hijos. Ya todo está arreglado.
-¿Arreglar qué? ¿Qué ha ocurrido?.
Él decide apartar la mirada y levantarse con suavidad. Noto movimientos erráticos, no tan cuidados y bien pensados como a los que Gaara nos tiene acostumbrados.
-Es mejor que descanses, apenas despiertas de un largo sueño. Traeré comida para ti.
Gaara se levanta y me deja sumida en una sensación que conozco muy bien. Era como viajar en un tren furioso, uno cuyo destino desconocía y que sentía estaba por descarrilarse. Había sentido un par de veces esta sensación antes, como cuando me unieron forzosamente a Sasuke, o cuando había recibido la noticia de la súbita muerte de Fugaku y Mikoto.
Sentí ganas de llorar y vomitar al mismo tiempo, un dolor de cabeza espantoso hizo que cerrase los ojos de nuevo. Y podía sentir cómo los tranquilizantes se estaban evaporando, tenía ganas de salirme de mi piel o de tirarme por una ventana con una ansiedad sin precedentes. Si tan sólo pudiera saber qué era lo que había ocurrido para que me pusiera de esta manera.
Me llevé una mano a la cabeza, me repasé el cabello y respiré lento, intentando regular mi corazón desbocado. Casi podía sentir mi cuerpo brincar con cada pálpito, la sangre se pegaba furiosa en mis oídos, generando un ruido blanco que conocía muy bien antes de caer sumida en un desmayo fulminante.
Prueba mejor, Sakura. ¡¿Qué carajos ocurrió?!.
Cierro los ojos fuerte, muy fuerte, impidiendo que la luz del día se filtre aun a través de mis párpados cerrados. Algo empieza a llegar a mi cabeza de a pocos.
Dos días antes.
Edificio de USN Group.
Shanghai, China.
La conocía. Definitivamente, la conocía.
Agudicé mi mirada a través de la penumbra en la que la sala de juntas estaba sumida. Gaara estaba hablando de sus cifras brillantes e inversiones multimillonarias, pero no podía concentrarme lo suficiente con esa idea rondándome en la cabeza. Con algo de esfuerzo, pude encontrar el cabello perfectamente liso de color negro de la mujer que estaba en la fila de asistentes personales que muchos habían decidido traer a la junta. Extrañé a mi Matsuri por un instante, pero recordé que le habia encargado varios trabajos para esta mañana.
Sasuke tenía una nueva asistente. Bueno, eso era normal. Pero lo que no era del todo normal era que yo reconocía a su asistente de alguna forma, y no precisamente del ámbito empresarial. No.
Sólo que no recordaba con exactitud de qué se trataba. ¿La conocía en un banco? ¿Una tienda? ¿Vivían en el mismo distrito, acaso?. Detuvo el gesto repetitivo que hacía con su dedo índice sobre la mesa, ya lo tenía.
La recordaba de una de las fotografías de los hospitales pertenecientes a USN Group. Más exactamente en la página web de su sucursal en Aoyama, junto a la tía de Naruto y archireconocida médico Tsunade Senju, quien era, además, la directora científica del lugar. ¿Era ella alguien importante para Tsunade?. Ahora que lo pensaba mejor, creía haberla visto también en alguno de los pasillos del hospital cuando tenia que hacerme mis revisiones de rutina. Sí, ahora podía recordar su rostro tan claro como el agua. Era una médico, ¿haciendo de asistente de Sasuke?.
Me removí con incomodidad, era increíble como Sasuke podía cambiar de amantes para hacerlas pasar como sus asistentes. Sentí un golpe bajo en el estómago. ¿Qué era esto?. Ah sí, el sabor de la dulce verdad.
Supongo que puse una cara de muy pocos amigos por que Itachi se me acercó y me preguntó si todo iba bien. Solamente asentí, intentando suavizar mis gestos, pero finalmente admití que me sentía el doble de abrumada que la primera vez que empecé a notar los cambios del que se hacía llamar mi esposo. O acaso, ¿Siempre había sido así?.
Volví a sentir ese golpe en el estómago. Ese hombre recto, cariñoso y perfectamente educado que fue mi esposo durante tanto tiempo ¿Nunca fue así?. Pestañeé sintiéndome abrumada. Odiaba esto, lo detestaba a niveles que no podía comprender.
En un instante, mientras intentaba concentrarme verdaderamente en la presentación de Gaara, el proyecto de nuestra compañía y la suya salió a la luz. Francamente, era una gran inversión: la construcción de numerosos centros médicos en el sureste asiático y dos megaproyectos de tecnificación médica eran un enorme arreglo que, además, parecía no querer despegar por mi divorcio con Sasuke. Rodé los ojos de manera inconsciente.
-¿Cuándo iniciaría el proyecto, señora Haruno?.
La siseante voz de Maksim prorrumpió en mis pensamientos.
-El proyecto iniciaría justo a principios del próximo año, queremos potencializar los ingresos de la empresa Uchiha con una nueva fórmula en la banca que vaticina buenos resultados.
-Creí que sus relaciones…-Maksim añadió mucha malicia en sus frases, eso lo doy por sentando-…económicas habían cesado recientemente.
-El CEO a mi lado se ha encargado de que no sea así-Señalo a Itachi, quien asiente con severidad ante la mención. De repente, veo como Sasuke se levanta de su lugar y se marcha, poniendo una disculpa en el aire. ¿Qué carajos sucede y aun no me he enterado?.
Maksim asiente.
-Quiero recalcar que nuestras conjeturas sobre el mercado asiático son las más acertadas en términos de especulación y consumo, sin ofender Byung Chul…-giro hacia el coreano que es nuestra competencia más directa-Todos los movimientos han sido enormemente planificadas, y la mayor parte de nuestros fondos se encuentran asegurados por terceros. Mi padre, quien no se encuentra hoy presente, se ha encargado durante más de cuarenta años de hacerlo de esa forma.
Itachi estira las piernas.
-No quisiera que imprimiéramos un tono alarmista en nuestros asuntos en esta reunión, después de todo, se trata de una parafernalia más en donde tenemos que vernos la cara para cooperar y ayudarnos y no para mostrar nuestro lado más débil. Sabemos como empresa que la crisis estadounidense nos ha golpeado con mayor impacto de lo que se tenía esperado, pero gracias a personas como Kizashi y como Sakura, los efectos no fueron devastadores.
-Mi empresa espera una recesión pronto. Hemos comenzado despidos masivos desde la semana pasada-mencionó con esa voz ronca y gruesa Xeng Xi, cuyas arrugas del cuello se movían ante cada gesticulación-Sé de buena fuente que lo mismo ocurre con Maksim, con Rock Lee, con Xuang Feng y con los Okama. Todo por… por no haber previsto este ciclo de receso.
-El mercado chino está asegurado al menos…-menciona Byung Chul-…el coreano empieza a cojear y está demostrando signos de estancamiento económico, presiento que Rusia tiene la misma suerte.
-Nada que una buena guerra no solucione…-menciona Maksim mientras lleva un poco de agua para mojar la palabra. Todo el mundo se tensa en la sala, se sabe muy bien que las relaciones con Ucrania y la parte suroriental de Europa están prácticamente muertas. No podemos acceder a ellas, pues están plagadas de inversiones occidentales.
-Maksim no es tiempo de pensar en guerra.
-El mercado de los míos son las armas y los equipos tácticos, los mercenarios, el equipo militar….-Maksim se bate en su asiento, como un pavo real-….el ingreso de los Sabaku asegura equipamento médico, los Gazalleh, Haruno, Hyuuga, Uzumaki y las familias árabes garantizan combustible y estructuras arquitectónicas de reconstrucción. Los Lee generan aviación y transporte…Todo es tan sencillo.
-Estás perdiendo la cabeza, Maksim.
Dice Byung Chul.
-Con una guerra declarada acabarías con factorías en un abrir y cerrar de ojos. Mi empresa depende de ello.
Habla Xeng Xi.
-Si vendes para ambos bandos, no atacarán tus factorías mujer…-pestañeo ante la contundencia de Maksim con tanta impresión que apenas puedo sostener la respiración.
-Seamos francos todos, joder…-digo antes de que pierda el aire-…¿Acaso no recibieron suficiente consejería como para tener reservas?.
-La última crisis nos dejó una reserva risible-Apuntó Rock Lee-Apenas se puede acrecentar anualmente en un 1.06%.
-Es una buena cifra, al menos-dice el señor Okama-Desde que acudimos a la reserva, no ha crecido en nada en los últimos dos años. Son tiempos difíciles para las energéticas.
Siento que mi plexo se pone tan rígido como una piedra. ¿Pero qué …?.
-Dime buenas noticias Itachi.
Digo antes de creer que las bonitas cifras en mis escritorios son puro maquillaje.
Itachi desliza la mirada de un lado a otro, tiene los ojos como dos rocas. Impenetrables.
-Hemos tenido escapes de acciones el último año. No sabemos cómo contener a ciertos inversionistas, muchos de ellos eran valiosos socios de la empresa-Caigo lentamente hacia atrás, viendo cómo todo cobra mayor sentido ahora. ¿Era eso? ¿De eso se trataba el juego entre Sasuke, Naruto e Itachi?-Podría contar entre esos valiosos socios al señor Uzumaki, nuestro amable anfitrión de hoy. ¿No es así?.
Naruto tiene una mirada tan filosa que podría golpearme una cachetada con ella.
-La alianza sigue en pie. No hemos hecho nada que no ratifique nuestra sociedad.
Neji, quien se encontraba silenciado todo este tiempo, levanta su rostro y se dirije a Maksim.
-Azzam, Naruto y mi persona, podemos contar con el apoyo de la familia real saudí y de gran parte del circuito occidental. Sabemos que esta se trata de una mesa de cooperación interempresarial, que se ratifica con nuestra asistencia. Por ahora, el panorama es variado y sabemos que muchos no cuentan con un buenas cifras, pero de esto se trata, de buscar modos.
-Que no involucren una guerra insensata, por favor-dice Gaara, quien mira fijamente a Maksim.
-Tú serías el primer beneficiado de ella.
-¡Suficiente!-el señor Okama, un hombre con el talante de un veterano de guerra da un bastonazo en el piso que nos ensordece por un instante-Hemos venido a proponer soluciones. Y así como lo ha dicho Sabaku-san, no apoyo la moción de la guerra.
-Pienso que debería ser reconsiderada…-dice Azzam-…Sé por experiencia que aquello de los bandos solamente es para la plebe, si logramos generar los contactos suficientes, podremos ser los proveedores de las dos partes al mismo tiempo.
-¿Devastar media Asia para surgir?-digo casi aterrada.
-No tendría que ser una Tercera Guerra Mundial, querida…-dice Maksim-…un país pequeñito y obsoleto que requiera de un repunte económico parcial o total en algunos años nos retribuirá lo invertido con una tasa de más del 300%.
Todo es tan absurdo para mí, que incluso el problema de los inversionistas de la empresa de los Uchiha se desdibuja y pierde impacto.
-Una guerra implica la fuga de inversiones en las ciudades alpha. Al menos, eso es lo que los estudios comprueban.
-Si es pequeña, a duras penas tocará a las gamma-dice Maksim, como si la predicción de los impactos se hiciera de manera adrede.
-Digan lo que digan, los Haruno no están interesados en esta moción.
Apunto, así sea la única posiblemente que se quede atrás.
-Por tanto…-pronuncia Naruto-…Ni USN Group, ni FLAM Co, ni Uchiha Co, apoyan la moción.
Maksim chasquea la lengua.
-¡Son imposibles! ¿Corea del Sur no fue la mejor estrategia mercantil antes trazada? ¿No se han dado cuenta de ello?.
-Se trata de la estrategia del disfraz, no estamos hablando directamente de la retribución realista-dice Byung Chul. Aunque muchos consideraran el "Miracle of the Han River" justamente eso, un milagro, solo se trataba de una vieja artimaña que consistía en un disfraz temporal, muchas veces ajustado al Kondrátiev y que servía de anzuelo para inversionistas occidentales, quienes aseguraban realmente el crecimiento económico del país de manera posterior y volvían el mercado seguro para nosotros.-Y viendo las cifras… tendríamos que hacer milagros en siete economías muy distintas.
-Una jodida pesadilla-dice Naruto, quien se lleva las manos a la cabeza.
Todos quedamos en silencio, incluso el parloteador de Maksim.
-¿Y si tomamos un pequeño receso?-dice Azzam.
-¡¿Económico?!-exclama Lee.
-Un café, un café-corrige Azzam, quien luce apenado por un instante. Todos sonreímos o nos reímos abiertamente, cortando algo de la fuerte tensión de momentos antes.
-Necesito un café ahora mismo-digo mientras me levanto de mi lugar.
Cuando el dolor de cabeza tomó un punto demasiado alto, una enfermera entró justo antes de que Gaara reapareciera con una bandeja entre las manos. Tiene el cabello rojo tan revuelto que me hace sentir diez años más joven de nuevo, aunque, claro, el presidente de H&C Company no es de ninguna forma un hombre muy adulto.
-Relájese señora Haruno, hemos puesto tranquilizantes nuevamente.
-Parece como si tuviera un taladro en el cerebro.
-El doctor Hang estará con usted en un instante.
Gaara se hace un lado después de responder la profunda reverencia de la enfermera, y se sienta a mi lado, esperando en silencio y acomodando la bandeja en la mesa junto a mí.
-¿Cómo sigues?.
-No entiendo nada de esto, no entiendo…-puedo sentir como vuelvo a llorar-Estoy tan confundida, me siento abatida y ni siquiera sé el motivo.
Gaara extiende su mano, y atrapa la mía. Su tacto es cálido y suave.
-No quiero que fuerces nada, y te concentres en tu recuperación. Tus padres…
-No pueden dejar sus labores por mi culpa-blanqueo los ojos-Yo casi tengo 30 años Gaara, no quiero a nadie aquí más que a mis hijos.
Él da un largo suspiro.
-Sé que esto te malhumora, Sakura. Pero por ahora te dejaré descansar-Él se levanta, supongo que he puesto una cara de tan pocos amigos que mi mensaje de quiero estar sola ha sido captado por sí solo-Por favor, come.
Gaara se levanta y me deja de nuevo sola. Me quiero sentir culpable por la forma en que lo he tratado, pero simplemente no puedo controlar mis emociones, están desbocadas a pesar de la cantidad de medicación que recibo por las venas. ¿En serio estoy tan descontrolada?. Debía reconocer que la mayoría de mis crisis eran intensas, oscuras y muy prolongadas, pero ninguna había requerido internarme. Tal vez esta vez era distinto.
Si tan sólo pudiera recordar todo, pero me era tan difícil como intentar comer la sopa algo descolorida y poco atractiva que Gaara había traído para mí. Tal vez, solamente tal vez, encontraría respuestas llamando a alguien dentro de la junta y haría las cosas bien, como una especie de investigadora autofinanciada.
Sin embargo, cuando vino el doctor, guardó tanto silencio ante mis preguntas en mandarín mal pronunciado que a decir verdad, lucía más bien asustado y contrariado. ¿Alguien por favor podía explicarme todo esto?.
-Tuvo un cuadro de ansiedad breve. Al parecer, producido por algún estímulo intenso. Ingresó inconsciente hace dos días, hemos permitido que descanse y le hemos medicado con ansiolíticos de bajo procesamiento químico y terapias físicas no invasivas.
-En otras palabras, ¿me han tenido dormida para que no caiga en un ciclo de ansiedad del que podría no salir?.
-Hemos creído que ha sido otra cosa, las resonancias electromagnéticas, los TAC y demás exámenes no han arrojado nada anormal. Es una mujer sana con mucho estrés y trabajo sobre sus hombros, estos dos días han sido de prueba para descartar problemas mayores que hayan podido ser ignorados, pero también han sido terapéuticos.
-La cabeza me duele como si tuviera a alguien golpeándome con un martillo en el cráneo.
-A eso lo llamamos "cefalea tensional", tiene los músculos de su cuello y sienes tan tensas que generan estas jaquecas. Sus amigos resaltaron que lleva aproximadamente tres meses en un nuevo trabajo que podría estarla afectando más de lo debido, y solicitaron que se le dieran cuidados especiales.
-Estoy agradecida, quisiera saber quién me trajo aquí.
-Fue el Señor Naruto Uzumaki, en compañía del señor Gaara Sabaku.
Ahora sí, sabía menos que nada.
-¿A qué horas llegué?.
-Aproximadamente faltando quince minutos para el medio día.
Asiento, solamente había presenciado la mañana, y el resto estaba muy poco claro. ¿Serían las cifras de la crisis lo que provocaron la mía propia?.
-Es muy amable doctor.
El doctor se marchó, y me hundí con fuerza entre los almohadones. No me gustaba para nada esta sensación, la odiaba y quería recordar todo ahora mismo, pero después me sentí demasiado caprichosa y preferí enfocarme en tranquilizarme. Cuanto más me agitara intentando recordar, más tiempo duraría encerrada en el cuarto de este hospital, hundiéndome más en la confusión y la penumbra. Odiaba admitirlo, pero debía relajarme, especialmente si quería ver a mis hijos pronto.
Suspiré, y me fijé en las persianas que ocultaban el sol. Se veía un día opaco y poco luminoso allá afuera. ¿Qué estarían haciendo Sarada y Daisuke?, ¿me extrañarían lo suficiente como para preguntar en dónde estoy?, ¿Estarán molestos por mi ausencia repentina?. Si algo me había prometido a mí misma era nunca anteponer los asuntos laborales a mi familia, pero por lo visto no lo estaba logrando lo suficientemente bien.
-¿Toc toc?.
Levanté la mirada, los ojos azulados de mi amiga Temari me recibieron francos y brillantes.
-Tema…-paso algo de saliva al sentirme un poco incómoda. Al parecer, había hecho algo de vanidad estos pocos meses al frente de la empresa y odiaba que me vieran desarreglada-…Por favor, pasa.
Temari usa un vestido azul oscuro de seda que hace lucir su cabello rubio. Entra con un trench coat negro acomodado entre los brazos, cuidadosa de las arrugas. Era una mujer realmente bella y elegante. ¿Quién iba a imaginarlo?.
Temari se sienta en una silla que hay junto a la cama, está callada y creo poder ver preocupación en su rostro.
-¿Estás mejor Sakura?.
Yo sonrío.
-Estoy confundida, y malhumorada. Pero eso es más normal en mí de lo que parece.
Temari corresponde mi sonrisa, y se pone un mechón de cabello detrás de la oreja, mostrando sus pendientes dorados.
-Cuando Gaara me informó de tu estado, corrí para encargarme de tus niños y, puedo asegurarte que están en perfecto estado.
-No puedo refutar nada de eso-Miro largamente a Temari, ¿hay algo que me quiera decir pero se guarda? ¿Es justo como Gaara?-Temari… hay algo que te quiero preguntar.
Temari pestañea rápidamente. Su piel dorada se pone pálida como la nieve por un instante. Estoy harta.
-Es mejor que descanses Sakura. Han sido días difíciles para ti. He venido solamente a traer esto…-Temari introduce su mano en uno de los bolsillos del trench coat, de donde saca su teléfono móvil. Lo manipula un momento, y finalmente me lo entrega.
En la pantalla, mis dos retoños aparecen jugando con el agua del río que baja de la montaña de Xugong. Sarada y Daisuke están tan abrigados que parecen dos pequeñas bolitas de colores que contrastan con el paisaje frío de la reserva, saludan vigorosamente con las manos en compañía de los hijos de Temari y Hinata.
-¿No han preguntado por mí?.
-Lo hacen-dice ella mientras recibe nuevamente su celular-Todo el tiempo preguntan por ti, pero les hemos dicho que estás mejor y que irás a verlos pronto. Contamos con ello, ¿Verdad Sakura?.
Trato de ser sincera, pero tengo tanto rondándome la cabeza que mi asentimiento se ve robótico y poco creíble.
-Intentaré marcharme de aquí lo más rápido que pueda. Hay mucho por hacer.
-Tu madre a arribado desde Dubai para estar frente a la empresa Sakura. Y creo que será así hasta que te termines de recuperar por completo.
Mi seño se frunce.
-¿Qué? ¡Pero si solamente han sido dos días!.
Temari se acerca a mí y me toma de la mano.
-Lo han sido, pero no queremos correr riesgos innecesarios con tu salud.
-¡Estoy odiando todo esto! ¡¿Qué carajos me ocultan?! ¡Exijo saberlo ahora mismo!.
Temari se retrae y se levanta de su lugar.
-Hay cosas que es mejor no saber, Sakura. No ahora.
Y se marcha dejándome con más palabras desperdigadas en el aire. ¡¿De qué se trata este montón innecesario de misterios?!. Siento tanta rabia que tengo ganas de hacer una pataleta como si fuera una niña de nuevo. Empiezo a llorar de ira, ¿se trata de mi salud? ¿Se trata de la empresa? ¿O acaso se trata de mi familia?. Temo por todo tanto que de nuevo, el ritmo cardiaco se me acelera, y la gentil enfermera hace su entrada como era ya habitual.
Me revisa y solamente se da vuelta cuando nota que se trata de otro ataque de ira. Tengo ganas de mandar todo al carajo.
-¿Podría traerme mi teléfono?-Ella me mira, y parece fingir que no me escucha-Disculpe señorita, quisiera mi teléfono.
Ella finalmente dispone su mirada sobre mí, tiene los ojos pequeños y asustados, luce como una pequeña ratoncita acorralada.
-No puedo señora Haruno. No tenemos acceso a sus pertenencias.
-¿Y quién tiene acceso a mis pertenencias?.
-El Señor Sabaku.
-Llámelo, por favor. ¿Se encuentra aun aquí?.
Ella asiente, y pide disculpas para marcharse. Me quedo nuevamente sumida en silencio, no quiero seguir viviendo esto, no quiero. Me desespero tanto que me llevo las manos al rostro, no quiero seguir así.
Cuando siento unas pesadas fuertes y lentas, levanto el rostro.
-Dime lo que ocultan ahora. Dímelo o perderé la cabeza…
Mi susurro estaba quebrado, imagino que mi rostro era tan triste, que paralicé a Gaara por un instante apenas entraba a mi habitación.
-Sakura…¿Estás bien? ¿Llamo al doctor?.
-¡JODER! ¡¿ES QUE NO HABLO LO SUFICIENTEMENTE CLARO?!.
Gaara corre a mi lado, me toma por los hombros.
-Te diré todo, si te tranquilizas.
-¡Y UNA MIERDA! ¡TEMARI SE HA QUEDADO COMO UNA PUTA SÁBANA BLANCA CUANDO LE HE PREGUNTADO! ¡DÍMELO AHORA O SALTARÉ POR ESA JODIDA VENTANA AHORA MISMO!.
-¡Cálmate Sakura! ¡O te inyectarán más tranquilizantes!.
Tengo ganas de arrancarle la cabeza a Gaara. Creo que él puede ver la ira que se arremolina tan intensamente en mi interior y me mira impresionado. En vez de alejarse, cosa que sería muy normal, él me toma con delicadeza y me hunde un abrazo estrecho y cálido.
-¡Odio esto! ¡Lo odio!.
-Cálmate Sakura, respira junto conmigo.-Gaara se arrodilla en la cama, hundiendo mi rostro en su pecho. Puedo sentir como respira, pero simplemente soy como un animal asustado que intenta huir a como de lugar-Intenténtalo, respira.
Alguien entra corriendo, Gaara extiende su mano deteniéndoles.
-Señor Sabaku…
-Lo tengo controlado, lo tengo controlado…
A este punto, empiezo a llorar desconsoladamente. ¿Qué es lo que sucede? ¿Por qué no puedo recordar nada?. Es como si mi cabeza hubiera decidido renunciar a las memorias de hace dos días. Gaara se recuesta en la cama y me permite llorar sobre su pecho mientras acaricia mi cabeza. Qué rara situación.
Sin embargo, ahí sigo, con una especie de niebla en mi cabeza que me hace ver las cosas terriblemente mal, y llorando a cántaros. Sí, no había nadie más en el mundo que odiara más mi forma de ser que yo misma, siempre tan emocional, siempre tan reaccionaria e irascible. Durante años, creí que esa parte de mi ya había muerto, o podía ser controlada de manera simple, pero al parecer ese no había sido el caso.
-Dímelo Gaara… Por el amor que tuvimos de jóvenes, por lo que fuimos y somos…-mi voz está quebrada-…¿Es mi salud?.
-Tuviste un cuadro de ansiedad severa Sakura. Creímos que estabas llevando bien lo de tu divorcio y el trabajo, pero tuviste demasiado sobre tus hombros todo este tiempo. Siendo francos, estuviste a nada de perder la cabeza cuando te internamos hace dos días-Gaara eleva una mano en el aire, tiene un mechón de mi cabello rosa enredado entre los dedos-La secretaria de Sasuke te ingresó al hospital y llamó a Naruto para informar tu estado. Estabas consciente, pero no reconocías a nadie.
Todo lo que decía Gaara sonaba totalmente fuera de lugar. ¿Qué carajos me había ocurrido?. ¿Por qué me trajo la secretaria de Sasuke?.
-¿Es grave?.
-No…-su voz era muy baja, él no quería hablar-Es completamente tratable, además de que se tratan de ataques aislados y poco frecuentes.
-No es mi salud, ¿verdad?-Esta vez, él guarda tanto silencio que quiero volver a llorar de nuevo-¿Es…¿Es mi familia?.
Gaara guarda tanto silencio que apenas puedo verlo a la cara, sus ojos color mar están turbios.
-No quiero decirlo Sakura, mira tu reacción de hace un rato-él conduce su mano a mi mejilla, sus manos están frías, ¿son nervios?-Quiero que estés sana, fuerte, y digna para enfrentar lo que probablemente tengas que enfrentar más adelante.
-No-digo-Dímelo ahora, o la incertidumbre será la que me mate.
Gaara se levanta de su lugar, obligándome también a sentarme. Él me mira fijamente, su mirada es tan severa y cortante que hace que algo dentro de mí se desmorone aún más. Parece pensar demasiado las cosas, dubita demasiado, su boca se abre y cierra, y respira tan fuerte que creo que él será quien tendrá un próximo ataque de pánico. Mi presentimiento me dice que es algo muy serio, realmente serio.
-Sasuke…-¿Sasuke?-…Sasuke falleció hace dos días Sakura.
Nada.
No hay reacción, nada se cruza por mi cabeza. Estoy en blanco, no puedo oír nada más.
-¿Qué?.
Gaara guarda silencio, viendo cómo empiezo a hundirme poco a poco en la demencia.
-Lo siento. Lo siento tanto.-Apenas puedo sentir cuando él me vuelve a envolver en un abrazo, pero yo no tengo nada de fuerzas para percibirlo. No, no, no, no.
No.
Maldición, no.
Es una mentira, una maldita mentira.
Es una mentira.
¿Lo es?
¿Nada de esto es real?
¿Es un sueño?
¿O una jodida pesadilla?
-No es cierto… No lo es…
Gaara me sostiene el rostro.
-Joder.
Me suelta y se levanta rápido de la cama, solo entonces me puedo recostar entre ese montón de sábanas destendidas, muy lejos de las almohadas.
-…Y me ayudaste a entender que la madeja de sensaciones en mi cabeza y en mi ser no tenían otro nombre sino amor…-Gaara regresa junto a una enfermera y el doctor Hang, ambos me acomodan en la cama, y se afanan a teclear el dosificador de medicamentos. El doctor saca su linterna para ver mis reflejos, pero la luz la veo lejana y borrosa, lejana…y…borrosa…
Hola a todos(as)!
Primero que todo, quisiera pedir disculpas por no actualizar cuando prometí esta historia, retomar el ritmo de escritura ha sido complicado por diversos motivos (especialmente laborales, ya entenderán ustedes). Pero cuando la he retomado, no he sabido condensar muy bien la información y he tenido que dividir el capítulo final en dos para no hacerlo demasiado largo. Espero tenerlo corregido pronto, para así al fin poder subirlo y culminarlo.
Mil y mil gracias a quienes siguen esta historia. Les guardo en mi corazón con un enorme sentimiento de cariño y gratitud.
Luz para ustedes.
LdC.
