Harry estaba en una nube, en una nube súper caliente con Draco sobre él en una postura comprometedora.
Encajado entre sus piernas, le tenía inmovilizado, algo de lo que Harry, siendo sinceros, no tenía ningún tipo de queja.
No sabía si fue él o fue Draco quien empezó a moverse, solo que aquello solo iba mejorando y le quería sentir aún más.
Pero sí supo quién se separó de quien y no fue Harry quien lo hizo.
Con la mirada desenfocada, jadeando tras un beso, una cadena de besos que le habían robado el aliento. Con el sabor y el calor de Draco aún dentro de él, se miraron.
Había deseado tanto aquello, que no quería parar de besarlo nunca. Alzó su rostro buscando el de Draco pero este se echó hacia atrás sacando su cuerpo del suyo.
Habían alcanzado unas cotas de calor altas, muy altas, pero Harry sintió frío cuando Draco se sentó en la cama.
No podía pensar con claridad, pero ¿Draco se arrepentía de ese beso?
―Silbar está sobrevalorado―se rió este, pero la broma no le llegaba a los ojos, como siempre.
―Draco.
Draco le miró pero parecía confundido.
―Creo que no me encuentro todavía bien―dijo esquivando su mirada―. Voy a dormir un rato.
Harry entendió el mensaje, Draco se arrepentía de ese beso.
Salió de la cama del rubio y se fue a la suya, se quedó mirándolo, pero este solo lo ignoró.
Al día siguiente Draco hizo como si aquello, de nuevo, no hubiera pasado. Y Harry no entendía nada, pero le generaba una gran inseguridad.
Se había besado dos veces, y después siempre Draco hacía como si nada hubiera ocurrido.
La primera vez podía entender que habían discutido, Harry le había besado enfadado y después ocurrió toda la locura del la viruela de Dragón, pero ¿ahora? Él había disfrutado aquel beso con todo su ser.
¿Draco solo lo había hecho para quedar por encima de él? El pensamiento le deprimía profundamente. Y el ambiente, otra vez, era pesado.
Harry se levantó temprano y preparó café, durante aquellos 20 días había sentido muchas cosas, pero la tristeza de esa mañana era pegajosa.
Escuchó como Draco despertaba, iba al baño y a la cocina. Harry se había sentado en la mesa mirando por la ventana a un pato vacío, desolado, como él mismo se sentía.
Draco se sentó en la silla frente a él, y Harry no pudo evitar mirarle. Todo se había ido, aquella cercanía, el lento acercamiento. Se había ido y solo quedaban dos chicos incómodos encerrados juntos.
―¿Tan mal beso?―preguntó Harry.
―No es eso, Harry.
―¿Entonces qué es? ¿Por qué me besaste?―No quería sonar lastimero, pero estaba haciendo un trabajo pésimo.
Draco se mordía el labio, pero no decía nada.
Y Harry estaba sintiéndose muy mal, era una mierda preguntarle al chico que te gusta por qué tú no le gustas.
Si hubiera podido se hubiera ido en ese momento, pero no podía hacerlo. Estaba allí encerrado con un rotundo no. Suspiró y se dejó caer sobre sus brazos a la mesa, daba igual dónde lo hiciera, Draco le vería de todas formas.
No esperó sentir una mano acariciando su cabello, ni alzar la vista y que Draco tuviera una mirada tan torturada.
―Lo siento mucho.
―¿Es porque soy yo, verdad?―Se dio cuenta Harry.
Draco asintió.
―Ojalá fuera cualquiera de esos tíos con los que has estado.
―Ellos no me importan nada.―Le acarició el rostro Draco.
―¿Y yo sí?―Harry cada vez entendía menos.
―Ese es el problema, que tú, lo importas todo.
Harry se incorporó de nuevo, completamente aturdido.
―No entiendo nada.
―¿Desde cuándo te gusto?―preguntó Draco, Harry inmediatamente se quiso replegar sobre sí mismo.
―Yo...
―¿Una semana?―aventuró Draco―¿Dos? Yo no recuerdo cuando no me has gustado, no sé si fue desde que te vi, o ya me gustabas incluso desde antes de conocerte.
Harry estaba alucinando.
―No es lo mismo besar o follarse a cualquiera que te da igual, que al tipo del que has estado enamorado toda tu vida. Y no es un reproche.
―Yo no sabía nada.
―No me extraña―se rió Draco―, tienes algo atrofiado en la señal de recepción de ondas gay, no sé, no es tu culpa.
―Pero si yo te gusto y tú me gustas―se le acercó Harry, pero este se levantó y se alejó.
―Yo te gusto ahora, que estamos aquí encerrados.
―¿Me estás diciendo que no quieres tener nada conmigo porque te da miedo lo que pase después?―Harry no llegaba a dar crédito.
―Porque sé lo que pasa luego.
Harry se quedó mirándole con la boca abierta.
―Eres un cobarde―dijo Harry―. Y sinceramente, ahora que he podido conocerte, que veo poco a poco quién eres, y lo mucho que me gusta ese tipo; me decepciona que no quieras darme una oportunidad, a los dos.
Draco se fue hasta la cama, estaba seguro que si no fuera por la experiencia de su última huída, ya no estaría allí. Pero no podía irse. Y Harry no se lo iba a poner fácil.
Le imitó y se sentó en frente, en su cama, mirándole.
―Necesito tiempo―dijo Draco después de un tiempo.
―Lo tenemos.
Ambos se miraron, pero Harry se levantó. Se acercó tanto que hizo que Draco no pudiera evitarlo. Solo fue un beso, suave, un roce de labios.
Luego volvió a su cama, esa mañana había despertado triste, y ahora le quedaba un largo día por delante. Con una extraña confesión, tanto tiempo ignorando algo que a pesar de las reticencias de Draco le tenía brincando el corazón de alegría.
Le había pedido tiempo, tiempo tendrían, lo que no tendrían era espacio, y él se iba a ocupar de dejárselo claro a Draco.
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Tú te pensabas, se viene lo caliente, y te sale Draco con mieditos.
¿Alguien tenía dudas de que Draco estaba por Harry desde que ambos estaban en el limbo?
Nadie me creyó cuando dije en las apuesta sobre el consumamiento "nunca" , solo Draco. XDDD
Esto cuenta como actualización del día 11, aunque en España estemos a 12.
Besitos.
Shimi.
