Capítulo XIII: El príncipe
Candy suspiró al ver el palacio, nunca había estado tan feliz de regresar a su cuarto. Todos se despidieron y mientras Karen daba instrucciones de preparar una habitación para la nueva adquisición de su selecto grupo, la muchacha en cuestión estaba hablando con la reina, seguramente sobre el tiempo de su estadía, con eso el castaño se acercó a la rubia que seguía cerca de Annie.
"Nosotros ¿Estamos bien, cierto?" le dijo con nerviosismo
Candy se volteó ligeramente y le brindó la sonrisa más grande que logró reunir sin embargo esta no llegó a sus ojos pues estos no brillaron como lo hacían cuando ambos hacían una broma.
"¿Por qué no lo estaría?" respondió ella levantando una ceja.
Terry asintió aturdido, las palabras de ella habían sido dichas con dulzura pero dentro de él no se sentía igual. Ambas chicas se retiraron para poder descansar. Esa noche nadie dijo nada.
Karen no comentó lo que su primo había hecho, solo lo miro con enojo. Archie sonrió suavemente al ver una oportunidad con la pecosa. Paty ajena a todo solo pudo mirar a Stear que también trataba de comprender que había pasado. Nadie comentó nada cuando Annie se deslizó en su ropa de dormir y luego entró al cuarto de la rubia relevando a Dorothy.
"Vamos, Candice" dijo la niña "Puedes llorar por esto hoy, pero no mañana" le susurró dulcemente haciendo que la rubia acomodara su cabeza en las piernas de su amiga
Los dedos de Annie acariciaron los cabellos rubios de Candy, mientras a la niña se le partía el alma. Candy se repitió varias veces que no tenía porque llorar, no tenía porque sentir dolor, después de todo, solo eran amigos. Esa noche el corazón de la rubia descanso en manos de su nueva mejor amiga.
"Señorita Candice, Lady Britter" el susurró de Dorothy hizo que ambas chicas abrieran los ojos, se habían quedado dormidas.
"Dorothy,es un buen día ¿cierto?" dijo la rubia sonriendo suavemente
"Lo es, Lady Candy" dijo sacando un vestido azul bebe
Candice asintió y le sonrió fuertemente a Annie que regresaba a su habitación. Candy disfruto de su cabello suelto y el vestido pastel, hoy era un nuevo día y ella era una nueva persona.
Sorprendentemente, ella se adoptó a una rutina sencilla. Todos los días bajaría a desayunar y se sentaría junto a Annie, apenas dedicándole unas sonrisas al castaño, más tarde pasaría horas cuidando las flores del jardín con ayuda de Paty y no sería hasta después de la cena que ambos se sentarían en la biblioteca en compañía de Dorothy, Candy compartiría risas y la debilidad de su corazón solo unas horas al día antes de unirse a los demás y ver como Luisa se deslizaba a su sitio, junto a él. Sin darse cuenta una semana había transcurrido, entre miradas agudas y silencios incomodos.
"Candy" llamó su atención Annie sentándose junto a ella en el salón. El desayuno apenas había pasado y todos se encontraban adentro.
Todas las damas estaba jugando cartas mientras los primos hablaban animadamente junto a la chimenea, sin embargo la voz de Annie hizo que todos se acercaran y dejaran sus actividades.
"¿Si, Annie?" contestó ella con curiosidad
"Hoy llega el príncipe" dijo burlona y harta de la actitud de castaño.
"Lo sé" sus mejillas se sonrojaron y desvió la mirada, Terry frunció el ceño.
"Y hablando de eso, deberíamos de arreglarnos" sugirió Karen entendiendo el comentario de Annie "No querrás que tu príncipe no vea tu mejor vestido de día"
La mirada zafiro busco respuesta en la esmeralda pero esta se encontraba lejos de los suyos, trató de recordar cuando había sido la ultima vez que habían compartido un momento de complicidad. La ultima semana ella había comentado con él el libro que habían estado compartiendo, le había leído en voz baja pero se había alejado de su toque.
Candy sin decir mucho e incomoda ante la mirada de Terry se puso de pie, ella podía querer estar cerca de quien quisiera y a él no tenía porque tomarle importancia. Con eso en mente se puso de pie y se alejó de todos.
"Creo que realmente le gusta" Dijo Annie tratando de meter el cuchillo dentro de la herida "Ayer no dejaba de hablar de él" mintió abiertamente mientras seguía a su amiga.
Aunque Candy no había mencionado el tema se encontró nerviosa viendo cada vestido que poseía, sin embargo, seleccionó uno en tono esmeralda y confeccionado de la más fina tela, había sido un obsequio de una de alta costura, según Annie le había dicho era la mejor promoción que una diseñadora podía permitirse.
Su corazón tartamudeo durante su baño y dudo aún más mientras dejaba que Dorothy la vistiera. Ella usualmente no usaría un color tan vibrante durante el día,no ella usaría suaves tono pastel.
Los risos de Candy se encontraron en un peinado romántico, un moño bajo que mantenía su cabello a la altura de sus hombros y con cintas de seda verde formando una diadema, en sus orejas una simple perla y su cuello mostraba el dije que le había obsequiado una vez Terry, sin embargo sus manos lo alejaron, dejando su cuello desnudo.
"Ya llegó, Candice" gritó Annie corriendo por el pasillo.
Sin pensar mucho abrió su puerta y siguió a la niña, su mano se entrelazó en la de ella mientras se reían como niñas ajenas a la mirada zafiro del otro lado del corredor.
"Vamos, Terry" Dijo Luisa reuniendo su brazo al del joven.
Todos esperaron ansiosos en la entrada principal, tres carruajes entraron en escena, la bandera escocesa se agitaba con el viento y las manos de la rubia apretaron su vestido ante la mirada molesta de Terry. Un lacayo se acercó para abrir la puerta y el aliento se congeló en su garganta.
Del carruaje bajaron dos hermosos rubios, ambos altos y de piel nívea, con los ojos celestes y el rostro cincelado. La mirada de ella paso de uno a otro mientras su corazón latíaa agitadamente mientras caía en una reverencia. Sus amigos imitaron su acción, excepto la reina y su primo, que solo asintieron brevemente.
"Majestad" dijo uno de los acompañantes del príncipe "Permítame presentarle a su alteza real el príncipe William Albert Andrew, heredero de Escocia" los introdujo el intermedario.
"Es un placer" tomó la mano de la reina y la besó con suavidad y dando un pasó atrás evaluo a los acompañantes de la reina.
Según la carta solo los más cercanos a ella se encontrarían en la recepción. Sus ojos escanearon rápidamente a los participantes con aburrimiento hasta que la rubia levanto su cabeza mostrando sus facciones.
El príncipe se quedó helado mientras sus ojos se deslizaban por ella, tratando de memorizar cada gesto que ella tenía. Sus manos temblaron suavemente mientras los ojos de ella se conectaban a los de él.
"Y el duque de Brown, Lord Anthony James Brown" dijo el diplomático mirando a su líder.
A lo lejos fue consciente de que Anthony conocía a la reina y que esta le contestaba alegremente, pero su cabeza recorría una y otra vez el cuerpo de la rubia, buscando alguna diferencia entre ella y su fallecida hermana, adivino que la niña no tendría más de 18 años y si su cabello fuera rizado podría ser una copia de su querida Rosemary.
Los pies del rubio avanzaron hasta ella y haciendo que todos abrieran los ojos ofreció su mano para levantarla de la suave reverencia en la que se encontraba.
"Lady Candice White" Dijo Karen al ver al rubio sosteniendo su mano.
Anthony había escoltado a la reina de regreso con sus amigos mientras su tío besaba la mano de una rubia sorprendida, había algo en ella, algo familiar. Sus ojos se abrieron al ver lo mismo que Albert, su mamá, Rosemary estaba frente a ellos.
"Príncipe William" dijo ella suavemente mientras se sonrojaba.
"Albert" contestó de inmediato "Solo Albert, pequeña" pidió dulcemente y el corazón de ella se sintió en casa.
Albert se alejó del poderoso encanto que ella había arrojado y con un sonrojo reconoció a cada una de las personas en la recepción, aunque cada pocos segundos sus ojos vagaban a la rubia. Él y su sobrino empezaron a conocer a cada uno, dejando al final a Luisa, Terry, Annie y Candice en ese orden.
La mandíbula de Terry se apretó un poco más al ver que cuando se hacían las presentaciones los ojos del rubio mayor no podían dejar los de ella.
"Ahora sí" dijo Karen graciosamente después de haber introducido a Annie "Candice, te presento a el duque de Brown"
"Anthony" reparó de inmediato el niño mirando a la niña que se parecía tanto a su madre.
La mano de Candy se sintió cálida en la de él y sus ojos brillaron inmensamente, mientras los labios del rubio se posaban en su mano.
Todos notaron que ambos rubios habían tenido una distinción con Candice para sorpresa de la mayoría y disgusto de Terry.
Los ojos de Alberth miraron cariñosamente a la rubia, su corazón se apreto en el pecho había pasado casi una cuatro años desde que había logrado ver a su hermana. La cara de Rosemary era más serena, más madura pero no había duda alguna de su semejanza.
"Vamos, pensé les gustaría un recorrido antes de la comida" habló la reina
Los ojos del mayor se dirigieron a los de Anthony, pues aunque había sido su madre después de la "falta" que había cometido apenas y se le había permitido estar cerca de ella por lo que él añoraba más la imagen que Candy representaba.
"Me permite, majestad" pidió Anthony entendiendo el mensaje
"Claro" aceptó confundida ante esto, lo usual sería que el príncipe le hiciera compañía pero la forma en que su mano se aferraba a la de su amiga era innegable.
Sus amigos miraron con curiosidad como el príncipe escoces le brindaba una brillante sonrisa a su sobrino y después a la rubia. Terrence frunció el ceño, este hombre apenas era más grande que él, según lo que sabía tenia casi 25 años, tres años más, y seguía soltero, no se había casado.
"¿Puedo?" preguntó, no, suplicó el rubio
"Claro, su alteza" respondió ella totalmente sonrojada
"Albert, por favor" dijo colocando su brazo en el suyo
"Entonces, creo, deberá llamarme Candy" murmuró ella roja
Ante los ojos zafiros aquel rubor que cubría la cara de su amiga parecía matar, los demás se asombraron de la libertad con la que había pedido ser tratado mientras que Archie rodaba los ojos.
Terrence ofreció su mano vagamente hacia Luisa, ella entrelazó su brazo a lo de él y siguió a la pareja, la suave risa de la rubia lleno los pasillos. El corazón de Anthony y ,sobre todo, el de Albert se llenó nuevamente, la mirada esmeralda buscaba la celeste mientras la de Terry veía que en su cuello faltaba el dije que el le había regalado.
"Candy, suena dulce" Dijo Albert ignorando por completo os datos que la reina brindaba del palacio
"Gracias" sonrió haciendo que las pecas resaltaran aún más
El resto del viaje fue lo mismo, miradas y sonrisas entre los tres rubios aunque principalmente entre el mayor y la joven. Terrence solo pudo sonreír al llegar al comedor, se había servido formalmente por lo que el rubio tendría que separarse de ella, ya que el orden de los asientos se establecía por el rango.
"Disculpe, su majestad, odiaría perder la compañía de Candy" dijo inmaduramente el príncipe mientras se negaba a soltar el brazo de ella
"Por supuesto, nunca le negaría un placer a mis invitados" respondió sorprendida.
En un nuevo orden, completamente dispuesto por el rubio, los tres rubios se encontraron sentados juntos en el lado izquierdo de la reina mientras Terry se sentaba a su derecha.
"Entonces ¿Qué edad tienes Candy?" preguntó Albert mientras servían el vino
Las conversaciones educadas se silenciaron al ver el repentino interés del rubio, quizá, el próximo monarca de Escocia estaba buscando esposa, o es lo que pensó el castaño que sin importar la etiqueta bebió su vino de un trago.
"18 años en mayo"
La mirada celeste se encontró con la de su familiar, 18 años en mayo, como Aila. Las manos de ambos se presionaron en su regazo tratando de no tocar a la niña mientras los ojos del mayor buscaban una marca que pudiera confirmar la tonta sospecha que empezaba a sonar en su cabeza. Aunque claro, cada adolescente rubia y de ojos esmeralda que conocía y tenía la edad le hacían eso, aunque esta vez era diferente, esta vez era la imagen de su querida hermana Rosemary la que se lo decía.
"¿Qué día?" pidió Anthony haciendo que ella girara su cabeza revelando un unico lunar en forma de corazón justo debajo de su oreja, oculto del mundo.
Su mano subió a su propia cabeza, acariciando el mismo que él tenía, qué tenía Anthony y había tenido Rosemary.
Candice era su sobrina, era Aila Andrew y él la llevaría a casa.
La mirada de adoración se incrementó ante la idea de haber encontrado, finalmente, al último miembro de su reducida familia, ahora, que la veía aún más detenidamente parecía ajena a todo el lujo de la corte inglesa. Sus ojos pudieron verla sentada en la corte escocesa, un poco más salvaje y libre, se imaginó usando una suave banda con el tartan de los Andrew, incluso podía verla corriendo con un vestido pastel, danzando entre los hermosos jardines mientras la capa con su emblema se agitaba a su alrededor.
El encanto que ella provocó en el hombre pareció hacer que el castaño hirviera, en los ojos celestes había determinación y algo en su corazón se agitó sintiendo que la rubia y su estadía con él estaba en peligro.
Nota del autor:
Esto es una LOCURA 415 comentarios al momento que subo este capítulo, ¡415! Más de ¡40! Comentarios por capítulo, no puedo creerllo!
No puedocontestar todos pero los he leído y cada uno lo llevo en mi corazón, me da fuerza para terminar la historia y preparar la secuela!
Gracias totales a todos ustedes porque sin ustedes no podría compartir esta loca historia que surgió en mi cabeza hace meses.
Australia77 , AleLis23, flormata, ladyyiya, Minea, Yessy, Becky7024, Eli, Liz Grandchester, Settale, Rose, Blanca 73, Gaby, Yaqui, Mery Luz, Kristel Grand, Nany, Santa, greys, Gevatri , Jwkpac, CandyPecosa, Blanca G, Zafiro, Alesita 77
Lima:Muchas gracias, te juro que estoy trabajando en ellos, siempre se puede crecer más cuando uno recibe ayuda. Terry es un idiota no hay duda pronto tendran mucho de Terry y Candy
Gery: Muchas graciaspor animarte y dejar un ocmentario, es lo que me hace seguir haciendo lo que hago Yo tampoco lo entiendo, pero ¿Cuándo nos han lastimado tanto es facil volver a amar? Yo misma he cometido este tipo de errores, el amor verdadero no es facil El matrimonio de Albert será una verdadera sorpresa para todos ;)
Mariana White: Yo tambien ya llevó kilos de más espero que este capítulo ayudara a hacer más ameno el encierro.
Lea: Terry no esta pensando es lo único que puedo decir :/
