SERÁS MI MUERTE

Por Niteryde

Traducido por Inuhanya

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19.- Realidad

"TRUNKS!"

El corazón de Bulma palpitaba fuerte mientras buscaba en su hogar como una demente. Cómo había escapado? Sólo le había quitado los ojos por cinco minutos para devolver una llamada importante, y encontró un caminador vacío cuando regresó a la sala. El niño estaba aprendiendo a usar su movilidad gateadora rápidamente junto con su anormal fuerza para volverse un artista del escape, felizmente inconsciente del ataque cardiaco que iba a darle a su madre.

Madre… en ocasiones como ésta, Bulma sentía como si no tuviera la primera pista de cómo ser una. Viéndose nerviosa, irrumpió en su cocina y rápidamente escaneó buscando a su bebé. No viendo señales de él, se giró para irse y buscar en la siguiente habitación cuando escuchó una leve risita.

Bulma se paralizó, girándose lentamente. Frunció sus ojos sospechosamente mientras caminaba hacia el gabinete de la estufa. Se detuvo en frente de él, y entonces escuchó otra risita. Esbozó una conocedora sonrisa antes de agacharse y abrirlo.

Trunks tenía un regordete puño en su boca, sus ojos azules brillaban divertidos cuando Bulma abrió la puerta del gabinete. Tenía un pote en su cabeza y otro entre sus piernas en frente de él. Ante la vista de su madre, le extendió sus brazos feliz.

"Ahí estás," suspiró Bulma, alcanzando y sacando a su bebé de nueve meses. Retiró el pote de su cabeza y lo puso de nuevo adonde pertenecía. Levantó a su hijo para mirarlo, y él rió feliz ante la atención. Bulma lo regañó juguetonamente. "Eso no fue divertido, jovencito. Tenías muy preocupada a mami, sabes."

La risa de Trunks lentamente desapareció ante su tono. Bulma parpadeó sorprendida cuando su pequeño niño le dio una fiera mirada que era dolorosamente familiar. No pudo evitar la sonrisa que se extendió sobre sus rasgos, aunque aún había un pequeño dolor residual en su corazón por el hombre del que Trunks había heredado esa mirada. Ese dolor se había enfriado con el tiempo, pero de alguna forma dudaba que desapareciera. No cuando su hijo se parecía mucho a su padre.

"Vamos, traigamos tu botella de jugo," dijo Bulma gentilmente, moviendo a Trunks para que cargarlo fácilmente en un brazo. Trunks tomó puñetadas de su blusa, mirando el refrigerador. Señaló justo hacia él, y Bulma rió. "Pequeño demandante, no?" se burló ella, yendo a abrir el refrigerador.

"Buuulma!" Llamó de repente la voz de Yamcha. "Vienes? La comida no va a esperar por ti!"

"Sí, ya salgo!" Respondió Bulma mientras sacaba una botella de jugo de manzana. Se la acercó a Trunks, quien le frunció enojado. Bulma giró sus ojos y suspiró. "Igual a tu padre," susurró ella, retirando la botella. Sacó una de jugo de frutas, y Trunks la alcanzó ansioso, estirándose tanto que casi se sale de su agarre. Se la arrebató de la mano a Bulma, acomodándose en su abrazo comenzó a beber felizmente mientras Bulma observaba.

Muy en el fondo, Bulma siempre había querido hijos. Pero nunca había querido ninguno en este punto en su vida, y ciertamente no sin un esposo a su lado. La vida algunas veces tenía otros planes, y había lanzado una bola curva un mes después de que Vegeta se fuera para el espacio cuando las náuseas finalmente la golpearon (tanto por el slogan "casi mejor que la abstinencia!" de sus píldoras anticonceptivas). Se había levantado ante el reto en su típica forma a lo Bulma Briefs, recibiendo al bebé y aceptándolo con los brazos abiertos, pero incluso esa fuerte determinación suya no habían hecho fáciles las noticias. Todo era un poco más fácil ahora que su bebé estaba aquí, pero al comienzo, la ansiedad casi la había consumido viva.

Por semanas, había agonizado por el eventual regreso de Vegeta a La Tierra. Aunque confiaba en él y sabía que no era el soldado cruel y vicioso que había llegado a La Tierra en busca de las Esferas del Dragón… la incertidumbre y las alturas a las que había llegado en orden de evitar tener hijos la dejaban incapaz de dormir la mayoría de las noches. Las raras noches cuando lo hacía, sólo podía soñar en la reacción de Vegeta ante la noticia.

Algunas veces, sus sueños eran maravillosos: Vegeta regresaba a La Tierra después de haber alcanzado su transformación Súper Saiyajin, profesando su amor por ella, y aceptando a su hijo sin ninguna queja. Esas eran las fantasías. Otras veces, Vegeta se enfurecía y los mataba a todos, sin perdonar a nadie en el planeta en amarga retribución al Bulma romper su confianza, aun si nunca lo hubiese querido. Ni Gokú era lo poderoso suficiente para detener su alboroto asesino. Esas eran las pesadillas.

El tiempo pasó como siempre, y eventualmente el tiempo curó la ansiedad de Bulma. Su preocupación por la reacción de Vegeta a la noticia se desvaneció mientras su embarazo se volvía más y más real, y su emoción comenzaba a tomar el control. Su profundo anhelo por el regreso de su príncipe lentamente fue superado por el cálido amor que sentía crecer por su bebé durante su embarazo. Entre sus padres y amigos, lo había pasado como siempre.

Sintiendo los ojos de su madre en él, Trunks miró a Bulma, ambas manos en su botella mientras se bebía su jugo. Trunks pausó lo suficiente para sonreír, y el corazón de Bulma se derritió de amor por su pequeño niño. No había planeado su embarazo, pero no cambiaría a Trunks por nada en el mundo. Se inclinó y lo besó en su frente.

"Vamos afuera para que tomes algo de aire fresco, pequeño."

"Ahí estás!" dijo Yamcha tan pronto como Bulma salió con Trunks. Se sentó derecho, su rostro era una mancha de barbacoa al hundirse en las costillas y las piernas de pollo que el Dr. Briefs había puesto en la parrilla. Bulma le dio una disgustada mirada y sacudió su cabeza. Algunas cosas nunca cambiarán.

"Oh, ahí está mi hermoso nieto!" exclamó Bunny animada.

"Guardaron algo para mí?" preguntó Bulma, inclinándose sobre la mesa para observar la deliciosa barbacoa que sus padres habían preparado. Trunks también bajó la mirada, antes de retirar la botella vacía de su boca. Entonces lanzó la botella directo al plato de Yamcha, salpicando salsa barbacoa en la camisa del hombre. El bebé estalló en carcajadas mientras Bulma jadeaba. "Trunks! Eso no fue agradable!" regañó ella, aunque también luchaba con la urgencia de reír.

"El niño tiene buena puntería," dijo Yamcha en tono seco, observando a Trunks con cautela mientras limpiaba su camisa con una servilleta. Vegeta no conocía al niño, y no sabía que existía, y aun Yamcha no podía quitarse la sensación de que Trunks había heredado de su padre el disgusto por él.

"Oh, a él solo le gusta jugar!" dijo Bunny con una risita. Se levantó y caminó, Trunks de inmediato le ofreció sus brazos, estirándose lejos de Bulma como si ella fuera la plaga.

"Wow, ya veo cómo es," rió Bulma. "Cuando la abuela está alrededor, yo no existo más, huh, bebé?"

"La abuela sabe," sonrió Bunny, tomando a Trunks en sus brazos. "No es cierto, Trunks?" arrulló ella, y Trunks balbuceó una feliz respuesta.

Bulma sonrió y sacudió su cabeza antes de tomar asiento al otro lado de Yamcha. La observó con cuidado mientras cargaba un plato con comida. Se había saltado el desayuno y ahora estaba hambrienta. Sintiéndolo observándola, Bulma miró a Yamcha. Ella le dio una torcida sonrisa y sin poder evitarlo, él le devolvió una.

Sólo amigos. Así era como lo llamaba. Yamcha había estado tan seguro de que entre más lejos permaneciera Vegeta, más oportunidad tendría de reclamar su verdadero amor. Eso desapareció en un santiamén cuando Bulma apareció temprano una mañana en la puerta de su departamento mientras estaba en la cama con otra mujer que había recogido en un bar la noche anterior. Para su crédito, Bulma no había movido un ojo, su mente únicamente estaba en la quinta prueba de embarazo positiva que había hecho. Después de sacar a su conquista tan graciosamente como pudo, Yamcha se había sentado en sorprendido silencio mientras Bulma le decía que estaba embarazada del bebé de Vegeta. Había venido con él porque necesitaba un amigo y él le había ofrecido esa amistad el día antes de que Vegeta se fuera. Yamcha sólo pudo asentir aturdido, aceptando ser su amigo mientras en el fondo se preguntaba cómo era posible que las cosas hubiesen llegado a este punto.

Yamcha le habría dado el mundo. Un matrimonio, niños, amor verdadero. Una noche, su deseo por ella se había arrastrado por la superficie de su piel, y no pudo evitarlo más. Yamcha le había abierto su corazón sin arrepentimientos. Oh, esa única, hermosa y angustiosa noche…

"En verdad deberías dormir un poco ahora que Trunks finalmente se durmió. Te ves cansada, B."

Bulma le dio una exhausta sonrisa, antes de levantar su taza de café. "El mejor amigo de una madre," dijo ella cansadamente, bostezando tan pronto como salieron las palabras. Se levantó en la punta de sus pies, alcanzando el gabinete para sacar un poco de azúcar para su café.

Su mano la alcanzó antes que ella. Yamcha bajó el pote del azúcar, colocándolo junto a su taza. Bulma le dio una mirada de gratitud, muy cansada para en realidad darse cuenta de lo cerca que estaba de ella. Forzando sus ojos a permanecer abiertos, trató de hacer la simple tarea de ponerle azúcar a su café cuando Yamcha envolvió un brazo casualmente alrededor de su cintura.

Bulma se paralizó de inmediato, de repente muy despierta. Miró a Yamcha, sus ojos abiertos con sorpresa cuando encontró que ahora estaba a pulgadas de ella.

Se echó un poco para atrás, mirándolo con cautela. "Qué estás haciendo?"

"Bulma, vamos," dijo él, sin romper su contacto visual con ella. "Sabes que aún hay algo entre nosotros."

"Yamcha…" Bulma suspiró.

"Vegeta se ha ido por un año," presionó Yamcha. Ante el sonido del nombre del Saiyajin, Bulma rompió su contacto visual y miró su taza de café.

"Se fue lejos para entrenar, eso es todo," dijo Bulma, sonando más convencida de lo que parecía. "Si pudiera haber regresado, lo habría hecho."

"Eso no cambia el hecho de que no está aquí. No estuvo aquí para el embarazo, y no está aquí para su hijo. O para ti."

"Gracias por decirme algo que no sé," respondió Bulma, ahora con filo en su tono. Estaba sin dormir y no estaba lista para escuchar esto. Decidiendo mandar al diablo el azúcar, levantó su taza de café y se giró, pero Yamcha atrapó su brazo antes de que pudiera.

"Él no está aquí pero yo estoy aquí, Bulma."

"Yamcha, no hagas esto," suplicó Bulma con él mientras Yamcha se acercaba a ella.

"No me importa que Trunks no sea mío. Te amo, y aun quiero esto. Aun te quiero. Podemos comenzar?"

Bulma titubeó visiblemente, mirando los ojos del hombre que había amado por tanto tiempo. Las cosas serían tan fáciles con Yamcha. No tendría que estar sola más… agonizó por un segundo, contemplándolo en verdad. Vegeta se había ido por tanto tiempo…

Cuando él se inclinó por un beso, la decisión de repente se tornó fácil.

Bulma se separó de él, dándole una apologética mirada. "Lo siento, es solo… tú no eres…"

"No soy Vegeta," dijo él con voz monótona.

Bulma suspiró y tomó una de sus manos en las suyas. "Eres un gran hombre y un gran amigo. Vamos a mantenerlo así… de acuerdo?"

"… Sólo amigos…"

"Sólo amigos."

"Y cómo va el entrenamiento? Crees que estás listo?" preguntó Bulma, lamiendo un poco de salsa barbacoa de su pulgar. Levantó la mirada cuando se encontró con silencio. Levantando una ceja, intentó de nuevo, "Yamcha?"

"Oh, sí," dijo Yamcha, parpadeando unas pocas veces. Él frunció frente a su plato por un momento, eliminando el recuerdo de su mente antes de mirarla. "Lo siento. Qué dijiste?"

Bulma lo miró curiosa, pero no presionó el tema, "Sólo pregunté qué tan listo crees que estás para los androides."

"Oh… bueno, estoy tan listo como debo estarlo," dijo Yamcha con un tranquilo movimiento de hombro, volviendo su atención a su almuerzo. "No puedo creer que estemos a dos meses."

"Dímelo a mí," rió Bulma, enterrando su tenedor en la ensalada de papa de su madre. "El tiempo vuela, huh?"

"Podrías decir eso," cedió Yamcha, frunciendo de nuevo. Miró a su antigua novia y la observó comer en silencio. Bulma captó su mirada y le esbozó una juguetona sonrisa, él sacudió su cabeza y bajó la mirada. Haciendo su mejor esfuerzo por suavizar su odio y amargura, aclaró su garganta antes de hablar otra vez. "En verdad crees que va a regresar?"

No fueron necesarios nombres; ella sabía exactamente de quién estaba hablando. Sin perderse un segundo, Bulma le dio su respuesta.

"Regresará. Lo conozco, y no se perderá esta pelea por nada."

"Sí," aceptó Yamcha reluctante, su frunce aumentó. "Pero qué hay de ti y de Trun-"

"Yamcha, ahora no," interrumpió Bulma, apuntándolo con su tenedor con advertencia. "Eso no es tu asunto. Lo manejaré a mi manera."

Yamcha se separó de su plato con un profundo suspiro y cruzó sus brazos sobre su pecho. Quería dejarlo, pero honestamente, no podía dejar descansar su mente. Qué demonios tenía para ofrecerle Vegeta que él no? Vegeta se había ido por mucho tiempo, y la fe de Bulma en él permanecía completamente inquebrantable. Incluso la había ignorado por menos de dos meses después de que terminaron, y ella había visto bien continuar con el Príncipe Saiyajin. El doble estándar no se perdió para él, y lo quemaba vivo pensar en eso.

"Sólo estás engañándote, Bulma," le dijo Yamcha de mal humor. Bulma lo miró, pero inmediatamente él desvió la mirada. Aun después de todo este tiempo, encontraba difícil mantener contacto visual con ella cuando se enojaba. "Él no va a hacerlo bien por ti y Trunks. Ese no es quien es Vegeta."

"Tú no sabes quién es Vegeta," dijo Bulma, su voz calmada aunque estaba peligrosamente cerca de estallar. Honestamente, entre su trabajo y Trunks, apenas tenía tiempo para desahogarse. Por qué tenía que arruinar una barbacoa agradable y tranquila?

"Tu problema es que crees que sí," respondió Yamcha, sin esconder su amargura esta vez.

"No vamos a tener esta conversación."

"Sabes que tengo razón."

"NO. Vamos. A. Tener. Esta. Conversación," advirtió ella, enfatizando sus palabras como si fuera un niño.

"No entiend-"

"Sabes qué es lo que no entiendo?" Bulma explotó de repente, levantándose enojada. Estaba inclinada sobre la mesa amenazadora y Yamcha se estremeció un poco, hundiéndose en su silla ante el fuego que ardía en sus ojos. "No entiendo por qué no puedes meterte en tu cabeza que mi relación con Vegeta no es tu maldito asunto! Si él acepta a Trunks entonces lo acepta, y si no entonces se lo pierde, pero NO es tu asunto, Yamcha!"

Antes de poder decir otra palabra, Bulma se giró y caminó hacia su madre quien aún estaba arrullando a Trunks. Diciendo que era momento para la siesta del bebé, tomó a Trunks en sus brazos y regresó adentro. Yamcha frunció y permaneció callado por un segundo antes de levantarse e ir tras ella. Viendo que la barbacoa estaba terminada, Bunny suspiró y se dirigió adentro para comenzar a limpiar la cocina.

El problema era que todos estaban esperando a que Vegeta hiciera un aterrizaje como el de la primera vez que había regresado a La Tierra después de buscar a Gokú en el espacio, anunciando su regreso a todos los que estuvieran cerca. Nadie esperaba que cayera tranquilamente en el jardín como estaba haciéndolo en el momento. Vegeta aterrizó de pie, antes de levantar la mirada al edificio en frente de él con una ilegible mirada. Había regresado a La Tierra hacía tres meses, pero nadie lo sabía. Habiendo aprendido a defenderse en los entornos más difíciles bajo Freezer, había estado en el desierto, prefiriendo mantenerse completamente aislado mientras se preparaba mentalmente para la inminente batalla contra los androides. Sabiendo una cosa o dos sobre naves espaciales, había sacado su nave espacial de la red para que ni Bulma ni su padre pudieran rastrearlo o comunicarse con él.

Estuvo en el espacio por quince meses. Cinco para llegar al planeta de su elección: un planeta deshabitado en una galaxia lejana, uno en el que había estado de niño para una misión de entrenamiento. Las condiciones habían sido volátiles, y eso era exactamente lo que anhelaba. Cinco meses más para regresar a La Tierra, donde había cambiado las coordenadas para aterrizar en algún lugar deshabitado sin humanos cerca.

Y entonces, los cinco meses intermedios… Vegeta sonrió.

Lo había hecho. Le había costado un escarpado precio físico, pero finalmente había logrado su ascenso. Todo el dolor, todos sus esfuerzos, todo en grandes cantidades y Vegeta nunca se había sentido tan lleno en toda su vida. En sus dedos tenía un poder más mortal que cualquiera que hubiese imaginado. Solo le había tomado semanas lograr la transformación, pero había permanecido en el espacio por más tiempo, aprendiendo cómo controlar sus impresionantes nuevas habilidades donde no llamara la atención de los guerreros terrícolas. No sabrían de su increíble poder hasta que lo vieran derrotando a los androides de primera mano—justo antes de que lo observaran destruir a Kakarotto de una vez por todas. Los terrícolas verían el verdadero poder de la raza Saiyajin, y Vegeta resolvió que se arrodillarían a sus pies en respeto o morderían el polvo con su preciado Gokú.

Pero primero era lo primero. Necesitaba un nuevo juego de armadura y uniforme para ir con él. Su actual armadura estaba rota y agrietada como la anterior, y su uniforme estaba rasgado y roto por el infernal entrenamiento por el que pasó en el espacio. No sólo eso, sino que estaba cansado de entrenar en el exterior. Necesitaba un entorno más vigoroso que sólo podría ser proporcionado por la cámara de gravedad.

Y, si era completamente honesto consigo, en realidad extrañaba el calor de su propia cama.

Entre otras cosas…

Así que ahora estaba aquí, de regreso en la Corporación Cápsula, con una extraña sensación de intranquilidad en su estómago mientras sus oscuros ojos se posaban brevemente en el balcón de Bulma. Pudo determinar la localización exacta de la mujer, y pudo sentir que Yamcha estaba con ella. Sus ojos se endurecieron cuando los ubicó a ambos en su habitación, antes de obligarse a desviar la mirada.

Qué demonios le importaba lo que hiciera ella?

Vegeta frunció, mirando la mesa ante él. Había estado sobreviviendo en un juego salvaje, y había olvidado completamente lo buena que era la comida aquí. No vio razón para no disfrutar un poco de la deliciosa comida que vio servida en la mesa en el jardín. Caminando, levantó el abandonado plato de Bulma y lo acercó para darle una olfateada.

Bunny salió felizmente para recoger la comida, y casi chilló ante la vista de Vegeta parado casualmente en la mesa como si nunca se hubiese ido un día. Puso una mano sobre su corazón, pero el Saiyajin tenía su espalda hacia ella y continuó ignorándola, mucho más intrigado por la comida en frente de él. Alcanzando, agarró un tenedor y comenzó a cavar en la ensalada de papa.

"Oh, dios!" dijo Bunny, sonriendo animadamente. "Regresaste!"

Vegeta gruñó antes de tragar. "Dile a tu hija que baje aquí de inmediato. Quiero una palabra con ella," ordenó él, su hosca voz más ruda que cuando se había ido para el espacio. Su rostro se endureció con un amargo frunce; si Bulma hubiese estado sola, podría haber ido con ella directamente y no molestarse con su descerebrada madre. Siseó con agitación por su nariz, no sabiendo o entendiendo por qué le molestaba que estuviera con ese tonto cara cortada.

"Oh, por supuesto que le diré, dulce joven," dijo Bunny con una alegre risita. Vegeta giró sus ojos. "Sólo que está acostando a ese lindo nieto mío para que tome una siesta!"

Vegeta de repente dejó de comer.

"Espera aquí, la haré bajar en un minuto!"

El príncipe quedó quieto como piedra por varios segundos después de que Bunny corriera adentro animada, antes de mirar lentamente sobre su hombro hacia el balcón de Bulma. La mujer ahora tenía un hijo? Su cabeza comenzó a darle vueltas, antes de sacudirla enojado. Sí, tenía perfecto sentido. Claramente, con Yamcha en su habitación, era obvio para Vegeta lo que debió haber pasado en su ausencia. Bulma había regresado con su antiguo novio, y ahora tenían un mocoso juntos. El disgusto fue casi inmediato, brotó de su pecho quitándole el apetito. Vegeta tiró su plato en la mesa con desprecio, su estómago ardía por razones que estaban más allá de él.

Gruñó molesto consigo mismo, antes de girarse para encarar directamente el edificio, cuadrando sus hombros como si se preparara para la batalla. Cruzando sus brazos, puso una máscara de dura indiferencia, y esperó.

Inconsciente del hombre que esperaba abajo por ella, el rostro de Bulma estaba de un furioso rojo mientras trataba de no estrangular a su exnovio en su habitación. La única razón por la que no estuvo gritando era el hecho de que Trunks estaba tomando una siesta en su cuna, a unas puertas.

"No estoy tratando de ser un estúpido, pero seriamente tienes que dejar de dar excusas por él!"

"No estoy haciendo excusas por nadie! Y muy francamente, no es tu problema así que no veo por qué estamos teniendo esta discusión!"

"Es mi problema! Soy quien está aquí, cuidándote-"

"No necesito que tú ni nadie más vea por mí, idiota!"

"Qué hay de Trunks? No crees que él merece un modelo masculino en su vida?"

"Trunks estará bien, con o sin su padre en el cuadro. Será mucho mejor que creas que buscaré eso!"

"Honestamente lo crees?"

"Bulma, dulzura?" dijo Bunny desde la puerta, como si no estuviera interrumpiendo una acalorada discusión. Bulma y Yamcha se miraron mutuamente por unos segundos más, antes de que Bulma suspirara y se girara para mirar a su madre.

"Qué pasa, mamá?" preguntó Bulma, sonando cansada mientras levantaba una mano para frotar sus ojos.

"Vegeta está abajo. No irás a saludarlo? Quiere hablar contigo, querida."

Bulma y Yamcha miraban boquiabiertos a Bunny. Yamcha finalmente tragó fuerte, sin creerle a sus oídos. Su mirada se movió hacia Bulma, pero ella tenía una mirada de completa incomprensión en su rostro. Después de haber esperado por tanto tiempo a que Vegeta regresara, lo único en lo que Bulma pudo pensar era que no estaba preparada. Oh, por todos los cielos, cómo no se había preparado? Cómo iba a decirle de Trunks? Debería ir a despertar al bebé y llevarlo con ella, o llevar a Vegeta para verlo? Cómo reaccionaría el Saiyajin a la noticia? Muy de repente, la ansiedad que había enterrado por mucho tiempo volvió a la superficie, mezclada con la excitación de ver de nuevo a su antiguo amante, en un caos que dejó incapaz de funcionar su brillante cerebro.

"Querida, no es cortés mantener esperando a nuestros hombres," rió Bunny con un guiño. Bulma parpadeó unas pocas veces, saliendo de él. Tomó un profundo respiro, no segura de si era la ansiedad en su piel o las mariposas en su estómago lo que estaba tratando de mantener bajo control, antes de asentir y dirigirse hacia la puerta.

"Iré contigo," dijo Yamcha, caminando tras ella.

"No," espetó Bulma, girándose sobre sus talones para encararlo. Le dio una mirada que de inmediato lo congeló. "Te quedas fuera de esto. Esto es entre Vegeta y yo."

"Pero-"

"Ayúdame, Yamcha, si metes tu nariz en esto, juro que no haré nada para detener a Vegeta de hacerte lo que quiera esta vez," advirtió Bulma. Yamcha mordió el interior de su mejilla, no viendo señal de mentira en los ojos de Bulma. Se había vuelto mucho más fuerte desde la partida de Vegeta, pero sabía que Vegeta probablemente diría lo mismo. Frunciendo derrotado, asintió en silencio. Satisfecha, Bulma se giró y pasó a su madre, dirigiéndose abajo para ver a su príncipe una vez más.

Mientras tanto, Vegeta miraba curioso el edificio. Estaba captando un pequeño ki que no podía ubicar. Era muy bajo para ser un guerrero, pero mucho más alto que el de Bulma y el de sus padres. De repente se le ocurrió que podría haber sido del hijo de Bulma, pero eso era absurdo. Ningún niño humano podría tener un ki tan enorme. Frunció un poco, pero no tuvo mucho tiempo para pensar más antes de que la puerta se abriera y Bulma saliera, caminando hasta que estuvo a unos pies de él.

Vegeta bajó la mirada, y hubo silencio mientras el marrón oscuro encontraba el azul. Ninguno dijo nada mientras se bebían mutuamente, evaluando al otro en silencio después de estar separados por tanto tiempo. Ella analizó la forma en que sus rasgos parecían más duros y fuertes, su cuerpo de alguna manera se veía aún más poderoso que cuando se había ido. Su armadura y su uniforme, ambos prístinos cuando se fue, ahora estaban destruidos. Había sangre seca en su uniforme y no pudo evitar escanearlo, buscando ver si estaba lastimado. Al mismo tiempo, él asimiló su nuevo corte de cabello. Era más corto de cómo había estado en Namekusei, la primera vez que había puesto sus ojos en ella. Su figura parecía más suave, más atractiva que antes, pero supuso que era de esperarse después de haber tenido un hijo. El disgusto lo atravesó de nuevo, y cuando vio la forma preocupada en que estaba mirándolo, gruñó enojado en respuesta.

Estuvo por decirle que no tenía derecho de mirarlo así cuando ella rompió primero su silencio.

"Lo hiciste. Eres un Súper Saiyajin," dijo ella, una sonrisa finalmente se esbozó por su rostro al ver que no estaba lastimado en absoluto. Vegeta fue atrapado ligeramente fuera de guardia por esa familiar sonrisa, antes de darse cuenta de lo que había dicho. No pudo evitar la orgullosa sonrisa que se formó en él. Si alguien sabía lo mucho que significaba para él su ascenso, era Bulma. Por el momento, olvidó su disgusto por haber tenido un hijo con ese estúpido humano.

"Por supuesto que lo soy, mujer," dijo Vegeta con un bufido, y el corazón de Bulma se saltó un latido. Su voz era más ruda y más sexy de lo que recordaba, y envió un escalofrío de excitación por su piel que no había experimentado desde la última vez que había sentido su piel desnuda contra la suya. El príncipe levantó una ceja, su sonrisa se amplió. "Había alguna duda?"

Bulma rió ante su respuesta, y Vegeta no pudo creer lo bien que sonaba escuchar esa risa otra vez. Su sonrisa se desvaneció lentamente, y desvió la mirada, incómodo y levemente desconcertado de que estuviera teniendo este efecto en él después de tanto tiempo. Pero tal vez, en el fondo, lo había sabido. Tal vez por eso no había regresado más pronto? Frunció y bajó sus brazos a sus costados, diciéndose que era mejor apresurar esto.

Justo cuando resolvió hacerlo, Bulma se abalanzó hacia él. Vegeta se tensó inmediatamente, sus ojos se abrieron mientras lo abrazaba fuertemente.

"Sabía que podrías hacerlo. Estoy taaaan orgullosa de ti, Vegeta," le dijo ella, y él se sintió momentáneamente sin habla. Nadie le había dicho eso antes y estaba tan sorprendido por la verdad en su voz que no se separó de su abrazo. Por dentro, estaba peleando consigo—así NO era como se supone que se darían las cosas… pero, maldición, se sentía realmente bien sentirla de nuevo. Vegeta apretó sus manos en puños para resistirse de desplazarlas sobre su suave figura, su corazón palpitaba mientras su contacto y aroma lo golpeaba en olas. Había sido tanto, tanto tiempo.

Finalmente, tragó fuerte y puso sus manos en su cintura.

Entonces, gentil pero firmemente la separó de él, ignorando la breve mirada de dolor en sus ojos ante su rechazo y su propio cuerpo protestando rotundamente ante la pérdida del contacto.

"No habrá más de eso," siseó Vegeta, eligiendo sumergirse en su anterior rabia y disgusto para hacerlo más fácil para él. La miró, sus ojos de repente duros y completamente indiferentes. Él no iba a tocarla otra vez, no mientras le perteneciera a ese tonto humano. Tenía demasiado orgullo, y demasiado auto respeto para rebajarse a tales estándares. "Sólo he regresado por una armadura y un uniforme nuevo que pueda usar para pelear con los androides. Lo quiero tan pronto como sea posible."

Bulma inhaló un profundo respiro, tratando de estudiarlo, pero él no estaba dejándola entrar. No más. Suspiró un poco decepcionada antes de asentir. "Puedo tenerlos terminados en un par de días."

"Bien," dijo despedidamente, girándose para irse. "Regresaré en dos días para recogerlos."

"No vas a quedarte?"

Él se paralizó. Su labio superior se curvó con disgusto, antes de mirarla y sisear peligrosamente, "Por qué debería? Para que pueda ver a ese mocoso tuyo de cerca?"

Los ojos de Bulma se abrieron en shock. "Ya… lo sabes?"

"No me tomes por un maldito tonto, mujer," siseó Vegeta venenosamente, no pudiendo racionalizar su creciente rabia mientras espetaba sus próximas palabras: "Sé la verdad. Regresaste con ese débil novio tuyo y le diste un hijo. Felicitaciones," dijo él sarcástico.

"Eso no es cierto."

"Oh?"

"Tengo un hijo. Su nombre es Trunks, pero no es de Yamcha."

Vegeta de repente se sintió mareado mientras miraba sus ojos azules, los cuales estaban diciéndole una verdad que real y genuinamente lo atemorizó. Retrocedió un paso, no queriendo preguntar pero necesitando saber. Aclaró su garganta, el amenazador gruñido en su rostro enmascaró completamente cómo se sentía en realidad.

"Si ese tonto no es el padre del niño, entonces quién es?" demandó Vegeta. Su voz era tan amenazadora y peligrosa que Bulma titubeó un poco en su resolución. Mordió ansiosa su labio inferior, y él gruñó y se acercó un paso a ella. "Respóndeme, AHORA!"

"Creo que ya lo sabes," le dijo Bulma, tratando fácilmente con su peligrosa mirada, su fría y fuerte mirada igualmente enmascaraba el cómo se sentía realmente. "Él es tu hijo, Vegeta."

El único sonido que Bulma pudo escuchar eran sus propios latidos. La mirada de Vegeta era dura y por primera vez de lo que podía recordar, su mirada era completamente desconcertante en su intensidad. Sus ojos estaban bien guardados, y no tenía idea de lo que estaba pasando por esa cabeza suya. Finalmente, el silencio se tornó completamente insoportable y Bulma no pudo manejarlo más, irguiéndose, inhaló otro lento y continuo respiro.

"Mira. No estoy pidiéndote que te quedes y comiences a jugar al papá de la casa con Trunks. No estoy pidiéndote nada, juro que no. Sólo quiero que sepas, que está aquí, y que es tu hijo."

Silencio.

"Él… está arriba," Bulma tartamudeó un poco, tornándose más ansiosa a cada segundo por la forma en la que Vegeta estaba mirándola. No creía que hubiese parpadeado una vez. "Puedes subir y verlo si quieres."

Más silencio ensordecedor.

"Vegeta…" suplicó Bulma suavemente. Alcanzó por él, pero gruñó odiosamente y se alejó de su contacto. El movimiento fue suficiente para él finalmente romper su mirada, y suficiente para romper parte de su corazón junto con él. Dándose la vuelta, Vegeta miró hacia un lado, sus manos apretadas en fuertes puños a sus costados.

Vegeta se sintió enfermo con odio, no más seguro de lo que quería hacer: vomitar todo lo que había comido la semana pasada, o destruir todo y a todos a la vista. Incluyendo a Bulma.

Especialmente a Bulma. La traición y la rabia que sintió en su pecho no eran como nada que hubiese sentido antes. Cómo pudo haber sido tan tonto? Cómo había dejado que esta mujer lo sedujera con su talento, inteligencia, valentía y apariencia, sabiendo muy bien en lo que se estaba metiendo? Había puesto su confianza en esta mujer, la única vez que había hecho una cosa tan ridícula, y ahora… ahora tenía un hijo.

Un hijo! Qué demonios se supone que iba a hacer con un hijo? Qué podría tener para ofrecerle al niño aparte de mostrarle las formas más efectivas para asesinar y destajar? Él era un guerrero endurecido por la batalla, un asesino despiadado, no una especie de modelo al que aspire un joven. Quebraría al niño, por su ausencia en su vida, o peor: a través de su presencia. Lentamente, sacudió su cabeza de pura incredulidad, preguntándose vagamente si esta era alguna especie de pesadilla mientras sentía una migraña comenzar a despertar lentamente.

Esto en verdad estaba pasando?

Bulma estaba retorciendo sus manos ansiosamente mientras observaba a Vegeta mirar vacíamente a la nada. Estaba perdida en qué decir o qué hacer. Esto no estaba pasando como en sus fantasías o sus pesadillas, y deseaba más que nada que la mirara otra vez.

"Por favor, di algo."

Hubo silencio por unos minutos, antes de hacerlo.

"Me mentiste," dijo él, su tono bajo y apenas controlado.

"No hice tal cosa," respondió Bulma inmediatamente en defensa. "Estaba tomando la píldora porque YO NO quería quedar embarazada. Te DIJE que ayudaría a las probabilidades si usabas un con-"

Vegeta se giró hacia ella, sus ojos furiosos. "No te ATREVAS a culparme por esto!" gritó él, levantando un dedo en advertencia. "Te dije que no quería hijos, y TÚ dijiste que estaría bien, perra mentirosa!"

"No estoy culpando a nadie y no te mentí, pomposo idiota!" Le gritó Bulma. "Te dije la primera vez antes de hacer algo que podías ponerte un condón y no quisiste, así que asume la maldita responsabilidad por lo que pasó! Yo no me monté a mí misma y me embaracé, sabes!"

Completamente lívido con su lógica, Vegeta se dio la vuelta con un peligroso siseo. Se lanzó hacia la mesa donde estaba toda la comida y con un movimiento, estrelló la mesa en el suelo, rompiéndola por el impacto y haciendo que Bulma se estremeciera en shock. Gritó algo irreconocible en su furia ciega, maldiciones en un idioma ancestral que no reconoció. Bulma lo observó, diciéndose que era mejor para él liberar algo de su rabia y frustración en algo que no estuviera, bueno, vivo. Cuando finalmente pasó sus manos por su cabello en silenciosa exasperación, tragó fuertemente y lo intentó de nuevo.

"Trunks estás aquí ahora y no hay nada que podamos hacer," Bulma trató de razonar con él. "En tanto como me gustase que estuvieras ahí para él, no voy a pedirte que lo hagas."

"Bien," siseó Vegeta, bajando sus manos y girándose hacia ella. Sus ojos eran fríos y negros con odio, y Bulma nunca lo había sentido tan lejano. "Ese mocoso no significa nada para mí. Es una desgracia para mi sangre real, y no tendré nada que ver con él. Entendido?"

Los instintos protectores de Bulma, jóvenes pero muy reales, salieron a la superficie mientras marchaba hacia él. "Cómo te ATREVES a hablar así de mi dulce bebé, idiota!" le gritó en su cara. Vegeta apretó furioso sus dientes, mirando sus lívidos ojos azules y en el fondo preguntándose por qué demonios era que ver ese furioso y ardiente azul todavía encendía un dominante deseo en él. Eso fue lo que lo llevó a todo esto en primer lugar…

"Es verdad, mujer," siseó él peligrosamente, sus ojos fijos en los suyos. "Él es tuyo. No mío. Y no lo olvides."

Bulma lo miró fieramente, sin inmutarse. "Bien. De cualquier manera no querría que se relacionara con alguien como tú."

Vegeta rió sin alegría. "No te preocupes. Después de terminar mis asuntos aquí en La Tierra, dejaré este pedazo de mierda. Te dejaré ocuparte del pequeño híbrido bastardo aquí sola. Considera ese mi regalo, de padre a hijo," siseó él peligrosamente.

Perdida de palabras ante cómo estaba rechazando a su hijo, Bulma solo pudo dejar escapar un enfurecido aullido de frustración. Trató de abofetearlo como lo había hecho ese día, tiempo atrás, pero Vegeta esta vez atrapó su mano. Gruñó y la haló hacia él rudamente, estrellándola contra su pecho. Bulma gritó cuando se estrelló en él, sintiendo como si se hubiese estrellado contra un muro de ladrillos para lo mucho que se inmutó él. Levantó la mirada y tragó nerviosamente cuando vio su penetrante mirada oscura a menos de unas pulgadas de la suya. Muy tarde, se dio cuenta que esta vez podría haberlo presionado demasiado lejos. Esta vez, en verdad podría cumplir su amenaza de matarla finalmente.

Él vio un destello de ese temor e, increíblemente, lo hizo sentir aún más furioso. Si en verdad quisiera matarla, lo habría hecho mucho tiempo atrás! Qué mujer tan estúpida! Siseó por su nariz y cerró sus ojos por unos segundos, girando su cabeza a un lado mientras se obligaba a refrenar su rabia. Después de inhalar un par de respiros, finalmente miró sus detestables y tentadores ojos azules. En el fondo de su mente, su eterna curiosidad no pudo evitar preguntarse de qué color tenía los ojos el niño.

No es que le importara.

"No quiero lastimarte, Bulma," dijo Vegeta finalmente, su tono serio y controlado. La repentina rabia de Bulma desapareció tan rápido como llegó cuando vio suavizar un poco sus ojos. Por un breve segundo, fue como si fueran amantes otra vez y ella tuvo toda la visión de lo que podría querer. Entonces, justo así, el segundo pasó y sus ojos se tornaron duros de nuevo rechazándola. Su rabia había regresado cuando le gruñó viciosamente, "No intentes eso otra vez. Si me atrapas por sorpresa, mis instintos son mucho más rápidos, y mi fuerza igual. Entiendes lo que estoy diciendo, mujer descerebrada?"

Bulma le frunció confundida, deseando poder descifrar a este hombre. Era obvio que se preocupaba por ella, pero entonces por qué no podía preocuparse por Trunks? No tenía sentido para ella. Él ahora era un Súper Saiyajin, podría proteger a Trunks si fuera necesario. Liberó un tembloroso respiro, aun a pulgadas de su rostro. El tiempo que habían pasado separados era un punto discutible mientras su cuerpo estaba presionado contra el suyo como lo estaba. Su cuerpo conocía su calor, y su rabia solo había servido para hacer palpitar su corazón y fluir su sangre. Por el contrario, Vegeta estaba respirando un poco más fuerte de lo normal debido a su propia rabia, su cálido aliento cosquilleaba su piel y la hizo contener un escalofrío de deseo.

"Vegeta… cuál es la verdadera razón por la que no quieres ver a Trunks?" preguntó, sintiéndolo tensarse contra ella ante la pregunta. El ojo de Vegeta tembló, antes de soltar su mano y empujarla. Le levantó dos dedos, sintiendo finalmente que ahora podía respirar y había distancia entre ellos.

"Dos días, mujer. Regresaré por mi armadura y uniforme. Tenlos listos," ordenó él bruscamente, su voz fría ignorando a propósito su pregunta.

"Espera-" comenzó Bulma, pero él ya se había dado la vuelta y alzado vuelo. Bulma lo observó volar, antes de suspirar fuertemente. Colocando sus manos en su cintura, miró el desastre de una mesa rota y de comida regada que había hecho Vegeta. Lo miró por un momento, su mente dándole vueltas. Alcanzando, frotó sus ojos cansadamente.

"Bulma?"

Suspiró y bajó su mano. "Qué?"

"Estás bien?" Preguntó Yamcha, de pie en el marco de la puerta mientras la observaba desde atrás con ojos preocupados. Pareciera que hubiese habido una pelea en el jardín, y eso no lo dejó exactamente tranquilo. Había sentido el ki de Vegeta aumentar a niveles peligrosos, pero se había quedado quieto. La energía que había sentido de Vegeta no era nada corta a fenomenal, y había tenido la sensación de que Vegeta no lo había incrementado en lo más mínimo. Por miedo a su seguridad, había esperado hasta que sintió ir al Saiyajin.

"Sí, estoy bien," dijo Bulma, su tono un poco seco mientras se giraba y caminaba hacia Yamcha. Se hizo a un lado para dejarla entrar antes de cerrar la puerta tras ellos. Bulma levantó la mirada hacia la habitación de Trunks. "El niño aún está durmiendo?"

"Sí, lo está, tu mamá lo revisó. El niño está fundido."

"Bien," Bulma suspiró con alivio. "Creo que yo también voy a tomar una siesta."

"Todo está bien con Vegeta?"

Bulma titubeó, antes de mirar en la dirección que había tomado Vegeta. Quería decir no, pero no pudo evitar pensar en ese segundo donde había bajado su guardia con ella. Frunció pensativamente, tratando de descifrarlo y juntar las piezas. Ella era brillante, una verdadera genio, pero Vegeta era otro plano de dificultad que sólo le hacía doler la cabeza y el corazón.

"En verdad no lo sé," admitió Bulma finalmente. "Supongo que lo averiguaremos cuando regrese en dos días."

"Para qué va a regresar?" preguntó Yamcha.

"No te preocupes por eso," suspiró Bulma, saliendo de la cocina para ir a desplomarse en su habitación hasta que Trunks despertara.

Bueno, era eso, o para llorar. No por ella, sino por su pequeño niño. Su padre no quería nada con él, y sus instintos maternales le hicieron sentir un raro odio hacia Vegeta. Honestamente, por qué ese hombre no podía tragarse su orgullo por una vez y darse cuenta que su hijo lo necesitaba? Y más importantemente, por qué no podía continuar siendo un idiota, en vez de decirle que no quería lastimarla y recordarle instantáneamente por qué se había enamorado de él en primer lugar?

O mejor aún, por qué no pudo haberse quedado lejos?

Oh, ese hombre! Bulma exhaló con frustración mientras marchaba por las escaleras hacia su habitación, maldiciendo su nombre a cada paso del camino.

La realidad era mucho más complicada que las fantasías y las pesadillas.

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Continuará…

Nota de Inu: Hola a todos! Espero se encuentren muy bien y se estén cuidando en sus casitas tomando las respectivas precauciones. Me alegra mucho que les haya gustado esta historia y que la hayan disfrutado. Muchas gracias por el apoyo, por leer y comentar. Espero sigan pendientes porque esta historia tristemente ya llega a su final.

Un abrazo para todos y hasta la próxima! 3