17 una entrega especial

*Este capitulo está basado en la encuesta realizada en el capitulo anterior, ganando Ciel seme, ahora si a leer*

Ciel estaba enojado y avergonzado en el despacho, todo este asunto del amor le resultaba algo tedioso por momentos pero no negaba que era una hermosa sensación también, sentirse amado y deseado le complacía en gran manera. Además aunque quisiera negarlo estaba perdidamente enamorado de ese idiota y pervertido demonio que figuraba como mayordomo. Pensando en eso, se sumaba el hecho que sus sirvientes ya estaban al tanto de su relación amorosa y la estúpida petición de Sebastian, a su mente venía el semblante algo inocente de su demonio al pedirle aquello algo vergonzoso. Como saber si era una broma de este o si lo decía en serio, agachó la mirada directo a su propia entrepierna y la tocaba con un bufido molesto.

-Es muy pequeña... Todavía -Apenado murmuraba al tocarla como podría cumplir la alocada petición de su mayordomo entonces disimuló lo que hacía al ver entrar en quien pensaba.

-Joven amo... Le traje un trozo de pastel de chocolate y algo de té. -Eran las galantes palabras de este al entrar con una charola en su carrito, notando como su pequeño lo ignoraba de todas formas se le acercaba.

-No quiero nada... estoy enojado contigo -Replicaba el jovencito con molestia y se negaba a comer mientras hacia una especie de puchero resentido.

-¿Y qué culpa tiene el postre de tu enojo?- Se le burlaba un poco su demonio al ver su actitud infantil en tul murmullo le dijo acompañado de un chasquido de lengua- Eres un pesado.

-Pero no entiendo tu enojo... Yo no tuve la culpa de que me besaras y Finny nos viera-Hablaba Sebastian con una sonrisa de fingida inocencia.

-Es tu culpa... Por provocarme- Le acusaba el joven mientras le miraba de reojo algo apenado por su media cursi justificación.

-Eso es un halago viniendo de ti...- Coqueto se le acercaba con prisa el mayor, arrodillándose lo abrazaba por la cintura estando este sentado, sentía su rostro cercano al suyo notando ese adorable puchero lo besaba, Ciel sonrojado correspondía ese beso de reconciliación porque debía admitir que el pequeño inconveniente era su culpa, pero como no lo admitiría en palabras lo admitía en ese beso, ya pensarían después como resolver el asunto con los sirvientes.

Ya por la noche la pareja estaba descansando en la cama sentados al respaldo cada cual en su lado, Sebastian revisaba unos papeles al terminar miraba enamorado a su joven amante que leía atento su libro.

-Eres tan lindo cuando lees en la cama- Se le acercaba el demonio besando su cuello para distraerlo y que le prestara atención, ya el jovencito intuía sus intenciones haciéndose el difícil pretendía ignorar sus tácticas de seducción y seguía leyendo.

-Cuando quieres hacerme el amor... soy lindo haciendo cualquier cosa- Le susurraba coqueto el jovencito cerrando su libro caía bajo los encantos de su de demonio que emocionado quitaba su pijama.

-Siempre eres lindo...- Le susurraba sobre los labios amoroso y su mirada destellaba en lujuria, Ciel no podía resistirse a él y sonrojado se dejaba desnudar.

-Deberíamos tener más cuidado con lo nuestro, que los sirvientes estén enterados no me gusta nada- Hablaba el joven con una sonrisa y enredaba sus brazos en su cuello muy cariñoso. -Ellos no dirán nada si te ven feliz y... ¿quien te hace feliz?- le cuestionaba mientras sentía como su pequeño le quitaba la camisa.

-¿Lizzy mi prometida?- Le respondía coqueto con una sonrisa divertida y le robaba un pequeño beso.

-Gracioso- Con fingida molestia le decía y lo halaba para recostarlo en la cama en medio de cosquillas, la sonrisa forzada del joven deleitaba al demonio y en esa noche lo tomaba, minutos después los dos agitados se separaban en medio de un asfixiante beso.

-Como... siempre... maravilloso- Con la respiración entre cortada le hablaba el demonio sintiendo todavía estremecer su cuerpo por el extasis del momento y salía de su interior con cuidado.

-Tu tampoco estuviste mal- Con burla le respondía mientras se acomodaba en su regazo sintiendo vibrar su cuerpo de placer todavía, sonrojado besaba su pecho muy cariñoso. Sebastian embelesado lo miraba como lo consentía y dulcemente acariciaba su cabello, en un susurro se atrevió a recordarle algo. -Has pensado en lo que te pedí...-

-La verdad no... Es una tontería- Era la respuesta avergonzada del joven al recordar la propuesta de su amante en la mañana.

-Te preocupa el tamaño... ¿No? He notado que esta noche has mirado mucho mi miembro.-Enternecido ante su gesto le miraba, y traviesamente a la vez le hablaba.

-Yo no he mirado nada- Le refutó molesto y apenado el pequeño, quien esquivaba su mirada.

-Tu puedes complacerme si lo deseas.-Insinuaba el demonio apretando la entrepierna de Ciel que sonrojado le apartaba la mano, porque sentía que se le burlaba.

-Quiero tu virginidad de esa forma -Excitándose le hablaba el demonio apretándosela más fuerte y lo besaba apasionado.

-Y si esperamos a que yo crezca un poco- Le sugería nervioso Ciel no es que no quisiera complacerlo, el quería cumplir cada capricho de su amado pero esta petición lo incomodaba, lo ponía inseguro. Sabía lo que hacía falta para llegar el placer máximo, Sebastian le provocaba esto cuando su miembro bien proporcionado llegaba hasta lo profundo de su ser, el no sería capaz de hacerlo.

-La quiero ahora...- Encaprichado seguía apretándola sintiendo como se ponía erecta.

-No no no... Ahora no- Le refutaba ya enojado no le gustaba como se tornaba la situación así trató de apartarse.

-Te estás burlando... La mía no es ni la mitad de la tuya. ¿Cómo podría satisfacerte?-Murmuró el joven admitiendo estas penosas palabras y con fuerza lo empujaba, mirándole con odio le lanzaba una bofetada.

-!Déjame no quiero hacer nada...!- Le reclamaba muy enojado y se levantaba de la cama. -¡Que seas mi amante no te da el derecho de tratarme así... Y si sigues molestando con eso no dormiremos juntos nunca más!- Le alzaba la voz con enojo a manera de sentencia y se iba para el baño.

-Está bien...- Con un aire resentido hablaba el demonio vistiéndose se levantaba también y se dirigía a la puerta. -Hasta mañana- Se despedía este con molestia mientras salía de la habitación dejando sorprendido a su pequeño.

-¡Como quieras!- Igual molesto le gritaba y lo veía irse, encerrándose en el baño se aseaba y se vestía. Al salir minutos después se disponía a dormir solo, recostándose en la cama miraba como al vacío, pero no podía conciliar el sueño. Estar en esta relación lo había madurado un poco en este aspecto porque ahora no pensaba solo en si mismo, sus pensamientos y emociones ahora eran compartidos con el idiota que se fue enojado. ¿Tenía razón Sebastian para enojarse? Pero su actitud caprichosa le molestaba, no entendía porque se comportaba de este forma, estaba siendo tan... tan... Ciel... ¿Acaso se le estaban pegando sus malas mañas? Sus actitudes medias caprichosas e infantiles le recordaban a sí mismo.

-Tonto Ciel...- Murmuraba el demonio cuando en su cama estaba recostado, de alguna forma se sentía resentido pero a la vez apenado porque se sentía como un niño caprichoso. Tal vez no era la forma de tratarlo cuando se mostraba tan inseguro con su cuerpo, era un adolescente en desarrollo, no entendía de esto pero ya empezaba a sentirse mal y a arrepentirse por su infantil actitud. Solo Ciel podía provocar y descubrir en él nuevas sensaciones, se sentía tan humano, tan irracional, tan egoísta, tan patético, tan enamorado. Ala mañana siguiente Sebastian arrepentido lo despertaba.

-Déjame... Quiero seguir durmiendo-Malhumorado el pequeño decía mientras se acurrucaba más entre las sabanas, casi ni había dormido eso le ponía de peor humor.

-Perdóname cariño... Mi actitud de anoche fue incorrecta.- Ciel escuchaba la disculpa de su demonio con ese aire arrepentido que parecía sincero, pero el orgullo le vencía y no le hacía caso.

-Déjame solo... es una orden. -En un murmullo le ordenaba y se disponía a seguir durmiendo aun cuando tenía asuntos pendientes, el mayor para no complicar más el asunto esperaría que se le pasara el enojo y el berrinche dejándole el desayuno a un lado en un suspiro se retiraba. Ya era casi medio día Sebastian se arriesgó a ir a despertarlo y así se dispuso a hacerlo, llegando a la cama vio que este no estaba.

-Prepara el baño en silencio- Le ordenaba el joven cuando vio a su amante entrar al baño mientras lo buscaba, supuestamente él se bañaría solo pero vio que eso de calentar el agua estaba difícil hacerlo sin ayuda de su hábil mayordomo. Así la pareja resentida de forma mutua no se habló mientras le preparaban el agua caliente, pocos minutos después ya estaba lista.

-Vete... Puedo bañarme solo ahora si- le aclaraba el jovencito con seriedad y se metía a la tina, el otro aún más se resentía por este trato, algo justificado, pero ¿Qué más quería ya había pedido perdón? Pensaba el demonio con tristeza.

-¿Sabes? Nuestra relación es solo constantes discusiones, no deberíamos seguir con esto.-Eran la palabras de Ciel mientras se enjuagaba como dando inicio a la conversación.

-No digas eso, sino fuera así nos aburriríamos uno del otro.- Le respondía con una pequeña sonrisa Sebastian al notar esta iniciativa y se le acercaba al pie de la tina arrodillado. -Te amo... te amo Ciel... Soy un demonio que nunca se ha enamorado y... - le susurraba al oído muy sincero mientras lo abrazaba en ese posición.

-Yo tampoco me había enamorado y no me ando comportando como idiota por eso- lo regañaba sonrojado el jovencito ante esas palabras y lo miraba de reojo con fingida molestia.

-¿Me amas? - Cuestionaba el mayor a su oído al ver como su pequeño cedía a sus caricias, este negó con la cabeza, aún más sonrojado gesto adorable ante los ojos demoniacos del otro que se embelesaba. ¿Qué forma más extraña de confesar sus sentimientos de amor? Se cuestionaba para sí porque aunque negara con un movimiento su amor sus ojos, su rubor lo delataba. Nadie más conocía esos gestos de Ciel Phantomhive solo él, unieron sutilmente sus labios en un tierno beso, otro beso de reconciliación que sellaba su algo problemático amor.

-Quiero complacerte pero no me pidas más de lo que puedo ofrecer- Eran las dulces palabras de Ciel con ese aire tímido tan propio de él, su demonio lo entendió, en el amor nada debe forzarse, todo debe dejar que fluyera para el bienestar de ambos, aun así se sentía algo triste por no cumplir su capricho.

-Quiero hacerlo... Tu siempre cumples mis caprichos ¿y yo no puedo cumplir uno tuyo?- Terminaba de decir al notar esa carita de tristeza, aunque le apenaba el solo pensar lo que haría, al demonio se le iluminó la mirada, pero dudaba si era correcto o no.

-Pero termina de bañarme y lo hacemos...-ordenaba apenado, el demonio con prisa obedecía. -Pero no esperes mucho de mí... Con esta cosita tan chiquita... Estás advertido y donde te burles juro Sebastian Michaelis que nunca te dejaré tocarme-

Hablaba el menor entre apenado y serio las últimas palabras fueron una sentencia seria.

-Yo nunca me burlaría... ¿Por quién me tomas? - Cuestionaba animado su demonio y lo terminaba de secar mientras le regalaba una mirada y sonrisa coqueta.

-Tú te burlas de todo... por eso lo digo- Con una sonrisa igual coqueta le hablaba, entendía que no solo era cuestión de ponerse erecto y embestirlo, era la actitud también, esa de poseerlo como propiedad suya debía poseerlo como propiedad suya debía intentarlo. Lo tomaba de la corbata y lo besaba de forma sorpresiva.

-Lo haremos aquí- Le advertía sensualmente sobre los labios entre besos, lentamente lo hacía recostarse en el frío y algo húmedo piso del baño, Sebastian se dejaba seducir era raro que el controlador Ciel tomara las riendas de estas actividades, o si ocasionalmente se ponía intenso le duraba poco porque luego a él le tocaba someterlo, pero ahora solo se dejaría llevar por sus encantos seductores y vaya que lo estaba provocando, esa intensa mirada de quererlo devorar funcionaba.

-¿En el piso del baño? No es muy romántico para mi primera vez...- Murmuraba con una pequeña sonrisa burlona el demonio mientras se quitaba la ropa ayudando a su pequeño que lo desnudaba quien al escucharlo sonrió y colocándose entre sus piernas le regalaba una bofetada dejando roja su mejilla por las tonterías que decía, ¿Primera vez? Si la noche pasada un clon se sació de ese trasero pensaba travieso Ciel sobre el casi desnudo cuerpo de su demonio, sus pieles rozaban con firmeza y sensualidad.

Sebastian hacia un gesto adorable si su pequeño amante trataba de imitarlo el haría lo mismo, sonrojándose le miraba tierno dejándose seducir, verlo así a Ciel le provocaba algo de vergüenza, pero no saldría de su rol así empezó a restregarse con fuerza a él, sus miembros rozaban mientras sus labios se encontraban para regalarse un apasionado beso en medio de jadeos. El demonio notaba los nervios de su pequeño al titubear en lo que haría, si besar su pecho, su cuello, pero no lo dejaba notar, era uno de los muchos detalles que amaba de este pequeño humano, su perseverancia, el no dejarse vencer, esa obstinación en los buenos y malos actos era simplemente encantador, enamorado le rogaba por un beso, el jovencito se lo regalaba al ver como lo miraba tan amoroso.

Ciel seguía en su labor de dominante esa tarde, en ese frío piso de baño bajando su rostro lamia su pecho, besando sus pezones a la vez que se turnaba de succionarlos y pellizcarlos, el demonio jadeaba por la fuerza en que tocaba esta área sensible de su cuerpo, pronto el jovencito sintió como su entrepierna se empezaba a endurecer.

-Al parecer alguien ya se emocionó- Le decía el demonio con una tierna y algo burlona sonrisa.

-¿Qué dije de las burlas?- Le regañaba este con mala cara, solo sintió como el demonio lo abrazó tiernamente y le susurraba al oído lo feliz que era al tenerlo así provocando que el joven escondiera su rostro en su pecho a causa del bochorno.

-Eh no te dije eso para que te pusieras sumiso -Le susurraba al ver lo tímido que se puso, el joven le miró con enfado y empezó a restregarse de nuevo con fuerza.

-No me subestimes Michaelis- Le desafiaba el pequeño y besaba sus labios con fiereza, sintiendo como su rival ahora, el miembro de Sebastian se erguía y rozaba con el suyo- Yo estoy listo ¿y tú?

Le cuestionaba este pícaramente acomodándose en el suelo se sentaba en el espacio entre sus piernas abiertas.

-¿Debería usar un dedo o la lengua para ver si estás listo? - perverso y con fingida inocencia decía el jovencito al levantar su cadera un poco, el demonio al escucharle hablar así se excitó en gran manera y emocionado le sugirió la lengua. Ciel se relamía los labios provocativamente, agachándose un poco acercaba su lengua a su entrada que parecía latir.

-Así es como se ve- Murmuraba travieso el menor y empezó a lamerla, sintiendo lo cálido que estaba se sonrojó mucho, era la primera que su lengua tocaba esta parte de su amado que algo sonrojado jadeaba, siguió lamiendo a la vez que empezaba a introducirla, el más que nadie sabía lo bien que se sentía una lengua húmeda rozar tu interior en ese sensual movimiento seguía sintiendo como su cabello rozaba con los genitales de este.

-Ahora los dedos...- Le sugería perverso al sacar la lengua de su interior ya dejándola bien humedecida, introdujo primero un dedo que entró con facilidad, luego dos y sintió como su cavidad anal los atrapaba de forma tan sucia que hizo jadear a ambos. -Estás listo al parecer-

Dijo al sacar los dedos y se disponía a prepararse el, tomando su miembro erecto lo estimulaba fuerte para que se endureciera lo más posible, su tamaño no sobrepasaba tal vez los doce centímetros pero podía bastar, o eso pensaba.

-Ngh..- Jadeaba de placer el demonio, aun no era embestido no le hacía nada todavía pero ya sentía correrse por la expresión provocativa de su pequeño.

-Estoy listo... ¿Y tu? Espero te guste- le hablaba excitado y se prestaba a embestirlo.

El pequeño conde estaba algo ansioso pero lo disimulaba, tomando su erección la empezó a introducir en esa entrada que palpitaba emocionada al sentirlo cerca, el demonio gemía al sentir la intromisión de su amado que estaba tan duro, este jadeó igual con fuerza también al sentir esa calidez que lo atrapaba. -Sebastian... Se siente bien...-Jadeaba Ciel con dificultad al hablar, introduciéndola casi toda empezaba a sudar un poco, ya sabía lo que debía hacer, empezó a moverse en forma de circulo dentro de él, entre los jadeos de ambos que sonrojados se miraban.

-Ciel... mi amor- Gemía el demonio sintiendo como rozaban su interior, el jovencito al escuchar ese "mi amor" se sonrojó un poco más y emocionándose empezó a dar estocadas que satisfacían a ambos con el pasar de los minutos. Entre embelesado y excitado el sensual demonio sometido veía a su pequeño amante como se esmeraba en su accionar, eso le parecía tan adorable, tan devoto, tan amoroso.

-Sebas...tian... me corro, lo siento- le decía el jovencito muy apenado, por creer que ya era algo rápido su acción amorosa.

-Córrete ya-Le decía excitado el demonio sintiendo como algo cálido lo bañaba por dentro mientras su pequeño se estremecía entre sus piernas, por la sensualidad de todo también emanaba de su esencia bañando al joven de forma abundante. Saliendo de su interior por la vergüenza que sentía al darse cuenta de lo que había hecho, se recostaba sobre el con prisa y se refugiaba en un apasionado beso.

-¿Y?- Cuestionaba apenado el jovencito esperando que su demonio le dijera como estuvo su desempeño, su travieso amante le miró muy amoroso y se prestaba a responder

-Eres pequeño pero bien fogoso ¿Podemos hacerlo de nuevo? Me pongo como perrito ahora- fue su respuesta llena de picardía sobre los labios de su pequeño, que le temblaba la ceja de molestia por lo que escuchaba dándole una bofetada le miraba mal pues no era esa la respuesta que esperaba, y nuevamente empezaban a discutir en esa especial velada.

muchas gracias por leer esta historia, este es un capitulo transcrito de capturas, cualquier error pido disculpas 3