Capítulo 18: Toucannon Loops

(Undella Town, Lucas)

A penas pasaron unas horas desde la partida de los campeones y Lucas sentía que su cuerpo era cinco tallas más pequeña que su piel. Parte de él quería salir a entrenar, pero había demasiado calor como para estar bajo el sol y le había prometido a Cynthia que se quedaría adentro de la casa.

La ansiedad que sentía se formaba adentro de él como una olla de presión, sentía que en cualquier momento explotaría.

Así que para tranquilizarse hizo lo mejor que sabía hacer cuando estaba nervioso: comer. Revisó la despensa buscando algo para picar y había tanto cereal que decidió tomar varias cajas. Su lógica era que si iba a comer demás, más valía que fuese algo sano.

Sacó algunas de las cajas de cereales y empezó a comer indiscriminadamente de cada una mientras que miraba televisión, honestamente no estaba poniendo mucha atención ya que estaba pensando. Barry y Dawn estaban en sus cuartos ocupados, honestamente le gustaba estar solo cuando necesitaba pensar.

Marshadow salió de su Pokebola en algún momento y comió un poco de cereal sentado a lado de Lucas, pero en algún punto se llenó y se entretuvo haciendo torres con los aros de cereal de fruta Toucannon Loops.

Cuando Dawn y Barry aparecieron en la sala, solo encontraron a Lucas comiendo directamente de una caja de cereal y Marshadow construyendo torres con cereal… parecía más un castillo de Toucannon Loops.

—¡¿Cinco cajas?! —gritó molesto el rubio notando las cajas de cereales vacías que estaban en la sala—. ¡Te dejo solo por un par de horas y ya te comiste cinco cajas de cereales diferentes!

—Cuatro, la caja de Marshadow no cuenta… —respondió Lucas señalando a su Pokemón—. No te quejes, el cereal es sano.

—¡Sí me quejo! ¡Te pondré una multa!

—Lucas, entiendo que estés estresado con toda la situación, pero no creo que comer tanto cereal sea bueno, —le dijo Dawn preocupada, lo último que necesitaban era que se terminara enfermando del estómago.

—Lo sé… —el muchacho cerró la bolsa que tenía en su mano y la puso a lado de las cajas vacías en el suelo—. Es solo que… no sé qué hacer con mi tiempo, me preocupa que Cynthia esté allá sola.

—Yo también estoy preocupada… —Dawn no pudo evitar pensar en el ex-campeón, todavía estaba confundida tratando de explicarse cómo logró sacar del horno un molde de pastel sin quemarse las manos. Solamente esperaba que fuese honesto con ella y que en serio estaba sano y salvo.

—Técnicamente no está sola, —recordó el rubio con una certeza indestructible, saltó sobre el sillón abrazando con un brazo a su amigo con mucha confianza—. Está con Alder, él le hará buena compañía.

—Están trabajando, Barry, —dijo un poco molesta Dawn sentándose a lado de Lucas, teniendo cuidado de no pegarle a la mesa para no botar el castillo de cereal. Marshadow la miró curioso y parecía feliz de verla—. No hables como si estuvieran desperdiciando su tiempo.

—No lo dije por eso, genia. Lo dije porque si somos realistas, Cynthia cuidará más a Alder.

—¿Cómo puedes decir eso? —preguntó casi ofendida Dawn, Lucas se mordió el labio de los celos, podía notar una cercanía entre ellos dos pero por Arceus no podía controlar sus emociones tan bien cuando involucraban a Dawn.

—Bueno Dawn es simple, —respondió el rubio con un aire de superioridad, Lucas solo se preparó mentalmente para lo siguiente—. Primero: Cynthia tiene un Garchomp, Alder no; segundo: Cynthia tiene un mejor récord que Alder, ella solamente ha perdido una vez y fue con mi estimado adicto al cereal; tercero: Cynthia es Cynthia y Alder no. ¿Se te ocurre algo mejor que haga él que ella?

—Pastel, —dijo Lucas sacándole una risa a Dawn y una mirada molesta a Barry—. Cocinar en general, Cynthia es un poco distraída cuando cocina.

Recordar los desastres culinarios de Cynthia lo calmó enormemente… Si era honesto, Cynthia era muy buena preparando café y té, de vez en cuando podía hacer un pastel decente que no viniera en caja. Cualquier otra cosa que involucrara algún nivel de atención en la sartén era malas noticias para ella.

—Me refiero… —agregó la chica con un tono más serio—. Alder parece más tranquilo que Cynthia con toda esta situación rara de la ruta 14…

—Tal vez los dos procesan sus nervios de formas distintas, —dijo el muchacho—. Eso o Alder es un buen mentiroso.

—No lo creo… —honestamente esperaba que no fuese así—. Bueno… espero que no…

Se quedaron un momento en silencio viendo la televisión, andaba un programa de turismo por Unova y ahora la presentadora se encontraba en una línea del subterráneo. El ruido de la televisión llenó la habitación con cierta incertidumbre, pues Barry no dejaba de zapatear y ya le estaba desesperando a Lucas.

—Si sigues zapateando te voy a multar, —dijo Lucas un poco molesto, Marshadow tomó un aro de cereal y se lo lanzó al rubio.

Sabía que debería regañarlo por hacer eso, pero honestamente fue muy divertido verle la cara molesta a su amigo cuando le pegó en la frente.

—Oye, no es mi culpa que estés viendo un programa tan aburrido, —Barry tomó el control y cambió de canales, extrañamente terminó en uno de cocina.

Le pareció rarísimo al muchacho, sabía que su amigo odiaba esta clase de canales y que el único que le gustaba eran a él. Se preguntó si Barry se lo puso para entretenerlo y honestamente, se sintió más conmovido de lo que le gustaría admitir. Ese rubio ruidoso en verdad lo quería.

Dawn sonrió dulcemente, era adorable ver cómo Lucas y Barry mostraban su cariño mutuo de una forma tan disimulada. Eran iguales a ella y a su hermanita: jamás lo admitirían en voz alta pero harían cualquier cosa para ayudarse.

El show era de una cocinera conocida en Galar, una señora mayor que era acompañada por un Alcremie. Lucas la conocía, era una maestra en postres y su mamá siempre sacaba recetas de este programa. Hoy estaba hablando acerca de brownies, lo cual le trajo una idea a Dawn quien dijo:

—Ya sé qué podemos hacer para pasar el tiempo, ¿quieres hacer brownies?

La pregunta fue simple y directa, la cara que le hizo Lucas fue lo suficientemente sorprendida como para hacer que Dawn se volviera en un desastre nervioso.

—M-me refiero, me habías dicho que hiciéramos el otro día, —Dawn se sonrojaba más con cada segundo que pasaba—. Y bueno… ya que no tenemos nada que hacer… ya sabes, para entretenernos un poco…

—Okey, —Lucas le dio una sonrisa tranquila que ocultaba una enorme emoción que en cualquier momento explotaría en su pecho—. Hagamos brownies entonces.

—Bueno, mientras ustedes dos hacen eso yo saldré a hacer unas cosas, —dijo Barry levantándose rápidamente y alejándose de la sala.

—¿Qué cosas? —preguntó Lucas desde el sillón.

—Cosas que no involucran brownies, —la sonrisa pícara del rubio molestó a sus dos amigos, se puso sus zapatos y al salir de la casa gritó desde la puerta—. ¡Si no hay brownies cuando regrese, los voy a multar!

Se escuchó la puerta cerrarse y Marshadow suspiró aliviado, tal parecía que pasar tiempo con el chico ruidoso era una tarea para el Pokemón. Lucas solamente negó su cabeza molesto, una vez más su amigo mostró su amabilidad sin decir una sola palabra: era obvio que los quería dejar solos.

Por su parte, Dawn estaba tratando de calmarse. Ok, tal vez había tenido un sueño con el muchacho en donde estaban haciendo brownies y sí, en ese sueño casi la besa… Pero solo porque había pasado en un sueño, no significaba que pasaría en la vida real, todavía no habían llegado a ese punto… O por lo menos eso pensaba, la verdad es que Dawn no se podía creer una experta en relaciones.

Estaba tan perdida en sus pensamientos que no notó a Lucas y a Marshadow observándola. El Pokemón miró a su entrenador con curiosidad, era rara la vista de la chica viendo al vacío con su cabeza en otro mundo. Lucas solo encogió sus hombros y su Pokemón se escondió en una sombra en el suelo, la cual recorrió la sala para aparecer en las rodillas de la chica. El muchacho notó entonces que su Pokemón se deslizaba en sombras para movilizarse, eso explicaba cómo podía pasar tan desapercibido.

Dawn se sobresaltó un poco cuando sintió un peso repentino y Marshadow apareció frente a ella para tocarle dos veces la mejilla.

—¡H-hola! —dijo Dawn tocándole las mejillas al Pokemón—. ¿Me distraje mucho?

—Un poco, —le respondió el muchacho levantándose del sillón—. ¿Vamos a hacer brownies?


(Cynthia)

Volar sobre un Pokemón era una experiencia única, una que era necesario acostumbrarse si uno quería volverse en un entrenador profesional. Cynthia tenía años de experiencia, desde que su Togekiss aprendió a volar la entrenadora se tomó el tiempo para aprender a hacerlo correctamente. No había mucha ciencia a primera vista: solo tenías que agarrarte y no caer. La realidad era que había una cuestión de resistencia que muchos ignoraban al principio, muchos se sorprendían de la deshidratación y del frío que se podía experimentar al volar tanto tiempo en el cielo.

Cynthia estaba acostumbrada y lista para el frío, pues llevaba puesto su famoso abrigo negro. Para su sorpresa se encontraba lidiando con lo contrario: se estaba muriendo del calor. Ella y Alder se encontraban volando sobre Undella Town, el mar se extendía abajo de ellos y Volcarona parecía muy cómodo con dos humanos sobre él. Su altura no era mucha y la humedad de la playa los atacaba sin piedad.

—¿Estás bien? —le preguntó el ex-campeón al oído, se sentó atrás de ella y ahora tenía su cabeza a lado del de ella para poder hablar con tanto ruido en el cielo—. Te siento muy callada.

—La verdad tengo calor, ¿crees que podamos volar un poco más alto?

—Aunque subamos más seguirás con calor, —le respondió—. Volcarona es tipo fuego y mucho de su calor corporal se acumula en el pelo blanco que estamos agarrando. También las alas emiten hondas, pero si estamos volando no se siente.

—Huh… —Cynthia miró con interés el cabello blanco del insecto, tenía sentido que el insecto emanara calor con su cuerpo.

Eso también explicaba cómo Alder podía estar volando por todas partes usando manga corta.

—No te preocupes, no te quemará, —le aseguró Alder, quien pensó que el silencio de su compañera era por nervios, la verdad solo estaba fascinada de tener un Pokemón tan raro como Volcarona cerca—. Volca está bien entrenado, está acostumbrado a llevar gente encima.

Dicho bicho hizo un zumbido que sonaba feliz y se imaginó que el Pokemón entendía las palabras de su entrenador y le gustaba ser elogiado. Cynthia solo sonrió dulcemente, fue un zumbido adorable.

—Sujétate, —le dijo Alder tirando ligeramente el cabello blanco de su Pokemón—. Estamos cerca de la Ruta 14 y le diré a Volca que suba arriba de esas nubes.

Y así sintió la forma que el cuerpo del insecto se inclinó hacia arriba y empezaron a ascender en el cielo. El cielo de Undella era despejado, pero arriba de la famosa ruta habían nubes grises que a veces traía una neblina pesada en el suelo. Habían acordado que volarían por una pequeña sección de la Ruta 14 para poder ir directamente a Striaton City, era más rápido y necesitaban llegar lo antes posible.

Al subir por la densa capa de nubes, Cynthia disfrutó por un segundo la hermosa vista de un mar interminable de nubes y cielo. Pero ese placer duró poco, pues sintió una ráfaga fuertísima que los sacudió fuerte. Sintió un brazo de Alder sujetando su cintura y el cuerpo de Volcarona que se movió peligrosamente en el cielo. No estaba segura si el ex-campeón la agarró porque casi se cae o porque tenía miedo de caerse, tal vez los dos.

—Demasiada turbulencia, —dijo el ex-campeón preocupado—. Tendremos que volar más bajo.

Así el insecto descendió y para su buena suerte, no había tanta neblina en el ambiente. El cielo estaba nublado pero aún habían pequeñas secciones despejadas que dejaban entrar rayos solares potentes al paisaje. Era hermoso ver cómo se extendía el terreno, la Ruta 14 desde arriba no se veía tan peligrosa, más bien se veía pacífico.

—Muy lindo, ¿verdad? —le dijo el ex-campeón, quien parecía incapaz de disfrutar el paisaje en silencio—. Es raro pensar que estamos evadiendo algo así de hermoso. Como una clase de paraíso prohibido.

Esa respuesta tan poética le resultó extraña, pero al mismo tiempo le dio la excusa perfecta para molestarlo y trató de pensar en la respuesta más cursi posible.

—Tan intocable como las espinas de una rosa, —respondió la mujer con un tono dramático y exagerado.

Eso le sacó una risa, lo tenía tan cerca que podía sentir la vibración de su cuerpo atrás de ella.

—Eres rara.

—Me lo dice el que odia el cereal seco.

—No lo odio, odio que andes toqueteando la comida que todos vamos a comer en algún momento, —le respondió indignado.

Hubo un momento de silencio entre ellos, Cynthia continuaba admirando la hermosa vista pensando en su Togekiss. Cuánto lo extrañaba… sin embargo sabía lo bien que la estaba pasando su Pokemón con su abuela, así que por lo menos sabía que estaba feliz.

Honestamente había olvidado que tenía la mano del hombre en su cintura, pero sentir la forma que la acomodó un poco la puso nerviosa.

—Eso que eres rara no fue un insulto, —le dijo repentinamente el hombre, tratando de justificarse.

—¿Nunca lo tomé como uno? —le respondió confundida.

—Perdón es solo… te siento un poco callada, —una vez más, mostró su incapacidad de estar en silencio apreciando la vista, era raro viniendo de alguien como él.

—Y yo te siento demasiado parlanchín, ¿te pasa algo?

Deseaba poder darse la vuelta y verle la cara, pero no podía en la posición que estaban sentados. Además, darse la vuelta equivaldría a lastimarse su propia cara con su pelo por las ráfagas de viento, prefirió ahorrarse las molestias.

—Estoy bien, solo quería saber si tú lo estabas, —su respuesta tardó mucho, demasiado para ser verdad.

—Sí lo estoy, —pensó que necesitaba más palabras para no parecer cortante—. Gracias Alder, por preocuparte por mí.

Eso pareció tranquilizarlo, pues se quedó callado por otra gran parte del viaje y sintió su cuerpo menos tenso atrás de ella. Terminaron de recorrer los cielos de la Ruta 14 y pronto se encontraron con un cuerpo de agua. Las nubes se volvieron más grises y pesadas, con varios truenos amenazándolos a la distancia. Cynthia sabía que al otro lado del agua estaba Striaton City y esperaba llegar antes que empezara una tormenta.

Unos minutos después, empezó a caer un diluvio. Escuchó al ex-campeón soltar un insulto y a Volcarona zumbar incómodo. Notó una vez más las manos de su compañero en el cabello de su Pokemón y ascendieron arriba de las nubes de la tormenta. Para su suerte, esta vez no había turbulencia.

—¿Está bien Volcarona? —preguntó preocupada la mujer.

—Sí, Volca aguanta las tormentas cuando volamos solos, —le explicó—. Es mejor volar sobre las nubes como precaución.

Algo se sintió raro en el ambiente. Sobre ellos habían nubes blancas que se movían rápidamente, lo que les permitía tener mucho sol a su lado. Abajo había un mar de nubes oscuras que parecían esconder algo… algo que la incomodaba.

—¿Lo sientes también? —le preguntó Cynthia.

—¿Qué cosa?

Tal vez eran solo sus nervios.

—Nada, olvídalo…

—No me digas eso, —le respondió molesto—. En serio, ¿qué pasa?

Antes de poder responder, Volcarona soltó un zumbido alarmado y empezó a maniobrar en el cielo. Se sujetó tan fuerte del cabello del Pokemón que temía haberlo lastimado, pero la adrenalina bombeaba fuerte en sus venas y empezó a ver todo el cielo de forma frenética.

—¿Qué fue eso? —preguntó Alder asustado también, Volcarona empezó a zumbar alarmado y se detuvo, mirando directamente a un cuerpo de nubes oscuras y densas que tenían frente a ellos.

Alder notó una sombra, una que venía a toda velocidad a atacarlos.

—¡Sujétate! —gritó mientras maniobraba a Volcarona en el cielo.

Cynthia se sujetó fuertemente y sintió las piruetas que empezó a dar Volcarona para evadir lo que sea que los estuviera atacando. La sombra falló y Cynthia pudo ver una mancha azul desapareciendo en las nubes.

—¿Qué fue eso?

—No lo sé, esperemos que…

El Pokemón volador salió disparado de las nubes que tenían abajo, por suerte Volcarona reaccionó rápido dando más piruetas y evadiendo el ataque. Cynthia notó en ese momento que el Pokemón que los atacaba lo hacía con ángulos pronunciados y al parecer su punto de inicio era donde el último terminaba.

Pensó tan rápido que no tuvo tiempo de explicarle a su compañero, se sintió un poco desorientada pero buscó en las nubes la evidencia del recorrido del Pokemón que los atacaba. Encontró unas nubes destrozadas y rápidamente gritó:

—¡Ahí!

Alder no la entendió, pero Volcarona sí y empezó a soltar un zumbido amenazante. Las alas del insecto empezaron a brillar y el calor se intensificó muchísimo abajo de ellos.

—¡VOLCARONA NO! —gritó Alder aterrado asustándola por completo.

El ex-campeón la sujetó de la cintura muy fuerte y con la otra mano tomó los cabellos de Volcarona para guiarlo.

Sin previo aviso, empezaron a descender a toda velocidad. El viento le pegaba de forma violenta en su cara, le estaba costando respirar. Lo último que vio fue un bosque abajo de ellos.


(Undella Town, Lucas)

La cocina de la casa era tan lujosa como se podía esperar de alguien como Caitlin, pero Lucas apreciaba que la misma atención que le dieron a la decoración también iba a los instrumentos de la cocina. Tenía cuanto accesorio se le podía imaginar, Lucas amaría traer a su mamá aquí para que cocinaran juntos, seguro lo apreciaría.

—¿Necesitamos leche? —preguntó Dawn a su lado mientras abría el refrigerador.

—No, solo mantequilla, —respondió Lucas abriendo una de las enormes ventanas de la cocina, daba a una hermosa vista a la playa y el mar y dejó que el aire húmedo ventilara el lugar.

Marshadow saltó al marco de la ventana con un aura verde irradiando de su cabeza. Lucas se asustó por un momento, solo se ponía así cuando estaba listo para pelear y encontró extraña su actitud territorial repentina y decidió mejor aclararle las cosas antes de algún accidente:

—Por favor Marshadow, no salgas, —le dijo el muchacho acariciándole la cabeza, el Pokemón pareció apreciar el gesto dejándose rascar y sonriendo mucho, su aura verde desapareció—. Tampoco quiero peleas en la cocina, Caitlin me mataría si algo llegara a pasar.

Ya la había conocido un par de ocaciones por el Battle Frontier y honestamente le tenía más miedo a su actitud extrañamente estoica más que a sus poderes.

—Sabes, me parece raro que quieras hacer Brownie de caja, —dijo Dawn acercándose a él con una sonrisa.

Ver su sonrisa automáticamente le traía una sonrisa a él.

—La verdad son tan complicados que no valen la pena, —contestó honestamente el muchacho—. Vale más la pena gastarse en los toppings que en los brownies.

—Mientras haya chocolate no me quejo.

—Excelente, tú puedes derretir la mantequilla mientras que yo rompo los huevos.

Y así empezaron a trabajar juntos, Marshadow se sentó en la mesa del comedor observando el marco de la ventana. Había visto algo pequeño y verde asomarse en ella y ahora había logrado deslizarse adentro de la cocina. El Pokemón cruzó sus brazos molesto, amaría poder pelear pero le habían ordenado de que no. Tomó la caja de Tuccannon Loops y empezó a comer de ella.

Lo que la despertó fue sentir la lluvia en su espalda. La campeona abrió sus ojos y se encontró en medio de unos árboles bajo un cielo nublado con lluvia. Trató de levantarse, pero sentía un dolor intenso en sus manos que la tiró de regreso al suelo.

—¿Alder? —llamó Cynthia preocupada.

No hubo respuesta y respiró profundo, trató de recapitular lo que recién había pasado: los atacó un Pokemón en el cielo y Alder obligó a su Volcarona descender a toda velocidad, seguro habían chocado contra el suelo del bosque.

Estaba oscuro, no como si fuera de noche sino la oscuridad de una tormenta fuerte. Cayeron varios truenos y la campeona trató de revisarse sus manos, no había suficiente luz para distinguir alguna herida.

Escuchó unos zumbidos cerca y al darse la vuelta, encontró a Volcarona. Se tragó el dolor y Cynthia se levantó del suelo corriendo hacia el Pokemón insecto, parecía ileso pero estaba nervioso viendo hacia todas las direcciones. No estaba su entrenador con él.

Trató de calmarlo acariciándole del rostro, pero en el momento que tuvo contacto con la palma de su mano, soltó un grito adolorido. Volcarona la miró preocupado.

—¡Cynthia! —escuchó la campeona y notó al ex-campeón corriendo hacia ellos, parecía ileso pero estaba cubierto de ramas y hojas.

—Volca, —dijo Alder y sin decir nada, Volcarona entendió el comando y empezó a volar a lado de Cynthia, usó sus alas para iluminar un poco el ambiente. Era impresionante que podía lograr dicha acción aunque hubiera una tormenta sobre ellos.

—¿En dónde estamos? —Cynthia extendió su brazo buscando su Poketch y se sorprendió cuando sintió alguien tomándola de la mano.

Alder le observó la palma y no le gustó la cara que hizo.

—Tus manos… están quemadas, —la culpabilidad en el campeón era obvia, Volcarona soltó un zumbido triste atrás de ellos.

Levantó sus manos en dirección de la luz y efectivamente notó la piel roja, no parecía una quemadura severa pero sí se miraba doloroso.

—Pero cuándo… —pensó en el momento que Volcarona se preparó para atacar al Pokemón que los andaba persiguiendo, luego recordó que no era la única que estaba sujetándose del cabello del Pokemón—. ¿Estás bien?

Trató de sujetarle las manos y revisarlas, pero el dolor no se lo permitió.

—No te preocupes por mi, —Alder la tomó de los hombros y empezó a observar sus alrededores, miró a su Pokemón y asintió con su cabeza, el insecto entendió y apagó las luces de sus alas—. Estamos en Pinwheel Forest, debería haber un Centro Pokemón en alguna parte del bos…

Volcarona soltó un zumbido alarmado y sin pensarlo, ambos entrenadores sacaron una Pokebola. El dolor de su mano no le permitió lanzarla correctamente y cayó al suelo, haciendo que Milotic se materializara muy cerca de ellos. Accelgor se materializó un poco más lejos, listo para batallar.

—¿Ves algo?

—No, —respondió Cynthia viendo al cielo, dio unos pasos atrás creyendo que había distinguido una figura en el cielo.

Sin previo aviso, unas ramas se rompieron atrás de ella y sintió una fuerte ventisca helada siendo disparada por Milotic. El Blizzard de su Pokemón le pegó empujándola hacia atrás, pero no le dolió, a penas había sido un ataque de advertencia que alejó lo que sea que trató de atacarla por atrás.

El Pokemón se volvió a esconder entre los árboles, pero Volcarona reaccionó rápido usando Hyper Beam. El Pokemón no tuvo opción y salió de su escondite con un fuerte chillido.

—¿Un Swellow?

—¡Alder! ¡Cuidado! —Cynthia señaló frente al hombre ya que el Pokemón se acercaba a toda velocidad.

—¡Accelgor! ¡Usa—! —para su sorpresa, el Pokemón pasó justo a su lado para revelar su verdadero objetivo: Cynthia.

—¡Milotic! ¡Blizzard otra vez! —sabía que era su mejor opción, esa ataque cubría más terreno.

Las ventiscas que disparó fueron mucho más fuertes que las anteriores, la campeona se imaginó que era porque ya no estaba metida en medio del ataque. Swellow logró evadir el hielo y sin pensarlo mucho, se lanzó al suelo logrando esquivar otro ataque directo del Pokemón.

El dolor en sus manos volvió al momento que trató de levantarse, pero lo ignoró pensando en otra cosa: su hipótesis era cierta, habían Pokemons persiguiéndola.

—¡Accelgor! —dicho Pokemón apareció frente a Cynthia con un salto, Swellow se acercaba a toda velocidad—. ¡Me First!

El ataque logró su objetivo, ya que el Pokemón insecto logró disparar una bola de energía que le pegó directamente al ave. Swellow no cayó al suelo vencido, pero se alentó muchísimo dejándolo vulnerable en el aire. Milotic pegó un salto, todavía con toda la lluvia sobre ellos, y estiró su cola. Cynthia la entendió perfectamente:

—¡Dragon Tail! —gritó la campeona.

La cola de Milotic se iluminó y lanzó un golpe brutal sobre la ave, cayó un trueno al mismo tiempo que el ave. Cynthia trató de sacar una Ultraball para atraparlo, pero cuando su mano hizo contacto con la esfera soltó un gemido adolorido.

Alder se le adelantó y lo atrapó con una Greatball. Esta se selló sin problemas, pero la esfera fue ignorada cuando el ex-campeón corrió hacia su compañera, parecía tener mucho en su mente.

—¿Estás bien? —le preguntó la campeona, la cara que tenía era una indescifrable y se preocupaba que se hubiese lastimado cuando descendieron.

—Sí… —grandes gotas caían del agua acumulada en su cabello, el cual seguía manteniendo una forma parecida a la de siempre pero ligeramente inclinada por el agua—. Ese Swellow… te quería atacar a ti.

—Así parece, —quería dejarlo conectar los puntos por su cuenta, ahora que ya estaban fuera de peligro se tomó el momento para sacarse un par de cabellos pegados en su rostro, la tormenta seguía sobre ellos a toda potencia.

Alder asintió y se dio la vuelta para tomar la Greatball que estaba en el suelo. Cynthia esperaba que dicha esfera desapareciera con la transportación automática del sistema PC, para su sorpresa continuaba en la mano del campeón.

—¿Por qué no se va a la PC? —preguntó finalmente la campeona.

—Porque hice un espacio en mi equipo antes de irnos, —respondió el campeón, le dolió dejar a su Vanilluxe pero no le quedó de otra.

—… —eso no le explicaba nada—. ¿Por qué?

—Por si esto pasaba, ya habíamos hablado de la posibilidad que Aether esté metido en el sistema PC y pensé que con esto nos ahorraríamos un problema. Ya viste lo que se tardaron en regresarme a mi Abomasnow.

Por alguna razón, le conmovió.

—Entonces en serio me creíste cuando te dije todo, —honestamente Cynthia tenía miedo de parecer una loca de teorías conspiratorias.

—Obviamente, —Alder parecía confundido al principio, pero luego aclaró su garganta y se acercó a Cynthia tomándola del hombro—. Tú misma lo dijiste: hasta donde nosotros sabemos, los únicos en esto somos tú y yo. En serio te creí todo este tiempo, solo traté de ser más calmado frente a los niños para no preocuparlos.

Trató de tomarle la mano que descansaba en su hombro, pero en el segundo que hubo contacto sintió el horrendo ardor en la suya. Se alejó y adolorida, tratando de pensar una manera de sujetarse las manos sin que le doliera tanto.

—No te preocupes, encontraremos un Centro Pokemón pronto, —le dijo el ex-campeón guiándola abajo de un árbol y lejos de la lluvia—. Vamos.


Notas del Autor: No les voy a mentir, este capítulo fue muy difícil de escribir y no porque sea complicada la historia, es solo porque con todo lo que está pasando ahora mismo está difícil encontrar el tiempo y la motivación de escribir. Estoy determinada a terminar la historia, de eso no tengan duda alguna, es solo que ahora tengo otras prioridades que no me dan el tiempo que tenía antes para que pueda escribir un capítulo largo cada mes. Me siento muy culpable, pero al mismo tiempo entiendo que esto es un proyecto de pasión que prefiero no forzarlo. Así que, me disculpo por el capítulo corto, pero si no publicaba el trabajo que ya tenía hecho seguro tardaría otro mes en escribir más.

Espero que disfruten la historia y por favor, cuídense.