Natsu

Manhattan, New York

Salí del ascensor el lunes siguiente por la tarde, notando que las luces seguían encendidas en la sala de juntas. Confundido, me dirigí a cerrarlas, pero vi a Lucy sentada sola al final de la mesa.

Estaba flanqueada por varias cajas de archivos y sosteniendo una de mis mejores plumas de diseñador entre sus dientes.

La miré mientras ojeaba a través de su cuaderno, recordando cómo había intentado una vez encontrar muchas formas para deshacerme de ella cuando empezó. Como realmente traté de conseguir que se fuera.

Nunca fue personal, y nunca porque ella fuera horrible. En realidad, era la mujer más inteligente que había conocido, la mejor asistente ejecutiva que había contratado, pero su desafortunado error era ser sexy como el demonio. Más allá de sexy como el demonio.

Absolutamente impresionante, sus claros ojos avellana complementaban perfectamente su largo cabello castaño y labios hinchados y rosados. Su risa ligera y ronca era lo suficientemente sexy para atraer la atención de cualquier hombre, y poseía un interminable guardarropa de vestidos ajustados a sus curvas que en realidad esperaba ver todos los días.

Durante meses, quería ver su boca de listilla envuelta firmemente alrededor de mi polla. Quería doblar su culo sobre mi escritorio y llenar su coño con mi pene mientras la cogía por detrás, pero sabía mejor que nunca que no haría realidad esa fantasía.

Hubo sólo unas pocas veces en las que había sido descuidado, cuando dejé que mis miradas se prolongaran por ella un poco demasiado, o cuando llevaba un tono particular de vestido que dejaba poco a la imaginación.

Tosiendo, de repente alzó la vista y me notó mirando desde la puerta. Sus mejillas se ruborizaron y se aclaró la garganta.

¿Puedo ayudarle en algo, señor Dragneel?

No recuerdo haberle dado mi permiso para venir a mi piso hoy.

Eso es porque no lo hizo. —Se encogió de hombros—. ¿Y?

Y, a menos que me oiga personalmente decir las palabras: "Entre en mi despacho" o "Sí, tiene permiso para sentarse en mi sala de juntas y hacer su trabajo", su culo está invadiendo este espacio.

Oh, ¿en serio? —Se encogió de hombros nuevamente. Luego sacó su teléfono celular y sonrió, golpeando el "grabar" en esa maldita aplicación de conversación—. ¿Podría repetir lo que estaba diciendo,señor Dragneel? Es decir. ¿Natsu Dragneel, de Dragneel Publishing? Particularmente que "su culo está invadiendo" este espacio...

Cerré la puerta, caminando inmediatamente a mi oficina. En el segundo en el que encendí las luces, Gray se volvió del armario de bebidas y levantó una botella de champán.

¡Felicitaciones! —La desabrochó, dejando caer la espuma espumosa sobre la alfombra.

¿Cuál es la ocasión? —Me quité la chaqueta y me senté detrás de mi escritorio.

Tres cosas, en realidad. —Sirvió dos vasos y se acercó, entregándome uno—. Primero, el más obvio, has tenido el mejor año para cualquier editor en el país. Dos, has pasado un año entero sin apareceren la portada de un tabloide o involucrarte en ningún escándalo sexual.

Eso no debería ser un logro, Gray.

Lo es cuando se trata de ti. Créeme.

Traté de pensar en la tercera cosa y decírsela antes, pero no tenía idea de lo que podía ser.

Y tres... —dijo—. Parece que has hecho lo imposible. Has mantenido la misma asistente ejecutiva durante más de un año. Puedes darme las gracias un millón de veces más tarde por encontrar a Lucy Heartfilia.

Me tragué mi bebida de golpe ante el sonido de su nombre y rodé los ojos. Estaba pensando en caminar de regreso a esa sala de juntas y decirle que se inclinara sobre la silla.

O tal vez debería joder con ella sobre la mesa... No. El piso…

Um. ¿Hola? —Gray agitó su mano delante de mi cara—. ¿Estás ahí, Natsu?

Mis disculpas. ¿Qué estabas diciendo?

Estaba diciendo que es bastante irónico que la única vez que encuentres a una ayudante que dure un año, ella decida marcharse. —Se rio—. Loco, ¿verdad? Me aseguraré de que encontremos a alguien tan bueno cuando salga.

¿Qué? ¿Qué quieres decir con que se va? - Bebió de golpe su bebida.

Me puso como referencia para algunos trabajos para los que ha recibido entrevistas y han dejado los mensajes de voz pidiéndome que llame y responda algunas de sus preguntas. —Sacó su teléfono—. Hablando de eso, necesito programarlos mañana en algún momento.

¿Qué compañías? —Mi sangre estaba hirviendo repentinamente.

Los habituales ladrones de grandes empleados. —Rio de nuevo— Apple, Microsoft y Amazon.

¿Y por qué diablos no…? —Cambié mi tono—. ¿Por qué no me utilizó como referencia?

¿O incluso jodidamente me dijo que se iba?

Se encogió de hombros.

Probablemente asumió que estás muy ocupado y no tendrías tiempo de llamar a la gente. O tal vez asumió correctamente que yo soy la mejor opción.

Cambió de tema y empezó a hablar sobre las proyecciones del próximo trimestre, pero sólo pude escuchar a medias. Estaba furioso ante la audacia de Lucy de pensar en irse.

Le estaba pagando más del doble de lo que pagué a cualquiera de mis anteriormente asistentes ejecutivas —merecidamente claro, y elpaquete de beneficios se adaptó específicamente para ella; el día que descubrí que amaba y prefería la versión en tapa dura de las novelas, le agregué un mandato al contrato donde recibía quinientos dólares en libros de tapa dura al mes para cualquier librería que quisiera. ¿El día que descubrí que no tenía su propio coche y estaba tomando un taxi de ida y vuelta al trabajo y conferencias? Añadí un mandato a su contrato que le dio acceso ilimitado a su propio coche privado y conductor por laciudad. (Ningún otro asistente ejecutivo en el edificio había tenido su propio auto de la ciudad, y me había asegurado de que nadie más en la compañía supiera de este arreglo. Incluso Gray.) Y el día que me enteré de que realmente quería ser una asistente profesional y, finalmente, subir a las filas de CEO de una empresa algún día, pensé que había encontrado un socio de negocios altamente potencial para el futuro.

Pero ahora, no estaba tan seguro. ¿Añadiendo eso al hecho de que ni siquiera me dijo que estaba considerando irse?

Eso era jodido.

Eso era la guerra.

Así que estuve pensando. —Gray seguía balbuceando—. Si ponemos más de una inversión en la producción de audio para el segundo trimestre del próximo año…

¿Cuánto le ofrecen las otras compañías como sueldo? —Lo corté—. ¿Están pagando mucho más de lo que nosotros le pagamos?

¿Qué? —Retrocedió—. ¿Has oído algo de lo que dije en los últimos cinco minutos?

En absoluto. —Ni siquiera intenté fingir lo contrario—. ¿Cuánto le ofrecen? —Parpadeó.

En realidad, ni siquiera respondas eso —dije—. Envíeme esas preguntas de las compañías, y cualquier otra nueva que consigas. Seré su referencia.

Natsu

Manhattan, New York

Aquí está cada reporte que pidió, su lista frontal del mes que viene, y su café. —Lucy bajó una taza y un montón de carpetas frente a mí la siguiente tarde.

Estaba usando un brillante vestido azul que se aferraba a sus caderas y exponía el frente de sus pechos, y mi polla había estado dura al segundo que la vi esta mañana.

Incluso durante su presentación a los internos hace horas, me había quedado quieto en el salón de juntas y traté de enfocarme en algo más mientras las palabras dejaban su seductora boca, pero no sirvió de nada. Los pensamientos de doblarla sobre cada superficie de mi oficina solo estaban poniéndose peor cada día.

¿Le gustaría algo más, señor Dragneel? —Se ajustó la correa de su expuesto sujetador, me sacudió de mis pensamientos.

¿Qué tal el reporte de Danbury? —pregunté.

Lo hice.

¿Los archivos de Porterfield?

Lo hice hace semanas.

¿Tienes los títulos de la lista negra de…?

¿Faith Sarandon siendo contratada y firmada? —Me cortó y cruzó los brazos—. Sí. Como tengo todos los catálogos restantes de la lista negra de los otros veintidós autores que me pidió que consiguiera. Están muy felices por su llamada generosidad. ¿Algo más?

En realidad, sí. —Ignoré la manera que había dicho 'generosidad' y abrí el cajón de mi escritorio. Saqué su carpeta personal y lo puse en la mesa—. Estaba mirando tu contrato de empleo y asegurándome que estuviera al día. Estás actualmente afiliada por dos años más. ¿Eso todavía es correcto?

Por todo lo que sé —sonrió—, eso sería cierto.

Entonces, ¿nada ha cambiado y eres bastante feliz trabajando aquí?

Seguro. —Apartó la mirada de mí y se aclaró la garganta—. ¿Es todo lo que necesita de mí, señor Dragneel? Tengo toneladas de trabajo para hacer hoy. Tenemos la reunión de Somerstein al mediodía.

Recogí un bolígrafo y deslicé el contrato a lo largo del escritorio.

Hice un ajuste salarial al contrato. Si firmas, puede ser procesado tan pronto como este viernes.

Recogió el papel y finalmente me miró, sus deslumbrantes ojos avellana encontrándose con los míos.

Yo um… ¿le importa si lo miro más tarde?

me importa. Míralo ahora.

Apretó los labios, pero no dijo ni una palabra. Pasó por los papeles, deteniéndose en la página del salario y sus ojos se ampliaron.

Esto es... —Parpadeó algunas veces—. Es un claro aumento.

Lo es. —Estreché los ojos—. Creo que deberías firmarlo.

Espere un minuto... agregó una clausula incompleta —dijo, leyendo suavemente—. Yo, Lucy Heartfilia, estoy de acuerdo en permanecer en Dragneel Publishing por un mínimo de cuarenta y ocho meses, y a menos que renuncie, nunca daré oportunidad alguna a una empresa rival.

Hay un set de bolígrafos frente a ti. Yo prefiero el negro.

Bajó los papeles y retrocedió.

Necesito tiempo para pensar en esto.

¿En qué necesitas pensar exactamente? —Estaba más allá de confundido—. La oferta es el triple de lo que estás actualmente recibiendo, lo cual es algo, ya que estás actualmente haciendo el doble que cualquier otro asistente ejecutivo aquí hace.

Supongo que no me gusta comprometerme con algo a menos que no esté cien por ciento segura que sea al menos bueno y de alguna forma placentera para mí.

Definitivamente será más que 'buena' y extremadamente placentera para ti.

¿Se está refiriendo a este trabajo, señor Dragneel?

¿A qué más estaría refiriéndome?

Silencio.

Um... —Se aclaró la garganta, tomando otro pequeño paso atrás—. Seguramente usted mismo no firma contratos solo leyéndolos una vez.

Lo haría si fuera un contrato como este.

Murmuró algo bajo su aliento que no pude pillar, y luego el teléfono en mi escritorio sonó. Manteniendo los ojos trabados en los de ella, respondí.

¿Sí? —respondí.

Hola. —Era Gray—. Estoy contento de atraparte antes de la reunión de Somerstein. Acabo de recibir una llamada de la Corporación Hilton y me dieron tu línea directa, así que trata se estar disponible para sus preguntas en unas horas. Ya les dije que Lucy era asombrosa, pero necesitan una segunda referencia y más directa. Quieren detalles que no tengo, así que trata de ser específico.

Definitivamente haré eso. —Colgué, todavía mirando a Lucy—. Entonces, ¿cuánto tiempo necesitarías para repasar mi propuesta?

Un par de meses debería ser suficiente.

¿Meses? —Apreté la mandíbula.

Sí. —Me miró—. Meses. Trabajar para usted por un período extendido de tiempo es mucho en que pensar.

Silencio.

Bien. —Recogí los papeles y los regresé a mi cajón—. Puedes largarte de mi oficina ahora.

Sacudió la cabeza y bajó la mirada a mis pantalones, sonrojándose antes de irse del cuarto. Me senté en mi silla y sacudí la cabeza. Estaba confundido y enojado por el hecho de que no solo me había mentido en la cara, sino que además estaba rehusándose a admitir que estaba mirando otros trabajos. Eso, y que todavía se estuviera metiendo bajo mi piel con sus mentiras sexys.

Entones otra vez, si quería jugar juegos, yo podría hacer lo mismo...

Mails

Asunto: Reporte#235 Del Comportamiento De Pendejo

(¿Puedes Creer Que Todavía Estoy Manteniendo La Cuenta?)

Hoy se suponía que le diéramos vueltas a los títulos literarios de ficción que serían introducidos en primavera. Le envié por email mis mejores elecciones LA SEMANA PASADA, pero ya que él "no recuerda," me pidió que REHICIERA el reporte entero de 200 páginas en una hora.

¡Una hora!

Por supuesto, hice más de una copia de esto, por lo que realmente no tuve que rehacerlo, pero que le den. Que le den duro.

Tú mejor amiga,

Lucy

PS: ¿Es triste que, dejando a un lado el comportamiento de pendejo, todavía hace que mis bragas se humedezcan más de una vez ala semana?

Asunto: Re: Reporte#235 Del Comportamiento De Pendejo

(¿Puedes Creer Que Todavía Estoy Manteniendo La Cuenta?)

¡Escribiste mal! ¡Estamos en el reporte #335 del comportamiento del pendejo, no en el #235! :) ¡Y BRAVO por hacer copias! ¡Qué manera de pensar inteligente! ¡Ugh, no puedo esperar hasta que renuncies! Quiero decir, donde sea que termines después, probablemente no obtendrás todos esos beneficios desmesurados, pero no tendrás que tratar con él así que es más que una justa compensación.

Tú mejor amiga,

Levy

PS: No, pero solo porque todavía estas tristemente soltera.

Asunto: Su Polla tiene que tener al menos veintitrés centímetros... (Al menos)

Esto va a sonar completamente descabellado, pero juro que este hombre estaba duro como una piedra durante mi presentación entera hoy. Como si tuviera que estarlo, y tuvo que saber que yo estaba robando miradas de eso, porque se sentó en la parte de atrás del cuarto, reclinándose con sus piernas ampliamente abiertas, y mantuvo los ojos sobre mí el tiempo entero.

Tú mejor amiga,

Lucy

Asunto: Re: Su Polla tiene que tener al menos veintitrés

centímetros... (Al menos)

Borras estos emails, ¿cierto? LOL. Tomaré tu palabra por los veintitrés centímetros. Estoy segura que no se ganó su reputación anterior de playboy por nada...

¿Tal vez puedas darle una gran patada a su polla de veintitrés centímetros antes de renunciar?

Enfócate en irte y empieza a limitar estos emails que complementan a él y a su polla. (De otro modo, puedes empezar a creer subconscientemente que deberías estar allí. O_o).

Tú mejor amiga,

Levy