Gracias alsole por seguir leyendo y sobre todo por dejarme un lindo comentario, ¿crees que es corta? Yo la siento larga jajajajajaja claro, no es que la sienta tanto sino que así escribo, pero bueno, espero sigas disfrutando, creo que pronto tendré listo otro capítulo más.

Disclaimer: Naruto no me pertenece ya que es del gran mangaka Masashi Kishimoto, yo solo tomo prestado a sus personajes para que hagan mis perversiones.


Capítulo 16.
Tienes que cambiar.

Naruto POV

Su confesión hace que una corriente me recorra el cuerpo entero y sin darme cuenta lo tomo por el cuello de su camisa. Mi único instinto es el de romperle la cara.

—¿Por qué no me dijiste nada Kakashi?

—Tienes un amigo con una adicción, has intentado por todos tus medios ayudarlo y, de una u otra manera has conseguido que él se aleje de ese vicio, ¿le dirías a donde podría conseguir ese tipo de vicio para que se siga lastimando?

—No te corresponde decidirlo, además, no tengo ningún vicio respecto a ese hijo de puta —de pronto se suelta y en un rápido movimiento me pone mi brazo en contra de mi espalda restringiendo todo mi movimiento, ¡maldita sea! No por nada es un maestro en las artes marciales, además que su condición física es mucho mejor que la de cualquiera.

—Lo primero que un drogadicto o un alcohólico asegura es: «no tengo un problema», pero los que están a su alrededor saben detectarlo, ¿crees que tú mismo puedes decir si tienes un problema o no respecto a ese cabrón? —su voz que siempre es relajada, casual y suave se torna más sombría y grave—. No te iba a decir nunca a donde está o donde lo puedes encontrar, ¿crees que no sé que vas a buscarlo para ver de qué manera puedes hacer justicia por tus propias manos? Sé que eres un imbécil respecto a todo lo que a él se refiere, pero creí, por un estúpido segundo de mi vida, realmente creí que habías superado esa mierda Naruto.

Cuando termina de hablar me suelta tirándome y me golpeo suavemente el muslo con la mesa moviendo mi hombro para que el dolor me pase. El capitán sale de la cabina igual que la sobrecargo alertados por el alboroto que hemos hecho a lo cual les digo que no es nada y que se retiren.

—¿Cómo podría superarla?

—Queriendo y aunque no te quieras a ti mismo, tal vez podrías tenerle un poco de cariño y consideración a tu hermana, ¿y qué pasará cuando la sangre de ese tipo que no vale la pena quede en tus manos? Sé que tienes todo el dinero del mundo y Ten-Ten y Lee no creo que no puedan sacar sus artimañas para defenderte, pero eso significaría que harías pasar a tu hermana por un infierno peor del que tuvo que superar y no será él quien la lastime, sino tú, ¡¿por qué estás tan ciego?!

—¡Porque necesito purgar por mi error! —grito desesperado dejándome caer en uno de los asientos—. ¡¿Por qué nadie lo puede entender?! Ino estaba en mis narices, no bajo las de Sakura o la de mis padres, todo sucedió frente a mí, si eso tal vez me hubiera pasado a mí sería una cosa muy diferente, pero le pasó a ella, por mi falta de conciencia, por mi poca madurez, por...

—¿Por qué eres un jodido humano y puedes equivocarte?

—¿Qué pasaría si algo así le hubiera pasado a Sakura, Kakashi? ¿Si alguien la hubiera violado solo por tu indiferencia con el sexo?

—Me hubiera sentido peor que la misma mierda, pero si la amara tanto como la amo ahora y ella fuese tan fuerte como Ino superándolo, trataría de apoyarla según como me lo pidiera, aunque no fuese por mí sino por ella, porque de lo contrario la lastimaría con mis actos haciéndole recordar algo que ella con desesperación ha intentado borrar y debido a mi terquedad no la dejo. Pensaría más en ella que en mí, porque eso se hace cuando amas a alguien y dejaría el jodido yo de un lado.

Sus palabras tan cargadas de reproches me dejan con la boca abierta, con mi respiración acelerada y mi corazón palpitando a mil por horas, sé que Ino me lo ha dicho muchas veces, pero no la he escuchado.

—Tú ni siquiera quieres escuchar nada acerca de tus padres, nunca le permites a Ino hablar de ellos si tu estás presente, a lo cual ella no tiene que hacer otra cosa más que contenerse y respetar tu decisión ¿y tú no puedes hacer lo mismo por ella? ¿cómo te sentirías que a cada rato ella rompiera ese pacto de no hablar solo porque ella quiere hacerlo y no puede superar que ustedes no se lleven bien?

—Yo no... —intento hablar, pero tengo un jodido nudo en la garganta, así que solo niego bajando la cabeza.

—Te ha visto destruirte Naruto, esas peleas en las jaulas, verte en el hospital, estar a tu lado cuando en aquella ocasión creíamos que no pasarías la noche, si hubiera tenido cabeza en ese momento tendría que haber grabado a Ino para ponerte ese video una y otra vez, a pesar de que estábamos preocupados por ti, a todos nos rompía el corazón de verla a ella, ¿es que acaso no la quieres?

—¡Claro que sí!

—Entonces todo se resume a que no te importa, solo importa lo que tú puedas sentir.

—Eso no es ci...

—¡¿No es cierto?! Te importa poco si ella te deja de hablar, si no te responde las llamadas o mensajes, lo único que te interesa es salir detrás de ese tipo que tanto daño le hizo para darle una paliza o algo peor, pero lo que ella desee o le importe, para ti es poca cosa.

Sus palabras me duelen sobre todo en mi orgullo, ¿cómo puedo avanzar? ¿cómo se supone que debo de seguir adelante? ¿cómo podría ser feliz cuando realmente no lo merezco?

Por primera vez en mucho tiempo Kakashi me deja sin ningún argumento.

—¿Siempre irás a Florencia? —asiento.

—No solo es por él, sí, es cierto... él era mi principal motivo, pero aprovecharía para ir a hablar con alguien sobre el mega proyecto del consorcio y para contar con su inversión, además pasaría por Roma para ver el restaurante aunque Chouji lo visitó la semana pasada, pero siempre es bueno que yo también lo haga —aseguro con desgano.

—Eso significaría que no te molestará que te siga como tu sombra entonces. De paso me llevas gratis e iré a hacer una inspección sorpresa a los gimnasios —asegura con pereza tomando asiento y regresando a su clásica postura relajada.

—«Naruto, hay algo que deberías de saber
Aunque para eso lo tendrías que ver»

Bee nos interrumpe cuando se sube al jet, pero al ver mi cambio tan repentino de humor se acerca a mí preocupado.

—«Algo raro pasa aquí
Lo puedo oler a una milla de ti»

—No te preocupes Bee... —intento decir, pero es como si mi voluntad estuviese por el suelo— es solo...

—Es solo que aparentemente este idiota creo que finalmente podría entrar en razón Bee, así que imagino que tus plegarias podrán ser escuchadas.

Bee hace una cara de sorpresa sin entender a lo que Kakashi se refiere y mientras el peli plata toma su celular le indico a mi guardaespaldas que luego se lo contaré.

—¿Qué sucede?

—«Hay un gato extraviado
Que pregunta por ti.
Además de decidido parece enfadado
así que te recomiendo que salgas de aquí»

En algún momento de mi vida creí que Bee cambiaría su espantoso rap, pero creo que debería de darme por vencido con ello.

Salgo por la puerta y veo que los policías del aeropuerto tienen detenido a alguien frente al hangar, aunque mi avión está a un lado casi listo para salir.

—¡¿Sasuke?!

—¡Oye usuratonkachi! ¿Podrías decirles a estos policías que tú y yo nos conocemos y que no soy ninguna clase de amenaza?

¿Qué no es ninguna clase de amenaza? ¡Vaya! Creo que se está subestimando.

Bajo del avión seguido por Bee y me agacho frente a él a donde lo tienen esposado y sentado a base de fuerza.

—¿Qué estás haciendo aquí Sasuke?

—¿Podrías decirles que me suelten? No es gracioso ni cómodo estar sentado en el suelo con tus muñecas a la espalda completamente esposado y restringido como si fuese un criminal.

Vaya, cuando lo dice me percato de lo sumiso que se ve y eso hace que mi cuerpo se tense, imagino que debo de estar loco para tener este tipo de cambio de humor, probablemente Sakura tenga razón.

—¿Itachi sabe de qué estás aquí?

—Ya estoy mayorcito como para andarme reportando con mi hermano, ¿o es que acaso ustedes los hermanos mayores tienen complejos de dioses?

Esa forma de retarme me encanta, es justo como Itachi lo ha dicho, Sasuke no es un sumiso, no acata órdenes, pero cuando estamos solos se vuelve completamente diferente y eso me pone a mil.

—Suéltenlo, es amigo mío —les digo a los policías dándoles una palmadita en los hombros a uno de ellos—. Y disculpen no haberles informado antes, no volverá a suceder —me excuso ante una mirada de fastidio de ellos ayudándolo a levantar para quitarle las esposas.

—«Oye Naruto
Ya todo está listo
Así que te recomiendo
Que terminen este imprevisto»

—¿Tienes tiempo de ir conmigo?

—Yo solo... quería venir a decirte una cosa...

—Señor Uzumaki —nos interrumpe una de las sobrecargo que ha bajado del avión—, ya tenemos la autorización para despegar, si no lo hacemos, perderemos nuestro derecho.

—¿Con quién has venido?

—Con el chofer de tu hermana —eso me hace sonreír.

—¡Oye Izumo —le grito al chico que finalmente puedo ver—, puedes irte con Ino, y dile que gracias!

—De acuerdo señor —el del cabello café oscuro que le cubre la mitad de la cara se sube a la camioneta de mi hermana y enciende el motor para salir por donde entró.

—¡Vamos! —lo tomo de la mano halándolo a lo cual él se resiste, la sobrecargo ya ha subido al jet y Bee me espera en la puerta, debido a los motores es difícil escucharnos así que empezamos a gritar.

—¿Estás loco? ¡No puedo subirme contigo!

—¡Has venido a hablar conmigo, ¿no es así?!

—¡Sí, pero eso no significa que tenga que subirme!

—¡Sasuke, tengo que subirme para ir a Narita y si no salimos en estos momentos perderé mi vuelo!

—¡¿A Narita? Ino dijo que irías a Florencia! —escucho la profunda voz de Bee que me llama por sexta vez.

—¡¿Tienes tus documentos? ¿pasaporte?! —él frunce los labios y luego asiente—. Entonces, hablemos adentro.

Su cuerpo se torna más dócil y sube las gradas conmigo, a nuestras espaldas Bee cierra la puerta y uno de los sobrecargos se acerca para asegurarse que todo esté bien, mientras que la otra se aproxima a nosotros.

—Por favor, tomen asiento, tenemos que despegar.

—Sasuke, tus documentos —le pido extendiendo mi mano a lo cual él los saca del saco que lleva colgado en su brazo—. Toma —se los entrego a ella y nos agradece guiándonos hasta los asientos, en donde Bee se asegura que estemos cómodos y luego se va a la cabina, siempre es el copiloto en cada uno de mis vuelos y debido a su experiencia me siento más cómodo de que así sea.

—¿Kakashi?

—¡Vaya! Pero si es el gatito, lástima que no traje mi bola de lana para que podamos jugar.

—Idiota —murmura por lo bajo mi pelinegro que toma asiento y le indico que se ponga el cinturón.

—Siempre es un gusto Sasuke —él refunfuña algo saludándolo otra vez mirando su celular.

—Por cierto precioso —digo con aire seductor—, ¿podrías apagar tu celular? Solo mientras dura el despegue, luego el capitán nos autorizará a que podamos continuar con nuestro vicio.

Veo que Kakashi lo ha apagado antes de que nos sentáramos poniéndolo boca abajo, Sasuke frunce otra vez sus labios y a regañadientes lo hace.

—¿También nos acompañarás a Florencia, Sasuke? Si lo haces, será más entretenido para mí, porque mientras don «nadie puede saber lo que hago con mis negocios» trabaja, nosotros podríamos divertirnos un poco —cuando lo dice frunzo el entrecejo en señal de reprobación por mi apodo, espero que no se le salga nada de lo referente a Orochimaru frente a Sasuke.

—¡No puedo ir a Florencia! Naruto, dijiste que iríamos a Narita —me reclama y cuando empezamos a tomar el impulso requerido veo como se aferra con fuerza a los brazos del asiento.

—Toma aire y retenlo un poco —le sugiere Kakashi sacando una goma de mascar de su bolsillo—. ¿Quieres? Descubrí que son buenas para calmar la ansiedad en el despegue, el aterrizaje o durante todo el vuelo especialmente cuando hay turbulencia.

Kakashi no es fanático de los aviones y realmente se estresa muchísimo cuando sale del país. Sasuke asiente tomándole la goma mientras yo solo los observo.

No sé qué rayos es lo que Sasuke tiene, pero nos tiene hipnotizado a todos, se ha robado el corazón de mis amigos, de mi hermana e incluso hasta el de Bee, sin mencionar el mío. Cuando despegamos se siente algo pesado, hay bastante turbulencia y el capitán nos lo indica, lo que hace que Kakashi y Sasuke se aferren más a los brazos de sus respectivos asientos.

Estoy sentado frente a Kakashi y en diagonal frente a Sasuke, la cabina está frente a mí. La turbulencia no cede e incluso le cuesta nivelar el avión al experto capitán que está en nuestras filas, pero al final logra conseguirlo y cuando lo hace y veo que los dos se relajan y le explico a Sasuke lo mismo que le he dicho a Kakashi anteriormente sobre mi vuelo.

—No puedo ir a Florencia, me quedaré en Narita y luego tomaré el Express de regreso a Tokio —asevera categóricamente.

—¿Despreciarás un viaje gratis a Florencia? ¿Has estado allí siquiera? —lo interroga Kakashi.

—No es cuestión de si he estado o no, es solo que no puedo ausentarme, serían días y mi her... —empieza a aclarar su garganta antes de terminar su frase—, y la oficina no puede estar sin mí.

—Pueden estar sin el «oh dios todopoderoso que nadie sabe a donde voy» aquí presente en uno de los grupos más poderosos del continente, no creo que tu oficina pueda pasar unos días sin ti.

—¿Podrías dejar de ponerme apodos ridículos Kakashi?

—¿No es lo mismo que haces con «la red de cotorras»? —Sasuke solo se nos queda viendo sin entender de lo que estamos hablando, pero Kakashi tiene un buen punto.

—Tenemos nuevos negocios con Suigetsu —la sola mención de su excompañero de cama hace que mi cuerpo se sienta incómodo.

—Podrías conseguir mejores negocios en Italia, es una ciudad que no te defraudará y te lo digo por experiencia.

—No puedo solamente presentarme en la ciudad y esperar que todo caiga del cielo.

—Es lo mismo que haces en Tokio, estar esperando que el viento te lleve algo bueno, a veces funciona —asegura viéndome— y otras veces no. Si vas con nosotros ten por seguro que te presentaremos a ciertos empresarios que pueden ser potenciales para tu negocio, claro, si los convences o no ya será parte de tu astucia.

—¡No puedo hacer eso! —asegura alarmado y en ese momento el capitán nos indica que podemos encender los celulares y desabrochar nuestros cinturones.

—¿Por qué no aprovechas este momento que estarán solos Naruto para convencer a nuestro gatito? Tengo vejiga nerviosa y Sakura quiere hablar conmigo —asegura enseñándome el celular antes de dejarnos solos.

—Sasuke... —digo levantándome de mi asiento para sentarme en el que estaba Kakashi y así poder estar a su lado— ¿a qué has venido?

Él se queda callado encendiendo su celular.

—Ino me pidió que viniera.

—¿Y siempre eres tan dócil aceptando peticiones de desconocidos?

—¡No lo sé, ¿de acuerdo?! Tal vez sigo drogado o enajenado con... —me vuelve a ver mordiéndose el labio inferior y volteando su rostro a un lado para regresar su mirada chocando con la mía—... con todo lo que ha pasado durante el fin de semana... tal vez mi orgullo se ha visto involucrado o simplemente tal vez quiera decirte un par de verdades.

—¿Qué verdades?

El inhala y luego suelta el aire pesadamente desabrochándose el cinturón para empezar a caminar por el pequeño espacio del jet, esto sería mejor si estuviéramos en el otro que es más grande e incluso hasta tiene una habitación.

—Sasuke, ¿qué verdades?

—¡Qué eres un gran idiota bastardo controlador! ¡Que eres un jodido cretino que cree saber lo que los otros quieren y ni siquiera pides una puta opinión! —sus palabras me duelen y no sé porqué.

—¿Por qué lo dices? ¿Por Ino o por ti?

—¿Por qué habría de decirlo por tu hermana? Solo porque se me presentó en mi oficina emboscándome para poder hablar un rato conmigo y convencerme de hacer la locura más grande de mi vida, no significa que yo sepa lo que tienes con ella.

Eso me da risa y me relajo en el asiento, creo que estoy siendo demasiado paranoico, algo que nunca he sido.

—Por supuesto que lo estoy diciendo por mí mismo, solo escuchaste la versión de Itachi y ni siquiera me dejaste defenderme, me condenaste y me dejaste a un lado como si fuese una... puta...

—Espera... yo no...

—Sí, si solo querías que cogiéramos no tendrías que haber hecho toda esa pantomima conmigo, solo lo hubieras aceptado sinceramente y al día siguiente me hubiera ido, además no acepté estar contigo solo por conseguir el contrato, lo que empecé a sentir por ti incluso el mismo día que te conocí no tuvo nada que ver con eso...

—Lo sé... —acepto sin poder decir nada más.

—¿Esto es por Itachi, no es así? —sí tiene un poco de razón, es por él—. ¿Te... has acostado con mi hermano también?

—¡Claro que no! Ya te lo había dicho, solamente fuimos amigos de copas...

—Como si tus amigos de copas no fueran especiales, casi todos te han visto en pelotas y compartido la cama contigo.

—Sasuke —me levanto mientras está completamente agitado y lo tomo de las manos—, créeme cuando te digo que Itachi y yo no hemos compartido cama —aseguro viéndolo a los ojos, pero podría ser peor que eso, porque él conoce mi verdad con Orochimaru, una que todos llaman autodestrucción, aunque yo no lo considero así, a parte de su amenaza de retirarme su apoyo con la financiera, con lo cual solo me quedaría recurrir a las personas que me engendraron.

—¿Entonces?

—Créeme —aseguro volviéndome a sentar—, no soy bueno para ti —o para nadie.

—¿Por qué eso cambió repentinamente cuando mi hermano llegó a tu casa el sábado por la noche? Antes estabas dispuesto a ofrecerme el mundo.

—Tal vez fue... no lo sé... quizás fue tener tan cerca a un amigo y saber que su hermano estaba allí conmigo en otra habitación... lo has visto ¿no? No te llevaré por buen camino.

—El camino que yo desee tomar Naruto —se acerca aprisionándome con sus brazos colocándolos alrededor de mí al apoyar sus manos sobre el respaldo del asiento— no será el que tú o mi hermano escojan, será uno que yo desee tomar y si es sinuoso, suave o desértico lo quiero descubrir yo solo.

—Te traeré problemas con él... podrían incluso hasta quitarte tu posición en International Bussines —él encoje los hombros volviéndose a sentar.

—Si acepto la propuesta de Kakashi y voy con ustedes a Florencia, tal vez pueda conseguir algunos peces más gordos de los que podría captar en Tokio y si mi padre ve mi desempeño no podrá apoyar la decisión de Itachi de quererme quitar solo porque estoy saliendo contigo.

Eso me hace sonreír, no sé quien está peor, sí yo cambiando de humor a cada cinco segundos o él cambiando de decisión en el mismo tiempo que yo.

Me acerco a él aproximando mi rostro con el suyo.

—Solo quiero que sepas que mientras estés conmigo serás solo mío Sasuke, manipularé tu tiempo a mi antojo y no quiero escuchar ningún reclamo.

—Claro que los escucharás cabrón engreído, aunque eso no signifique que no aceptaré lo que estás haciendo.

Su respuesta me hace sonreír, claro que no es un corderito, pero es lo que me ha gustado de él desde que lo vi en el bar, a pesar de que estaba desolado y yo me acerqué para consolarlo, dejó en claro que no necesitaba de nadie y que él solo se las arreglaría.

A los pocos minutos Kakashi regresa con nosotros y volvemos a nuestra posición habitual, creo que es hora de decirle a Ino que ella tenía razón, es probable que Sasuke sea mi última opción para conseguir mi redención.