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Sakura abre los ojos y descubre que está en un auto.
Amordazada.
Atada de manos y pies.
Su desnudez cubierta por una camisa demasiado grande para ella, tela gruesa y sin aroma que raspa su piel.
Su piel… Su piel cubierta de vendas y víctima de un ardor que le recuerda al desinfectante barato de la escuela.
Sakura parpadea antes de darse cuenta que es de noche, no entra luz por la ventana frente a ella y no puede vislumbrar el seguro de la puerta.
El cuerpo le duele, sus ojos se sienten hinchados, su boca sabe a sangre.
Alguien carraspea adelante.
(Sakura se da cuenta que el auto se mueve, lento, pero sin pausa, una línea recta suave y silenciosa).
La voz de Sasuke Uchiha resuena en el auto.
- ¿Estás despierta, princesa?
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Tsunade toca la puerta de la casa con histeria (no la casa de su nieta, por supuesto).
Dos, tres veces.
Un Jiraiya canoso y con ojeras abre la puerta. La mira con curiosidad, un poco sorprendido, un poco decepcionado.
Tsunade aprieta los puños, las lagrimas amenazando con salir de sus ojos y su sangre hirviendo.
-Mi nieta lleva 24 horas desaparecida.
El peliblanco suspira.
-Lo sé, Tsuna.
La rubia se pone a llorar.
Y entonces, del fondo de la habitación, lejos de la puerta donde Tsunade se aferra a la compasión de Jiraiya, aparece Naruto.
-Creo que sé quien tiene a Sakura.
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Ino y Sai están tomando un café en una cafetería cerca de casa de la Yamanaka, la madre de ella ordena en la barra mientras ellos resuelven un crucigrama con el que Ino se ha quedado atascada desde su estadía en el hospital.
Su tobillo derecho ha sanado, las heridas de su cara ahora son cicatrices que comienzan a oscurecer su blanquecina piel.
Su pierna y brazo izquierdo siguen inmóviles, cubiertos por grueso yeso blanco que impide ver las horribles cortadas de las cirugías. Ino está sentada en una silla de ruedas, apoyando su codo derecho en la mesa mientras Sai trata de resolver las columnas faltantes del crucigrama.
-No tengo idea, Ino.
Sai arroja el periódico sobre la mesa con cansancio.
-Oh, Sai… Vamos.
El pelinegro niega con la cabeza.
-No.
-Sí.
-No.
-Anda, Saiiiiii…
La madre de Ino regresa con tres malteadas pequeñas y las reparte en silencio. Nerviosa. Cansada.
-¿Han sabido algo de tu amiga, Ino?
La rubia aprieta un popote entre sus dientes.
-Nada.
-Oh, es una pena.
(Sí. Lo es).
Sai revisa de reojo su celular, entonces se encuentra con un mensaje recién enviado por Naruto.
"La abuela de Sakura es la ex esposa de mi abuelo".
¿Qué tantas posibilidades había de eso?
Pero…
Pero Naruto les había contado (antes de conocer a Sakura, cuando eran ellos dos y Sasuke, cuando no estaba tan jodido todo el asunto entre ellos) que su abuelo nunca se había vuelto a casar, que su padre (Minato, un policía muerto en su deber) había crecido sin una madre…
Eso volvía a Sakura prima de Naruto.
Muy, muy probablemente, era eso.
¿Por qué más Naruto le informaría de dicha coincidencia?
Lo que significa… Que Sakura Haruno, es tanto el amor platónico de su amigo rubio como pariente sanguíneo.
De pronto, Sai siente náuseas.
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Sasuke estaciona el auto en una orilla de la carretera y suspira.
Sakura sigue acostada (amarrada) en el asiento trasero, su cuerpo diminuto temblando de frío (y de miedo).
La policía, sorprendentemente, no los está persiguiendo ni buscando ni nada similar. Itachi Uchiha (su hermano, se corrige mentalmente el pelinegro) yace en una morgue. Muerto y sin capacidad alguna de hablar sobre sus negocios (o los de Sasuke, en todo caso).
El Uchiha suspira de nuevo, pensando que hacer.
-No quiero matarte, Sakura. – susurra.
Si la pelirrosa lo escucha, no hace nada al respecto.
Pero bueno, Sakura ya no hace nada respecto a nada.
Sasuke se quita el cinturón y voltea ligeramente, puede ver a Sakura mirar al vacío y sus labios entreabiertos, como si quisiera decir algo.
La mente de Sasuke se ilumina y sonríe.
-Creo que ya sé a donde vamos a ir, princesa.
Sasuke se coloca el cinturón de nuevo antes de regresar el auto a la carretera con el destino fijo en su mente.
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Naruto mira a Tsunade con una mezcla de curiosidad, odio y preocupación.
La mujer le da un profundo trago a la taza de té que le ha servido Jiraiya antes de regresarle la mirada al chico Uzumaki.
- Sasuke Uchiha, ¿eh? – pregunta la mujer con una voz quebrada y llena de furia.
Naruto asiente y le tiende su celular (el cual la policía ha regresado intacto, asegurando que un par de fotografías y amenazas por mensaje no pueden probar nada de lo que el rubio acusa al Uchiha, pero que a la vez desligan a Naruto de cualquier asunto ilícito que ocurre en su escuela).
Tsunade ve las capturas de pantalla una por una. Leyendo todo de arriba abajo, el ceño fruncido y los labios en una mueca de asco.
-Entonces Karin… Se suicidó, ¿no es así?
Naruto asiente con dificultad y se obliga a sacar las palabras de su garganta.
-Puso una denuncia de violación contra Sasuke… Obviamente no procedió… La encontraron colgada en su habitación a los tres días.
Tsunade se muerde el labio y Naruto entiende.
Solo puede rezar que Sakura los espere un poco más.
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Notas:
Bueno, la cuarentena ha traído actualización, ¿eh? Con suerte el fanfic estará completo antes de que acabe el mes, pero la verdad con tanto encierro me es aun más difícil concentrarme para escribir.
Quizás recuerden que en capitulo 16 mencioné que la historia tendría 22 capítulos según mis bocetos, lo cual se mantiene. Pero si llega apoyo durante los últimos capítulos estoy dispuesta a subir finales alternativos. Todo queda en manos de ustedes.
Los reviews son gratis, mis queridos shinobis.
¡Gracias por leer, besos!
