Lamento la demora, disfruten el capitulo.
Capítulo 18
Pasó una hora antes de que Edward confirmara sus peores sospechas: Bella no estaba en ninguna parte dentro del perímetro del palacio.
"Lo sentimos, Excelencia", le objetó un guardia guerrero de aspecto feroz. "No teníamos ninguna orden de impedir que la Gran Reina se fuera y ella rehusó decirnos su destino".
"¡En el futuro, la seguirás si sale sin mí!" rugió Edward, los orificios de su nariz temblaban. "¿Queda claro?"
"Sí, Su Majestad. Otra vez, le pido disculpas por todo lo…"
"Resérveselo". Edward alzó una enorme mano. "No tengo tiempo para palabras. Suena la alarma. Envía a tantos cazadores como se pueda disponer."
Momentos después, unas ruidosas cornetas estridentes sonaron por todo el palacio. Los guerreros diseminados por las suites del palacio se levantaron de sus camas, se pusieron rápidamente sus pieles y corrieron a toda velocidad hacia la escotilla de transporte. Edward esperó hasta que ubicó a Kil y Jake entre el gentío, sabiendo que eran los últimos a quienes esperaba. Por sus aspectos despeinados, era evidente que ambos habían convergido en la escotilla de transporte con toda prisa.
Edward fue directo al grano, con su grito fuerte, que iba a lo largo del área gigantesca de aterrizaje. "La Gran Reina ha desaparecido". Al sonido del ruido de incredulidad, él se apuró a añadir, "Es posible que ella busque irse de Tryston, lo que por supuesto, no se puede permitir". Él caminaba de un lado al otro sobre la plataforma de aterrizaje elevada, sus rasgos lúgubres. "Quiero que todos ustedes vayan de caza. Ustedes se deben reportar a la torre y hacerle saber a mis hombres el mismo momento en que se localice."
"Tengan cuidado en no lastimarla mientras la traen de vuelta, pero sin importar lo que ella les diga o las amenazas que ella les dirija, deben traerla de vuelta. Ustedes me rinden cuenta a mí por encima de todos los demás, ¿entendido?"
"Sí", repitieron los guerreros.
Edward respiró profundo para tranquilizarse. Él necesitaba que estos hombres- los mejores guerreros en existencia, los mejores cazadores de todas las dimensiones conocidas- se fueran cuanto antes, pero también necesitaba que ellos entendieran cuán grave era la situación. "La mayoría de los insurrectos en Tron han sido traídos a sus rodillas, pero hay algunos tan imprudentes entre ellos que intentarían un secuestro si pudieran pasar deb contrabando en Sand City, localizando a su Emperatriz por sorpresa".
Un estruendo de indignación se extendió por la escotilla de transporte, a lo cual Edward levantó una mano para silenciarlo. "Cada líder de escuadrón es responsable de reunir y dispersar a sus hombres en varios puntos por Sand City y más allá". Él dejó de dar pasos y se detuvo en el mismo centro del jaleo, mostrando cada pulgada del temido y orgulloso guerrero que era. "Quien entre ustedes sea el que me traiga a mi nee' ka será recompensado, sin importar su rango".
"¿Qué nos dará?" dijo un joven macho valiente, lo que incitó ataques de risa lujuriosas que sonaron por toda el área de aterrizaje.
Edward tuvo que sonreírle. Luego él alzó su voz con mucha seriedad y vociferó "Una suite de honor en el ala sur" Levanto una palma para guardar silencio cuando los guerreros comenzaron a chiflar con sus dientes "Y, además, cinco de mis Kefas preferidas para que se encarguen de sus necesidades".
Los labios de Kil se torcieron con ironía mientras el sonido de los gritos de entusiasmo y los alaridos rompieron por toda el área de aterrizaje. Con un sentimiento inesperado de culpabilidad que no conocía por la parte que inconscientemente formaba en la desaparición de Bella, él brincó al lugar de aterrizaje alzado donde estaba Edward de pie. Dio un silbido estridente para llamar la atención de todos, y luego gritó, "Hombres, yo le añadiré a la recompensa de mi hermano…"
Eso les llamó la atención.
"Al guerrero que encuentre la nee' ka de mi hermano, dos esclavas obligadas, cada una con cinco años Yessat de trabajo, serán suyas".
Edward le dio una palmada en la espalda mientras una serie de murmullos de asombro hacían eco por el área de aterrizaje. "Ellas están recién domadas, acaban de ser capturadas en Tron", vociferó Kil, "y tienen mucha hambre por ministraciones de un guerrero".
El alboroto se disparó entre los amotinados. Los guerreros corrieron para alcanzar a sus líderes de escuadrón. Las sirvientas obligadas eran aún más costosas que las Kefas y todos lo sabían. Porque ellas eran normalmente dadas como regalos de buena voluntad a reyes menores y altos señores, el guerrero promedio en Tryston escasamente era dueño de tal premio.
"Ahora vayan", gritó Kil, con un movimiento lacónico por el aire. "¡La caza está en marcha!"
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Bella tomó otro trago de la botella de matpow luz de luna, y luego pasó su brazo por su boca, eructando, se llevó los dedos a los labios e hipo. "Lo siento."
"No pida disculpas, Emperatriz". Un ex convicto extremadamente grande y muy tatuado que respondía al nombre "Death" [Muerte en español] la saludó con su botella de alcohol ilegal. Bella miraba detenidamente la gran calavera tatuada en su frente, pensando que era lo más fascinante que había visto. Por supuesto, ella también estaba borracha.
Death asintió con un movimiento de la cabeza. "Esta luz de luna es más dulce que la teta de una bestia-heeka, ¿no es así?"
Bella apretó sus dientes cuando se dio cuenta de lo tonta que probablemente parecía, su boca se abrió mientras escuchaba hablar a Death. Estaba teniendo dificultades para aferrarse a un solo pensamiento. "Yo no lo sé", confesó, "Nunca he probado una".
La risa rugió por toda la recámara llena de humo del Pika's Place, un establecimiento del lugar de abastecimiento de comidas para los clientes de la clase más baja en las afueras de Sand City. Hombres aguardentosos, matones, y hombres que tenían vidas menos que respetables componían la mayor parte del patrocinio de la cantina. La estructura de cristal azul de la cantina raída tenía más huecos en ella que en un pedazo de queso suizo. El sistema de ventilación podría haber sido mejor, pero un ventilador sobre la cabeza sirvió para refrescar la atmósfera de la habitación a un nivel aceptable.
"Yo nunca supe que las jóvenes reales podían ser tan divertidas", dijo otro personaje sombrío llamado Glok. Aparentemente, este se ganaba la vida importando alcohol ilegal, o algo así. Bella lamió sus labios, mientras pensaba que hacer luz de luna ilegal era una ley tonta. Casi tan tonta como era eso de calmar.
"Yo no tuve crianza real", le confesó Bella a los hombres reunidos por ahí. "Yo era una contadora de impuestos en el planeta de dónde vengo".
"Oh, ¿sí?" Preguntó Death, flexionando sus gigantescos bíceps mientras le entregaba a Bella una mooka encendida, un dispositivo para fumar similar a un cigarro. "Me parece algo bueno. La gran casa necesita una obra de arte valiosa como tú para alegrar las cosas un poco".
Bella succionó la punta de la mooka, meciéndose hacia atrás y adelante en el taburete en compás con la música parecida al blues que se oía en el fondo. "Ellos no quieren que yo alegre las cosas, Death. Ellos quieren que me conforme".
"Al diablo con el establecimiento!" Gritó Glok, golpeando su puño en la barra. "¿Cómo es que no te pueden ver como la buena mujer que eres?"
"Sí", acordó un tremendo hombre llamado Hod, con un movimiento de la cabeza. "Por la diosa, yo la querría tal y como es".
La mano de Bella voló a su garganta. Ella gimió. "Eso es lo más dulce que me ha dicho un hombre", sollozó, borracha y emocional. "Creo que voy a volver a llorar".
"No hagas eso, pequeña baya de fuego", le ordenó Death bruscamente, evidentemente contento por haber dejado eso atrás. Él le dio una palmada en la espalda en un torpe intento de consolarla, casi tirándola del taburete en el proceso. "Hará que sus ojos se manchen y que su nariz se dispare en un arrebato de mocos otra vez".
Bella lo consideró por un momento prolongado mientras chupaba el final de su mooka. "Probablemente tengas razón. ¿Entonces podemos cantar otra canción juntos?"
"Sí", contestó Glok por todos ellos. "Me gusta especialmente esa cancioncilla que usted nos enseñó. Ahora… ¿cómo se llamaba, Su Majestad?"
"YMCA".
"Sí, el YMCA. Cantemos esa cancioncilla."
"Está bien". Bella tomó otro trago de su luz de luna y luego brincó desde su taburete al piso. "¿Te gustaría que te enseñara el baile que la acompaña?"
"Por supuesto", sonrió Hod, saltando para unirse a ella en la pista de baile.
Bella se meció, mirando de arriba abajo a Death. "¿No te vas a unir a nosotros?"
"Sí" refunfuñó Death mientras se ponía en pie y se dirigía hacia ella. "Pero más te vale que seas cuidadosa conmigo esta vez, pequeña baya de fuego".
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Jake y otros dos del mismo escuadrón fueron los primeros en llegar a Pika's Place, después de haber visto el transporte de cristal dorado de la Gran Reina desde el aire. El equipo era el más joven del palacio y por ende un grupo bellaco. Jake era el único entre ellos que poseía una Kefa y había obtenido a Tanya sólo un día antes.
El trío de amigos había acordado entre ellos antes de comenzar la caza compartir sus botines. Debido a que una suite en el ala sur era casi tan grande como diez suites de los barracones comunes juntos, ellos decidieron antes de la caza que, si ellos se quedaban juntos y ganaban, todos ellos se mudarían a las recámaras de honor de la nueva suite, compartiendo los deleites de sus nuevas Kefas y sirvientas obligadas.
"Por las arenas", le susurró Mik a Jake, "mi vara está a punto de estallar solo de pensar en lo que nos espera a nuestro regreso al palacio".
"Tu vara siempre está a punto de reventar", replicó afablemente.
"Igual como estaba la tuya", le contestó en defensa Mik con una sonrisa, "Antes de estar cerca de ser mamado casi hasta la muerte por tu Kefa en la última salida de la luna".
Jake sonrió mientras una visión de Tanya le venía a la mente. "Ella tiene mucho talento", reflexionó, extrañando la sensación de su cálida boca subiendo y bajando por toda su longitud. "Tanya fue un regalo de la Gran Reina, seguro te acuerdas. Con mucho gusto compartiré contigo sus encantos, pero si alguna vez me voy del palacio, ella es mía para llevarla conmigo".
"Por supuesto". Asintió Mik con un movimiento de la cabeza, dándose cuenta que era una conclusión ya establecida. Ansioso de regresar al palacio, él miró alrededor por su amigo. "¿Ya regresó Gio de la señalización a la torre?"
"No, él… ah, ahí viene ya".
La figura de siete pies con tres pulgadas y las trescientas treinta libras de Gio, que estaba hecho de los mismos músculos y apariencia hermosa de Jake y Mik, llego trotando a su ladosonriendo. "Ha terminado la caza, amigos. Nosotros ganamos".
Dándose palmadas en la espalda, los tres sonrieron como tres niños novatos que iban a su primera cena de consumación.
"Entonces danos nuestras órdenes", le urgió Mik a Gio, cauteloso de mantener su tono callado, no fuera que los de adentro de Pika's Place le dieran una advertencia a la Gran Reina.
"El Gran Rey desea que nosotros no alertemos a su nee' ka de nuestra presencia. No debemos entrar a menos que las cosas parezcan estar fuera de control en la cantina". Gio se encogió de hombros. "De lo contrario, nos debemos quedar afuera. El Gran Rey y su hermano están de camino".
"¡Entonces lo logramos!" Mik se rió, dándoles palmadas a sus amigos en la espalda. "¡Tenemos seis Kefas entre nosotros tres, incluyendo a Tanya, más dos sirvientas obligadas y una suite de honor!"
Gio sonreía de oreja a oreja. Desafortunadamente, Jake no estaba tan feliz. Su sonrisa vacilaba un poco, Gio se volvió hacia él. "¿Qué pasa, amigo mío? ¿Qué te aflige?"
Jake se encogió de hombros, incómodo de discutir sus sentimientos con los otros guerreros. "Es sólo que…" Él suspiró, mientras se pasaba una mano por sus mechas doradas. "La Gran Reina no ha sido otra cosa sino buena conmigo. No puedo evitar sentir que la he traicionado de alguna manera fundamental".
"Hablas mentiras", lo consoló Mik, con una palmada en su espalda. "¿Qué si ella hubiera estado enferma o siendo usada por los insurrectos de Tron? ¿Dirías eso entonces?"
"No, pero…"
"Entonces no te sientas así ahora", interrumpió Gio. "Alguien tenía que encontrarla.
¿Por qué sentirnos culpables de mostrar que somos cazadores capacitados?"
Jake suspiró, pero finalmente cedió con un movimiento de cabeza. "Tienes razón. Era necesario encontrar a la Gran Reina".
Él sólo esperaba que la Emperatriz lo viera así.
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Edward nunca se había sentido tan aliviado en su vida como cuando su hombre en la torre hizo la llamada a su vehículo de alta velocidad, para avisarle que Bella había sido localizada por Jake y otros dos guerreros. Él sintió tanto gozo al oír que ella estaba bien e ilesa que decidió agregar otra sirvienta obligada a la recompensa, para que cada uno de los guerreros jóvenes y rabiosos poseyera dos Kefas y una sirvienta obligada cada uno.
Gio le había dicho al guardia de la torre que Bella estaba dentro de Pika's Place, un establecimiento de mala muerte en las afueras de Sand City. La sórdida cantina se había ganado una buena reputación por la mala fama de sus deshonestos acontecimientos, Edward no estaría completamente tranquilo hasta que su nee' ka estuviera segura bajo techo dentro del perímetro del palacio. Él sólo se podía imaginar qué clase de matones y estafadores frecuentaban un lugar como el de Pika.
"Estamos aquí", le dijo Edward a Kil mientras aterrizaba en el vehículo.
Kil se bajó del vehículo junto a Edward, sus rasgos más severos de lo normal. "¿Qué sucede ahí?" les preguntó a los tres guerreros más jóvenes mientras se acercaban.
Jake dio un paso al frente para que estuvieran a la par. "No hemos escuchado gritos, ni chillidos, sólo música y risas. No podíamos saber con certeza lo que sucede sin alertarlos de nuestra presencia, pero hemos estado escuchando a través de huecos en las paredes raídas de cristal y no encontramos nada fuera de lugar".
Edward asintió con la cabeza. "Han hecho bien. Acompáñenos adentro como refuerzo, porque no sabemos lo que nos espera".
"Sí, Su Majestad".
Un minuto después, las puertas del frente de Pika's Place fueron rotas a patadas y cinco guerreros armados hasta los dientes se apresuraron a entrar a la decrépita cantina de cristal. Estaba tan escandaloso adentro, que ni uno de los clientes habituales los oyó.
Los guerreros se quedaron allí, boquiabiertos, incapaces de creer lo que estaban viendo. La Gran Reina estaba sentada sobre el hombro de un hombre gigantesco que lucía las marcas de una calavera en la frente. Ella tenía una botella de brillo de la luna ilegal en una mano y una mooka encendida en la otra.
La Emperatriz parecía dirigir a los cuarenta clientes habituales en la cantina en algún tipo de rito de baile primitivo. El elemento criminal en Pika's ahora contorsionaba sus brazos y cuerpos para hacer formas extrañas mientras cantaban algo sobre Ys, Ms, Cs y As.
Edward llamó la atención de su hermano para evaluar su reacción. Era evidente que Kil estaba tan atónito como él.
La risa de Bella hizo que Edward le volviera a poner atención a ella. El hombre grande con el tatuaje ahora le daba vueltas alrededor, aparentemente para deleite de su nee' ka. Las manos del hombre estaban engrapadas alrededor de Bella, una de ellas justo sobre su cremoso muslo de perla sekta.
Con las fosas nasales dilatadas, Edward dio un grito de guerra.
La verdad me gusto mucho imaginarme a todos cantando y bailando jaja
Espero se animen a dejar sus comentarios sobre la historia.
Gracias a todas por seguirme y continuar leyendo esta historia y también a las que dejan sus reviews.
