- Oh Tracie. Sabes que tu trabajo te esperará aquí hasta tus próximas vacaciones. Eres una excelente camarera. - la voz del jefe de su madre la irritó. Tracie la señorita perfecta.

- Oh gracias John. Volveré en mis vacaciones de verano. - prometió con voz alegre.

Bella sonrió al escucharlos. Tracie ya debía volver a la universidad. Suspiró aliviada y feliz. La presencia de Tracie no sería extrañada por ella.

Siguió comiendo la tarta de fresa que su madre le había traído, estaba deliciosa.

Un tirón en su vientre le anunció que el bebé estaba creciendo y fue ligeramente doloroso. No acarició su vientre ya que había leído que no era muy recomendable pero su mano fue directamente ahí.

- ¿Estas bien? - preguntó Edward acercándose a ella. Traía una taza de chocolate caliente que puso delante de ella.

- Uhm chocolate. - gimió suavemente gratamente sorprendida.

El cobrizo rió suavemente y se sentó junto a ella.

- ¿Estas bien? Escuche que te quejabas. - repitió algo ansioso.

- Si. - le aseguró luego de beber un buen trago de su chocolate. - Esta delicioso.

El muchacho volvió a sonreír. Un revoloteo en su vientre la sorprendió, llevaba mucho tiempo sin sentir algo similar. Suspiró porque odiaba sentirse afectada por Edward después de todo lo que habían pasado.

Desde que había empezado esta especie de tregua entre ellos su relación había mejorado. Vivir juntos no había sido la tortura que ella pensó que sería. Edward despertaba temprano y se duchaba, era el primero en estar listo todas las mañanas para ir a trabajar. Habían ido al gimnasio de la escuela por la poca ropa que había sacado de la casa de su padre y ahora tenía una pequeña porción del armario del baño destinado para él. Era ordenado y aseado, todo lo que puedes pedirle a un adolescente de dieciséis años. Bella jamás hubiera imaginado que sería sencillo vivir con él.

Un nuevo tirón provocó que bajara la mirada y torciera el rostro. Gimió ligeramente aguantando el dolor.

- ¿Qué sucede? - para su sorpresa la mano de Edward se ubicó sobre su vientre.

Ambos se observaron a los ojos sorprendidos. Pronto sintieron otro tirón.

- ¿Eso fue... ? - preguntó nervioso.

- Si... está moviéndose. - confesó mordiendo su labio evitando su mirada.

- Wow. - suspiró él sorprendido. No quito su mano, sino acarició con cuidado su vientre sintiendo más movimientos.

Parecía emocionado. Ella no sabía como reaccionar pero se sentía incómoda por la intimidad que se había creado.

Un cliente lo llamó provocando que el momento terminara.

- Enseguida regreso. - le aseguró alejándose presuroso.

Quiso olvidar el momento de inmediato, por eso trato de disfrutar su tarta hasta que Tracie apareció delante de ella en la barra. Le sonrió amablemente mientras secaba unos vasos.

- ¿Todo bien? - le preguntó la muchacha. - ¿Cómo esta tu bebé?

- Esta bien. Creciendo.

- Me alegro. - le sonrió amable. De pronto su rostro cambio. - ¿Puedo hacerte una pregunta Bella?

La castaña respiró hondo.

- Claro Tracie.

- ¿Sabes si Edward tiene novia? La verdad a veces su actitud me confunde y quisiera saberlo antes de cometer un error... - la muchacha miró hacía otro lado visiblemente avergonzada.

Bella frunció el ceño profundamente al escucharla.

- Sé que tiene algo con Tanya Denali. No sé si es su novia. - admitió algo cortante. - De todas maneras sería mejor que le preguntes a él, nosotros no somos cercanos así que no sé nada de su vida sentimental.

- ¿En serio? Pensé que si lo eran, siempre pasan tiempo juntos cuando vienes y bueno...

Bella levantó una ceja observándola. La muchacha parecía incómoda al hacerle esas preguntas.

- En realidad llegué a creer que ustedes salían. - admitió al fin. - Después de esa casi pelea que tuvo con tu amigo creí que ustedes salían juntos y que estaba celoso... ya sabes...

- Nunca he salido con Edward. - admitió y nada estaba más pegado a la realidad que esas palabras. Ya que ni siquiera había ido a comprar un helado de vainilla con él. Ella era su secreto, su vergüenza. - Edward no se lleva bien con Jacob por eso reaccionó así ese día. No te preocupes, entre nosotros nunca pasó ni pasará nada.

La muchacha sonrió incómoda. Quizás no le creía.

Le dio igual. Si Edward quería acostarse con ella no era su problema. Si tenía dudas lo mejor era que él se las resuelva.

- ¿Quieres otra tarta? - Edward se acercó un par de minutos después, tenía una gran sonrisa y parecía emocionado. - Yo creo que al bebé le gusta por eso está moviéndose tanto.

Bella suspiró ya que si le gustaría otra pero no había llevado suficiente dinero como para gastarlo en antojos.

- No. - se negó mirando su chocolate como si fuera lo más interesante del mundo. - Una rebanada más me haria explotar.

- Hey si te preocupa el dinero... - empezó él en voz baja. - Yo invito, hice horas extras y... - se rascó la nuca. - Me gustaría sentirlo moverse otra vez.

Bella sentía la mirada curiosa de Tracie sobre ellos y eso la ponía nerviosa.

- Creo que se quedó dormido. - mintió ya que sentía pequeños revolcones en su vientre que combinados con las mariposas que sentía en su estómago la tenía muy nerviosa.

- ¿En serio? - Edward parecía emocionado ante la idea. - ¿Sientes donde esta su cabeza descansando?

Bella asintió algo aturdida. - Eso creo.

- ¿Te gustan los bebés, Edward? - preguntó Tracie mirándolo enternecida.

- Eh no lo sé. Es la primera vez que estaré cerca a uno. - admitió rascando su nuca.

También era la primera vez para Bella. Tuvo miedo por su bebé por milésima vez.

- Estoy segura que el bebé de Bella te va a adorar. - Tracie le aseguró con una sonrisa.

- Eso espero. - susurró él mirando su vientre.

Por supuesto que Tracie no tenía ni idea de que Edward era el papá de su bebé. El cobrizo no le había dicho a nadie.

Bella se sintió incómoda.

Un cliente se acercó a la barra para pedir un café por lo que Tracie se alejó de ellos para recoger una taza para él.

- ¿Cómo te fue en el cine? - le preguntó interesado. - ¿Estuvo pesado?

- Lo normal. - admitió aunque era cierto debía admitir que se sentía cansada. Cada vez su trabajo se le hacía más pesado.

- Falta poco para que acaben nuestros turnos. - preocupado suspiró. - Trataré de estar listo lo antes posible.

- Esta bien.

El cobrizo se alejó luego de dedicarle una sonrisa.

Edward se había comportado muy civilizado y hasta interesado en su salud. No podía negar que se sentía bien verlo tan pendiente de ella. Sin embargo jamás olvidaría que era por el bebé, no por ella.

Pasaron unos minutos antes de que tanto Edward como su madre se desocuparan y empezaran limpiar todo con la finalidad de irse a casa. A lo lejos vio a Tracie conversar animadamente con Edward, era obvia la atracción entre ambos. Sintió un dolor profundo al compararse con la muchacha, ella no era competencia. Tracie era una universitaria hermosa que tenía una personalidad atrayente y una gran sonrisa todo el tiempo. Aún se sorprendía al pensar que ambos se habían sentido atraidos alguna vez. O bueno que Edward se había sentido atraído, lo suficiente para acostarse con ella.

- Vamos cariño. - su madre se acercó a ella ya sin los estupidos patines que los obligaban a usar.

Esperaron unos minutos hasta que Edward se acercó, no la veía a los ojos y parecía nervioso.

- Yo... quería... - empezó a tartamudear mirándola.

- Eddie. - la voz de Tracie rompió el momento poniendo al muchacho aún más nervioso. - ¿Estas listo?

Bella se sorprendió mucho al escucharla.

- Eh si, espérame un par de minutos. - le pidió fingiendo tranquilidad.

La muchacha le sonrió comprensiva y siguió conversando con el cocinero.

El cobrizo se rascó la nuca incómodo antes de hablarles.

- Tracie se irá. - les contó como si fuera una novedad.

Ambas mujeres lo miraron esperando que hablara.

- Yo... - aclaró su garganta. - Quede con ella en ir a ver el lago esta noche, ella nunca ha visto el lugar a esta hora. Es impresionante. Quiere conocerlo antes de regresar a la universidad. Sólo le quedan un par de días aquí y hoy es su último día de trabajo.

- ¿Tan tarde? - preguntó su madre preocupada.

- Si. Yo he ido antes y es impresionante. - carraspeó ahora mirando a Bella. - Se lo prometí.

La castaña alejó la mirada.

- Bueno... - su madre empezó a hablar. - Entiendo que quieras pasar la noche con la chica que te gusta... - Edward la interrumpió de inmediato.

- No es así señora Swan. - empezó nervioso.

- Eres joven Edward, lo entiendo. - admitió la mujer con voz seria. - Pero espero que no se convierta en una costumbre. Además considero correcto que si vas a salir con esta muchacha seas honesto con ella.

Bella entendió el mensaje oculto. Y sintió la rabia crecer en su pecho una vez más.

- No planeaba pasar la noche con ella. Sólo veremos el lago y regresaré a casa, con ustedes.

Su madre suspiró fuertemente.

- Bella dale tu llave. Así entrará sin problemas a la hora que venga.

Fue ahí cuando la castaña se dignó en mirarlo. Estaba sonrojado y miraba el piso apenado. Bella buscó sus llaves en su abrigo.

- Toma. - agitó las llaves mirándolo con todo el rencor que pudo reunir. - Que se diviertan.

Edward no la miró sólo tomó las llaves.

- Yo iré lo antes posible. - prometió en voz baja. Parecía avergonzado.

Bella rió amargamente.

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No podía dormir. Y eso la molestaba demasiado. Necesitaba dormir lo máximo posible ya que estaba a unos días de regresar a la escuela. La tortura de ir de nuevo a ese lugar que odiaba con todo su corazón estaba por llegar. Se preguntaba como demonios sería la interacción entre Edward y ella.

De pronto escuchó el claro sonido de su puerta siendo abierta. Él había regresado.

Se levantó de su cama incapaz de controlar su curiosidad. El muchacho había llegado casi a las dos de la mañana.

Molesta y debía admitir que bastante celosa, abrió su puerta sin importarle ponerse en evidencia.

Edward levantó la mirada asustado.

- Perdón no quise despertarte.

- ¿Tracie y tú pasaron una buena noche? - preguntó ácida.

- El lago le gusto bastante. - le contó quitándose la chaqueta. - Es una vista impresionante.

- Debe serlo. Nunca he ido a esa hora.

El muchacho se congeló en su lugar.

- Oh. - se rascó la nuca. - Quizás poda...

- ¿Fuiste sincero con ella? - Lo cortó molesta. - ¿Le dijiste que serás papá antes de cogertela?

- Nosotros no... - empezó a negar.

- ¿Se lo dijiste?

Edward se acercó a ella pero retrocedió.

- No pasó nada entre nosotros. Es una gran amiga y...

- Edward. ¿Le dijiste? - insistió.

El muchacho se tiró de los cabellos desesperado.

- No, no lo hice.

- Bien, eso era lo que quería saber.

Dolida. Rabiosa. Quiso regresar a su habitación.

- Bella espera. - la tomó del brazo. - Yo no sab...

- ¿Sabes que me molesta más? - admitió de pronto sorprendiéndolo. - Que realmente finges ser un buen padre la mayor parte del tiempo pero sigues siendo el mismo cabron que salió huyendo cuando le dije de mi embarazo.

Él la vio dolido.

- Yo no sabía como decirle o si tú querías que se sepa. - confesó controlando su voz. - Sé que te avergüenza que yo sea el padre.

- Mi madre te dijo que seas sincero. - le recordó. - No intentes escusarte.

- No intento hacerlo. - Tiró de nuevo de sus cabellos. - Mira yo... te doy la razón. Soy un cabrón. Te juro que si hubiera intuido que querías que Tracie lo sepa le hubiera dicho. Pero no sé leerte, nunca he podido hacerlo.

- Si claro. - se burló.

El cobrizo soltó el aire que retenía en sus pulmones.

- ¿Existe algo que pueda hacer para que me creas?

Bella lo pensó un segundo antes de saber la respuesta. Era un gran no. No existía nada que pudiera decirle o hacer para que ella cambiara de opinión.

Ante su silencio el muchacho sacó su teléfono.

- Puedo llamarla. - suspiró buscando su número. - Puedes escuchar.

- No. No quiero ser la causante de arruinar su gran noche.

- Bella... - le mostró el teléfono. - Hagámoslo. Escucha. Yo si quiero decirle que seré papá.

De pronto se sintió mareada.

- Sera mejor que vaya a dormir. - suspiró alejándose de él.

- No. - Edward volvió a detenerla. - No te vayas así. No quiero que discutamos. No ahora que hemos empezado a llevarnos bien.

El mareo continuaba.

- Necesito descansar.

- No me importa despertar a Tracie. Déjame llamarla. - insistió mostrándole su teléfono.

La visión empezó a nublarse.

- No me siento bien.

Edward se acercó a tomarla en brazos justo antes que se desmayara.

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