Aclaraciones: Mo Dao Zu Shi no me pertenece.
Esta historia está ambientada en el universo de la novela.
Lamento el retraso.
— Capítulo 16 —
Relato de siete años
La presión que Lan HuiYing sintió en el pecho cuando la pequeña esfera de luz le atravesó, fue suficiente para arrastrar su alma hasta los últimos recuerdos del cultivador. Parpadeó un par de veces en un intento por controlar los mareos que se experimentaban al iniciar el ritual, y se sorprendió al estar de pie frente al muelle. Escuchaba no muy a lo lejos lo que parecía las órdenes de los encargados de la expedición a la villa. Observó sus manos y las notó diferentes. Su percepción visual incluso había cambiado; miraba todo desde una mayor altura y se sentía un poco más pesado.
Alguien tocó su hombro y volteó.
—No te quedes atrás, ZiXiang, vamos.
Lan HuiYing prestó atención al nombre del cultivador que había poseído su cuerpo y continuó observando mientras este seguía al grupo de cultivadores por el camino empedrado. Cruzaron el bosque y finalmente llegaron a la villa. En la entrada, el viejo pailou de piedra estaba cubierto con talismanes de protección.
Algunos cultivadores del grupo en el que iba ZiXiang murmuraban atemorizados; parecían conocer los rumores de la villa, y con solo quince años, no poseían la experiencia necesaria para enfrentar lo que aparentemente residía en el lugar.
—¿Por qué enviarían a estos estudiantes? —se cuestionó Lan HuiYing al verles atemorizados y renuentes a seguir avanzando.
El líder del grupo hizo una seña con la mano y cruzaron el pailou. Rápidamente se desplegaron y registraron el lugar. Al parecer buscaban algo y Lan HuiYing así lo sintió cuando le ordenaron a ZiXiang ir al cementerio junto con otros dos jóvenes cultivadores.
—No entiendo para qué hacemos esto si el lugar ya fue sellado por nuestro líder de secta. —Uno de los compañeros se quejó. —Solo venimos a perder el tiempo. —Pateó el tronco de un viejo árbol y enfundó su espada, asumiendo que no la iba a necesitar.
—Nuestro líder ahora quiere que limpiemos la villa —explicó otro compañero—. Debemos hacerlo habitable, y nuestro deber como cultivadores es purgar el mal.
El joven resopló resignado y comenzó a revisar las tumbas. Simplemente no podía oponerse a las órdenes del líder de la secta. Lan HuiYing en tanto notó en ZiXiang su reservada participación e interacción con sus dos compañeros. De cuando en cuando intercambiaba un par de palabras con ellos pero no parecía muy a gusto. Quizá era el temor que provocaba el lugar o simplemente no le interesaba abrir la boca.
Luego de unos minutos de una exhaustiva inspección en los terrenos del cementerio decidieron volver con el grupo, pero el siniestro sonido de una flauta rompiendo el silencio de la villa los paralizó. No alcanzaron a reaccionar, tampoco a correr; la energía resentida del cementerio y de los cadáveres causados por la guerra había despertado.
—¡Formación! —ordenó el líder del grupo—. ¡Formación!
No hizo falta adivinar quién estaba detrás del repentino ataque; el responsable se mostró escoltado por una horda de cadáveres feroces con deteriorados pero inconfundibles atuendos de la secta QishanWen. Lan HuiYing experimentó en ese instante el temor de ZiXiang como una punzada en la cabeza; él en cambio solo sintió su propio corazón oprimido al reconocer a la persona frente a sus ojos.
—¡Es el Patriarca YiLing! —gritó el líder del grupo, y el horror se apoderó de los jóvenes cultivadores.
Poco y nada podían hacer. Habían sido enviados a ese infierno y solo ahora comprendían el real interés del líder de la secta. La energía resentida de la villa vibró y los cadáveres se levantaron. Lan HuiYing solo podía ver cómo era alejado de allí mientras ZiXiang eludía los ataques de los cadáveres con diestras técnicas de defensa, pero más allá de eso, su porcentaje de sobrevivencia era casi inexistente. Era apenas un grupo de veinte jóvenes miembros de la secta LanLingJin contra feroces cadáveres comandados por el cultivador más temido de todos, y que incluso muerto, aterrorizaba y cazaba a los vivos.
ZiXiang se ocultó en el cementerio junto a otros compañeros. Habían intentado correr al muelle pero un grupo de cadáveres bloqueó la entrada principal; otros en cambio optaron por saltar sobre sus espadas y volar hasta él, pero un campo de energía había hermetizado por completo la villa.
No tenían forma alguna de escapar.
La cabeza de Lan HuiYing punzaba. Las emociones de ZiXiang lo estaban abrumando, pero en ese momento solo quería correr hacia Wei WuXian y encararlo. Necesitaba preguntarle si en verdad era él y porqué quería lastimar a los cultivadores de la secta LanLingJin, pero el grito repentino de uno de los compañeros de ZiXiang lo alertó. Los cadáveres de las tumbas finalmente habían despertado.
Lan HuiYing entonces comprendió que la muerte de ZiXiang estaba cerca y temió por ese momento. A sus diez años, sus prácticas con "empatía" solo se habían limitado a espíritus con muertes tranquilas, pero ZiXiang iba a morir de forma dolorosa, y pronto lo experimentaría en carne propia.
Los cadáveres pronto lo atraparon, y aunque se defendió en un intento de desesperación, ZiXiang comenzó a ser devorado vivo por los cadáveres. Primero arrancaron sus brazos, luego sus piernas. La agonía y el dolor ahogaban a Lan HuiYing, y pronto se sumergió por completo en sus emociones y las propias.
Finalmente, lo último que vio antes que los ojos de ZiXiang fueran arrancados fue la silueta de Wei WuXian. Luego, todo se convirtió en oscuridad.
—¡HuiYing!
Su nombre resonó de pronto en su cabeza, arrastrándolo lejos de aquel tormento. Abrió los ojos de golpe y una opresión en su pecho y su cabeza lo sacudió. Wei WuXian le sostenía y llamaba insistentemente. Había logrado sacarlo del trance pero su cabeza daba demasiadas vueltas como para responderle.
Finalmente, tras los intentos de Wei WuXian por sacarle la verdad, fue capaz de decir lo que había visto.
—¡Fue el Patriarca YiLing! ¡Él los asesinó a todos!
Se levantó y salió corriendo rumbo al muelle bajo la expresión perpleja de Lan WangJi y Wei WuXian. Pero fue Lan WangJi el primero en reaccionar y salir tras él. Wei WuXian sin embargo permaneció sentado, enmudecido y confundido. Lan HuiYing había pronunciado su nombre, lo había señalado como el responsable de haber asesinado a los cultivadores de la secta LanLingJin. Aquello era simplemente imposible, pero no era su acusación lo que en realidad le afectaba, sino su expresión herida y cómo parecía haber roto su ilusión y admiración por él.
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Lan HuiYing llegó al muelle y allí se detuvo. Miró fijamente la suave corriente del río en un intento por contener las lágrimas, pero el impacto que le causó ver a Wei WuXian como un despiadado asesino fue tan devastador, que un sollozo amargo y herido reverberó en su garganta y las lágrimas finalmente se desbordaron. ¿Cómo podía aceptar que la persona que le dio la vida era en realidad ese personaje siniestro que todo el mundo temía y despreciaba? Lan WangJi le había permitido conocer a través de sus relatos a un ser humano valeroso, justo, gentil y leal que no se parecía en lo absoluto al que había visto a través de empatía, y se convenció que el mundo entero podía estar equivocado, incluso sus ojos, pero su padre jamás le mentiría solo para ilusionarlo con el recuerdo de una persona que en realidad nunca existió.
Se llevó una mano al pecho, a la altura del corazón, donde yacía la prueba de que Wei WuXian no solo le había dado la vida, sino que además le había otorgado la propia, y acarició la zona con suavidad. No podía olvidar que detrás de esa marca había una historia y que sus padres lo amaban a pesar de haberse separado por su causa. Vivió y creció gracias a ese amor, y no podía darle la espalda. Debía pensar con la cabeza y no dejarse llevar por lo que sus ojos le habían mostrado.
Respiró profundamente y se secó el rostro con el antebrazo derecho. No iba a permitir que sus sentimientos o inexperiencia traicionaran su amor y admiración por Wei WuXian. Él era su padre y creía en él.
—HuiYing.
Lan WangJi logró darle alcance y, al advertir su figura abatida y acongojada frente al muelle, se culpó por haberle permitido usar empatía. Conocía sus capacidades y la particularidad de su fuerza, pero no dejaba de ser un niño con una mente aún joven e inexperta.
—HuiYing. —Posó una mano sobre su cabeza y notó cómo su cuerpo convulsionaba bajo débiles sollozos.
—Era él... —pronunció Lan HuiYing con la voz quebrada—. Era él... —Alzó la vista hacia Lan WangJi y sacudió la cabeza. —¡Pero yo creo en él! ¡Yo creo en mi papá!—Se aferró a su cintura y hundió el rostro contra su pecho. —¡Él no lo hizo! ¡No lo hizo!
Lan WangJi no dudó en contenerlo entre sus brazos y frotó su espalda con caricias sanadoras.
—Lo sé... —pronunció con suavidad, casi en un susurro.
Lan HuiYing dejó que su calor envolviera su cuerpo y reorganizó sus pensamientos.
—Quien haya tomado su forma, lo hizo con malas intenciones —pronunció Lan WangJi—. Y es nuestro deber desenmascararlo para que tu papá pueda vivir con nosotros en paz.
Un suspiro escapó de los labios de Lan HuiYing y aflojó el agarre en la cintura de Lan WangJi. Sus palabras lo habían consolado, como siempre sucedía cada vez que su mente y emociones eran sacudidas. Inclinó la cabeza y lo vio directamente a los ojos.
—¿Qué podemos hacer para detener a esa persona?
Su pregunta no era sencilla de responder. Durante mucho tiempo, Lan WangJi se cuestionó de qué manera podía limpiar el nombre de Wei WuXian, porque no había bastado con quitarle la vida y así calmar el odio de las demás sectas; alguien tenía otros intereses y necesitaba de su reputación para llevarlos a cabo sin ser descubierto. ¿Pero quién era esa persona? ¿Cuál era su objetivo? No tenía ninguna pista y nadie estaba dispuesto a creer que en realidad no era Wei WuXian. Las sectas habían decidido que resultaba mucho más práctico pensar que se trataba su espíritu vengativo y no que en realidad era una persona de carne y hueso con planes siniestros.
Alcanzó el rostro de Lan HuiYing y, con un movimiento gentil, acarició ambas mejillas.
—Sus acciones dejan huellas, y las seguiremos hasta dar con él.
Aliviado por su respuesta, Lan HuiYing sonrió y secó sus últimas lágrimas frotándose contra su pecho.
—Perdón por lo de hace un rato —murmuró—. Dejé que mis emociones hablaran y no...
—No es tu culpa —le corrigió Lan WangJi sin dejar de contenerle—. Viste algo que no debías, y lo único que importa es que pase lo que pase no dejes de creer en él.
Lan HuiYing asintió y miró en dirección al muelle sin apartarse de Lan WangJi.
—Cuando lo vi quise correr hacia él y abrazarlo —confesó como si hablara consigo mismo—. Por un momento olvidé que era el recuerdo de alguien más. —Cerró los ojos con fuerza y reprimió un sollozo. —¿Dónde está? ¿Por qué aún no lo encontramos? —Alzó la vista hacia Lan WangJi. —¿Cómo sabremos reconocerlo cuando regrese? ¿Acaso él nos reconocerá?
Conmovido por sus palabras y la ansiedad impregnada en cada una de ellas, Lan WangJi guardó silencio y acarició su cabeza.
—Aunque su alma ya respondió, sabes que es muy probable que no nos recuerde.
Lan HuiYing asintió con pesar.
—No importa si no sabe quién soy; solo quiero que esté con nosotros. ¡Solo quiero que vuelva!
Lan WangJi apretó los labios y sus manos se tensaron cerrándose en dos sólidos puños. La culpa que cargaba sobre sus hombros se volvía cada día más pesada y sofocante. ¿Cuánto más podría seguir callando? Ver a su hijo esperando día a día por un reencuentro que ya se había dado lo estaba matando por dentro, y hacía de su silencio una agonía insoportable. Pero era el precio que debía pagar para proteger a Wei WuXian y a Lan HuiYing, y lo sostendría hasta que llegara el momento de revelar toda la verdad.
Se inclinó sobre su cabeza y depositó un beso en ella con suavidad.
—Sé paciente —le pidió—. Él volverá a nosotros cuando sea el momento.
Un suspiro de resignación escapó de los labios de Lan HuiYing y hundió el rostro contra el pecho de Lan WangJi.
—Gracias, papá.
Fue apenas un susurro, casi fundiéndose con el sonido del río, pero fue suficiente para que Lan WangJi lo escuchara y estremeciera su corazón. No se trataba de una sensación pasajera ni una situación que pudiera o quisiera ignorar, porque debido al secreto que rodeaba la existencia y origen de Lan HuiYing, había un hermetismo con esa palabra y sucedía desde que llegó a Gusu con él envuelto en sus brazos.
Lan HuiYing se había criado con la idea de que sus padres lo habían abandonado al nacer, sin embargo a Lan WangJi siempre lo consideró su padre aunque no compartieran la misma sangre. La palabra "papá" estuvo en su boca desde que había aprendido a hablar, y aun cuando fuera un gesto inocente y afectuoso hacia a la única imagen paterna que tenía a su lado, su pronunciación le fue prohibida. Durante años no se le permitió decirla en voz alta, pero había aprendido a compartirla en secreto con Lan WangJi incluso tras descubrir la verdad sobre su origen.
Lan HuiYing había aprendido a vivir así, y tras descubrirse la verdad sobre su naturaleza y dejar Gusu, Lan WangJi le pidió que nadie debía escuchar de su boca esa palabra. Nadie fuera del Receso de las Nubes debía saber que eran padre e hijo ni mucho menos quién le había dado la vida. Sin embargo, cuando estaban solos, Lan HuiYing podía retomar su viejo hábito y llamar a Lan WangJi de la forma que siempre quiso, sin temores ni restricciones.
Permanecieron abrazados por unos momentos, atesorando ese momento como uno más de tantos que habían compartido desde que Lan WangJi lo tuvo en sus brazos por primera vez, hasta que las pisadas de Wei WuXian acercándose los sorprendieron. Lan HuiYing rompió el contacto con Lan WangJi y, tras advertir el semblante afligido de Wei WuXian, le ofreció una sonrisa sincera.
Él se acercó preocupado con la necesidad de disculparse. Debió haberse negado desde un principio pero había confiado en sus capacidades, y ahora se culpaba por la dolorosa experiencia que le había hecho pasar.
—HuiYing —pronunció apesadumbrado—, lamento que hayas tenido que ver todo eso. No debí permitir que pasaras por algo así.
Lan HuiYing negó, interrumpiéndolo.
—No se preocupe, maestro Mo. Sé que no era el patriarca YiLing.
Wei WuXian parpadeó confundido.
—¿No lo era? —Se rascó la nuca. —Pero dijiste...
—Me dejé llevar por las emociones del espíritu durante el ritual, pero luego entendí que no era realmente el Patriarca YiLing. Él jamás habría hecho algo tan despiadado.
Una ligera sensación de alivio inundó el corazón de Wei WuXian. El llanto de Lan HuiYing se diluía rápidamente de su memoria, pero la preocupación de lo que había visto en realidad durante el ritual comenzaba a inundar sus pensamientos y a formar extrañas ideas en su cabeza.
—Tienes razón —se apresuró en decir con entusiasmo—; él no haría algo así. —Miró casual a Lan WangJi y volvió su atención a Lan HuiYing. —Te prometo que te ayudaré a buscar al culpable y le haremos pagar por todos sus engaños.
Los ojos claros de Lan HuiYing se iluminaron y su sonrisa se amplió.
—¡¿De verdad?!
En respuesta, Wei WuXian acarició su cabeza.
—Vamos a patearle el trasero a ese farsante. ¿Qué te parece?
Lan HuiYing asintió entusiasmado.
—Lo haremos.
Wei WuXian correspondió su entusiasmo con una sonrisa y dirigió su atención a Lan WangJi. El intercambio de miradas se dio de forma natural, y por primera vez Wei WuXian sintió que no golpeaba su corazón como antes. Tal vez porque ya sabía por qué su pulso se disparaba ante su presencia y el terreno bajo sus pies no le resultaba desconocido. Quería confirmar si sus sentimientos por él habían muerto junto con su cuerpo hacía diez años, quería descubrir qué lo había enamorado de Lan WangJi, pero ahora su interés por ayudar a Lan HuiYing y saber quién arruinaba su reputación era más importante. ¿Qué más daba ahora si había tenido una relación con Lan WangJi en el pasado? Él no sabía quién era ahora y deseaba que las cosas permanecieran así hasta que pudiera darle un nombre a lo que sentía cada vez que sus miradas se encontraban.
Rompió el contacto visual y volteó hacia el interior de la villa. Con una mano en la cintura, dio un paso hacia adelante y contempló las copas más altas de los árboles y las nubes que parecían anunciar lluvia.
—Ahora hay un problema que resolver. —Miró por sobre el hombro a Lan WangJi. —¿Qué haremos con toda esta energía resentida?
Lan HuiYing se le acercó y de igual modo observó hacia el interior de la villa.
—La retienen aquí con un propósito —señaló.
—Sería interesante removerla. De seguro eso fastidiará al que está detrás de tantos engaños. No descubriremos su identidad pero será sin duda una pequeña victoria para nosotros.
La propuesta resultaba interesante y Lan HuiYing estaba de acuerdo con ella, por lo que retomó el paso y fue el primero en volver a la villa. Lan WangJi le siguió y Wei WuXian solo suspiró antes imitarle.
Cuando cruzó nuevamente el pailou de piedra, prestó atención a los talismanes pegados a su alrededor y, tras tomar uno y examinarlo, llegó a una conclusión.
—Esos talismanes... —murmuró con intriga—. No fueron puestos para prevenir el mal, sino para contenerlo.
Alzó la mirada y observó en dirección a Lan WangJi. Lo más seguro era que él también pensara lo mismo.
Decidió guardar el talismán entre sus ropas y retomó el paso.
—¿Y bien? —pronunció—. ¿Por dónde comenzamos?
De pie a un costado del cementerio, Lan WangJi señaló al interior y dirigió su atención a los cadáveres apilados en la fosa.
—Sepultaremos los cuerpos de los miembros de la secta LanLingJin.
Wei WuXian resopló. Lo cierto era que en el pasado él habría usado esos cadáveres como soldados fieles, pero ahora ni siquiera tenía la capacidad para despertarlos apropiadamente. Pero incluso con una gran concentración de energía resentida en sus cuerpos, estos no eran lo suficientemente fuertes como para ser soldados en campo de batalla.
—¿Y qué haremos con la energía resentida? —indagó.
—La purificaremos.
Aunque ya conocía de antemano la respuesta, se sentía un tanto decepcionado pues quería hacer un buen uso de la energía resentida de la villa. Miró entonces a Lan HuiYing que buscaba un lugar apropiado para sepultar a los cadáveres y tuvo una idea.
—HanGuang-Jun, quizás esté equivocado, pero este sería una buena oportunidad para que HuiYing practicara un poco y recuperara su confianza. Ver al Patriarca YiLing usando la energía resentida de ese modo debe haberle afectado... ¿no lo crees?
Lan WangJi volvió la vista hacia Lan HuiYing y lo observó por unos momentos. La expresión en su rostro y la actitud que adoptaba frente a los cadáveres de la secta LanLingJin llamó su atención. Su experiencia con empatía había sido en lo absoluto favorable para enriquecer su práctica, sin embargo, la ventaja que tenía era el control natural de la energía resentida porque, a diferencia de Wei WuXian, el tablón por el que caminaba era mucho más ancho que él había seguido.
Fue con él y le planteó la propuesta de Wei WuXian. Cuando lo hizo, sus ojos se abrieron con sorpresa y su semblante se llenó de expectación.
—¿Puedo hacerlo? —Miró a Wei WuXian y caminó hacia él. —¿Puede ayudarme, maestro Mo?
Con una amplia sonrisa y una postura confiada, Wei WuXian asintió.
—Eres mi discípulo número uno —expresó—. Y es mi deber como tu maestro guiarte y ayudarte.
Lan HuiYing sonrió complacido al ver que una vez más podía contar con él, y aguardó expectante mientras lo veía dirigirse hacia la entrada de la villa. Frente a ella, con un movimiento de la mano izquierda, Wei WuXian liberó una espesa energía en color rojo que se expandió en una onda y logró que los talismanes del pailou y del cementerio reaccionaran. De inmediato los trozos de papel que yacían en las bocas de los miembros de la secta LanLingJin salieron y comenzaron a quemarse en perfecta sincronía. Junto con ello, los cuerpos de los jóvenes cultivadores despertaron al verse liberados y dejaron la fosa. En ese momento Lan WangJi intervino. Sus dedos rasguearon las finas cuerdas de Guqin y una sola nota vibró conteniendo a los cadáveres al interior del cementerio. Los que yacían regados por la villa fueron manejados por Wei WuXian, guiándolos hacia Lan HuiYing para que formaran un círculo a su alrededor.
Este no sería igual a los entrenamientos, pero Lan HuiYing se sentía preparado. Miró a Lan WangJi y, tras verle asentir con la cabeza, sacó a ChenQing de entre sus ropas y la colocó en sus labios. Contuvo la respiración un momento, concentrándose en lo que debía hacer y cómo, mientras se hacía una promesa: nunca más dejaría que sus ojos le engañaran, y se esforzaría por ser el mejor cultivador para enorgullecer a Wei WuXian cuando volviera.
Con eso en mente, sopló suavemente contra la embocadura de ChenQing y las primeras notas de una melodía muy familiar para Wei WuXian inundaron el tenebroso silencio del cementerio y se esparcieron por toda la villa.
En el pasado, él había creado aquella tonada, siendo una de sus primeras composiciones con el único propósito de exterminar a la secta QishanWen. Fue una de las más efectivas, y le otorgaron cientos de victorias. Y ahora, tras volver de la muerte, podía escucharla en un niño de diez años con un poder espiritual tan o más superior que el suyo.
Miembros de la secta LanLingJin, viejos cadáveres de la secta QishanWen derrotados durante la guerra y lugareños que no lograron escapar del conflicto no tardaron en reaccionar a la melodía y se levantaron. La energía resentida comenzó a fluir de sus cuerpos putrefactos y rodeó a Lan HuiYing como niebla negra y espesa.
Wei WuXian no perdía detalle de ello. Permanecía atento a cualquier imprevisto pues no quería cometer el mismo error por segunda vez y provocarle a Lan HuiYing una nueva mala experiencia. Sin embargo, más allá de su preocupación, estaba la sensación que le provocaba verlo manipular la energía resentida. No era la primera vez que tenía la oportunidad de presenciar sus habilidades, sin embargo, cada vez que sucedía, una conmovedora emoción le inundaba el pecho y hacía vibrar su corazón.
No había una explicación clara a esa reacción ni por qué le resultaba un motivo de preocupación; quizás al ser su único discípulo se sentía más involucrado y no quería ignorar sus sentimientos ni los propios. Hacía apenas unas cuantas horas atrás habían compartido la misma cama, y aún podía recordar la sensación que le había provocado el calor de su cuerpo y su aroma impregnándose en el propio.
—Lo estás haciendo bien —le indicó mientras se llevaba una mano al vientre como un gesto involuntario—. Mantente así.
Del otro lado, a un costado de la entrada del cementerio, Lan WangJi aguardaba dispuesto a suprimir cualquier cadáver que perdiera el control. Mantuvo la mirada fija en Lan HuiYing, preocupado siempre de cómo se desenvolvía y asimilaba la manipulación de la energía resentida.
Desde que él había despertado su naturaleza como cultivador demoniaco, se había convertido en su principal supervisor y mentor. Sin embargo, las limitaciones que existían entre ese mundo y el suyo no le permitían enseñarle debidamente. Las bases estaban, los conocimientos también, pero no podía traspasar esa barrera, y sabía que solo Wei WuXian era capaz de pulir esa innata habilidad que había heredado precisamente de él. Y aunque al principio creyó que aquello sería imposible, que Wei WuXian no volvería y no podría cumplir su anhelo de enseñarle todo lo que sabía a su hijo, ahí estaba, frente a él, instruyéndole, guiándolo, tal como en algún momento lo habían planeado mientras esperaban su nacimiento.
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La purificación de la villa continuó por las siguientes cuatro horas. El último cadáver finalmente fue contenido y la energía resentida desapareció del lugar. Lan HuiYing lo había logrado solo, y solo hasta que vio su trabajo completado su cuerpo cedió al cansancio y se dejó caer extenuado.
Wei WuXian alcanzó a sujetarlo y lo contuvo en sus brazos.
—Hiciste un buen trabajo —murmuró mientras limpiaba el sudor de su frente.
Sabía que no le escuchaba, pero necesitaba manifestarle el orgullo que sentía por él tras su gran trabajo.
Lo cargó en brazos y llevó a una de las cabañas menos deterioradas para descansar. Lan WangJi aguardó afuera y preparó una fogata. Ese era un momento que no podía robarle a Wei WuXian. Había notado el significativo progreso de su cercanía con Lan HuiYing y solo quería que esa conexión se fortaleciera.
Wei WuXian acomodó a Lan HuiYing en la cama de una de las habitaciones y lo observó por unos momentos. Acarició su rostro, atesorando el momento, y sonrió.
—¿Por qué me admiras tanto? —murmuró sin dejar de tocarle—. ¿Qué te dijo Lan Zhan de mí?
Consciente que la respuesta no la tendría en ese momento, solo se inclinó sobre él y besó su frente.
—No te defraudaré —declaró—. Lo prometo.
Tomó una de las mantas apiladas a los pies de la cama y, tras sacudirla, cubrió a Lan HuiYing con ella. Lo contempló un poco más, asegurando que se encontraba cómodo, y dejó la habitación en silencio.
Afuera, junto a una improvisada fogata y un cielo nocturno nublado, Lan WangJi esperaba. La vida como cultivador no era sencilla, aunque las comodidades eran una parte fundamental y marcaban el estatus de las sectas. Sin embargo, para Lan WangJi ese singular estilo de vida no se aplicaba en él luego que dejara Gusu. Había renunciado a las comodidades que le facilitaban su reputación y apellido, pero si debía darle un techo donde dormir y buena comida a Lan HuiYing y Wei WuXian, se aseguraría que fuera lo mejor.
El crujir de la gravilla tras su espalda llamó su atención. Wei WuXian llegó con un paso algo vacilante y se sentó frente a él, separados por la fogata. Lo vio frotarse las manos frente a ella y escuchó el profundo suspiro que escapó de sus labios.
Sus ojos se desviaron hacia ellos. Los observó en detalle, contemplando la forma de estos, su color, y se imaginó probándolos.
—Fue duro, pero HuiYing hizo un trabajo sorprendente. —La voz de Wei WuXian llamó su atención. —¿No lo crees, HanGuang-Jun?
Alzó apenas la mirada, encontrándose con la de él, y asintió en silencio.
—Quisiera poder ayudarlo más —continuó Wei WuXian.
—Lo estás haciendo bien —dijo en respuesta.
A sus palabras le siguió un silencio que Wei WuXian rompió a los pocos segundos.
—Es absurdo que lo pregunte a estas alturas. —Su tono se escuchó algo intrigado. —¿Pero en verdad estás de acuerdo en que HuiYing practique la cultivación demoniaca? Es solo un niño y...
—Es su naturaleza —interrumpió Lan WangJi.
Antes ya le había escuchado decir aquello, y lejos de aclarar sus dudas, solo las acrecentaba. Wei WuXian regresó su vista a la fogata y se observó las manos de forma casual.
—Debo suponer que su nacimiento no fue común —concluyó reflexivo.
—No lo fue.
La confirmación de Lan WangJi no ayudó demasiado a calmar la mente de Wei WuXian. Se preguntó entonces de qué forma pudo haber sucedido el nacimiento Lan HuiYing para poseer un poder tan peligroso, pero se vio interrumpido cuando Lan WangJi se sentó a su lado. Su repentino movimiento y notoria cercanía lo sobresaltaron.
Alzó la cabeza con brusquedad al sentirse acorralado y sus miradas se encontraron. En ese momento su corazón se sacudió dentro de su pecho y las palabras de Jiang Cheng dichas en el salón ancestral del Muelle del Loto volvieron a su cabeza.
Si lo pensaba detenidamente, la familiaridad con la que Lan WangJi lo trataba no era del todo normal. A pesar de haberlo conocido en el pasado como un hombre distante y estricto, y al que disfrutaba molestar, su reencuentro marcaba una significativa diferencia entre el pasado y el presente. Él toleraba su descarada cercanía, la forma en la que lo provocaba y mostraba una admirable paciencia a sus reiterados intentos de escape. Fue entonces que la vergüenza ardió en su rostro al recordar que no solo habían dormido juntos como si fueran una pareja de amantes, sino que en los túmulos funerarios habían estado a punto de besarse.
Se llevó las manos al rostro y su mente gritó. No podía creer que apenas ahora se daba cuenta de ello. En aquel momento Lan WangJi no había mostrado rechazo alguno cuando la extraña atmósfera de ese encuentro los invitó a besarse. ¿Pero Lan WangJi lo quería? ¿Quería besarlo a él o solo se había dejado llevar por las circunstancias?
"¿Acaso quería besar a Mo XuanYu?". La precipitada conclusión a la que había llegado parecía incuestionable si consideraba el desconocimiento de Lan WangJi sobre su verdadera identidad y de cómo lo trataba desde que lo encontró en el bosque de la Villa Mo. Y de ser así, era claro que su interés estaba dirigido en realidad hacia Mo XuanYu.
Resopló algo contrariado y se quitó las manos del rostro. Debía actuar con naturalidad. Debía continuar aparentando ser Mo XuanYu y fingir que nada había pasado en Yunmeng.
—Gracias por ayudarlo.
La suave voz de Lan WangJi resonando a su lado lo trajo de vuelta a sus sentidos. Lo miró directo a los ojos, pero rompió el contacto rápidamente. Necesitaba tranquilizar su mente antes de encararlo o podría volver a perder el control de sus emociones y cruzaría por su cabeza la misma idea que tuvo en los Túmulos Funerarios, cuando quiso besarlo.
Sonrió encogiéndose de hombros y apoyó los antebrazos en las piernas.
—No necesitas agradecerlo —contestó—. HuiYing se ha convertido en alguien muy importante para mí. Por eso quiero ayudarlos.
—Ayudarnos... —A Lan WangJi le llamó la atención esa última palabra.
Wei WuXian se inclinó hacia adelante y tomó una de las astillas junto a la fogata. Atizó con ella el fuego y la dejó arder.
—Quiero descubrir a la persona que está detrás de todo esto. Quién es el que intenta arruinar todavía más la imagen de... Wei WuXian.
Lan WangJi lo miró.
—¿Por qué quieres ayudar? —preguntó.
Con disimulo, Wei WuXian se miró el antebrazo donde estaban los cortes que dejó Mo XuanYu y regresó su atención al fuego.
—No tiene sentido que después de tanto tiempo alguien insista en ocultarse tras la imagen de una persona que ya murió solo para hacer daño —contestó resuelto—. A los muertos se les debe respetar.
—Tus intenciones y motivos son nobles —señaló Lan WangJi.
Wei WuXian esbozó apenas una sonrisa.
—Mis motivos —murmuró.
Lan WangJi los conocía, así como Wei WuXian conocía los suyos. ¿Pero podían decirlos en voz alta? ¿Podían ser honestos en ese momento y dejar atrás el silencio? Wei WuXian se preguntó si Lan WangJi le creería o lo aceptaría. Tal vez se enfurecería por el engaño y que en realidad quería a Mo XuanYu.
—Tu secta es muy estricta —comentó de pronto y sin mirarle—. ¿No les molesta que hagas todo esto?
—No me importa lo que ellos digan.
Wei WuXian alzó la mirada y volteó hacia él con sorpresa. Si bien Lan WangJi había cambiado con los años, su respuesta lo desconcertó. No era solo su sorpresiva actitud de aceptar a un extraño en la cama y a su alrededor, sino que ahora desafiaba a su secta como un verdadero rebelde. ¿Ese realmente era el Lan WangJi que conoció y del que se enamoró, o los años lo habían cambiado?
—Actúas como todo un rebelde —señaló con tono burlón. En el proceso recordó las cicatrices que marcaban su espalda y se preguntó una vez más qué pudo haber cometido para merecerlas—. Tu secta es muy estricta pero pareces desafiante a sus reglas.
—Tengo mis motivos.
Sin nada que decir al respecto, Wei WuXian miró por sobre su hombro hacia la cabaña donde Lan HuiYing dormía y volvió nuevamente la vista a la fogata. El crepitar de las brasas lo calmaba y distraía su mente. Aún había tantas preguntas, tanto por entender de su pasado que a veces le daba miedo. Tal vez no le gustaría lo que descubriría, tal vez esa vida no era mejor que la actual, o tal vez era maravillosa y la había perdido para siembre.
Las inseguridades invadían su mente, la ahogaban con pensamientos innecesarios. Aun así no quería rendirse y continuar viviendo una vida que no le pertenecía. Bueno o malo, quería recuperar su pasado, quería recuperar la vida que le habían arrebatado. Y estaba tan concentrado en decidir aquello, que no advirtió el momento en el que Lan WangJi acercó la mano a su rostro y su mejilla izquierda fue alcanzada por una sutil caricia.
Su cuerpo se estremeció y su rostro se encendió por completo, más no se apartó. Lan WangJi deslizaba los dedos por su piel sonrosada con una suavidad que lo atrapaba, como si despertara algo en su interior e hiciera vibrar su alma. ¿Era acaso una reacción inconsciente que retrataba su pasado con él?
Al ver que las respuestas no llegarían en ese momento, quiso alejarse pero había quedado atrapado en sus ojos en el momento que se encontró con ellos. La forma en la que lo miraba lo había estremecido. ¿Tan avasalladora era la presencia de Lan WangJi que lograba doblegar su voluntad como un simple trozo de papel? ¿O eran sus propios sentimientos los que resonaban con los suyos?
Su corazón palpitó y una punzada lo sacudió. No era una molestia dolorosa, más bien se sentía como si un vacío se apoderara de su pecho y lo llenara con melancolía, incertidumbre y aflicción. Como si hubiera perdido algo importante, su cuerpo lo resentía.
Se llevó una mano al pecho para aplacar la molestia, pero un nuevo pinchazo lo sobresaltó y le obligó romper el contacto visual y alejarse de la mano de Lan WangJi. Ahora más que nunca resentía la falta de sus recuerdos. Se encontraba en un estado de vulnerabilidad que le impedía pensar con claridad y la cercanía de Lan WangJi no le ayudaba. Cedía a su mirada, a sus caricias y a su aroma. Todo de él lo llenaba y a la vez lo dejaba vacío. ¿Cómo podía experimentar sensaciones tan opuestas al mismo tiempo y a la vez sentirse bien con ellas?
Dejó escapar un profundo suspiro y decidió confirmar con Lan WangJi lo que Jiang Cheng le había revelado.
—Sé por qué lo haces. —Se atrevió a levantar la cabeza y lo miró directamente a los ojos. —Sé por qué te esfuerzas en buscar al culpable.
Se había propuesto no cruzar esa línea, a ignorarla y ojalá enterrarla en el fondo de sus pensamientos, pero podía más su necesidad por conocer la verdad que fingir que no le interesaba. Prestó atención a la reacción de Lan WangJi y le sorprendió lo tranquilo que se mostraba, como si hubiera estado esperando que abordara el tema.
Así lo interpretó y continuó.
—Wei WuXian y tú... tuvieron un romance.
El prolongado silencio de Lan WangJi lo llenó de ansiedad, y su mirada serena y rostro inescrutable no le ayudó a adivinar lo que en ese momento pasaba por su cabeza.
—El líder de la secta YunmengJiang me lo dijo —añadió al ver que no rompía su silencio—. Es verdad, ¿no es así?
Lan WangJi lo miró fijamente, y finalmente respondió.
—Él no miente.
Wei WuXian enmudeció. Pálido como un papel y rígido como una piedra, sintió que el corazón se le saldría por la boca y tuvo la imperiosa necesidad de eludir la mirada y llenar los pulmones de aire al sentir que este se había vuelto pesado. Confirmar que en realidad tuvo una relación con Lan WangJi resultaba más difícil de asimilar de lo que había imaginado.
Lan WangJi lo observó en silencio. Sabía que su respuesta le había afectado y que quizá eso traería consecuencias, pero no podía negar algo que aún vivía en su corazón. Quería que Wei WuXian recordara y admitiera que había vuelto, ¿pero por qué dudaba? ¿Cuál era su temor para continuar fingiendo ser alguien más?
—Él debió haber hecho algo muy malo para que lo asesinaras.
Ahí estaba la respuesta que necesitaba para terminar de entender las inseguridades de Wei WuXian.
Suavizó la mirada y negó con la cabeza, llamando su atención.
—No hizo nada malo.
Los ojos de Wei WuXian parpadearon con sorpresa.
—Entonces por qué...
—Él me lo pidió.
Wei WuXian enmudeció.
—No pude protegerlo.
La profunda tristeza en sus ojos y el tono herido de su voz bastaron para que Wei WuXian confirmara que, a pesar del paso del tiempo, los sentimientos de Lan WangJi por él aún existían. Quizá no eran los mismos que los de hacía diez años atrás, pero ahí estaban, y supo entonces que ya era demasiado tarde para decirle la verdad. ¿Porque de qué manera podía seguir su vida y continuar viéndolo a los ojos sin sentir que lo estaba engañando descaradamente? Había confirmado su pasado con él y ahora se arrepentía de ello porque era una verdad demasiado grande para llevarla a cuestas en silencio.
Volvió a bajar la mirada y unas ganas incontrolables de llorar le cerraron la garganta. No era capaz de hablar, tampoco de respirar. Se estaba ahogando y solo quería salir de allí, pero algo en su interior se lo impedía. Algo adentro le gritaba que no huyera, que no negara lo que alguna vez tuvo con Lan WangJi y lo enfrentara.
—El mundo de la cultivación te llama héroe. ¿Pero qué eres en realidad?
Apenas había podido hablar, pero necesitaba ponerle punto final a la conversación que él mismo había iniciado. Volteó hacia Lan WangJi, esforzándose por sostener la mirada, y aguardó por su respuesta.
Él permaneció en silencio por unos momentos, como si quisiera darle a Wei WuXian la oportunidad de recuperar el aliento, y finalmente respondió:
—Un asesino.
El dolor que arrastró en esas dos palabras y la tristeza impregnada en sus ojos conmovió a Wei WuXian. Sabía que a pesar de todo lo que se decía, de lo que sabía y lo que Lan WangJi le había confesado, no podía verlo como su asesino. Percibía el arrepentimiento en su mirada, sentía su culpa y el tormento por algo que el mundo celebraba. Lan WangJi era miserable, y de algún modo quería ayudarle a sanar esa herida. ¿Pero podría hacerlo? ¿Podría llegar a recordar su amor y corresponderle?
No estaba seguro de si lo lograría o si quería lograrlo. Una parte de sí deseaba que sucediera, pero al ver cómo Lan WangJi actuaba con él, creyendo que era Mo XuanYu, no estaba seguro de lo que sucedería si los recuperaba.
Casi amanecía, y Wei WuXian comenzó a resentir el cansancio por las pocas horas de descanso en YiLing y la ayuda que le brindó a Lan HuiYing durante la limpieza de la villa.
Suspiró profundamente y una pregunta vino a su cabeza.
—Si lo tuvieras frente a ti en estos momentos, ¿qué le dirías?
La respuesta de Lan WangJi pareció eterna, y Wei WuXian se arrepintió por preguntar. Pensó en decirle que no se molestara en contestar, que lo olvidara y que incluso olvidaran todo lo conversado, pero enmudeció cuando los primeros rayos del sol surcaron el cielo y alcanzaron a Lan WangJi. Su figura en ese momento se tornó casi etérea, como si un aura dorada lo hubiera cubierto. Sus ojos claros parecían haberse tornado traslúcidos y su semblante se había vuelto aún más templado. ¿Cómo podía lucir de esa forma con tan solo un poco de luz? Wei WuXian quedó prendado de esa visión y notó que se le aceleraba el pulso mientras un intenso rubor le subía por las mejillas.
Lan WangJi advirtió su reacción y no pudo evitar sentirse satisfecho con ella. Sin embargo, aunque quisiera confesarle a Wei WuXian lo que pensaba decirle, decidió conservar la respuesta en su corazón, porque la persona que tenía frente a sus ojos en ese momento y por la cual sentía que había vuelto a la vida tras diez años de espera, no lo recordaba.
Wei WuXian entendió que su pregunta no sería respondida ahora. Resultaba demasiado íntima y, aun cuando fuera tratado como alguien especial, había un límite que debía respetar.
Tras estirarse y forzar un bostezo, se puso de pie.
—Iré... a dormir un poco. —Volvió a bostezar; esta vez fue espontáneo. —¿Te quedarás?
Con la vista puesta en la fogata, Lan WangJi asintió en silencio.
Wei WuXian caminó hacia la cabaña donde Lan HuiYing dormía pero, antes de alejarse lo suficiente de Lan WangJi, se detuvo y lo miró por sobre el hombro.
—No creo que seas un asesino —le dijo—. Eres demasiado bondadoso y con altos valores; más que cualquiera que haya conocido. Y estoy seguro que Wei WuXian piensa lo mismo.
Lan WangJi apenas reaccionó. En respuesta solo hizo un ademán con la cabeza y emitió un débil "gracias".
Wei WuXian ingresó a la cabaña y apoyó la espalda contra una de las paredes. Sus piernas temblaban un poco y su corazón no paraba de palpitar sin control. Se llevó una mano al pecho y trató de recuperar el aliento. Cuando lo logró, respiró hondo y cerró los ojos, como si quisiera recuperar el aliento que las palabras de Lan WangJi le habían quitado.
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Dejaron la villa un par de horas después, y para ese entonces Wei WuXian ya había decidido postergar todo lo relacionado con su pasado con Lan WangJi hasta descubrir al que se atrevió a usar su imagen. Tantos malos entendidos y culpas dirigidas injustamente hacia su persona habían comenzado a molestarle, y a menos que resolviera esa interrogante no se sentiría tranquilo. Porque las piezas estaban, pero necesitaba ordenarlas para saber qué paso y seguir a partir de ahora.
Montado en Manzanita, repasaba los acontecimientos desde que despertó en el cuerpo de Mo XuanYu. No eran pocos, y parecían haber comenzado en el instante que se encontró con Lan WangJi.
—Eso no tiene nada que ver —pensó para sí mismo, y sacudió la cabeza apartando cualquier pensamiento sobre él.
Unos pasos más adelante, Lan WangJi volteaba y lo miraba con disimulo de cuando en cuando. Esperaba que la conversación no lo hubiera perturbado lo suficiente para querer escapar como lo había hecho al principio, pero sí lo necesario para querer quedarse y descubrir lo que realmente había sucedido entre los dos.
Lan HuiYing por su parte lo miraba con curiosidad. Luego de despertar le había agradecido por su ayuda en la villa, pero aún sentía que tenía cosas por decirle y otras por preguntar. Sin embargo, notó su actitud reflexiva y no dudó en preguntarle a qué conclusión había llegado tras prometerle que encontrarían a la persona que tomaba la imagen de Wei WuXian.
Redujo el paso y se colocó a su lado.
—Maestro Mo, ¿en qué piensa?
Wei WuXian salió de sus cavilaciones y lo miró.
—Pensaba en que hay muchas piezas sueltas y aún no han sido ordenadas.
—¿Piezas sueltas? —Lan HuiYing también se mostró reflexivo. —¿Ha logrado unir alguna de ellas?
—Es posible, pero primero necesito saber todo lo que ha pasado, desde que esto comenzó a suceder. —Miró a Lan WangJi. —¿Es posible, HanGuang-Jun?
Lan WangJi se detuvo y volteó. Sus ojos chocaron con los de Wei WuXian y asintió con la cabeza.
Buscaron un sitio tranquilo a orillas del camino. Bajo la sombra de un árbol, y mientras Manzanita pastara por los alrededores, Wei WuXian dio inicio a la conversación.
—¿Y bien? ¿Por dónde comenzarán?
Lan WangJi aguardó unos momentos, como si quisiera darse el valor para comenzar con una historia que venía arrastrando desgracias y entresijos desde hacía años.
—El primer incidente ocurrió hace siete años, y fue con el asesinato de Jin ZiXuan y Jiang YanLi.
El rostro de Wei WuXian palideció y tensó los labios. Partir escuchando aquello no le resultaba cómodo.
Lan WangJi se dio cuenta de ello y continuó.
—Quienes presenciaron el asesinato aseguraron que fue... Wei WuXian.
Wei WuXian tuvo una idea en ese momento, y un rostro se dibujó en su mente.
—He de suponer que uno de los testigos fue el líder de la secta Jiang.
Lan WangJi asintió.
—Miembros de la secta Jin y de otras sectas también lo presenciaron —añadió.
Wei WuXian se mostró curioso.
—¿Bajo qué circunstancias ocurrió? —preguntó.
—Durante una conferencia de discusión.
—Qué conveniente. —Wei WuXian no pudo evitar soltar una pequeña carcajada. —Aparecer justo delante de todos los cultivadores más influyentes y en el momento preciso. —Miró a Lan WangJi. —¿Estuviste presente?
—No.
Con un vistazo fugaz, él miró a Lan HuiYing y recordó por qué no participó de esa conferencia.
—¿Qué ocurrió después? —indagó Wei WuXian.
Lan WangJi continuó y señaló que, un año antes del término de la guerra, el avistamiento del Patriarca YiLing se incrementó considerablemente; esta vez, atacando miembros de la secta LanLingJin, YunmengJiang y GusuLan. Todos asumieron que su ayuda la había ofrecido a la secta QishanWen por conveniencia y venganza, y que tras el término de la guerra había provocado el aumento de la energía resentida en villas y ciudades enteras bajo crueles e inexplicables masacres.
Finalmente, todo evento trágico desde aquel entonces lo señaló a él como el único y principal responsable.
Wei WuXian escuchó el relato con el ceño fruncido y los puños fuertemente cerrados. No podía aceptar que después de todo lo que vivió por culpa de los perros Wen y todo lo que hizo contra ellos para vengar la muerte de la gente de Yunmeng fue olvidado y reemplazado por las acciones de un lunático que abogaba por ellos.
Se mordió el labio tragándose las palabras de odio contra semejante injusticia y esperó que Lan WangJi continuara. Lan HuiYing mientras tanto, escuchaba el relato de su padre en absoluto silencio. Conocía de antemano la historia y, al igual que Wei WuXian, el sentimiento que experimentaba no dejaba en paz a su corazón.
—A pesar de que algunos no parecían del todo convencidos de que fuera Wei WuXian, otros no tenían dudas de ello. Y tras el término de la guerra comenzaron a buscarlo.
—¿Y hubo una pista o algo que probara su responsabilidad durante estos siete años? —preguntó Wei WuXian.
—Así como su figura apareció una noche, también desapareció —contestó Lan WangJi—. Pero su influencia e historial como cultivador demoniaco provocó la proliferación de imitadores que buscaban seguir sus pasos. Sin embargo, cuando eran capturados, manifestaban haber sido poseídos por él para así librarse de la prisión o un castigo severo.
—¿Y les funcionaba esa mentira?
—La indulgencia que el líder de la secta LanLingJin quiso transmitir sobre ellos no logró apaciguar la ira de los que perdieron a sus seres queridos a manos de Wei WuXian. Uno de ellos fue el líder de la secta YunmengJiang. Él encabezó una cacería contra todo aquel que usara cultivación demoniaca.
—No me sorprende... —Wei WuXian resopló y se levantó el flequillo—. De él fue la idea de las cacerías nocturnas de cultivadores demoniacos, ¿o me equivoco?
Con una expresión opacada por la incomodidad, Lan WangJi asintió.
—Su efectiva iniciativa para exterminar cultivadores herejes fue imitado por las demás sectas. Después de varios debates y pruebas de su eficacia, la cacería nocturna de cultivadores fue aprobada por el cultivador en jefe. Y como ya sabes, aún existen restricciones y leyes pendientes de aprobación debido a ciertos incidentes con la secta YunmengJiang.
Intrigado por conocer aquellos incidentes, Wei WuXian no tardó en recordar su desafortunado encuentro con Jiang Cheng durante la cacería nocturna de cultivadores. Sabía que aún no conocía todos sus métodos implementados, pero sin duda eran inapropiados y peligrosos de manipular.
Bajó la mirada y lamentó que Jiang Cheng liderara esa clase de cacerías por causa de su odio contra él. Pero más allá de lo que las mentiras y engaños le habían provocado, Wei WuXian comenzó a pensar que nada había sido una simple casualidad, y que incluso el más mínimo detalle para desencadenar odio y muertes en estos últimos siete años había sido deliberadamente premeditado.
Se cruzó de brazos y repasó los hechos. Lan HuiYing se percató de ello y llamó su atención.
—¿Qué piensa, Maestro Mo?
Con los brazos cruzados y una postura reflexiva, Wei WuXian contestó.
—No se puede ignorar el hecho de que las acciones de quien tomó la identidad del Patriarca YiLing tienen un motivo y un origen. Nadie con semejantes capacidades de cultivación los usa para tomar una forma en particular y hacerles creer a todos que solo volvió por venganza.
—¿Entonces piensa que el haber tomado la forma del Patriarca YiLing no fue al azar? —Lan HuiYing se mostró sorprendido por su sólida conclusión.
—Para tomar la apariencia de alguien se necesita de un gran poder de cultivación. —Wei WuXian descruzó los brazos y, tras alcanzar una rama, comenzó a dibujar en el suelo un pequeño círculo de formación—. La formación de transformación, al igual que el talismán de teletransportación, no son técnicas sencillas y no pueden ser realizadas por cualquiera.
—La formación de transformación se considera prohibida —señaló Lan WangJi y miró a Lan HuiYing—. Lo que viste durante el ritual de empatía, y lo que ha sucedido durante estos siete años, no ha sido causado por un simple imitador.
Wei WuXian alzó la cabeza y sus miradas se encontraron.
—¿Qué idea tienes en mente, HanGuang-Jun? ¿Piensas que existe alguien más retorcido que la propia cultivación demoniaca?
Lan WangJi asintió.
—Lo que sea que esté intentando conseguir, le ha tomado siete años.
—Y seguro no es nada bueno. —Wei WuXian se llevó una mano al mentón. —Pero... ¿cuál será exactamente su objetivo? ¿Qué quiere conseguir generando tanta energía resentida?
La manera en la que ordenaban los eventos del pasado no dejó indiferente a Lan HuiYing, y quiso ayudar a unir más piezas sueltas. Repasó en su cabeza lo que vio durante el ritual de empatía. Las imágenes y lo que su cuerpo experimentó a través del cultivador de la secta LanLingJin aún continuaban resultándole dolorosas, pero se concentró en recordar. La persona que había tomado la apariencia de su papá la tuvo frente a sus ojos y no podía dejar pasar la oportunidad de advertir todos los detalles que sus ojos habían visto.
En medio del caos, el dolor y la sangre que su mente y cuerpo revivieron, pudo recordar algo.
—La flauta —pronunció.
Tanto Lan WangJi como Wei WuXian voltearon a verle y notaron su expresión concentrada.
—¿Qué flauta? —preguntó Wei WuXian.
Lan HuiYing lo miró y sacudió ligeramente la cabeza.
—Cuando realicé empatía y vi al Patriarca YiLing, vi que portaba una flauta. Era negra. Casi podría jurar que era ChenQing, pero...
—¿Pero?
—No la usaba —contestó—. Al principio se escuchó el sonido de una flauta, pero luego no se escuchó más, y los cadáveres aun así se levantaron y atacaron.
—¿Qué intentas decir? —preguntó Wei WuXian con inquietud—. ¿Acaso usaba algo más?
Lan HuiYing se concentró un poco más, repasando bien la apariencia del impostor.
—Tenía algo en la mano. Era pequeño. No sé lo que era, pero de ahí se concentraba la energía resentida.
Wei WuXian palideció y sintió que se le atoraba el aire en la garganta. Lan HuiYing debía estar equivocado, pero si estaba diciendo la verdad, solo podía significar una sola cosa.
Con el semblante descompuesto, miró a Lan WangJi y de sus labios escapó un solo nombre.
—El sello del tigre Estigio.
Lan WangJi sostuvo la mirada en sus ojos nerviosos y, tras advertir el temor y la ansiedad en ellos, negó rápidamente.
—No es posible —declaró.
Wei WuXian se sobresaltó.
—¿Por qué?
—El sello fue destruido.
Los ojos de Wei WuXian se abrieron con sorpresa.
—¿De qué estás hablando? —articuló confundido—. ¿Cómo que fue destruido?
Con un intercambio fugaz de miradas con Lan HuiYing, Lan WangJi contestó.
—Poco antes de morir, Wei WuXian destruyó una mitad del sello.
—¿É-él? —Wei WuXian no pudo evitar tartamudear. Respiró hondo y ordenó rápidamente sus pensamientos. —¿Solo una? —articuló—. ¿Y la otra?
Lan WangJi permaneció en silencio. Pensaba en si era prudente contestarle, aunque sabía que tarde o temprano él descubriría la verdad.
Finalmente decidió hacerlo.
—Está en Gusu.
Para Wei WuXian, los eventos de su pasado comenzaban a pesar cada vez más en su mente y en sus emociones. Ya era inquietante que Lan HuiYing fuera el actual dueño de ChenQing y Suibian, pero era aún más extraño que la secta GusuLan tuviera en su poder la mitad del sello del Tigre Estigio. ¿Era acaso un trofeo por la gran hazaña de Lan WangJi? ¿Tanto se regocijaban con su muerte que necesitaban conservar una parte de ese evento? Al pensar en ello sintió un poco de resquemor punzando en su pecho, pero, al ver la tristeza en los ojos de Lan WangJi y la forma en la que lo miraba, como si la culpa se hubiera apoderado de él en ese instante, el sentimiento rápidamente se disolvió.
Podía recordarlo bien. Seguido de ChenQing, el sello del tigre Estigio fue una de sus primeras creaciones y de las más importantes. Tras dejar que la energía resentida formara parte de su vida, sus pasos lo llevaron hasta la cueva de la tortuga come hombres; la misma en la que permaneció atrapado junto a Lan WangJi durante una semana. Al interior del estanque yacía la espada que le había permitido acabar con la monstruosa criatura que casi cobró la vida de ambos mientras permanecieron encerrados. Tras recuperarla, le dio una nueva forma y un uso al inigualable poder demoniaco encerrado en su interior.
No fue difícil apoderarse de esa espada antigua y olvidada, pero nunca imaginó que su poder sería tan abrumador. Lo supo cuando tomó la vida de Wen RuoHan y descubrió que incluso siendo su creador, sus poderes lo superaban y jamás sería capaz de controlarlo en su totalidad.
Debido a eso, y si su memoria no estaba tan estropeada como suponía, solo había usado el sello una vez, prometiéndose en aquel entonces no volver a utilizarlo jamás.
—Entonces lo que ese impostor tenía en su mano no era el sello del Tigre Estigio —pronunció Wei WuXian con cierta decepción—. Era... otro artículo demoniaco capaz de controlar energía resentida.
Parecía posible si se tomaba en cuenta los cientos de imitadores que salieron de sus escondites en los últimos años. Sin embargo, la creación de otro artículo igual de poderoso que el sello del Tigre Estigio era aún más peligroso si se desconocía sus capacidades y las reales intenciones de su dueño.
Con un profundo suspiro, se estiró y apoyó la espalda contra un árbol.
—Esta conversación ha resultado muy útil —señaló con entusiasmo—. Ordenamos muchos puntos importantes y logramos un interesante descubrimiento gracias a HuiYing. —Lo miró y le regaló una sonrisa. —Ahora, comencemos con los eventos recientes. —Volvió su atención hacia Lan WangJi. —¿Hay algo relevante que mencionar que pueda tener relación con los del pasado?
Lan WangJi asintió.
—La villa Mo.
Wei WuXian se sorprendió.
—¿Qué hay con ella? —preguntó intrigado—. ¿Piensas que ese sitio es un punto de partida?
—Ese cadáver feroz apareció el día que nos conocimos —dijo Lan HuiYing—. Podría culpar a las banderas que coloqué en la mansión Mo para atraer espíritus malignos, pero un monstruo tan poderoso como lo es ese cadáver, habría sido detectado por nosotros apenas llegamos e incluso él habría atacado la villa mucho antes de nuestra llegada. Siendo así, pienso en dos posibilidades. Una: su aparición esa noche fue una muy extraña coincidencia. Dos: alguien le ordenó que lo hiciera. Y viendo sus capacidades y deliberada insistencia por ir tras nosotros, solo se me ocurre pensar en la segunda opción.
—Interesante conclusión —expresó Wei WuXian—. Es evidente que nos sigue con un propósito y no necesariamente es por voluntad propia. Si lo piensas detenidamente, se parece a Wen Ning pero a la vez es diferente, ¿sabes cuál es esa diferencia?
Lan HuiYing pensó un momento y luego contestó.
—Carece de conciencia.
—Tienes razón —dijo Wei WuXian—, pero a la vez estás equivocado.
—¿Por qué lo dice?
—Wen Ning es una creación única en su tipo. El Patriarca YiLing logró lo imposible al otorgarle conciencia a un cadáver. Wen Ning tiene sus recuerdos intactos y también puede hablar y comunicarse sin dificultad. Pero el cadáver que nos persiguen con tanta determinación necesita específicamente la orden de su amo. Es fuerte, tanto o más que Wen Ning, pero no responde del mismo modo que él. Viéndolo así, pongamos tu caso como ejemplo: controlas a Wen Ning con ChenQing, pero también puedes ordenarle ciertas labores que no requieren precisamente de una herramienta mágica, y él las ejecuta sin dificultad. Nuestro misterioso amigo cadáver sin embargo no habla ni posee voluntad propia, pero eso no quiere decir que no la tenga.
—¿Qué intenta decir? —preguntó Lan HuiYing un tanto confundido.
—¿Por qué Wen Ning puede comunicarse con palabras? —cuestionó Wei WuXian—. ¿Por qué no es como los cadáveres feroces, violentos y descontrolados?
Para Lan HuiYing la respuesta fue demasiado sencilla. Pensó en ella por solo un momento y esta rápidamente acudió a su cabeza.
—Porque quien lo creó fue el Patriarca YiLing. El cadáver que nos persigue en cambio es solo una imitación. Sin embargo, sus poderes han demostrado una superioridad comparable a los de Wen Ning. —Hizo una pausa y llegó a una nueva conclusión. —Si su fuerza y su conciencia no son el problema, entonces... lo es su creador. —Miró fijamente a Wei WuXian. —Esa es la diferencia, ¿no es así?
Una sonrisa amplia se dibujó en los labios de Wei WuXian, mientras que Lan WangJi, escuchando todo con atención, no apartaba la vista de Lan HuiYing. Con orgullo, lo vio contestar certeramente las preguntas y llevar la conversación sin inconvenientes.
Desde muy temprana edad había demostrado la particular habilidad para entender las cosas y explicarlas como si fuera un adulto. En Gusu siempre se las arregló para confrontar a los discípulos más sabios con preguntas que muchas veces no tenían respuesta. "Demasiado impetuoso" manifestó con disgusto Lan QiRen cuando se dio cuenta que sus opiniones en su mayoría no iban de la mano con las bases conservadoras y disciplinadas de la secta. Una capacidad observadora y analítica que pocos niños poseían a su edad, y Lan WangJi sabía bien de quién lo había heredado.
—¡Eres brillante! —exclamó Wei WuXian, alcanzando su cabeza para revolver sus cabellos—. Efectivamente, el problema no es nuestro querido cadáver acosador, sino su creador. Son sus limitaciones como cultivador lo que no le han permitido otorgarle una conciencia plena a su grandiosa creación. Y es debido a eso que debe controlarlo con otra clase de técnica; de lo contrario tendría que estar presente para darle órdenes de forma constante.
—Quizás esa persona ha estado más cerca de lo que piensas.
Wei WuXian y Lan HuiYing voltearon hacia Lan WangJi y lo miraron con sorpresa.
—¿A qué te refieres? —preguntó Wei WuXian—. ¿Acaso crees que él también nos ha estado siguiendo?
Lan WangJi no contestó, pero a cambio sacó algo de entre sus ropas.
—¿Qué es eso? —Wei WuXian miró con curiosidad. —Es... ¿un trozo de tela?
—La obtuve la noche en la que enfermaste con fiebre. Alguien estaba en el bosque. Lo seguí y solo logré arrancarle este pedazo de su ropa.
—Supongo que no alcanzaste a ver quién era —señaló Wei WuXian mientras le quitaba el retazo y lo examinaba.
Lan WangJi negó con decepción. Luego de dejar Yunmeng y volver a YiLing, Wen Ning le devolvió el trozo de tela y se disculpó por no haber podido encontrar al dueño de este. Sin embargo, y pese a sus nulos intentos de búsqueda, confirmó que el aroma que desprendía era muy similar al del cadáver feroz que los perseguía.
—Así que eso pasó... —comentó Wei WuXian con interés—. Después de todo no fue tan mala idea entregárselo a Wen Ning para que investigara. —Olfateó la tela sin detectar ningún aroma en particular. —Un aroma similar al de nuestro querido cadáver acosador. Interesante...
Continuó observando la tela y una idea llegó a su cabeza.
—HuiYing, durante el ritual de empatía, ¿por casualidad no viste a nuestro cadáver acosador?
Reflexivo, Lan HuiYing hizo memoria y negó rápidamente con la cabeza.
—No —contestó—. No estaba presente. ¿Por qué? —Hizo una pausa y entendió a lo que quería llegar. —¿Acaso piensa que ese cadáver y el impostor...?
—No descarto la posibilidad —contestó Wei WuXian—. Pero piensa esto: ¿Cuántos cultivadores hábiles pueden crear formaciones de transformación y cadáveres feroces?
Los tres intercambiaron miradas. Finalmente, con las piezas sueltas que tenían a la mano, habían logrado darle forma al rompecabezas y armar tan solo una parte. Aún faltaban las más importantes, pero con lo que tenían y lo que de seguro conseguirían en el camino, se acercarían muy pronto al verdadero culpable.
Con una sonrisa de satisfacción en el rostro, Wei WuXian miró a Lan HuiYing, pero su expresión rápidamente se ensombreció cuando advirtió su semblante intranquilo.
—¿Qué te preocupa? —le preguntó.
Él se mordió el labio y sacudió ligeramente la cabeza.
—Si lo que pensamos es lo correcto, significa que el impostor quiere algo de usted, Maestro Mo.
—¿Por qué lo piensas? —cuestionó Wei WuXian.
—Desde que ese cadáver apareció no ha dejado de perseguirlo, y ha intentado en más de una ocasión llevárselo. ¿Cree saber el motivo?
Wei WuXian negó con honestidad. Lo cierto era que ignoraba por completo el motivo. Resultaba difícil pensar que el impostor sabía su identidad si ni siquiera Lan WangJi lo había descubierto. Lo que le llevaba a pensar que el objetivo no era realmente él sino Mo XuanYu. ¿Pero qué motivos habría para querer capturar a un cultivador exiliado y con una reputación escandalosa?
Se frotó el bajo vientre con disimulo y pensó en la posibilidad de que lo buscaban precisamente por esa reputación, o más bien por sus capacidades.
—Energía resentida —murmuró.
Mo XuanYu había sido acusado y señalado como un hereje sin moral e incluso como un espíritu vengativo. Los rumores de su suicidio no eran menores, así como los de su regreso del infierno. Y si el impostor había escuchado sobre ello, quizá quería conseguir algo de Mo XuanYu.
Miró a Lan WangJi y a Lan HuiYing, y decidió que había llegado el momento de contar la historia de Mo XuanYu desde su punto de vista. Lo que había descubierto gracias a las cartas que dejó y a los vestigios que logró conectar con el cadáver de su hijo le permitieron conocer su vida y asimilarla como si fuera propia.
—Bueno... —Se inclinó hacia adelante y entrelazó las manos. —Soy uno de los hijos ilegítimos de Jin GuangShan. Pertenecí un tiempo a su secta pero luego fui expulsado y permanecí en la villa Mo durante un tiempo. Luego yo... —Hizo una pausa pensando en si sería correcto revelar más, pero al ver la mirada tranquila que Lan WangJi le ofrecía, supo que podía hablar hasta el final. —Yo escapé de casa y...
—Maestro Mo. —Lan HuiYing le interrumpió. —Sé que usted tiene un secreto importante y no necesita presionarse para contarlo.
Wei WuXian sonrió.
—Este es el momento de contarlo —contestó—, de lo contrario no podremos unir las piezas faltantes que nos llevarán al dueño de ese cadáver acosador. —Hizo una pausa y, tras tomar una bocanada de aire, continuó. —Yo realicé un ritual de fertilización. Engendré una vida en mi interior, y la secta QishanWen lo asesinó.
Enmudecido y con el corazón sobrecogido, Lan HuiYing miró a Lan WangJi. El relato, así como la profundidad de las palabras de Wei WuXian y la forma en la que pronunció cada una de ellas lo conmovieron. Conocía de antemano la historia, luego que un lugareño de la Villa Mo les comentara lo que el repudiado de Mo XuanYu había cometido, pero desconocía los detalles y el trágico final que tuvo su hijo.
Bajó la mirada y parpadeó al notar que sus ojos se habían empañado y ardían. Sus historias de algún modo eran similares, tanto que le oprimían el corazón.
—Por eso enloquecí un poco —continuó Wei WuXian—. No pude soportar su muerte.
—Usted no está loco —le corrigió Lan HuiYing, conteniendo el quiebre de voz—. No tiene la culpa de lo que pasó. Perdió a su hijo y eso debe ser muy doloroso de afrontar.
Wei WuXian volvió a sonreír.
—¿No te incomoda saber que hice algo tan imperdonable como engendrar una vida en mi interior?
Lan HuiYing negó.
—Nunca podría hacerlo. Estoy seguro que usted amó mucho a su bebé y que su pérdida aún le duele.
Wei WuXian asintió apesadumbrado. Aún no podía entender cómo el pasado de Mo XuanYu todavía le afectaba. De todas las ocasiones en las que usó empatía, jamás había arrastrado por tanto tiempo las emociones y sentimientos del espíritu que lo poseía. Pero con Mo XuanYu, su pasado pesaba tanto en su mente y en su cuerpo, que incluso podía sentir el vacío que su bebé dejó en su vientre.
—Lo que no entiendo —continuó Lan HuiYing—, es que si alguien busca capturarlo para castigarlo por lo que hizo, lo haga utilizando cultivación demoniaca. Es como si...
—No sé si me busca para aplicarme un castigo —señaló Wei WuXian—. Aunque... —Se puso de pie y caminó de un lado a otro pensando en algo. —Durante este último tiempo, lo que hemos visto son sitios saqueados, villas atacadas, cementerios profanados. —Se detuvo y volteó hacia Lan WangJi y Lan HuiYing. —Buscan sitios para despertar la energía resentida. Como si quisieran obtener algo de ella.
Miró a Lan WangJi.
—HanGuang-Jun, durante estos siete años ¿ha habido algún evento en particular que se haya repetido más que otros?
Lan WangJi negó en silencio.
—Solo se ha manifestado el aumento de cultivadores de bajo rango.
—¿El motivo?
—Después que terminó la guerra, la cultivación dejó de ser un mundo secreto.
—¿Y quién permitió eso? —cuestionó Wei WuXian.
—LianFang-Zun.
Wei WuXian parpadeó confundido.
—¿LianFang-Zun? ¿Quién es?
Lan HuiYing lo miró con sorpresa. Parecía imposible creer que desconocía la identidad de esa persona, pero luego entendió que su memoria no era muy buena luego de lo que vivió tras la pérdida de su hijo.
—LianFang-Zun es el actual líder de la secta LanLingJin —le explicó—; su hermano, maestro Mo. Jin GuangYao.
Wei WuXian desconocía muchos detalles de la vida de Mo XuanYu, pero gracias a las cartas que encontró pudo descubrir que era hijo ilegítimo de Jin GuangShan y que por haberse descubierto su romance con Wen Yeun fue expulsado. Sin embargo, tanto su legitimidad como hijo fuera del matrimonio y expulsión de la secta era un secreto a voces, y no había cultivador que lo desconociera. Lo que quizá algunos ignoraban y solo se mencionaba como un sucio rumor era su embarazo y el motivo por el cual había perdido la razón bajo el cuidado de su familia materna en la villa Mo.
—Entonces él decidió sacar del hermetismo a la cultivación y ahora cualquiera puede aspirar a ser parte de este mundo—concluyó intranquilo—. ¿Y hace cuánto está sucediendo?
—Desde hace tres años —contestó Lan WangJi.
Wei WuXian resopló contrariado y volvió a sentarse.
—Aún si existen imitadores del Patriarca YiLing, es claro que solo uno lo logró, pero le tomó tres años conseguir su potencial, y otros siete años mantenerlo. Entonces... si asumimos que ese cadáver feroz que me persigue sigue las órdenes del mismo personaje que imita al Patriarca YiLing, tal vez la única forma de dar con él es dejar que ese cadáver feroz me atrape.
Lan WangJi y Lan HuiYing lo miraron con desaprobación.
—¿Qué? ¿Les parece mala idea?
—Es peligroso, maestro Mo —le rebatió Lan HuiYing.
—Pero para eso los tengo a ustedes, para que me protejan. ¿Verdad que sí, HanGuang-Jun? —Esbozó una sonrisa juguetona. —Dijiste que me protegerías. ¿Lo recuerdas?
Lan WangJi entornó la mirada pero no contestó.
—¿Y qué hay del castillo come hombres? —dijo de pronto Lan HuiYing—. ¿Tendrá relación con el cadáver feroz y el impostor?
—¿Qué te hace pensar eso? —preguntó Wei WuXian.
—El cadáver feroz lo llevó allá. ¿Por qué cree que pudo haberlo hecho?
—Mientras nos falten piezas... —señaló reflexivo y con algo de decepción—. Pero nos estamos acercando. Debemos adelantarnos a quien esté realizando todo esto y descubrir sus motivos.
—¿Entonces cuál sería el siguiente paso? —preguntó Lan HuiYing.
—Primero debemos comenzar a leer los movimientos del enemigo. Estudiarlos en silencio para luego adelantarnos. Y si lo logramos, descubriremos quién está tomando la imagen del Patriarca YiLing y así podremos limpiar su nombre.
Lan HuiYing, agradecido por sus palabras, esbozó una cálida sonrisa. Se puso de pie y se inclinó en una formal reverencia.
—Muchas gracias, maestro Mo. Estoy seguro que con su ayuda podremos dar finalmente con el culpable de todo esto.
Wei WuXian asintió.
—No necesitas dar las gracias. —Cruzó las manos tras la nuca. —Quiero devolverles el favor por cuidarme. Además no tengo otra cosa que hacer.
Lan HuiYing volvió a agradecerle con una formal reverencia, pero se arrepintió de ello y decidió hacerlo de otra forma. Se acercó a Wei WuXian y, tras rodearle el cuello con los brazos, lo estrechó con fuerza contra su cuerpo.
—Muchas gracias, Maestro Mo.
Wei WuXian correspondió su abrazo palmeando su espalda, pero el gesto le había sorprendido. No era primera vez que Lan HuiYing le demostrara afecto de esa manera, pero cada vez que sucedía, un agradable calor brotaba en su pecho.
Una vez que Lan HuiYing lo soltó, lo vio alejarse e ir con Manzanita, que pastaba a unos metros de ellos. Se distrajo viéndole jugar con él y sonrió complacido por la escena. Algo tan sencillo lo contentaba, y se sintió extraño al darse cuenta de ello. ¿Acaso antes de morir disfrutaba de ese tipo de cosas?
Suspiró al ver que por el momento no iba a tener una respuesta a eso e intentó relajarse, pero un súbito escalofrío le recorrió la espalda y lo paralizó. Desde hacía un rato Lan WangJi no dejaba de verle. Podía sentir su mirada casi traspasándole el cuerpo y se vio obligado a voltear hacia él. Cuando lo hizo, sus miradas se encontraron y sintió que se le detenía por un instante el corazón.
La profundidad de su mirada lo ponía nervioso, y ahora que conocía el pasado que compartían, no podía ignorar las emociones que estremecían todo su cuerpo.
Rompió el contacto visual con mal disimulo y se puso de pie casi saltando del suelo.
—¿Cuál será nuestro siguiente destino? —preguntó mientras se estiraba—. Tendremos un largo camino que recorrer. Me adelantaré...
—¿No tienes algo importante que hacer?
Las repentinas palabras de Lan WangJi lo paralizaron. Aguardó de pie e inmóvil pero no se atrevió a verle a los ojos.
—¿Algo? —Su voz tembló un poco e intentó parecer indiferente. —¿Algo como qué?
Lan WangJi no contestó. Wei WuXian alzó apenas la vista y advirtió entonces su expresión. Parecía estar al tanto de sus asuntos pendientes y lo que ocultaba en su antebrazo izquierdo. Se tocó con disimulo los cortes que dejó Mo XuanYu y acomodó rápidamente el brazo tras su espalda.
—No te preocupes —contestó—. En el camino resolveré mis asuntos. Ahora quiero ayudar a HuiYing. Se lo debo.
Lan WangJi se levantó y aguardó sin apartar la mirada de Wei WuXian. Él solo fue capaz de devolverle el gesto con una sonrisa.
Quizás el tiempo ayudaría a Wei WuXian a entender y aceptar lo que vivió y sucedió durante su ausencia. Sabía que solo era cuestión de tiempo, y que mientras permaneciera junto a Lan WangJi debía aferrarse a la esperanza de que algún día podría recordar sus sentimientos por él y entender por qué había decidido amarlo.
Por ahora, el deseo de Mo XuanYu debía esperar.
...Continuará...
