Disclaimer: My Hero Academia y sus personajes no me pertenecen.
Summary: Bakugo Katsuki nunca olvidaría el día que ella se fue, nunca lo admitiría, pero siempre la buscó, siempre la esperó. Ocho años después, verla regresar no tenía comparación alguna. El tiempo cambió, ellos cambiaron, ella estaba comprometida y él sólo pensaba en su trabajo. ¿Qué les deparaba el destino?
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CAPÍTULO XVI
«Ella»
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Bakugo fue a su cita médica como había acordado con el presidente de su agencia, se encontraba en la enfermería que contaba el gran edificio, siendo atendido por el médico de cabecera que contaba su seguro y asistido por una enfermera. Le tomaron la presión, le hicieron exámenes de sangre y electrocardiograma y unos exámenes físicos, considerando la lesión sufrida en el hombro izquierdo. Observaba la cicatriz que quedó, seguía siendo grande pero ya no le molestaba como antes, los medicamentos hacían efecto, para su alivio.
─Bien, Bakugo-san ─Habló el médico después de recibir algunos resultados inmediatos, seguían aguardando los de laboratorio─, con lo que puedo observar, tu condición física está mejorando. No es la mejor, pero puedes comenzar un entrenamiento acorde a lo sufrido en el hombro.
─¿Cuándo podré volver a las calles? ─Estaba ansioso, necesitaba entretener su mente y cuerpo en algo más. Estar en su departamento era agobiante.
─Tomémoslo con calma ─Antes de que Bakugo lo interrumpiera, continuó diciendo─, el problema no se trata sólo del hombro, Bakugo-san; sufrió una caída a consecuencia de un pico de estrés. Es normal dentro de la rama de trabajo que tiene, no es la primera vez que sucede y como todo caso semejante, se recomienda entrenamiento paulatino hasta que se sienta en condiciones de volver a combatir como antes.
─Pero si ya me siento bien, maldita sea.
─Sentirse bien no es lo mismo que estar bien. ─Sonrió con paciencia, estaba acostumbrado a esa ansiedad propio de los pacientes que atendía─. Le daré dos días para que siga éste entrenamiento con una dieta rica en proteínas. Lo volveré a visitar y ya podré darle la condicionante de que está listo para volver a trabajar.
─¿En qué carajos consiste su entrenamiento? ─Preguntó molesto. Lo de los dos días sonaban una mierda para él.
─Le asignarán un rehabilitador terapéutico para sus sesiones. No son esfuerzos considerando los que está acostumbrado a ejercer, pero lo mantendrán entretenido ─Bakugo bufó molesto─. Bien, yo creo que…
La puerta de la enfermería se abrió de golpe, tanto el médico como Bakugo miraron sorprendidos a Kirishima que entró como alma que se lleva el diablo, su expresión no se alejaba mucho de la frase. Bakugo levantó una ceja.
─Tienes que ver esto ─Kirishima entró al sitio y le enseñó su teléfono con una transmisión en vivo del evento en el CTIT─. Atacaron la convención. Mina está ahí.
─Ochako también ─Susurró para sí, se puso de pie para salir de la enfermería, escuchando al médico gritarle que no debía exponerse demasiado. Pura mierda.
Bakugo no perdió tiempo buscando su traje, no podía desperdiciar más segundos allí mientras atacaban el sitio. Una sensación extraña se apoderó de su cuerpo, tenía una muy mal presentimiento pero no le dio más importancia, necesitaban llegar allí cuanto antes. Tanto él como su amigo se dispusieron a ir hacia el CTIT que no estaba demasiado alejado de allí.
A medida que se acercaban, Bakugo traía a su mente los recuerdos de la visión que le enseñó el sujeto del banco, entremezclados con la pesadilla que tuvo después. La sensación de desesperación seguía creciendo en su interior, necesitaba llegar allí cuanto antes.
Pero una vez que lo hicieron, Bakugo observó cuán destruido estaba todo el lugar, las ventanas rotas, las paredes con fisuras consdierables, veía a los agentes de policía rodear el sitio y a los bomberos y héroes de rescate ingresar para buscar a los heridos. Ya habían despejado la zona, llegó tarde.
Pensar en eso lo hizo encender la marcha hacia el interior, no prestó atención cuando uno de los oficiales le pidió que guardara distancia, que estaban cuidando el perímetro, no necesitaba esas idioteces en esos momentos, necesitaba ver que Ochako estaba bien. Subió los escalones hacia la puerta principal y entonces, entre todo el desastre, el polvo y el cielorraso caído, los cuerpos de heridos diseminados por todo el lugar siendo atendidos por paramédicos, no pudo ignorar el detalle que hizo temblar sus piernas por primera vez en mucho tiempo.
Deku volteó a mirarlo, sus ojos estaban cargados de lágrimas, sonrojado como un niño, Mina a su lado, Kirishima llegó hasta ella y la vio abrazarse a él, llorando en su pecho como una magdalena. Bakugo dio un paso y luego otro, sus piernas reaccionaron y fueron corriendo hasta donde ella se encontraba.
─¡Necesitamos que guardes distancia! ─Lo detuvo uno de los paramédicos.
─¡Déjame verla! ¡¿Ella está bien?! ─Bakugo empujó al hombre y quedó devastado al ver el cuerpo de Ochako siendo atravesado por uno de los vidrios de las ventanas, su cuello lleno de marcas y sus ojos cerrados─. Ochako…
─¡Aléjense, necesitamos detener la hemorragia! Ella sigue con vida, pero déjanos hacer nuestro trabajo ─Pidió el mismo paramédico. Bakugo lo miró sin comprender mucho de lo decía, se sentía abstraído de la realidad, dio unos pasos atrás e hizo lo que le pidieron.
Los paramédicos se encargaron de quitar el vidrio con cuidado y uno de los héroes de rescate, utilizó un quirk de fuego para contener la hemorragia de su cuerpo. La vieron subirla en una camilla y colocarle un respirador artificial para sacarla de allí a toda prisa.
─¡Esperen! ─Gritó él pero se la llevaron.
─Vamos, iremos tras ellos ─Dijo Kirishima, conteniendo a su novia en un abrazo─. Mina, no estés así, vamos…
─¿Qué pasó? ─La voz de Bakugo sonó un poco baja al principio, seguía digiriendo todo lo que vio hasta el momento, recreando una y otra vez sus visiones junto a la realidad. Kirishima, Deku y Mina lo miraron─. ¡¿Qué carajos pasó?! ¡¿Por qué terminó así?! ─Gritó.
Deku bajó la mirada a sus pies, avergonzado. Él tenía un brazo lastimado pero no parecía improtarle en esos momentos, tenía la preocupación latente de su amiga herida de gravedad. Mina, por su parte, intentaba contener su llanto, tenía moretones en su rostro y sus brazos, la tela de su traje estaba rota y podía verse sangre pero no eran heridas muy profundas.
─Ella…
─Ella me protegió ─Bakugo se giró tras escuchar una voz a sus espaldas. Era Tanaka Yuko, la tía de Ochako. Su rostro intentaba mantenerse sereno, pero su cuerpo temblaba como una hoja─. Ochako… Terminó así por mi culpa.
─Carajo… ─Maldijo Bakugo y se alejó de allí, debía seguir a la ambulancia que la llevaba para estar a su lado, para ver que siga con vida. Maldecía en su mente, estaba asustado, con una mierda, Ochako debía estar bien.
Cuando llegaron al hospital donde ingresaron a los heridos, Bakugo fue directamente a la secretaria que se encontraba a la entrada del sitio. La mujer se sorprendió cuando éste golpeó su mesa con ambas manos al llegar hasta ella y preguntar casi en un grito por Uraraka Ochako. Detrás de él, se encontraba Eijiro y Yuko, todos aguardando por escuchar donde tenían a la persona que preguntaban. Mina y Deku fueron recibidos en una de las salas de primeros auxilios para atender sus heridas menores.
─Uraraka-san fue ingresada recientemente, debe estar en el quirófano ahora mismo. ─Dijo la mujer, revisando sus papeles─. Pueden ir a esperar en el quinto piso, área 4.
Fueron al sitio mencionado, había varias personas aguardando a sus respectivos conocidos, ya que era el área destinada a aguardar a los pacientes ingresados a quirófanos. Kirishima veía cuán alterado estaba Bakugo, le dijo que se sentara pero él seguía de pie, mirando los pasillos que lo separaban del área de cirugías.
─¿Cómo mierda pasó? ─Susurró molesto─. Maldita sea.
─Cálmate, no solucionas nada con alterarte ─Dijo su amigo, ubicado en el sofá próximo a Yuko.
─¡Veinte malditos héroes y ninguno terminó tan mal como ella! ─Explotó, mirando a Eijiro, éste bajó la mirada sin poder ofrecer otra palabra más a la aflicción de Katsuki─. Si hubiese estado allí…
─¿Crees que hubiese sido distinto? ─Yuko habló por primera vez en todo el trayecto hasta allí. Bakugo y Kirishima la miraron, uno molesto y el otro sorprendido por su pregunta. La castaña dirigió su atención entonces al par de héroes─. Por favor, no hubieras hecho la diferencia.
─¿Quién carajos te crees para decirme eso? ─Contestó, mirándola con rabia─. No tienes ningún derecho a decirlo, no hiciste absolutamente nada por ayudarla.
─¡Hey, Bakugo! ─Eijiro se levantó de su asiento.
─No, tiene razón ─Para sorpresa de ambos, Yuko aceptó las palabras de Bakugo─. No hice nada, al contrario, la arrastré a este punto inflexible. Pero a diferencia tuya, niño, no me alego la responsabilidad que claramente no habría hecho diferencia.
Hubo un momento de silencio entonces, Bakugo se sentó en un sitio lejano a ambos y permaneció allí. Kirishima recibió un mensaje de texto y sonrió para sí mismo.
─Mina fue dada de alta tras las curaciones ─Dijo y miró a su amigo─. Iré junto a ella. Regresaré enseguida.
Bakugo no le dijo nada, solo regresó su atención a la pared que tenía delante escuchando alejarse a los pasos de su amigo. Quedaron entonces Yuko y Katsuki en esa gran sala de espera, ambos con una distancia considerable, cada uno con batallas internas, intentando contener la desesperación que traían encima.
Sentía la mirada de Yuko sobre él, la miró de soslayo y podía apreciar la forma en la que lo estudiaba en silencio. Había visto a Tanaka Yuko en fotografías o alguna conferencia de pasada, quizá se cruzó con ella en algún evento que involucrara sus rubros, pero nunca había hablado directamente con ella y por lo poco que conoció de ella se debía a su estadía allí.
─¿Qué es tan interesante? ─Preguntó tajante Bakugo, la vio sonreír de soslayo y acomodarse sus lentes. Tenía una rajadura uno de los cristales.
─No mienten sobre ti, Ground Zero ─Habló Yuko de manera altanera─. Eres tan tosco y poco presentable. Aún no entiendo qué te habrá visto mi sobrina para terminar involucrándose con alguien como tú.
Bakugo dejó salir una risa por lo bajo y se acomodó mejor en su asiento.
─No es la única sorprendida ─Fue su respuesta para sorpresa de Yuko.
Se escuchó cómo una de las puertas de una de los quirófanos se abrían y los pasos de una persona a su par, por el pasillo salió uno de los cirujanos que recibió a Ochako e inmediatamente, Katsuki y Yuko se pusieron de pie al verlo.
─¿Familiares de Uraraka-san? ─Yuko levantó la mano─. Deben saber que Uraraka-san ingresó en muy mal estado por el corte recibido en su abdomen bajo, dañó algunos órganos internos y perdió demasiada sangre. Logramos estabilizarla pero necesita donantes de sangre de inmediato.
─¿Dónde debemos ir para eso? ─Preguntó Bakugo entonces.
─Vendrá una enfermera a buscarlo para ver si es un donante aceptable. Si pueden traer más personas, mejor. ─El hombre iba explicándoles con calma─. Uraraka-san estará bajo observación por al menos tres días para ver cómo evoluciona su caso. No podrán verla hasta entonces.
─¿Pero está bien? ─Volvió a preguntar Bakugo─. ¿Ella estará bien?
El médico lo miró un momento y le dedicó una sonrisa paternal. Asintió.
─Estará bien, con la sangre que se le será administrada y el correspondiente descanso, mejorará para los siguientes tres días. Máximo, una semana si es necesario, pero mejorará ─El médico continuó─. Eres su novio, ¿no? Ground Zero, puedes estar tranquilo.
Bakugo asintió y el médico se marchó.
─No eres su novio oficial ─Habló Yuko molesta─. Ella era feliz junto a Michael hasta que tú llegaste.
─¿Y dónde está él ahora? ¿No debería estar aquí aguardando por Ochako? ─La pregunta de Katsuki dejó en silencio a Yuko─. Ni siquiera es momento de hablar de esto, maldita sea.
Bakugo volvió a sentarse en el sofá bajo la atenta mirada de Yuko.
─Le recomiendo que se siente, vieja. La enfermera no debería tardar en venir a buscarnos.
─¿Vieja? ─Preguntó indignada.
Y tal como lo dijo Katsuki, una enfermera acudió hacia ellos para llevarlos a la sala donde se les hará un chequeo rápido y poder extraerles la sangre para donar. Bakugo y Yuko la siguieron en silencio, ninguno de los dos volvió a decir nada durante ese tiempo.
Kirishima, Deku y Mina se dirigieron también junto a ellos para poder ser donantes y colaborar con Ochako. Otros conocidos suyos, motivados por la noticia de que Uravity estaba internada y en una situación complicada, se acercaron al hospital para colaborar.
Y mientras Bakugo se encontraba nuevamente en la sala de espera del piso donde se encontraba internada Ochako, un hombre de tez blanca, ojos azules y cabello enrulado con lentes llegó. Katsuki lo observó en silencio y notó que traía una mano vendada y cojeaba.
─Oh, tú debes ser Bakugo ─Dijo amablemente el hombre, extendiéndole su mano libre de vendajes. Él sólo lo miró en silencio sin intenciones de corresponder al saludo. Al darse cuenta que estaba perdiendo el tiempo, el hombre volvió a guardar su mano dentro de su bolsillo─. Disculpa, ¿aquí está internada Ochako?
─¿Quién demonios eres tú? ─Preguntó y el hombre se sorprendió un poco.
─Soy Michael Jones, el… ─Sus palabras se detuvieron al recordar que ya no era novio de Uravity─. Soy un amigo.
─El ex. ─Comentó y Michael se encogió de hombros─. ¿Dónde carajos estabas? Ochako fue ingresada hace como ocho horas.
Michael bajó la mirada apenado.
─El director del evento junto al embajador norteamericano, nos trasladaron a otra unidad médica y estábamos bajo un estricto control y seguridad. No pude salir antes de que me hagan mis respectivos estudios ─Dijo y señaló su mano vendada─. No es nada grave.
─Me importa una mierda. ─Bakugo apartó su atención de Michael, regresó la vista al pasillo.
─Los medios no mienten sobre ti, ¿eh? ─Comentó divertido, tomando asiento cerca de él─. Cuando me enteré lo del beso entre ustedes, estuve celoso.
─Se notó ─Comentó con sarcasmo─. Dejaste que siguiera una farsa. Gran novio.
─Mi trabajo me obliga a guardar las apariencias ─Dijo y Bakugo chasqueó la lengua contra el paladar─. No tengo por qué explicarte estas cosas, pero de igual manera, quiero que entiendas que amo a Ochako pero también mi trabajo. Iniciamos nuestra relación cuando aún podía disfrutar de una vida tranquila como un investigador aquí en Tokyo, pero cuando me transfirieron a la rama norteamericana, se me ha cumplido un sueño que no podía sólo dejarlo pasar.
─¿Por qué no terminaste con ella entonces? ─Preguntó molesto, mirándolo a los ojos─. ¿Por qué la condenaste a que sufriera por ti a la distancia?
Michael lo miró sorprendido un momento y luego bajó la mirada apenado.
─Por egoísmo. Creí que podríamos con llevar una relación a distancia y en secreto, pero sólo pensé en mí mismo ─Dijo─. Ochako… La primera vez que me habló con tanta sinceridad fue cuando terminó conmigo. Es irónico. Quizá también tuviste un poco de influencia en ella, así como ella en tu vida.
─¿Por qué dices eso? ─Michael sonrió.
─Ochako tiene la capacidad de hacernos cambiar. Lo sé y sé que me das la razón.
Bakugo no dijo nada más, ambos permanecieron en silencio el tiempo restante. Yuko regresó y se dirigió hacia Michael para ubicarse junto a él. Hablaban del ataque, de cómo terminaron llevándolo a la unidad médica especial y que sus colegas estaban aterrados.
Katsuki no quería permanecer mucho tiempo allí, le molestaba la presencia de ambos y necesitaba un poco de aire. Se levantó entonces y se alejó de allí bajo la atenta mirada de Yuko. Sus pasos no tenían un destino fijo, sólo caminó hasta que se encontró finalmente en el patio interior del hospital. Se dio cuenta que ya estaba oscureciendo.
El aire era fresco pero seguía sintiéndose esa sensación de encierro. Tomó asiento en una banca bajo un cerezo y llevó ambas manos a la cabeza. La ansiedad lo carcomía de a poco, pensaba en Ochako, pensaba en cómo esa visión y su pesadilla pudieron terminar cumpliéndose, claro que no de una manera literal, pero sí, sucedió.
Ochako con la garganta dañada y el costado perforado.
Quería verla, maldición.
