A poco no soy el mejor? :V Me tarde un siglo verdad?
Dejare la excusa de siempre, tengo una vida que ocupa también mi tiempo. esa es la vieja confiable.
Ok primero, recuerden que como esto es un fanfic, me tomo todas las libertades que quiero. ¿A que me refiero? bueno, tomar cosas de animes, películas y lo demás, la típica que hacen la mayoría en fanfiction.
Y también quiero que recuerden que yo solo cambio la historia original de MLP para beneficio de mi historia. así que no quiero ardidos que digan que hay información errónea :V
Miradas. Muchas de ella.
No las había contado porque sería una pérdida de tiempo.
Pero si podía darse cuenta que la mayoría de miradas pertenecían a las chicas del pueblo. Desde las más viejas hasta las más jóvenes, incluso para su martirio una que otra mirada furtiva pertenecías a las niñas que jugaban en ese momento.
Quitando lo último para su protección legal, Spike estaría bañándose en orgullo por el hecho de atraer tanto la atención del sexo opuesto.
Pero como siempre. Él, que era tan amado por el que escribía los guiones de este mundo, sabía muy bien que esas miradas no iban hacia su persona. Era para el hombre que estaba justo a su lado.
Bach parecía ignorar todo lo que ocurría a su alrededor. El solo se encontraba mirando hacia delante, sin inmutarse. Las únicas veces que había volteado era para hablar con Spike.
Y cabe decir que por las altas habilidades sociales que había perdido Spike al igual que sus años dorados. Las charlas se tornaban extremadamente cortas y algo secas.
Para Spike era incómodo.
Pero Bach parecía ignorarlo.
Ese tipo de acciones del galante hombre hacían a Spike pensar que él vivía ignorando todo lo que pasaba en el mundo.
Un simple ignorante ¿tal vez?
-…Estas teniendo unos malos pensamientos contra mi persona, ¿verdad?-
¡¿Lo había dicho en voz alta?!
No, no lo había hecho. Esto simplemente era otro de los fenómenos que ocurrían cuando él estaba cerca de todo aquel que viviera en castillo Adastros.
-Hombre, con ustedes ni en mis pensamientos estoy a salvo. Dan miedo ¿saben?-
Spike solo podía suspirar pesadamente mientras expresaba sus quejas. Tener a estos individuos que podían "leerle la mente" le traía unos terribles escalofríos.
-Esas son unas palabras hirientes jeje. Si te da tanto miedo entonces deberías cuidar más tus expresiones mi amigo.-
-¿Cómo así?-
Bach en un principio había hecho una pequeña expresión consternada que hacia dudar la sexualidad de Spike al pensar que incluso con esa expresión era adorable. ¡NO! *Shu* *Shu* ¡Fuera pensamientos raros!... *Ejem* pero después la cara de Bach tomo un pequeño porte más serio. Dando claro a entender que quería ayudarlo a no ser tan "libro abierto".
Y Claro que Spike no podía entenderlo a la primera.
-Bueno, es verdad que hay magia para poder leer los pensamientos de la gente, pero esta requiere un pequeño ritual algo riguroso y además, ya que tienes sangre de dragón, tu resistencia natural a la magia debería impedir eso.-
-¿Entonces como todos mis pensamientos oscuros salen a la luz con ustedes?-
No podían leerle la mente, eso era un alivio. Pero ahora había un temor más grande ya que no sabía que método usaban para descubrir sus fechorías mentales.
¿Un ritual diabólico quizás? Espera…. ¿Eso no chocaría con lo primero que dijo Bach?... Ugh, que complicada es la magia.
-Qué manera tan sospechosa de decirlo. Pero para responderte, aparte del ritual para "leer mentes" hay dos formas más para saber cómo se siente una persona o qué tipo de pensamientos está teniendo. Requieren práctica, pero a comparación del ritual son más fáciles, el único defecto de estas es que son menos precisas-
-¿Cuáles serían?-
-Una de ellas es leer los corazones de las personas-
-¿Los corazones?-
Algo desconocido para él. Debía anotar ese término desconocido para usarlo después.
No entendía a qué se refería Bach. ¿Era siquiera posible leer el corazón de una persona?
-Sí, este método es usado por el señor Decreip y otros habitantes del castillo. Según ellos es muy efectivo, ya que ellos dicen que el corazón de una persona no puede mentir, ya que esa parte representa uno de los reflejos de nuestra alma-
-¿Podrías darme un ejemplo?-
Spike se sentía idiota por haber dicho eso. Pero él sabía que si no lo hacía jamás iba a entender lo que estaba diciendo el galante hombre. Se había hecho una pequeña idea con lo que Bach había dicho, pero aun sonaba muy complicado para su pobre cerebro de personaje secundario.
-Bueno pongámoslo de esta manera. Digamos que tú te sientes triste, pero no quieres preocupar a otras personas y decides ocultarlo. Si alguien que fuera capaz de "Leer el corazón de las personas" te viera, por el exterior estaría viendo tu mentira, pero por dentro el solo podría ver las palabras "Tristeza" que carcomen tu corazón reflejadas en su mente. Algo así como si le estuvieran susurrando al oído verdaderamente como estas-
-Entiendo…-
Seguía siendo una explicación con falta de sentido para Spike. Pero por lo menos tenía una idea más clara de lo que había dicho.
-¿Cuál es la otra manera?-
-Oh, esa, bueno… la segunda forma para saberlo es leyendo las expresiones de la persona en cuestión-
-Esa forma la he visto muchas veces, no sería sencillo simplemente poner una cara de póker y el que trata de "leerte" no sabría nada-
Leer las expresiones de la gente sin duda era más fácil a comparación que Leer el corazón de las personas. Claro que para ver los sentimientos de la gente a través de su expresión llevaba una buena cantidad de práctica, había muchas formas para evitar eso.
-Depende de la persona, alguien verdaderamente experto en tema sin duda sería muy difícil de engañar. Ya sea por el movimiento de sus ojos, sus parpados, su boca, sus mejillas, su respiración, su palpitar, o el brillo en sus ojos, incluso podría incluir el diminuto sonido de su sangre correr por su venas. Sin duda alguien así no podría ser engañado con una cara falsa-
-Oye, oye… eso que acabas de decir suena imposible para cualquier persona normal. No, incluso entre los monstruos creo que tal habilidad perceptiva sería imposible.-
¿El sonido de la sangre? Incluso para los vampiros, los cuales pueden escuchar el palpitar de los corazones humanos a tres kilómetro (exagerado) aun así sonaba imposible que ellos pudieran escuchar tal sonido.
Solo alguien que se despega lo suficiente de las leyes de cuerpo humano podría ser capaz de hacer eso…. Momento.
-Oye Bach…. De casualidad la bru… ¡DIGO! Jino puede tener tales habilidades de percepción-
¿Podría ser esa la respuesta a las cosas de las que es capaz Jino? Que todo lo que ella llama "normal" es debido a causa de tales habilidades oscuras que rompen el límite humano.
…Incluso para Spike eso sonaba absurdo.
-Jajajaja~ No, no~… mi amigo, Jino no puede hacer ninguna de las dos. Créeme, todos los hombres en el castillo aprendimos que la intuición femenina es algo de lo que temer-
Bach reía, feliz, completamente alegre, como si Spike hubiera contado el mejor chiste del mundo.
Su risa era un dulce canto para los oídos, eso era lo que decían todas las miradas femeninas alrededor.
-¡Ugh! Entonces no estoy seguro en ningún lugar, sin duda el título de bruja le queda como anillo al dedo.-
-Jajajaja~~ Eso dices~~ jajaja~ hay mi amigo Spike, tengo el sentimiento de algo le va a pasar a tu comida cuando lleguemos-
-¡AH! ¡MIERDA! ¡TENIA QUE HABLAR!-
Era verdad, si la intuición femenina era tan peligrosa como dicen las leyendas. Entonces, para Spike, que justo la había llamado "bruja" sin duda la venganza que el recibirá sería terrible. Ya podía dar su almuerzo por perdido.
Sin duda un castigo terrible para él. Aunque a él no le guste admitirlo, la realidad era que la comida preparada por Jino era de categoría "mundial" Si ella fuera alguien agradable, Spike podría dar alarde de la magnífica comida que ahora disfrutaba todos los días.
Pero era Jino, alagar su comida, es lo mismo que alagarla a ella. No, sin duda eso es algo que no él no iba a hacer.
-(¡Adiós adorado almuerzo!, ¡te disfrutare en mis sueños!)… Bueno, qué más da… oye Bach, ¿Cuál usas tú?-
-¿Yo?... Bueno, yo tampoco uso ninguno de los dos. Más bien, para mi ver como están las personas es algo natural-
-Lo dices como si para ti fuera cosa fácil-
-Bueno, donde nací se creía que los seres humanos nacimos del polvo que cubría el mundo, y gracias a mi Autoridad De la Madre Tierra, Gea. Estoy conectado completamente a la naturaleza del mundo, eso incluye el "polvo" del que nacimos. Leer el estado de la mente y el cuerpo para mí es tan fácil como respirar, supongo.-
-¿Cómo que supones? Diciendo eso da miedo estar cerca de ti… *Suspiro* de verdad que esa Autoridad se oye muy conveniente-
Tener el control completo de la fuerza devastadora de la naturaleza, en un lugar como Equestria, no, en un lugar como esté basto mundo conocido. Este que en casi todas partes se veía rebosante de vida.
Bach debía ser simplemente poderoso. Roto, absurdo, esos serían dos buenos términos para describirlo.
-Así que lo ves de esa forma… no negare que es muy útil pero….. *Suspiro* creo que la conversación se está tornando pesada-
Había ignorado el tema. Bach se veía decaído por algo, la petición indirecta para cambiar la conversación era más que clara.
-Bueno, ¿Qué tal si hablamos sobre lo que le pasara a mi almuerzo el día de hoy?-
Debía tener consideración por las personas. Sobre todo con Bach, que lo había ayudado demasiado.
Claro…. A pesar de haber encantado a su hermana con su rostro, y de quitarle sus dominios en el arte de la limpieza en el castillo… aun así… hacia mucho que Spike no tenía compañía de su mismo género. Claro, muchos dirían que era la envidia del mundo el haber estado rodeado en un círculo de amigas donde él era el único hombre. Pero la realidad es que como normalmente debería ser, los gustos del dragón muchas veces habían chocado con el de sus viejas amigas.
-¡AH! es verdad…. Bueno, yo creo que simplemente no te dará tu porción-
-Ugh, la estas subestimando, yo creo que en mi tazón a lo mucho veré un solo y mugroso grano de arroz-
-Jajajaja~ creo que tienes razón. Bueno podemos idear algo para tomar lo que sobre y comerlo en tu habitación-
-No lo creo… hay mucho riesgo… bien ella podría estar vigilando las sobras con un cuchillo en mano… ¡NO! ¡LO SIENTO! Prefiero tener todas las partes de mi cuerpo intacto-
La imagen de una Jino con el ceño fruncido, con un cuchillo de carnicero en su mano derecha, vigilando diligentemente la sobras. *Uff* de solo pensarlo se le helaba la sangre a Spike.
-Jajajajajajaja~~-
-Je…je… Jajajajajajaja~~-
A pesar de todo aun daba gracia.
Spike solo podía reír junto a su amigo.
…Amigo… si, sin duda podía tomar a Bach como un amigo. Ellos dos llevaban un extraño entendimiento mutuo que era inexplicable.
Sin duda ambos serian buenos amigos.
Era bueno ver que Bach riera, le quedaba mejor que la expresión oscura que había tenido momentos antes. Se lo habían dicho antes después de todo
"Siempre asegúrate de hacer sonreír a tus amigos"
Por fin podía poner en práctica esas palabras…
… Y así… Aquel joven dragón, junto a aquel que solo se podía describir con la palabra "perfecto"… ambos caminan, riendo. Compartiendo la alegría que aquello que muchos llamaban amistad.
No había mejor consuelo para el Dragon que eso…. Pero…
-Mama…-
La voz de un niño, no mayor de 8 años, llama inocentemente a su querida madre.
-… ¿Por qué él está hablando "Sxxx"?-
El pequeño señala, justo donde ambos se encontraban.
La madre observa en la misma dirección.
-Solo ignóralo hijo-
Ella dice de una forma cotidiana… La madre se lleva al pequeño.
Aquel golpe a la realidad golpeaba fuertemente su corazón…
Ahora tenía la oportunidad de recuperar lo perdido…. Luego podría lamentarse.
Debía mirar con la frente en alto. Debía levantar la mirada con el orgullo que le correspondía. El hombre a su lado posiblemente haría lo mismo.
….Sin duda la amistad era curiosa…
X-_-_-_-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-x
X-_-x
Ambos regresan al castillo, solo habían salido a dar una vuelta por el pueblo bajo las órdenes de Twilight. Bach en un principio se había rehusado, pero la firme insistencia junto a las palabras "es una orden" llevaron al galante hombre a ceder en la petición de su lady.
Claro que todo se estaba rigiendo bajo segundas intenciones por parte de la princesa de la amistad.
Ella, en claro intento de impresionar a Bach. Se iba a encargar de preparar el almuerzo de hoy.
Spike era su cómplice a medias, ella solo le había dicho que le ganara tiempo. Mas no le había dado el por qué.
Claramente Spike dudo, pero ya que ocupaba ganar puntos para estar por encima de Bach, decidió aceptar sin preguntar.
Él no sabía que su hermana estaría en la cocina el día de hoy.
De regreso todo había sido más alegre. Ambos siguieron llevando una divertida charla hasta el momento que llegaron a las puertas del castillo de la armonía.
Y al momento de entrar, hombre y dragón separaron sus caminos, Bach aún tenía un par de deberes que atender, y Spike tenía una cita puntual con la alacena.
-... ¿Eh?... ¿Twilight?-
Y hay estaba su hermana, con una ropa más hogareña, combinado con tierno delantal rosado que perturbadoramente para el dragon, el delantal tenia escrito "Te Amo Bach" con una muy fina y envidiable costura.
¿De dónde había salido eso?... ¡Tenía que quemarlo cuando pudiera!.
-¡SPIKE!...-
La habían atrapado en medio del crimen. La sorpresa casi había hecho que tirara la sartén que tenía en su mano.
-¡No deberías estar aquí tan pronto!-
-Estuvimos afuera por más de 1 hora, ¿cómo es que no tienes la comida lista? ¿Más bien? ¿Por qué estas cocinando? ¡¿Es para Bach?!-
Para Spike fue fácil armar el rompecabezas que explicaba la presencia de su hermana en la cocina.
Bach no le caía mal... pero su espíritu de hermano "Mayor" le estaba diciendo que atacara a Bach con una daga en medio de la noche.
No espera, debía calmarse los aires.
Ya había pasado un tiempo desde que su hermana cocinaba. Desde que él había vuelto, Spike retomo el dominio de la cocina en el castillo. Pocas eran las veces que Twilight cocinaba.
-¡E_Eso no importa! ¡SAL Y PREPARA LA MESA!-
Twilight estaba avergonzada, un sonrojo masivo adornaba su rostro dándole un encanto infantil.
-B…bien, no te pongas así… no entiendo. Tan vieja y aun buscas salir de la soltería. Me compadezco de ti querida hermana-
Spike no sabía qué hacer con el estado actual de su hermana. Por mal que suene, ella ya tenía muchos años de edad, pero esta extraña actitud de doncella enamorada que ha estado teniendo estos días causaban un desborde de emociones para Spike.
La mayoría de ella era poco amigables para cierta persona.
…Mmmm… ¿que era esa extraña presión en el aire?
Spike mira a su hermana. La cara de ella… si antes estaba roja de la vergüenza. Ahora eso se estaba mesclando por un desconocido enojo que iba dirigido hacia Spike.
-¡DISCULPA!... ¡ESTA VEZ TE LA BUSCASTE!-
-¡NO! ¡ESPERA! ¡BAJA ESA SARTÉN!... ¡AUCH!... ¡TWILIGHT PERDÓN! ¡AUCH!-
La sartén aún se encontraba caliente, en el extraño golpe de cólera que el mismo Spike se había buscado. Sus duras escamas no eran capaces de resistir los poderosos golpes de una mujer con el orgullo lastimado.
Eran completamente escándalos, el sonido de muchos objetos cayendo se escuchaba incluso desde el pasillo.
Los gritos de ayuda de Spike eran opacados por el ruido de los golpes del metal chocando contra algo duro.
El desayuno seria olvidado por esta vez. Y aunque Spike tenía que protegerse de la furia de su hermana, no podía evitar reírse hasta donde había llegado la situación.
Como en los viejos tiempos… Ambos estaban teniendo una pequeña riña de hermanos.
-¡¿DE QUE TE RIES?!-
*Plaf* *Plaf* *Plaf*
Golpear las escamas del dragón era como golpear un piso de concreto sólido. Pero misteriosamente los golpes de Twilight dolían como nunca.
¿Eran esos los temibles "golpes de amor"?
Eso sin duda le causaba gracia a Spike.
-¡NO! ¡MI BELLO ROSTRO NO! ¡POR FAVOR!-
Seguían siendo escandalosos…. Pero ahí, en justo al lado de la puerta, ocultando completamente su presencia.
Jino solo podía escuchar el alboroto que aquellos dos estaban haciendo juntos. Para Jino era un deleite para los odios escuchar los gritos de dolor del Dragón. He incluso su pecho se llenaba con un sentimiento cálido, al escuchar los animados gritos de la princesa de la amistad.
-Es bueno escucharlos tan animados, nuestro señor estará alegre cuando le informemos la gran mejoría de mi lady-
Hablando delicadamente, con un tono de voz cautivador y dulce. Bach susurraba sus pensamientos a su amiga sirvienta.
"Lady" esa era la nueva forma que había empezado a usar Bach para llamar a Twilight, ya que según el "Señora" sonaba un poco vulgar para una dama joven como la princesa.
La primera vez que la había llamado así, la princesa de la amistad se había desmayado con cara completamente roja y con una mirada perdida. Jino había podido sentir el ardor de las mejillas de la princesa al revisarla.
Una reacción algo exagerada, se notaba que la princesa no era de las personas que recibían elogios o buenas palabras seguidamente.
¿Nunca nadie ha coqueteado con ella? si era así, Jino podía darse una idea clara sobre la inocente he inexperta mente de la princesa con el tema del romance.
Alguien como Bach. A pesar de que el galante hombre no cumplía los gustos Jino, ella sabía muy bien que tener a Bach de pareja seria el sueño de toda mujer.
-Piensas cosas muy raras sobre mí, mi amiga.-
-Es descortés usar tu Autoridad para leer a la gente sin permiso-
-Perdón~ Perdón~ Es una mala costumbre que se me quedo con los años-
-…No importa…*Sigh* supongo que el almuerzo de hoy tendrá que esperar. Que pérdida de tiempo, estaré ordenando los libros de la biblioteca… llámame si necesitas algo.-
Jino le había cedido la cocina a la princesa, pero ahora, por la culpa de aquella cosa. Ella podía dar por pérdida la cocina de hoy, aun como una simple sirvienta, ella se iba a encargar firmemente de darles una reprimenda a esos dos cuando terminen aquel ridículo juego que estaban efectuando en la cocina.
Regañaría a la princesa por perder el tiempo cuando había insistido tanto en cocinar.
Y se encargaría de pincharle los ojos al dragón que la había insultado.
-Qué mala~… descuida, yo me encargare de vigilarlos.-
Bach tenía una sonrisa pícara.
Tch… había visto a través de ella.
Jino parecía ser una persona completamente agresiva y descorazonada, pero si fuera así. Ella ya habría detenido a esos hermanos que se encontraban causando desastre en la cocina.
Ese era un pequeño detalle que Jino tenía planeado llevarse a la tumba.
X-_-_-_-_-_-_-_-_-_-X
*Palpitar* Aquel dolor palpitante no se detenía.
¿Cuándo fue la última vez que había tenido alivio alguno sobre este insoportable malestar?
...Había sido hace poco, con la pequeña ayuda de su hermana mayor. Debía agradecérselo, aunque los dolores seguían ahí, su querida hermana la estaba intentando ayudar en todo lo posible.
Pero más importante, ¿por qué? estaba despierta tan temprano en la mañana. Ella estaba encargada con los deberes de manejar el astro de la noche junto a las centelleantes estrellas que adornaban la penumbra de la noche. Y junto a eso, ella misma debía velar y proteger los sueños de todos sus súbditos.
Por naturaleza ella esta despierta en largo tramo de la noche, y por consciente, ella toma el horario diurno para dormir. Incluso se había acostumbrado a soportar el dolor lo suficiente para caer dormida.
Pero desde ayer en la noche. Ella no había podido conciliar el sueño en lo más mínimo. Sus parpados se habían negado a cerrarse desde el primer hasta el último momento que se enrollo en la calidez de sus sabanas.
Y harta de eso, ella decidió caminar para ver si el cansancio del sueño llegaba tarde o temprano.
Para su mala suerte, su cuerpo parecía estar lleno de energía. Como si estuviera en una clase de sobrecarga de azúcar.
Y en su mente… aún estaba el momento en el que ella había pensado haber visto algo a su lado en medio del jardín del castillo.
¿Podría ser eso lo que no la dejaba dormir?
Si era así, solo se le ocurría una pequeña solución para su problema.
Nadie suele caminar por esas horas, los guardias nocturnos que ella asigna para los turnos siempre se mantienen ocultos, y si le quisieran informar algo, estos primero llamarían su atención.
Si alguien se había estado paseando por los pasillos del castillo. La única explicación razonable justo en ese momento serían los dos nuevos huéspedes del lugar.
Alguno de los dos hermanos había estado en la noche rondando por ahí.
Ahora la pregunta era… ¿Por qué?
-¿Uh?...
Sin darse cuenta, la protectora de los sueños había llegado inconscientemente al mismo lugar en el que habían comenzado este extraño giro de eventos.
El jardín del castillo. Aquel hermoso lugar que ella tanto amaba. Un lugar donde ella siempre tomaba en pequeño descanso de sus deberes en la noche.
Un lugar que naturalmente a estas horas debería estar vacío, solo con los pequeños animales que usaban ese lugar para vivir. El cuidado del jardín era atendido por un pequeño grupo de la servidumbre del castillo.
Pero en estos momentos se suponía que ese pequeño grupo ya había hecho su trabajo unas horas antes.
Aquel lugar debería estar vacío… había un hombre.
Un hombre que jamás había visto. Vestidos con lo se llamaría "Ropa de delincuente" a pesar de que era unos simples jeans y una camiseta blanca que apretaba y marcaba su fornido torso.
Era alto, ancho. Unos guantes negros adornaban sus manos. El Hombre se encontraba mirando los alrededores del jardín con esos ojos de color ébano que no parecían amigables.
Para Luna, que se desprendía un poco del tema de la "realeza" y "Estilo formal" el hombre que veía parecía uno de esos luchadores clandestinos que había visto antes en los abres y clubes que había clausurado en el pasado. A primera vista no parecía alguien de confianza, lo único normal y encantador que tenía ese hombre, era ese largo cabello dorado que caía hasta la mitad de su espalda.
Por qué… ¿Por qué ese hombre parecía tan familiar?
La única razón de que la princesa no se alterara, era debida a la confianza que le tenía a la guardia de su querida hermana. Nadie se debería poder colar de manera tan sencilla sin llamar la atención en el castillo de las hermanas nobles.
Y ese hombre se veía completamente relajado, despreocupado. Como si estuviera esperando a un viejo amigo.
-¿Q…quién eres?…-
Su voz salía entrecortada. Él le causaba nervios, pero había hablado lo suficientemente alto para que ese hombre la escuchara.
El hombre voltea, sin prisa, y sin señal alguna de haberse sido sorprendido.
Ojos ébanos chocan con joyas turquesas.
No había malicia en la mirada del hombre. De hecho, ella tenía que corregir sus pensamientos anteriores. En realidad, el hombre parecía alguien muy amigable. En contraste con su apariencia, las facciones del hombre eran encantadoras.
Fácilmente podría ser confundido con alguien de alta clase si llevara algún tipo de traje o vestimenta formal.
-Princesa… que bien, la estaba esperando-
-¿A mí?-
La estaba buscando…. ¿Por qué? El hombre delante de ella no aparecía en ninguno de sus recuerdos. Ni si quiera en aquellos que eran complicados de recordar.
Tampoco podía ser alguien que la haya conocido de niña. Para su pesar, la mayoría de esas personas ya habían pasado a la otra vida. Luna solo le quedaban algunos viejos conocidos de las tierras de los dragones debido a la naturaleza longeva de estos.
El sujeto que la buscaba era un simple desconocido para ella.
-Si princesa, ¿No le avisaron de mi llegada?-
El hombre seguía hablando, con toda la familiaridad del mundo. Como si la conociera de toda la vida. Se podía ver en sus palabras, eran corteses pero la confianza que transmitían estas hacia su persona la perturbaba de maneras desconocidas.
Había dicho, que ella debería de haber sido informada de su llegada y también ese mismo hombre parecía haber entrado al castillo con total calma. Como si hubiera tomado la entrada principal. Los guardias estaban ahí. Si lo habían dejado pasar…
Entonces esa mala sensación que la abordaba era por otra razón…. No lo sabía. Pero su cuerpo parecía estarle avisando que seguir hablando con aquel hombre podría ser peligroso.
Era aquel instinto de guerra que ella había entrenado con los años.
…Y ahora que lo notaba… Todo se encontraba en silencio.
Cuando vio alrededor, no había cambios en su entorno de ningún tipo. En comparación con el susurro de las hojas con el pasar del viento, su propia respiración parecía bastante ruidosa. Pero era todo lo que escuchaba. Y Luna, que había pasado casi toda su vida en ese castillo, sentía algo incorrecto en ello. El silencio opresivo, sin el ruido de los insectos siquiera, en aquel jardín…era anormal.…
-… Quería hablar con usted, princesa…-
El hombre había cortado la poca distancia que los separaba en un solo parpadeo. De cerca Luna podía ver claramente la diferencia de altura que ambos tenían, ya que ella tenía que subir el cuello para poder verlo a la cara.
Aquel malestar seguía.
-¿Qué ocupa hablar con mi persona?-
-Sí, si… una charla amena, entre mi honesta persona y su magnífica presencia como gobernante…-
Un habla fluida y elegante, el hombre no podía ser llamado vulgar de ninguna manera. Incluso la forma en la que había "roto" la brecha de desconocidos a amigos era increíblemente.
El malestar de Luna solo empeoraba a cada segundo.
-largo, corto, todo siempre depende de cómo elijamos nuestras palabras y si decidimos hablar con la Verdad o sin ella… pero en este caso, solo quiero que me responda a una pregunta princesa.-
-¿S…solo una pregunta?-
El hombre seguía hablando, tranquilamente, pero con una gran alegría notoria en su voz.
*palpitar* *Palpitar* *Palpitar* *Palpitar* *Palpitar* *Palpitar*
El ambiente se había tornado más pesado, su pecho parecía estar a punto de explotar con aquel asqueroso palpitar. A pesar de haber pasado casi toda su vida en un ambiente más hostil a diferencia de su hermana, incluso aunque haya estado cara a cara con la muerte en múltiples ocasiones… Ella no podía comprender ese visceral malestar que la carcomía….
… Era eso, Ese silencio significaba que las criaturas de la naturaleza de aquel jardín estaban ocultándose. Con seguridad, era el presagio de algo más allá de la comprensión del hombre.
*palpitar* *Palpitar* *Palpitar* *Palpitar* *Palpitar* *Palpitar**palpitar* *Palpitar* *Palpitar* *Palpitar* *Palpitar* *Palpitar**palpitar* *Palpitar* *Palpitar* *Palpitar* *Palpitar* *Palpitar**palpitar* *Palpitar* *Palpitar* *Palpitar* *Palpitar* *Palpitar**palpitar* *Palpitar* *Palpitar* *Palpitar* *Palpitar* *Palpitar*….
…..
…
…
Ese presagio ya se había cumplido, aquello que no podía ser comprendido por el hombre estaba justo delante de ella.
-¡Si! ¡Solo una! Y espero la Verdad, ya que yo soy alguien que aprecia las honestas palabras de la gente… Si~~ porque la Verdad es lo forma de los firmes pilares de este cariñoso mundo.-
El hombre se había quedado callado, mirándola fijamente. Esperando una respuesta.
Luna estaba confundida con la extraña ideología que estaba expresando el hombre. Un mundo cariñoso… Luna tenía una pequeña comprensión de esas palabras.
El mundo había dado muchos de sus regalos a sus habitantes, desde las plantas hasta los…. ¿humanos?... había algo más con ese pensamiento.
EL mundo era gentil en varias maneras, pero esa gentileza siempre se veía opacada por la naturaleza perversa de la gente.
Así como en el mundo existía la verdad, este mundo igual estaba plagado de mentiras.
Los guardias que habían encarcelado eran la prueba…
…Recordando…
…Los guardias…
…La llamada Verdad...
… La incomprensión de la existencia a su alrededor…
…y aquel malestar….
…..El hombre delante de ella….
-P…primero… ¿podrías darme tu nombre?-
-¡Oh! Mis disculpas, de verdad que lo siento… es muy grosero de mi parte el pedir respuestas cuando ni siquiera sabe mi nombre…-
Una sonrisa burlona y malévola se dibujó en él mientras actuaba con una cortesía totalmente incongruente.
-Sabio de la Armonía de la secta del Dragón... ¡Encargado con los deberes de la Verdad…! Virnes Verinic Vastal-
El hombre dobló su cintura cortésmente mientras decía su nombre. Con una voz que casi explotaba en emoción.
-¿Sabio?-
Para Luna, el título "sabio". Correspondía a las personas en la corte mágica que habían "trascendido" en las artes mágicas, personas que eran capaces de los llamados "milagros".
Hoy en día no quedaba existencia alguna de los Sabios de la antigüedad, incluso en su juventud, tanto como la de su hermana. El número de Sabios que existían en ese tiempo eran solo 2.
Aquel hombre que veía, no parecía tener alguna clase de maestría con la magia. Luna podía ver eso a simple vista. Ese hombre, correspondía a los que en la antigüedad llamarían se llamarían "Terrestres" habitantes que no tenían la bendición de la magia o la habilidad de surcas los cielos.
Y también estaba la mala combinación de palabras "Sabio" y "Secta" dos palabras que por naturaleza no deberían ir juntas.
Sobre todo si hablaban sobre la "Armonía". Pero la armonía de Equestria era manejada y resguardada por los Elementos que alguna vez existieron. Ahora esas viejas joyas al igual que la magia que alguna vez tuvieron, ahora estaba marchita. Al resguardo de la ex-pupila de su hermana.
-¡Si! Soy un sabio. Al igual que mis compañeros, fui bendecido con las enseñanzas y secretos que nos entregó el gran Dragón. Regalos que nos fueron dados por su honesto Amor, el regalo de un padre para sus hijos, entregado por un profesor a sus estudiantes, con todos sus sentimientos en ello. De verdad que no hay Amor más verdadero que el nuestro querido Dragón-
La habladuría del hombre por fin había terminado. Con la sensación de no aceptaría interrupción de ninguna clase.
Para Luna, la situación, así como el malestar no podían ser peor.
Las únicas palabras que habían tenido sentido para ella. Amor y verdad.
Dos pequeñas palabras que correspondían a los mismos diálogos que relataban los testigos.
Virnes, el hombre que todo este tiempo había estado causando estragos en los reinos.
El mismo que llevaba una larga lista de cadáveres a su lado.
-Ahora princesa… yo ya conozco su nombre, así que no hace falta que se presente-
Luna no sabía qué hacer. Su cuerpo se negaba a moverse a pesar del peligro que representaba estar al lado de Virnes.
Era el primito instinto que todos las personas tenían por naturaleza, ese mismo instinto le advertía a Luna de que era peligroso darle siquiera la espalda a ese hombre.
-¿Se arrepiente del pecado que cometió?-
-¿Eh?-
Pecado… Luna no conocía algún acto que ella haya hecho que merezca ser nombrado de tal mala manera. No, espera, había uno.
El pecado que siempre cargaba en sus hombros, el mismo que causaba esas pequeñas miradas de desconfianza en la gente, aquel porque el que ahora tenía miedo de comunicarse con las personas.
Ella no podía recordarlo en su totalidad, pero las palabras de su hermana, así como el viejo libro que relataba aquel acto malicioso que había cometido. A pesar de todo… la respuesta para su pecado como Nightmare Moon era…
-Si… Ya todos me han perdonado… ¡AGH!-
Dolor. Como si su carne, nervios y órganos fueran desgarrados con unas garras de fuego. El dolor carcomía todo el cuerpo de la princesa, haciéndola perder el equilibrio en sus piernas.
Su visión era borrosa. Sentía que sus pulmones explotarían en cualquier momento. Hasta respirar resultaba completamente atormentante.
-Aahh… princesa, el mentir es el mayor pecado que puedes hacer delante de mí-
Virnes, que en todo momento se había mostrado cortes, ahora se dirigía hacia ella con una mirada de ira y repulsión inexplicable. Sus palabras sonaban como una cruel burla hacia ella.
-Es normal pagar Honestidad con Honestidad. De verdad que no esperaba que usted me mintiera… Aaahhh~~ que desdichada alma-
Virnes se encontraba delante de ella. Dirigiéndole aquella mirada burlesca que había adquirido desde hace unos momentos.
-*Cof* *Cof*…. ¿Qué…*CoF*…hiciste?-
Juntando todas las fuerzas que tenía, con aquel preciado líquido carmesí siendo derramado con cada tos. Luna logro apaciguar el dolor lo suficiente para poder formar esas pequeñas palabras.
-Lo que le está ocurriendo es a causa del derecho que me otorga mi Autoridad. ¿Lo entiende? las mentiras son malas, las mentiras deben ser castigadas, ya que es debido a estas que la sociedad se corrompe cada día más. ¿Lo entiende princesa? Si me miente, sufrirá, si quiere que el dolor se detenga solo diga la verdad-
Palabras dichas de una forma dura. Como si fueran el ultimátum que mantiene el equilibrio de la balanza. De un lado, un hombre que busca la verdad y del otro, una princesa que le cuesta entender los desvaríos del hombre.
Luna, no sabía que decir. A pesar de que el Virnes la estaba acusado de mentir. Ella estaba diciendo completamente la verdad, sus antiguos pecados como Nightmare moon habían sido perdonados. La prueba de eso eran las alegres noches de la festividad de Nightmare Night.
Donde podía jugar a asustar a los niños, donde podía tener charlas emocionantes con los padres… donde podía estar con las personas que la llamaban… amiga.
Luna no era muy sociable, pero cada vez que ella salía, la gente no la miraba con temor o malos sentimientos. Ella misma estaba sorprendía que como recibió el perdón.
Su noche, antes no era vista por nadie y aun hoy en día, aún era poca la gente que se quedaba despierta a mirar su trabajo. Pero ya no la afectaba como antes, ella misma debía tener más compresión con las personas.
Era mejor ocuparse de sus sueños y evitarles pesadillas. Por eso ya no dedicaba mucho tiempo al cielo nocturno.
Eso era la verdad. Ella se había arrepentido de su pecado en lo más profundo de su alma, dándose como autocastigo mantener la maliciosa existencia de Tantabus dentro de ella. Creándole incesantemente pesadillas como castigo.
Todo eso…. Hasta aquel día que por fin ella había aceptado las dulces palabras del "Perdón".
Ya no tenía nada de que arrepentirse.
-Ooohhh~~~ Ya veo… ahora entiendo-
Virnes parecía haber llegado a alguna clase de entendimiento. Y como si eso fuera una señal, el dolor que abrazaba todo su cuerpo se estaba calmando.
-Puedo verlo en sus ojos. Hay alguna razón, algún motivo, simplemente hay algo en usted que se niega a aceptar la verdad.-
Virnes se inclina hacia adelante. Para observarla, aquellos ojos ébanos parecían estar inspeccionado dentro de lo más profundo de su alma.
-¿Qué será? Puede ser su alma, o su corazón, incluso pueden ser ambos. Que resultado tan curioso. ¿Usted tiene alguna pista de lo que puede ser?-
Virnes se agacha, para estar al altura de que puedan verse frente a frente.
Ya casi no existía el dolor, pero la sensación de extrema fatiga le impedía levantarse.
-D... De que hablas… ya pague por todo ¡AAAGH!-
Se enfrentó durante mil años al exilio, y las interminables pesadillas causadas por tantabus habían sido su castigo.
Ella no había llegado a hacer cosas más extremas fue debido a la preocupación de su hermana, Twilight y sus amigas.
Esa era la verdad y si de verdad la llamada Autoridad de ese hombre castigaba las mentiras.
¿Por qué el dolor volvía de nuevo?
-No, a pesar de lo que dice, es claro que en su conciencia hay una contradicción a sus palabras. ¿Cuál sería esa? Creo que puedo encontrar la respuesta con esto…. Dígame princesa… ¿Cuál fue su primer castigo a sus pecados hace tanto tiempo? Descuide puede responder sin miedo, no usare mi Autoridad. Pero así sabré si me llega a mentir-
El primer castigo…
La primera repercusión que hubo en su vida después de ser derrotada. Lo recordaba claramente, ella nunca podría olvidar la soledad de esos días en aquel astro perdido.
-F…fui exilia… estuve ahí durante mil años…-
La tierra seca, el cielo oscuro, sin la definición del día y la noche. Un lugar donde solo su sombra le había hecho compañía. Sin la comodidad de una cama, o de un techo, al estar en ese lugar ella fue privada de todas maravillas cotidianas que se tenían en ese tiempo.
Y no podía hacer nada. Durante esos mil años ella había sido desprovista de su magia. En aquellos días, ella solo podía caminar en aquel lugar sin objetivo alguno.
-Entiendo…. Es eso, esa es razón de la contradicción. Princesa… usted jamás fue exiliada-
-¿Qué?...-
Virnes que había vuelto tener aquel semblante calmado, le dice esas palabras que no tenían sentido.
¿Nunca fue exiliada? Eso no podía ser posible, los días que estuvo encerraba e aquel astro era inolvidables para ella. Fundidos muy profundo con fuego en su corazón, ella misma se negaba a olvidar esos días.
Aquellos sentimientos que tenía no podían ser falsos.
-Puedo verlo... no me cree, ¿verdad? Tal vez esto la haga pensar. Dígame princesa, no, Luna ¿Puede recordar los días que estuvo ahí? Si puede recordarlos, me puede decir que hacía para entretenerse-
Eso ya lo había confirmado ella misma hace un momento. Días como esos no se pueden olvidar. Ella se negaba a olvidar los nombres de aquellos a que les quitó la vida….
-¿C…cómo?-
Quitarles la vida.
¿Por qué había pensado en ello?
Ella no le había hecho daño a nadie cuando se convirtió en Nightmare Moon, la única que había salido herida fue su querida hermana. Pero lo hizo para derrotarla.
Ella no toco la vida de nadie en ese momento. Celestia los había evacuado a todos. Así que el castillo había estado desolado cuando ellas tuvieron su confrontación. En la cual Celestia salió victoriosa gracias a la ayuda de los elementos.
Y con eso se llevó a cabo su destierro. En la luna, donde solo podía vagar sin rumbo en el solitario astro.
Eso era lo que decía el libro…
¿Qué importancia tenía el libro en este momento? ¿Por qué estaba repitiendo los mismos párrafos que ese viejo cuento? ¿Esa era la verdad.., no?...
¿Cuándo las palabras de ese libro se hicieron realidad?
-Nosotros como sabios conocemos todos los sucesos importantes en Equestria, ya sea antiguos o presentes. Usted se niega a recordar lo que en verdad paso ese día-
Negarlo. No, no lo estaba negando. Pero su corazón decía lo contrario.
¿Qué había pesado en realidad?
No podía dejarse llevar por el libro. Ese cuento solo decía mentiras, mentiras que todo el mundo se tragaba como si fueran la verdad absoluta.
Su hermana se lo dijo, ese relato apareció sin aviso un día, he inexplicablemente, todos aceptaban el contenido que traía. Sin si quiera pedir el testimonio de la persona que había sido testigo.
Pero… ¿Por qué?
Virnes, como si pudiera ver todas sus dudas. Le habla.
-Le daré dos opciones. La primera, seguir rechazando la verdad y caer bajo mi mano. O, dejar que aquel hombre le permita ver aquello que oculta-
Virnes, habla. Calmadamente mientras da su segunda opción. El señala con su dedo detrás de la princesa.
Luna, con las pocas energías que le quedaban, con su ropa completamente teñida de un color oscuro. Las heridas que habían causado la Autoridad de la Verdad mandaban corrientes de dolor continuo a todo su cuerpo, recordándole el mal estado en él que se encontraba. Aun así, ella logra moverse para observar lo que estaba señalando el sabio.
-Usar tu Autoridad en una mujer. Que desagradable-
Rompiendo el equilibrio que se había creado. Con unas palabras que mostraban descontento para cualquier caballero. El opresivo silencio se rompió y los animales, comprendiendo que había aparecido una salida del mal. Vuelven a moverse por las ramas y arbustos del jardín hacia aquella apertura.
Virnes se levanta. Ignorándola completamente. Toda la atención del sabio ahora estaba en el nuevo integrante.
-Rigel te lo debió haber dicho. Soy un vikingo, para mí no hay diferencia entre hombres o mujeres-
-¿Eso incluye a los niños?-
-No. Tampoco soy una bestia desalmada-
Luna veía como estos intercambiaban palabras. Mientras el aire se hacía más pesado, y el mana que viajaba por el lugar se concentraba en los dos hombres.
-Hay que dejar a los pequeños vivos. Ya que, si tienen la fuerza mental suficiente, de seguro buscaran venganza hacia aquel que mato a sus padres. Y son aquellas personas, que son movidas por un fuerte deseo. Que son las más indicadas para luchar.-
Comienza con una venganza, El joven crece, madura, entrena, busca, hace todo lo que está en su poder para encontrar al que había matado a sus progenitores. Movidos por esa fuerte venganza. Los niños y niñas que hacían esto eran los fuertes de espíritu y corazón.
Los mejores candidatos para una pelea sin descanso para un guerrero nórdico.
-Sabía que cruzarías la [Barrera de runas] eres un gran mago después de todo-
Magia rúnica. La magia más antigua del norte, una magia que requería escrituras y símbolos del rúnico antiguo remplazando completamente el mítico idioma de los dragones y los dioses. Estas eran usadas para llevar a cabo diversos actos mágicos. En los libros se decía que era una hechicería que solo podía ser utilizada por los dioses de Asgard. Gran error fue seguir esas palabras.
Cuando el dios Odín había adquirido el conocimiento de las runas que habían estado escondidas debajo de las raíces del árbol de Yggdrasil. En un acto desconfiado, aprovechando la fuerza de las runas, que lo habían bendecido con poder y protección. El padre de todo jamás se había esperado que la hechicería de las runas fuera filtrada a los humanos.
No era una hechicería popular en los otros reinos, las runas se especializaban en defensa, refuerzo físico y adivinación.
Un desperdicio para tan potente magia.
Las runas no usaban mana, su uso era completamente ilimitado. Perfectos para una batalla de desgaste… pero claro que tan apropiada magia tenía varios defectos, Uno de ellos era que las runas tenían que ser grabadas en objetos o reliquias para que tuvieran algún efecto.
Si el mago, Decreip, quisiera entrar en la barrera. Solo tendría que romper una de las runas para crear una abertura en el la barrera.
Virnes elogiaba en su mente a los rápidos pensamientos del mago para tomar decisiones.
X-_-_-_-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-x
X-_-x
Con sus elegantes ropas algo arrugadas y sucias, mostrando claramente un gran descuido en el cuidado de estas. Las prendas aun en ese pequeño estado mal hecho, aun mostraban toda la elegancia y encanto del usuario.
Se había descuidado, eso lo sabía.
No pudo dormir en toda la noche y se desquito con sigo mismo.
Un berrinche inaceptable.
Aquella que le recordaba el dolor seguía ahí. En el suelo, lastimada por autoridad de un sabio. En un estado que otros dirían moribundo.
Decreip solo podía elogiar y respirar aliviado por la alta resistencia de la princesa.
La barrera se regenero.
Las runas eran más fuertes de lo que creía. No, él estaba seguro que justo después de que el entrara se había hecho más fuerte.
-Prepare todo para esto. De seguro lo notaste, la barrera cambio.-
Había un sentimiento de distorsión e irregularidad en el aire. El sentido de la orientación del mago también estaba siendo afectado. Día, lugar y hora; todos esos conceptos se había perdido hace unos momentos.
-Un lugar apartado de todo, una realidad en la que solo nosotros tres existimos. La magia de verdad que puede ser muy útil, a pesar de que no soy fan de ella-
-[Esfera de realidad] increíble que las runas fueran capaces de crearla-
[Esfera de realidad] Un hechizo que servía para separar a los individuos a un [Espacio Imaginario] deseado.
En este caso. Usada para crear una réplica del jardín de canterlot. Donde solo las personas deseadas podían entrar.
Un lugar que podía ser moldeado al gusto del lanzador.
Era un suceso de verdad inesperado para el mago.
Pero eso no cambiaba su objetivo.
-¿Uh?...-
Virnes se muestra desconcertado.
La razón. La princesa ya no se encontraba a su lado.
[Teletransportación] magia de alto nivel que servía para trasladar personas u objetos de un lugar a otro. Decreip no podía usarlo para salir de la barrera, pero si podía usarla para poner a la princesa en un lugar seguro. Justo detrás de él.
-Mmm… *Sigh* La magia también puede ser una molestia. ¿Le quitaras el cerrojo a sus recuerdos?-
Virnes suspira con un poco de molestia. Pero recupera su semblante, y justo después de terminar su pregunta. Se pone en posición.
-…-
Decreip no responde. Solo mueve su mano dentro de su chaqueta y después de una pequeña búsqueda, saca un viejo pergamino y lo tira hacia la princesa.
-Úsalo para tus recuerdos. Si no lo haces, la Autoridad de ese hombre te matara-
Una negación interminable en el alma de la princesa. Una que solo podía terminar si ella misma veía aquellas cosas olvidadas.
Y debido a la naturaleza de la Verdad, la princesa estaba obligada a desenterrar esos viejos recuerdos. En la situación actual, Decreip solo podía esperar que el pergamino fuera suficiente.
Ya que… él lo había entendido en el instante en el que el sabio adopto su postura.
Una sensación de muerte recorría su cuerpo, parecía viajar desde su flujo sanguíneo y nervios. Advirtiéndole completamente a su cerebro del peligro que se estaba presentando.
El hombre, Virnes. Solo podía ser visto como un monstruo que esta fuera de la compresión humana.
Con una terrible presencia que viajaba como una enfermedad en su cuerpo. Decreip apenas era capaz de darles órdenes a su cuerpo. Comprendiendo instintivamente que podía morir en el más mínimo descuido.
Como si tuviera una daga amenazando su garganta.
Todo podía caer en la desesperación en ese momento.
-¡VAMOS!-
Con una señal para el inicio del caos. El cuerpo de Virnes vuela por aire hacia su dirección.
Y rápidamente.
Una mano. Decreip levanta su mano. Llamando al mana de su cuerpo para se concentrara en ella. Una condensación pura de mana, no era un encantamiento ni alguna clase de maleficio. De hecho, no era nada tan elegante como la magia conocida, solamente era una concentración pura de mana que brillaba con anticipación a ser liberada desde su palma.
Se dispara.
Como era de esperarse de un mago de la corte. Había acumulado y condensado el mana casi de forma inmediata y le da una forma de una jabalina mortal que se dispara contra el sabio.
La jabalina mágica vuela rápidamente por el aire. El jardín parecía haberse hecho más grande, el trayecto de la jabalina está resultando muy largo para su pesar.
Vuela. Impacta, el mana puesto en la jabalina explota al momento de impactar, quemando el pasto, las flores y los arbustos a su alrededor, deteniendo completamente la arremetida del sabio.
El aire tiembla. Y un ruido de deslizamiento se escucha.
-(¡Resistencia mágica!)-
Se dio cuenta muy tarde.
Por la línea baja de la visión del mago. Un golpe final que no podía ser bloqueado se lanza.
Dolor. El dolor aplastante del puño golpeando su estómago quema completamente sus sentidos. Su respiración se corta, podía sentir como todos los órganos de su parte inferior estaban destrozados, todos ellos revolviéndose en su interior de una forma grotesca para recordarle el estado en el que se encontraban.
El cuerpo del mago se eleva en aire, a una velocidad abrumadora que hacía casi imposible detenerlo.
Choca contra el muro de concreto. Su cuerpo atraviesa con gran facilidad el muro. Estaba seguro que eso le había terminado de revolver los intestinos.
-*Jadeo**Jadeo*…. Mierda…-
La habilidad de regeneración de Decreip estaba curando sus heridas. El alivio se siente en su cuerpo como un cálido abrazo.
Su carta había fallado. Ahora Decreip era consciente de que el sabio contaba con una alta resistencia a la magia, lo más probable es Virnes tenía runas defensivas en algún lugar de su ropa o incluso su cuerpo.
El mana que el había liberado debería haber sido lo suficientemente poderoso para desintegrar el cuerpo del sabio al mínimo roce. No, no debería, la jabalina de magia si fue lo suficientemente poderosa para eso, incluso podía haber hecho más. Pero habia sido completamente anulada.
Un enemigo molesto. Con el campo que el mejor manejaba completamente eliminado, Decreip ahora solo contaba con la habilidad de combate cercano que el poseía junto a su naturaleza engañosa como mago.
Pero… eso no era suficiente, lo vio cuando recibió el golpe. Como lo estaba pensado Decreip, si Virnes tenía runas para la defensa contra la magia, lo más probable es que también tenga runas para el ataque.
Decreip estaba por debajo de Arsenio en combate cuerpo a cuerpo.
Y también estaba por debajo de Virnes. Eso pudo confírmalo al no poder evitar el golpe directo que había conectado a su estómago.
Logra levantarse de los escombros. En ese momento lo pudo apreciar.
El jardín del castillo había desaparecido, y ahora se encontraban en una arena. Pilares de piedras estaban colocados aleatoriamente en el área. El había chocado con uno de los muros, a sus lados, pasillos oscuros se formaban.
Y delante, Virnes se encontraba masajeándose el hombro.
-Eres duro-
Solo dice esas palabras.
Uno de los factores que se suponía debía había salvar su vida. Momentos antes de recibir el golpe, solo por una pequeña milésima. Decreip fue lo suficientemente rápido para reforzar con mana su cuerpo para reducir el golpe.
Decreip sale del agujero, entrando nuevamente a la arena. Su traje re rasgo un poco y sus mejillas estaban sucias por la tierra.
El mago observa lejos del sabio. Ahí, sentada con la respiración entrecortada y su cuerpo manchado con sangre, sujetando el pergamino que le había dado con su mano derecha.
La princesa luna miraba el papel enrollado en sus manos sin saber qué hacer.
Decreip no podía preocuparse por ella ahora.
Y sin titubear, Virnes carga, como un depredador a su presa. Y como antes, cortando la distancia que los separaba en un parpadeo. Una combinación extremadamente rápida, una línea recta correcta que haría sentir lastima al que estuviera en la línea de ataque, aplastando nuevamente sin piedad los huesos y órganos del mago. Era difícil creer que esos ataques fueran de un ser humano.
Decreip no podía malgastar mana en reforzar, Virnes podía romper fácilmente su defensa con sus golpes. Así que todo lo que el mago tenia, desde su puerta, estaba siendo enviado para poder regenerar las heridas rápidamente.
En una abertura, justo después de que Virnes golpeara con su puño derecho. Quedando en una posición aparentemente inamovible. El puño de Decreip arremete peligrosamente hacia el sabio.
El sabio lo esquiva girando hacia un lado su cabeza, mientras al mismo tiempo dirigía su pierna derecha hacia la cabeza del mago. Fuerte y pesada.
*Crack*
Un ruido ensordecedor de algo rompiéndose resuena.
Decreip había recibido el impacto completamente sin chance alguna de esquivar. No podía contar las fracturas causadas, ya que por un corto periodo de tiempo su mente dejo de funcionar.
Sin percibir olor, sin escuchar sonido alguno, incapaz de ver los colores del mundo, con el aterrador sentimiento de perder el tacto y encontrarse en la nada.
La herida que sería mortal para cualquier humano es rápidamente curada. Sus sentidos volvían.
El extiende su mano nuevamente.
Un brillo en el cielo. Cayendo como cometas sobre el sabio, las espadas invocadas de su tesorería tenían una precisión extrema, cada disparo era capaz de atravesar grandes rocas fácilmente.
Doce espadas.
Virnes sin molestarse en contar las espadas, le hace frente a las espadas y las intercepta todas con una sincronización letal. Como si fuera un trompo con cuchillas. Respondiendo en todas las direcciones, enviando las espadas lejos con sus puños. El sabio muestra una danza mortal que no tenía piedad.
Bloquea y desvía, con el equilibrio recuperado Virnes se queda de pie y rompe su postura.
-¡No fastidies!...-
Irritado, el cuerpo de Virnes temblaba por la ira. Rechinando los dientes casi a punto de romperlos, el sabio observa hacia Decreip con una completa sed de sangre que congela completamente al mago.
-¡Un ataque como ese! ¡ERES SIMPLEMENTE UN COBARDE! ¡VEN, ENFRENTAME! ¡SIN MAGIA NI TRUCOS!-
El rostro del sabio estaba contorsionando en la ira. Escupiendo exigentes palabras hacia el mago.
Para los vikingos, los duelos y el honor eran de las cosas más importantes que tenían. En los duelos siempre se juraba en el nombre del padre de todo, con honor siempre en juego. Ellos no habían hecho tal ceremonia.
Pero Virnes… no lo estaba viendo como un mago. Lo estaba viendo como un guerrero digno. El sabio se estaba tomando esto como un duelo genuino y el, había manchado eso con el ataque sorpresa que había preparado.
-¡VIENES LLENO DE MENTIRAS! ¡Y MANCILLAS UN DUELO!-
-¿mentiras…?-
Decreip se muestra confundido por las palabras del sabio. Él estaba claro que la Autoridad de Virnes funcionaba como un detector de mentiras, pero ellos no habían intercambiado palabras como para que él sepa algo.
Pero era una autoridad, Decreip podía esperar todo de esa bendición.
Tal vez el sabio estaba viendo los errores de su pasado y los secretos que tenía a través de sus ojos.
Virnes respira.
-¡Puedo verlo! ¡Al igual que la princesa, hay algo que niegas! ¡Algo a lo que te rehúsas de aceptar la verdad!-
-He tenido muchos remordimientos en mi vida, pero cada uno de ellos los deje atrás hace mucho tiempo-
Malas decisiones que mataron gente, trucos sucios para conseguir lo que quería, he incluso la muerte de inocentes en sus manos. Pero cada uno de esos había sido olvidados.
El mundo se había marchitado, así que el ya no podía guardar más penas hacia aquello que ya no existía.
-¡AGH!-
Ardor, dolor y malestar. Su cuerpo estaba reaccionado de una forma violenta de forma repentina. Como si una bestia lo estuviera devorando, el dolor palpitaba en su carne.
-¡Lo ves! ¡Es el efecto de mi Autoridad!... *Sigh* ya que mentiste, deberías estar muerto. Pero ya que una parte de ti esta en negación, solo sentirás dolor y se formaran heridas en tu cuerpo-
Mientras Virnes hablaba, había tomado un pequeño momento para suspirar en un intento de calmarse y seguir su monologo.
El sabio comienza a quitarse los guantes. Y al momento de desprenderse de sus gruesas manos, estos caen con un ruido seco en la tierra de la arena y la runa de fuerza que estaba escrito en ellos, brillan por un momento para luego apagarse.
-Entiendo tu magia, entiendo tus trucos, no eres el primer mago con el que peleo. Ya deberías estar curado, ¡Vamos! ¡Levántate! ¡Pelea! ¡El padre de todo será nuestro testigo!-
Recuperando su postura de combate. Virnes con una extraña expresión, hablaba con un tono frio y amargo que no recordaba a alguien que quisiera pelear hasta la muerte.
-Está bien…-
Aun negando las palabras del sabio. Decreip se coloca en postura, la misma que usaba su hermano cuando se desprendía de su espada. El mago sabía que, si el enemigo lo estaba viendo como un igual, él debería responder de la misma manera.
Se quita su chaqueta, esta estorbaría en el combate. Era un simple accesorio para la magia.
-¡Oh! El deseo de una pelea justa, ¡Bien! Es un honor enfrentar a tan buen guerrero orgulloso-
Exagerando, Virnes responde a las acciones de Decreip con una sonrisa tranquila, esa sonrisa que era usada solamente por aquellos que deseaban un intercambio de vida y muerte perfectamente justo.
-Sabio encargado de la Verdad, Virnes Verinic Vastal-
Bajando más su postura. Virnes presenta su nombre, claramente comenzando el viejo ritual para los duelos en su tierra.
Y Decreip solo podía contestar de una manera.
-Mago principal de la corte, Decreip Draconis Adastros…-
*Palpitar* *Palpitar*
En el corazón del mago, un palpitar amenazante resonaba con fuerza.
-Aún hay mentiras en tus palabras… Está bien, si así lo quieres…-
X-_-_-_-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-x
X-_-x
Todo lo que Luna podía hacer era observar atónita y fijamente la batalla, esta lucha se estaba desarrollando con una extraordinaria intensidad, ella sabía que sería un duelo despiadado que solo podía tener lugar en ese remoto lugar. Los guerreros solo estaban protegidos por sus cuerpos y combatían con toda la fuerza que había en su cuerpo en medio de sus puños chocando, que parecía el reflejo que producían una espada y una lanza cuando las blandían en el choque de metal contra metal.
Pero la cantidad desperdiciada de mana y el intenso calor eran diferentes, si era simplemente un choque entre ambos entonces ¿Que podía ser el torrente de aire que acompañaba y amenazaba con destruir todo a su paso?
Los pies golpeaban el suelo, el viento que surgía a continuación de blandir los puños partió a la mitad uno de los pilares de piedra, Luna ya no fue capaz de ver los movimientos llevados a cabo a tal velocidad, solamente podía sentir el choque de los golpes de los dos.
El viento murmuraba, al encontrarse en una dimensión que era completamente ajena a las leyes de la física de este mundo el aire emitía lamentos que inducían a la paranoia. Una caótica tormenta cayó con furia en la arena, los pasillos, las recamaras destruyendose, y pisando todo a su paso.
Tan solo éste mano a mano, este combate entre los dos podía ser suficiente como para destruir el lugar entero.
Luna experimentaba el temor y el asombro que había escuchado en viejas historias, el mundo en donde los mitos y las leyendas se unen repentinamente se materializó frente a sus ojos. Rayos y truenos partieron el cielo artificial, una gran cantidad de ondas de sonido hicieron pedazos el suelo; el reino imaginario fue milagrosamente materializado con asombrosa claridad. Una lucha entre dos entidades más allá de la imaginación.
El sonido de los golpes al chocar con la carne sonaba como si golpearan acero. Al tener enfrente un mundo que no creía posible hasta ahora, todo lo que Luna podía hacer era mirar atónitamente la escena.
Mientras apretaba el pergamino en su mano.
-El pergamino…-
Sus propias palabras la sacan del estado atónito en el que se encontraba, se había olvidado del pergamino que le entrego el mago.
"-úsalo para tus recuerdos. Si no lo haces, la Autoridad de ese hombre te matara-"
Luna recordaba claramente esas palabras. Ignorando completamente el increíble combate.
Lentamente le quita el listón, el sonido de la tela rozando tela era abrumadoramente sofocante. El listón cae, y Luna desenrolla el pergamino lentamente.
No necesitaba prepararse mentalmente, su vida estaba en juego. Ella estaba completamente segura de que ya había recibido el perdón de sus actos, de que ya no tenía nada por lo que arrepentirse.
Al abrirlo completamente, un lenguaje desconocido es lo que ve. Letras y símbolos que ella no conocía. ¿Una lengua muerta tal vez?
Pero sus dudas no duran mucho, de repente. Una extraña distorsión captura a la princesa, su conciencia estaba siendo separa de todo lo que ella conocía, siendo llevada a un lugar lejano y profundo. En lo profundo de su corazón donde se escondían aquellos olvidados secretos.
Mientras tanto Decreip estaba experimentando el mismo asombro que había mostrado la princesa hace unos momentos, la matanza en batalla era pan comido para él, un mago errante, valiente, que había participado en innumerables batallas, luchaba contra sus enemigos tan tranquilamente como si se tratara de tomar un cuchillo y un tenedor.
Para él una pelea con puños eran un campo que no dominaba completamente, era un mago. Su rol estaba en la retaguardia, era algo de sentido común para todos. El sabio se había desecho de los guantes que portaban el encantamiento rúnico de fuerza. Los golpes de Virnes se deberían haber hecho más suaves.
Y a pesar de si había pasado en una pequeña manera, los golpes del sabio seguían siendo demoledores y contundentes, cada uno de los ataque del sabio era como si estuviera peleando con un gigante.
Una batalla sin reliquias o magia, donde el puro ataque físico y la defensa determinaban al vencedor.
Ambos con habilidades regenerativas, el combate podrían ser tomado como interminable.
Una furiosa danza, donde los golpes vuelan como metrallas. Por cada golpe que acertaba Decreip. La bestia, Virnes, acertaba tres o cuatro. El mago no podía igualar la fuerza del sabio, pero lo compensaba con velocidad.
Y en un momento…
El ataque de Decreip fue rechazado, el mago tenía que retroceder para buscar una mejor oportunidad.
-¡BIEN! ¡MAGNIFICO! ¡ESTO SI ES UN DUELO!...-
Euforia, alegría, éxtasis. La emoción que desbordaba el sabio no podía ser descrita con palabras.
Después de treinta intercambios, todo parecía seguir en un punto muerto. El lugar a su alrededor estaba destruido. Ambos cuerpos sanaban con rapidez.
Decreip todavía temblaba por tener a un fuerte oponente en su primera batalla hasta entonces, pero ahora Decreip había escapado repentinamente de la sombra del miedo. A pesar de eso, de acuerdo a quienes lo habían observado, Virnes parecía tener una ventaja a causa de incesantes ataques, pero no era así.
Al igual que Decreip, el sabio se mostraba cansado. Pero el temple del sabio no parecía menguar, ignorando el cansancio, negando a que su espalda toque el suelo. Virnes estaba peleando con todo lo que tenía en su poder… no, no era su poder. Era el orgullo de guerrero lo que le impedía rendirse.
De cara al enemigo que acababa de conocer, sabiendo que el momento había llegado para que luchara por su vida, una triste sonrisa emergió en el rostro del Virnes.
Los dos guerreros se habían entregado a la batalla, sin desperdiciar sus pensamientos en el mundo que los rodeaba. No, incluso si ellos habían estado en guardia, en su estado actual era imposible que se dieran cuenta del estado en el que se encontraba la princesa.
La confrontación entre el mago y el sabio era más como una competencia.
El lugar estaba completamente colapsado las hileras de filas estaban destruidas, los pasillos internos habían colapsado, y alrededor de cuarenta metros de tierra y piedra estaban destrozados, era casi como si un terremoto acabara de pasar y se hubiera ido.
En medio de ese desastre, con las heridas curadas, Decreip y Virnes se miran entre sí, preparándose para su siguiente movimiento, ninguno mostró señal de agotamiento.
-Increíble, simplemente no tengo palabras para expresar como me siento…. Pero, aun esta la falta de honor en esta batalla que fue anunciada incorrectamente-
Virnes empezó a hablar con Decreip, una intención asesina volaba en las puntas de sus ojos, sólo su mirada mantenía su frescura.
-Me anuncie con orgullo, dando mi nombre y título. Pero tú. Me diste un apodo, y un título del que no te enorgulleces. Estoy seguro que la amenaza de mi Autoridad llego a ti-
-Así que eso fue…-
Una advertencia a su mentira. A pesar de su orgullo, Decreip se había negado a revelar su verdadero nombre y había dado un viejo título que, a pesar de que tenía un gran significado. Para el solo era un título vacío.
-Pero de igual forma, te doy crédito. Llegando tan lejos a pesar de ser un mago, simplemente fantástico.
Un elogio sincero. Un electrizante sentimiento viajo por la espina dorsal del mago.
-Me honras. Estoy agradecido por eso-
El solo podía aceptar las buenas palabras del sabio. Que alguien tan diestro en el combate como Virnes lo elogiara y lo viera como un igual. Eso era simplemente el mayor honor que el había recibido en mucho tiempo.
Ninguno sabía la historia del otro, sin conexión, de diferentes mundos, sin embargo, el corazón de los dos seguramente estaban conectados. Ambos tenían orgullo en sus habilidades y fuerzas entrenadas, y conocer a un oponente con trato igual, con libertad se dieron respeto entre sí... Ambos tienen el orgullo de un guerrero escondido en su corazón, los dos hombres, el sabio y el mago que por fin había visto la magnificencia del combate con puños.
Ambos, perfectamente sincronizados, vuelven a arremeter en contra del otro.
Los dos acortaron la distancia al deslizar sus pies, silenciosamente pero con doble tensión.
Si era una exageración o no.
Virnes empezó a lanzar golpes. Pero a diferencia de antes, los golpes del sabio repentinamente ganaron vigor, los ataques más severos y ya no en vano. Habiendo certificado cuál era la distancia a la que las habilidades de Decreip podían llegar, él no hizo ni un error en su objetivo.
Si Decreip dejara pasar un golpe, significaría una herida fatal... entendiendo todo eso, el mago siguió moviendo su cuerpo y rechazó cada golpe del sabio.
Un estruendo rugió en la atmosfera.
Decreip había dejado una abertura.
Y para alguien tan experimentado como Virnes, desperdiciar una oportunidad como esa era una ridiculez.
Presionando fuertemente el suelo, en un golpe recto que era imposible de esquivar.
Da un Impacto seguro en su pecho.
Rompiendo a través del muro de aire en muchas veces la velocidad del sonido, la onda de choque del ataque mando a volar los escombros de los alrededores como hojas.
Pero ese no era el fin.
Decreip se tambaleaba, el golpe le rompió las costillas y estas le perforaron los pulmones, haciendo doloroso el respirar.
Estaba desorientado.
No ve llegar… la una lluvia de puñetazos… Los interminables y borrosos puñetazos golpeando cada centímetro de su cuerpo… El sonido de los impactos penetrando incesantemente el cuerpo de Decreip, su poder atravesándolo directamente.
Los mismos cimientos que erguían la [Esfera de realidad] temblaban.
Golpeado de arriba abajo y de izquierda a derecha, Decreip se volvió incapaz de discernir quien era quien a medida que su mente quedaba completamente en blanco.
El último golpe lo manda volando. El cuerpo del mago dibuja un arco en el aire antes de caer a lado de la princesa de la noche.
Ya no podía hacer nada, la enorme cantidad de mana que había gastado en sanar su cuerpo todo este tiempo ya le estaba pasando factura. Sus heridas estaban sanando lentamente, exprimiendo lo poco que quedaba de su puerta.
Se levanta, lentamente. Cayendo varias veces en el intento.
-magnifico….-
Un elogio. Palabras honestas de un guerrero a otro.
-Estoy satisfecho… y ya sé que tengo que hacer… la forma de romper aquella negación que llena tu alma-
Decreip apenas podía entender las palabras de Virnes. Los sentidos del mago lo estaban traicionado, y su cuerpo amenazaba con colapsar.
Un sonido ensordecedor.
El mago hace un esfuerzo en poder ver con más claridad lo que estaba ocurriendo…
…Y ahí, justo en la mano de Virnes.
Una lanza, de un acero brillante adornado con la runa Tiwaz. Con un largo de un poco más de dos metros. La lanza desprendía una aura de poder y divinidad.
-La lanza que me fue dada por el Amor del gran dragón [Gungnir]-
[Gungnir] La lanza que simbolizaba el poder de "Dominar y vencer" Uno de los tesoros más preciados de Midgard. Forjada por los legendarios hermanos enanos Brok y Sindri.
Una compensación de parte de dios del engaño Loki a Odin. Un regalo para aclamar el perdón por haber robado el cabello de Sif.
Una lanza que se decía, no podía fallar ningún objetivo. Ese juramento, el de un disparo seguro. Era dado a todo aquel que empuñara la divina lanza.
-… ¿Qué harás con eso?...-
Decreip conocía la historia de la lanza. Una de la armas con las podías derrotar a un ejército entero.
-Dentro de ti quieres ver la Verdad, pero aun te niegas a aceptarla. Necesitas un empujón, y yo que estoy encargado con los derechos de la verdad. Mi deber es ayudarte-
Terminando de hablar. Virnes levanta la lanza y golpea el suelo con ella. El mismo sonido ensordecedor resuena en la arena. La runas de la lanza Brillan atrayendo el poco mana que quedaba en el aire.
-Pensé que era una lucha de honor… si haces eso…-
Un ataque de lanza a una persona desarmada, completamente incapaz de pelear. Cualquier otro vikingo por lo menos le entregaría a un hacha al mago, pero Virnes no lo iba a hacer.
El sabio estaba marcando un destino mortal hacia el… y la chica que estaba a su lado.
Decreip observa a la princesa, ella tenía la mirada perdida con el pergamino desenrollado en aun lado. La princesa seguía en trance por el conjuro del pergamino, inamovible, como aun títere que le cortaron las cuerdas.
En un momento.
La atmosfera cambia.
El aire se tensa.
Energía mágica que perturba el orden del mundo, una lanza divina que invertía la ley de la causa y el efecto, es alzada.
Los sentidos de Decreip se detienen.
¿Era miedo o admiración?
De cualquier modo, Decreip lo había entendido de inmediato. Era el sentimiento de saber que el próximo ataque de su enemigo era literalmente un ataque fatal. Si esa lanza era como en la leyenda, ningún escudo o magia defensiva convencional podría bloquearla.
El sabio mueve su cintura, sosteniendo una lanza divina, que se decía que siempre atravesaba a su objetivo una vez era arrojada.
El espacio se distorsiona.
EL guerrero nórdico se arquea hacia atrás como si tensara un arco…
-¡_!-
Y es arrojada con un rugido.
Una lanza que nunca falla. Una reliquia que no podía ser evadida y que atacaría a su enemigo aunque falle.
Esa es [Gungnir], la lanza para dominar y vencer poseída por el padre de todo que nunca perdió un duelo.
Como fue arrojada usando toda la energía que poseía Virnes, no podía ser esquivada ni bloqueada. Por lo tanto, era fatal.
El peligro se aproxima.
En menos de un segundo, el mago cierra sus ojos como si aceptara su muerte.
La punta de luz se adelantaba ardiendo.
La desesperación abrumaba al mago. En su mente, mientras se encontraba a poco metros de su muerte. Decreip solo podía hacer un llamado silencioso… deseando que algún héroe lo escuchara.
Héroe….
…
…
….
….
…..
….
…..
Se dice que cuando estas al borde la muerte observas tu vida pasar ante tus ojos, como el rollo de una película, mientras el cerebro busca una forma de sobrevivir al fatídico destino.
X-_-_-_-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-x
X-_-x
X-_-_-_-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-x
X-_-x
Daurwen. Un reino que se distinguía por su flora y fauna, un lugar donde los más populares bardos se reunían y formaban un festival en las plazas de los pueblos.
También era conocido por el alto nivel de medicina que manejaban. Era un reino que estaba rodeado de mucha vida e su folclore. Lleno de diversos tipos de plantas medicinales que abrían el campo de la experimentación.
Pero Daurwen no era uno de los reinos más grandes. De hecho, el reino solo estaba formado por su capital y un par de pueblos cercanos.
Pero la capital no tenía mucha importancia en este momento.
El lugar de origen.
En el llamado "El bosque de los gigantes" donde se decía que los arboles median alrededor de sesenta metros de alto. Una zona completamente dominada por la naturaleza, donde se suponía que al hombre le costaría poner siquiera un pie.
Y en medio de ese mítico bosque, cerca y a la vez alejado de la entrada de este. Una pequeña cabaña, humilde. Con un ambiente hogareño en todo su alrededor.
Dentro de ella, en una de las habitaciones, solo se podía escuchar algo.
-Hermano, hermano. ¿Le tiramos un balde de agua?-
-Hermano, hermano. ¿Y si mejor le damos una patada?-
-¿Eso no sería una falta de respeto? Es nuestra de madre-
Dar una patada sería un acto demasiado brusco como hacerlo, sobre todo si era su progenitora.
-Si… y son las doce en tiempo solar. Se supone que el almuerzo debería estar listo-
Era verdad, con el sol marcando la mitad del día. La mesa de la casa se encontraba completamente vacía. Y la que debería estar a cargo de alimentar a sus dos hijos.
Se encontraba en un sueño profundo.
-¿La patada sigue siendo una opción?-
El pequeño Estefano recalcaba su opción preferida mientras tenía una mirada fría hacia el bulto de sabanas.
-Mejor algo más duradero…-
-¿Pintarle la cara?...-
-Exacto-
Cada uno terminando las palabras del otro, como si ambos pudieran leerse la mente. Hacía ya un tiempo que la barrera común de la comunicación fue rota por ambos.
Algo paso…
-¿¡QUE RAYOS PLANEAN USTEDES DOS!?-
-¡AAAA! Hermano, Hermano. ¡El malvado ogro ha despertado!-
-¡AAAA! Hermano, Hermano. ¡Esta sediento por venganza, corre!-
En una repentina carga. Una figura salta entre las enormes sabanas. Con solo ropa para dormir, la mujer dormida. La progenitora de los dos pequeños, salta en cólera he intenta agarrar a sus hijos.
X-_-_-_-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-x
X-_-x
Un ambiente relajado, la luz cálida del sol se filtraba por las ventanas. Las piedras mágicas de fuego se apagaban lentamente después de su uso.
Y solo una mesa. Con cuatro sillas, tres de ellas ocupadas.
-Madre, tu comida es mala-
-Madre, esto sabe horrible-
Dos niños, ambos con el cabello negro como el carbón, con rebeldes puntas grises como las cenizas.
Los dos infantes tiraban sus quejas como dagas hacia la persona que había preparado los platos.
-Por el creador mismo, hablen normal que me dan nervios-
La mujer de nombre "Sigrid" habla mientras sentía un extraño escalofrió por la forma tan rara de hablar de sus hijos.
-Esa es la idea-
Estefano habla con la cuchara a medio camino y XXXXXXX solo asiente con las mejillas llenas.
-Malditos mocosos…-
-Madre, el vocabulario-
-Madre, eres una vulgar-
-¡SOLO TERMINEN DE COMER SU BASU…! ¡DIGO, COMIDA!-
Con su paciencia ya colmada por sus hijos, Sigrid completamente exaltada da su ultimátum.
Ella no estaba verdaderamente enojada con lo que decían sus pequeños. Era verdad que la comida que ella prepara serbia mas para los animales que para las personas…. Pero…
Sus dos pequeños, XXXXXXX y Estefano. Siempre dejaban sus platos sin contenido alguno, comiendo hasta la última migaja. Como si la comida que ella preparaba fuera el más exquisito manjar.
La comida de ella era un asco. Y ella no sabía si ellos lo hacían solo por consideración ya que eran sus hijos.
Pero no había sensación tan gratificante como el escuchar a esos darles las gracias al final de cada comida.
X-_-_-_-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-x
X-_-x
Sigrid Draconis Adastros. Ese era el nombre de su madre.
Era una mujer que solo podía ser descrita como "Poco femenina".
Pero no había que dejarse engañar. Estando en la cúspide de su juventud Sigrid era una mujer bella y envidiable. Tenía un cabello gris, corto, llegándole a los hombros, ojos azules y desafiantes. Sus labios ligeramente rosados enfatizaban el tono de su piel, blanca como la más pura nieve. Uno podría pasar toda una vida y fortuna en busca de tal belleza y nunca encontrarla.
Todo eso solo era negado por su naturaleza brusca y salvaje. Una mujer que jamás en su vida fue tratada como mujer. Era lista, ingeniosa, varias veces lo había demostraba en sus antiguas fechorías.
-¿Héroe?...-
Ahora esa mujer se encontraba confundida. Todo por una pequeña e infantil pregunta que había hecho uno de sus hijos.
Ella nunca se había imaginado como madre. Sigrid hacia todo lo que podía sin salir de su zona de confort. He increíblemente eso le había funcionado durante todos estos años.
El menor XXXXXX le había preguntado sobre el punto de vista que ella tenía sobre los llamados "héroes".
Héroes. Un título que era otorgado a aquellas personas que habían realizado algún acto de sacrificio propio hacia al reino. O aquellas personas que tenían grandes logros en caballería real.
Hombres que se decía estaban por encima de la gente normal en términos de "Poder y fuerza".
¿Cómo ella veía a los héroes?
-Bueno, yo prefiero ver a los héroes como los representan en los cuentos-
Los héroes reales eran simple hombres y mujeres que estaban bajo el servicio de alguna corona. Personas que fácilmente podrían dejar morir al inocente si su rey estaba en peligro.
Pero, en los cuentos.
-Personas que arriesgan sus vidas para salvar al inocente, personas que siempre responden al llamado de ayuda. Sanando nuestros corazones con una sonrisa, aquellos a los le podemos dejar afrontar el peligro-
Héroes de fantasía, personas con alto sentido de la justicia y la moralidad. Siempre buscando el bienestar del inocente por encima del suyo.
Héroes…que mostraban sus espaldas como un símbolo de protección, mientras ellos afrontaban temerariamente el peligro.
-Pero madre, ¿No hay gente como esa en varios lugares?-
Esos héroes no solo existían en los cuentos. Como algo que era completamente normal en el ciclo del mundo, había personas que siempre protegían al necesitado, ayudando al pobre, dándole todo a aquellos que lo necesitaban.
-Hijo... en un cuento de fantasía los héroes pueden ser imparables y aunque haya personas que son merecedoras de llamarlas "verdaderos héroes". Todo ellos siguen siendo simples gente que sobresale un poco, el ingenuo deseo de poder salvar a todos, de desear un mundo donde nunca debamos sentir miedo...-
El mundo era vasto, inmenso. Y aunque se conocían un alto número de "Héroes" muchas de las tierras que se conocían seguían siendo controlas por los pecados.
Así como muchas personas podrían estar celebrando su cumpleaños, o alguna clase de evento especial, alguna reunión con familiar después de un largo tiempo, o incluso el milagroso acto de los niños y niñas al nacer.
Así como todas esas cosas ocurrían sin fin, en todo lo alto y ancho del mundo.
La muerte también las acompañaba de cerca.
Mientras un héroe salva a una persona ¿Cuántas están muriendo? ¿Cuál era la cantidad de personas que querían la ayuda de ese mismo héroe?
La tristeza, la desesperación, la soledad, el dolor. Todos esos sentimientos que podrían estar experimentando esas personas que no podían ser alcanzadas por el héroe.
-… Eso es solo algo que solo el "Creador" podría hacer-
Omnipresencia y omnipotencia. Dos factores simples que se decían podrían curar los males del mundo.
Pero nunca antes se ha escuchado sobre algún dios tan generoso.
-Ya veo…-
XXXXXXX se queda en silencio, entendiendo completamente las palabras de su madre.
Sigrid admiraba a los héroes de los cuentos, pero veía a los héroes del mundo real como personas ingenuas.
Para un niño, que poco conocía sobre el miasma negro del pecado que se formaba por cada rincón del mundo. Los héroes eran ese típico sueño que parecía a una distancia alcanzable, como si solo tuvieras que estirar su mano al aire.
Eran niños después de todo. Se podían permitir tener uno o dos pensamientos ingenuos.
-Pero hermano, Madre es nuestra heroína ¿verdad?-
-¿Eh?...-
Estefano, que en todo momento había estado en silencio. Había hablado de repente y dijo esas palabras.
Para Sigrid las palabras de su hijo mayor le cayeron como un terrible balde de agua fría. Como si estuviera recorriendo los senderos oscuros del helheim.
-¡Si! ¡Madre ha hecho mucho por nosotros! ¡La palabra héroe se queda corta!-
-¿¡QUE DICEN USTEDES DE REPENTE!?-
Aun si poder procesas completamente las palabras de sus dos hijos. Sigrid solo podía reaccionar de una forma algo histérica ya que ella no era una completa experta en el arte de la maternidad, que sus hijos de repente la estén elogiando, con esos ojos tan brillantes como estrellas y con esas expresiones tan infantiles que estaban acorde a la edad de los dos.
Solo eso agitaba completamente su corazón y su cuerpo se veía agobiado una extraña calidez completamente excesiva.
El calor de la vida se extiende a sus mejillas.
Sonrojada de la vergüenza, Sigrid solo podía mirar de una forma nada amenazante a sus dos pequeños que ahora se encontraban riendo por su reacción tan inesperada.
Si ella estuviera en su lugar… seguramente también se reiría.
…Y apareciendo repentinamente en ese pequeño momento de calma.
Un desconocido sonido se escucha y el calor abrasador que había aparecida amenazaba con quemar sus gargantas.
X-_-_-_-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-x
X-_-x
En un instante, se formó una imagen desastrosa con toda la humilde cabaña destrozada. Los pilares que alguna vez había erguido la casa se encontraban negros, quemados. Todo lo que esa familia había hecho y creado en ese lugar fue consumido por la llamas en solo un instante.
El sonido de la madera quemada cayendo, a un lado, donde no los alcanzara a ninguno de los dos.
En medio de los restos del comedor. Dos cuerpos manchados por la suciedad, y una respiración que parecía ser dolorosa por el aire caliente que había alrededor. Se levantan.
Los dos hermanos. Atónitos, no podían procesar todo lo que había ocurrido de un momento a otro. Lo último que ambos podían jurar haber visto, era a su madre saltando rápidamente de su silla hacia ellos.
Logran salir de la cabaña, ambos vieron un sendero limpio donde pudieron escapar de la estructura.
¿Era obra de su madre también?
-*COf* *COF*…-
La toz por el humo raspaba sus gargantas. Aun había una pequeña desorientación por el impacto repentino.
Pero ahí, en el remoto bosque donde su madre había hecho su hogar. Ambos hermanos sentían el dolor de las quemaduras, lo suficientemente fuerte para hacer llorar a alguien de su edad.
Ellos no llorarían por lago así, su madre los había criado para ser fuertes.
Pero eso no parecía impórtale a las repentinas figuras que habían aparecido.
Las sombrías siluetas encapuchadas de negro seguían de pie en el lugar, observando, como si fueran parte del escenario.
Todas usaban viejas túnicas religiosas con capuchas. Sin poder distinguir los géneros o si quiera la existencia de las figuras.
Ambos hermanos solo podían quedarse ahí, en un solo lugar. En medio de aquel intranquilo silencio. Era como si todas las criaturas del bosque se hubieran ido a esconderse, lejos, muy lejos de lo que había sido prohibido en el mundo.
Luego, una de las figuras, caminando sin producir sonido, balbuceó algo.
-… la-
Tan pronto como uno lo pronunció, el siguiente murmuró algo similar. Los murmullos bajos continuaron como una cadena incesante, un canto en cascada mientras las sombras rodeaban a los dos muchachos.
El mundo estaba compuesto de tres cosas solamente… el sonido de las hojas en el viento, el crepitar de la madera quemándose y los murmullos de las figuras negras.
Todo estaba fuera de la compresión de los hermanos. Pero en el momento en el que por fin iban a aclamar la ayuda de aquella que era su heroína. Algo se lo impidió, una señal en su cuerpo, una sensación que viajaba por cada una de las fibras de ambos.
Se sentía como si estuvieran inmersos en agua tibia, rodeados con suavidad. Se sentías cómodos, relajados y somnolientos.
Como si estuvieran siendo arrullados por una canción de cuna, la conciencia de ambos comenzaba a desvanecerse.
Las sombras miraron hacia los dos chicos que parecían querer dormir, sin hacer siquiera un movimiento para detener su canto. Sin embargo, uno de ellos pareció llegar a algún tipo de conclusión acerca de ambos y extendió una mano hacia ellos.
-… ¡No los toques!-
En el siguiente instante, una cadena de hierro aulló como si cortara a través del aire, aplastando la cabeza de la figura que había tratado de tocar a los dos infantes que estaban en el suelo.
Fragmentos de cráneo volaron por el área mientras la figura caía y la cadena tintineaba ligeramente. El arma danzó hacia los otros como una feroz serpiente de plata en busca de la siguiente presa.
Sin embargo, el grupo entró en acción rápidamente. Abandonando instantáneamente a su camarada asesinado, se dispersaron sin decir palabra para evadir la persecución de la cadena. En una formación perfecta, vigilando juntos el norte, sur, este y oeste.
Como por reflejo, sacaron dagas de hoja negra de sus flancos y las tomaron con ambas manos.
Eran doce figuras. La manera en la que habían respondido instantáneamente a un ataque sorpresa tomando una formación para eliminar los puntos ciegos fue nada menos que admirable.
Sin embargo, eso solo funcionaba contra un atacante cuyas opciones estuvieran limitadas a dos dimensiones: enfrente, atrás, derecha e izquierda.
Un paso, cargante de furia, levantando las cenizas de lo que antes había sido el hogar de ellos.
-… ¡Shii!-
Por encima del grupo, alguien saltó de entre los árboles con sus ropajes ondeando. Con suficiente poder en sus piernas como para dejar marcas de sus zapatos en el tronco del árbol del que se había impulsado, su cuerpo se disparó hacia adelante formando un ángulo perfecto. La mujer saltó a una velocidad increíble, moviéndose solo un momento antes de que sus presas pudieran detectar el sonido sobre ellos.
Lo que descendió fue el extremo del arma mortal, aterrizando en el cráneo de una desafortunada figura. Con un sonido agudo, una cavidad se abrió en su cráneo; sangre botó de la víctima mientras esta se tambaleaba y colapsaba.
La mujer pateó el cuerpo hacia otra figura de pie a su lado, para obstruir su visión mientras saltaba hacia atrás. Sin embargo, la figura no dudó en golpear a su camarada muerto. Con un corte de dos hojas, la figura partió el cadáver de su compañero, recuperando su campo de visión… Pero en el momento siguiente, una cadena de hierro cayó sobre la amenaza de negro, convirtiéndola en una niebla sangrienta.
Habiendo arrojado su arma frente a ella, la bella mujer se congeló en su posición. Viendo que se había detenido, las figuras tomaron la pequeña apertura para sacar sus armas al unisón. La mujer, aparentemente indefensa mientras las espadas se precipitaban hacia ella desde todas direcciones, sacó con la mano izquierda una versión miniatura de su arma desde su costado y golpeó todas las dagas con un solo movimiento.
Luego de la increíble intervención de la mujer, fueron sus atacantes quienes quedaron indefensos. Se detuvieron por menos de un segundo, pero, ante el oponente que ahora enfrentaban, ese tiempo fue letal.
-¡_!-
La mujer gritó, rugiendo mientras mostraba los dientes.
Con un revés de su arma, derribó todos los árboles a su camino, trazando un semicírculo de destrucción total. Otro enemigo fue atrapado en el camino de la cadena de hierro, asesinado por el contundente trauma que le arrancó las extremidades.
-No les pondrán ni un dedo encima -
El encantador rostro de la mujer estaba manchado de sangre; sus ojos feroces rebosaban de hostilidad. Sin embargo, la posición que había tomado dejaba en claro que estaba protegiendo a sus dos pequeños de las figuras que lo rodeaban.
Ella, ignorando sus propias heridas que sangraban, hace sonar sus cadenas como advertencia.
Si en un principio ella hubiera estado sola, el escapar sin heridas no habría presentado problema alguno, pero eso no fue posible por proteger a sus hijos.
Todo lo que pudo hacer fue usar su propio cuerpo para escudar a los dos y lanzarlos a un lugar seguro.
Los había visto caer a una de las esquinas del lugar y pudo tirarles la mesa a tiempo y de forma segura para que fuera un escudo, mientras ella recibía toda la magia de frente.
Como resultado, su frente había sido lacerada, y un trozo de madera que se había desprendido violentamente se había clavado en su hombro izquierdo muy profundamente. Parecía tener una fractura cerca de la cadera en su fémur izquierdo; moverlo provocaba una corriente feroz de dolor en ella que hacía entumecer sus blancas mejillas.
Pero Sigrid caminó al frente con un paso que no delataba nada de ese dolor. Ella vio al grupo de negro y, con una voz llena de odio, dijo…
-¡Silencio, Adoradores del dragón!-
Sigrid escupió sangre mientras los callaba, pero, en esas palabras estaban la firmeza y resolución de una madre que quería proteger a sus hijos.
Tal como antes, las figuras no mostraron señal de una respuesta humana. Sin alteraciones.
-¡Bastardos! ¡No saben la felicidad que interrumpieron!...-
Recordando los inocentes elogios que le habían dado sus dos hijos, el cuerpo de Sigrid se llenó de nuevas fuerzas, las cadenas que eran sus armas, una en cada brazo, estaban retorciéndose y traqueteando en anticipación.
Las figuras se lanzaron a Sigrid, casi como si no fueran conscientes de lo estaban haciendo.
-… ¡Yaa!-
Ella alteró el curso de la cadena de hierro que balanceaba sobre su cabeza, alargándola a su máxima extensión. Un solo golpe rompió los árboles que estaban a un lado del lugar, golpeando la madera y el suelo juntos, y los mandó a volar hacia las figuras. Sus oponentes saltaron y se agacharon de varias maneras para evadir, luego se precipitaron hacia Sigrid para aprovechar la apertura que les había dejado.
Sigrid, con su brazo extendido, movió su cuerpo de tal manera que pudiera acercar de vuelta su extremidad y su arma distante. Sin embargo, una cuchilla rasgaría su pecho antes de que la cadena de hierro pudiera llegar…
-… ¡Raa!-
Un momento antes de que la punta del arma de la figura alcanzara a Sigrid, el pie de demonio de esta última vino desde abajo para enviar a volar la quijada de la cosa. No, esta no fue una metáfora para describir su cabeza siendo pateada hacia arriba… el golpe fue tan poderoso que la quijada de su enemigo literalmente se desprendió.
La cara de la figura estaba cubierta por sangre fresca. E incluso así, el dolor no lo hizo titubear mientras empujaba la hoja hacia adelante. La acción, realizada en completa indiferencia de la vida del atacante, era incorrecta para cualquier ser vivo.
-…-
La cabeza de la figura, que había errado en tal prueba de biología básica, fue destrozada desde atrás mientras la bola de cadena de Sigrid regresaba.
Bañada en sangre y pedazos de carne, Sigrid cogió la cadena de hierro con su mano izquierda y la enrollo en su mano derecha, usó lo que ahora era un puño de hierro para aplastar la cara del enemigo acercándose directo por su flanco.
Donde una vez habían sido doce, ahora eran seis. Sigrid respiraba irregularmente mientras su mirada atravesaba a los asesinos, que ahora eran la mitad de su número original.
Una piedra delgada y afilada de un extremo como una lanza se disparó hacia esos ojos, pero, inclinando un poco su cabeza, ella lo esquivó justo antes del impacto. Su cabello, moviéndose un poco más lento, fue arrancado del lado de su cabeza; el dolor y la sorpresa hicieron que su visión se tornara totalmente sangrienta.
Ya que la conmoción en su cabeza le había arrebatado la capacidad de tomar decisiones, Sigrid se guio por la repentina sensación de que el suelo bajo sus pies se derretía y saltó. En el momento luego de que saltó, su proceso de pensamiento con retraso le advirtió del error que había cometido.
… Se había lanzado al aire, dejándose a sí misma incapaz de moverse, contra un enemigo capaz de realizar ataques de largo alcance.
Una bola de fuego apareció y quemó su paso a través de los árboles, cargando contra Sigrid mientras ella permanecía en el aire. Sintió que la alta temperatura estaba encendiendo su piel cuando colocó su mano izquierda frente a ella.
El impacto fue casi de inmediato.
-… ¡Uaa!-
Aguantando la explosión en medio del aire, el cuerpo de Sigrid dio vueltas mientras era arrojado, y su espalda colisionó con el tronco de un árbol. El delgado tronco se rompió e impactó en el suelo, con Sigrid a cuestas.
Una vez se puso de pie, gimió agonizante por el profundo dolor en su brazo izquierdo.
Cuando miró los restos quemados de su extremidad, ni siquiera pudo sentir dolor más allá de su codo. Sin los servicios de un sanador de alto nivel, sin duda nunca podría volver a hacer uso de esa mano de nuevo.
Incluso con una herida grave como esa, Sigrid mordió su labio y trajo su mente de regreso a la realidad. Ella apretó sus dientes para luchar contra el dolor, usando agresividad y rabia para encender un fuego en su interior y llevar la angustia fuera de su mente. Rugió, reivindicando su propia existencia, y trató de atraer hacia ella al menos un poco la atención de las figuras.
… Solo rezaba que sus dos pequeños hubieran desaparecido de la percepción de los individuos
Pero...
-… !
Uno de los integrantes del grupo se acercó inadvertidamente, y llevó una mano al torso de Sigrid con increíble fuerza, estampándola en el gigantesco árbol detrás de ella.
La fuerza, suficiente para romper el esternón de Sigrid y machacar sus órganos internos, la dejó escupiendo una abundante cantidad de sangre.
Tosiendo, el viscoso líquido quemaba su garganta. Su cuerpo se hundía en la agonía que invadió cada rincón de su cuerpo. Cuando la mano la iba a azotar de nuevo, por auténtica suerte, cayó de rodillas y su cráneo escapó de ser aplastado. La palma golpeó contra el gran árbol detrás, partiéndolo con increíble facilidad
La figura desarmada, capaz de formar cráteres en el suelo con un simple pisotón, claramente era diferente de los otros.
Cuando saltó a un costado para perseguirla, Sigrid rodó para evadirlo, escupió la sangre restante en su boca, y buscó las cadenas de hierro que había soltado
-Ah, ¡¿Eh?!-
En el instante en que evadió una lanza de roca, la cual incluso raspó un lado de su rostro, una roca aplasto su cuerpo desde atrás. Su espina crujió ferozmente, y su silueta se estrelló en el suelo y rebotó.
Cayendo al suelo, Sigrid recuperó el control de su cuerpo y agarro la cadena de hierro, que estaba en el suelo, con su mano derecha. Simultáneamente, pateó el arma misma hacia la figura que estaba detrás, usando la inercia y el peso de la cadena para enredarla apretadamente alrededor de su cuello.
Un sonido sordo resonó mientras ella le rompía la espina. Viendo la cabeza de su enemigo girar 180 grados hacia ella, Sigrid se relajó un poco luego de haber derrotado a un poderoso enemigo. En ese momento…
-¡…!-
El cuerpo de la figura, que debería haber estado sin fuerza, propició una feroz patada que devastó el torso de Sigrid.
El impacto conectó con su costado izquierdo, fracturando cada hueso en esa mitad de su caja torácica y terminó de romper su fémur izquierdo ya fracturado. Luego de ese golpe, la figura cesó definitivamente esta vez, pero el daño que sufrió Sigrid fue severo.
-Uu, ¡aaa…!-
Gimiendo y tosiendo sangre, ella maldijo a su costado izquierdo ahora inútil mientras se ponía de pie nuevamente. Probablemente se había encargado de lo mejor que tenía el grupo enemigo. Quedaban cinco. El hecho de que no se hubieran acercado a ella significaba que el combate cercano no era su especialidad. Ella aún podía hacer esto.
… Aún podía acercarse y romper sus cuellos.
¿Pero realmente podría hacer ella eso cuando solo su lado derecho podía moverse adecuadamente?
-¡Vaya debilucha soy…!-
Sigrid sacudió su cabeza, suprimió sus pensamientos de debilidad, y levantó su desesperado ser. Sea que pudiera o no, tenía que hacerlo. Tenía que.
Así que su lado izquierdo estaba muerto. ¿Qué con ello? Aún podía mover su lado derecho. Si su brazo derecho se volviera inútil también, habría de pisotearlos con su pie. Si su pierna derecha se volviera inusable, les arrancaría las gargantas con los dientes.
Si matara al último y sus seguían vivo, Sigrid habría ganado.
-….-
Ella camina lentamente, ignorando todo el dolor de su cuerpo.
Las figuras la observan en silencio, esperando que ella hiciera algún movimiento ofensivo.
Las figuras vuelven a susurrar.
Pero ella no los escuchaba. Su mente estaba concentrada en un solo pensamiento. Tenía que volver a su antigua posición y proteger a sus hijos.
Y las figuras no hicieron nada para detenerla.
… Y pudo llegar, ahí, justo al frente de lo que debería proteger.
En el momento en el que pensó por qué peleaba, el corazón de Sigrid deseó la mirada de los dos infantes que tanto quería. Ella miró hacia el lugar donde ellos habían caído para suprimir la última duda en su interior. Grabaría esa última imagen en sus ojos, y esa sería la leña para encender el fuego en su corazón.
Ambos estaban dormidos. Justo como ella lo había planeado.
-… Soy un asco de madre-
Su voz salió de sus labios temblorosos.
Sigrid se estaba lastimando internamente con los repetidos errores que ocurrían en esta misma fecha.
Siempre, en el noveno día del mes del fuego bajo, aun teniendo tres años de diferencia.
Hoy era el día en el que nacieron sus dos hijos.
… Era el cumpleaños de ambos, como dirían algunos.
Y ella no tenia un buen historial de los años pasados, incluso lo había olvidado en algunas ocasiones.
Pero sus hijos nunca se lo reclamaron. Y eso hacía que el dolor en su corazón se incrementara.
Su cocina era un asco.
Era un poco descuidada con la limpieza de la cabaña.
Le gustaba dormir hasta tarde.
El humor que tenía no siempre era el mejor.
Y de verdad, de verdad que ella nunca supo tratar con niños.
Pero aun así….
¿Por qué esos dos pequeños nunca se quejaban?
Su cocina era un asco. Pero siempre se la comían toda.
Era un poco descuidada con la limpieza. Ellos la ayudaban.
Le gustaba dormir hasta tarde. Esos dos nunca la molestaban a menos que fuera necesario.
EL humor que tenía no era el mejor. Ellos siempre la alegraban.
Y la lista podía seguir, cada aspecto negativo de ella parecía ser solucionado con sus dos hijos.
¿Cómo alguien como ella pudo tener dos hijos tan comprensivos y amables?
…..
…..
….
…
…..
En los cuentos de Sigrid los héroes siempre se hacían más fuertes cuando tenían algo que proteger.
Y ella pensaba que eso era algo que no podía ser posible, el cuerpo humano siempre tiene un límite y hasta donde ella sabía ese límite era imposible de superar.
Pero ahora, estando en la misma situación que sus libros. ¿Cómo podía reírse de esos héroes de cuentos?
Un poder desconocido comenzaba a fluir.
Manifestándose en una esfera llameante, tan brillante que su luz parecía deslumbrar todo el bosque.
Eso le había respondido a la duda a Sigrid de por qué las figuras no habían estado moviendo desde que ella se posiciono delante de sus hijos.
Así como ella cubría a los dos pequeños, ellos estaban cubriendo a uno de sus compañeros que había estado acumulando mana hasta ahora.
La masa de fuego sobre la mano del sectario ardía con intensidad, como un sol en miniatura, suficiente que Sigrid, quien yacía en la distancia, sintió que su piel comenzó a arder.
Dirigiendo su mano hacia ella. La bola de fuego salió propulsada de la palma del sectario.
Con el calor acercándose, Sigrid rápidamente estaba desentrañando en sus memorias algún hechizo para poder resistir el ataque.
Tan absorta estaba en sus pensamientos. Que no notaba como su hijo menor aún estaba despierto.
XXXXXXX casi al borde de la inconciencia, observaba la espalda de su madre, protegiéndolos. Como si ella fuera uno de los héroes que salen en los cuentos.
El sonido se fue alejando. No, su mente había comenzado a dejar la realidad. La cómoda somnolencia se extendía por él cuerpo de XXXXXXX como una maldición, sus ojos se cerraban para convertirse en una jaula para su mente.
El ve como su madre deja caer sus cadenas y levanta su mano derecha, extendiendo completamente su palma.
Y ahí…... un escudo.
Sietes pieles era lo que los separaba de una muerte inminente.
El sonido de una joya cayendo a su lado llega a sus oídos suavemente.
-…i.
Él produjo un leve sonido desde el fondo de su garganta y gateó. Fue un fragmento insignificante de palabra, que no llevaba ni un ápice de los sentimientos que deseaba transmitir. Y, aun así, mientras luchaba por tomar aliento, XXXXXXX levantó su rostro y puso todas sus emociones en una corta palabra…
-… Make…ri.
Su voz fue tan débil como un susurro. Él no sabía cuánto había pasado desde que había pronunciado ese nombre con sus labios. Y, sin embargo, su voz era tan débil, amenazando con desaparecer completamente.
-… Ah.
Su débil voz parecía morir en el viento. Se preguntaba si su madre siquiera podría oírlo.
El parpadea, una vez. Con la amenaza de no poder abrir sus ojos.
Cuando los abre…. El ve esos ojos azules que había heredado. Mirándolo fijamente con un amor maternal.
Mientras la mujer manchada de sangre se mantenía en sí misma para mantener el escudo, una ligera expresión de alivio llegó a su rostro. Sus labios se aflojaron solo un poco y sus ojos irradiaron alegría mientras esos orbes azules lo miraban.
-…..mo-
Mientras su mente se hundía lentamente en la oscuridad, XXXXXXX ya no tenía la fuerza para contestar al susurro de aparente súplica.
X-_-_-_-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-x
X-_-x
… la joya había hecho su trabajo…
Ella no podía haberse dado el lujo de escapar con ellos, escapar de los adoradores del dragón era algo que solo se podía lograr con un milagro o con la bendición del creador.
Ella no tenía algo can conveniente como lo último…
…Pero si podía convertirse en ese milagro que les permitiera escapar.
-¡...!-
Un grito estruendoso que no sería escuchado por nadie. Un resplandor naranja se elevó entre los árboles bañados
Por el sol de la mañana, luego otro y otro.
El infierno surgió salvajemente, quemando los árboles, con el mismo mundo
Gimiendo mientras la alta temperatura convertía el área en cenizas
X-_-_-_-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-x
X-_-x
X-_-_-_-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-x
X-_-x
Todo seguía moviéndose en cámara lenta, aquel horrible recuerdo se había reproducido repetitivamente en su cabeza como una tortura.
Él no quería recordar la muerte de su madre. Él sabía la razón de la repentina aparición de los sectarios.
Pero en ese tiempo el solo había sido un niño, no podía culparse por un error infantil…. ¿Verdad?
El solo dijo un par de cosas en el pueblo el día anterior.
El no había esperado que algo como eso ocurriera.
Solo era un niño.
Un niño que había ignorado las advertencias de su hermano mayor.
… un niño que con "orgullo" solo había dicho que su heroína podía derrotar al malévolo dragón de los cuentos.
Justamente ese recuerdo solo parecía inservible.
Pero… ese mismo recuerdo le hizo memoria sobre un héroe del que había leído. Uno de los cuentos favoritos de su madre, el cuento de un héroe que había cometido suicidio al ver su honor completamente manchado.
Un héroe con un poderoso escudo, el mismo escudo que había usado su madre para protegerlos.
Levantando su mano, justo como su madre lo había hecho aquel día. Una invocación como esa, incluso para el necesitaba recitar el nombre del hechizo.
La sangre en sus venas se acelera en la carga.
Todo estaba volviendo a la realidad.
No había tiempo para perfeccionar.
Ni tiempo para para dudar.
Tampoco lo requería.
Pidiendo la ayuda al mismo héroe que había llamado su madre.
La tensión y el miedo le quitan el aliento a Decreip.
Su mano derecha estaba ardiendo.
Podía ver su muerte acercándose.
-¡[Rho…!-
Jadeando en busca de aire. Sus pulmones se negaban a aceptar el oxígeno que se regía en el aire.
Las leyes de la física y la magia se aceleran.
Una invocación perfecta.
Casi inmediata.
Una flor fluorescente de Jacinto, la espuela de los caballeros comienza a florecer de su palma. Con siete hermosos pétalos, divididos completamente con siete capas.
-¡…Aias]!-
Haciendo temblar el aire mientras el nombre era revelado. El escudo del famoso héroe griego Ayax el grande responde al llamado de ayuda.
La imparable lanza cocha con el escudo. La lanza que significaba una muerte segura marcada en el alma había sido detenida.
Irradiando una tormenta por el mana que explotaba en el aire, la lanza nórdica [Gugnir] es detenida el por el escudo de "El grande"
Con siete pétalos completamente extendidos rebosantes de energía, los pétalos escudan al mago de la lanza divina.
"Ayax el grande" o "Gran Aias". Uno de los héroes más fuertes de Grecia después de su primo Aquiles.
El héroe Ayax había peleado en la guerra con coraje y destreza. Un guerrero de grane estatura y fuerza colosal, testarudo y portador de un inmenso escudo que en sí mismo era un antemural de las falanges.
Un héroe que nunca fue herido en batalla.
Un hombre que gano su fama sin recurrir a la ayuda de los dioses griegos.
Alguien que había logrado todos sus triunfos como un ser humano.
El escudo de Ayax, un inmenso escudo de bronce que estaba cubierto con siete capas de piel de buey. El único escudo que era capaz de detener la [Durindana] del héroe Hector.
Ayax solo vio su fin bajo su propia mano al cometer suicidio en un intento de redimir su honor como guerrero.
Se dice que en el lugar de la muerte del griego, justo donde cayó su sangre floreció una pequeña flor de Jacinto.
Y ahora, esa flor. Con sus siete pétalos, representando las pieles que alguna vez fueron usadas en el escudo. Con cada pétalo tenía una defensa mayor a un muro de fortaleza.
Ese escudo había respondido a su suplica.
Ninguna arma conocida debería ser capaz de atravesar ese escudo.
… Pero… había solo un problema.
*Crack* *Crack* *Crack* *Crack*
Dolor *Crack* dolor *Crack* dolor *Crack*dolor*Crack**Crack**Crack*dolor*Crack**Crack*dolor. *Crack*dolor, dolor, dolor*Crack**Crack**Crack**Crack**Crack* dolordolordolordolordolor
El mago podía sentir como cada uno de sus huesos se hacían polvo mientras trataba de mantener el escudo.
[Rho Aias] era la manifestación pura del escudo del legendario héroe. Pero para que un "tesoro" de este calibre sea invocado, la cantidad de mana que debía recibir para existir y mantenerse era simplemente abismal.
Y además, debido a su defensa infalible. Las leyes de la magia habían dictado un castigo a la naturaleza del escudo. Cada vez que una capa era destruida, el usuario recibiría una proporción del dolor y el daño que recibían las capas al ser rotas.
Se suponía que una simple lanza arrojada seria derrotada por ese escudo sin penetrar siquiera uno de los pétalos.
Pero.
La lanza de muerte segura se abre paso a través de las capas como si estuviera atravesando papel.
*Crack**Crack**Crack**Crack**Crack*
El sexto pétalo es destruido.
El cuerpo del mago estaba recibiendo todo el daño que presentaba romper cada una de las capas. Reflejándose puramente en sus huesos y órganos.
Casi cae de rodillas. Por un momento es incapaz de mantener la última capa.
La desesperación y el miedo que conllevaba una muerte segura lo estaban atormentando. Haciendo que un terrible cantico se repitiera y repitiera en su cabeza.
Pero no podía rendirse. Debía mantenerse de pie.
No podía moverse de esa posición. Justo como ese día su madre tuvo algo a lo que proteger.
Él ahora tenía a alguien a sus espaldas que tenía que cuidar.
¿Por qué la cuidaba?
Porque le recordaba a su Miella.
Ella no era su Miella.
Pero pese a las diferencias era casi igual a la que él alguna vez conoció.
¿Aun así, por qué?
Porque la amaba.
Eran sus ojos, su cara, su figura y muchos otros detalles que le recordaban a ella.
Esta mal enamorarse de una persona por un motivo como ese.
¿Y que con eso? Era verdad que ella no era su Miella que alguna vez conoció y decir enamorarse de aquel parentesco que tenía la princesa con su amada lo hacían parecer la mayor de las basuras en la tierra.
Ella no llenara aquel vacío.
No necesitaba hacerlo, igual era algo que él mismo sabía que nadie podría lograr. Aquel vacío que había dejado su amada no tenía fondo, era una caída eterna hacia los lamentos de su corazón.
No importa lo mucho que se parezca a la real.
Pero… Ella podía hacerlo más soportable.
Y él quería que lo hiciera. Justo ahora… ese era su mayor deseo.
Habiendo desechado todo lo que su madre les dejo. Decreip a los pocos años de que sus hermanos adoptivos abandonaran el castillo, se decidió que vivir una vida como un mago errante.
Dejando atrás a sus sirvientes, a su hermano y dejando atrás nuevamente el nombre que le había dejado su madre.
-"Si no te gusta usar tu nombre, entonces te pondré un apodo… ¡Oh! ¿Qué tal, Decreip?-"
"-¿Decreip? Vaya que eres mala poniendo apodos… pero no esta tan mal, creo que lo usare-"
Su Miella le había dado ese apodo hace muchos años. A simple vista era horrible, muchos nombres o apodos de su tierra natal tenían significados ya sea solo o mesclando palabras.
Pero el apodo que ella le había puesto era una simple mezcla de letras al azar. Sin significado o alguna referencia. Como si solo hubiera dicho lo primero que le vino a la mente.
Y aun así él no se negó a usarlo.
Con eso podría olvidarse de su nombre.
Pero no pudo olvidarlo. Ni si quiera con magia.
El nombre que le había dado su madre estaba tallado con sangre en sus memorias.
¿Cómo alguien como él? Que por su culpa causo la muerte de su madre y que también tiro hacia un lado todo el legado que ella les había dejado…. ¿Cómo podría el ahora mismo mirarla a los ojos?
Ella ya no estaba en este mundo y era por su culpa.
*Palpitar* *Palpitar* *Palpitar* *Palpitar* *Palpitar* *Palpitar* *Palpitar* *Palpitar* *Palpitar* *Palpitar* *Palpitar* *Palpitar* *Palpitar* *Palpitar*
Porque él fue el que hablo mal del dragón. No solo una, sino varias veces.
Debía cargar con esa irremediable culpa. No debía olvidar lo que hizo.
Ya que si lo hacía… el también debería olvidar los días que paso con su querida madre.
Y eso no podía permitírselo.
-… ¡Kuu!-
Con una nueva y desconocida energía. Dercreip trata de recuperar su postura para mantener el último pétalo de la espuela de los caballeros
El dolor incesante se había ido. Aquel dolor que parecía no tener fin se había detenido como si nunca hubiera existido.
Las heridas seguían ahí, la tibia sensación de la sangres deslizándose por su cuerpo se lo recordaba.
Pero el malestar que lo había estado acompañando ya no estaba.
Y era porque la Autoridad De la Verdad ya no estaba lastimándolo.
Su corazón ya no tenía dudas. La cruel verdad, de que por su culpa su hogar fue atacado por los sectarios era algo que había aceptado desde lo más profundo de su corazón.
Era cierto que solo había sido un niño que no conocía la gravedad de sus palabras y su hermano se lo habida advertido muchas veces.
Pero…
Así como el aceptaba la culpa por la muerte su madre, él aceptaba la culpa de haber dejado todo su legado atrás.
Ahora solo podía aceptar la realidad como era…. Y esforzarse en arreglar todos sus errores.
Hablando más con sus guardianes, crear aquel jardín que se había propuesto y a pesar de que no se llevaban mal… Podía mejorar aún más su relación con su hermano Arsenio.
Porque ese era Decreip Draconis Adastros.
Un hombre que le gustaba hablar con las personas.
Un completo amante de la naturaleza, de un buen café, de la magnífica magia y de muchas otras cosas. Pero por encima de todo, estaba su amor por las sirvientas y el sexo opuesto en general.
¿Era un caza faldas? Eso por ahora no tenía importancia.
Decreip escucha el débil sonido de la tela moviéndose.
El sonido provenía desde atrás de él.
Donde estaba la princesa.
X-_-_-_-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-x
X-_-x
X-_-_-_-_-_-_-_-_-_-X
Todo llego, como una película en cámara rápida. Los recuerdos de la princesa se liberaron uno tras otro. Mostrándole los terribles actos que alguna vez cometió como Nightmare Moon.
En un mundo cubierto de oscuridad, donde solo había un rayo de luz iluminado el suelo donde la princesa se encontraba, tomando la cabeza con ambas manos, con los ojos de un tono rojizo y una corriente lenta de frías lágrimas bajaba por sus mejillas.
¿Cómo había eso? ¿De verdad había matado a tanta gente?
Todas las vidas que había arrebatado como Nightmare Moon parecían estar solidificadas en su cerebro ahora. Desde los nombres y los rostros, hasta terminar en el conocimiento de la vida que llevaban que ella conocía.
Ella había asesinado sin escrúpulo alguno a todos los que alguna vez llamo conocidos y amigos.
Todo con sus manos. Aquellas dos partes de su cuerpo ahora le parecían lo más repulsivo que había visto en su vida.
Incluso con esas mismas manos había apuñalado a su querida hermana con una espada.
Y todo porque ella simplemente tenía envidia. Envidia de su hermana y todo lo que había logrado.
Todo porque quería que vieran su noche.
Mentira.
Había dejado ese pensamiento una vez se convirtió en Nightmare Moon. Ya no había envidia y ya no le importaba que nadie viera su noche. En aquel entonces solo podía sentir "Ira"
La ira de ser menospreciada. La ira de ser vista por debajo de alguien más.
Ella había desquitado toda esa ira con todo aquel que haya tenido en su alrededor. Y muchos inocentes fueron afectados por eso.
No merecía el perdón.
El perdón no detendría las lágrimas de aquellas familias que lloraron por sus familiares.
Ese perdón no los traería de vuelta.
Así como tampoco podría curar el daño que le había hecho a su hermana, a su amiga y a toda esas personas que confiaban y se preocuparon por ella.
En aquel mundo repleto de oscuridad. El abismo negro parecía moverse, disminuyendo lentamente el tamaño de la luz donde ella se encontraba.
¿Qué pasaría cuando el brillo se apagara? ¿Nightmare Moon volvería?
Era mejor si simplemente desapareciera. Alguien como ella, que tenía la sangre de muchos manchando sus manos, era mejor tenerlas bajo tierra, muertas. Donde no podrían hacer daño a nadie.
-Duele… ¿verdad?-
El eco de una voz desconocida resuena en la oscuridad.
-Si…-
Ella solo puede dar una débil respuesta.
Claro que dolía, ahora lo sabía, aquel hombre, que había aclamado por la verdad en su corazón le mostro la puerta y aquel otro que le había dado el pergamino le dio la llave.
Ojala nunca hubiera desenrollado ese trozo de papel.
La oscuridad seguía creciendo.
-Mou~~ olvidar a la gente es malo ¿sabías?-
La oscuridad se detiene y esa misma voz habla de nuevo.
Luna no podía distinguir si era la voz de un hombre o una mujer. Las palabras llegaban a ella, como si estuviera leyendo notas. Pero la voz que acompañaba esas palabras era indistinguible. Incluso dudaba si alguien en realidad le estaba hablando.
Pero había algo familiar en ella.
-¿Mou…? Esa palabra…-
No tenía gracias algunas y a la vez costaba imaginar que una mujer se pudiera ver tierna diciendo eso…
… Una mujer…
-… ¡Madre!-
Luna solo conocía a una persona que podia pronunciar eso sin sentir vergüenza. Y era su madre.
La mujer que ella más idolatraba en el mundo.
Bondadosa, sabia, gentil y comprensiva. Su madre era como si todo lo bello del mundo hubiera tomado forma en una persona.
Y ahora que lo pensaba, ese punto de vista era algo exagerado… y le recordaba mucho a su hermana Celestia.
Celestia parecía la viva imagen de su difunta madre y ella parecía la viva imagen de su difunto padre.
Celestia heredo casi todos los talentos de su madre.
Y ella heredo casi todos los talentos de su padre.
Eran dos pilares de distinto color y forma.
Cada una ella creció de una manera diferente.
Pero ahí estaban, esos recuerdos, esas mañanas, tardes y noches. Donde jugaba con su hermana, molestaba a la servidumbre y siempre esperaba impaciente a que su hermana le contara un cuento.
Todo eso junto a su querida madre.
-¡¿Madre?! ¡¿Dónde estás?!...-
Completamente segura de que la voz había sido la de su madre. Luna por fin se pone de pie y aun llorando, llama a una de las personas más queridas para ella.
En su voz había anhelo y tristeza. Su corazón se estrujaba en un sentimiento cálido pero sofocante.
-….-
Pero solo había silencio.
-¡¿Por qué no hablas?! ¡¿Responde?!...-
Su voz se quebraba cada vez más, sus labios temblaban sin parar y de sus vidriosos ojos caían aún más lágrimas que antes.
-¡¿RESPONDE?! ¡¿POR FAVOR?!...-
En un intento desesperado, ella grita hacia el abismo.
Nadie responde.
-… ¿Por qué?...-
Aquella llama de esperanza fue extinguida rápidamente.
Ella cae de rodillas.
¿Qué clase de broma cruel era esta?
Le dieron esperanzas y la llevaron al abismo de la desesperación nuevamente.
¿Por qué ahora este mundo estaba jugando con su corazón?
-…Recuerda…-
En un intento de conservar la cálida voz de su madre. Luna trata de recordar la palabras que se le habían mostrado antes.
-Duele… ¿verdad?-
Si… dolía. Dolía en todos los sentidos que ella conocía.
Su madre le había ducho esas mismas palabras hace mucho tiempo, un día cualquier en el que ella se había lastimado entrenando con una espada.
Ella le había dicho lo mismo.
-Mou~~ olvidar a la gente es malo ¿sabías?-
El molesto "Mou" lo recordaba mucho. Ella llego a creer que era alguna clase de tic extraño que tenía su madre y de verdad que escucharlo demasiado resultaba molesto… y gracioso.
Pero lo demás no lo recordaba. De hecho, ella estaba segura que su madre nunca le había dicho esas palabras en su vida.
¿Qué significaban?
-…olvidar es malo…-
Era cierto que es malo olvidar.
Pero dependía mucho de la situación.
Un ejemplo era olvidar algún día festivo. Eso podría tomarse como algo completamente común.
Pero estaban los cumpleaños o los aniversarios, esas fechas más importantes que marcaban algo en la vida de la personas.
Aunque esta vez no se trataba de alguna fecha. Esta vez eran personas.
-… Personas…-
Las lágrimas se detienen y la ayuda que estaba buscando parece aparecer en ese mismo momento.
Ella era una guerrera, tenía su título como princesa pero en casi toda su vida ella fue entrenada en el arte del combate y el orgullo.
Eso era algo en lo que ella superaba a su hermana.
Luna era una persona muy orgullosa.
Conocía lo que se podía llamar el "código de guerreros" desde todos los ángulos.
Y era eso lo que necesitaba.
Ella no podía revivir a las personas que mato y ya era demasiado tarde como para pedir disculpas a las familias.
Pero como guerrea con todo su orgullo en juego, ella podía vivir.
Vivir por aquellas personas y recordar sus nombres.
Ella cargaría con sus sueños y esperanzas y les daría forma en la actualidad. Podía usar su título para eso.
Si alguno de ellos quería dinero para su familia, ella, a pesar de estar más de mil años tarde. Se los daría.
Alguno quería una nueva escuela, u orfanato, hospital o simplemente una nueva casa en donde vivir.
Ella usara todo lo que esté en su poder para hacer cumplir esos deseos perdidos.
Pero para eso…
No podía morir, eso sería un insulto a esos guerreros caídos.
Eso tampoco expiaría su culpa. Muchos de esos deseos ya no tenían valor alguno. Esa era la vil verdad.
Pero por lo menos podría aliviar la carga en sus hombros.
Si todas esas personas que cayeron bajo su mano querían un mundo mejor y en paz. Ella usaría hasta la más pequeña brasa de su existencia para cumplir eso.
Ella era Luna.
Una de las gobernantes de Equestria. La encargada de velar por los sueños de todos los habitantes del reino.
No importaba si veían su noche o no. O si incluso no la querían tanto como a su hermana.
Su deber como Princesa de la noche de Equestria estaba en cuidarlos.
No tenía que preocuparse por nada más.
Cuando llegara el momento ella morirá.
Pero no sería hoy.
X-_-_-_-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-x
X-_-x
Su conciencia volvía a la realidad. El sofocante abismo había desaparecido abruptamente. Siendo remplazado por un mundo lleno de luz y color.
El dolor ya no estaba. Un quedaba las leves sensaciones de ardor y molestia de las heridas, pero el alivio que las acompañaba era inimaginablemente acogedor.
Ella revisa su estado.
Estaba sucia, cubierta con tierra y sangre. Pero eso no importaba.
Lo que estaba llamando a todos sus instintos como guerrera. Era el terrible aire sofocante y pesado que circulaba.
Era denso y parecía querer huir de sus pulmones.
-… Descuida…-
Una voz le habla.
Una voz que trasmitía dolor y agonía. Era la voz de alguien que estaba a punto de morir.
Luna mueve su cabeza hacia la voz.
Y ahí…
Un hombre.
Un solo hombre.
Que con su mano derecha, la cual estaba en un estado irreconocible. Mantenía una flor fluorescente que solo tenía un pétalo.
Todo. Desde la mano hasta el hombro, la ropa se había desecho y solo quedaba una vista de piel lacerada expuesta y sangre. En un estado como ese, era dudable si aquel hombre pudiera usar ese brazo nuevamente.
Ella solo quería voltear la mirada. Pero algo se lo impedía.
Ese algo era la muerte. La cual parecía estarse deslizando gélidamente por su nuca.
La muerte estaba a un hombre de distancia y ese hombre permanecía firme, inamovible como una montaña.
Igual que aquella flor, que solo le quedaba un pétalo agrietado.
Estaba deteniendo una lanza.
-… Bien… todo está bien… Miella…-
El hombre seguía hablando y parecía estar delirando por el dolor.
¿Quién era esa Miella?
Incluso la misma palabra estaba completamente fuera de su basto léxico.
Pero no se tenía que preocupar por eso. Justo en este momento, ella tenía que idear alguna manera de ayudarlo.
X-_-_-_-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-x
X-_-x
Ella lo estaba mirando.
Y solo eso necesitaba para que su corazón se hundiera en calidez e ignorara el dolor de su extremidad derecha.
A regañadientes, con todo el peso que le daba dejar el confort de esa mirada. Su vista vuelve a la última capa, el último pétalo que detenía la que podía ser llamada "Imparable" lanza.
Su brazo estaba en un estado lamentable.
Sus piernas no dejaban de temblar y de rogar un poco de descanso.
Su puerta también pedía un respiro. Esta ya estaba que llegaba a su límite.
Y aun así, Decreip solo podía pensar que la situación en la que se encontraba ya la había visto en algún lado.
Como un "deja vu" un encuentro de lanza y escudo. Le resultaba increíblemente familiar.
-¡...!-
… Un chasquido. Un sonido que no debería ser ser emitido en esta situación. Suena cerca de él.
*Ping* El sonido de un cristal rompiéndose.
Esa era la amenaza de que el último pétalo había sido destruido.
Con su corazón lleno de pánico Decreip solo puede ver los restos del último pétalo volar y desaparecer en el aire.
Y la lanza… renovando nuevamente su camino. Con las misma velocidad con la que fue lanzada.
Pero no intacta. El largo de lanza [Gugnir] estaba agrietado. Amenazado con romperse con cualquier otro impacto.
… Solo tenía que poner otro escudo. Justo ahora incluso uno básico serviría.
Pero su mana estaba completamente agotado y su puerta parecía estar rechinando en su cuerpo. Diciéndole que lo que pedía era imposible.
No era imposible, él podría forzar su puerta para invocar otro escudo. Pero eso causaría un daño permanente en ella y eso causaría que él no pueda volver a usar las artes de la magia nunca más.
Y no solo eso, si la puerta de un mago tan talentoso como el quedara inutilizable. El mana se encontraría en un camino errático y sin un punto de "entrada y salida" fijo. Causaría aún más estragos en su cuerpo.
La lanza estaba a menos de un metro de distancia. El impacto vendría en menos de un segundo. Pero todo estaba siendo atormentantemente lento para él.
Y ahí…. Una delgada capa oscura, tan delgada como la seda. Se cruza entre el hombre y la lanza.
Un escudo, débil y transparente. Como si pudiera romperse con solo poner la mano.
La lanza choca con el delgado escudo y a pesar de la apariencia frágil de este. Un sonido chirriante del metal deslizándose bruscamente sobre metal suena.
Decreip no podía esconder la sorpresa en sus ojos. En toda su vida había visto muchas cosas que podrían ser llamadas "milagros".
Incluso más de una vez él tuvo en sus manos varios objetos, reliquias, herramientas que eran capaces de liberar la taumaturgia de la magia.
De hecho, la lanza que amenazaba su vida era una de esas reliquias hacedoras de milagros.
Y ahora. Esa misma reliquia que marcaba un tiro seguro… fallo.
No se había detenido. Eso era algo que ya estaba marcado como imposible desde el primer momento en fue lanzada, pero aquel escudo, de apariencia tan frágil. La había desviado.
Solo un poco, la lanza al igual que antes había logrado atravesar el escudo. Pero milagrosamente su trayectoria había sido alterada.
La lanza que cortaba con un sonido silbante el aire. Cruza justo a un lado de su mejilla. Solo rozándole incluso aquel pequeño corte amenazaba con cercenar su cabeza desde los dientes. Ese era el peligro que presentaba esa lanza.
Y el simplemente no podía salir de su estupor. Su cerebro se estaba negando a aceptar la realidad ante sus ojos.
¿Cómo era posible que la lanza que nunca fallaba se desviara?
¡*Crash*!
Marcado por la ley de la magia. Incluso si era desviada, la lanza debería de haber roto cualquier ley ya sea mágica o física y debería haber redirigido su trayectoria a su blanco nuevamente.
Pero el sonido ensordecedor de la lanza impactando con la tierra le mostraba lo contrario.
La tierra destruida vuela. El espacio que no debería existir tiembla desde los cielos y una nube de polvo que no parecía tener fin se alza en la zona del choque.
¿Era un milagro lo que acababa de pasar?
¿Un milagro de la vida que lo había salvado de unos de los milagros de la magia?
… Justo ahora, él no tenía ninguna respuesta a esas incógnitas.
Pero por ahora el no necesitaba esas respuestas.
Algo presionando su espalda lo saca de su trance. La sensación de algo colándose en su cuerpo lo imbuye, calentado su sangre, ese "algo" ajeno parecía estar reanimando sus sentidos.
-¡AHORA!-
Mientras el escuchaba ese grito a sus espaldas, la densa pared de suciedad y polvo que se había levantado, azota rápidamente hacia delante.
La nube de polvo atraviesa su cuerpo, Decreip siente como toda la suciedad que la acompañaba se cuela por su ropa he incluso sentía como diminutas piedras entraban por su nariz y boca.
-¡AHORA!-
Quería escupir la suciedad pero aquel repetido grito le estaba señalando lo que él estaba buscando.
Una forma de ganar.
Con la mano de la princesa dándole el tan preciado mana que el necesitaba desde su espalda. Decreip desde lo más profundo de su mente conjura el hechizo que él pensaba podría darle la victoria.
Antes no había servido para nada. Pero ahora era diferente.
X-_-_-_-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-x
X-_-x
X-_-_-_-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-x
X-_-x
Hablemos un poco sobre Virnes Verinic Vastal.
La primera vez que Virnes había escuchado una mentira, fue cuando su madre salió repentinamente del hogar donde vivían. Diciendo "Volveré en la tarde"
No la vio volver esa tarde, ni la siguiente, ni la que seguía a esa.
Naturalmente termino en la calle. Él no tenía más familiares a parte de su madre y ese único familiar se había ido.
La segunda mentira que escucho fue después de estar 2 años en las calles. Un hombre con un opulento traje se le había acercado y le ofreció techo y comida.
Y aunque solo era un niño desesperado por vivir, Virnes pensaba que todo pudo haber terminado mejor si hubiera desconfiado de aquel tipo.
Con esa segunda mentira comenzó su vida como peleador. Resultaba que el hombre que le ofreció tales cosas era uno de esos nobles corruptos y pertenecía a un gran grupo de gente que disfrutaba de forma morbosa el ver a sus jóvenes pelear por su futura comida.
Pero igual él se esforzó por ganar. Quería comer después de todo.
Y con solo 12 años de edad, Virnes ya tenía un nombre en aquella "Arena" donde luchaba por su comida.
Le habían prometido liberarlo si mantenía una racha de victorias por tres años. Esa fue la tercera mentira que escucho en su vida.
Las mentiras que acumulaban unas tras otras en esos tres años.
Con 15 años él se enamoró de una esclava que limpiaba el lugar.
Ofreció su libertad al hombre que lo trajo a aquel lugar y a cambio él quería que esa chica estuviera más cómoda y vistiera ropas decentes. Ya que lo único que usaba eran simples harapos que apenas podían llamarse ropa.
El hombre acepto.
Poco después la chica murió de forma desconocida.
Pudo hacerse amigos de los demás esclavos.
Y el trato de luchar por su libertad. Su dueño le había prometido liberarlos si ganaba contra el campeón de otro noble.
Un hombre de 30 años que era del doble de su tamaño.
El noble que era el amo de Virnes hacia poco tiempo que lo alejo de las peleas juveniles y lo llevo al escalón más alto.
Virnes ahora tenía que participar en las peleas clandestinas de la gente que bien podían doblarle la edad.
El completamente ingenuo, acepto.
Y después de la pelea, donde termino colgado a un minúsculo hilo de su vida. Cuando volvió a darles las noticias a sus amigos… estos desaparecieron.
Parecía un ciclo que se repetía. Virnes conseguía buenas cosas y con un inocente deseo de ayudar. Terminaba perdiéndolas.
¿Por qué no escapaba?
La cresta de esclavo tallada en su espalda se lo impedía. Una maldición sencilla pero poderosa, una que podía matarlo si iba en contra de los deseos de su amo.
Era ingenuo, demasiado ingenuo.
Idiota también podía ser una buena palabra.
Un día cambio.
Virnes no tenía la mayor de las comodidades, pero un día cuando estaba durmiendo en aquel viejo y duro colchón.
Comenzó el escándalo.
Los gritos, el estruendo de objetos pesados al caer y el sonido del metal atravesando la carne hacían eco por todo el lugar.
Él no podía hacer mucho ya que la gruesa puerta de acero del cuarto solo podía ser abierta por fuera.
Poco después el escucha el ruido de los pesados seguros moviéndose acompañado con el sonido del metal raspando el suelo.
Se cubre los ojos debido a la molestia de la luz filtrándose por la puerta abierta. Y debido a eso no podía saber quién estaba entrando.
-¿Mmm?... ¡Oigan! ¡Aquí hay otro!-
Con un pequeño desconcierto al principio, poco después una voz gruesa grita. Llamando a todos aquellos que estaban con él.
EL sonido de múltiples acercando calaba por sus oídos.
-¿Quién eres?-
Quitándose la incomodidad de sus ojos el joven Virnes por fin habla hacia la el robusto hombre que tenía adelante.
Todo su cuerpo estaba bañado en la desconfianza, pero podía relajarse ya que aquel hombre no había hecho nada todavía.
Si lo quería muerto, lo hubiera matado en el momento que había quedado cegado por la luz.
El hombre vuelve a mirarlo sin interés alguno. No era una exageración decir que aquel hombre podría ser confundido con un oso. Tenía casi dos metros de alto, sus brazos eran gruesos y llenos de músculos y su cara que era de facciones poco amigables era adornada por una inmensa y tupida barba.
Un hacha que todavía derramaba gotas de sangre se recargaba en su hombro.
-Soy Barnuk-
X-_-_-_-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-x
X-_-x
Virnes ahora tenía 20 años. ¿Qué había sido de su vida hasta ahora?
Resulta que aquellos hombres que formaron aquel escándalo hace años, eran los llamados famosos "vikingos" y la única razón por la que había terminado en aquel lugar era simple casualidad.
Ellos descubrieron que muchos nobles se reunían ahí y para ellos fue un pensamiento común que donde haya nobles hay riquezas. En otras palabras, saquearon todo el lugar y asesinaron a todo aquel que llevara hasta una simple cadena de oro.
¿Los esclavos?
Se les fue dadas dos opciones, acompañarlos o morir.
La mayoría por sentido común eligieron acompañarlos.
Virnes fue uno de esos. Con el noble dueño de su cresta de esclavo muerto, Virnes por fin tenía su libertad, pero a pesar de eso él no tenía manera de sobrevivir o siquiera un techo donde quedarse.
La mayoría del tiempo importante de su vida fue un esclavo. Seguir a esos guerreros le aseguraba mínimo un techo.
Y así comenzó su vida como vikingo. Surcando los mares fuera de las fronteras de Equestria y aunque en un comienzo fue difícil, Virnes pudo adaptarse con los años al crudo estilo de vida vikingo.
Todo bajo la tutela de Barnuk. Aquel hombre se había convertido en un padre para él.
Uno muy estricto pero que velaba mucho por su seguridad.
Y mira que decir eso de un vikingo es mucho.
Los vikingos no eran como los pintaban en los cuentos, ellos en realidad eran hombres salvajes que también podían ser llamados piratas. Surcando los mares en busca de tierras para saquear.
Se podría decir que la tribu vikinga, descendiente de la antigua tribu yak, eran una de las muchas manchas de Equestria.
Ellos nunca cruzaban esas fronteras, aun con su naturaleza cruel y salvaje. Todos ellos seguían siendo personas normales, atacar un lugar donde se podía usar la hechicería y que tenían la fortuna de poder surcar los cielos Era un suicidio total y en realidad eran pequeñas las tierras que podían tomar y si no tenían que viajar muy lejos.
Los vikingos estaban casi en su extinción se podría decir.
La pequeña tripulación en la que se encontraba Virnes era de las pocas tribus que quedaban y aun así él no se arrepentía de subir a ese barco.
Si, ahora disfrutaba el meterse en el placer del alcohol y la lujuria después de tomar un pueblo. Era un vikingo después de todo.
No tenía problema alguno en asesinar a quien sea que vea un camino. Eso estaba en la naturaleza vikinga.
Robar comida, tomar mujeres, arrebatar tesoros. Gozar del excitante fervor de un combate.
Virnes ya era un vikingo hasta la medula y no tenía problemas en aceptarlos.
Era algo nostálgico.
Cuando Virnes tenía 21 fue el día que se alejó de aquel barco que se volvió su hogar.
Fue poco después de navegar en una tormenta.
Ellos habían arribado en tierras desconocidas.
Para su mala suerte. Esas tierras eran de sus peores enemigos.
Los dragones.
No es que sus recuerdos no sean claros, es que simplemente él no tenía mucho que contar sobre ese día.
El barco estaba dañado y tomaría tiempo arreglarlo.
Y teniendo en cuenta la naturaleza territorial de los dragones fue poco el tiempo para que ellos se dieran cuenta de su presencia.
Un conflicto inevitable.
Fue una pelea de un par de horas. El resultado.
Victoria para los normandos.
Estaba en su naturaleza cazar dragones. Claro que fue una victoria perfecta.
Pero las bajas que ellos sufrieron aun podían ser contadas con ambas manos.
No era un mal número.
-¡Prepárense! ¡Esas lagartijas no se rendirán tan fácil!-
El jefe el barco Barnuk anuncia con su poderosa voz las órdenes a tomar.
Los dragones son orgullosos, una derrota era insoportable para ellos. Conociéndolos, se podría estar seguro que volverían pronto con un batallón a su lado.
El barco, la ruta de escape, aún faltaba para estar completamente reparado. Ellos no eran cobardes que les gustaba huir con la cola entre las patas. Pero estaban en tierra enemiga.
No podían tentar a su suerte.
Varios hombres estaban haciendo las reparaciones del barco y Virnes estaba a cargo de vigilar a los pocos prisioneros que tenían. No había muchas razones para tener a dragones con vida, pero el beneficio que traían los rehenes podría ayudarlos a conseguir el tiempo para terminar las reparaciones.
Pero claro que eso no era divertido.
-...-
Los prisiones, tres dragones jóvenes que se habían lanzado temerariamente al combate, todo ellos estaban en silencio, con el orgullo por los suelos por su rápida derrota y su situación actual de rehenes.
Seguramente esos tres estaban pensando que no había humillación más grande.
-Hagan esto más entretenido, estar aquí vigilándolos es demasiado aburrido-
-…-
Los dragones seguían en silencio mientras un joven Virnes los alentaba a hablar mientras bostezaba.
Ya habían sido alrededor que tres o cuatro veces que Virnes les había dicho que trataran de iniciar una conversación, pero aquellos tres se mantenían igual de callados.
Lo único que se oía de ellos era el sonido metálico de la cadena que los amarraba moviéndose.
¿Preocuparse por el fuego?
Virnes tenía su confiable escudo en su brazo izquierdo listo para protegerlo.
-¿Cómo pueden estar tan calmados?...-
-¿Eh? Por fin alguno de ustedes habla-
Cuando estaba a punto de darse por vencido con esos tres. Uno de ellos, el de la izquierda que parecía el más joven, se inclina y le dirige la palabra.
-Su presencia y sus acciones aquí sin duda es algo que nuestros altos mandos no pasaran por alto. No sería de sorprenden que incluso un ejército entero venga desde el cielo y la tierra a asediar este lugar.-
Estando en una de las costas de las tierras enemigas. Era lo mismo que estar en el centro de la base. Ellos no conocían ni la topografía del lugar. Estaban vendidos básicamente. Incluso estando en una costa, el peligro de un cruel asedio era inevitable.
Pero aun así toda la flota se encontraba calmada y relajada. Incluso había pequeños grupos compartiendo un par de bebidas para matar el tiempo. Todos con absoluta confianza, como si estuvieran en las frías tierras que eran su hogar.
-es una pena… aunque es algo de nuestras tierras. Se nota que han estado mucho tiempo bajo la influencia de Equestria.-
Era de conocimiento público que Equestria y la tierra de los dragones había firmado una alianza hace muchos años. Se desconocían los detalles, alguno decían que el trato se firmó por el intercambio de tierras, otros que fue por el comercio de minerales y el más popular era que todo fue gracias a un matrimonio político.
Un equestre casado con un Dragón. Era algo que podía ser tomado como imposible.
Pero a diferencia de los dragones, las tradiciones y festividades que disfrutaban los normandos eran de claro conocimiento público. Lo hacían para presumir más que otra cosa y esto aplicaba mucho más para los dragones, que debido a su casi eterna rivalidad ellos habían estudiado todo sobre el otro en busca de debilidades.
Y aun así el conocimiento se estaba perdiendo al igual que sus raíces nórdicas.
-¿Saben algo sobre el orgullo de un guerrero normando?-
Las olas se rompían llegando a la costa, el olor de la humedad del agua era completamente embriagador para los navegantes de aquel barco y una pequeña brisa refrescaba sus cuerpos que habían estado varias horas bajo el calor del sol.
El mar parecía estar dándoles las gracias a los guerreros.
-...-
-...-
Silencio, eso era lo único que escapada de sus hocicos. Virnes no había preguntado con la esperanza de encontrar una respuesta pero aun así el resultado le había decepcionado bastante.
-… Valhalla…-
En el último momento, el joven del dragón que estaba en el medio, el que portaba la mirada igual de afilada que sus colmillos, hablo.
Esa corta palabra la había dicho suavemente, como el sonido de los pies caminando en la arena que podía ser opacado por el sonido de las olas.
Pero el silencio que se había creado era irreal. Parecía que toda la atención de los guerreros se había desviado hacia ellos.
-Así es.-
Virnes se inclina hacia delante, acercándose al rostro del joven dragón que había respondido. En la mirada de Virnes había un claro brillo de orgullo.
El Valhalla la morada de los caídos, un lugar que se decía tenía quinientas cuarenta puertas, lo suficientemente anchas como para permitir el paso de ochocientos guerreros de frente donde sobre la entrada principal se encontraba una cabeza de jabalí y un águila, cuya penetrante mirada llegaba hasta los rincones más lejanos del mundo. Las murallas de esta formidable construcción estaban confeccionadas de relucientes lanzas, tan bien pulidas que iluminaban todo el lugar con un techo hecho de escudos dorados y los asientos estaban decorados con finas armaduras, el regalo del dios a sus invitados.
-Las valquirias siempre están buscando las almas de los héroes. Héroes que merecen llamarse Einherjar, los guerreros de los dioses.-
Las antiguas naciones del Norte, que consideraban la guerra como el más honorable de los oficios y el valor como la virtud más grande, adoraban a Odín fundamentalmente como dios de la batalla y la victoria. Ellos creían que siempre que una batalla fuera inminente, él enviaba a sus ayudantes especiales, las doncellas del escudo, la batalla o del deseo, las llamadas valkirias las selectoras de los caídos, las cuales escogían de entre los guerreros muertos a la mitad de ellos y los transportaban en sus veloces corceles a través del palpitante puente del arco iris, Bifröst, hasta Valhalla.
Se decía que mismo Odín bajaba de su trono y hasta la gran puerta de entrada para darles la bienvenida personalmente a los guerreros.
-Solo aquellos que lucharon con honor y murieron. Tienen permitido vivir en el salón de los grandes guerreros en el cielo.-
La voz de Virnes deleitaba a sus camaradas con sus palabras. Como si estuviera contando el mejor de los cuentos.
Más placeres esperaban a los guerreros del Valhalla. Se les proporcionaba espléndidas diversiones en las largas mesas, donde las bellas valkirias, tras haberse despojado de sus armaduras y haberse ataviado con blancas túnicas, les presentaban sus respetos con diligente cortesía. Les llevaban a los guerreros grandes cuernos rebosantes de hidromiel, además de enormes cantidades de carne de jabalí.
La carne con la que se festejaban los Einherjar provenía del jabalí divino Sehrimnir, un animal prodigioso, muerto diariamente por el cocinero Andhrimnir y hervido en la gran caldera Eldhrimnir; y aunque todos los invitados de Odín poseían gran apetito y comían hasta la saciedad, siempre había grandes cantidades de carne para todos.
-Es como peleas, y como mueres. Eso es lo que importa. Mientras más fuerte sea el enemigo, mejor.-
En una vida llena de combates y saques, todos los normando seguían el mismo instinto con gran orgullo. El hacer resonar sus nombres en el campo de batalla para ganarse su lugar en la mesa de los héroes.
Con abundante comida, cantidades ilimitadas de hidromiel y el majestuoso servicio que podían entregar las valquirias.
El paraíso de los guerreros.
Donde cogían sus armas y se dirigían hasta el gran patio, donde luchaban entre ellos, reviviendo las hazañas que les habían hecho famosos en la Tierra e infringiéndose temerariamente terribles heridas, las cuales, sin embargo, sanaban completa y milagrosamente tan pronto como sonaba el cuerno que anunciaba la cena.
Ilesos y felices, al sonido del cuerno y sin guardarse rencor mutuo por las crueles estocadas dadas y recibidas, los Einherjar regresaban alegres hasta Valhalla para reanudar su festín en la amada presencia de Odín, mientras las valkirias se deslizaban elegantemente para llenar constantemente sus cuernos o sus vasos favoritos, las calaveras de sus enemigos, mientras los escaldos cantaban sobre las guerras o sobre agitadas incursiones vikingas
Ya que tales placeres eran los más elevados que la fantasía del guerrero vikingo podía imaginar, era natural que todos los guerreros adoraran a Odín y que en sus años jóvenes se dedicaran a su servicio. Ellos juraban morir con las armas en la mano, si era posible, e incluso llegaban a herirse ellos mismos con sus propias lanzas cuando sentían que la muerte se les acercaba, si habían sido lo suficientemente desafortunados como para escapar de sus garras en el campo de batalla y se veían amenazados con la posibilidad de una "muerte de paja", como solían denominar a la que llegaba por vejez o enfermedad y les sorprendía en el lecho.
-… vaya estupidez, todos ustedes los normandos están locos-
El dragón de mirada afilada, desvía su mirada queriendo evitar los ojos del joven Virnes.
-Incluso después de escuchar mis palabras, eso es lo que dices…-
Virnes solo podía reaccionar de una forma exasperante, moviendo sus hombros con burla. Era normal que las personas que no fueran de las tierras del norte no entendieran sus tradiciones. Y aunque Virnes tampoco había nacido en esos lugares, el orgullo normando había florecido en su alma hacía mucho tiempo.
-¿…?-
El aire parecía temblar y la temperatura de la zona se había elevado un poco. Para cualquier otra persona este cambio podría pasar inadvertido, pero para todos estos guerreros que habían sido criados con una espada o hacha en mano, este cambio era una señal de un peligro acercándose
-¡Dejen de perder el tiempo! ¡Tomen sus armas y prepárense!-
Como si fuera el bramido de un gigante de hielo, el jefe de aquel navío "Barnuk" Da una advertencia seguía de una firme orden.
Como era esperarse del guerrero más experimentado de aquel barco aquel que era apodado "El inmenso" había respondió mucho antes que todos los demás y con una rápida y espectacular habilidad para comandar. Barnuk era de esos que podrían ser llamados "generales impecables".
La costa se había callado totalmente. El sonido de las hojas no llegaba a ninguno de los oídos de los normandos. Todos con sus escudos levantados y sus hachas y espadas preparadas se habían posicionado en una sola formación ofensiva. Virnes estaba listo, sin escudo, solo con su hacha, la cual también quería tirar a un lado. El joven normando siempre había preferido los combates cuerpo a cuerpo.
Pero la naturaleza barbárica de los combates vikingos no le permitía deshacerse de aquella hacha. Si el peleara con algún guerrero con un buen manejo de armas como su maestro Barnuk, su derrota estaría demasiado clara para su gusto.
Todo seguía en silencio.
Las respiraciones de los guerreros comenzaban a ser irregulares.
Aunque el silencio seguía estando en el lugar, una sensación opresiva estaba carcomiendo todos los espíritus de aquellos guerreros. Había silencio, pero algo estaba ahí.
No se veía a nadie, pero estaba cerca.
Y en un momento, como si todos hubieran parpadeado al mismo tiempo. La visión de todos se oscurece, aquel fenómeno solo duro menos de un segundo. Pero ese era el tiempo suficiente para que aquello pudiera ser visible.
El silbido del acero cortando el aire intenta opacar el silencio y el retumbar de sus pies presionando la arena para conseguir un mejor agarre parecía darles valor.
En medio de aquel lugar, donde el silencio dominaba. Como si fuera un fantasma que hacia aparición, con escamas del mismo color del mar, ojos dorados que brillaban como si fueran el mejor tesoro. Este dragón que había aparecido era más delgados que los machos comunes, de hecho, tenía una figura delgada y curvilínea. Pero el aura de batalla de desprendía era completamente inmensa y sofocante
En todas las frentes de los guerreros caía un sudor frio y algunos otros ya se habían hecho la idea de que llegarían al Valhalla debido al enemigo que tenían delante.
El dragón azulado que tenía sus brazos cruzados, sus garras parecían reflejar el brillo del sol que iluminaba toda la costa, como si estuvieran hechas del acero más duro y filoso del mundo.
Y un joven Virnes, que había dejado de prestar atención a los prisioneros. Trataba de reprimir la exorbitante emoción que tenía en ese momento. Si fueran un dragón cualquiera, él hubiera dejado que sus compañeros se encargasen, pero aquel que tenían enfrente era diferente.
No podía ser catalogado como un cualquiera. Eso sería un insulto.
Ya que aquel dragón por el que todos sus compañeros incluso dudaban de atacar… Era el Lord dragón de las tierras volcánicas, el dominio dracónico más grande de Equestria.
-Déjenme presentarme, normandos…-
Todos apretaron aún más sus armas y escudos al momento de escuchar la joven y áspera voz del señor de volkachia. El lord dragón no tenía mucha fama de ser alguien agresivo, pero los cuentos de sus pocas escenas en batalla se escuchaban incluso en las tierras más lejanas del mundo. Llegando incluso más allá del gran abismo donde se decía terminaba el mundo.
-Soy el Lord Dragón de Volkachia, Hutsonver Aldhibain.-
Con una sola presentación. El fin de los tiempos surcando los mares había terminado para todos.
X-_-_-_-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-x
X-_-x
X-_-_-_-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-x
X-_-x
"He aquí que veo a mi padre"
¿Qué había pasado después eso? Virnes ahora no podía recordarlo con claridad. He incluso no sabía por qué estaba recordando aquellos viejos eventos, por ahora debía de toda su atención en espera del resultado de la situación que se estaba llevando en este momento.
La lanza que había disparado [Gugnir] estaba siendo retenido con fuerza por un escudo en forma de flor. La llamada espuela de los caballeros, era una flor de la que él tenía poco conocimiento. Pero el simplemente no podía dejar de admirar aquel escudo que había detenido la trayectoria de la lanza.
Virnes solo quedarse de pie mientras el aire temblaba, el choque de la lanza y el escudo había creado una especie de corriente de mana que parecía amenazar con quemar su piel si se acercaba. Era el resultado de dos fuerzas, imparable e inamovible, chocando.
Él nunca fue muy fanático de las armas y tampoco era un hombre que diera caridad. Sus enseñanzas normandas, lo volvieron un hombre impulsivo y egoísta. Y aun así él quería quitar aquella nube de oscuridad que encerraban los corazones de la princesa y el mago.
"He aquí que veo a mi madre"
*palpitar*
¿Por qué?
*palpitar*
Porque en toda su vida el casi nunca pudo utilizar su lugar como sabio, el mundo era un lugar donde la verdad no lo podía alcanzar todo y el había desecho ese título mucho antes de que esos hermanos llegaran.
Ellos lo cambiaron todo. Todos los sabios sintieron la llegada de ambos y aunque la curiosidad ganaba más que todo. En un principio esos hermanos no parecían representar ningún peligro para la secta.
Pero era la oportunidad perfecta para él. Le debía mucho al gran dragón, ya que él no estaría aquí si no fuera por el amor que él le concedió. Y el solo había desperdiciado el título que se le fue dado "Sabio de la Verdad" era cierto que Virnes era exageradamente honesto. Pero eso solo había traído desgracias en su vida.
El simplemente había sido demasiado ingenuo y tonto en creer en la gente, creyendo que todos ellos eran como el, honestos y sin mentiras. Nadie vivía como él. Eso se le fue enseñado en aquel barco.
Y con esos dos, las personas en las que el gran dragón mostró gran interés, en escena. Si Virnes podía ayudar por lo menos a uno.
Podría traer orgullo al título que le obsequiaron.
Por eso uso esa lanza.
"A mis hermanos y hermanas"
*palpitar*
Por eso había matado a tanta gente. Aquello había sido una manera de llamar la atención de ellos. Y aunque solo estaba con uno de los hermanos. Era más que suficiente.
Si el mago vivía, vería la verdad.
Se moría. A Virnes solo le quedaría morir en manos de aquellos a los que llama amigos.
"He aquí que el linaje de mi pueblo hasta sus principios"
-…Amigos…-
En un susurro, Virnes piensa melancólicamente cuando fue que los empezó a llamar amigos. Si, sin duda era un sentimiento cálido del que no se quería desprender.
*Ping* *palpitar*
¿Qué era eso? ¿Un cristal rompiéndose?
*palpitar*
Una densa nube de polvo lo devora, Virnes inconscientemente intenta cubrirse el rostro con sus brazos. Pero la nube de polvo parecían las enormes fauces de un dragón. Devorado por el polvo, este se filtraba en sus ojos, nariz y boca.
Era molesto tener tierra en los ojos. Su vista estaba obstruida, pero sus instintos como guerrero no podían ser detenidos. El peligro estaba en el aire, justo por encima de él.
Luchando por abrir los ojos, Virnes logra con grandes esfuerzos mantenerlos levemente abiertos. Tierra flotando en aire y por encima del mago, desplegados completamente en el aire, brillando como estrellas. Virnes solo podía ver la leve silueta de las armas invocadas por la magia.
Esa luz hizo que el normando recordara el lejano cielo estrellado del norte, el cual siempre observaba mientras viajaba por sus mares.
La lluvia de estrellas se aproximó emitiendo un estridente sonido. Incesantemente y sin misericordia colisionaron contra sus cuerpos. Sin embargo, el dolor no era nada comparado con la emoción que producía este veloz avance.
Hubo momentos en los que había sucumbido ante tal clase de cobardía; y aun así, no estaba a punto de alcanzar 'el último extremo'. Qué tontería. Qué vergüenza.
El 'final' que había estado buscando se encontraba en su camino. Después de cruzar infinitas colinas, tras vadear un incontable número de ríos, él finalmente descubrió el punto final.
"He aquí que me llaman"
Por lo tanto, él debía superarlo.
Él se abriría paso a través del enemigo.
No podía darse el lujo de pensar que había pasado con [Gugnir]
*palpitar*
Un paso, y otro pasó más. Lo único que debía hacer era repetir eso. Si continuaba acumulándolos, entonces aquella lejana figura seguramente sería alcanzada por sus puños.
La horda de estrellas continuó cayendo estrepitosamente. En su furor, donde incluso su conciencia se desvanecía, inadvertida y descuidadamente su posición comenzó a descender.
Podía ver una silueta al final del camino de polvo.
Su mágico rival, parecía decir algo con una expresión de asombro. Pero él no pudo oírlo. Ni siquiera podía oír el fuerte sonido del viento que producían los destellos de luz que rozaban sus oídos.
Lo que el oía, era simplemente... el sonido de las olas.
El sonido de olas rompiendo en una remota y vacía costa... del mar en el extremo del mundo.
Aaah, esto era. Con un alegre sentimiento, él lo comprendió.
¿Cómo pudo no haberlo reconocido durante todo este tiempo?... El violento palpitar de su corazón era el rugido del océano. Aquel vasto océano que navego junto a sus compañeros.
"Me piden que ocupe mi lugar entre ellos"
Él vio su sueño mientras corría en la playa. La sensación de la espuma que pateaba se sentía agradable en sus dedos. El brillante líquido rojo mojando sus pies quizás fuera la sangre que fluía de su abdomen, ¿pero qué importaba? En este momento, él se encontraba viendo un sueño del mar. ¿Cómo puede existir una felicidad mayor a esta?
Pero claro… el renuncio a ese sueño en cuanto se unió a la secta.
El Mago de la corte esperaba por él, justo frente a sus ojos. Un paso más - luego otro, y su puño, blandida en lo alto. Podría partir la coronilla de su cabeza.
-¡Haaaah!-
Con un fuerte grito de victoria que alcanzó el cielo, él hizo descender el golpe que cargaba sus sueños.
En el clímax del momento en el que estaba convencido de su victoria. El instante que debió concluir en un abrir y cerrar de ojos, por alguna razón, parecía extenderse eternamente. Era como si el tiempo se hubiera detenido…
No. En realidad se detuvo. No el flujo del tiempo, pero si su propio cuerpo.
Antes de que el golpe alcanzara su objetivo, su espíritu, sus extremidades, sus hombros, y su abdomen fueron envueltos por una dura cadena; el sabio de la verdad suspiro.
"En los atrios del Valhalla"
Sigrid… el secreto entre secretos guardado en la tesorería del mago. Una cadena que incluso es capaz de retener al dragón Anciano de las tormentas Typhon.
– Santo cielo… Todas estas hazañas, una después de otra…-
No había ni asombro ni arrepentimiento. Virnes simplemente se burló de sí mismo por cometer un pequeño descuido al final. Una amarga sonrisa surgió de sus labios manchados de sangre
Su puño no había logrado alcanzar al mago de la corte, sin embargo, aquel relámpago, atravesó el pecho de Virnes. Él pudo sentir como la mayoría de sus órganos estaban quemados, más allá de donde la magia lo podía sanar.
– ¿Has despertado de tu sueño, Joven mago?.-
- ... Hm, sí. Supongo...-
En esta ocasión tampoco pudo ser llevado a cabo. Su sueño inconcluso terminó permaneciendo como antes… inconcluso. Sin embargo, ahora que pensaba al respecto, ese era un sueño por el cual había arriesgo su vida en el pasado.
El fantástico sueño que vio en aquel distante pasado en el mar del norte… ahora, en esta lejana tierra, él volvió a ver el mismo sueño.
Pensando con nostalgia en tales circunstancias, Virnes sonrió.
Si él pudo ver el mismo sueño por segunda vez, entonces no sería extraño hacerlo una tercera.
Lo que significaría….
Era el tiempo preciso para ver el próximo sueño.
- Esta lucha ha sido… emocionante, en todos los aspectos…-
Murmuró Virnes con satisfacción, entrecerrando sus ojos nublados por la sangre. Con una expresión de éxtasis, Decreip asintió lentamente.
-Aun no conozco… tu nombre…-
Ya habían intercambiado nombres, pero aquel hombre solo le había dado un apodo, una identidad falsa. ¿Aún podría ir al valhalla sin saberlo?
-Puedes desafiarme cuando quieras, Orgulloso Sabio De La Verdad…,-
A este digno oponente, cuyo cuerpo fue atravesado de pies a cabeza por una lluvia espadas, y aun así no se detuvo hasta ser retenido por las cadenas de la fuerza, el Mago de la corte le otorgó la mayor recompensa; lo honró con verdaderos sentimientos de admiración.
-Mi nombre… es Crowley. Y hasta el fin de los tiempos ese siempre será mi nombre. Por esa razón puedo asegurarlo. Ambos podremos continuar en el Valhalla-
- ¿Ooh…? Es bueno oír eso…-
Finalmente, dando despreocupadamente una respuesta apropiada, la vida del sabio Virnes comenzó a extinguirse en silencio.
Incluso si este final estuviera manchado y lleno de humillación y repulsión, y sea despreciado por todos… nadie podía negar aquella gloria conseguida, nadie podía invalidar aquella gloria, que estaba aún escondida en lo profundo de su propio corazón.
Y mientras el mundo perdía su color y forma. Ya siendo incapaz de hablar… el solo podía pensar en dos cosas… primero, notando que era la primera en su vida que decía alguna mentira. Y le había dicho varias al mago. ¿Eso era traicionar sus principios no…?
Y lo segundo… En como su amiga Risu, le recordaba a aquella esclava de la que se enamoró.
Por ahora. ¿Por qué le estaba dando importancia a eso?
"El lugar donde viven los valientes para siempre"
X-_-_-_-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-x
X-_-x
Comparándola con otras peleas, fue una breve batalla. Nada más que ataque y defensa.
Sin embargo, fue equivalente a una eternidad para Crowley, que grabó todo en sus ojos sin haber parpadeado ni una sola vez.
Él jamás lo olvidaría. Aun colocando una cubierta sobre corazón, él no podría olvidarlo. La escena que vio con sus ojos en estos pocos segundos se volvió parte de su alma y era imposible de desechar.
Porque jamás olvidaría el gran favor que le había hecho Virnes.
Virnes es soltado lentamente del amarre de las cadenas, y el sabio es puesto delicadamente en el suelo.
Crowley había aprendido mucho a través de todo lo ocurrido y ahora él podía decir orgullosamente que entendía el honor y orgullo de un guerrero. Y no solo eso, el temor y rechazo de usar no nombre se había ido. Ahora en la mente del mago estaba en paz.
Llena de recuerdos junto a su familia.
Y Crowley sabía que en no era el único que tenía que agradecerle a Virnes.
-… Oye… ¿Cómo te puedo ayudar a tratar esas heridas?-
La princesa de la noche, la protectora de los sueños, la mujer que había usado magia de viento para mover el polvo, la misma que le había dado el mana necesario para usar su tesorería, pero más importante…
-Has como antes, solo necesitare un poco de mana y estaré bien-
-… Ya… ya veo-
La única mujer que tenía enganchado su corazón. Estaba preocupado por él.
Y no había dicho la tonta pregunta de "¿Estas bien?" eso le daba más puntos.
La princesa vuelve a colocar su mano en su espalda y la misma sensación de algo colándose en su cuerpo le llega. En cuanto tenga el mana suficiente, su cuerpo debería de volver a sanar como lo hace normalmente, pero aun quedarían un par de cicatrices.
Pero ese era un detalle menor en ese momento. Las cicatrices eran recuerdos de un honorable guerrero ¿verdad? Así que por ahora estaba bien dejarlas.
El mundo alrededor empieza a desaparecer, con el creador de las runas muerto, estas deberían de perder su efecto. Y en poco tiempo, ambos vuelven a estar en el jardín del castillo.
Crowley se sienta en el suelo.
-Oye, no seas tan brusco. Tus heridas siguen siendo graves-
Luna lo regañaba por la forma tosca en la que se había sentado en suelo, ignorando completamente las heridas que aun sangraban en su cuerpo.
Pero ella vuelve a colocar su mano rápidamente en su espalda.
Mientras estaba recibiendo el mana que necesitaba, Crowley seguía viendo el cuerpo del sabio que había librado una de las cadenas de su corazón. No sabía qué hacer con él.
-Te tardaste demasiado-
Sorprendiendo un poco a la princesa de la noche y al mago. Una voz, de un hombre sentado en un tronco a un lado de un arbusto les habla, mientras los inspeccionaba con esos ojos perturbadoramente blancos.
-Hombre, me molieron a palos. Te juro que caí muerto como unas tres o cuatro veces-
-Y aun así estas aquí-
-…si… tardaste en aparecer-
-No soy hábil en la magia como tú. No podía romper la [La esfera de realidad]-
Se entendía, Incluso Crowley no puede romper una si se encuentra dentro de ella. Era más fácil hacerlo por fuera, pero eso seguía requiriendo una alta habilidad mágica. Una que Arsenio no poseía.
-Aun así, me ayudaste… gracias-
-No deberías… interrumpí un duelo. No estoy muy cómodo con eso-
A pesar de todo Arsenio pudo crear una apertura en las runas para ver el combate, y Crowley sabía. Él no tenía ninguna arma hecha de rayos en su tesorería. Aquel ataque que más había dañado a Virnes. La [Lanza relámpago] que se le fue dada a su hermano. Fue la causo la herida fatal en el sabio.
Y teniendo en claro la naturaleza guerrera de su hermano, era obvio porque se había mostrado dubitativo en ayudarlo.
-Oigan. No me dejen a un lado por favor. Ya he sido ignorada lo suficiente-
Pellizcando la espalda del mago, la olvidada princesa Luna muestra su desconcierto al estar siendo ignorada por los hermanos que hablaban como si ella no existiera.
-Nuestras disculpas, no era nuestra intención. Pero no debe culparme mucho, estoy cansado por todo-
Él quería acostarse en su cómoda cama y tratar de superar a Odin en su sueño. Aun si le tomara tres fin del mundo.
-tengo muchas preguntas. Pero tienes razón, es mejor descansar-
Ahora la princesa tenía aún más puntos para Crowley. El que le permitiera descansar y dejar las preguntas para después era un gran alivio para su cuerpo y alma.
-Si~ si~ incluso para un alma diligente como la mía es bueno el descanso de vez en cuando.-
-¡…!-
Apareciendo por uno de los árboles del castillo, no, no solo era del árbol. Múltiples figuras salían, de las sombras y de los lugares donde el ojo no podía llegar. Todas, vistiendo túnicas con capuchas que hacían imposible distinguir el género, hicieron un circulo a su alrededor.
Y en el momento que Arsenio iba a tomar su espada.
-No, no, no, no, ya deberías saberlo, entenderlo. Es una mala idea desenvainar tu espada.-
En el círculo, una apertura es creada. Dos de los sectarios se hacen a un lado y quien entra. Es la energética chica que estaba encargada con los deberes de Risa.
En las palabras de Risu había un gran toque de burla. Un poco diferente que uso aquella vez en el pueblo.
Crowley estaba sorprendido por la repentina aparición de Risu. La princesa que se encontraba detrás de él. También se encontraba sorprendida, sin poder procesar la repentina presencia de los sectarios. Pero era Risu después de todo, era una amiga, más que una conocida.
El corazón del mago estaba alegre y eufórico…
-Arsenio…-
-Entiendo-
Con una confirmación rápida. Arsenio aleja su mano de su espada y se vuelve a sentar en la madera que servía de haciendo.
La Autoridad de la Risa. Lo único que sabían ambos hermano era que su efecto era el de transmitir sentimientos y heridas hacia la gente a su alrededor. Pero aun así, Arsenio podía hacerle frente fácilmente a la sabia.
Pero solo si ignorara las vidas de los que se encontraban a su alrededor. Y ya que desconocía el rango que tenía la autoridad. Estaba el riesgo de que el terminara asesinado a todo individuo en el castillo.
-¿Los asuste verdad?-
-¿Lo buscas a él?-
Crowley ignorando la pregunta de la sabia, señala con la mirada el cuerpo sin vida de Virnes. La muerte de uno de sus integrantes más importantes sin duda era algo que no se podía ignorar.
Pero la mayor preocupación que tenía Crowley era las acciones que fueran a tomar los presentes. Lidiar con solo un sabio no fue tarea fácil y ahora se encontraban mirando a otro y esta vez había una pequeña cantidad de sectarios rodeándolos. Eliminar a las figuras seria sencillo, pero el simple hecho de saber que el efecto de la autoridad de Risu estaba haciendo efecto en todos ellos era demasiado peligroso.
Si ella podía transferir las heridas que le causaran, seguramente también podía transferir la heridas que sufrieran sus sectarios y ya que Risu era el origen de la autoridad. Lo más probable es que ella termine saliendo ilesa.
La conclusión, aun con un Arsenio en toda su potencia y con la pequeña cantidad de mana que tenia de la princesa. Tenían una daga presionando sus gargantas.
-Si… debo darte las gracias por hacer el trabajo. Te la daré otro día, tal vez cuando sanes tus heridas-
-Entonces eso sería pronto-
Crowley sabía que con lo "hacer el trabajo" ella se refería a la muerte de Virnes, y eso no le sorprendía en nada. Para él, todos los que pertenecieran a la secta eran personas que no podrían ser si quiera llamadas seres vivos. Aberraciones sería un buen término, pero aun no tenía una clasificación tan baja de la sabia como para llamarla así.
Risu se acerca al cuerpo de Virnes.
-¿Lo viste, mago de la corte? El brillo del alma de Virnes-
Risu, parada sobre el pasto mirando desde arriba a Virnes, no pudo evitar mostrar una sonrisa en su rostro cuando vio la expresión tan calmada que tenía el sabio de la verdad.
-¿Aun no quieres reconocer tu nombre después de esto?-
Crowley resopló, apartando la pregunta de Risu. Sin embargo, lo que presentaba su rostro no era pesar o burla, sino una solemnidad como si hubiera presenciado una cosa de una trágica grandeza.
-es doloroso precisamente debido a que es tan enceguecedoramente brillante. ¿Quién podría haber pensado que la persona que llevaba una carga tan pesada era sólo un hombre a quien le gustaba soñar?-
No sabía que era el tipo de sueños que tenía Virnes, pero él pudo ese brillo de felicidad al estar a punto de alcanzarlo.
-Diablos, ahora muerto es que me está comenzando a agradar-
-Él siempre tuvo su encanto. Es una lástima que esto pasara-
Como si fuera una pluma, Risu levanta el robusto cuerpo de Virnes y lo cuelga de su hombro. Era algo perturbador ver a una chica de apariencia encantadora levantar a alguien tan grande como el normando. Pero ahí estaba.
¿Qué más podía decir de Virnes? Era increíble la opinión positiva que Crowley tenía de ese hombre solo por un combate.
-Estaremos en contacto mis queridos amigos-
Una grande sonrisa y una despedida demasiado amistosa para la situación. El cuerpo de Risu, junto al de Virnes. Desaparece, como si una ilusión de sombras perdiera su forma, los sabios y los sectarios desaparecen en un miasma negro que se dispersaba por el aire.
Crowley suspira aliviado, su cuerpo entero había estado demasiado rígido para su gusto. Pero no se podía culpar, no rodos los días estabas cara a cara con la Secta del dragón.
Pero ahora, podía relajarse. He incluso su vista ya se estaba poniendo borrosa y a su mente le estaba costando distinguir los pocos sonidos en el lugar. Iba a adelantarse y dormir primero, se lo había ganado.
Ya cuando se despertara se ocuparía de cualquier cosa.
X-_-_-_-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-x
X-_-x
X-_-_-_-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-x
X-_-x
El tronco caía, rápidamente. Con un ruido sordo al caer por las extensas tierras cubiertas de nieve. Había estado hasta muy tarde talando los árboles, con las heladas cerca. Madera y comida era dos cosas que tenían una alta prioridad para sobrevivir a ese tiempo.
El hombre cuelga su hacha en su cintura y con sus fuertes brazos como troncos. Levanta el árbol que hace unos momentos había talado. Cuando lo pone en su hombro, la nieve que aún quedaba en el caía en su torso desnudo. Enviándole un escalofrió que le hacía recordar que estaba vivo.
Y como era de esperarse de un normando, no le tomo más una pequeña caminata de diez minutos sin dejar caer el tronco y sin detenerse ni una vez. El hombre que era incluso más grande que un oso llega a su preciada cabaña. El lugar donde ahora pasaba sus días.
Cuando coloca el tronco con los demás que estaban acomodados en una gran pila. El sonido de algo desprendiéndose y cayendo llama su atención. Cuando el ve, había un hacha en el suelo, justo al lado de una de las columnas de la cabaña la cual tenía una marca en diagonal de un objeto cortante.
El hombre dejando de un lado los troncos. Toma el hacha.
Había pasado demasiado tiempo desde le presto atención a esa simple arma. La había ignorado completamente desde que fue clavada. Y aunque él pudo haberla quitado de manera sencilla, con simple movimiento que le tomaría menos de tres segundos. No lo hizo.
"-Entonces te iras-"
"-Si, dejare esta hacha clavada como señal de mi partida. Y con ella te hago la promesa de que yo mismo la retirare cuando vuelva y haya cumplido mi sueño-"
Aquellas palabras las recordaba claramente. Después de todo fue ese día que el muchacho que él veía como a un hijo partió. Él como buen como buen normando no se preocupó mucho de su partida, le había enseñado a cazar, pescar, construir, navegar, pelear y muchas cosas más. Le había enseñado todo los conocimientos que el poseía y fue gratificante para el ver como su muchacho lo superaba.
"-Virnes… ¿Cuál es tu sueño?-"
Aquel muchacho era diferente que cualquier normando. Claro, Virnes bebía, saqueaba, y los acompañaba en todas las fechorías de él y sus hombres. Pero Virnes jamás se quedaba con los tesoros saqueados, pocas eran las mujeres que tomaba y nunca había sido de esos guerreros que siempre se ahogan en alcohol.
Pero él sabía. Que la única cosa que deseaba verdaderamente su muchacho, Virnes.
"-Una familia-"
Ese fue la respuesta que recibió dado aquel día.
-Tch… muchacho idiota-
Barnuk solo podía quejarse de la ceguera que había tenido Virnes en esos tiempos. Virnes había dicho que su sueño era tener una familia.
Si tan solo se hubiera dado cuenta de que su sueño ya se había cumplido.
Barnuk pudo sentirlo. La caída del hacha no fue casualidad.
-Que el mismo Odin guié tu alma al valhalla-
La caída del hacha representaba la caída de su muchacho. Después lo lloraría, primero tenía que hacer los preparativos. Después de todo, para un normando los funerales eran importantes.
-Me faltara madera-
Tenía que hacer un barco, he incluso ocuparía un pequeño trozo para preparar un arco decente.
Barnuk camina de nuevo hacia el bosque.
Con el hacha de su hijo apretada en su mano derecha.
Aquí esta el poderoso final del interludio. el final puede parecer mierda pero es que de verdad ya quería subir esto. Jamas me había tenido tanto estrés al escribir este cap. sobre todo por que cuando siempre pensaba que lo iba a terminar, se hacia mas largo el cabrón.
Para confirmar de una: Miella, Makeri y muchas otras palabras mas, no son nombres. Son palabras en el idioma natal de la madre de los hermanos. mas adelante se dirá que significan. y por si no se entiende muy bien el XXXXXXX que aparee en el recuerdo es el nombre verdadero de Decreip, lo censure para darle mas misterio al capitulo :V
Tuve que investigar mucho para este cap. espero que mis esfuerzos los satisfagan, por que lo mas probable es que aun me toque investigar cono un enfermo.
Aquí termina el cap. solo se contestaran dudar si no tienen spoiler :V aunque si me caes mal te daré Spoiler XD
Por cierto, normalmente me quedaría callado ya que mi interés seria nulo, pero esta vez me gana mucho la curiosidad.
N1god lleva mucho tiempo sin dar señales de vida en sus historias, mas que el acostumbra a perderse. les digo, normalmente no me importaría, pero por una mamadas que me dijo mi mano derecha me gana ahora la curiosidad :V.
¿A que quiero llegar? si saben algo, diganlo :V quiero saber el chisme.
Mi asombroso ser se despide.
