La estrategia resultaba ser bastante ambiciosa, al menos así nos lo hizo saber Girasol, que de inmediato confío en la táctica que los mercenarios ejecutarían. En el momento en el que redacto este informe, puedo concluir que ella tuvo la astucia suficiente como para no dirigirse a estos como si fueran sus fuerzas, sino con respeto y tratando de ser una más dentro de sus filas, creo que por ello rechazó viajar en carroza y comió la misma comida que el resto.
Desconocíamos de la formación diplomática que recibió con la princesa Celestia. Ella incluso fue más lejos que los generales de Equestria, porque, en lugar de usar y desplegar una tienda de amplias dimensiones y adornada con afectos muy personales, intercambió dicha tienda, que le teníamos reservada, por una tienda cualquiera de la tropa, excusando en el hecho de ser mucho más difícil encontrarla si dormía en una tienda corriente.
Y, aunque al principio los mercenarios sospecharon de ella, con el tiempo se fueron acostumbrando y parte de la tropa parecía considerarla como parte integrante de aquella, cosa que no debería impresionar, teniendo en cuenta las repetidas ocasiones en que estas tropas habían servido junto con ejércitos por todo el continente. Salvo claro, que esta yegua era nada más y nada menos que la hija de la princesa de Equestria. Al menos así la consideraban ellos.
Y, mientras que por el día avanzábamos, trabajábamos en la construcción de las defensas y debíamos comer la misma comida que la tropa mercenaria – que sin ser la más repudiable, no dejaba de ser insípida, sobre todo porque para los habitantes del desierto los sabores dulces están por debajo de los amargos, además de su gusto por lo salado y ácido. – por las noches, Girasol necesitaba restaurar sus cascos que no estaban acostumbrados al trabajo duro ni a los caminos que transitamos, actividad que también le producía lesiones – desconocía hasta cómo llevar carga en el lomo – procedimientos que sufría maldiciendo contra la almohada y llorando, situación que nos planteó siempre la pregunta de si hubiera sido mejor sacarla de todo ese infierno desde el primer día.
Manteniendo en privado su incapacidad para seguirles el paso y tratando de esforzarse en ello, pasó cinco días. Finalmente, su cuerpo se fatigó, por lo cual informó a los condotieros de su estado de salud, y, que descansaría por un día o dos para después reanudar su labor, lamentando su falta de entereza ante un estilo de vida tan exigente con el cuerpo.
Debo subrayar de forma anecdótica, que los mercenarios de Argia tuvieron una fuerte influencia de una costumbre propia del Imperio de Cristal, la hora del té, cosa que ellos realizaban antes del anochecer, a la luz de las fogatas y mientras ponían los calderos de sopa a hervir.
Afortunadamente su costumbre del té no difería mucho de la presente en el Imperio de Cristal, en especial porque esa era la única comida donde primaban cosas dulces, masas horneadas y cosas que tanto Girasol como nosotros agradecimos.
La noche de aquel día, varios soldados se aproximaron hasta la tienda e invitaron a "hija de la princesa" a tomar el té con ellos. Sorprende lo bien que esta costumbre se había arraigado en su día a día, no recuerdo un solo día donde no tomaran el té. A estas horas solían conversar con mayor frecuencia.
Por supuesto, el té que ellos tomaban se hacía con base en la raíz de mango del desierto o con su cáscara secada con azúcar y limón. Dicho compuesto tiene un sabor bastante fuerte, seguido de un efecto antibiótico, analgésico e incluso agudiza los sentidos, a diferencia del alcohol, la bebida resultante se vuelve adictiva a los pocos días, sobre todo cuando el cuerpo sufre de desgaste constante.
Por sus efectos, tanto Girasol como nosotros no tardamos en adquirir el gusto por esta substancia, aun cuando su sabor era bastante fuerte y daba la impresión de quemar la lengua, incluso cuando la tomabas fría.
Durante aquella noche, nos dimos cuenta de que los esfuerzos de Girasol habían brindado frutos, no solo por pasar la situación igual que los mercenarios, sino porque también fungía como una hechicera de soporte a la hora del combate y porque había salvado la vida de varios de ellos. Evidentemente, esto la llevó a ganarse cierta simpatía y gratitud por parte de pocos y también pasó el condotiero 'Azim, tomando el té junto a la tropa y entre todos contaron la batalla que habían librado para reinstaurar un reinado del sur de una invasión que llegó de tierras todavía más al sur, más allá de los límites del mar seguro.
Pero, en medio del relato en el que participaban tanto mercenarios como el minotauro condotiero, llegaron las primeras señales de alerta, la primera fue el grito de alarma de las torres de vigilancia del norte y del este, la segunda cuando 'Azim observó tanto a Horing Van Die Wolke como a Azjub salir a llamar a sus tropas con sus armaduras adornadas con oro y gemas. Esa era la señal segura de que se acercaba el combate, por lo cual, él también se dispuso a ir por equipamiento y lanzó el llamado a su ejército.
Cada condotiero tenía llamado de armas distinto, 'Azim usaba un cuerno de toro, Horing Van Die Wolke elevaba su báculo y se creaba una luna falsa en lo alto del cielo, Azjub lanzaba un aullido que recorría todos los rincones, lo mismo en el caso de la grifo Malak Almawt, que emitía un chillido agudo y de inmediato las tropas aéreas salían a su encuentro; Qalb Maksur, la condotiera féneca, daba un chillido apenas audible, pero, para nuestro asombro, su ejército de fénecos salía a los pocos segundos; Brown Sparrow utilizaba una flauta.
En esas circunstancias, Girasol se levantó y llamó a Horing Van Die Wolke, trataron un tema de forma veloz y entonces esta llamó a Azjub, quien extrañado escuchó especificaciones por parte de esta y aunque replicó a lo que esta dijo, miró con reprobación a Girasol, pero terminó haciéndole un gesto de aprobación.
En menos de dos minutos, las tropas ya habían formado en distintos sectores para defender el fuerte, mientras que un contingente de al menos doscientos integrantes se acercó con una carreta en la que improvisaron una especie de cama donde introdujeron a Girasol, quien nos explicó que ni loca se quedaría en una situación semejante. Que prefería huir y ponerse a salvo, y que la tarea de morir luchando era de los mercenarios, no suya.
Aquello rompió todos los lazos que había creado y los mercenarios destinados a defenderla fueron obligados por su condotiero, al cabo de diez minutos, Girasol era transportada con la fuerza de un minotauro, mientras que unidades aéreas y terrestres la seguían de cerca, salió con rumbo al este, dirigiéndose a la ciénaga de los lamentos. La seguimos de cerca y dudamos de la seguridad que brindarían los mercenarios. Por mi parte, usaría los pocos artefactos que nos quedaban a la menor señal de que estos pretendiesen traicionarnos.
Menos mal que Azjub dispuso a su primer oficial para llevar a cabo la tarea. Parecía un chacal estricto y disciplinado.
Salimos del fuerte a los quince minutos. Hasta ese momento apreciamos lo intimidantes que podían ser los changeling en la noche, porque solo entonces dieron señales evidentes de su presencia, entre estas, un siseo constante y bufidos que salían de la nada, provenían de todas partes y los mercenarios que nos acompañaban, incluso siendo veteranos, comenzaban a perder la calma y mantenían sus cinco sentidos alerta.
Salimos en completa obscuridad, sin siquiera encender una antorcha y confiando en la vista nocturna que los chacales tenían de forma natural. Estábamos a cien metros cuando oímos una explosión en una de las torres de vigilancia y pronto el sonido de varios gritos que trataban de intimidar a los enemigos, los bufidos incontables y el sonido de las espadas chocando con las duras corazas de los insectos.
La ciénaga de los lamentos estaba a media hora, estábamos alejándonos cada vez más, hasta que la fortaleza alrededor de la ciudad comenzaba a tener muros que caían y las llamas comenzaban a consumir la madera. Girasol viajaba oculta debajo de una manta y con varios sacos de grano aledaños, todo para dar la impresión de que solo éramos un pequeño destacamento de aprovisionamiento que de casualidad no estaba en el fuerte.
Había una pequeña colina antes de pasar a un camino de piedra que dirigía a la ciénaga, al bajar ascender por esta, el sonido de los siseos se hizo evidente y pronto los mercenarios se pusieron en formación de defensa, el primer oficial de Azjub tomó su khopesh y se posicionó al lado de la carreta.
El movimiento de las sombras a la luz de la luna delató varias posiciones que los changeling habían ocupado, ya habían bloqueado el camino de regreso al fuerte y la vía más accesible para dirigirse a la ciénaga.
La situación era bastante desventajosa. A la menor oportunidad aquellos mercenarios entregarían a nuestro objetivo, eso era seguro, Tulip se aproximó y de inmediato me dijo que era el momento preciso para extraerla con el mapa astral que resguardamos desde la caída del fuerte poni. Con una mirada Raindrops y Hammer me comunicaron un parecer semejante.
Era más que seguro que aquellos mercenarios caerían, así que no suponía un peligro extraerla, aunque después la agencia tuviera que borrar la memoria de Girasol. Sopesando todo esto, era la salida más racional que se nos ocurrió. Tulip, nuestro especialista en artefactos, ya estaba a punto de ejecutar la extracción.
Pero el primer oficial se me acercó y me dijo que saliera huyendo, que un grupo de mercenarios nos abriría espacio para poder escapar hacia la ciénaga. Alegando que muchos otros de los suyos habían muerto defendiendo a cerdos y a cosas más vulgares como un tesoro, frente a eso, era mejor morir defendiendo a una princesa, que eso sí era motivo para que sus allegados contaran sus historias a los más jóvenes y también que la princesa tampoco los olvidaría.
Con ello, el mercenario dio la orden y tanto el minotauro que acarraba la carreta como un grupo de mercenarios se adelantaron. Girasol exigió el nombre de aquel primer oficial con un grito y éste le respondió Woestyn Doring.
Los changeling atacaron en ese mismo instante, los mercenarios más fuertes contuvieron la primera arremetida por estos gracias al uso de escudos y sus cuerpos robustos, no tardaron en contraatacar los más ágiles, luchaban de forma extraordinaria. Pero pronto desaparecieron de mi campo de visión.
Raindrops se subió a la carreta y usando su magia inutilizó a dos changeling que nos venían siguiendo de cerca. Tres mercenarios grifos nos siguieron de cerca por aire e interceptaron a changeling que se aparecieron de la nada. Sabía que, llegando a la ciénaga, Tulip tendría que usar el mapa astral.
Mas, un changeling tomo a Hammer por sorpresa y no tardaron en aproximarse a él otros tantos, lograron hacerle caer y se arremolinaron sobre él, de la misma forma que las cucarachas a un pedazo de comida en el piso.
Uno de los grifos apartó a unos cuantos changeling y, con ayuda de un minotauro que usó sus puños para apartar a los insectos, sacó volando a Hammer para tratar de traerlo hacia nosotros, pero las mordidas eran profundas y al hacerlo, incluso con la luz tenue de la luna, pudimos ver la cantidad de heridas que tenía encima, se hizo soltar y aterrizó en tierra, para volver galopar en dirección al grupo de mercenarios que habíamos dejado atrás, el grifo le acompañó y el minotauro corrió en nuestra dirección.
Seguimos adelante, pero en un momento dado, una rueda tuvo un impacto severo en una piedra y se rompió, enviando a Girasol y a Raindrops al suelo, mientras que Tulip divisó que un changeling tomaba a Girasol del suelo y trataba de elevarla, no tardó en taclearle y, saliendo de nuestro campo de visión, pues fue a parar a unos matorrales, una gran cantidad de changelings se asomaron para ir sobre él, momento en el que varias cebras comenzaron a dispersarse y, por ello, sufrir el ataque inmediato de los changeling.
Teníamos cuatro minotauros, una grifo que se había reincorporado al grupo y a cinco chacales. Era evidente que los changeling, si bien fueron poco numerosos al principio, fueron creciendo conforme pasaba el tiempo, la información había viajado demasiado rápido entre sus líneas.
De un momento a otro, superados por número y debido a que Tulip no estaba en condiciones de usar el mapa astral y, viendo que también poseía dicho mapa, Raindrops tomó la decisión de rodear a la princesa con sus patas mientras esta yacía echada, yo me le acerque y el gesto fue imitado por el resto de los mercenarios, cada uno diciendo su nombre para que la princesa no nos olvidara en caso de que se salvara.
El ataque fue aplastante, decenas de changeling se posaron y atacaron directamente a los minotauros, transformándose en osos, adquiriendo colmillos que les clavaron, mordiéndoles, rodeándoles y batiéndolos, la grifo cayó a tierra mucho antes de que los chacales fueran víctimas de los ataques en masa de estos. No tardaron en llegar hasta mí, y por supuesto, aunque Raindrops lanzó rayos de energía de forma salvaje, terminó siendo aislada cuando la tomaron de los cacos traseros y la levantaron en el aire.
Pero, para sorpresa de mí y de un chacal que tenía cerca, un escudo de energía del color de los ojos de Girasol nos rodeó a todos, separándonos de los changeling que fueron empujados. Girasol estaba agotada, y creo que todos éramos conscientes de esto solo retrasaba el final por unos segundos. Quienes estuvimos dentro del rango del escudo tomamos valor, nos incorporamos y los que tenían armas, las tomaron.
Pero entonces Girasol habló en voz alta, alegando que era una pena no conocer al oponente con el que se había enfrentado.
Momento en el que un changeling, imitando la forma e imagen de la que todos consideraban ya como princesa se mostró a pocos pasos del escudo, momento en el que afirmó, con una voz también muy aproximada, que ella jamás fue un reto, que solo era una potranca con miedo que había entrado a ligas mayores y que pronto también su madre sería degollada…
En ese momento Girasol gritó con todas sus fuerzas que ese changeling era el objetivo, el escudo se disolvió y velozmente, un saco de un polvo picante liberó todo su contenido sobre dicho changeling. Por supuesto, los insectos no tardaron en atacarnos, los minotauros usaron sus escudos para evitar el asedio aéreo, mientras que los chacales dieron estocadas precisas a cuantos changeling pudieron, mis coces fueron eficaces para romper un hocico, mientras que Raindrops siguió utilizando rayos hasta llegar a la extenuación y finalmente caer.
Nuevamente nos rodeaban, incluso parecían estar posados sobre los escudos de los minotauros y caminar sobre ellos, buscando algún rincón por el cual ingresar. Pude ver claramente que los colmillos de varios de estos ya atravesaban las patas de Girasol y que, con verdadera rabia, uno de estos trataba de desmenuzar el lomo de Raindrops, traté de acercarme, pero dos changeling me tomaron por las patas delanteras y comenzaron a elevarme.
La última defensa cayó, y con ella, observé claramente a nuestro objetivo siendo rodeado por decenas de insectos, perdiéndose entre la multitud.
Por supuesto, ellos no perdieron tiempo y separaron a Girasol de nosotros, uno de ellos la levantaba en el aire cuando una cuchilla del tamaño de una cola atravesó las placas de su pecho, y a esta le siguieron otras tantas que atravesaron al resto de los insectos cercanos, librándonos del ataque despiadado que estos efectuaban.
Allí fue que se nos apareció Qalb Maksur, que no tardó en dar unos leves chillidos. Alrededor de nosotros, varias sombras de tamaño inferior incluso al de un poni se movieron entre la maleza y comenzaron a arrojar aquellas cuchillas que se agrandaban a medida que viajaban por el aire.
Los changeling, tomados por sorpresa, tardaron en reaccionar y para cuando se dispusieron a abalanzarse desde el aire contra los fénecos, fueron interceptados en medio camino por grifos, dragones y otros mercenarios de las fuerzas aéreas de Malak Almawt que también se hizo presente en escena.
Conjurando una potente chispa de luz, uno de los hechiceros hizo visible el campo y también mostró que la batalla había escalado a medida que nos alejábamos del fuerte. Las fuerzas enviadas al bosque habían salido inmediatamente a cubrirnos y cazar a los changeling incautos.
Sin esperar más tiempo, la condotiera féneca subió al lomo de la condotiera grifo de un salto de más de metro y medio y se dirigieron hacia una sombra que ascendía al cielo seguida de otras tantas que luchaban con las fuerzas aéreas de Malak Almawt.
Pudimos ver su avance silencioso y veloz en trayecto recto, hasta el momento en el que, con una coordinación asombrosa, Qalb Maksur, usando su cuchilla mágica como proyectil, atravesó a una sombra entre la multitud, misma que cayó a tierra. Hecho que causó que todos los changeling que todavía estaban combatían se dispersaran y huyeran de forma abrupta, muchos de ellos fueron masacrados antes de salir del rango de visión de los grifos.
Entre la multitud de heridos que se convertían en cadáveres, gracias a las lanzas de la infantería pesada de 'Azim, que nos rodaban, Girasol se levantó y, cojeando a causa de las múltiples heridas sufridas, avanzó iluminando con debilidad su camino con su cuerno frente a varios de los mercenarios que se quedaban parados observándola en su andar.
Continuó caminando hasta encontrarse con el par de condotieras, viendo que Malak sostenía con sus garras a un changeling que tenía un color de tórax diferenciado del resto, teniendo un tono más escarlata que se difuminaba a un violeta en los extremos. Le sostenía firmemente y, al percatarse de la presencia de Girasol, le enseñó el cuerpo de aquel changeling como si fuera un trofeo.
Lo único que Girasol pudo decir antes de caer desmayada fue que no lo ejecutaran hasta que ella diera la orden, en plena caída emitió un "gracias". Muchos quedamos atónitos ante lo ocurrido, incluso los mercenarios parecían impresionados ante la fuerza que la hija de la princesa Celestia estaba realizando.
Al conjunto de tropas que nos rodeaba se incorporó Woestyn Doring, el chacal tomó a nuestro objetivo en sus brazos y comenzó a caminar en dirección al fuerte. Le seguimos de cerca inmediatamente, pude observar que Malak revisaba el cuerpo de aquel líder changeling y declaraba ante Qalb Maksur que los changeling no se desangraban si no se retiraba el arma que perforaba su exoesqueleto, por lo cual amarrarían fuertemente al insecto a un tronco que encontraron cerca y fue transportado entre dos minotauros al fuerte.
Al día siguiente se revelaría todo lo que había pasado en realidad.
