Boku no hero academia pertenece a Kōhei Horikoshi y yo escribo esto por simple pasatiempo. Nada más y nada menos.
Personajes: Izuku Midoriya/Katsuki Bakugo/Shouto Todoroki. OT3
Palabra: Celos.
¿Y nosotros?
Por:
PukitChan
V
Sólo tal vez
Había mucho silencio.
Bien, por supuesto que tendría que haberlo. Eran casi las tres de la madrugada y la personas medianamente normales, aquellas con una vida cotidiana y establecida, estaban dormidas en ese momento; los trabajadores con turnos decentes habían llegado a casa hacía mucho tiempo, permitiéndose cenar y ver la televisión con su familia. Y eso, por supuesto, era bueno. No le molestaba. El que tantas personas pudieran hacer su rutina diaria sin ningún altercado en ella era el trabajo de un héroe profesional. Era una de las muchas cosas que él buscaba: una sociedad tranquila, donde todos pudieran vivir en paz.
Un mundo donde la gente pudiera sonreír con tranquilidad.
Izuku realmente estaba esforzándose por ello. Peleando, salvando y ayudando para llegar a esa meta. Así que no, el silencio en las calles durante la madrugada no era algo que le molestaba, sino más bien, una cosa que lo hacía pensar en el pasado y mirar atrás. Cuando caminaba en noches como ésas, patrullando con las luces de las casas apagadas y acompañado únicamente por las lámparas, a veces se preguntaba qué habría de su vida si All Might no lo hubiera escogido.
En ocasiones se detenía frente a un edificio lleno de oficinas y miraba las enormes ventanas, imaginándose a sí mismo sentado entre la pared y una computadora mientras escribía el reporte del día sobre el héroe más destacado. O quizás haciendo cuentas o escribiendo algunos reportes. Tal vez mirando desde su lado de la oficina cómo Kacchan y Shouto habían asegurado un nuevo día. Envidiándolos. Sintiendo celos sobre su vida.
―¡¿Deku?! ¡Deku! ¡¿Dónde estás?! ¡Hay una emergencia! ¡Te necesito ahí!
Sin embargo, eran pocas las noches y aún menos los momentos en los que podía imaginar algo así. Ese tipo de pensamientos muy de vez en cuando aparecían, haciendo un molesto zumbido cerca de su oído, repitiéndole una y otra vez que en una suerte de destino el más grande de los héroes había decidido mirarlo y guiarlo. Que en el afortunado camino que había tomado, logró reencontrarse con Kacchan justo cuando Shouto había llegado a su lado.
―¡DEKU!
A Izuku le gustaban las noches silenciosas porque, tras un tiempo como héroe, había aprendido que eran menos frecuentes de lo que la gente pensaba. Pero al mismo tiempo, el silencio también le preocupaba. Siempre ocurría algo en la noche, algo que a veces no se veía; los afortunados podían pedir ayuda a gritos. Ésas eran las noches ruidosas, donde se podían escuchar ambulancias y las patrullas cruzando las calles; donde podían ver a los héroes reuniéndose para salvar a alguien.
Pero las noches silenciosas traían consigo dos cosas: paz e inquietud. La primera, porque tal vez el mundo en verdad era un lugar mejor. La segunda, porque siempre habían cosas que se planeaban en el más absoluto de los silencio y eran descubiertas demasiado tarde por los héroes.
Era casi como un incómodo balance.
―¡AYUDA! ¡DEKU-SAN, AYUDA!
Aquella fue una madrugada silenciosa que terminó pidiendo ayuda a gritos.
Ƹ̴Ӂ̴Ʒ
Eran las cuatro de la mañana.
La puerta del departamento apenas hizo un distante click cuando Izuku entró, anunciando su regreso. En su rostro, unas profundas ojeras decían que había cubierto turnos nocturnos toda la semana. Estaba lleno de hollín y su ropa olía fuertemente a humo. Podía haberse duchado en la agencia y quedado a dormir en ella hasta el día siguiente, pero no podía.
No quería dormir solo.
No esa noche.
Se quitó los zapatos en la entrada. No se molestó en encender las luces: su cuerpo recordaba perfectamente el camino hacia la habitación. Sus pisadas lentas, cansadas y silenciosas vacilaron por un momento. Tal vez en verdad debería bañarse. Se sentiría mejor después de eso. Tal vez debería permitirse relajarse por un momento bajo el agua y olvidarlo todo.
Tal vez.
Sólo tal vez.
Sin embargo, al abrir la puerta de la habitación, sus planes se fueron por la borda. Allí, en la cama que los tres compartían, estaban Kacchan y Shouto, sumidos en un profundo descanso. Estaban en primavera, así que Kacchan, a quien no le molestaban las fuertes temperaturas, tendía a acostarse del lado izquierdo de Shouto para que Izuku aprovechara el derecho y no muriera de calor. Las sábanas estaban en el suelo y de alguna manera habían peleado entre sueños por las almohadas a pesar de que probablemente, al despertar, se encontrarían uno encima del otro.
Izuku sonrió. Se desvistió lentamente y sin importale nada más, se subió gateando hasta la cama, buscando un lugar en medio de ellos dos. No importaba si esa noche moría de calor. De hecho, tal vez quería asfixiarse entre los dos.
Shouto fue el primero en despertar. Era inevitable, claro. Los tres eran héroes profesionales e incluso durante sus horas su descanso debían estar atentos. Pero no esa mañana, no cuando pronto amanecería. Izuku no dijo nada. Simplemente cerró los ojos y buscó con sus brazos el calor en el cuerpo de Shouto, quien al sentir el fuerte movimiento, besó el cabello verde que aún olía a humo. Instantes después, el tibio cuerpo de Kacchan y su suave aroma se apretaron contra su espalda, rodeando a ambos con sus brazos. Izuku entrelazó sus piernas con las del Katsuki y se relajó porque sabía que esa mañana ni Shouto ni Kacchan lo soltarían.
Esa mañana, con las persianas cerradas para impedir el paso del sol y el ruido de una ciudad que había dormido tranquila, Izuku recibiría caricias suaves, besos en su cuello y consuelo en la piel de aquellos a los que quería, porque había prometido ser el héroe número uno y a veces esa promesa dolía demasiado. Cerraría los ojos, acompasaría su respiración y buscaría dormir porque la madrugada ya estaba finalizando y había llegado a casa.
Porque ellos lo estaban esperando.
A veces, muy de vez en cuando, Izuku pensaba en su pasado, en cómo había llegado hasta allí. Se preguntaba si sabiendo lo que ahora sabía, en verdad habría sentido celos de la vida de un héroe, si de niño realmente había comprendido lo que significaba ser un profesional.
Pero entonces descubría a Shouto besando su frente y a Kacchan gruñendo bajito para que dejara de pensar tanto y se dedicara a dormir. Ambos lo apretarían para que supiera que no tenía nada de que preocuparse porque ellos iban a estar ahí para protegerlo de la madrugada y de los primeros rayos de la mañana. Dándole paz y no intranquilidad.
Ninguno lo decía.
Izuku simplemente lo sabía.
Y era en ese momento cuando se dejaba llevar por el cansancio, cuando dormía y se prometía a sí mismo que al día siguiente sería mejor.
Un héroe mejor.
Autora al habla:
Este capítulo ha sido escrito exclusivamente durante horas en la madrugada, así que está descaradamente influenciado por el silencio de esas horas. No pueden culparme de nada, uno no razona bien en la madrugada. LOL.
¡Muchas gracias por leer, por sus favoritos!
¡Un abrazo enorme a Veel Caed por su hermoso review y sus ánimos ;A;!
Lo saben, cuídense mucho y no salgan si no es necesario. ¡Nos leemos!
