Título: Instintos maternales

Fandom: DxD

Rated: K

Instintos maternales

Tsubaki y Sona eran dos estudiantes de instituto, a punto de finalizar su tercer año y entrar en la universidad. Habían sido amigas desde la primaria y nunca se habían separado. Ambas se parecían mucho en personalidad, pero la mayor diferencia entre ambas es que una era mas alta y esbelta que la otra, motivo que, quisiera Sona admitir o no, le había provocado celos desde que ambas comenzaran su desarrollo, pero no es eso lo que se va a comentar.

Mientras paseaban por la que iba a ser su futura universidad, sus notas eran excelentes y no había duda de que tenían plaza fija, pasaron por una guardería que la universidad tenía para los hijos de profesores, o alumnos. Estos últimos eran casos extraños, pero alguno había. Ninguna tenía instinto materno, no les había llegado y estaban seguras de que no lo haría pronto, pero tuvieron curiosidad por ver ese lugar en específico.

Desde la ventana que permitía ver el interior, las dos mujeres observaron a la gran cantidad de niños que habían. Pensaban que a lo mucho habría tres o cuatro, pero jamás hubiesen esperado que el número llegase a diez, si habían contado bien.

Entonces se fijaron en los tres cuidadores que trabajaban en esa guardería: dos mujeres y un hombre joven. Aquello fue sorpresivo, pues era raro que un varón trabajara en ese mundillo.

-Hum, debo admitir que me sorprende bastante, pero se nota que los niños lo aprecian. Y fíjate, si hasta él está encantado. Je, seguramente las mujeres que estén en la edad del instinto maternal lo verían como una pareja muy prometedora. Admito que es lindo y se lleva bien con los niños. Seguro que será un gran padre. Bueno, hay mucho más que ver. ¿Nos vamos Shinra? –Preguntó mientras volteaba para continuar caminando, pero entonces notó que su vieja amiga no la seguía. Se detuvo, volteando a verla-. Shinra, ¿te pasa algo? –Preguntó un tanto preocupada por el gran sonrojo que tenía en su rostro.

-Lo quiero.

-… ¿Eh? –Sona parpadeó, sorprendida por esas palabras-. ¿A qué te refieres?

-He sentido un palpitar…

- ¿En el corazón?

-No..., aquí… -Para sorpresa de Sona, Shinra tenía la mano sobre su vientre-. Mis ovarios claman por meter su polla dentro mío y ordeñarla y exprimirla hasta dar a luz a sus hijos.

-… ¡¿EEEEEHHHHH?!

Firma

El enamorado

Moraleja: ¡run, bitch, run!