Capítulo VIII: Riser vs Sairaorg


...


El alfil del equipo Phenex nos sorprende con una victoria impecable, obtenida mediante una gran astucia. Ciertamente una forma demoníaca de ganar.

Con solo dos competidores restantes en cada equipo, nos acercamos al desenlace.

¿Quién se alzará con el triunfo?

Lo primero que Valerie hizo cuando reapareció en la arena fue agitar sus brazos para saludar a las gradas, ganándose un estruendoso aplauso por su aparente victoria sin esfuerzo. Era un misterio si la muchacha estaba saludando al público o si se dirigía exclusivamente a Gasper y el resto de los demonios simplemente se daban por aludidos. Tampoco estaba seguro cerca de que si disfrutaba del festejo o solo los ignoraba como si no estuvieran allí.

De cualquier forma, con una mueca que gritaba ¨estoy satisfecha con lo que hice¨ se paró en frente suyo y sacando pecho le dijo.

- En una escala del 1 al 10 ¿Cómo calificarías mi desempeño?

Su tono podía ser considerado algo petulante. No, el tono era 100% petulante, pero también fue el combate más limpio del día, por lo que se lo tenía merecido.

- Un 11 por supuesto, querida hada del claro lunar. ¿Esperaba menos de mí?

- Personalmente quería un 12, pero me conformaré con las palabras de nuestro señor y una cálida canción.

Una canción no sonaba como una mala idea, hace días que no tocaba su guitarra por estarse preparando para hoy y parte de él ya extrañada la sensación de sus dedos rasgando las cuerdas. Si la muchacha quería elegir la siguiente canción que practicaran o si deseaba que le tocara un algo en su guitarra había quedado bastante ambiguo, aunque no importaba mucho, él estaba bien con ambas opciones.

Con una pequeña seña le indicó que se quedara, ella sería la espectadora del ultimo combate.

Acercándose para su último lanzamiento de dados, dejó de sonreír y adoptó una seriedad solo vista en los jóvenes cuando intentan actuar con una madurez que todavía no tienen para disimular su falta de experiencia.

Riser: 12

Sairaorg: 9

Por supuesto que su lanzamiento más alto sucedería cuando ya no lo necesitaba. No era como si lo hubiese necesitado en ningún momento, pero, de todas maneras, maldito sea el RNG.

Del grupo del león vio acercarse a un joven que nunca había visto en su vida, pero que conocía muy bien. Su salvaje negra melena se movía independientemente del viento que soplaba como si tuviese vida propia, y sus ojos verdes desentonaban con el resto de su figura porque parecían tan calmos, propios alguien que había visto tantas cosas. Era una criatura tan incómoda de ver, desde la tenue sonrisa que les dirigía, hasta su caminar silencio. Y entre los cuatro, fue el primero en desaparecer en el círculo mágico, con el león siguiéndolo al poco tiempo.

En silencio Riser miró el circulo a sus pies, un paso era todo lo que lo separaba de mostrar al mundo que incluso el título del ¨inmortal¨ le quedaba corto, y sin embargo sus pies se sintieron pesados.

No entendía el por qué. No temía perder, estaba seguro de ser más fuerte que el león; ni salir gravemente lastimado, contaba con su regeneración y el cáliz; ni tampoco decepcionar a nadie, era demasiado increíble para esa clase de cosas.

Y aun así estaba nervioso antes del acto. Aspiró profundo con su cabeza en alto y con firmez-

- Auch.

Sintió un poco de dolor en su brazo y cuando giró su cabeza se encontró con la damphira sonriendo burlonamente, acababa de pellizcarlo. Su reacción automática fue darle un ligero coscorrón a la chica antes de indicarle que se apure al círculo. Los nervios de la muchacha, agradecía sus intenciones, pero no era como si no existieran mejores formas de calmarlo.

Con una calma sonrisa, el Phenex pisó el círculo.

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Salón privado del estadio ´Here be dragons´:

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- Grayfia querida, hazme un gran favor y pásame otra botella de vino tinto. - indicó Damira Phenex a la reina más fuerte del inframundo.

En está habitación privada solo estaban cuatro personas de momento, la señora de los Phenex, Grayfia, su prima Venelana y por supuesto, ella, Misla Bael. La señora de la casa Phenex llenaba su copa mientras veían a sus hijos prepararse para el combate.

Le gustaba ver a Sairaorg tener algo de diversión con amigos en lugar de pasársela todo el día entrenando como un ermitaño recluido. Y aunque era cierto que esa diversión consistía en más entrenamiento la mayor parte del tiempo, al menos lo hacía con amigos. Lo que no le gustaba mucho era ver a su hijo a punto de agarrarse a golpes con dichos amigos, incluso si era solo por…´diversión´.

- Misla, Misla, ven y tómate una copa con nosotras. - dijo Damira levantando una botella en el aire.

Una botella de vino que valía más que una casa estándar en la capital. Tras años viviendo con su hijo en lugar con pocas comodidades, estarse rodeada de tanto lujo la hacía sentir nerviosa. Ni siquiera cuando vivía en el castillo tomaba vino tan caro.

- No debería. – respondió nerviosa a la joven mujer.

Era un tanto vergonzoso actuar tan tímidamente con una mujer más joven que ella, pero no pudo evitarlo. Damira solo destapó la botella y mirándola seriamente le dijo:

- Querida mía, estamos a punto de ver a nuestros hijos golpeándose el uno al otro como estúpidos porque su ego masculino les hace creer que esto les ayuda a demostrar algo. ¿Estás segura que quieres ver esto estando completamente sobria? Porque yo no.

Tras unos momentos de duda, finalmente tomó la copa que le ofrecían.

- Por favor, abre otra botella. - no pudo discutir con esa lógica.

- Esa es la actitud. Grayfia, tú también siéntate a bebe con nosotras – exclamó Venelana quien también estaba.

Convencer a la reina más fuerte fue un tanto más fácil de lo esperado. Al parecer ella también disfrutaba bastante del vino.

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La sala VIP, exclusiva para la nobleza del Ars Goetia y otros miembros destacados del inframundo, se encontraba repleta de criaturas de todos los tamaños y colores. Algunas pequeñas como algunos duendes y youkais que ocupaban altos cargos en los bancos, aborrecidas por algunos nobles que las consideraban inferiores, pero debido al poder que estas guardaban sobre sus bolsillos debían callarse. Otras eran enormes bestias inteligentes provenientes del territorio de Tiamat, seres que serían incapaces de estar en habitaciones de tamaño normal.

Sorprendentemente también había un buen número de dragones. Aunque luego de pensarlo por unos momentos, Ruval Phenex llegó a la conclusión de era de esperarse, ambos de los protagonistas del día guardaban una buena relación con la gente del rey dragón Tannin. Era entretenido ver a los dragones más jóvenes pelearse por decidir quién iba a retarlos a un combate primero mientras venían el enfrentamiento en una pantalla.

- Este tipo de cosas me trae memorias de mi primer Rating Game, aunque estoy bastante seguro de no haber sido tan popular, ni de tener tanto público. - dijo casualmente un hombre que aparentaba ser joven.

- Una de las ventajas de ser el hijo de aquellos que auspician el evento. – Ruval se encogió de hombros.

El hombre en cuestión se trataba de Rudiger Rosenkreutz, otro miembro del top 10 de los Rating Games, y uno con mucha más experiencia que él. Compitieron un par de veces en el pasado, y Ruval debe admitir que se vio superado en la mayoría de ellas, una hazaña bastante notable para un humano convertido en demonio, especialmente para uno que ni siquiera contaba con un equipo sagrado.

- ¿Cuál es tu opinión con respecto a la contienda?

Ya perdió la cuenta de la cantidad de veces le hicieron la misma pregunta y el número que ocasiones dio una respuesta sin responder nada por respeto a la casa Bael. Pero supuso que estaría bien ser honesto con Rudiger, si bien no eran amigos, su relación podía ser considerada positiva, además el hombre siempre conocido por su educación y discreción.

- El joven Sairaorg ha demostrado una gran destreza y a pesar de no poseer el poder de destrucción, podría vencer a la mayoría de los demonios de su edad. Pero está peleando contra mi hermanito quien es objetivamente más fuerte que él. Tú más que nadie debería saber que una estrategia solo puede ayudarte hasta cierto punto contra un oponente notablemente más fuerte.

Rudiger asintió para darle a entender que estaba de acuerdo antes de volver a mirar la pantalla. Pero incluso sin mirarlo directamente continuó hablando de manera disimulada. Ruval también desvió su mirada y se concentró en la pantalla manteniendo una expresión aburrida, mientras más casual e insípida pareciera la conversación desde fuera, mejor.

- Hay rumores en la casa Mammon sobre la creciente tensión entre los caídos. Al parecer, ellos están empezando a separarse en facciones. Peor aún, ya nadie puede localizar a Chrom.

Justo cuando pensaba que podría relajarse viendo a su hermano ingresar al mundo de los Rating Games, tenía que pensar en política. Los conflictos internos de los caídos dificultarían las negociaciones de paz entre las facciones bíblicas. Los acuerdos entre los ángeles y los demonios ya eran volátiles por naturaleza debido a la presencia de la facción de los antiguos satanes, esto solo era agregarle aceite al fuego.

No quería ni pensar en el dragón malvado. Ese problema merecía mucha más meditación de la que ahora estaba dispuesto a darle. Luego del partido bebería una pequeña copa antes de contemplar las ramificaciones de las noticias... tal vez una pequeña botella fuese una mejor idea.

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Provincia xxxxxxx en China:

En un día cálido donde la humedad volvía insoportable cualquier tipo de actividad física o mental salvo tirarse a descansar en el suelo, un joven miraba un video en su computadora personal con una buena cantidad de interés.

-Cao Cao, ¿Qué estás viendo? – preguntó el anciano sabio Wukong con curiosidad, quizás no tanto por lo que estaba viendo, sino más por estar usando una computadora.

Este gran sabio que llegó a convertir en Buda a veces venía a verlo para pedirle que le explique cómo usar una computadora o algo otro aparato electrónico. Con toda su sabiduría no era tímido para admitir que su ignorancia sobre las nuevas tecnologías, y si bien era un tanto lento para aprender, no por eso dejaba de intentarlo. Quizás era por eso que actualmente era mejor con las maquinas que su joven descendiente Bikuo.

Por instantes pensó en mentirle para evitar los comentarios burlescos de su parte, pero desistió antes de poner la idea en práctica. El antiguo rey mono era peludo, pero no tenía ningún solo pelo de tonto.

-Un partido de ese deporte tan popular entre los demonios. Pasa que conozco personalmente a uno de los participantes.

-Ah, el demonio con el que discutes sobre filosofía. Es ciertamente todo un espectáculo verte perder la calma mientras escribes en esa cosa. – dijo con una gota de picardía.

El anciano siempre se burlaba de él por estresarse luego de haber perdido un argumento en una de esas discusiones que de vez en cuando tenían.

-Tch, nunca vi a alguien con chakras tan bloqueados como los suyos. Cualquier usuario de senjutsu medio decente podría causarle problemas. – comentó luego de mirar la pantalla de reojo.

Cao Cao vio al gran buda con algo de incredulidad, con un solo vistazo a una pantalla fue capaz de reconocer eso cuando él no había notado nada malo con el demonio a pesar de haber estado justo en frente suyo. Wukong no agregó nada más sobre el tema y le dijo que cuando terminase con eso, preparara sus cosas para marcharse. Indra quería verlos mañana.

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Cuando finalmente llegaron al campo de batalla, se sintió un poco decepcionado. No era ni de cerca tan épico como hubiese deseado, aunque por lo menos era agradable a la vista. Un lago congelado de buen tamaño rodeado por un bosque y unas montañas en la parte posterior.

Esto le pasaba por dejar a Sairaorg elegir el lugar para la contienda, él muchacho nunca pudo desarrollar un buen gusto estético. Sí, no era tan idiota como para no darse cuenta de que eligió un lago congelado para tener una especie de ventaja, pero esa no era excusa para el mal gusto. Por lo menos no tuvo que esperar a que su oponente llegara. El Bael estaba allí parado indicándole a su peón que fuera a esperarlo, cosa que le pareció extraña porque pensaba que aprovecharía la ocasión para mostrar que tenía una longinus en su posesión. Quizás esperaría hasta terminada su pelea, bueno, ese no era su problema.

Él también hizo lo mismo con Valerie, quien estuvo bastante reacia a alejarse mucho argumentando que podría salir herido o algo por el estilo. La niña era peor que madre cuando se trataba de esos temas. Se requirieron muchas promesas de no hacer nada estúpido y cosas parecidas. Luego de apaciguarla con sus palabras, le dio su traje para que se lo guarde, quedándose solo con su camisa de licra mangas cortas para la pelea.

-Recuerda, ningún ataque suicida. - dijo antes de irse.

A veces era difícil decir si era él quien daba las órdenes o no. No ayudaba que la muchacha contara con el apoyo de su madre para esas cosas.

Cuando finalmente se quedó solo con el león, se le quedó mirando fijamente. Era más alto que él por unos cuantos centímetros y sus músculos eran un tanto más grandes que los suyos. Ninguno de los tatuajes que usualmente cubrían su cuerpo podían ser vistos sobre su piel, indicando que se estaba tomando esto en serio desde el principio.

Una pequeña parte de él quería saltar directamente a la acción y dejar de perder el tiempo.

- Celebra este día, futuro rey de las bestias, porque te enfrentarás a la criatura que se levantará y quemará al mundo. Mis alas son huracán, mis garras sentencia, mi pico la esencia del filo, y mis llamas el canto que guía la eterna danza de la vida y la muerte.

Pequeña parte que fue completamente ignorada y enterrada bajo su genial discurso.

Sairaorg llevó su mano al mentón pensado en cómo en responder las palabras de joven Phenex. Esto tardó unos pocos y enseguida comenzó a reír de una forma tan exagerada que se asemejaba a esas carcajadas de los villanos en las caricaturas.

- Voy a celebrar porque este es tu ultimo día en esta tierra, malvado Barón Von Fénix. Alégrate por mí, mi viejo amigo, hoy el infame capitán león llegará a la cima del mundo para gobernarlo como tirano.

Al parecer, quería seguir con el juego de antes. Esto sería un poco confuso para quienes no siguieran el programa o la conversación que tuvieron antes de empezar, pero los niños lo disfrutarían. Y como dicen, todo actor decente se adapta a su público.

Con un soplido y un susurro que solo él oyó, sus alas ardientes se extendieron hasta bloquear de la vista todo cuanto estuviera detrás de ellas. Estas resplandecían con colores diversos que se turnaban para mostrarse antes de dar lugar al siguiente y así exhibirse ante todo quien quiera o no verlas.

- Y cuando mires abajo no encontrarás nada salvo polvo gris volando con el viento de un verano eterno. – dijo Riser colocando una de sus manos frente a su rostro y estirando su otro brazo hacia atrás. – Si tú llegas a gobernar este mundo, yo gobernaré sus cenizas.

Pudo ver a Sairaorg mordiéndose los labios tratando de no reír. Algo típico en un novato con poca experiencia escénica, pero admitía que lo hizo bien dentro de todo.

Y el combate dio inicio.

El león adoptó una postura de un corredor profesional, indicando que su probablemente intentaría acortar rápidamente la distancia entre ellos para taclearlo o algo similar. En respuesta Riser levantó su guardia e incendió sus alrededores bloqueando cuando ruta de escape en dirección al lago.

The zephyr

Controlando las corrientes de aire para que impulsaran su movimiento, avanzó velozmente hacia su oponente quien se lanzó a correr hacia las profundidades del bosque, desapareciendo entre la densa arboleda verde.

¨ ¿Está escondiéndose de un Phenex en un lugar altamente inflamable? ¨

Sí, era cierto que de esta forma evitaba la desventaja de luchar en un campo abierto donde fácilmente usaría el aire a su ventaja, pero no podía evitar sentirse ligeramente insultado por su estrategia.

Deseando acabar con esta estupidez tan rápido como era posible, murmuró palabras que nadie salvo él conocía y que nada salvo la magia comprendían. Con un firme movimiento pisoteó el suelo.

Through the flames and the fire

Altas columnas de fuego cuya altura humillaban a cualquier montaña presente en este lugar brotaron del suelo prendiendo en llamas el humilde bosque y sus alrededores. Los árboles, antes cubiertos de hojas, se quemaban como antorchas.

Aun así, no pudo ver a Sairaorg intentar salir de allí. Seguramente se trataba de una trampa, por lo que haciendo un rápido movimiento de manos manipuló el humo para que este se acumulara en el interior del bosque. El muchacho se asfixiaría si no salía pronto.

Cuando escuchó un ruido a lo alto, lo primero que pensó fue que su oponente intentaba escapar volando, pero una rápida mirada reveló que se trataba de un tronco gigante. Antes que te tuviese tiempo de darse cuenta de que esta era una distracción, otro tronco de gigantesco tamaño lo golpeó de lleno mandándolo a volar hasta el medio de lago.

Era vergonzoso para el joven el haber caído por un truco tan simple, tenía que empezar a estar más atento si no quería ser golpead-

¨MIERD-¨ fue la primera palabra que se le vino a la mente al notar a varias rocas pequeñas siendo lanzadas en su dirección como si se trataran de perdigones de escopeta.

The zephyr

Tan rápido como le fue posible, trató de desviar la balacera de piedras haciendo uso de las corrientes de aires. Y falló.

Sus esfuerzos se quedaron cortos. Una parte de los proyectiles impactaron contra su cuerpo y aunque ninguno fue capaz de causar verdadero daño, lo distrajeron lo suficiente como para que no notara a su oponente saltando y tacleándolo rompiendo el frágil hielo a sus pies.

Ambos jóvenes cayeron en el helado cuerpo de agua y antes de tener tiempo a reaccionar, Riser estaba apresado en una llave mataleón mientras se hundía. Unos fuertes brazos estrujaban su cuello sin señal de aflojar en ningún momento haciendo que se olvidara parcialmente del punzante frío que le quitaba sus fuerzas.

Tenía frío, no podía respirar y cuello lo estaba matando. Qué horrible, que horripilante, detestable, molesto, irritante, insoportable, inconfortable, asfixiante, desesperante, doloroso…y deseó sentir calor.

Burbujas empezaban a brotar de su cuerpo y flotar hasta la superficie del blanco lago. La temperatura comenzó a incrementar segundo a segundo, y pasó de ser un agradable baño tibio a hervir intensamente.

El agarre del Bael no perdió su firmeza, sino que apretó sus brazos a pesar de los esfuerzos de Riser de librarse de la toma. Su regeneración no lo ayudaría con la falta de irrigación sanguínea a su cerebro y por más que incrementara la temperatura, el agarre seguía fijo. Con algo de desesperación, cerró parcialmente su puño dejando estirados su índice y dedo corazón, y calculando la posición del león, clavó sus dedos en uno de sus ojos tan profundo como le fue posible. Solo allí la llave se deshizo y pudo nadar hasta la orilla.

Sus rodillas temblaban y su cuerpo tiritaba por el frío. Se maldijo a sí mismo un par de veces por ponerse en una situación que podría haber evitado de haber evitado siento un poco más cuidadoso. O quizás no, no tenía forma de saber si su oponente no tenía un plan de contingencia.

Pero no tuvo tiempo para seguir pensando, ya que otra figura surgía desde el fondo del lago, una figura que debería ser descrita con una sola palabra, desastrosa. Sairaorg tenía quemaduras por todo el cuerpo, algunas graves que dejaron pequeñas secciones de su piel algo carbonizadas y otras rojizas por haber sido escaldo vivo; solo uno de sus ojos estaba abierto, del otro escurría una fina línea de sangre, pero lo peor de todo era su rostro porque a pesar de su condición estaba sonriendo de oreja a oreja de una manera que recordaba a Riser de un cierto dragón.

Sin darle tiempo para salir de entre sus recuerdos, su oponente pateó el suelo lanzando pedazos de grava a sus ojos y comenzando otra carga frontal. En vez retroceder o lanzar ataques a ciegas, el joven demonio se cubrió de sus llamas en un intento de ganar algo de tiempo, pero su oponente ignoró el peligro del fuego y comenzó a golpearlo. Un golpe a la cabeza, un gancho al hígado, un uppercut al mentón, etc.

La ráfaga de golpes parecía interminable…hasta que no lo fue. Todavía recuperando su vista, el joven tomó la cabeza del león y le propinó un cabezazo tan fuerte como le fue posible, derribándolo al suelo. Aprovechando esa ventana de tiempo, aspiró profundamente y… fue interrumpido por una patada poderosa patada a su rodilla que desgarró un ligamento.

Con furia devolvió el golpe cubriendo sus puños en llamas e intentó activar su técnica favorita varias, solo para ser frustrado por los salvajes ataques de Sairaorg. No, salvajes no era una buena de forma de describirlos, cada uno de sus golpes apuntaban a zonas que incapacitarían a cualquiera sin regeneración o un cuerpo más débil que el suyo.

Con su regeneración no temía hacer explotar un ´second sun´ en combate cercano, pero antes de cualquier esfera de aire caliente pudiera formarse en sus manos, debía cubrirse o devolver un puño.

Con cada golpe venía un ligero sonido a crujidos que creyó ya haber olvidado, a cada patada le seguía el olor a algo quemándose, y cada técnica que intentaba realizar era interrumpida con otro ataque.

En ningún momento se dio cuenta de que estaba sonriendo.

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Los dos muchachos continuaban golpeándose el uno al otro como brutos, al principio de manera más o menos pareja, pero conforme iba avanzando la pelea, más obvio se hacía que Riser guardaba la ventaja con su regeneración y el hecho de que su oponente no podía golpearlo sin recibir quemaduras en retaliación.

Desde la cima de una colina, la damphira los veía sonreír y no entendía que podían encontrarle de divertido en lastimarse mutuamente. Tenían que ser hombres. Bueno, decir eso sería injusto para Gasper, él siempre se portaba bien, excepto cuando tiene sus pequeños…ataques de pánico, pero eso es la culpa de su equipo sagrado.

Si tan solo pudiesen terminar rápido, así podría curar a Riser y volver a casa a relajarse, o una fiesta. Sí, una fiesta con todos sonaba de maravilla, pero también estaba la posibilidad de que tuvieran que recibir a otros desconocidos y arruinar la ocasión. Una fiesta privada sonaba mucho mejor para olvidar este fiasco de pelea.

- ¿Sabes algo? Nunca tuve la ocasión de agradecer lo que hiciste por Regulus Nemea, o mejor dicho, lo que el primer usuario del cáliz hizo por él. El dios de la biblia creó esta longinus usando la piel del legendario león asesinado por Alcides, y para esto convocó el alma del mismo usando el cáliz del Sephirot. –dijo el chico de melena negra que estaba sentado mirando la batalla.

- No es necesario que hables en tercera persona, sabemos que eres Regulus Nemea.

Por algo razón la longinus jugando a ser un demonio (o quizás la loginus que era un demonio) pareció sorprendido por el hecho de que sabía su identidad.

¨Y también se va a sorprender cuando le diga que el agua moja¨

Esta no era una comparación exagerada, no había forma de que Sairaorg no le hubiese contado a Riser sobre esto. Tampoco era como que existiera un motivo para mantenerlo oculto, excepto para hacerse el misterioso y poder hablar en tercera persona,

¿Cómo sonarían Riser o Gasper hablando en tercera persona? No podía ni imaginar a su queridísimo y tierno damphiro lunar hablando así, pero la imagen mental de un Riser llamándose a sí mismo increíble de esa manera le pareció hilarante.

- Supongo que era de esperarse. Parte de la razón para este enfrentamiento era mostrarnos al mundo. – una razón secundaría en la opinión de la damphira – La vamos a tener un poco más difícil luego de esto, ya puedo imaginar a los vampiros exigiendo que te devuelvan.

no.

No.

NO.

Su mano comenzó a molestarle un poco y vio que unas gotas de rojo goteaban en el piso. Eso era raro, no recordaba haberla apretado tan fuerte.

-Tranquila, no quise alterarte ni hacerte enojar. Pero meh, yo también estaría furioso si alguien intentara alejarme de mi rey. El buen Sairaorg todavía necesit…

Y habló, y continúo hablando un rato más. Le contaba la historia de cómo el león de Nemea conoció al león negro, personalmente no le importaba demasiado, no que fuese una mala historia, es solo que en esta ocasión preferiría estar prestando atención al combate de abajo. Pero incluso si era obvio que no estaba escuchándolo del todo, Regulus no paraba de hablar. De seguro le gustaba escuchar el sonido de su voz, cosa que ella comprendía (Valerie disfrutaba de su propia voz cuanto cantaba).

Las partes que alcanzó escuchar hablaban de un usuario muerto, que el poder de los Vapula no funciona en él y que Sairaorg trató de consolarlo a pesar de estaba tratando de devorarlo vivo. O algo por el estilo, estaba más atenta viendo cómo Riser quemaba el brazo de su contrincante mientras lo sujetaba en una llave triangular.

-Esa es mi historia y las razones que hacen a mi rey alguien digno de seguir. Ahora, si no molesta que pregunte, ¿Por qué sigues al tuyo?

Esa era una pregunta que Valerie jamás se molestó en hacerse. Ella se llevaba bien con Riser y aunque no lo hiciera, técnicamente era propiedad de los Phenex por los acuerdos que su padre firmó. Y le gustaba mucho la vida que llevaba, no tenía motivos para profundizar sobre ella. Pero sería irrespetuoso no darle a una respuesta a un arma divina capaz de matar a todos los presentes si así lo deseaba. Es por eso que pensó mucho con profunda profundidad profundosa en el abismal abismo que era su mente.

¨Porque me gusta la comida caliente; porque las camadas son cómodas; porque Gasper está conmigo y puedo jugar con él; porque vivimos en un lugar donde nunca hace frío, porque Hagen no es malo cuando lo terminas de conocer; porque Loup es gracioso cuando intenta hacerse entender por otros, porque Shirone y Ravel son tiernas cuando me dejan vestirlas, porque Riser es…Riser¨

Oh, la respuesta. Casi se olvidó de eso.

-Es cálido. – dijo como si eso lo explicara todo.

No quería que nada cambie, temía el día en algún cambio ocurra. No le importaba si eran unos desconocidos que compartían su sangre, esa molesta gata negra, un dragón malvado, una tonta profecía de muerte, o un mismísimo dragón de dragones.

Si alguien intentaba arruinar lo que tenía, ella…

-Una buena sed de sangre para alguien de tu edad, pero guarda eso para una pelea. Por ahora…

Repentinamente, el muchacho de melena negra apareció en medio de los combatientes, deteniendo con una mano un ¨second sun¨ que Riser finalmente había logrado formar y lanzar. No lo pensó dos veces antes de empezar a correr a donde todos estaban y lo primero que escuchó al llegar fue a Regulus hablar con confianza.

-¿Segundo Round ?

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Su ojo izquierdo ya no funcionaba, la adrenalina fluía por todo su cuerpo y ya no sentía el dolor de las quemaduras y posibles fisuras en partes que ni siquiera era capaz de nombrar. Si lo obligasen a describir como se sentía en este momento diría que eufórico, nunca antes se sintió tan vivo. Ni cuando peleó contra los dragones, o contra Regulus la primera vez que se conocieron.

Por eso se sintió algo confundido cuando este apareció de la nada para bloquear un ataque de Riser.

- No sé qué haces aquí, pero no te metas, gato de Nemea. – amenazó su amigo con falsa calma

Sairaorg solo deseaba continuar con la pelea, pero en estos momentos parecería que otra pelea iba a dar comienzo, cosa que usualmente amaría por tener la oportunidad de unirse, pero está pelea interrumpiría su pelea, por lo que sería mejor si Riser no comenzara otra pelea cuando todavía estaban en su pelea…debería dejar de usar tanto la palabra pelea.

- ¿Puedes culpar a un arma por desear ser utilizada por su rey? Lo que viste hasta este momento no fue sino una fracción del potencial del Sairaorg. Mi rey simplemente se reusó a hacer uso de todo lo que tenía a su disposición. Está en su capacidad utilizar una parte de mi poder.

Esto hizo el joven Phenex se enfureciera un poco…con Sairaorg. Regulus había insinuado que se estuvo conteniendo durante todo el conflicto, cosa que por supuesto era una total mentira.

¨Maldita sea Regulus, no me eches toda la culpa a mí. ¨

Trató de defenderse, pero su garganta estaba demasiado dañada por aspirar por aire caliente como para soltar una sola palabra. Él solo quería ver hasta dónde podría llegado sin recibir ayuda de nadie, mucho menos de alguien quien podría vencerlos a todos juntos si luchaba por sí mismo.

- ¿QUÉ? Sairaorg, ven aquí y pelea enserio. No me interesa que clase de problemas de autoestima hicieron que no uses un arma que efectivamente podías manejar, no te atrevas a contenerte conmigo.

- El Phenex tiene razón, deberías usarme ¿No te gustaría ver todo el poder de que tu rival es capaz?

Detrás de ellos podía ver al alfil haciéndole una gran cantidad de señas que eran traducibles a un ¨no¨ o un ¨ni lo pienses¨.

El resultado fue un dos contra uno a favor de utilizar la longinus. No le atraía mucho la idea, pero Regulus tenía razón, él en verdad necesitaba ver que tan alta era la montaña que deseaba superar. Sacrificar un poco de su orgullo para lograrlo era un precio bastante bajo.

Las cosas empeoraron Riser ordenó a su alfil que lo curara. Intentó protestar y resistirse. Sería una ventaja injusta que lo curara a estas alturas de la contienda, pero poco pudo hacer para evitarlo siendo incapaz de hablar o moverse mucho. Cuanto trató de alejarle corriendo, sus piernas no le respondieron y terminó cayendo en el suelo. De muy mala gana la muchacha hizo uso de las propiedades curativas del cáliz para sanar todas las heridas que adquirió durante el transcurso de la pelea. Todavía estaba agotado, pero no importaba, continuaría hasta desmayarse de ser necesario.

Como nota aparte, la mirada de la damphira mientras lo curaba prometía mucho dolor, un detalle que lo asustó un poco. Iba a tener pesadilla con esos ojos en conjunto a las garrapatas.

Regulus se arrodilló ante él y colocando una de sus manos sobre sus hombros, pronunció un poema que no rimaba del todo.

Ruge, bestia dormida.

Alardea triunfante por tu reino

y celebra, tirano, tu venida.

Destruye, gran león.

Panic Show

Cuando acabó, Regulus desapareció de la vista y una armadura gris y negra lo cubría de pies a cabeza. El diseño de la cabeza de un león recubría su pecho con colores apagados similares al más frío acero y a pesar de eso, sentía que ardía por dentro. Con paciencia esperó a que su rival terminara de prepararse, luego curarlo cuando no necesitaba hacerlo, no existía manera de que no le diera el tiempo suficiente para usar su técnica más fuerte.

´Sairaorg, recuerda que tienes a lo mucho 20 minutos en esta forma. Y eso sería si estuvieras en condiciones óptimas´

No prestó atención a lo que dijo Regulus, estaba impaciente. Esto tardaba demasiado, ya era hora de que se apuraran y continuaran con el combate.

-One hot minute

Apenas su rival dijo esas palabras, este extendió sus manos hacía adelante y disparó dos bolas de fuego en su dirección. Pero en vez de tratar de esquivarlas, las interceptó con uno de sus puños e ignorando la explosión resultante, acortó la distancia entre ambos.

Un derechazo, esquivar un gancho, recibir el golpe, usar su juego de pies para moverse alrededor de su oponente y propinar una patada en su zona media.

Ambos eran increíblemente más rápidos que antes, la regeneración de Riser evitaba que la acumulación de daño, mientras que la armadura de Nemea lo defendía de toda clase de impactos. La diferencia era que ahora fue Sairaorg quien superaba a su oponente en velocidad, defensa y fuerza.

Tomándolo de uno de sus brazos, lo lanzó con todas sus fuerzas contra el suelo.

*Crack*

El impactó creó un cráter de tamaño mediano en el suelo, y antes de que se levantara, dio un pisotón para acabar la contienda. Riser alcanzó rodar lo suficiente como para esquivar la pisada y extendiendo sus alas montó vuelo.

- The zephyr + Drowse

Su rival ahora volaba fuera de su rango de ataque a velocidades que dudaba poder alcanzar. Tornados de llamas capaces de fundir metal lo rodeaban y lo asfixiaban. El sudor le cubría la cara, su garganta se secaba y el su cabeza comenzaba a sentirse ligera.

Todavía era demasiado pronto, justo cuando comenzaba a disfrutar y explorar sus nuevos límites.

*Click*

- JAJAJAJAJAJA.

En una instantánea decisión, mordió su propia lengua, humedeciendo su boca con el metálico sabor de su sangre. El dolor lo ayudaba a concentrarse y con su mente en claro, agarró piedras del suelo y las arrojó a su oponente. No alcanzaron a golpearlo, pero lograron hacer que disminuyera su velocidad para esquivarlas. Sairaorg no desaprovechó el momento y dando un salto atrapó a Riser en una especie de abrazo y se dejó caer brutalmente al suelo junto con él.

El Phenex no se quedó quieto e intentó librarse dejando que sus llamas lo cubrieran totalmente. Pero no lo soltaría, incluso si sus manos se achicharraban y su sangre hirviera, no aflojaría su agarre.

Entonces escuchó unas palabras que lo emocionaron.

- One hot day.

Haciendo uso de puro poder físico, su rival se liberó de entre sus brazos. Su piel ahora se rodeaba de una fina capa de fuego que podían ser confundidas con plumaje cuando uno entrecerraba sus ojos. Prestando aún más atención al estado del demonio de pelos rubio, pudo percatarse de la presencia de pequeños rasguños en su piel que no se curaban, quizás porque mantener esa técnica ocupaba mucha de su energía.

La visión lo hizo temblar de felicidad. Riser estaba dándolo todo y él era capaz de enfrentarse a ese poder como un igual. Sairaorg lo estaba llevando a su limite, él, el joven que nació sin el poder de destrucción era comparable a alguien llamado genio. ERA FUERTE.

Más, más, más.

Su deseo se cumplió en la forma de un golpe de codo a su sien que lo hizo derrumbarse momentáneamente. Una rodilla acercándose a su rostro amenazó con noquearlo, pero fue capaz de echarse hacia atrás evitando así el golpe.

´Mi rey, ya casi se acaba el tiempo, por favor retírese. Ya ha demostrado su fuerza y potencial, no hay necesidad de seguir con esto´

Él no escuchó a la voz y poniéndose de pie, volvió a lanzarse al ataque. Qué divertido era aquello, por cada golpe que él lanzara, recibía dos de igual o mayor fuerza, su única ventaja era la gran defensa otorgada por su armadura, pero ni ella podía evitar que los ataque lo aturdieran.

Golpe tras golpes, hacer una llave y librarse de una llave, patear y ser pateado. Deberían hacer esto todos los días. ¿Hasta dónde podía llegar? ¿Cuál era su límite? Las preguntas lo inundaban conforme su conciencia se iba desvaneciendo.

- ¿Te estas divirtiendo? – preguntó despertándose a sí mismo.

Oh, no había planeado decir eso. La pregunta se escapó entre sus labios sin que lo notara, pero fue suficiente como para hacer que el Phenex se quedara quieto y pensara en una respuesta.

Mierda, él y su gran boca. Otra interrupción más que nadie pidió. Y Riser parecía tan perdido en sus propios pensamientos que no había punto en volver a atacar hasta que terminara. Tal vez esté pensando en responder con un poema, o alguna otra cursilería de ese tipo. Sí, admitía que hacer discursos y poesía llegaba a ser endemoniadamente entretenido, pero la batalla era una forma de arte en sí misma. Las palabras eran para antes o después de un combate, no para decirlas en medio de uno. Tristemente su amigo nunca entendió esa parte.

-No. Pensé que lo disfrutaría, pero esto es mucho más doloroso y estresante de lo que imaginé. No me arrepiento de la pelea porque sé que era necesaria para ambos, pero por Satán que esto es molesto. – dijo tras un largo silencio – Escucha Sairaorg, voy a una técnica que estoy todavía mejorando. Esto va a dolernos mucho a ambos, estate preparado.

¨ ¿En verdad? Con lo emocionante que era esto. Jamás entenderé sus gustos. Pero dijo que usará una técnica fuerte. No puedo esperar. ¨

No dijo nada más. La imagen delante suyo fue más que suficiente para satisfacer su impaciencia.

El aire, que hasta ese momento resultaba tan pesado, bajo su temperatura llegando a sentirse frío al chocar contra su sudorosa piel, todas las llamas que se encontraban en los alrededores se apagaron en lo que casi parecía una señal de respeto. Incluso del incendio en el bosque solo quedaban blancas cenizas.

Lo que pasó a continuación los atemorizó un poco. Las imponentes alas de fuego que tanto enorgullecían a la casa Phenex temblaron y tímidamente se acercaron a Riser, quien las tomó firmemente entre sus manos como si fueren sólidas y comenzó a devorarlas hasta que no quedaron rastro de ellas. La fina capa de flamas que rodeaban a su rival desapareció y todo lo que quedaba era un leve olor a algo quemándose.

-León negro, te declaró mi igual. Demuéstrame que no equivoco al hacerlo. One hot life.

*PUM*

Sairaorg no vio el golpe que lo mandó a estrellarse contra las colinas. Sus intentos de levantarse fueron en vano, sus miembros ya no le respondían. Una mirada a su pecho reveló una quemadura en su armadura con la forma de un puño. Y todo lo que pensó era en lo decepcionante que resultaba tener que abandonar la pelea. Esa línea de pensamiento desapareció tan rápido como vino para ser reemplazada con una sonrisa. Esta era la montaña que debía superar.

¨Regulus, dame poder. Ambos sabemos que puedes hacerlo. ¨

´Mi rey, usted no está listo. Si se diera pondría en peligro su vida, aun con el cáliz en las cercanías. Incluso si lo hiciese, no estoy seguro de que pueda gan..

¨REGULUS.¨

Un segundo de silencio, que pareció durar una larga eternidad, transcurrió hasta que recibió su respuesta.

´Tienes 10 segundos.´

Ignorando las suplicas de su adolorido cuerpo, se puso de pie apoyándose contra la pared en que se había incrustado. Su mirada centrada en el muchacho de ojos azules que estaba acercándose paso a paso.

El heredero de los Bael sonrió y dejó de pensar. El sudor que lo cubría se evaporó para dar lugar a una especie de vapor purpura que en conjunto con la luz creaban la ilusión de que su armadura había cambiado a ese color. Un poder que no nació de su orgullo, ni de su sueño por cambiar el inframundo, tampoco de su culpa o ninguna razón similar. Él simplemente deseaba seguir luchando.

The Battle Rages On

No existía nada en su cabeza cuando lanzó una patada frontal a su rival. Nada cuando comenzó a lanzar una lluvia de puños y patadas sin molestarse en esquivar o bloquear los contrataques que recibía. No le preocupaba que expulsara algo de sangre cada vez que respiraba, ni que no sentía nada salvo dolor. No se molestaba con utilizar técnicas, todo lo que hacía era producto del salvajismo y la brutalidad.

Los dos estaban dándolo todo, sin disminuir el ritmo en ningún momento. Los segundos eran días, o quizás años, pero incluso si se hubiesen tratado de eones, el Bael se hubiera quejado de que era demasiado poco.

Por un instante, vio una apertura de la que trató de tomar ventaja. Usando cuanta fuerza tenía a mano, lanzó su golpe más fuerte hasta el momento, su último ataque, el fruto de todo su esfuerzo y bendiciones a lo largo de su vida.

Un puño capaz de dar por terminada la pelea se acercó al rostro de Riser. Y este…lo esquivó.

Agachándose para evitar el golpe, su rival aprovechó el momento para taclearlo y derribarlo en el suelo. Rápidamente, el Phenex se colocó en posición de montada encima suyo y comenzó a golpearlo. Golpes cual martillos comenzaban a caer sobre su rostro. Fue en ese momento que la mente de Sairaorg se aclaró hasta el punto en que parecía que el mundo se detuvo, podía ver los ataques cayendo sobre él en cámara lenta. Fue en aquel instante que un único pensamiento inundó su cabeza vacía.

¨Esto es divertido¨

Las luces se apagaron.

.


Salón de fiestas en la mansión Phenex:

La gente iba y venía para felicitarlo por su victoria o para llamarlo estúpido por usar de forma innecesaria una técnica tan peligrosa al final (para ser justos, este último grupo solo consistía en familia, su maestro y su nobiliario). Nada que Valerie no haya curado una vez terminada la contienda, aunque, en vista de lo cansada que estaba su alfil tras el tratamiento, podía admitir a regañadientes que sus heridas fueron más serias de lo esperado.

Incluso con su regeneración todos los músculos de su cuerpo gritaban de dolor suplicando descanso. Suplicios que fueron ignorados porque no había forma de que se pierda una fiesta en su honor, y un poquitillo en honor a Sairaorg.

Hablando del león, este había recobrado la conciencia hace cosa de una hora y estaba sentado en un sofá (ya que era incapaz de mantenerse en pie) hablando con algunos invitados, comiendo como desgraciado, y publicitando las frutas que cultiva su hermano y las tartas de su madre.

Pensaba que era ridículo hablar de esas cosas luego de una batalla épica, pero cada quien lo suyo. Especialmente cuando dicha persona estaba hasta la cabeza de anestesia.

Su propio nobiliario estaba esparcido por todo el salón bajo órdenes suyas. Todos salvo una persona.

- Le traje una copa con jugo de naranja. Sería conveniente que la disfrute con estos relajantes musculares sabor a durazno. – ofreció Hagen, quien no creía que estaba en condiciones de estar parado.

- Por enésima vez, estoy bien. Ve a disfrutar la fiesta o algo. - Una expresión de incredulidad se hizo presente en el rostro del muchacho.

Ya había perdido la cuenta de cuantas veces su nobiliario o su familia le ofrecieron tomar asiento o unos calmantes. No pensaba tomarlo, no iba a mostrar debilidad cuando se alzaba victorioso tras tantas penurias (que obviamente no afectaron a alguien tan fuerte como él). Aunque sospechaba que alguien agregó relajantes en alguna de sus bebidas sin avisarle, no había otra forma de explicar el hecho de que encontrara divertidos los chistes de su hermano. O estaba ligeramente drogado o Sairaorg lo golpeó en la cabeza más fuerte de lo que imaginaba. Quizás era justamente porque estaba drogado que Hagen estaba haciendo de guardaespaldas a su lado, eso o su espada simplemente odiaba las fiestas.

¿Debería ordenarle que baile con alguien como venganza? Probablemente no. El chico no tenía idea de cómo hacerlo y no tenía garantía de que cumpla la orden en primer lugar.

-Felicidades p or tu victoria joven Riser, pero recomiendo que la próxima vez evites el uso de técnicas que provoquen sangrados internos…o cualquier clase de sangrados. – dijo la afable voz de un demonio alto con el pelo carmesí.

El rostro de Sirsech Lucifer pronto se contrajo como si hubiera chupado un limón agrio cuando su copia en miniatura (salvo que esta tenía ojos rojos, y el pelo corto), que no podía más de tres años, saltó delante suyo y con estrellas en sus ojos comenzó a hablar una velocidad imposible de entender, pero pudo descifrar que quería un autógrafo o que diga las líneas que usó en la pelea.

-Millicas, el Barón Von Fénix está un poco cansado en esto momento ¿No preferías un autógrafo del gran centinela del infierno, el satán rojo?

Cuando el niño agitó su cabeza diciendo que no, juraría que pudo escuchar al corazón del Lucifer partirse en mil pedazos.

- No papa, el satan rojo es aburrido.

Riser no pudo evitar sentir sienta admiración por el niño. No solo tenía buen gusto, sino que con una sola frase había dejado malherido y con posibles traumas emocionales al demonio más fuerte del inframundo. No cabía duda de que el ojos rojos tenía un futuro brillante.

Quizás, solo quizás, tomó satisfacción en ver al oponente que lo derrotó sin sudar sufrir un poco. No, eso estaría por debajo suyo…tal vez. De todas formas, que mucho disfrutó ver al niño presumir de su libro firmado y aceptar su consejo de ir a pedirle un autógrafo también a Sairaorg.

Y después de ellos se fueran, una tercer pelirroja se acercó a él mientras hacía de cuanta que miraba en otra dirección, era curioso ver a alguien caminar de aquella manera.

- Riser, no te había visto...aquí parado. No importa, esa fue una buena pelea y gracias por la referencia a Jojo.- dijo Rias mezclando su emoción con un toque de timidez.

Le hubiese gustado hacer un elegante saludo inclinándose un poco y besando su mano como todo un caballero, pero esa clase de movimientos le resultaban imposibles por el momento. Se tuvo que conformar con un informal saludo y recitar un poema con la palabra rosa (Por suerte existían una inmensa cantidad de poemas sobre rosas o flores rojas). Cuando terminó, Rias asintió sonriendo.

Era raro verla tan emocionada por algo que no fuese un anime o estuviera relacionado con Japón. En silencio rezó a los cielos que esta vez no se le ocurriera ¨invitarle¨ a comer ramen picante instantáneo, esa cosa era incluso peor que la comida de Hagen.

Pero estaba la posibilidad de que la emoción naciera del épico enfrentamiento o su poema y no de algo relacionado con Japón.

- Te inspiraste en Hellsing en eso de devorar tus propias alas para ganar más poder ¿Verdad? ¿Verdad?

Técnicamente su movimiento se basaba en el poema de George Ripley en donde aparecen las instrucciones para crear una piedra filosofal, el secreto a la verdadera inmortalidad. Una referencia a su propio apodo y al ciclo de vida y muerte que caracteriza al ave Fénix. Eso y que para usar su nueva versión de ¨one hot life¨ necesitaba sellar todas sus llamas dentro de su cuerpo y tragar sus alas simplificaba el proceso.

Riser tomó la sensata decisión de cerrar su boca y asentir dejando a la niña celebrar el haber sido capaz de captar todas las referencias. En silenció la dejó hablar sobre eso, de cómo le gustaría ir a estudiar a Japón en el futuro, su amistad con la heredera de los Sitri. Incluso proclamó que lo derrotaría en un Ranting Game para cancelar su compromiso. Era curioso ver a una niña proferir tales amenazas sin hostilidad sino con una sonrisa bastante inocente. La niña era extraña.

Más extraño fue que antes de despedirse le diese un abrazo. Uno que fue corto y rápido, pero un abrazo, al fin y al cabo. Una parte de él sospechaba que Rias estaba aceptando el hecho de que se casarían en el futuro. Eso sería lo mejor para ambos, su relación ya era positiva, y mientras mejor se lleven, más llevadero sería todo.

No, eso no importaba. Aquello era algo que necesitaban hacer.

Horas más tarde la fiesta terminaría y él pudo irse a dormir.

.


Una o dos noches de sueño eran exactamente lo que necesitaba. Y un masaje, le encantaría recibir un masaje en estos momentos. Otro baño caliente también sería bien recibido, pero estaba divagando. Se conformaría con relajarse en su cama…cuando la damphira terminara de comer.

-Se más delicada, Dulcinea nacida de Selene, no hay musculo que no me esté doliendo en estos momentos.

La muchacha dejó de morder su cuello y lo miró con esos ojos escarlatas que brillaban de la forma que siempre lo hacían cuando bebía sangre. Una mirada que el joven Phenex verdaderamente respetaba, incluso en los tiempos en que todavía podía ver sus huesos por debajo de su fina piel, esos ojos gritaban ´Soy un depredador, no una presa´.

-Eltontoqueusaunataquesuicidaapesardeprometernohacerlodiceque.

- ¿Qué?

No estaba seguro de qué había pasado, pero la sonrisa petulante de Valerie indicaba que acababa de ser insultado. Eso o la chica se estaba riendo de otro de sus malos chistes.

Cualquiera fuere el caso, esta vez lo dejaría pasar. Fue él quien técnicamente incumplió una promesa pensando que se divertiría un poco si se ponía al límite. Después de curar sus heridas y prácticamente salvar la vida de Sairaorg (el estado de león hizo que sus quemaduras internas pareciesen un ligero moretón), ella también terminó exhausta. Se merecía poder terminar una comida en calma y recuperar energías.

Aparte, estaba demasiado adolorido como para siquiera darle un coscorrón a algo similar. Los dioses sabían que amaba darle uno cuando sonreía así. Por eso no supo si alegrarse o preocuparse cuando esa sonrisa fue reemplazada por un serio semblante, que, en su opinión, no le quedaba tan bien.

- Hazme dos promesas.

Su respuesta fue asentir, era lo justo. Si estaba en su poder cumpliría lo que la chica pidiera.

- No mueras, ni permitas que Gasper, Ravel, Hagen, Loup o Shirone mueran. Ustedes son mis amigos, no quiero tener que convocar sus almas. No permitas que llegue a una situación dónde deba hacerlo.

La mera idea de que alguien le pidiera prometer eso, le pareció insultante. Tan solo tener que decirlo estaba de más. Una de esas personas era su familia, y las otras eran individuos que él declaró como increíbles, no había manera en los nueve infiernos en que los dejara siquiera pensar en morir. Esa indignación fue opacada por una sensación de tristeza luego de que analizara el pedido de la damphira más a fondo. Valerie no se había incluido en la promesa.

Con calma cerró sus ojos para respirar. El aire y el fuego estaban a su servicio y su presencia lo ayudaban a tranquilizarse. Inhaló y exhaló hasta que decidió que palabras utilizaría.

- Ni tú, ni ninguno de los que nombraste morirán por causa que no sea su edad. Lo juro por mi nombre, mis llamas y el aire que respiro.

Era gracioso ver sus palabras hicieron cambiar la expresión de la niña. Primero algo de confusión, para pasar a una profunda reflexión digna de Confucio, a esto le siguió asentir satisfecha y finalmente una sonrisa que dejaba mostrar sus afilados colmillos.

- ¿Y la segunda promesa?

- Oh, cierto. Dame unos minutos, todavía no he pensado en nada.

- Hahah–auch. Hahaha-auch. Hahauch.

El dolor en sus costillas cortó su risa. Intentó reírse varias, no porque le resultara tan gracioso, sino debido a que se negaba a perder en contra de tal insignificante dolor. Unos numerosos intentos fallidos lo convencieron de desistir temporalmente. Esto no era lo mismo que rendirse, sino que se trataba de una simple retirada estratégica por piedad al enemigo.

Que la muchacha no lo interrumpiera indicaba que está pensado muy seriamente en que pedir. También podría indicar que divagó un poco y estaba reflexionando sobre cosas que no tenían que ver con la situación, pero prefería tener un poco de fe en la primera de sus pares.

- Ya sé. ¿Qué tal un beso? – preguntó como si idea fue digna de un premio nobel.

Era por cosas como esta que se arrepentía de tener cualquier tipo de fe en sus subordinados.

Dejando de lado ese pensamiento, miró a Valerie de pies a cabeza. Su vestido negro contrastaba con su piel blanca como el trigo bañado por luz de luna; sus largos cabellos de rubio pálido se encontraban sueltos y ligeramente desarreglados; esa esbelta figura ligeramente tonificada dejaba mostrar un escote de mediano tamaño todavía en pleno crecimiento; sus finos labios aún manchados con un toque de su propia sangre mantenían una dulce expresión; y de nuevo sus pechos tal cual las manzanas que crecen en…

¨Malditas sean mis hormonas¨

Pero tras razonar de manera un poco más objetiva, o subjetiva, lo que estaba delante sus ojos, no pudo sino concluir una verdad. Valerie era bella, y mucho.

¨No.¨

Y con una palabra apagó cada uno de los fuegos que ardía dentro suyo. Con pasión helada, profirió unas palabras.

- No puedo. Voy a volverme un satán y no tengo intención alguna de formar un harem. Aparte de que mi madre mi mataría, con buenos motivos, estoy prometido. Pídeme otra cosa.

Espera ver algo de decepción o resignación, él también se decepcionaría si alguien así de increíble, caballeroso y guapo lo rechazara. Lo que no esperaba era a la muchacha resoplar con exasperación.

-Te pedí un beso, no un anillo de compromiso. – dijo como si estuviera explicando algo a un estúpido – Y lo que dijiste es un poco hipócrita, sé que acompañaste a Revido a un prostíbulo un par de veces.

- Fueron solo dos veces. Una en mi último cumpleaños y la otra cuando celebramos cuando nos enteramos que íbamos a ser tíos y bebimos un poco. Ese día aprendí a nunca tener un concurso de bebidas con un gigante, incluso si ganas terminas con un terrible dolor de cabeza, especialmente si ganas.

Apenas acabó de decir eso la muchacha comenzó a mirarlo llena de pena, apiadándose de la poca capacidad neuronal de la criatura delante de ella.

- Eso dije, un par de veces, es decir, dos veces. Te creía mejor en matemáticas. – se prometió a sí mismo que se vengaría cuando dejara de sentir dolor – Y no entiendo cuál es el problema. Tengo curiosidad por saber cómo se siente y ambos somos atractivos. Me parece que tiene mucho sentido. ¿Quieres intentarlo o no?

Era en situaciones como esta en que estaba seguro de ser la única persona con algo de cordura de entre sus pares. Sería tan fácil señalar al menos diez problemas con la lógica de la damphira, y a pesar de eso, no se atrevió a nombrar ninguno. No deseaba hacerlo.

Una vez más, centró su atención en los iris escarlatas que tantas veces lo llenaron de fascinación. No se parecían en nada esos globos fantasmagóricos que identificó la primera vez que la vio. No, esos eran los ojos de una cazadora. Más digna del título de la señora de la noche, que cualquiera de entre esos bastardos que se hacían llamar vampiros.

Pudo sentir como a pesar de sus deseos una voz le susurró a su oído el nombre de una flama que todas las criaturas lo suficientemente afortunadas llegan a escuchar al menos una vez en sus vidas, sino varias.

- Juró por mi nombre, mis llamas y el aire que respiro que algún día te llamarán la reina de los vampiros.

Antes de la Valerie pudiese decir algo con respecto a eso, acercó sus labios a los suyos.

Este tipo de cosas no debería de tener muchas consecuencias.

.

.

.


Extra: ?

La habitación era demasiado ruidosa como para dormir, las corrientes de aire eran un sonido insoportable para sus delicados oídos. La magia silenciadora tampoco ayudaba, la estática que producía era ensordecedora, no entendía porque los humanos se molestaron en crear algo tan inútil.

No había diferencia entre estar acostada entre las sabanas de seda fina o sobre el piso de vidrio, ambos eran igual de incómodos en comparación a lo que estaba acostumbrada. Tal vez debería simplemente destruirlos. No, si hacía eso tendrían que reemplazarlo y eso provocaría aún más ruido. No quería eso.

¿Cuánto tiempo pasó desde la última vez que durmió? Luego de pensarlo un poco, se rindió, no podía recordar como hacían estas criaturas para contar el tiempo. Después de todo, no era como si ella necesitara hacerlo.

Estaba molesta. Destruir la habitación no parecía una mala idea ahora.

- Ophis-chan, te traje mucho flan para que lo disfrutes.

Comida. El flan era bueno. Dulce sabor. Las cosas dulces eran buenas La hacían olvidar de intentar dormir. Lo malo es que duraban poco, por eso le gustaba esta forma. Esta forma era buena para que las cosas buenas duren mucho.

El demonio la estaba mirando ¿Qué quiere? Ella estaba comiendo.

- Tengo buenas noticias Ophis-chan. Nuestro amigo bromista está creando una llave que te ayudará a volver a casa.

Casa. Extrañaba su casa. Echaba de menos el silencio y la comodidad que solo aquellos quienes conocían la nada tenían esperanzas de comprender.

Este demonio y algunos otros le prometieron ayudarla a deshacerse del ladrón para que pueda volver a su casa. A cambio ella les dabas serpientes. Era un buen trato, no le costaba nada crear una cantidad infinita de serpientes y si le estaban mintiendo, los mataría. Era sencillo y bueno. También le daban comida dulce, eso era bueno también.

- ¿Cuándo?

- Tardaremos unos pocos años en tener todo listo Ophis-chan. Mientras tengo, tengo muchos dulces y golosinas para ti.

No le gustaba esperar, eso era molesto, pero sabía que ya había esperado mucho tiempo. Si le daban comida dulce estaba dispuesta a esperar un rato más y para eso necesitaban estar vivos, debía tener cuidado de no matarlos accidentalmente. Molesto, pero las cosas dulces eran buenas.

Extrañaba dormir. La próxima vez quería comer chocolate.

...

..

.

Y esto es el último capítulo antes del salto temporal a la aparición de Riser en el Canon. Por motivos obvios el nobiliario de Rias será ligeramente distinto, Shirone será reemplazada por Bova, el hijo menor de Tannin.

Todavía no tengo confianza escribiendo escenas de acción. Parte de lo escribí en esta pelea estuvo ligeramente basado en mi propia experiencia en MMA, pero no estoy seguro de haberlas transmitido de forma…disfrutables para la lectura (experiencias doloras, pero recomendables si al igual que yo disfrutas del subidón de adrenalina que te producen).

Apreciaría bastante sus opiniones respecto a esas escenas (especialmente los problemas que notaron o sintieron al leerlas).

Los nombres de todos los ataques especiales son canciones de rock/metal y pueden encontrarlas en youtube.

´The Battle Rages On´ es básicamente una versión prototípica del ´imperial purple´ de Sairaorg. Tenía que hacer la parte final de la pelea algo más pareja, y no quería darle Toki tan pronto.

Los niveles de poder en esta serie tienen menos sentido que los de Dragon Ball, y me gustaría intentar que los aumentos sean un poco más graduales. Estoy seguro de que fallaré en esto, pero trataré de mantener los power up al mínimo.

Y finalmente, la penúltima escena. Esto era DxD, a menos que uno deseé hacer una parodia o una versión bastante edgy/oscura, esto tiene que incluir algo de romance. No voy a decir que sé escribir uno porque esta es mi primera intentándolo en una historia larga y voy a cometer errores molestos. Como dije en el primer capítulo. Esto no será un harem, porque no soporto el género y no creo que sea una buena idea escribir algo que me haga desear apuñalar a mis personajes cada dos páginas.

Para despedirme, espero que hayan disfrutado de la historia hasta ahora. En la saga de excalibur será el turno de Hagen/Siegfried de brillar.