Siguiendo al lobo
Capítulo 17
Esto vino a última hora, mi plan era dejar este como el último capítulo y luego el epílogo. Espero les guste. Ahora… A leer.
0o0o0o0o0o0o0o0o0
―¿Estás seguro que encontrarás respuestas con él? ―pregunta Eriol tomando mi maleta.
―Sí, estoy seguro. No tiene nada que ocultar, además, mis hermanas quieren verlo, no puedo negarles eso ―respondo a la vez que acomodo el cabestrillo en mi brazo―. Casi quince años sin verse ¿no crees que es suficiente razón para ir?
―Lo sé y te entiendo, espero que todo salga bien ―mi amigo abre la puerta por mí con maleta en mano―. ¿Estás seguro que no quieres compañía?
―No te preocupes, estaré bien ―contesto sonriendo―. Iré con cuatro mujeres ¿qué podría salir mal?
―Espero que nada. ―este ríe maliciosamente y me acompaña al elevador.
―Cuida bien a Kerberos, podrá servirte de ayuda y cualquier situación que se de con Sakura o Daidouji me llamas inmediatamente. Aún no estoy tranquilo. ―ha pasado un mes desde que salí del hospital. No he visto a Sakura, los primeros tres días después de haber sido dado de alta fui a buscarla pero se negó a recibirme.
No me he dado por vencido, solo le estoy dando espacio, pero siento que todo está muy tranquilo. Mi necesidad de que ella esté segura y bajo protección me han obligado a establecer un sistema de vigilancia veinticuatro siete para ella. Obviamente sin que se dé cuenta.
Los mafiosos no se dan por vencidos tan fácilmente. El simple hecho de tener tras las rejas a uno de sus principales líderes no garantiza que esto se haya acabado. Se me ha otorgado una licencia especial, llevaré a mis hermanas a ver a mi padre. También necesito escuchar lo que tiene que decir acerca de sus hijas, porque permitió que el FBI nos separara.
Llegué a un acuerdo con ellas, iríamos juntos y se quedarán con papá unos días, eso me garantizará tenerlas lejos, mis ideas conspirativas no me garantizaban que todo se haya resuelto así, tan rápido.
―Te ves muy guapo, Xiao-Lang. ―saluda Fanren de pie al lado de mi auto.
―Obvio los genes Li se han quedado con él ―comenta Shiefa acercándose a mi―. Es todo un galán, nosotras somos bellas, así que es natural.
―¿Siempre son así? ―pregunto abriendo las puertas del auto.
―¿Cómo? ―indaga Feimei apareciendo con una caja con un café para cada uno.
―¿Divinas? ―completa Futtie―. Somos tus hermanas, viene en la sangre.
―Será un viaje largo ¿estás seguro que no quieres compañía? ―insiste Eriol.
―Creo que puedo con ellas, he trabajado con criminales, no creo que sea más difícil lidiar con mujeres ―entro al auto después de dejar mis cosas en el maletero―. Cuida de ellas, por favor.
―No te preocupes, estarás informado de todo lo que ocurra en tu ausencia. ―me ayuda a cerrar la puerta del auto y se despide.
Tremendo error, conducir por dos horas con cuatro chicas que solo hablaban de maquillaje y chismes de famosos, era un dolor de cabeza. No solo eso, no paraban de sugerirme cambios de look, según ellas estoy muy joven como para vestir de smoking todos los días. El dolor en mi brazo no ayudaba a disminuir mi incomodidad.
Tengo que acostumbrarme a la presencia de mis hermanas de ahora en adelante, o me iría a vivir a cualquier estado de Norteamérica, porque son muy, pero muy chillonas.
―Xiao-Lang, empiezo a aburrirme ¿ya llegamos? ―pregunta Shiefa abrazándome por detrás.
―Todavía no, por favor suéltame o de lo contrario vamos a estrellarnos. ―pido bajando la velocidad.
―¿Porqué me regañas? Yo solo quiero estar contigo. ―chilla sentándose de nuevo.
―No es regaño, yo hablo así. ―respondo adentrándome a un poblado.
―Pues empieza a modular tu tono de voz para nosotras, hermanito ―interviene Fanren―. Eso te ayudará a tu convivencia con Sakura.
―¿Podrían no hablar de ella en estos momentos, por favor? ―ejerzo presión en el volante―. Me duele la cabeza y ustedes no me ayudan.
―Está bien, hermanito. ―todas callaron y se quedaron dormidas unos minutos después de silencio, agradecido con esa acción pude concentrarme en llegar a la casa en donde mi padre habitaba.
La tensión se apodera nuevamente de mí, nos espera una intensa charla, solo espero encontrar condiciones para esa conversación, porque no pienso salir de aquí hasta obtener una respuesta válida.
―Hemos llegado. ―toco el hombro de Fuutie que viajaba a mi lado y esta se despierta―. Llama a las demás.
Los cinco estamos de pie frente a un portón enorme, con un jardín florido. Ellas están impresionadas, ansiosas por verlo a él, yo solo quiero zanjar esta situación de una vez por todas.
―¿Por qué no entramos? ―pregunta Shiefa empujando la reja.
―Yo solo esperaba a que ustedes estuvieran listas. ―sigo sus pasos.
―Nosotras estamos listas hermanito ―responde Fanren y las demás nos siguen―. Tienes que conocernos bien, que bueno que tendremos tiempo para ello.
Soy un hombre solitario y toda mi juventud crecí pensando que era el único hijo, así que no me sorprendería de verme huyendo de mis hermanas, son todo lo contrario a lo que yo estoy acostumbrado.
Saco de mi pantalón una llave y abro la puerta. Dejo mi maleta en el suelo y las demás hacen lo mismo. Me acerco a la sala, pero él no está ahí. Regreso al lobby de la casa para subir a la segunda planta, pero una voz me detiene.
―No esperaba tener visitas ―yo sé quién es, lo reconozco, mis hermanas voltean en dirección a esa voz y las cuatro ahogan un gemido de asombro―. ¿Qué significa todo esto?
―Eso es lo que nosotros queremos saber también, padre ―me coloco al lado de mis hermanas―. ¿Por qué me ocultaste que tengo cuatro hermanas? Ellas creían que estabas muerto junto con mamá.
―Todo esto tiene una explicación. ―responde notablemente perturbado.
―Claro que la tiene, afortunadamente yo te tuve a ti, crecí contigo ―callo por unos segundos y las observo, el parecido es enorme―. Pero ellas no, crecieron creyendo que estaban solas y el destino, la vida quiso que estuviéramos juntos de nuevo. Algo que el gobierno y tu nos estaban negando ¿Acaso no vas a abrazar a tus hijas que tienen casi quince años de no verse?
Estaba hablando de más, sé que mi padre está mudo de la impresión y yo no debo de juzgar su actuar, sé que nos debe muchas explicaciones y este es el momento para que reciba la redención que, tal vez, sin saber, ha estado buscando todo estos años.
Mis hermanas, una a una se fueron acercando a él para unirse al abrazo, todas lloran con notable emoción. Tanto tiempo sin verlo, tanto tiempo sin consuelo, pensando que también estaba muerto. Yo ignorando que tenía cuatro hermanas, necesitando la presencia femenina en mi vida y no la tuve.
Una mano desconocida se aferra a mi camisa y me guía hasta el grupo que aún no se suelta del abrazo. En ese momento las emociones se apoderan de todos nosotros y la alegría nos embarga a tal punto de ponernos a reír, una reacción bastante extraña, porque lo más común en estos casos sería soltarse a llorar.
Tal parece que las emociones son volubles que del llanto pasamos a la risa y nuevamente caemos al llanto. Una parte de mí está feliz, tengo una familia, crecí solo, sin tener la compañía de nadie y así me he sentido bien, me siento bien. A partir de ahora estaremos sujetos a muchos cambios, convivir con cuatro mujeres, intentar el perdón de Sakura o rehacer mi vida sin ella, tal vez renuncie y me dedique a otra cosa, dejar de exponer mi vida a los riesgos de morir prematuramente.
Podríamos regresar a Hong-Kong y ahí, dedicarme a lo que en el pasado quise hacer, tal vez podría escribir un libro, muchas cosas pueden salir a raíz de esta experiencia.
―¿Les parece si nos separamos? Me siento un poco incómodo. ―pregunto y todas ellas gruñen negándose a la separación.
―Creo que deberían de hacer caso a su hermano, niñas ―agrega mi padre, el viejo Hien―. Él no es muy afectivo.
―Eso lo dices porque no lo has visto con su novia. ―comenta Shiefa separándose del abrazo, al fin.
―Los dos son tan perfectos, la pareja ideal. ―agrega Fuutie llevando sus manos a su rostro.
―Podrían dejar de divagar en cosas que no son ―pido enojado, llevando las maletas de mis hermanas a la segunda planta―. Se quedarán contigo una temporada, Hien.
―¿Por qué no te quedas también? ―pregunta―. Algún problema en el trabajo.
―No puedo, encantado me quedaría con ustedes ―respondo tomando las maletas de mis hermanas y camino a las escaleras―. Ya estuve mucho tiempo fuera y necesito resolver algo muy importante.
―Deja esas maletas en la primera habitación. Mandaré a alguien para que arregle todo para tus hermanas. ―me doy vuelta para observar su rostro y veo una expresión que me anima a preguntar lo que estoy guardando desde hace un mes.
―¿Vas a contar toda la verdad?
―Prepararé té, tengo uno que les va a gustar ¿Quieren venir conmigo, hijas? ―ellas asienten y le siguen los pasos dejándome ahí, pensando en como empezar, he dado un gran paso, no se niega a hablar.
Un rato después estamos sentados en su despacho, se nota que lo usa muy a menudo porque tiene equipo de última tecnología funcionando. Me pregunto a qué se dedicará en sus ratos de ocio.
―¿Por qué tienes todo este equipo? ―pregunta Shiefa, yo, por mi parte dejo mi taza a un lado esperando su respuesta.
―Eso es cierto, pensé que después de la muerte de mamá habías quedado incapacitado para trabajar. ―comento apoyando mi espalda en el sillón.
―Xiao-Lang, no estamos aquí para juzgar. ―responde mi padre dejando también su taza a un lado.
―Créeme que es lo que he intentado desde que entré a esta casa ―cuento internamente hasta diez, recordando porque estoy aquí, por ellas―. Ahora no sé que tanto significó la muerte de mamá para ti, puedo ver que tu depresión ha sido superada, eso me alegra, pero me hubiera alegrado más saber que estabas bien y estabas trabajando como consejero del FBI.
Mis hermanas se sorprenden con esa acusación, él no. Estoy seguro que todos estos años ha estado trabajando para el FBI, no tengo que investigar nada. Su mirada lo dice todo.
―Hay cosas que no entiendes Xiao-Lang. Estás cegado por la ira y la rabia. ―responde nuevamente.
―No papá, dejemos a un lado nuestro vínculo sanguíneo, hablemos como colegas ―Me pongo de pie buscando algo en que centrar mi atención―. ¿Cómo te involucraron en el FBI después de la muerte de la agente Li?
Por unos segundos no dice nada, mis hermanas tampoco. Lo único que escucho es el sonido de nuestras respiraciones, unas más fuertes que otras.
―Cuando Ieran… La agente Li, falleció, de verdad caí en estado depresivo. No miento. Estuve a punto de enviarte con tus hermanas para que Wei te cuidara también, pero las amenazas siguieron. Ieran se llevó un tesoro muy importante para esos mafiosos y todavía lo siguen buscando ―relata seriamente―. No sabemos qué sea, pero tu madre no fue la única en fallecer por esa pieza invaluable para ellos.
Muchos agentes han perdido la vida buscando eso que los ha vuelto locos al punto de lavar dinero por medio de diamantes "falsos" en zapatos de baja calidad.
―Sabías lo del lavado de dinero ¿Por qué no dijiste nada? ―pregunto―. ¿A qué te refieres con tesoro importante, acaso saben de qué se trata?
―No estoy muy seguro, pero tengo una pista importante, estaba trabajando en ello cuando llegaron ustedes. ―algo me dice que "ese tesoro" está cerca, solo espero estar equivocado y que más inocentes no se vean bajo riesgo.
―¿Porqué te uniste al FBI? ―vuelvo a indagar―. Ahora me arrepiento, he perdido a personas valiosas gracias a la red de mentiras que tejieron para capturar a Ivankov y parte de su gente.
―Me uní por ustedes ―responde rápidamente―. De ese modo sabía que estaban bien y que nada ni nadie podría hacerles daño.
―Pues te engañaron, porque mis hermanas fueron secuestradas por la mafia rusa junto a la mujer que amo ―suelto molesto―. Ella fue la que me salvó de morir a manos de Ivankov ¿Acaso te dijeron eso?
―Las cosas se salieron de control, la llegada a tu vida de esa señorita japonesa provocó cosas que no habíamos previsto. ―mis hermanas observan el intercambio y las acusaciones sin decir nada.
―Sakura no es culpable de nada. Solo estuvo en el lugar y momento menos indicado ―me dirijo a él con enojo―. Ella también es una víctima, como yo.
―El daño está hecho Xiao-Lang ―indica―. Solo queda saber si contamos contigo para encontrar lo que los está volviendo locos.
―¿Y crees que eso es todo lo que nos ha traído aquí? ―camino hasta colocarme detrás de mis hermanas―. ¿Porque nos separaron? Todo hubiera sido mejor, menos amargo si no las hubieran mandado lejos. El maldito FBI controla nuestras vidas.
No mido mis impulsos y he gritado todo eso. Este es el objetivo de la visita, saber porque nos engañaron a los cinco. En toda mi vida he sido una marioneta de estos desgraciados que disfrazaron todo para que pareciera el paso de un legado, la familia Li trabajando para el FBI.
―Has olvidado ser racional en todo esto, lamentablemente las cosas no salieron como esperábamos y fueron víctimas de la mafia. Pero ese problema está siendo superado, una vez que encontremos ese artefacto tan valioso los tendremos en nuestras manos y tras las rejas ―no sé qué pensar, quiero creer que está arrepentido de todo lo que ocultó, pero me cuesta, su rostro dice tantas cosas―. Lo mejor será que tus hermanas se queden todo el tiempo, así estarán bajo total resguardo y también tendremos la oportunidad de recuperar el tiempo perdido.
―¿Estás arrepentido de habernos separado? ―pregunto para finalizar la conversación―. Pudiste haberme consultado antes, podía decidir.
―No, porque confiaba que tarde o temprano volverían a encontrarse, siempre he confiado en ti, Xiao-Lang. ―responde imperturbable.
―Vaya manera de confiar en nosotros tienes ―no digo nada más y empiezo a salir de esa habitación, no estoy molesto, estoy decepcionado, fui controlado desde hace tiempo, ahora entiendo porque mi madre no quiso que entrara a esta institución―. Estaré en mi habitación, hermanas. Las veo en la cena, mañana regreso a Nueva York.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0
―Deberías de quedarte, hermanito. No pasaste buena noche ―en efecto, después de la cena en la que compartí con ellas y mi padre me retiré a hacer algunas llamadas tratando de obtener alguna pista del famoso objeto del deseo, pero no obtuve resultados positivos, cuando decidí dejar ese tema a un lado y descansar, muchos recuerdos llegaron a mi cabeza, la mayoría protagonizados por Sakura, mi deseo de estar con ella no han disminuido ni un poco y ahora que sé otras cosas, tengo miedo de que pronto vuelva a ocurrir algo igual o peor a lo que hace poco fue sometida por mi culpa―. Necesito estar seguro que Sakura y Daidouji están a salvo.
―Tu amigo Eriol dijo que iba a tenerte al tanto. ―comenta Fanren.
―Él no es un agente, no puedo arriesgarlo a más también ―salgo de la casa, mis hermanas y mi padre vienen detrás de mí―. Necesito encontrar ese famoso objeto que tanto desean. Piensen en lo que les he dicho.
Me subo a mi coche después de despedirme de cada uno. Aquí no puedo hacer nada, mi plan es regresar a Hong-Kong y empezar de cero, no puedo seguir arriesgando a mi familia. Solo espero que ellas entiendan lo que sucede, no estamos del todo seguros, mientras la mafia exista, existe el peligro. Solo deseo que acepten y entre ellas Sakura, sé que será difícil, su trabajo es muy importante, pero puedo intentar hablar con su familia, no conozco a su hermano, pero cuando se entere que su hermana está bajo amenaza hará lo imposible para llevarla de regreso a Japón.
―Te avisaremos tan pronto todas hayamos decidido ―Fuutie se acerca y me abraza―. Promete que estarás en contacto con nosotras.
―Lo haré. ―respondo a su gesto.
―Cuida de Sakura y convencela de que no puede dejarte ir. ―Shiefa hace lo mismo, se aferra a mí en un fuerte abrazo.
―Eso solo ocurre en las películas ―respondo guasón―. Lo más que podré conseguir es una orden de alejamiento.
―No seas así contigo mismo. Sakura te ama, solo está resentida porque le han mentido, ya verás que pronto lo olvida. ―Feimei se acerca con mi padre del brazo y también me abraza.
―Puedes buscar en subastas, lo último que obtuve de información era que los mafiosos estaban buscando por ahí el objeto perdido. ―informa mi padre.
―¿Siguen sin saber qué es? ―indago una vez más y este niega rápidamente.
―Si sabes algo tenme informado. ―me despido nuevamente y enciendo el coche. Aún hay cosas que hacer y lo más importante, encontrar ese maldito objeto antes de que caiga en manos de esos desgraciados.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0
―Pensé que te quedarías unos días más ―comenta Eriol entrando a mi departamento―. Esperé llamada tuya ¿Cómo estuvo el reencuentro?
―Todo es una mierda ―cierro la puerta y regreso al sillón dejándome caer de espalda―. Hien Li fue reclutado también por el FBI.
La sorpresa en el rostro de Eriol no tarda en reflejarse. Nunca había visto a ese hombre impresionarse. Lastima que no puedo burlarme de la situación.
―¿Estás jodiéndome, verdad? ―pregunta buscando algo que tomar en la nevera―. ¿Por qué nunca te dijo nada, porque te separó a ti de tus hermanas?
―Todo lo hizo para protegernos, seguíamos bajo amenaza ―resumo todo lo que hablamos―. Eso a mi no me convence, el FBI nos ha estado controlando desde hace mucho tiempo.
―Creo que eso no debería de sorprendernos. Lo que sí me sorprende es que tu padre no te haya confiado nada. ―comenta mi amigo sentándose frente a mi y ofreciéndome una cerveza.
―Aún así, no puedo evitar sentir decepción, es mi padre, sé que ha sufrido, pero él no puede hacer a un lado mi sufrimiento ni el de mis hermanas. ―acepto la bebida y tomo un sorbo dejando pasar por mi garganta el amargo sabor de la bebida y del engaño.
―¿Qué harás ahora? ―pregunta.
―Aún no sabes lo más importante, lo que me hizo regresar inmediatamente ―me quedo en silencio, observando la botella helada en mi mano, tratando de encontrar la lógica a esta situación, y si existe ese objeto perdido―. La mafia sigue activada, el verdadero objetivo del lavado de dinero de la gente de Ivankov es una supuesta pieza perdida.
―¿Pieza perdida? ―repite mi amigo.
―Sí, no hay certeza de su aspecto. Según los informantes de mi padre, en la búsqueda de ese objeto muchas personas han muerto, la única que estuvo cerca de encontrarlo fue mi madre, por eso la asesinaron. ―termino de contar.
―¿Y no hay algún archivo con la información que obtuvo tu madre? ―Eriol es un hombre intuitivo y muy capaz de encontrar la salida en donde se supone que no la hay y a pesar de que le he pedido que se aleje de esto, su sentido del deber lo hace seguir aquí, buscando donde nadie más lo ha hecho.
―Dicen que al estar encubierta no abrió expediente, para no alertar a los infiltrados ―repito lo que a mi me dijeron―. La única pista que tenemos es que en estas semanas estarán buscando en las subastas, lo más probable es que ahí esté
―¿Pero qué diablos es esa pieza? ―indaga nuevamente.
―No lo sé ¿Qué podrían anhelar tanto los mafiosos? ―nos quedamos unos minutos en silencio, yo, por mi parte, pensando en las excentricidades y rarezas que Ivankov tenía. No puedo dejar que nada ni nadie me distraiga de mi objetivo y mientras más lejos aparentemente esté de Sakura, mucho mejor para que ella esté a salvo y yo tranquilo.
―Tengo una idea ―habla Eriol después de unos minutos en silencio―. Si solo saben que es una "pieza" y será subastada, debemos de buscar en museos privados y del gobierno.
―¿Crees que en un museo del gobierno esté esa pieza? ―pregunto incrédulo―. Podemos intentarlo, pero estamos a ciegas, no sabemos qué es lo que los mafiosos están buscando.
Volvemos a centrar nuestra atención en un punto cualquiera, analizando la situación. La apariencia de la dichosa pieza ¿Será grande, pequeña, serán joyas, armas, algún manuscrito, una pintura? Todas esas ideas pueden ser viables, pero no sé por dónde empezar.
―Deberías de llamar y pedir información. ―sugiere Eriol entregándome el teléfono―. Estoy seguro que tu gente ya debe de tener alguna pista. Al parecer están cerca, si Ivankov es inteligente, habrá revelado todo lo que sabe y pedido protección, con lo corrupto que es el FBI cualquier cosa puede suceder.
―Tienes razón ―respondo después de escuchar su posible teoría, el desgraciado ya se había recuperado, estaba en etapa de acusación. Un pez gordo como él sería silenciado rápidamente―. Gracias, Eriol.
―Esto me encanta, es agradable sentir la adrenalina. ―responde guasón.
―Habla Li ―saludo al obtener respuesta―. Necesito hablar por línea segura.
Después de unos minutos conversando y haciendo preguntas no obtuve nada más relevante a lo que Eriol y yo habíamos conversado antes. Pero nuestras pistas nos llevarían a algo bueno. Pude sugerir al encargado de interrogación que intentaran dar con el paradero de esa pieza, sobre todo su aspecto. Por mi parte, no podía seguir sin actuar, algo más tenía que encontrar que nos llevara primero al objetivo de la mafia.
―¿No se te escapa nada de Ivankov? ―pregunta Eriol, estamos revisando expedientes viejos, tal vez ahí encontrábamos algo.
―Es un tipo desagradable, que siempre quiso aparentar ser alguien culto, pero nunca supo ni en qué lugar estaba ―empiezo a recordar el tiempo que trabajé con él, toda una odisea―. Siempre presumió de algo que nunca era, sus orígenes siempre fueron desconocidos, pero cuando estaba ebrio parloteaba de que su familia le había dejado un gran legado artístico que necesitaba repatriar a su tierra.
―¿No recuerdas que es? ―cuestiona nuevamente―. Siento que estamos cerca Syaoran, piensa.
No respondo porque me concentro en unir las pistas que hasta el momento tenemos, sé que Ivankov no era de una familia artística como él solía decir, era una treta que usaba para impresionar a las personas. Era un pobre diablo con suerte, ni siquiera era capaz de dibujar algo del nivel de escuela primaria.
Como una estrella fugaz, sin anunciarse, Sakura aparece en mis pensamientos, intento no pensar en ella en estos momentos, la prioridad es que esté a salvo y por eso…
―Mierda. ―me llevo las manos a la cabeza, sujeto mi cabello y me siento en el sillón. Tan idiota soy, estuvo en mis narices y no pude acordarme. Ahora empieza a tener sentido y encajar en lo que hemos averiguado.
―Solo vamos a conversar. ―respondió Sakura sonrojándose.
―Bueno, lo que sea. ―Tomoyo entró al departamento de las chicas y regresó rápidamente con un maletín.
―¿Qué es eso? ―preguntó Sakura.
―Ayer estuvo por aquí, un tal Yuri Ivankov y quería verte ―detuvo su explicación y abrió el maletín―. Quiere que restaures esta obra, dice que unos roedores la han dañado.
―Esto es triste, veré que puedo hacer por esta belleza ―Sakura tomó con cuidado la obra para observar más de cerca―. ¿Ha dicho algo más?
―Sí, que mañana iría a buscarte al museo. ―respondió su amiga.
―Sakura, tendrás que disculparme, tu invitación podemos pasarla para la noche. ―estaba molesto, furioso, ese desgraciado estuvo aquí.
―¿Sucede algo? ―preguntó preocupada.
―Nada relevante, olvidé que Kerberos se quedó con el veterinario. ―la besé y salí rápidamente de ahí, ese idiota iba a morir desangrado.
―¿Qué te pasa Syaoran? ―Eriol me sacude fuertemente y haciéndome regresar al presente―. Estás pálido.
―Sakura. ―es lo único que puedo articular.
―Ella está bien, no tienes que preocuparte. Está vigilada todo el tiempo. ―explica, pero no es eso. Las palabras no salen de mi boca. Me pongo de pie, busco mi arma y mi placa.
―No Eriol, Sakura no está bien. Ella tiene esa maldita pieza. ―salgo del apartamento, ignoro el elevador y corro escaleras abajo, Eriol pisándome los talones.
―Estás loco ¿Cómo pudo Sakura involucrarse con esa gente? ―me alcanza y me detiene contra una pared.
―Es mi culpa. ―respondo, lo empujo y sigo corriendo. Al llegar a su piso voy invocando a todas las deidades posibles para encontrarla y poder ponerla en otro lugar, bajo resguardo en una base segura. Golpeo como loco la puerta, nadie sale detrás de ella. Ni siquiera las vecinas, porque están con mi padre.
―Syaoran, me estás asustando. Habla de una buena vez. ―exige Eriol cuando me detiene a la salida de su edificio.
―Tenemos que ir al museo, necesito encontrar a Sakura ―sigo caminando, esta vez al parqueo de mi edificio a buscar mi auto―. Ella está en peligro. Ahora me odiara más que antes.
―No te entiendo nada. Suelta lo que sabes de una buena vez ―me empuja hacia atrás y se sienta en el asiento del conductor―. Puedes matarnos si te dejo conducir.
―¿Cómo pude ser tan despistado? Me distraje ese fin de semana, Ivankov fue a buscar a Sakura ―empiezo a relatar―. Al no encontrarla, dejó en manos de Daidouji una pintura que necesitaba ser restaurada, esa es la pieza que están buscando y ella la tiene en el museo, en su oficina. Eriol, irán por ella.
―Maldición ―musculla Eriol―. Ponte el cinturón, necesitamos llegar ya.
Eriol se pasa todos los semáforos en rojo y eso es lo que menos importa. Llevo mi placa y aunque no puedo revelar lo que hace un agente del FBI en un auto a alta velocidad no me importa, lo importante es ver a Sakura, llevarme esa maldita pieza y que toda la mafia sepa que ya no está a su alcance.
―Iré primero. ―me bajo del auto, aún en movimiento y no espero respuesta de mi amigo, corro todo lo que mis piernas me lo permiten. Las personas con que me tropiezo se molestan y me piden respeto al lugar. Como un milagro me topo con el jefe de Sakura.
―Buenas tardes ―saludo―. ¿Has visto a Sakura?
―Oh sí, hace poco la he dejado en compañía de unas personas que quieren invertir en el área de restauraciones. ―explica sonriente.
―¿Cómo eran? ―no puede ser que ya están aquí.
―¿Qué? ―pregunta.
―¿Cómo eran esos tipos? ―sujeto fuertemente por los hombros y lo sacudo.
―Eran tres hombres, muy grandes y robustos como para saber algo de arte. ―con asombro y burla responde. Dejándolo sin saber nada más, salgo corriendo a buscarla, el camino a su oficina se me hace eterno, pero al llegar, me doy cuenta que he llegado tarde.
Me recibe el silencio y el desastre en su oficina, pintura por el suelo, papeles regados y una mancha de sangre que me provoca nauseas. Se la han llevado.
―Syaoran, el jefe de… ―mi amigo calla al ver y deducir lo que ha sucedido―. Malditos.
Maldito yo también por haberme acercado a ella, maldita la hora en la que me fijé en ella y la arrastré a este infierno y malditos esos desgraciados si no la vuelvo a ver. Les haré conocer el infierno que yo estoy conociendo.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0
N/A: Mis estimados amigos y amigas. Heme aquí de nuevo. Les hago un resumen. Mi vida ha sido un caos total en estos días, el trabajo y la familia ha confabulado en mi contra. Además, me enfermé. Ya no sé si es alergia o algo viral así que ando con una voz muy ronca y nada shensual. Estuve conversando con mis queridísimos amigos y Betas, me aconsejaban que no publicara capítulo esta semana porque no tenía escrito nada. Las ideas centrales están listas, pero no había avanzado nada. Pero llegó intercesión escritora y el capítulo lo terminé en una noche.
De verdad espero que les guste y agradezco muchísimo sus muestras de apoyo y de buenos deseos, a pesar de la distancia y de no conocerlos en persona, son personas muy importantes para mí, por eso me esfuerzo mucho en dejar algo que sea aceptable a sus ojos.
Así que, sin más que decir, me despido esperando leer sus reseñas, el próximo capítulo será el final y uno más para el epílogo. Un fuerte abrazo.
