La guerra ha terminado y un nuevo gobierno ha sido instaurado en el Universo de One Piece, por ello, los sobrevivientes de la Antigua Era que combatieron a favor de la libertad y la justicia a través de su oposición a la tiranía del pasado tienen una nueva oportunidad, los Juicios del Nuevo Mundo. Algunos se entregan de manera pacífica, pueden integrarse normalmente a la nueva sociedad.

Es así como cuentan sus historias y son juzgados bajo la franca bandera de la justicia y la verdad, entre ellos Ler, qué guarda tras de si más que una historia, y está decidida a contarla ...

Historia alternativa de amor en el universo de One Piece, con nuevos personajes, drama, lenguaje obsceno, escenas sexuales fuertes, tortura y de alto contenido violento. Pero que tras todo esto, sigue siendo de amor, ¿Te atreves a leer el guión de esta historia?


Acto II: Transición

Escena 1: Hasta donde nos trajo el viento, Ace.

"Creo que los hiciste enojar" el abuelo gesticula a través de señas que solía enseñarle a quienes fuimos sus pupilos o gente de confianza. Algo parecido a un lenguaje secreto entre grupos seleccionados de marines, como: Cobby, Helmeppo, Smoker, X Drake, Cayú, Seo, algunos otros de mis hombres y yo.

Me encogi de hombros, insegura. No había nada que pudiese hacer ya después de haber solicitado la admisión de las pruebas y que ellos mismos, presentaran las suyas.

-La primera carta habla acerca de sus días iniciales bajo la tutela de bandidos de la montaña en Villa Foosha. Esta carta fue escrita por Portgas D. Ace a los 17 años y enviada a usted antes de salir al mar como pirata. ¿Tenía conocimiento de esto?

"Ler:

No se en que momento esta carta llegará a tus manos, pero tengo la esperanza de ser yo quien te de la noticia: Finalmente, voy a echarme al mar..."

-Si. Siempre lo supe, aunque no se trataba de algo que pudiese evitar. Yo ya estaba en la marina en ese momento.

"Se que tú llevas años allí, y se que ya te has hecho de un nombre. Me pregunto si tendré que enfrentarte un día cuando ya me haya hecho el mío, cuando frente a tus hombres, o los míos, tengamos que fingir odio -aunque todos puedan notar por tu mirada lo mucho que te gusto-. No ruedes los ojos, un día van a quedarse definitivamente de esa forma."

-La forma en la que el se dirigía a usted indicaba complicidad, ¿Cómo ocurrió siendo usted ya una marine y el convertido en un pirata?

Suspiré apoyándome en el podio mientras me retorcía las manos con ansiedad. Me sabía aquellas cartas de memoria.

Las memorice antes de que fuesen publicadas.

-Porque crecimos juntos y algunos lazos simplemente son más difíciles de romper que otros. El deber no siempre es de acuerdo a lo que quiere una persona.


-¿Qué es este lugar?- preguntó Luffy receloso viendo la cabaña vieja y rodeada de árboles que se cernía frente a él.

Ler decidió mantenerse atrás al ver como Garp tocaba la puerta y personas extrañas acudían violentamente a gritarle improperios, que luego se tragaron al ver de quién se trataba. Ella no los culpó, el viejo solía dar mucho miedo con solo su presencia.

El vicealmirante los tomó a ambos de sus ropas y los colocó frente a los dos hombres y la gran mujer en la entrada.

-Ellos son Luffy y Ler. Niños, digan hola- exigió meneandolos en el aire.

El niño extendió su mano a forma de saludo, con una expresión informal como presentación: - Io!

Ella por el contrario, se inclinó como le fue posible en aquella posición incómoda, a manera de un saludo respetuoso y formal: -Ler, es un gusto.

La niña tenía un extraño presentimiento, además de un cosquilleo molesto que se extendía por su nuca hasta las partes más escondidas de su cuerpo, como si algo o alguien la estuviese mirando de forma directa, y eso la avergonzaba. Generalmente no era una niña tan timida después de pasar tanto tiempo con Luffy, pero si seguía siendo desconfiada, y sus sentidos se habían activado para hacerle una advertencia de carácter desconocido.

El marine los bajó y ella se aferró insegura a sus piernas mientras se acomodaba la mochila con sus cosas.

El niño, curioso por naturaleza, tiro su "equipaje" al suelo y echó a correr por los alrededores del lugar, viendo como todo parecía más claro que en otras partes del bosque. Habían caminos creados por obra humana y algunos por la naturaleza, que se extendía más allá de lo que sus ojos podían ver. Queriendo acercarse a uno de esos caminos, de forma imprudente , comenzó a correr sin detenerse a prestar atención a los presentes hasta que un golpe extraño y húmedo, le dió de forma directa en el rostro.

-¿Qué es esto?- preguntó tocándose la cara para luego empezar a gritar de forma histérica. Ler comenzó a reír al ver el rostro de asco y molestia del niño, reclamándole al aire como si fuese un idiota.

-¡DISCÚLPATE!- Luffy siguió pataleando y señalando al sujeto, ignorando que este lo había estado mirando todo el rato desde su llegada, detallando cada una de las características de su ser, para luego enfocar su vista en la niña que se posicionó a un lado.

-Eh, Ace- sonrió Garp acercándose. La niña levantó la vista hacia donde ambos apuntaban y lo vió.

Otro niño. Uno más grande que ellos dos.

Escuchó al abuelo y a Luffy hablar dirigiéndose al extraño, pero ella dejó de escucharlo todo cuando sus ojos se cruzaron en aquel primer momento.

Al menos en esa vida.

"- No se supone que deberían de reencontrarse, hermano.

-Tambien se supone que ellos deberían de haber muerto totalmente hace cientos de años, y en cambio, siguen aquí. ¿No crees acaso que es divertido?- el dios de la muerte se mofo de la suerte de los, en ese momento, niños que habían cruzado miradas.

- Tal vez nos estamos pasando un poco- comentó Poseidón pensativo, recordando todas las veces anteriores que habían tenido que pasar por eso.

El ciclo nunca terminaba. Los dioses estaban acostumbrandos a dejar las cosas pasar, pues, para una existencia inmortal, todo lo que no lo era les resulta insignificante. Aún así, encontraban a aquel pequeño grupo como su fuente de distracción mas grande.

Una que se había extendido más allá de 800 años...

-¿Y que creen que haga Leriana ahora?- depende de la civilización que se refiera a el, Urano o los cielos se acercó al borde de aquel abismo, donde podían ver la escena como si de una película se tratase.

-Lo mismo de siempre. Ser una idiota- Plutón, que tenía un especial resentimiento hacia ella aunque Poseidón considerara que se tratan únicamente de sentimientos erróneamente manejados, escupió dichas palabras con desprecio renovado.

-No, no. No es su culpa totalmente, y en esta ocasión en especial me parece que ese rebelde es algo diferente- el dios de los mares notó que su favorito seguía siendo el mismo que llegó un día al templo de sus hermanos, y que tras su fuerte, decidió acompañar a los suyos una vez más a pesar de tener toda la gloria y gracia dispuesta a sus pies- miren eso."

- Ace...- murmuró la niña despacito, casi con dolor. Cómo si el decir aquellas palabras le quemasen la boca, pero de no decirles se le derritirian allí mismo. Su pecho se contrajo de una forma salvaje, parecía un mecanismo de defensa ante su agitado corazón que amenazaba con escaparse del lugar para saltar vivamente a buscar a aquel muchacho. Como si le perteneciese, como si ella solo hubiese sido un recipiente y él, el verdadero dueño de aquel órgano agitado.

Los ojos se le llenaron de lágrimas y Luffy no pudo evitar mirarla. Él también había tenido una sensación alarmante en su cuerpo que no podía reconocer, como si la paz y la intriga se removieran con fuerzas iguales dentro de su estómago y le exigieran devolverlo todo. Parecía que aquel era el momento que había esperado siempre, porque aquella sensación de molestia inicial fue reemplazado por una paz casi absurda que contrastaba con todo su entorno, pero podía sentirla, lo hacía sonreír espontáneamente. Como cuando conoció a Ler y sintió la calidez en su pecho que le llenó el alma, y cuando se sentía solo, triste y pequeño, su sola presencia le transmitía algo que no podía comprender, pero que ahora no podía imaginar no tener a su lado.

Por ello no comprendía porque la expresión de Ler lucia tan llena de angustia, como si aquello le estuviese doliendo.

Y es que le dolía.

Las lágrimas comenzaron a escapar y correr lentamente por sus mejillas, su boca se abrió y tembló de forma ligera mientras el sabor salado de colaba frente de ella, mientras la brisa parecía incrementar obligando a los árboles y sus hojas bailar al rededor de ellos.

"Como tú y yo bailamos en nuestro primer día, en nuestra última noche".

No entendía que le pasaba. No sabía quién era el, pero algo dentro de la niña se estaba rompiendo en aquel momento, o quizá, estaba posicionándose en el lugar correcto, en donde siempre debió estar.

Portgas D. Ace pasó a un lado de los tres, trayendo consigo una nueva oleada de sentimientos desbordantes en la niña, que quiso retroceder ante su cercanía percibiendo la calidez que emanaba del cuerpo del muchacho de cabello negro, casi como llamas. Cayó al suelo, donde las piedras se enterraron en su trasero y en sus manos apoyadas en la hierba, pero que no le molestaron nada como aquella sensación.

- Que niña tan tonta...- Ler creyó escucharle decir al niño en un tono tan bajo, que podría haber sido simplemente el sonido del viento al soplar sus cabellos con fuerza. Pero no. Se obligó a recordar con seguridad que aquellas palabras habían sido pronunciadas por el cuerpo que ahora se alejaba, introduciéndose al interior de la cabaña.

"Nunca dejaste de serlo".

Luffy se acercó a su lado y le tendió la mano, levantándola en una actitud de protección y preocupación que rara vez veía en el, pero que dada la situación, la niña decidió ignorar. Su amigo siguió reclamando e insultando a Ace hasta que Garp le dio un puñetazo en la cabeza:- Llevense bien.

-¡No vamos a cuidar de otros niños! - gritaron el grupo de hombres alejados de la escena, asustados hasta la médula al ver la expresión del Vicealmirante- Por supuesto que lo haremos, nosotros nos encargaremos de ellos.

-Eso espero.

-Pero jefa, ¿Qué haremos con ellos? ¡Ya son 3!- las voces siguieron discutiendo mientras los niños miraban todo sin comprender nada.

-Déjenlos ser. Ellos se cuidan entre los dos...A su manera, pero ninguno morirá mientras estén juntos- Ler cuidaba a Luffy en sus estupideces y Luffy salvaba a Ler de su torpeza natural.

- ¿Cree que esto es una guardería?- gritó la mujer irritada.

-¿Qué dijiste?- la mirada del vicealmirante se volvió escalofriante.

El niño se limpió el escupitajo mientras la mente de su amiga ascendía al más allá.

-¡Nada!

-Bah, entonces... Volveré cuando tenga tiempo- pronunció finalmente el mayor dándole la espalda a ambos niños y alejándose en dirección a la Villa, cuesta abajo.

No se despidió. No pronunció palabra alguna respecto a la reacción de los niños. El suponía que pasaría aquello, por lo que tuvo la certeza de que había hecho las cosas bien.

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Ler se sentía como una tonta. De poder hablar, se habría insultado a si misma por la situación que estaba pasando. Roja, mojada y temblorosa, parecía no recordar cómo se respiraba, y ahora era Luffy quién algo preocupado le soplaba en la cara considerando que aquello le ayudaría un poco. Tampoco recordaba como pronunciar palabra alguna, o como coordinar sus piernas para dar un paso.

Aquel niño la había descolocado por completo.

- Ler, deja de actuar tan extraño, me estás asustando- un puchero se formó en su rostro al ver que ella no le hacía caso- LER- la niña, distraída como estaba no percibió el aura de su amigo- LEEEEEEEER- fue muy tarde para reaccionar cuando el golpe le había dado de lleno en la cara.

- AYYYYYY- devuelta en el suelo, se dió cuenta que aquel golpe la había ayudado a despertar del trance en el que se encontraba, pues apenas era consciente del mismo. Eso no evitó que un puñetazo en el estómago del niño fuese su forma de agradecimiento.

Angustiada de todas las formas posibles, no consideró en aquel momento la apariencia del niño, solo la hizo sentir sin siquiera detallar su rostro. Cuando finalmente fue consciente del mismo, recordando el cabello levemente rizado, la piel morena, los ojos fríos y oscuros y unas pecas bastante llamativas, se sonrojó.

Maldijo la naturaleza de sus sentimientos de niña y de mujer al tratar de arreglarse el cabello y preguntar inconsciente a su amigo: - Lu, ¿Tú crees que soy bonita?

Eso era lo que su compañero menos esperaba después de aquella reacción. Reponiéndose contestó confiadamente:

-Eres horrible.

-Espero que haya un lugar en el infierno reservado para ti.

Los aún sorprendidos y molestos bandidos miraban la escena extrañados por la interacción de ambos infantes que hace apenas unos minutos, habían pasado a estar bajo su tutela.

El niño parecía un inmaduro, caprichoso e irremediablemente cabezota rebelde, alguien difícil de controlar y que decía todo lo que le pasaba por la cabeza tal cual. Un problema absoluto. Uno que se parecía mucho al vicealmirante y que les aterraba conocer.

La niña de apariencia superficialmente descuidada poseía rasgos característicos que nunca habían visto. Hablaba de forma peculiar, con un acento que lo era aún más, como si fuese de otro lugar o época. En general, parecía mucho más débil y tranquila que su compañero, pero también , absurda mente más inteligente.

Ambos continuaron con la pelea verbal que amenazaba en tornarse física, como si ya hubiesen pasado por aquello inumerables veces anteriormente. Dadan, la líder de aquel grupo donde ambos vivirían, sintió uno de sus párpados temblar en un tic nervioso. Sus subordinados temblaron también, asustados.

Ace, apoyado en un árbol con los brazos cruzados, a unos cuantos metros y alejado de toda la colectividad de personas en la entrada de la cabaña, miró a ambos niños y sonrió de forma irónica. A Sabo le encantaría ver esa escena.

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Las personas que antes se habían reunido en la entrada, les dieron unas cuantas indicaciones a los niños acerca de cómo tendrían que sobrevivir en aquel lugar, estableciendo directamente una relación de trabajo forzoso y sumisión ante la líder de aquellos bandidos, Dadan.

-Odiamos a los bandidos- dijo Ler con extrema seriedad cruzándose de brazos. Luffy asintió energéticamente mientras inflaba sus mejillas en señal clara de molestia.

- NOS IMPORTA UNA MIERDA. VIVIRÁN AQUÍ PERO NO CREAN QUE NO TENDRÁN QUE HACER NADA PARA PAGARME- gritó la mujer grande como respuesta. Sus rasgos varoniles y duros se contrajeron cuando se vió ignorada por ambos niños, quienes se voltearon para hablar entre ellos.

-Es mujer.

- Tonta, ¡Es un hombre con pechos!

-No, Lu. Los hombres no tienen pechos.

-Roo te...

-CALLENSE YA, MOCOSOS. TIENEN TRABAJO QUE HACER- los infantes se vieron disparados por la fuerza del reproche de la mujer, quien decidió dejarles a su suerte como el "maldito" de Garp había sugerido. Podía darles un lugar para vivir, pero tendrían que trabajar duro para ganarse ese derecho, además de que no planeaba actuar como niñera de ninguno. No quería ni necesitaba ningún lazo o sentimiento de responsabilidad que les uniera a ellos.

"Qué equivocada estabas, haha. Sé que tus nos amaste desde un principio y tus sentimientos crecieron poco a poco pero mucho más que cualquiera que nos aceptó con rapidez. Resulta que todos crecimos para convertirnos en unos cabezotas como tú, pero con buenos sentimientos".

-Tengo hambreeee- Ler ya se había extrañado de que su amigo no hubiese manifestado aquella necesidad antes, por lo que solo le tomó de la mano resignadamente, buscando abrir la puerta que les cerraron en la cara.

Al no poder hacer algo con la entrada principal, ambos rodearon la casa hasta encontrar un lugar por donde entrar. Al ingresar en aquella vieja cabaña se dieron cuenta del aspecto deteriorado, pero cálido de la misma. Luffy propuso que se debía a que muchas personas vivían allí y que ellos no tendrían lugar para dormir. Sus preocupaciones eran un mundo muy incompresible para Ler, pues ella estaba más preocupada por el silencio absoluto del lugar.

Del niño y las demás personas que había visto antes, no quedaba rastro alguno.

Hasta que la batalla campal comenzó.