Las pausas para el almuerzo siempre fueron difíciles para Anna en aquel trabajo suyo. Eran tan cortos y la pelirroja apenas tenía tiempo para disfrutar de sus sándwiches, y ni hablar de las barras de chocolate que se había colado con ella para trabajar todos los días. Acababa comiendo las a escondidas. Lo peor era que la sala de descanso era muy pequeña, demasiado pequeña. Solo había unas pocas sillas alrededor del interior de la habitación, una mesa y un enfriador de agua.

Anna no era claustrofóbica ni nada de eso, pero incluso ella se sentía incómoda en un lugar tan pequeño. Afortunadamente hoy, era la única en la habitación. Es decir, solían ser Oaken y ella, junto a un chico más, pero detestaba escuchar como comían ruidosamente.

Agradecía demasiado seguir en invierno, estaba segura que iba a morir si fuera verano. Oaken estaría sudando y ella tendrían que llevarse una pinza nasal para seguir viva.

Se sentía bien de haber acabado todo su almuerzo con calma, más de una vez Elsa la había regañado por regresar con un sándwich y medio. Mientras se distraía mirando su teléfono, vio aparecer una notificación en la pantalla.

Era un mensaje, uno que simplemente decía: "Hiccup Haddock está llamando".

No había escuchado el sonido de su tono de llamada, su supervisor le había dicho que lo silenciara unos días antes. Pero estaba en la tranquila sala de descanso y Hiccup probablemente solo quería conversar.

Hiccup era el mejor amigo de infancia de Anna y también de la universidad, ambos iban a los mismos grupos de estudio. Mientras Anna había estado estudiando historia, Hiccup había estado más interesado en la vida animal y los estudios respecto a ello, teniendo pequeños trabajos en veterinarias.

Caminando hacia la esquina de la habitación, Anna marcó el número y se llevó el teléfono a la oreja. Probablemente solo tenía unos minutos, pero Anna había logrado escabullirse de la barra para hablar por teléfono. No había tantas personas y las que se encontraban allí, ya tenían sus pedidos en la mesa.

La pelirroja escuchó atentamente, oyó el marcado y el zumbido del teléfono ante una voz profunda, pero amigable en el otro extremo de la línea.

– ¿Hola?

Anna sonrió.

– Hola, Hicc.

– ¡Anna! – El chico lo dijo con entusiasmo.– ¡Es bueno saber de ti también! Escuché que tienes un nuevo lugar en... ¿En qué ciudad viven Kristoff y tú ahora?

– Arendelle.– Contestó Anna.– En realidad me he mudado de la casa de Kriss ahora. Estaba un poco apretada allí durante las pocas semanas en que estuve allí.

– Oh, ¿tienes tu propio lugar ahora? Wow, Anna, estoy sorprendido.– Bromeó el chico de ojos esmeralda.– Especialmente hoy en día, los jóvenes de nuestra edad tienen la suerte de poder pagar un apartamento.

Anna rio.

– Sí, eso es cierto. En realidad estoy viviendo en esta casa de aspecto realmente antiguo en este momento. Fue sorprendente que pudiera encontrarla tan barata... Bueno, solo pagué la mitad, mis padres pagaron el resto.– Explicó.

– ¡Cierto! Creo que me lo mencionaste en un mensaje de texto.– Respondió Hiccup.– Lo siento, soy un poco olvidadizo en mi vejez.

– Oh vamos Hicc, eres solo tres años mayor que yo. No exageres.– Señaló Anna, riéndose.– Entonces... ¿Razón de tu llamada?

– En realidad... Tú me llamaste, pero no va al caso... Jack y yo iremos a tu ciudad por unos días.– Habló el castaño.– La compañía de su padre está buscando establecer una nueva oficina allí o algo así, pero pensó que deberíamos ir a ver la ciudad primero y... Pensé que querrías vernos y pasar el rato con nosotros.

La sonrisa en Anna no tardó en aparecerse en sus labios ante aquella invitación.

– ¡Me encantaría! – Exclamó Anna.– Han pasado años desde que salimos juntos... Ya sabes, cómo amigos y no como pareja, porque no era mi tipo y yo no soy el tuyo.– Balbuceo.

Escuchó la carcajada que Hiccup soltó ante sus palabras, estaba haciendo el ridículo.

– ¡Increíble! – Comentó Hiccup.– Hey ... Tal vez pueda encontrarte una novia. Quiero decir, si pude tener a Jackson, puedo emparejarte con alguien de tu tipo, ¿No?

De repente, un profundo sonrojo se deslizó en las mejillas de Anna. Si bien sabía que Hiccup tenía buenas intenciones, probablemente no era lo mejor para Anna tratar de ver a alguien, especialmente porque últimamente disfrutaba demasiado de la compañía de Elsa... Y sus labios. Es decir, no negaba la gran atracción que sentía, pero quería dar pasos pequeños con ellas, apenas se habían besado e invitado a cenar...

– Um... Hicc, tal vez no la última parte.– Se animó a decir Anna.

– ¿Por qué? – Hiccup preguntó, antes de entender el punto.– Oh, ya veo... Tienes a alguien, ¿no? ¿Cómo se llama?

Anna se sonrojó aún más.

– Bu-bueno, su nombre es Elsa y...

– ¡Genial! ¡Ella también puede venir! ¡Las veré mañana por la noche, tengan cuidado!

– Pe-pero...

Antes de que Anna pudiera decir algo más, Hiccup había colgado y el tono de marcado bajo de la línea sonaba en los oídos de la pelirroja. Esto acababa de ir de mal en peor.

¡Le había pedido a Elsa una cita y ahora debía salir con ellos también! Demonios, se había metido en un lío. Agregando el hecho de que la policía seguía buscando al sujeto que entró en su casa y se llevó parte del libro.

No lo dudó, se fue corriendo de allí. Su excusa fue sentirse mal y Oaken lo comprendió, Anna era excelente actriz cuando lo deseaba, colocando una mirada apagada y una expresión de molestia. Tomó su bolso y se despidió, corriendo lejos de la cafetería para llegar lo más pronto a casa.

La puerta del lugar se abrió y Olaf supuso que se trataba de su dueña, su cola se movía y ladró para tener su atención, pero no fue así. Anna entró corriendo con su bolso colgado y los ojos llenos de leve preocupación.

– ¡Elsa! ¡Elsa!

Elsa bajo rápidamente las escaleras en cuanto escuchó los gritos de Anna.

– Anna, ¿Que haces? ¿No deberías de estar en tu trabajo? – Preguntó la albina.– ¿Ha pasado algo?

Ruborizándose incómodamente, Anna volvió a hablar.

– Bueno... – Comenzó.– Realmente es una larga historia.

– Hay tiempo.– Murmuró Elsa, sonriendo y tratando de asegurar los temores de Anna.– Soy toda oídos.

La pelirroja respiró hondo y comenzó su historia.

– Está bien... Verás mi mejor amigo Hiccup está en la ciudad con su nueva pareja, Jackson, y me preguntaron si quería pasar el rato con ellos, lo que por supuesto dije que sí porque son mis amigos y han estado volviéndome loca desde que la última vez que salí con alguien porque he estado pasando mi tiempo últimamente contigo, mi nueva casa, la investigación respecto a tu situación y mi nuevo trabajo, el cual me gusta, pero no estudie tanto tiempo para servir café y...

Elsa puso su dedo en los labios de Anna, haciendo un gesto para que se callara. Claramente, Anna era una persona que no podía callarse cuando estaba preocupada y situaciones como esta necesitaban un claro pensamiento lógico.

– Anna, cielo, tómalo con calms.– Pidió Elsa, en un tono tranquilo, casi maternal.– ¿Cuál es exactamente el problema aquí?

La historiadora respiró hondo antes de finalmente entender el punto.

– Está bien... Así que cuando Hiccup me pidió que saliera, podría haberte mencionado...

Con los ojos muy abiertos, Elsa miró a Anna con cierto miedo y preocupación mezclada.

– ¿Qué le dijiste?

– ¡Nada, nada! ¡Lo juro! – Chilló la pelirroja alzando sus manos.– Demonios, ni siquiera tuve la oportunidad de decirle algo sobre ti aparte de tu nombre.

– Entonces, ¿Esto qué tiene que ver conmigo?

Y finalmente llegó la parte incómoda, la parte que Anna había temido mencionar durante toda la conversación.

– Bu-bueno... Él cree que estamos saliendo.– Soltó finalmente la pelirroja.– Así que Hiccup quiere que sea una cita doble, conmigo, contigo, él y Jack.

La reina se tomó un momento para respirar antes de responder con un rubor incómodo presente en sus mejillas.

– Espera, ¿Que?

Anna suspiró, antes de mirar a Elsa directamente a los ojos, quien estaba delante suyo.

– Él quiere que vengas conmigo mañana por la noche. Ahora, sé que te había prometido una cena como una cita mañana, pero Hiccup se escuchaba tan emocionado de que esté saliendo con alguien y, bueno, no quiero romper su ilusión.

– Pero... Anna, tenemos nuestra cita.– Excusó Elsa, tratando de minimizar lo inesperado de todo.

– Lo sé, lo sé.– Murmuro tomando sus manos al verlas cubrirse de escarcha.– Prometo recompensarte la cita cuanto antes, pero por favor, tienes que fingir que eres mi novia.

Un suave rubor inesperado se deslizó por las mejillas de Elsa. La palabra novia sonaba extrañamente atractiva para ella, y quería ayudar a Anna tanto como pudiera, era lo menos después de todo lo que la pelirroja había hecho por ella. Había muchas ventajas, pero parte de Elsa todavía estaba preocupada.

Pero entonces, vio la mirada casi como de cachorro en los ojos de Anna y supo, en ese momento, que tenía una sola respuesta posible.

Con un suspiro, ella se rindió.

– Muy bien... Haré esto por ti.– Suspiró.– Supongo que será divertido...

– ¿De verdad?

Pudo ver el brillo en los ojos de Anna y lo único que hizo fue besarla, sintiendo como la pelirroja la abrazaba por la cintura. Olaf se acercó y comenzó a ladrar para recibir la atención de su dueña y la nueva inquilina.

– ¿Que ocurre? – Preguntó acariciando su cabeza.

– Supongo que está celoso.

Anna levantó una ceja en cuando Elsa dijo aquello, sintiendo como la reina rodeaba su cuello con sus brazos y le sonreía.

– Supongo que tienes razón en eso.