No estaba seguro cómo comenzar, Hinata lucía apenada, seguramente la pequeña siesta le había ayudado un poco, o es que la actitud con la que la recibió la hizo desistir de lo que sea que se hubiera imaginado que ocurriría, y ciertamente si Sakura no hubiera estado allí, seguramente las cosas habrían terminado muy mal, quizá haciendo el amor, para luego tratar de sacarla de su vida nuevamente. Trago grueso y agradeció internamente a su mejor amiga por aquella información otorgada, las cosas cambiarían mucho.

Comenzó finalmente por narrarle absolutamente todo lo que Sakura le había contado, cada vez que Hinata parecía querer interferir, le pedía que le escuchará y que comiera, necesitaba ser él quien hablara, ya tendría ella su momento de expresarse. Hinata en más de una ocasión mostró su vergüenza, sobre todo cuando toco el tema del video, e incluso cuando le dijo que estaba enterado de la economía de su padre. Cuando le expresó que, al parecer Sasuke era estéril, Hinata abrió los ojos con sorpresa, y de inmediato pareció atar cabos, ella había aceptado de buena manera aquellas afirmaciones de la pelirosa.

- Todo encaja, Sasuke siempre insistió mucho en tener una relación conmigo, y aquello no parecía tener sentido porque claramente nunca me amó. No estaba enterada de que supiera lo de mi padre, yo siempre he querido mantener eso oculto.

- Incluso de mí, ¿en verdad pensabas que yo querría abusar de ti de esa manera?

- No, jamás – le pareció honesta y por ello lo dejo pasar, además que no era un tema que realmente le molestara – más bien estoy acostumbrada a no hablar de ello, a pesar de que ahora mantengo una buena relación con mi padre, no es que seamos muy cercanos, y la verdad es que nunca me ha gustado que la gente me de oportunidades por él, siempre he querido ganármelas yo sola.

La tensión del ambiente que los envolvía con anterioridad había cambiado radicalmente, seguramente ella estaba expectante de que sería lo que a continuación sucedería entre ellos, él lo tenía claro, tanto que prefirió expresarlo al instante.

-Hinata, te voy a pedir tres cosas. No – se retractó – te exijo que hagas por mí tres cosas – ella prestó atención a sus palabras – la primera es que te alejes, y me permitas mantenerte alejada de ese idiota.

Por un momento dudo de su respuesta, pero es que si acaso se le ocurría darle una negativa en ese punto estaba seguro que se molestaría enormemente con ella. Afortunadamente respondió casi al instante ante aquella petición.

- Esta bien Naruto, yo, no quiero saber nada de Sasuke, después de todo lo que me has contado, y de lo que ya sabía, me siento fatal, no quiero saber nada de él, sabía que era un maldito, pero no creí que llegaría a tanto.

- Bien, ¿entonces me permitirás que sea yo quien te mantenga alejada de él? – quería estar seguro de que ella no volvería a tomar decisiones estúpidas donde quería encargarse ella sola, no se lo permitiría, no esta vez. Pareció meditarlo, pero luego asintió.

- Yo, no podré hacerlo sola, está bien Naruto, solo cuídate mucho por favor – le rodo los ojos apenas la escucho.

- Por mí no tienes de que preocuparte – ella no pareció segura con aquella afirmación, pero igual el decidió ignorar aquello – lo segundo es que obtengas una baja temporal en tu trabajo, sé que amas tu profesión y tu empleo, y por ello soy incapaz de pedirte que renuncies, pero al menos aléjate un tiempo en lo que nuestro bebé nace – ella le sonrió con ganas y el no pudo evitar devolverle la sonrisa – Sí Hinata, este bebé es mío – por primera vez se animó a tocar su vientre abultado y ella pareció agradecer aquel gesto. Posesivamente dejo su mano sobre su vientre.

- No sabes lo feliz que me hace saber que tú eres el padre, me siento demasiado feliz, siempre deseé tener un bebé tuyo, oh Naruto, no sabes lo feliz que soy – la observó llorar de alegría y eso le hizo feliz, porque él también se sentía dichoso de esa noticia.

Antes de poder besarla quería dejarle claro su último punto y afirmar que estaba de acuerdo con el segundo.

-¿Estás de acuerdo en darte de baja? – ella al instante asintió.

- Por supuesto, ya lo había pensado, incluso por ética profesional, no he sido un buen elemento, además, faltaba realmente poco para pedir mi incapacidad por maternidad, tan solo pediré que se alargue, estoy segura que puedo conseguirlo.

- ¿Mañana mismo? – ella sonrió

- Mañana mismo – él estuvo satisfecho con aquella respuesta y sobre todo cuando ella se mostraba más que dispuesta a hacerlo por él.

- Por último, quiero que te quedes a vivir aquí, conmigo - ella pareció tomar la noticia más feliz de lo que creía posible, le abrazo con entusiasmo y le susurró al oído.

- Podríamos vivir en mi casa, otra vez – sugirió, y aunque era mejor para tener mayor privacidad, negó con la cabeza, la seguridad de Hinata era mayor si vivían donde su tío, porque además cuando él no estuviera, su tío podría cuidar de ella.

- No, viviremos aquí, mi tío quiere compañía, y yo me sentiré más tranquilo de que haya más de una persona a tu servicio, no quiero que estés sola – increíblemente ella asintió, había aceptado todas sus condiciones.

– ¿Entonces estamos de vuelta juntos? – acarició su espalda y de inmediato se sintió en un sueño por su dulce aroma, por la suavidad de su piel, la quería, Hinata era sin duda su obsesión, el amor de su vida. Todas las revelaciones de Sakura le habían abierto los ojos, y ahora se sentía más que feliz por darse cuenta que los motivos por los que la había odiado eran falsos, Hinata volvía a ser para él su sueño, la chica perfecta de la que estaba enamorado.

-Estamos de vuelta juntos – le confirmó. Permanecieron abrazados por un par de minutos hasta que ella fue quien rompió el abrazo.

- ¿Qué hay de Shion? – toda su felicidad se había esfumado, si, ella también merecía respuestas.

- Te mentí, yo no regresé con ella, estaba dolido por lo de Sasuke – se dio cuenta como aquella información parecía digerirla – eres la única mujer a la que podría amar, te amo desde que soy un adolescente, eres la mujer más guapa que he tenido el placer de conocer, eres tan bonita – tomo su cara entre sus manos para admirar sus facciones, era perfecta, como si el mejor artista la hubiese fabricado sin un solo defecto.

- Hay mujeres más guapas que yo – seguramente seguía refiriéndose a Shion, sobre todo por sus últimos comentarios hirientes que le hizo.

- Perdóname por favor, yo no quería ofenderte, pero estaba molesto. Me dolía pensar que hubieses sido capaz de estar con Sasuke, ahora que sé que me engañó con ese video no tengo porque estar enfadado contigo.

- Estaba molesta contigo porque no me hablaste de Shion, y le mandaste flores diciendo que la amabas – pudo ver su rostro triste, se daba cuenta de lo cruel que había sido con ella.

- Yo jamás le mande flores diciéndole que la amaba.

- Vi la nota, decía que era la persona más valiosa de tu vida, que la amabas y eras suyo. Y eso colgaba de una rosa roja.

- Yo no le mandé a ella ese mensaje, ni la rosa roja – empezó a recordar y pronto dio con la respuesta – esa rosa te la mande a ti, a Shion le mande rosas de colores, y el mensaje era totalmente diferente, quería que se recuperará.

Ella le observó incrédula.

- Hinata, tienes que creerme – tomo sus manos y las llevo a sus labios para besarlas – te mentí porque estaba dolido, ahora te estoy diciendo la verdad, Shion fue mi amiga y novia antes de ti, me dolió que se intentará suicidar por mi causa y por lo tanto siempre he sentido la obligación de apoyarla, pero en ese momento no busque nada sentimental con ella.

- ¿Y después?

- Si, cuando creí que te habías metido con Sasuke estando conmigo, busqué regresar con ella, aun cuando no la quisiera, ni la amaba. Soy un completo idiota y espero que puedas perdonarme – estaba seguro que no soportaría que ella lo rechazará por ello.

- ¿Qué paso entonces? – ella quería respuestas, y él sería sincero.

- Ella no quiso regresar conmigo, sabía que no la amaba, y me dijo que no quería ser o hacerme infeliz, al parecer ella fue más madura al aceptar que si volvíamos esa relación estaría destinada al fracaso.

- Ella es buena – escuchar a su Hinata decir eso, le hizo sentir dichoso, Hinata era buena, era y siempre sería su dulce chica.

- Lo es. Pero tú también lo eres, y es a ti a quien amo, por la única que lo he sentido – ella finalmente le sonrió y el sintió que el miedo de perderla nuevamente se desvanecía.

- Y yo a ti Naruto.

La abrazó y dio besos en sus mejillas – entonces ¿me crees? – ella solo asintió y dejo que él la besara con entusiasmo. Después de un momento ella puso un poco de distancia para poder observarle.

- ¿Tu tío estará de acuerdo en que viva con ustedes?

- Por supuesto, se pondrá feliz cuando sepa que este bebé es mío – siguió acariciando su abdomen y ella por fin comenzaba a parecer más cómoda con sus caricias.

- Bueno, si te parece puedes platicar con él, y ya luego me dices cuando puedo venir…

- No, te quedaras desde hoy, te quiero en mi cama esta noche y las que siguen. Has venido por sexo, y eso es lo que te daré todos los días – se burló a pesar de que ella mostro de inmediato su vergüenza

Ella parecía firme, pero a la vez avergonzada, lo cual le hacía confirmar sus sospechas.

- ¿A qué viniste esta noche Hinata?, quiero que seas completamente sincera, ya no más dudas o malentendidos por favor.

- Te extrañaba demasiado, y yo en verdad me sentía muy triste porque se cumplen años de la muerte de Hanabi, y yo quería verte aun cuando creía que me rechazarías, pensaras que soy patética…

Al instante negó, ambos se observaron y aun cuando todavía tenían cosas de las cuales hablar, no pudo resistirse y la beso como había deseado hacerlo desde que la vio de nuevo ese día en la sala. La besó despacio y se sintió dichoso de ser correspondido, abrió su boca para él, y él saboreo cada parte de su boca, acarició su lengua con entusiasmo. La había extrañado tanto, que pronto los besos subieron de tono hasta darse cuenta que la tenía sujeta de su nuca y ella jadeaba, permitió que tomara aire, para nuevamente besarla con esmero.

Soltó sus labios para besar sus mejillas y luego su cuello mientras con ambas manos acariciaba su abultada panza.

-Oh Naruto, te amo, te amo – se escuchaba emocional, pero él se sentía del mismo modo.

- Te amo más Hinata, eres mi todo – soltó su cuello para volver a besarla en los labios – eres mía.

Le quito la ropa despacio y de inmediato se maravilló por los cambios, su vientre estaba abultado y seguramente le faltaba crecer mucho más, sus pechos también se veían visiblemente más grandes, y sus caderas más anchas. Tenerla en ropa interior nublo su mente, solo podía pensar en hacerla suya, por lo que nuevamente con ansias comenzó a besarla, la besó tanto que sabía que al día siguiente despertarían con los labios hinchados.

En algún momento sintió como ella también comenzaba a desvestirlo mientras repartía besos por su pecho – y tú eres mío – le respondió varios minutos después y eso le encantó, porque lo era, siempre había sido así, él siempre fue de su dulce Hinata.

Llevó sus manos al broche de su sostén, y libero sus pechos, le fascino ver las aureolas un poco más oscuras y al instante sintió la necesidad de pegarse a sus pezones, llevó su boca a ellos y los lamio y chupo con gusto, con sus manos la tomo de la cintura y la guio hasta la cama donde la hizo sentar, mientras el termino hincado frente a ella sin soltar uno de sus pezones. Escucharla gemir fue el estimulante para soltar el pezón y besar su abdomen y dar múltiples caricias en esa zona.

-Mi mujer y mi bebé – enfatizo con múltiples besos – mi semilla fue la que te fecundo – dio besos por todo su abdomen y entonces la escucho suspirar, llevó su mano a su braguita y la retiro lentamente, observando las maravillas que solo ella podía ofrecerle – oh Hinata, eres preciosa, en verdad lo eres.

- Mi cuerpo ha cambiado…

- Creo que es algo bastante evidente – la observó ruborizarse y entendió que seguramente se avergonzaba, pero no tendría por qué estarlo. Se levantó quedando parado frente a ella, luego tomó una de sus manos y la llevo hasta su erección, de inmediato su Hinata mostró su sorpresa en sus ojos – te deseo preciosa, me encantan los cambios en tu cuerpo.

Y entonces la vio decidida, cuando sintió que sus dos pequeñas manos se encargaban de quitarle las ultimas prendas que les separaban, cuando quedo desnudo se preguntó cuál sería la mejor posición para no lastimarla, seguramente ella vio la duda en sus ojos y fue ella quien le empujo para que quedara totalmente acostado mientras ella se subía a horcajadas sobre él, le encanto que tomara la iniciativa, y ayudándola con ambas manos, la ayudo a que quedara bien posicionada.

- ¿No es riesgoso para el bebé? – tenía que preguntar antes de penetrarla y se alegró cuando ella negó.

- A pesar de todo, el embarazo va bien – eso era suficiente para que el comenzara a restregar su miembro por sus labios vaginales, ella tuvo que sostenerse con sus manos de su pecho, y entonces la escucho suplicar.

- Ya hazlo Naruto, te necesito – él también lo necesitaba, era una adicción. No la hizo esperar, él tampoco podía esperar más, tomando sus nalgas la ayudo a levantarse lo suficiente para alinear su miembro

- Baja lentamente preciosa, no quiero lastimarte – y lo hizo tal como le dijo, tal vez el sexo del pasado había sido maravilloso, y si había creído que no podría mejorar se equivocó – Oh Hinata, estas más estrecha de lo normal, ¿todo bien?

- S-sí, no hemos tenido sexo en casi 6 meses, es normal – lo entendió y a pesar de que aquello era maravilloso, era aún más maravilloso tenerla todos los días para él, no volvería a separarse por ningún motivo de ella, de eso estaba seguro.

Habían hecho varias veces el amor y ella nuevamente no recordaba cuantos orgasmos había tenido, estaba exhausta y feliz, no podía creer que Naruto estuviera de vuelta a su lado. La mantenía bien abrazada, su espalda chocaba contra su fuerte pecho y sus brazos la rodeaban.

-Naruto, ¿cómo es que alejaras a Sasuke?

Por un momento creyó que no le respondería, pero entonces sintió que comenzaba a acariciar con suavidad su abdomen.

- Iremos con una ginecóloga que conozco. Ella es amiga de mi tío. Es muy buena y tiene bastante prestigio. Quiero no solo que sea tu ginecóloga, también que nos ayude con su influencia a encontrar las pruebas de que el idiota es estéril, para que de una vez por todas se aleje de ti. Hablo enserio Hinata, no lo quiero cerca de ti.

- No iré a trabajar desde mañana, no tengo porque verlo – le tranquilizo – ¿quién es la ginecóloga con quien quieres llevarme?

- Tsunade – no pudo con la sorpresa. Esa mujer era una eminencia y jamás espero que pudiera acceder a una consulta con ella, realmente daba muy pocas consultas pues se dedicaba a muchas otras cosas, como dar seminarios de actualización en diversos países, por lo que su consulta se reducía a pocos pacientes, realmente era muy difícil ser atendida por ella. Y a diferencia de haberse negado a ir con ella cuando Sasuke le consiguió una consulta, con Naruto por supuesto que tomaría esa oportunidad.

- Oh Naruto, yo admiro a Tsunade, yo siempre quise que ella me atendiera – tuvo que darse la vuelta para tenerlo de frente y abrazarle.

- Bueno, ahora será tu ginecóloga de cabecera – no pudo evitarlo, tuvo que besarlo. Lo adoraba.

- ¿Cuándo iremos?

- Mañana mismo.

- No puedes hablar enserio.

- ¿Por qué no?, sé que está en la ciudad, así que podremos ir mañana a primera hora.

- Oh necesito ir por ropa, cosas para mañana – estaba tan emocionada que soltó todo lo que le pasaba por su cabeza de golpe – tal vez puedo regresar hoy a mi casa y mañana regreso con mis cosas temprano para que vayamos con ella, luego puedo pasar al hospital a pedir el permiso y, cuando tú quieras puedo mudarme.

- Te mudaras desde hoy preciosa. Yo mañana iré por tus cosas.

Entre tantos besos y hacer el amor una vez más, se rindió a los brazos de Morfeo totalmente agotada, pero sintiendo una paz que no había tenido desde que se enteró que estaba embarazada.

Cuando despertó se dio cuenta que estaba totalmente desnuda, le avergonzaba haber dormido así, pero estaba segura que a Naruto no le importaba, el seguía mostrando el mismo deseo, y se había mostrado igual de demandante, y sobre todo, no podía olvidar la manera en que la había observado, se sentía amada, ahora estaba segura que seguía siendo correspondida y realmente no estaba segura de que lo mereciera, pero lo valoraba y por ello pondría todo de su parte para que las cosas mejoraran con Naruto. Con emoción se incorporó y se dio cuenta que estaba sola en la cama y la habitación, se mordió el labio inferior. Era algo incomodo estar en una casa ajena, donde no solo vivía él, sino también su tío. Para buscarle no podría bajar con una simple bata, ahora tendría que usar ropa decente para buscarle por la casa.

Una vez que se puso la ropa que usaba el día anterior, se dispuso a buscarle primero en el baño privado de la habitación, luego que no lo encontró, se animó a salir, supuso que lo lógico sería que se encontrará en la planta inferior, así que le busco por cada salón, hasta que llegó a un estudio donde el hombre que la había recibido el día anterior y que sin duda se trataba del tío de Naruto, se encontraba leyendo un periódico.

Apenas se percató de su presencia, aquel señor le regaló una enorme sonrisa, incluso pensó que estaba a punto de llorar. Como pudo se movió hasta ella y sintió como le daba un abrazo amistoso, ella se sintió algo confundida por aquella muestra de afecto, pero al instante respondió a su abrazo, creía que era descortés no hacerlo. En cuanto el tío de Naruto dejo de abrazarle, noto que le seguía sonriendo.

-Eres muy bonita, sin duda Naruto ha sido muy afortunado.

Entonces entendió que Naruto ya le había hablado de ella, solo pudo devolverle la sonrisa, quizá algo apenada.

-Estoy muy contento de que tendrán un bebé y por supuesto más que feliz de que vivirán aquí.

- Muchas gracias por recibirme – sin duda Naruto ya le había contado todo a su tío y era muy agradable que se mostrara tan feliz por tenerla en su casa.

- Oh niña, el que te agradece soy yo, Naruto tenía un muy mal humor desde que regresó, temía por su salud, porque se volvió muy desagradable, tengo que confesarte que incluso me caía muy mal, no soportaba verlo así. Hoy me has devuelto a mi sobrino, vuelve a ser el mismo de antes. Así que gracias pequeña, gracias por sanarlo y regalarme la oportunidad de conocer a su hijo.

Sus palabras casi le hacen llorar, y por ello solo pudo responder escuetamente – su sobrino es maravilloso, tenga por seguro que tratare de que siempre sea feliz.

-Lo sé, me ha quedado claro que estás enamorada y que harías cualquier cosa por él.

Parecía que se entendían, no la juzgaba, no le hacía preguntas incomodas, más bien parecía alegrarse de que todo se hubiera solucionado, sin importarle que hubiese ocurrido entre ellos.

-Gracias por verme con buenos ojos – él le sonrió ampliamente.

- Naruto salió hace una hora aproximadamente, me ha dicho que en cuanto te viera te ofreciera algo de desayunar.

- Oh no es necesario.

- Ya creo que sí, ha insistido en que comes muy poco, y por tu estado creo que no debes malpasarte. Vamos a la cocina Hinata.

Resignada le siguió y observó a una señora que le sonreía amablemente, de inmediato Jiraiya las presentó, aquella mujer era la cocinera y básicamente quien evitaba que la casa fuera un caos, le ofreció una amplia variedad de alimentos, y ella atino a pedir solo un par de todo lo que le ofreció. Chiyo, la cocinera, le ofreció que se sentará junto a Jiraiya y que solo esperara a que le llevará el desayuno. Así que aprovecho para seguir conociendo al tío de Naruto.

– Y a todo esto – le preguntó curioso – ¿ya sabes qué será? ¿niña?, ¿niño?

- Será un niño – dijo orgullosa mientras tocaba su vientre.

- Espero que se parezca a Naruto.

- Yo también – en verdad esperaba que todo lo que Sakura había contado y habían tomado como cierto fuera real, sería muy decepcionante que se tratara de un engaño.

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Disculpen la tardanza, y los horrores de redacción, creo que ahora si faltan dos capítulos, no sé por qué siempre me extiendo tanto xD