Víctor había estado actuando raro toda la mañana, desde que se había levantado hasta que se había marchado no le había dedicado ni usa sola mirada ni habían cruzado palabra.

Y eso era demasiado raro viniendo de Víctor.

¿Estará molesto?

—No se —contesto boca abajo en la cama sosteniendo con la mano derecha el teléfono—. Mila, ¿ya llego Otabek?

Esta se quedo un momento callada.

Te lo paso —hubo una pequeña risa y después escucho como el teléfono cambiaba de manos—, estarás en altavoz enano.

Yuri frunció levemente el ceño.

¿Sabes cuan sorpresivo es volver del campeonato y enterarme de que fuiste suspendido?

—Ugh —dijo molesto con una leve sonrisa en los labios—, gracias bruja.

De nada —canturreo.

Y bien, ¿para que soy bueno?

—¿Vigilarías a Víctor?

¿Víctor? —dijo después de un momento—, ¿alguna ocasión especial?

—Que Mila te explique después, estoy un poco preocupado por él.

Escucho un leve suspiro por parte de Otabek.

Hare algo mejor.

Yuri, tenemos que hablar —dijo de pronto Mila sobresaltando a Yurio.

—¿Pero que no eso estamos haciendo?

Esto es algo que Otabek no puede escuchar —una leve risa salio de este—, no te ofendas Bajin.

No lo hago.

—Bien, ¿no están en clase? —pregunto después de un momento recordando que aun faltaban un par de horas para salir.

En realidad salimos temprano —comento Otabek—, me iré a buscar a Vitya, ya veras cuando vuelvas enano.

Una leve risa escapo de los labios de Yuri.

—Hasta luego también, Bajin —la risa escandalosa de Mila le indico que Otabek no había hecho un gesto muy lindo.

Ya se fue, eres todo mio enano —comento después de una leve interferencia.

—¿Qué me querías comentar?

No se si decírtelo por teléfono —dijo meditándolo.

—Diablos, ahora tendrás que decírmelo, no te voy a permitir callarte.

—Bien, pero espero que estés sentado —comento esta—, no lo escuchaste por mi y cuando te lo digan, finge sorpresa.

—¡Al grano! —dijo exasperado.

A Otabek le gusta Víctor.

Por una milésima de segundo, a Yurio se le fue el aire.

—¿¡Me estas jodiendo!? —grito después de captar lo que le habían dicho—, no me jodas, no me jodas, ¿que clase de amigo soy que no me di cuenta?

¡Ya se! Ni yo me di cuenta —grito de regreso—, me lo acaba de decir justo hoy. Esta pensando en declararsele a Víctor.

—¡No me jodas, le va a batear! —grito ahora preocupado parándose de golpe, asustando a su gata en el proceso.

¡Eso le dije pero él quiere ser muy sincero con Vitya! —chillo Mila para luego tomar aire y calmarse un poco—, dios, dos de mis mejores amigos tiene amores no correspondidos.

—¡Ugh! ¡Diablos! —se quejo, de pronto sintió su teléfono sonar y al revisarlo miro que era un mensaje de Yuuri—, ¡Ah! ¡Yuuri me escribió! —exclamo en sorpresa sintiendo la emoción en todo su cuerpo.

¡Contéstale! ¡Te cuelgo! —grito emocionado haciendo reír a Yurio—, ¡después me cuentas!

—¡Tu igual!

Ambos colgaron al mismo tiempo y Yurio inmediatamente se metió hacia la bandeja de mensajes.

Ah, solo espero que Víctor no me hable por que sospecha algo

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Víctor caminaba por los pasillos de la escuela un tanto distraído, se había saltado la última clase y estaba pensando no entrar a las últimas dos.

—¡Víctor!

Salto un poco en su lugar antes de volverse y encontrarse con Otabek, el cual tenía la respiración un poco agitada.

—Volviste —musito con una leve sonrisa.

—Si... ¿qué tienes? ¿qué le pasó a tu cara? —dijo caminando hacia él.

—Nada...

—¿Nada? —dijo preocupado acercándose más.

—Nada de nada —volvo a repetir desviando un poco la vista. Era normal ver a Yuri magullado, era muy raro cuando era él el que tenía un leve rasguño.

—No por nada andas decaído y distraído por toda la escuela —comento cruzándose de brazos, no preguntaría por la pelea pues seguramente no querría decirle así que optó por irse hacia un tema menos complicado—, ¿peleaste con Yuri? —pregunto recordando el pedido que le había hecho Yura.

Ante la mención de su primo frunció inconscientemente el ceño.

—No.

Otabek enarco una ceja.

—Tu cara me dijo otra cosa, es bastante raro que tu estés peleado con él —comentó con media sonrisa.

—Ya te extrañamos —dijo tratando de desviar el tema.

Una leve sonrisa por parte de Otabek hizo sonreír un poco a Víctor.

—No siento tu actual júbilo desbordante y enloquecedor —comento quitando un mechón de la cara de Víctor—, ¿estuviste llorando?

Esa simple acción hizo que Víctor se alterará, la única persona que había hecho esa acción había sido su madre y Yuri.

—Eres más atento de lo que creía —comento tratando de no sonar nervioso.

—Con las personas que me importan.

La campana sonó pero por un momento ninguno de los dos se movió.

—Víctor, sea lo que fuera que ibas a hacer, ¿puedo robarte un momento?

—¿Ah?

—Es un escape, para que te animes un poco—agrego divertido al ver el rostro pensativo de Víctor—, ¿vienes o no?

Víctor miro la mano que le extendía su amigo. Jamás se había saltado ninguna clase, pero si él se había dado cuenta de cómo estaba seguramente los demás también y aunque Otabek no pregunto que era lo que lo tenía así, eso no quería decir que sus compañeros también harían lo mismo.

Y por una vez se dejó llevar por el momento.

—Siempre quise subir a una moto.