Capítulo XVII
Hysteria recorrió el lugar, ese lo que los muggles llamaban fábrica. Si no fuera una Claymore y a pesar de haber tomado la poción para esconder su verdadero ser. Sólo tuvo que ver un poco y notar los rastros de ese Devorador Voraz, y lo catalogó de inmediato; pues por el tamaño de su apetito debió estar sin alimento bastante tiempo. Lo que en los momentos que corrían no era extraño, pues con los Kakuseishas morando y cazando casi en cada lugar; los que en su era fueron llamados los más fuertes, ahora tuvieron que unirse al enemigo o buscar otros lugares donde cazar; por eso varios cruzaron al mundo muggle.
Ella se dio media vuelta y salió, era cierto que solo estaba confirmando sus sospechas y debía seguir a donde hallaría in lugar a dudas, al yōma.
000
Hermione arribó a la Mansión Malfoy y un elfo perteneciente a los Nott, la recibió. La bruja aprendió que si deseaba no molestar a esas criaturas, no debía mencionar la posibilidad de ser liberados. Ella dudaba que Dobby hubiese sido el único elfo con ideas de libertad. No obstante iba a ir con más tiento buscando a los símiles de éste.
La castaña siguió al elfo en lo que sus pensamientos volaban. Apenas si escuchó a este preguntar:
—¿Desea saludar a los señores Malfoy?
Hermione consideró que sería de mala educación no hacerlo y afirmó:
—Si vamos con ellos. Por favor.
El elfo cambió el rumbo y llevó a la bruja al jardín.
Ella sonrió al ver a Sirius ahí, igualmente de visita.
—Buenas tardes. —saludó la chica.
Remus se levantó y la invitó a sentarse; todos sabían que ella no se quedaría mucho tiempo. En cuanto se unía a Theodoro, era extraño que alguno de los dos se distrajera. Severus bromeaba con que eran muy similares y que sólo se diferenciaban en el género; más los dos eran incansables en su curiosidad científica.
La castaña se sentó y Remus le sirvió té.
—Es raro no ver a Harry por aquí. –comentó.
Draco entregó a Clare al licántropo y tomó las galletas, para ofrecerle a la bruja. Después de todo ya no había rencores, pues gracias a ella y su plan, Harry y él estaban juntos y con dos hijas.
—Fue al mundo muggle. —explicó el rubio menor.
—Oh...
—A revisar si sus... Parientes están bien. —concluyó Draco, notándose el desde en la palabra parientes, más no era porque estos fueran nobles , si no por le pasado poco feliz del moreno con ellos..
Ella no agregó nada, más conocía a su amigo y el alma amable de éste; se imaginó que pudo más su deber que algún rencor anterior.
Poco después; como lo vaticinaron; Hermione sólo bebió un poco de té, les hizo cariños a las nenas y se despidió por un rato en lo que se unía a Nott, en la biblioteca. El lugar que ellos pidieron para usar como laboratorio de estudios y que los Malfoy cedieron amablemente.
La Mansión Nott estaba en remodelación; no obstante ella ya estaba invitada a seguir su investigación con el dueño de ésta, en cuanto la residencia estuviera lista. Hermione se dijo que nunca hubiese pensado que ella aceptaría de buen grado, no sólo aliarse con los sangre pura, si no que sería tan cercana a ellos.
Incluso Theodoro le prometió ayudarla a traer a sus padres, si consideraba que era más seguro para éstos.
Hermione llegó al sitio y tocó antes de entrar. Fue recibida por un inquieto Nott, que sin siquiera saludar la bombardeó con palabras.
—¡¿Recuerdas que tuvimos esa duda de si solo los primeros guerreros fueron hombres?!
La castaña dejó su bolso y sacó uno de sus pergaminos, donde se notaba una imagen algo borrosa de un yōma de apariencia masculina.
—Precisamente Charly me envió este artículo de Rumania...
Nott agarró el papel que la castaña le extendió y asintió efusivo.
—¡Definitivamente esto es una prueba! –soltó el joven.
—Me ibas a decir...
Nott reaccionó y llamó a la chica hasta el escritorio que compartían.
—Estuve revisando las listas de decesos, según el Ministerio. Hubo muchos por la guerra y los yōmas y a decir verdad por eso no lo noté antes, sin embargo hubo varios varones desaparecidos, y entre ellos por lo menos tres que trabajaron en el Ministerio, pero no se especifica en qué Departamento.
—Inefables.
—Eso pensé. Y viendo la forma del yōma de tu foto, no hay duda. Hubo más guerreros.
—Lo que nos deja con la misma pregunta ¿todos murieron? Como tú me relataste... —Hermione se quedó en silencio, más Theo terminó por ella.
—Si. El cuerpo de mi hermana nunca me lo regresaron, y su certificado de defunción me parece algo que no concuerda con los de otros brujas y magos, sin embargo comparte similitud con los de esos otros desaparecidos y muchas guerreras.
La bruja dio algunos pasos mordiéndose los labios.
—Creo que estamos sobre algo muy grave, que los Inefables y el Departamento de Misterios está ocultando.
–También lo creo, a pesar de tener un poco de temor de dar con la verdad.
Hermione se giró a ver a su compañero de investigación y suspiró resignada.
–Pero debemos saber... aunque sea doloroso.
Theo asintió y ambos se dispusieron a seguir revisando sus apuntes.
000
Severus terminó con su inspección y frunció el ceño. Harry no tuvo que preguntar para saber a qué conclusión llegó el mago mayor. Ahí no había nada mágico, pero si algo muy extraño.
Snape masculló:
—Me voy a arrepentir de preguntarte, pero... ¿Quieres que investiguemos?
El moreno de ojos verdes se mordió los labios con nerviosismo.
—Debería...
—Pues no es que les debas mucho.
—Muy cierto, más no puedo dejarlos igualmente, sin embargo tampoco quiero arriesgarme así sin más. Ahora tengo una familia.
Severus casi abrió la boca impresionado por la actitud del Potter, no obstante no lo hizo, en cambio afirmó moviendo la cabeza.
—Exacto, ahora eres un hombre de familia. Lo que podemos hacer es llamar a los aurores y que estos contacten con los Inefables y que envíen a una guerrera.
—Me agrada esa opción. ¿No cree que tarden?
Severus se tocó la frente.
—Yo espero que no. Seamos realistas, yo no sentí la presencia de tres personas. Aunque para estar seguros podríamos acercarnos otro poco.
Harry se aclaró la garganta y desenfundó su varita. Si bien los yōmas eran inmunes a la magia, por lo menos atraer o lanzar objetos con hechizos, sí podrían hacerlo.
Severus avanzó sigilosamente a la casa cerca de la ventana que daba a la sala, seguido de Harry.
—Yo que ustedes no lo haría... –Sólo por orgullo, ninguno de los dos magos brincó del susto. Y es que la voz si bien se escuchó serena, llevaba una advertencia tacita impresa.
Una Claymore muy atractiva, pero de aspecto totalmente frío, los veía desde el patio trasero.— ¿Qué hacen aquí un par de magos? ¿Son parientes de los muggles o vienen buscando venganza? Si esa última es la razón, les advierto que sólo serán alimento para yōma.
Harry frunció el ceño y gruñó; sin embargo se tuvo que recordar que aunque le frustrara, esa Claymore llevaba razón.
Severus por su parte, fue el que respondió.
—Si de hecho, son parientes. Deseábamos ver si se encontraban bien.
Hysteria se encogió de hombros.
—Les puedo decir que en esa casa, sólo queda un muggle. El otro, siento es un yōma con disfraz. Ahora aléjense, voy a trabajar.
Severus obedeció y le echó una ojeada al menor.
—Lo siento Potter.
—Ya lo imaginábamos. —Se lamentó Harry, poco después, agregó — Pero es raro...
—¿Que?
—Por primera vez me corrieron por no ser útil para una batalla.
—Ahora todos o casi todos los magos estamos en las mismas condiciones. Ella fue cruda, más realista. Terminaríamos siendo alimento para esos monstruos.
Harry suspiró resignado, antes de sonreír socarrón.
—Yo hice brujitas que van a desayunarse a esos Yōmas.
—Potter... —regañó Severus, más luego se unió al moreno— Y harán alfombras con su piel.
Los dos pelinegros no borraron esas sonrisas de sus bocas. El recuerdo de las gemelas era un escudo para evitar pensar en lo que estaba sucediendo en esa casa, que fue el techo de la infancia de Harry Potter.
000
La casa olía a descomposición. Hysteria gruñó molesta, detestaba ensuciarse o estar entre cadáveres.
Debía buscar al único muggle vivo. Los Devoradores Voraces se volvían golosos y si este no era la excepción; estaba por engullirse al muggle.
La guerrera subió las escaleras y escuchó un fuerte golpe. Rodó los ojos por el fastidió, sin embargo corrió veloz y entró a la habitación de donde vino el ruido.
De Vernon Dursley sólo quedaba un rostro descompuesto con una boca llena de colmillos, que abarcaba toda su faz.
Dudley se encontraba en el suelo con el brazo volteado en una posición antinatural. El chico aún tratando de gritar, pero una de las manos del yōma/Vernon le apretaba el rostro y cubrió su boca.
Hysteria no esperó y sin miramientos separó ese brazo del cuerpo del yōma.
Éste no supo reaccionar, hasta que los gritos del chico lo alertaron y viendo con incredulidad su miembro cercenado, se lanzó por la ventana.
Hysteria lo siguió, sólo para no dejarlo dar ni un paso; cortándolo en diminutos pedazos. Sin suponerle ni un mínimo esfuerzo. No en vano era la número uno de su generación.
Ella se revisó que no hubiera nada fuera de lugar en sus ropas y fue hasta los pelinegros.
—Saben que los muggles no deben saber sobre esto. Los Inefables no tardan en llegar para limpiar el desastre. Si desean que su pariente se salve de un Obliviate; llévenselo antes. A mí no me interesa lo que hagan.
La Claymore subió su capucha y se perdió entre las casas, como si de un fantasma se tratase.
Severus caminó veloz a la casa y Harry se le unió.
–Traigo el Traslador que me dio Draco.
–¡¿Le dio uno?!
–Dijo que era por si había algún problema o que yo lo encontrara de casualidad.
Snape sonrió de lado; su ahijado no pecaba de precavido con lo referente a su León y se dijo que era buena idea... lo imitaría.
...
Muchisimas gracias Ana Luisa, Mitzy Rod y noona-kane.
