La comitiva del Norte fue una de las últimas en llegar al parlamento que se realizaría con los lords más representativos de todo Poniente, incluidos los del Norte. Muchos de aquellos Lords reunidos desde hacía días. Sansa había llegado esa mañana, un par de horas antes de que se diera la reunión inicial que colocaría todo en marcha. Más no fue su llegada de última hora lo que llamaba la atención, sino la impuntualidad del Rey lo que se hizo sentir en toda la sala. Algo le dijo que los Lords estarían hablando mal de su hermano si ella no estuviera presente, y probablemente lo estaban haciendo a sus espaldas.
A Sansa le presentaron por primera vez a Lord Bronn de Aguasnegras y lo saludó, escuchando sus palabras educadamente, aunque el hombre no era nada educado. Aun sorprendiéndole que con el escándalo que se había dado hacía un par de años a éste le hubieran permitido quedarse con Alto Jardín y su título, y lo hubieran renombrado Lord Protector del Dominio los mismos Lords que lo habían desacreditado y querido destituir en un principio. Aparentemente gracias a su pasado como mercenario y sus numerosos contactos en ese campo era el mejor postor para defender la Región, para ayudar a defender todo Poniente. Era lo que le había dicho Lord Humfrey cuando tocaron el tema, y que a su familia no le había agradado el aval que el mismísimo Rey le había otorgado. 'Pero si se va a convertir en el próximo Tywin Lannister lo mejor es estar de su lado.'
Encima de un podio había tres mesas diferentes. El Dominio. Los Seis Reinos, próximamente Cinco. Y el Norte. Y debajo de ese podio en mesas también correspondientes a su respectiva región estaban el resto de Lords. De Dorne ya se sabía que desistieron de dar su salto a la Independencia al no sentirse verdaderamente preparados para hacerlo.
Sus conversaciones con aquellos Lords consistieron principalmente de halagos vacíos, preguntas de cómo le estaba yendo como Reina, de repente sacando a relucir a algún Lord con el que ambos hablantes tuvieran alguna relación económica. Y no faltaba el Lord quien le preguntaba por Jon Snow así nunca lo hubieran conocido.
Algunos de aquellos Lords abiertamente demostrando su molestia de que el ejército del Norte hubiera participado en la destrucción de Desembarco del Rey, no le echaban la culpa a ella, no, para ahora era conocido que nunca había hincado la rodilla ante Daenerys Targaryen, y los numerosos roces que tuvieron al ella haber sido la vocera del Norte entero, no su hermano quien cedió la Corona. La culpa se la colocaban a Jon sobre los hombros, algunos lords diciéndoselo a ella en la cara, y se preguntó si también lo harían de la misma forma ante su hermano el Rey. Sansa estaba muy al tanto de las falencias de Jon en aquel tiempo, más era su hermano y se encontró sacando –hasta un punto– la cara por él, y a la vez recordándoles a los lords que los únicos del Sur que habían atendido la llamada del Norte e Invernalia para la batalla que se vendría con los Caminantes Blancos había sido el Reino de la Montaña y el Valle.
"Arya Stark acabó con el Rey de la Noche, pero la Reina Dragón y su ejército era necesario. Sino las perdidas hubieran sido mayores…o totales en todo Poniente. Por supuesto, nadie se imaginó la desgracia que sucedería más adelante." Fue Lord Royce quien continuó, notándola frustrada al dar explicaciones de nuevo.
Sansa miró a su leal protector, pensando en aquellas últimas palabras. Sospechando que sí había habido alguien que pudo prever todos los movimientos de Daenerys Targaryen. "Jon le dio su palabra a la Reina Dragón, y mi hermano cuenta con el mismo honor que mi padre." Comentó, con un aire de desdén en sus palabras, no para Jon o su padre, sino para esos lords que la rodeaban, algunos incluso habían estado presente en la corte cuando Joffrey la golpeaba. Levantó el mentón sutilmente, esperando algún comentario, y provino de una Lord Bronn.
"Un gran error en su familia. Error que he escuchado usted ha evadido." Vio que sus palabras no fueron apreciadas, ni por sus compañeros ni mucho menos por la Reina y acompañante.
Sansa se sorprendió ante las agallas del hombre, a su lado vio a Lord Harry parándose más derecho y que fue a decir algo y lo interrumpió, "Lamentablemente gente en mi posición no se puede dar el gusto de jugar siempre con honor. Así lo deseemos." Respondió, y vio al hombre sonriéndose ladinamente.
Levantó su copa, pues al menos admitía algo que su hermano no hacía, "Felicitaciones, Reina. Y no lo digo con sarcasmo. Admiro a la gente que sabe que no todo puede ser blanco ni negro." Ella le levantó las cejas.
"Y dígame, Lord Bronn, ¿qué puede saber un mercenario que se vende al mejor postor de honor?" preguntó Lord Humfrey intercediendo y desplazando a Lord Harry para pararse al lado de ella. La tensión en el grupo haciéndose palpable.
Sansa sintió cierta molestia en ese momento, no necesitando que Lord Humfrey quisiera pelear sus batallas. Más también había cierto placer al ver a Lord Bronn desconcertado por la pregunta que ella misma había estado a punto de hacer.
Minutos después cuando se informó que el Rey hacía su camino hacia la sala todos ocuparon sus respectivos lugares, al verlo entrar Sansa no pudo dejar de sorprenderse al notar el tiempo que también había pasado por encima de él, algo que por alguna razón no se había esperado, se había esperado la cara de jovencito, pero no el rostro cansado y maduro, canas siendo visibles, y se veía incluso mayor que ella, o talvez era la barba que lo envejecía, barba que nunca le había llegado a ver. En cuanto cruzaron miradas vio la expresión de él cambiar, su ceño frunciéndose mientras ella le inclinaba la cabeza tratando de esconder una sonrisa. Podía no ser el Bran con quien había crecido, pero era la única familia con la que podía tener contacto, y su rostro aún jugaba con los lazos de su corazón de cierta manera. Suponía que debía de estar agradecida de que le devolviera el saludo pues fue con la única persona en la sala que lo hizo, la sorpresa ante su presencia haciéndosele más que visible. Prontamente se fijó en su comitiva, Lord Tyrion, Ser Brienne, Ser Davos, Sam, otros hombres que ella no conocía, y un trío de Guardas, entre ellos no encontró a Podrick Payne presente.
Lord Tyrion y Ser Brienne también la saludaron desde la lejanía con la misma inclinación de cabeza, en sus miradas y sonrisas pudiendo ver que les desconcertaba su presencia, pero que les agradaba que se hubiera decidido por venir.
Su presencia era una de última hora, pues no le agradaba dejar el Norte y menos por las casi tres semanas que iba a estar presente, más se había dejado convencer a último momento de que representara al Norte en persona, y que no lo hiciera tras sus asesores y Lords más importantes.
La reunión empezó en minutos, y se prolongó incluso hasta después de que el sol se ocultó.
Bran fue sacado del salón mientras Lord Tyrion daba disculpas por el cansancio del Rey, algo que todos podían entender. Y fue él quien se quedó en la sala como su representante, entablando conversación con todo el que se le aproximara.
Fue a seguir a su hermano y comitiva, pero de un momento a otro se vio rodeada de nuevo de Lords.
Una hora después se encontró en la ante sala de los que eran los aposentos del Rey, por unos minutos entretuvo la idea de que éste se negaría a recibirla, dictando estar exhausto, pero uno de los Guardas regresó, diciéndole que el Rey la esperaba y que le diera un par de minutos más. Y así lo hizo, estudiando sus alrededores. Era un castillo reconstruido a partir de las ruinas en pie del anterior. Pasillos similares, y a veces los mismos, que ya había recorrido antes y que la enervaban. Cuando llegó al lugar lo había hecho en un afán, tanto que no le prestó demasiada atención al castillo. El lugar en el que ella había pasado años como prisionera política, como peón, mientras su familia sufría tanto. Y la situación había dado un giro desde aquel entonces, pero no pudo dejar de sentir que cierta aprehensión se apoderaba de su ser.
Ver a Bran siendo El Cuervo de Tres Ojos era decepcionante pues era verdad que el Bran que ella conoció de niña ya no existía. Parecía que su estadía en Desembarco del Rey tan solo reafirmó aquello. Que le devolviera el abrazo que se inclinó a darle le llamó la atención, pues, aunque sabía que no había mucha emoción por parte de él ella sí la sentía. Cerró los ojos, respirando profundo, así clamara que ya no era Bran Stark, para ella lo era, había llegado con emoción a visitarlo así su forma de ser la inquietara tremendamente. Lo soltó, "…Estás viejo…" Le dijo, con el pulgar acariciándolo entre patillas y barba, verlo sonreírse le llamó la atención.
"…Estás hermosa." Dijo a su vez, un segundo después pensando que talvez eso era mejor no haberlo dicho. Y vio que su cumplido no le provocó nada,más que un brillo de burla en los ojos.
Sansa esperó que él con su siguiente frase arruinara el cumplido más no lo hizo, lo que fue una sorpresa, así que prosiguió ella, sentándose en un mueble, "Bien, también estás guapo. Y supongo que yo también estoy vieja."
Por un par de minutos hablaron escuetamente de sus respectivos Reinos, lo difícil que era Reinar y los problemas que se vendrían ante la separación del Dominio pues de este lugar era de dónde provenía la mayor y más versátil fuente de alimentos para todo Poniente.
"En una guerra les ganaría. Podría sublevar sus ansias de independencia." El Cuervo de Tres Ojos declaró, "Pero no creo que sea lo mejor por hacer." Y no sabía qué se daría en el futuro, por eso mismo aquella reunión, para sentar precedentes, amistades, y establecer leyes en cuanto a tarifas económicas e intercambios permisibles. Sabía que problemas habría en el futuro, estudiar el pasado solo le dejaba ver aquello, pero trabajando la situación podía que todo saliera lo mejor posible, dadas las circunstancias.
"¿Puedo asumir que por eso tienes a Lord Bronn cómo cabeza del Dominio? ¿Por qué te es leal a ti y sólo a ti?"
Le asintió, "Es un mercenario, y sé que dirás no se puede confiar en alguien así sin dinero de por medio, pero el hombre tiene también un compás moral, aunque no lo demuestre." Vio que no la convenció del todo, pero eso era normal con ella.
La conversación continuó, Sansa notándolo sin mucho interés y decidió cambiar la conversación antes de que la despachara diciéndole que deseaba descansar, "¿Vas a hablar conmigo de tu sueño?"
"…No fue un sueño. Pude vislumbrar el futuro." Le admitió, de antemano sabiendo que tocarían el tema.
"¿Ahora puedes ver el futuro?" preguntó sorprendida, y un tanto celosa. Lo que no haría ella con esos poderes.
La estudió, no por vez primera dándose cuenta que sus habilidades eran deseadas por ella, y sospechando que no siempre haría buen uso de estas, "No. Incluso me sorprendió que vinieras cuando me dijiste que no lo harías y enviarías representantes." Su presencia era algo que no había vislumbrado y lo cual lo había tomado por sorpresa cuando le dijeron que la Reina había venido con la comitiva del Norte, sabía que la presencia de ella aquí traería consecuencias en las que no había pensado.
No estaba segura si creer o no aquello, "Me dejé convencer de los Lords y mis asesores a última hora." Se explicó y lo vio asintiendo pensativo, "En fin, en cuanto a mi ataque…"
Ella no iba dejar morir aquello, lo sabía, Sansa era terca, "Nopuedo ver el futuro, pero muy de vez en cuando veo destellos, imágenes fragmentadas, y en un sueño…pude ver un destello del ataque hacia tu persona. Sólo tú, escondida tras una puerta verde y en terror. Sola, y huyendo de tus captores sin saber cómo actuar…Jugando con los asuntos del destino envié a Ser Podrick Payne para que te ayudara."
"¿Por qué Ser Podrick?" intercedió de inmediato, dejando su vergüenza de lado en cuanto a lo que él sabía de lo sucedido entre ellos dos.
No había previsto los acontecimientos inesperados que su ayuda trajo. Y en el Norte Ser Podrick obtuvo la historia más vieja en el libro; deseaba lo que no podía tener. Y Sansa a su vez le correspondía, pues era una dama y no de ella actuar de aquella forma si no existieran sentimientos de por medio. De todas formas, profundizar en la situación no era importante. Y decidió no hacer comentario sobre sus indiscreciones a no ser que ella trajera el tema.
Pensó muy bien qué decir a continuación, "Sopesé todas tus opciones. Tu fuerza no radica en tomar acciones violentas en tus propias manos. Podrick es un excelente Guarda, igual de leal a mí que a ti. El mejor tras Brienne. Poseía las habilidades necesarias para defenderte, pero no para ir a crear más problemas. Sospeché que nada más era que tuvieras al lado a alguien en quien confiaras y supiera manejar la situación y todo te saldría bien. Tus Lords te son leales y cualquiera te hubiera ayudado…lo que no me esperé fue que tú y Podrick se desviaran tanto del camino. Por mi parte necesitaba a Brienne a mi lado…sospeché que si iban por ti también vendrían por mí."
"Y lo hicieron."
Asintió, muy al tanto de que ella aún no sabía nada concerniente a Los Segundos Hijos, "Puedes hablar del tema con Ser Brienne o Lord Tyrion." Vio que sus palabras la molestaron, pero no estaba interesado en repasar lo sucedido. Acababa de tener una conversación con aquellos que la conocían encargándoles una vez más que no le comentaran absolutamente nada de lo que estaba sucediendo en Poniente, lo que no les agradó pues aludían que era crucial que ella estuviera al tanto de todo. Y confiaba en ellos lo suficiente como para saber que le darían una versión diferente a la realidad. Que se colocarían de acuerdo en algo.
Se mantuvieron la mirada por unos largos instantes y Sansa se sintió sonrojando ante todo lo que Bran habría visto de ella y Podrick, "…¿Me protegiste porque te convenía a ti y a tu Reino, o porque una vez fui tu hermana?"
El Cuervo de Tres Ojos notó la emoción verdadera tras aquella pregunta, no necesitaba de mucho para ver el deseo por la familia inexistente a la que aún se aferraba, "La segunda lleva a la primera. Ya sabes que los Lords que te atacaron fueron respaldados económicamente por Sureños. Dónde algo te hubiera ocurrido, o esa información se hubiera dado a conocer aquello habría desestabilizado a Poniente entero. Sería el inicio de otra guerra civil, algo que no nos podemos permitir."
"¿En verdad crees que vine hasta aquí para que me dijeras lo que ya me has dicho en pergaminos escuetos?"
Decidió sincerarse, "…Talvez después de todo hay una muy diminuta parte de Bran Stark latiendo en mi interior. Tuve que actuar, sentí la necesidad de protegerte..." Y a Poniente, no había duda de que necesitaba proteger Poniente…Y aun así se había despertado angustiado de un sueño con la imagen del rostro de ella aterrada y en peligro. Él no había estado perdido en el pasado en ese momento, ni buscando un fragmento del futuro, había estado plácidamente dormido…
Sansa no supo si sus palabras iban para aplacarla pues normalmente reconocía que no había parte alguna de Bran Stark en él así a ratos quisiera convencerse de lo contrario. Respiró profundo, "¿Has visto a Arya a Jon? ¿Sabes algo de ellos?"
"Arya hasta donde la vi por última vez estaba bien…" hizo una pausa, sopesando si decirle que Arya tenía un descendiente, pero decidió no hacerlo para que no se hiciera ilusiones de que ese niño se podría convertir en su heredero. El heredero de Sansa Stark tendría que salir de su propio vientre, criado con los valores y calma de su madre, y no la impulsividad y facilidad violenta de su tía. "…Y Jon…también está bien, aunque resignado. Una parte suya es libre y ha encontrado cierta paz que sólo el verdadero Norte le podía proveer…Te ha escrito a ti."
"…En una o dos ocasiones." Lo que sabía de su vida era porque tenía informantes en Villa Topo que averiguaban por él cuando exploradores regresaban al Castillo Negro. Lo único que sabía certeramente era que prácticamente había abandonado la Guarda de la Noche, hacía visitas a Castillo Negro una o dos veces al año para mantener pretensiones y después regresaba con la Gente Libre manteniendo un papel de explorador. Ella y Jon habían tenido sus diferencias, más algo irremediable se rompió entre ellos al revelarle a Tyrion su verdadera identidad.
"No creo que haya necesidad por parte de ninguno de nosotros dos de enviarle un perdón en un futuro." Vio que aquello la sorprendió, la hizo sentar más derecha. "Jon no aceptará aquellos perdones. Hace uno o dos años vi una conversación que tuvo con Tortmund; aunque no participó personalmente en la quema de Desembarco del Rey le pesa en su conciencia lo sucedido, en la terrible tragedia en que se vio involucrado. Porque ahora admite que tuvo su mano en ello. Es su decisión permanecer en el exilio. Se quedará pagando la traición que le hizo a Poniente y a Daenerys Targaryen. Es una pena ante impuesta."
Aquello era algo que Sansa se había esperado, Jon era Jon, un hombre bueno y honesto que había tomado terribles decisiones, "Aun así es nuestro hermano. Al menos debería de saber que como familia lo recordamos…y perdonamos." Muy bien sabía que no había actuado a como se esperaba de ella, rompió la promesa que le hizo ante el Arciano, pero había estado entre la espada y la pared, y lo que hizo lo hizo por el bien de él. ¿Qué razones tenía Bran para haber actuado como lo hizo? Nunca se lo preguntó, temía su respuesta. Renunciar a ser el Lord de Invernalia para después aceptar ser Rey…dar a entender que estaba al tanto de todo lo que iba a suceder…una parte suya se preguntaba si no pudo actuar en Invernalia para haber así evitado la tragedia. Explicándole la situación a Arya estaba segura de que Daenerys hubiera pasado a encabezar su lista. Pero aquello también habría generado una retaliación en el Norte…Talvez habría sido una masacre por otra.
Le preguntaría, pero no veía para qué hacerlo, la mayoría de veces se negaba a los cuestionamientos que ella traía a la mesa.
"Como familia, sí. Como Reyes no podemos admitirlo a nadie fuera de esta sala. Si Jon no fuera nuestro hermano nosotros mismos hubiéramos apoyado que se pidiera su cabeza junto con la de Daenerys."
Eso era verdad, ella misma había hecho que los soldados del Norte que tomaron acciones más que activas en el saqueo lo pagaran en el Muro, "…A Arya no le agradará que no le enviemos un perdón." Aquello había sido algo que habían hablado entre los tres, dejar pasar un buen tiempo, darle su perdón a Jon, y él al menos bajaría de vez en cuando hasta Invernalia. Sansa no tenía idea que se convertiría en Reina cuando eso, se lo hubiera podido permitir a sí misma, pero ya no lo podía hacer tan fácilmente como lo había visto en ese tiempo. Otra traición a Jon y Arya, pensó sintiendo el peso en su corazón.
"…Entonces hazlo tú." Le respondió, muy bien sabiendo que no se arriesgaría a ir en contra de la voluntad de sus lords pues las fallas de Jon eran unas que aún le pesaban al Norte. "…Amor, perdón, olvido, todo tiene un límite." Comentó y aun antes de hacerlo había visto los ojos de ella humedeciéndose, el enojo en su mirada ahora también siendo visible. Y tener tacto con ella era algo que deseaba, pero a la vez no podía, "Todos jugamos un rol en este juego." Declaró, leyendo sus innumerables dudas, "El mío no fue más noble que el tuyo." Él no se preocupaba por eso, "Ya lo hecho, hecho está, y fue para un bien mayor que en estos momentos está surgiendo sus frutos. Necesitas superarlo."
¿Superarlo? "…A diferencia de ti, Jon aun es mi hermano." traicionar la confianza de Jon era de lo peor que había hecho en su vida, y siete años después todavía le dolía. Lo hizo por el bienestar de Jon y su familia, por asegurar el Norte y Poniente…pero no importaba que a veces se dijera que sus razones habían sido válidas y justificadas, a final de cuentas traicionó a Jon. ¿Y ahora Bran le decía que lo hiciera de nuevo, y lo olvidara?
Jon había sido una ficha más en el juego, lo sabía y Sansa también. La vio limpiándose la cara, algunas lágrimas habiéndose deslizado por su rostro en soberbia, "Jon a la larga te perdonó, aún le duele lo sucedido, pero te estima, ¿No es eso suficiente?"
Sansa exhaló, "…Evidentemente no."
Ella muy bien sabía que habían hecho lo mejor para Poniente, aunque no lo mejor para su familia, "Él sabe que es bienvenido en Invernalia," dijo, y la vio colocándose en pie, "Sansa," Bran habló y la forma en que el nombre se deslizó suavemente entre sus labios y produjo algo en su interior le dejaba ver que sí había una diminuta parte de Bran Stark latiendo en su interior, "Jon sabe que Invernalia es su casa. Arya, tu, y yo su familia. Nunca quiso reinar, y ahora técnicamente no sirve a ningún Rey o Reina. Es libre, vive con sus fantasmas, pero está contento. Confórmate con aquello que él lo hace." Bajó el tono de voz otro poco, haciéndose más comprensible, "…Eres mejor Reina de lo que él sería Rey." Por una parte, ella –la mayor parte del tiempo– sabía escuchar a sus asesores, a su consejo, no era tan impulsiva ni confiada, sabía dejar su honor de lado cuando era necesario, y había aprendido a no anteponer a su corazón ante la razón.
Sansa sacudió la cabeza, "…Eso último no me interesa." Mintió.
Bran exhaló, las emociones eran contradictorias, a ella le pesaba haber traicionado a Jon, pero se sentía orgullosa de como reinaba, en la fuerza que se había convertido, ambos asuntos iban intrica mente entrelazados, "¿He dicho que mentirme es inefectivo?" la vio tan solo ignorándolo. No podía leer pensamientos, pero la conocía lo suficiente para saber cómo su mente funcionaba…
Sansa después de unos momentos decidió tan solo preguntarlo, decepcionada, "Dime, ¿si quiera te interesas por algo?"
"El futuro de todo Poniente. Quiero estabilidad…aprender de la historia para–"
"–no repetir los errores de nuestros antepasados." Esta vez fue ella quien supo lo que pensaba. Lo vio asintiendo, "Todo lo que haces viendo el pasado, el presente, colocando fichas en movimiento…¿quién te dice o te hace saber que tu opinión, tus deseos, son los correctos para Poniente?"
"No poseo deseos mundanos." Le contestó simplemente, y sin perder un segundo pensando en aquello, "Soy la memoria del mundo, y como tú misma lo dices; hago lo que creo es correcto para todos nosotros."
Viéndolo regresar aún más a su caparazón se sintió no estando para este tipo de pláticas con él, metiéndosele en los nervios, "Me he comprometido," le dejó saber por si no estaba al tanto, "En los próximos días quiero presentarte…"
Aquello lo sorprendió, "Bien. Eres el futuro de la Casa Stark." Comentó, y vio que sus palabras no le agradaron más que lo que las anteriores lo habían hecho.
Exasperada se despidió, "Ha sido bueno verlo de nuevo, su Majestad."
Exhaló y la siguió con la mirada al dejar la habitación, no pasándole desapercibido que no lo llamó de hermano. No le sorprendería si no lo volvía a hacer.
No era más Bran Stark, y no le debía a ella ni a nadie aplacar sus sentimentalismos. Aun así, hacía parte del puñado de personas que no le deseaban mal, que lo llevaban en el corazón así su razón le dijera lo contrario. Y más importante; a ambos les beneficiaba estar de parte del otro y mantener las buenas relaciones.
Respiró profundo, cerrando los ojos y pensando en todas las repercusiones inesperadas que se darían por la presencia no anunciada ni esperada de ella. No con Ser Podrick Payne, sino con Los Segundos Hijos y el Banco de Hierro. Su primer pensamiento al haberla visto fue que se sirvió en bandeja de plata sin siquiera saberlo, y quiso armar un plan con Lord Tyrion, Lord Royce y Ser Brienne para devolverla al Norte, pero sabía que aquello antes más cuestionamientos traería, y de hecho podía frustrar sus planes.
Después de unos momentos buscó en el pasado quien era el prometido y si sí era una persona que no viniera a comprometer el futuro del Norte, y por ende al resto de Poniente.
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Ser Brienne conocía a Sansa Stark y desde su posición al otro lado de la sala la notó indispuesta, ensimismada. Y se preguntó qué habría hablado con su hermano para dejarla de aquella manera. A penas y le contestaba a sus asesores y Lords cuando estos le dirigían la palabra. Su mirada baja, y cuando sonreía era una sonrisa fingida. También la notaba bebiendo de su copa más de lo acostumbrado.
Su Majestad el Rey Bran ni siquiera se había molestado por asistir al banquete y no era que a nadie le sorprendiera, pues él solo hacía presencia en las reuniones y cuando era absolutamente necesario. Una vez que el momento formal pasó y la festividad comenzó decidió caminar hacia la mesa donde estaba ella. No del todo segura que su presencia sería bienvenida, pero en cuanto la vio mirar en su dirección y sonreír verdadera, aunque tristemente, supo que hizo lo adecuado. Le inclinó la cabeza respetuosamente, "Su Majestad."
Sansa se colocó en pie y le inclinó la cabeza de la misma forma, "Ser Brienne," Notó sus ropas civiles y no el uniforme de Lord Comandante de Guarda, "Es un placer verla."
Brienne le sonrió de vuelta, "Lo mismo digo, mi señora."
Sansa le hizo un gesto hacia la puerta, "¿Me acompañaría en una caminata?"
"Por supuesto, mi Señora." Justo al dejar la sala Brienne escuchó a la Reina decirle a sus Guardas que no había necesidad de que las siguieran, para Brienne aquello era un elogio, pero también era una Guarda y no pudo evitarlo, "…Debería de tenerlos a su lado en todo momento, sobre todo en tierras extranjeras." Se sorprendió cuando ella posó una mano sobre su brazo para después entrelazarlos juntos, amistosamente.
"Estoy segura que con usted basta, Ser Brienne."
Se iba a negar, pero la verdad era que se sentía halagada, "¿Cómo está todo, mi señora?" le preguntó preocupada, pues Sansa Stark no era amistosa.
Si se iba a sincerar con alguien sería con ella, "Llevo años deseando esta oportunidad para volver a ver a Bran, aunque también estando muy al tanto de que ya es El Cuervo de Tres Ojos…" exhaló, "…Ilusamente creí que nuestro reencuentro sería…más emocional."
Brienne sabía muy bien la clase de persona que era el Rey, y la clase de persona que era la Reina, muchos la tomaban como una persona poco emocional y rígida, pero ella sabía mejor, "Siento escuchar aquello."
Le sacudió la cabeza, "Y aun así me preocupo por él." Exhaló, "Sáqueme de la duda, ¿Soy yo o se ha retraído más dentro del Cuervo de Tres Ojos desde que dejamos el Norte?"
Tan sólo respondió porque era con la hermana con quien hablaba, "A veces lo hace. Otras veces no tanto. Cuando usted fue atacada se salía de sí mismo por horas, si he entendido algo de lo que hace cuando se ausenta es que creo que estaba al lado suyo, cuidándola a su manera."
Y aquello no dejaba de ser a su forma espeluznante, "No noté que Podrick y yo recibiéramos ninguna ayuda. Bran estaría más bien siguiendo los hilos, buscando las identidades de mis atacantes."
¿Podrick? Se preguntó con sorpresa pues La Reina no era de las personas que dejaba los títulos de lado, "Si las circunstancias hubieran sido diferentes me hubiera gustado estar a su lado, mi Señora."
Sansa se sonrió, "La deseé a mi lado, Ser Brienne. Y cuando me atacaron estoy más que segura que no hubiera tardado cuatro días en ponerme a salvo…No que me esté quejando de Ser Podrick, fue un magnífico Guarda, es sólo que en mi corazón…nadie llenará sus zapatos."
"Sus palabras me halagan." le sonrió, y había sido la misma Reina quien había terminado con su juramento, no queriéndola atar a ella. Y Bran también era hijo de Catelyn Stark, y éste necesitaría más protección que ella. Fue libre de elegir. "Me alegró que Podrick estuviera a la altura de las circunstancias."
Sansa le asintió, "Lo estuvo." Y después de pelearse consigo misma prosiguió, "¿Y está presente? No lo he visto en todo el día…" no quería demostrarse demasiado interesada, pero desde que llegó había estado pendiente en avistarlo, pero no se lo había encontrado.
"Sí, claro. Ahora mismo estará comenzando su turno de Guarda." La estudió mientras asentía desinteresada, "¿No se le hace difícil estar aquí?" se atrevió a preguntar.
Sansa pensó en su respuesta y después de asentirle cambió el tema, no queriendo pensar en el pasado, "Cuénteme, Ser Brienne, ¿cómo le va todo? ¿No se arrepiente de haber cambiado el Norte por el Sur?" Nada más verle la sonrisa apenada se dio cuenta que se encontraba donde quería estar.
"Para empezar el clima es mucho mejor."
Sansa sacudió la cabeza, "Patrañas, demasiado caliente para mi gusto."
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Lord Tyrion, Ser Davos y varios emisarios se colocaron en pie cuando vieron a Ser Brienne llegar con la Reina del Norte hasta la mesa donde ellos estaban. Sansa recibió saludos de los que no conocía más los vio retirándose tras unos momentos hacia el otro extremo de la larga mesa.
La única persona que no la saludó junto con los demás fue Lord Tyrion quien se quedó de ultimo a propósito y la tomó de la mano besándosela, "Mi Reina." dijo en un murmullo bajo y vio que la hizo sonreír ladinamente con aquello, "Shhhh, solo aquí y entre nosotros cuatro."
Sansa se sentó, "¿Ha tenido mucho de beber Lord Tyrion?" Le preguntó al verlo inclinándose por dos copas de vino y sirviéndole una a ella y otra a Ser Brienne.
Seguramente, pues al haberle dado ese Mi Reina no se había sentido mal ante el recuerdo de la otra Reina a la que le había servido. "Me conoce, sabe que mis mejores decisiones las tomo con unas cuantas copas encima." Le contestó, dándole una mirada larga, "…Ser Reina le luce." El tiempo había pasado sobre ella como con todos, pero en vez de aquel tiempo y el peso de su trabajo marcarla de una forma negativa, antes parecía realzar su belleza con la muestra de poder y seguridad que demostraba. Incluso las ojeras bajo sus ojos eran llamativas.
"Gracias." Le contestó ante su mirada de broma, "Veo que se encuentra de buen humor."
"El mejor para tener a mis amigos entretenidos con mis comentarios ingeniosos, ¿Verdad Ser Davos?"
"Sí, mi señor, ciertamente llena mis días con su ingenio." Dijo, haciendo sonreír a las dos mujeres mientras a Lord Tyrion le tomaba un par de segundos entender su tono de ironía.
"Ah, lo único que me queda, mi Reina, es que ahora sí estoy tomando buenas decisiones."
"Me alegro por eso, Tyrion." Tomó un sorbo de su vino, "Aunque si fuera usted dejaría de llamarme su Reina. Personajes mal intenciones, que es lo que sobran, pueden tomarlo como traición."
"Ah, pero fue mi esposa, así que por ende en el corazón también fue mi Reina. Discútame aquello."
"No hay necesidad…"
Tyrion le sonrió, "…¿Y sigo siendo el mejor de ellos?" vio que la sorprendió con la pregunta porque ladeó la cabeza sutilmente y trastrabilló con su respuesta.
¿Si los otros contaban porque Podrick no? Y si lo hacía…en ese caso había dejado a todos por detrás en cuanto a la forma de tratarla. Se sintió sonrojando.
Lord Tyrion se carcajeó bajamente, esto era una novedad, Brienne y Ser Davos mirándolos no entendiendo del todo, "Me alegro por usted. Ya sabía yo que no se le haría difícil conseguir un buen pretendiente."
"Lord Tyrion." Brienne le llamó la atención, pues podía ver a la Reina incomoda.
La voz de Ser Brienne sacó a Sansa de su ensimismamiento y respiró profundo, y si alguien sabía leerla bien era Tyrion, "…Lo difícil es encontrar uno que también sea interesante." Respondió con cierta ironía y no queriendo que Tyrion leyera demasiado en su pausa.
Brienne vio a la Reina tomar un sorbo de su vino y girar la cara, demostrando su desinterés con el rumbo que la conversación estaba tomando, cuando vio a Lord Tyrion no leyendo la indirecta y a punto de responder algo decidió interrumpirlo, "Lord Tyrion, ¿Por qué está tan feliz?"
Le frunció el ceño por unos momentos, y recordó la vez que hizo quedar mal a Ser Brienne mientras jugaban y bebían, y talvez esa noche estaba bebiendo demasiado. "Vengo de hacer final un acuerdo imposible." Vio a Sansa de inmediato mirándolo y se le adelantó antes de que lo preguntara, "Lo siento, pero no puedo dar detalles. Pero si le puedo dar esto; en el momento que dejé de pelear con mis demonios y me pasé a su bando todo sale de maravilla." La vio mirándolo interesada y de repente sintió ojos sobre él, al mirar hacia la mesa del Norte vio a varios hombres con recelo no quitándole los ojos de encima. "No creo que algunos Norteños aprecien que esté en compañía del último Lannister, su Majestad." Bien, no era el último Lannister, pero era el último Lannister de la rama de la familia que contaba.
Sansa ni siquiera se giró a mirar, "Son sobreprotectores."
Le sonrió, "Sí, particularmente Lord Harry, pero algo más ese joven que habla encantadoramente con Lady Cromwell…y por su forma de vestir no es Norteño." Cabello castaño oscuro, ojos verdes, mandíbula cuadrada, musculoso, aparentemente alto y terriblemente atractivo, un gran espécimen y le dio cierta molestia no saber su identidad, la miró a los ojos y le sonrió, "¿Algo de lo que tengamos que estar al tanto?"
Se llevó la copa de vino a los labios, "¿De qué?" preguntó a su vez.
"…No está mirando con la desconfianza de un Norteño. Sino con desconfianza de hombre."
"Mmmmm." Respondió, no agradándole aquellas palabras. Y aunque le había aceptado la propuesta de matrimonio a Lord Humfrey, eso era algo que no se haría público hasta no estar de regreso en el Norte.
Tyrion le sonrió ladinamente y casi de inmediato vio a Ser Brienne girarse y barrer la sala entera con la mirada como si fuera su trabajo, pero obviamente buscando de quien hablaban. "…Un gran espécimen…"
Lo era, Sansa pensó para sus adentros, todo lo que una vez había querido y aun así…lo que ya no le interesaba, "…No es un caballo, Lord Tyrion."
Tyrion se carcajeó ante su respuesta más decidió no presionar, en menos de una hora ya le sabría el nombre y el origen, el porqué estaba en la mesa del Norte si evidentemente desentonaba con los hombres ásperos y bruscos, y porqué lo miraba con desconfianza, pero por ahora decidió cambiar el tema. "…Escuché que el honroso y valiente Ser Podrick Payne se probó ante usted y el Norte entero, y que la dejó más que satisfecha con sus servicios prestados." Como siempre que le prestaba sus servicios a una mujer, aparentemente.
"Lord Tyrion." Ser Brienne lo reprendió de nuevo ante el doble significado que no iba oculto, vio a su Majestad sonrojándose y a su vez Ser Davos eligió ese momento para colocarse en pie y despedirse.
Tyrion vio a Ser Davos dándole una mirada, como no creyendo que le hablara de esa forma a una Reina. Se aclaró la garganta, "Ah, no se ofenda, Ser Brienne, la Reina sabe muy bien que es sólo una broma de mal gusto a expensas de nuestro querido Podrick…Estoy seguro."
Sansa agradeció por las paredes de ladrillos rojizos, al calor del lugar que la afectaba y que ayudarían a disimular su sonrojo, "Sus palabras son certeras Lord Tyrion, aunque no en el modo en que quiso insinuar. Nunca tendré como agradecerle a Ser Podrick sus servicios prestados, así como a usted Ser Brienne." Admitió, por primera vez entrándole en duda si Podrick había faltado a su palabra y le habría contado algo de ellos a Lord Tyrion o Ser Brienne, "…Y habladurías mal intencionadas no es algo que me sorprendan. Que hayan llegado hasta acá sí."
¿Qué habladurías? Aquello llamó la atención de Tyrion, "Ah, habladurías, los problemas de una dama soltera, hermosa…y en el poder..."
Aquello certeramente se sintió como una ofensa, "No creo que le hablara así a la Reina Dragón," le respondió defensiva a su vez, "…Y contenta le daría mis problemas para que los solucionara, Lord Tyrion."
Tyrion se sonrió en un tic nervioso y luego se aclaró la garganta al reconocer su error, "No deseaba ofender." Dijo apenado y sintiendo la mirada de Ser Brienne y Sansa sobre él.
Exasperada continuó, "¿Entonces qué deseaba mi Lord?"
Pasó saliva, "…Hacer un paralelo en que si fuera hombre no le interesarían las habladurías, antes se aprovecharía de estas." Dijo, recuperándose rápidamente. "Momentáneamente olvidé que las sensibilidades femeninas están más a flor de piel. Discúlpeme, hace mucho que no tengo una conversación abierta con una dama." Bajó la cabeza y después miró a Ser Brienne, "Lo siento, pero usted ciertamente no es una dama."
"…Creo que es hora de que se vaya a dormir la borrachera, Lord Tyrion, no sea que haga quedar mal a mi hermano."
Por un momento recordó a su padre haciendo algo similar con Joffrey y se sonrió ante aquello, "Lo siento su Majestad, pero ya no es mi señora esposa para que venga a darme órdenes." Contestó en burla, colocándose en pie y sosteniéndose por unos instantes de la mesa antes de marcharse.
Sansa aún exasperada lo siguió por unos momentos con la mirada, viéndolo yendo a sentarse junto con Lord Bronn, quien lo recibió con una sonrisa y una copa de vino. En ese momento de reojo vio a Lord Royce junto con otro hombre mayor acercándose a ellas, ambos sonrientes y vio a Brienne colocándose en pie de inmediato casi reverentemente, lo que le pareció extraño.
"Lord Royce," Brienne saludó al hombre inclinándole la cabeza respetuosamente y éste hizo lo mismo, llamándola mi Señora, lo cual decidió ignorar, a su vez se giró hacia la Reina, "Mi Señora, permítame presentarle a mi señor padre."
Sorprendida Sansa de inmediato se colocó en pie, saludando al hombre y abriéndole las puertas del Norte y de Invernalia, por un buen rato junto con Lord Royce en alzando las habilidades de Brienne, ésta a su lado incomoda y sonrojada, Sansa admitiéndole al hombre que sin Ser Brienne ella no estaría viva, ni donde se encontraba. Al hombre parecían agradarle sus palabras, su atención, y agradecimientos, pero notaba que cada vez que la llamaba de Ser a éste parecía que aquello lo incomodaba. Luego prosiguió a decir lo que Bran talvez nunca diría, "Es la persona ideal para ser la Lord Comandante de la Guardia del Rey, mi señor. Persona más leal que ella no se encuentra en todo Poniente y sé porque se lo digo."
"Es una mujer maravillosa," Lord Selwyn, añadió con convicción, estando orgulloso por su hija, como también reprobando sus decisiones. Las dos cosas no eran excluyentes.
Lord Royce le dio una palmada en la espalda al anciano, "Arriba el ánimo Lord Selwyn, su hija es la primera Lord Comandante, cuenta con la estima y el respeto de dos Reyes, y usted se ha vuelto a casar y tiene un heredero a su título y tierras, ¿Qué más le puede pedir a la vida a ésta edad?"
"…Asumo que nada."
Sansa estudió a los hombres por unos momentos y después a Ser Brienne, sonriéndole a ésta pues la podía notar tensa e incómoda, pero Lord Royce sin saberlo tenía razón, Lord Selwyn contaba con un descendiente, aunque no era su hija sino su nieta, algo que nunca se revelaría. Por el rabillo del ojo vio a Lord Humfrey colocándose en pie y dirigirse a la mesa de Dorne, conversando allí con uno de los príncipes. Con atención siguió la conversación con sus acompañantes y unos minutos después vio a Lord Humfrey acercándose a ella junto con el príncipe Quentyn, en segundos estaban siendo presentados.
"Las habladurías sobre su hermosura no le hacen justicia a la realidad, su majestad."
"Gracias." Sansa le inclinó la cabeza al príncipe, dándole una sonrisa fingida, "He escuchado mucho sobre usted." Era parecido a su hermano a quien había conocido de pasada cuando Bran fue elegido Rey, moreno, alto, acuerpado, cabello largo y ensortijado, barba pulcramente arreglada. "¡No se preocupe!" exclamó rápidamente, "Lord Humfrey solo me ha contado las cosas buenas, estoy segura." Su broma vio agradó al grupo entero, lo que había querido conseguir.
Fue introducido al grupo, de allí solo habiendo conocido a la Lord Comandante y de vista, "Yo también he escuchado mucho sobre usted, su Majestad, todas cosas admirables." Hizo una pausa, así como ella la había hecho antes y continuó encantadoramente, "Pero no me negaría a escuchar sobre algún trapito sucio."
A ella ya le habían advertido que el hombre era bueno tratando con la gente, pero que también era de armas tomar así su apariencia pareciera decir lo contrario. "De esos hay bastantes, pero apenas nos estamos conociendo. Todo a su debido tiempo." Le señaló a los asientos para que les hicieran compañía, e intercambió una mirada con Lord Humfrey quien le asintió su aprobación, pues él le había aconsejado que no fuera tan seria con el príncipe si quería ganarse su atención rápidamente.
Lord Humfrey tomó la rienda de la conversación tras ella, "…Casi toda mi vida la he pasado en tierras extranjeras. Mi niñez prácticamente se dio en Dorne," Humfrey se explicó ante la mesa, "dónde la familia de Quentyn me acogió con brazos abiertos–"
"–Y una funesta amistad de la que no he podido escapar surgió."
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Se podría decir que su primera charla con el príncipe de Dorne salió de maravilla, más que por ella por la forma relajada de éste ser, quien animó a toda la mesa, incluso a Brienne y a ella con sus comentarios. Y por esas dos horas por su parte fingió ser más accesible de lo que en verdad era, el ceño fruncido de Brienne a ratos diciéndole que le estaba subiendo demasiado al encanto, pero aquello siendo necesario.
Fue la siguiente mañana a primera hora que recibió una invitación a desayunar por parte del príncipe, decidió no pensarlo demasiado e ir simplemente con dos de sus Guardas. A decir verdad, se temía que primero tratara de conquistarla para después sí hablar del interés en la conversación, pero no fue así, al lado de él dos mujeres hermosas las cuales presentó como dos de sus esposas, la tercera se quedó al mando de los asuntos personales de él en Dorne. Sansa no pudo dejar de juzgar aquello, en silencio y con cierta curiosidad.
"Por su reacción veo que no lo aprueba, su Majestad." Dijo, fijándose en sus mejillas sonrojadas y sacudiendo la cabeza apesadumbrado,"Y que nuestra historia nunca podrá ser."
"…No es que no lo repruebe, príncipe," Ella estaba al tanto de cómo las cosas funcionaban en Dorne, y se molestó consigo misma de que tener la situación debajo de sus narices le presentara sorpresa alguna, "…Lo siento. Es sólo que este tipo de relación en el Norte no es usual…" cómo tampoco era usual querer hablar con él, y tener de compañía a las otras dos mujeres. Fue guiada hasta una mesa.
Fue el príncipe quien le sostuvo el asiento mientras ella se sentaba, prontamente el cuarteto prosiguió a empezar a desayunar. "…Debería serlo en todo el mundo…estos acuerdos son bastantes eficientes."
"¿Lo son?" preguntó sin verdadero interés, sólo para llevar la conversación, "Para las mujeres quiero decir. Con total respeto, príncipe, asumo que ellas no obtienen los mismos beneficios que un hombre…" muy bien sabía cómo sus palabras podían ser tomadas.
"…Depende del príncipe obtener los mismos beneficios," Olive decidió interceder, sonriéndole despectivamente, pues sabía que las juzgaba desde su alto pedestal. Hablaba de ellas como si no estuvieran presentes cuando tenían bocas y mentes para hablar por sí mismas, "Aquellos beneficios pueden ser mayores a los que una cabecita inocente de una dama como usted se le puedan ocurrir..."
Sansa se giró a mirar a la mujer, subiéndole las cejas y ésta manteniéndole la mirada, esperó a que el príncipe Quentyn la reprendiera por su insolencia y la hiciera retirar, pero aquello no sucedió. Sí los vio intercambiando una mirada, pero nada más que aquello provino. Quien exhaló y prosiguió a hablar fue la otra mujer.
"Quentyn nos contó anoche de la conversación que tuvo con Humfrey y lo que usted desea implementar en el Norte, su Majestad." Sansa de nuevo se sorprendió por tener a una de las mujeres hablando por sobre el príncipe, aunque ésta lo hizo con mayor respeto, "Dígame, Reina, ¿Cómo se beneficiará Dorne de proveerle semillas y enseñarles a sus hombres a mantener los sembradíos?" preguntó Mariah, "De eso no ganamos nada."
"…Creo que debí haber venido con mis asesores," atinó a decir antes de llevarse una cucharada de avena a la boca viendo que aquella había sido la intención del príncipe; no tener a sus asesores presentes y hablar directamente con ella. "No sé a ciencia cierta qué le habrá comentado Lord Humfrey. Hay un puñado de semillas que para nosotros son valiosas pues solo retoñan en las partes más templadas de Dorne, y el Norte podría utilizar una muestra lo suficientemente grande para sembrarlas en lo más sur de nuestras tierras," donde ahora mismo era donde se estaba promoviendo la agricultura y ganadería de la región. Donde cientos de invernaderos se habían creado y estaban dando mayores frutos que en décadas anteriores.
Quentyn asintió, "Sí, eso fue lo que Humfrey me comentó anoche."
"Y de nuevo, Reina," Mariah intercedió, "¿Qué gana Dorne con todo esto?"
Fijó a la mujer con la mirada, "¿Qué es lo que al Norte le sobra, pero a Dorne le falta?" preguntó, decidiéndose ir al punto, no girando alrededor de éste.
"Nieve." Olive contestó, "…Eso u otro tipo de maderas diferentes a las que tenemos en el Sur." La madera era prácticamente la moneda del Norte, trueque siendo como intercambiaban víveres.
Sansa vio a Mariah tensándose ante el tono de la otra mujer, y al príncipe mirándola con cierto descontento, "…Tiene razón. Nieve." Sansa comentó y ahora fue a ella a quien miraron con incredulidad, "O en su defecto agua dulce. Dorne es árido y seco, y he escuchado que el agua es tan valiosa para ustedes como el oro mismo."
El príncipe se sentó más derecho, sabiendo no tildar aquello de absurdo hasta no recibir todo el planteamiento, "¿Qué le hace pensar que no podemos obtener agua de los Reinos más cercanos?"
"Pueden, pero el Dominio está a punto de Independizarse y sabemos que le subirán el valor a todo lo que exporten. Ustedes pueden seguir contando con otros Reinos más cercanos sí, a los cuales por una módica suma y por tarifas exorbitantes de transporte sigan haciendo el negocio. Pero el Norte no les estará cobrando el agua, toda la que sus navíos puedan transportar. Ustedes–"
"–sólo asumiremos el costo del transporte." Mariah terminó por ella.
"Exacto." Sansa contestó, sabiendo que aún no los convencía, pero que la idea no les disgustaba.
"Es una distancia tremenda." Olive intervino, a lo que vio a la Reina no le agradó, "Pero eso es ahora cuando estamos en verano, ¿De qué cantidad de agua/nieve estamos hablando? ¿Qué sucederá cuando los frutos se den y ustedes no tengan necesidad de nuestras semillas?" ¿Cómo protegerían y alistarían sus navíos? "¿Qué pasará cuando llegue el invierno de nuevo?"
El príncipe se quedó mirando a la Reina. De todo esto había mucho que pensar. Y no lo tenía que hacer sólo, tendría que hablar con los otros príncipes para tomar una decisión en conjunto, "¿Soy yo o su propuesta me suena descabellada?" se decidió a preguntar.
Sansa no se tomó a mal sus palabras, "A mí también me lo pareció en un principio." Miró hacia Mariah y vio su atención puesta en ella, "Siendo realistas no hay forma de que con esa agua se puedan sembrar todos sus terrenos. Pero sí más de los que ya utilizan, y con un envío constante…cada gota será indispensable. Ahora mismo tengo veinte navíos con la carga lista esperando a ser despachados desde Puerto Blanco. Mis asesores ya hicieron la cuenta de cuantos centímetros cúbicos se necesitan para un sembradío de cien metros por cien metros teniendo en cuenta su clima, y lo que deseen producir, no tengo los datos aquí conmigo, pero–"
El príncipe decidió interrumpirla, "–No le voy a negar, su Majestad, que todo esto suena interesante en como lo expone, pero también me parece descabellado y no estoy seguro si me toma del pelo o no. Estoy seguro también que en el momento no estoy preparado para tener en cuenta todos los parámetros para siquiera empezar a pensar en su propuesta. Me gustaría ver los datos que ya han recogido y dárselos a conocer a los asesores. Como ya sabrá no es una decisión que pueda tomar sólo."
Sansa le asintió, no tomándose a mal que el hombre fuera directo al grano, algo que a ella sinceramente le agradaba, "No se preocupe príncipe, en un rato le haré llegar la documentación pertinente al estudio que mis hombres hicieron…Me agradaría también que nos dieran la respuesta antes de que esta cumbre finalice." tiempo más que necesario para que la propuesta se estudiara.
El príncipe y Mariah asintieron, desayunando bastantes interesados porque así no implementaran esa agua en sus regadíos podían utilizarse de otras formas.
Cómo la Reina lo había dicho; era oro.
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De hecho, después de revelarle su propuesta obtuvo del príncipe y de su esposa Mariah una conversación interesante al hablar de las diferencias en las tierras de las cuales provenían respectivamente. También de sus diferentes formas de vida. Dieron una caminata y fue con el príncipe con quien marchó hacia la reunión que se llevaría a cabo con todos los Lords mientras Mariah iba con la documentación y hablaba de su propuesta con los asesores que tenían presentes en el lugar.
Y mientras el príncipe hablaba sobre Lord Humfrey Sansa no pudo dejar de pensar en el hombre que había venido a conocer poco a poco, con el cual descubrió compartía opiniones políticas y sobre el pueblo remarcablemente similares. Ellos dos se estaban llevando bien al menos en esos ámbitos. Que fuera atento y abiertamente se demostrara encantador también le llamaba la atención a ratos, pero no de una forma atrayente sino en una en que sabía que esa era su máscara. Así como la suya era frialdad cuando lo quería. Y en todo caso todo esto del intercambio de agua por semillas había sido idea de Lord Humfrey, el presentarla con el príncipe tan solo había sido otro bono más de sus innumerables conexiones.
En cuanto pisaron el salón donde se llevaría a cabo la reunión Sansa sintió la atención puesta en ellos de inmediato.
"…Asumo que es normal de porque tome a un hombre del brazo ya lo vean como el Rey del Norte..."
"Rey consorte." Lo corrigió bajamente.
"¿Eso es en lo que Humfrey se convertirá, el Rey consorte?"
No pudo dejar de tensarse ante aquello, incomoda y con cierta molestia pues ella misma y sus asesores le habían pedido a Lord Humfrey que no le comentara a nadie que había aceptado su propuesta hasta que no estuvieran de vuelta en el Norte, y explicárselo allí a sus Lords. "…Si juega bien sus cartas."
Aquello le llamó la atención, pues Humfrey le había dicho que con seguridad formaría una alianza con ella, "…Creí que ya era un hecho…"
Su pecho se comprimió en malestar, Sansa dudó pasajeramente pues sabía que estaba a tiempo de salirse de aquel compromiso mientras éste no se diera a conocer, "…Lo es. Sólo esperaba estar de regreso en Invernalia para dejárselo saber a mis súbditos. Quiero prepararlos primero, no creo que les agrade que elija por fuera del Norte." Mintió y pasó saliva, "Le ruego su secretismo por el momento."
Quentyn al notarla un tanto alterada supo que Humfrey debió de haberse callado aquella aceptación, o al menos haberlo advertido de no comentarle nada a ella, "Tiene mi palabra, mi señora."
Pasajeramente se preguntó si el príncipe ya no lo habría comentado con alguien más, sus esposas talvez…sus conocidos…Decidió despedirse y caminó hacia la mesa del Norte. "Ya le hablé al príncipe del asunto que nos preocupaba." Le dijo bajamente a sus asesores, y de inmediato vio que aquello no les agradó.
"…Creí que lo íbamos a hacer en conjunto, mi Señora." Lord Cromwell intercedió.
"…Gracias a Lord Humfrey esta mañana el príncipe me invitó a desayunar…y no vi porque no ir al punto."
En cuanto aquella reunión se terminó Sansa vio a Lord Tyrion dirigiéndose a ella, saludándola educadamente. De reojo vio a sus asesores encaminándose hacia Lord Humfrey y después todos yendo hasta donde estaba el príncipe. Seguramente a arreglar los daños que creían ella había cometido.
"…En verdad lamento haberla ofendido anoche, mi Señora." Tyrion habló, muy al tanto de los ojos sobre él.
Sansa le mantuvo la mirada por unos segundos para después sacudirle la cabeza y con un gesto darle a entender que no se preocupara.
Tyrion sabía que ella tenía un punto débil por él, así como él lo tenía por ella, le señaló hacia afuera de la sala para que caminaran juntos, ella permitiéndoselo, aunque vio que le interesaba un poco más la charla que sus hombres estaban teniendo con uno de los príncipes de Dorne, "Ahora dígame, ¿de qué forma piensa esta vez abusar de Las Tierras del Oeste?" preguntó, mirando detrás de si a los dos Guardas que los seguían.
"¿Abusar, Lord Tyrion?" preguntó un tanto sorprendida por sus palabras.
"El trato que le conseguí la última vez certeramente no fue uno beneficioso para mis tierras. Más lo fue para el Norte…"
"¿Le atrevo a recordarle que fueron los mismos hombres del Norte y del Valle de Arryn los que viajaron a sus tierras a extraer esos minerales inservibles porque la misma gente de sus tierras no les encontraban uso?"
"No hay necesidad, créame. Recuerdo cada ocasión en que una mujer hermosa a abusado de mi generosidad…" ella le dio una mirada de poca paciencia fingida, a lo que él le sonrió más abiertamente, "…A decir verdad, no tuvieron ni que ser hermosas."
Shae era hermosa… "…Shae me agradaba." decidió decir pues en todo ese tiempo nunca la habían mencionado ni siquiera en cartas. De inmediato vio la sonrisa burlona siendo reemplazada por seriedad y tensión.
"…...Sí…En un tiempo a mi también." Contestó desganado y después de haber tomado fuerzas para hablar, "Y ella la estimaba a usted. No eran órdenes." No sabía de qué tanto Sansa estaba de lo sucedido, pero no creía que pudieran inventarse algo peor de lo que sucedió en realidad, "Pero al fin del día la traicionó a usted como me traicionó a mí. No hablemos de ella." Nunca habían tomado el tema, no quería hacerlo ahora. Además, traición o no, no sabía cómo respondería Sansa si le admitía que fue él quien mató a Shae. La existencia de la mujer habiendo quedado borrada de la historia en aquellos días caóticos, su asesinato fue eclipsado por la muerte de Lord Tywin…Una prostituta muerta a nadie le interesaba. Excepto a ellos dos. Y a Cersei quien seguramente escondió la presencia de la mujer en la habitación de su padre.
Y Sansa aun no entendía cómo y porqué Shae la había traicionado. Su instinto le dijo que era mejor dejar las cosas así, no presionar por ahora. "…La cuestión con las Tierras del Oeste es que ustedes no deseaban esos metales dictando ser desperdicio. Nosotros, el Norte y el Valle, le encontramos un valor." Un valor que solo servía en sitios donde el frío y la humedad abundaban, aquel metal mezclado con otras sustancias era un aislante moderadamente bueno, aunque su duración no estaba comprobada aún. Aun así, algo bueno para el Norte.
Minutos después se encontraba aun discutiendo con Tyrion cuando de repente vio a un Guarda Real dirigirse hacia ellos, la capa blanca ondeando detrás de éste cada vez más rápido, no le quitó los ojos de encima, y pronto debajo del casco y de la incipiente barba oscura, con la cercanía y visualizando sus ojos se le hizo evidente que era Podrick. Su corazón de repente acelerándose en su pecho, "Ser Podrick." Lo saludó en cuanto se detuvieron uno en frente del otro.
"Su Majestad…" le contestó, aún sorprendido con su presencia pues por lo último que había sabido –y por ella misma– era que no iba a asistir a estas reuniones. Aun así, fue una sorpresa que lo llenó tanto de aprehensión como de emoción cuando se dio cuenta de su presencia el día anterior. En ese momento sintiendo emociones contradictorias mientras se mantenían la mirada. "…Es bueno verla de nuevo." Le dijo lo que a su llegada a Invernalia se había negado a decirle tildándolo de no apropiado. En el momento viniéndole a la mente todas las palabras de cariño, todos los sentimientos y pensamientos que le había brindado en sus cartas y sonrojándose de la vergüenza por ello.
"…Lo mismo le digo," Le contestó estudiándolo de pies a cabeza, su corazón desmesurado y apenas y pudiendo respirar. Por una parte se había esperado no sentirse de esta manera cuando irrevocablemente se lo volviera a encontrar, y sentía cierta decepción de que sí lo hiciera, pero esta no era tanta como la emoción de tenerlo nuevamente frente a ella. "…Es tan diferente…verlo con la armadura puesta." Se veía más alto, más acuerpado, más imponente, y al quitarse el casco su atractivo se le hizo más que evidente, su cabello ahora largo la desconcertó por unos instantes, más el sonrojo de él la reconfortó, ver su manzana de Adán subir y bajar al pasar saliva con dificultad, el verlo no saber qué hacer de su casco, el notar que aún tenía un efecto en él…
"…Y usted, mi señora, tan esplendorosa como siempre." Se escuchó diciendo y haciéndola ruborizar incluso más, un eco de los piropos que le había hecho en Invernalia. En la forma en que ella entrecerró sus ojos vio que reprobó su comentario, ¿talvez porque estaban en compañía? Pero era verdad, estaba preciosísima y eso no le hacía más llevadera la situación a su corazón.
"…Gracias…" dijo con cierta duda discernible para que Lord Tyrion no se fuera a tomar aquello como un atrevimiento por parte de Podrick, o que leyera entre líneas. Más lo segundo que lo primero, "…Usted se ve más imponente."
Podrick miró hacia Lord Tyrion a quien al parecer también le hizo gracia su comentario, "Ah, mi señora, miente, todos sabemos que una imagen imponente y temeraria no es algo que poseo."
Tyrion asintió, "Ni con o sin armadura. Pero mayormente eso es lo que vemos esos que verdaderamente lo conocemos." Vio a sus dos acompañantes sonriéndose por sus palabras.
Podrick le mantuvo la mirada, sabiendo que debía colocarse en movimiento más dudó en si continuar con su camino o no, notó que ella también lo miraba con expectativa, pero por el momento tenían que dejarlo así, se inclinó un tanto, pero ella lo interrumpió antes de despedirse.
Fue sólo en ese momento que lo recordó, "¡Oh! me tomo que ya se recobró de su herida si ya puede usar la armadura, me alegro por usted."
De reojo Podrick vio a Lord Tyrion perdiendo su sonrisa, "Gracias, mi señora…todavía tengo las secuelas, pero…" dejó las palabras en el aire, no queriendo mentir, ni tampoco referirse a la verdad de que había decidido ponérsela durante la estadía de los Lords para que no se dieran habladurías en cuanto a su desempeño. Y también para probarse a sí mismo que podía utilizarla constante y largamente. Se volvió a inclinar, fingiendo estar ocupado, "…Si me disculpan, tengo asuntos que atender."
Sansa quería detenerlo, colocarse de acuerdo con él para compartir una conversación o una comida en los próximos días, pero aquello no lo podía hacer estando frente a Tyrion. Le agachó la cabeza también.
Para Tyrion no era extraño sentirse ignorado en una conversación, pues por su estatura aquello sucedía así no fuera la intención de sus interlocutores. Más no sólo se sintió siendo ignorado, por unos segundos de hecho se sintió estando de más, que interrumpía u observaba algo en lo que no debía de inmiscuirse. Llevaba dos años sospechando que Podrick regresó del Norte con más que una hazaña a su nombre; con un enamoramiento, pues a él, aquello de intercambiar pergaminos constantemente con la Reina no se le hacía normal. Más su propia persona también intercambiaba cartas con la Reina y no estaba enamorado de ella. Aun así, le causaba incertidumbre saber qué tendrían en común el joven y Sansa... '…Y habladurías mal intencionadas no es algo que me sorprendan. Que hayan llegado hasta acá sí.' La recordó diciendo, lo que volvió a abrir su curiosidad.
"Mi Señora, Mi Señor." Podrick se despidió robándole una última mirada a ella mientras se colocaba el casco y se marchaba.
Sansa de inmediato bajó la mirada hacia Tyrion y lo vio frunciéndole el ceño y atento a ella. Sabía que el hombre era perspicaz más también sabía que no había demostrado nada de su debilidad por Podrick. Decidió continuar su camino, esperando que hiciera algún comentario sobre su sonrojo.
Tyrion en todo ese tiempo había pasado por alto que ella le respondía aquellas cartas a Podrick –suponía que lo hacía, sólo que nunca había pensado con detenimiento en ello. Lo había dado como una simple amistad, similar a la entablada con su persona, con Brienne– tan centrado en su trabajo estuvo que no llegó a sospechar a Sansa corresponderle de algún modo, aunque fuera un poco, pues creyó que sus experiencias en la vida la habían cambiado, que aquellos sentimentalismos habían quedado en su pasado… "Buen, muchacho ese Podrick." Esperó por unos segundos a ver ella que le contestaba, pero no lo hizo así que continuó, "Todos lo vemos como un hombre bueno y honesto, por eso mismo se gana la confianza de la gente." Por eso mismo lo próximo de su misión en Essos.
"Se ganó la mía, y eso que su tío asesinó a mi padre." Sansa le recordó mordazmente que, así como su familia había ido contra la de ella, ella no hacía a un lado que era una persona que admiraba y respetaba, como al mismísimo Tyrion.
Tyrion no había tenido en mente eso, "…Tiene una habilidad en la cual incita lealtad hacia él o hacia esos que representa."
"Supongo." Contestó, no agradándole como Lord Tyrion trataba de escarbar por información, exhaló, "Estoy muy al tanto de que todo el mundo parece caer ante los encantos de Ser Podrick de buen muchacho–"
"¿Usted también, mi señora?" preguntó de frente y no andándose con rodeos, "Vi que la hizo sonreír genuinamente y ese es un gesto que muy pocos se ganan."
Sansa se había esperado algo así, aunque no tan rápidamente, fingió que su pregunta no la turbó, "Estoy sola en el Norte, Lord Tyrion, y aquí estoy rodeada de personas que de un modo u otro han formado parte de mi vida. Estoy contenta de ver a unos de ellos."
Aquello era más que entendible, "En fin, aunque Podrick es avispado y no dudo que ha aprendido de políticas y estrategias tan solo escuchando las reuniones del concilio, aun no entiendo por qué el Rey lo dejó como embajador en el Norte, había muchos mejores candidatos que él." Vio a Sansa asintiendo sin interés, "…La razón que a mí me dio fue que ya estaba en el lugar así que nos ahorraríamos el enviar otra comitiva."
"…Al menos el Rey a usted le da razones."
En eso también tenía la razón, el Rey no era un hombre que compartiera el porqué de sus decisiones, "Mejor hombre que Ser Podrick no hubiera encontrado para estar a su lado cuando se dio lo de su ataque…" continuó presionando, y ella o había amaestrado en totalidad el ocultar sus emociones, o él en verdad estaba perdiendo el tiempo en buscar algo que no existía.
"Mmmm, Ser Brienne me viene a la mente."
"Una mujer formidable." Le dio la razón, "Pero Podrick no sería la persona que me vendría a la mente si el Rey me hubiera preguntado a quien mandar en su ayuda."
"Ya se puede imaginar mi sorpresa cuando llegó a Invernalia." Le dijo, esquivando de nuevo su curiosidad. Tyrion haciendo un esfuerzo más que mediocre en querer sacarle información.
"…En respaldo de mi ex escudero diré que esa cara de bobalicón traiciona sus logros, mi señora, créame."
A su pesar Sansa se sonrió ante aquellas palabras, y esperó pasarlo más como burla que como cariño, y Podrick no tenía cara de bobalicón, "…Regresando a los negocios, Lord Tyrion…"
"Oh, sí…soy todo oídos." Le respondió, viendo que no llegó a nada. En esa oportunidad. "Lo olvidé, ¿Ya pasó a conocer a su sobrino?"
Sobrino. Sansa se preguntó que tanto Tyrion estaba de toda esa situación, "…He estado por hacerlo, pero no he encontrado la oportunidad." Decir que tenía desinterés era decir poco.
"El Rey me dijo que usted fue quien se encargó de organizar todo."
Aquello le proveyó una pausa, "…Si de repente se le ha cruzado por la mente que hay una posibilidad que ese niño sea mío déjeme sacarlo de–"
"–No seriamente." Le admitió, "Más de su hermano Jon."
"No lo es." Aunque ella no estaba segura que Jon se fuera a refrenar de tener hijos si la oportunidad se daba. Y no quería siquiera pensar en un futuro donde de repente ese descendiente se diera cuenta de su origen Targaryen y en dos décadas bajara organizado al Sur a reclamar su Trono.
Todo era posible.
"No tiene idea como eso me alivia, mi señora."
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