Soy algo más, Cap. 18


El pequeño Bakugan se despertó de muy buen humor, abriéndose de ser esfera a su forma pequeña de Bakugan de metal y plástico en la mesita de noche de su amo.

El sol estaba radiante, sentía la energía revitalizarlo por dentro, había sido una noche pacifica, pero… ¿Dónde estaba su maestro? Incluso su máscara seguía al lado del pequeño Hydranoid.

El pequeño Bakugan comenzó a moverse y a buscar algún ruido por la casa flotando, ¿Lo habrá llamado a su presencia Naga? No, el joven rubio siempre avisaba cuando salía en esos asuntos, sin mencionar que no salía de casa Jamás sin la máscara salvo para salir a pasear.

Cuando esto pasaba, era porqué su maestro lo dejaba dormir otro rato y estaba alrededor de la casa, así que, no podía estar lejos.

Estaba a punto de bajar volando las escaleras, cuando comenzó a escuchar unos pequeños quejidos en el cuarto junto a las escaleras del segundo piso, la puerta estaba entre abierta, escuchando más atentamente.

Masquerade: … 37… Aghh… 38… 39…Ugghhh… ¡40!

El pequeño Bakugan entro, solo para ver a su maestro haciendo abdominales en el suelo, con su pantalón puesto… y todo el bendito abdomen desnudo, mostrando que poco a poco, este se marcaba de alguna manera.

Masquerade: ¡Ah!, Buenos días Hydranoid, disculpa si te desperté.

Hydranoid: ¿Maestro? ¿Qué… está haciendo? (ligeramente sonrojado)

Masquerade: ¿Te refieres al ejercicio? (tomando una toalla para ponérsela en la nuca, levantándose del suelo)

El joven rubio se veía agotado, había estado en ese cuarto ejercitándose más de media hora, ligeras gotas de sudor lo recorrían con suavidad y haciendo brillar su piel pálida por el abdomen y el torso.

Masquerade: Pensé que sería bueno ejercitarme como antes lo hacía, hace tiempo que me tome un descanso (acariciando su cabello ligeramente alborotado con la toalla para quitarse el sudor de la nuca), pero (quitándose la toalla y avanzando a una esquina del cuarto), severamente, creo que debo ser más fuerte, me eh descuidado mucho últimamente (acercándose a un saco de boxeo en la esquina del cuarto y comenzándolo a patear y golpear con gran fuerza).

Cuartos así, casi se podían encontrar en toda la mansión, algunas aún estaban vacías, pero poco a poco, el rubio se encargaba de darles un buen uso, como esa, la cual usaba para ejercitarse en las mañanas.

Ligeras gotas de sudor salían volando del cabello rubio del joven al agitarse en el ejercicio, estaba lleno de energía a pesar de su respiración agitada, se sentía revitalizado… y el pobre Bakugan no podía quitarle la mirada de encima.

De pronto, un pequeño cronometro sonó, despertando al pequeño de su sueño y al rubio, haciéndolo detenerse de su maltrato al saco de boxeo.

Masquerade: Puff, 40 minutos, hacía mucho que no hacia ejercicio para agotarme así en tan poco tiempo.

Hydranoid se preguntaba si 40 minutos era en verdad poco tiempo, recordaba que su maestro había acabado Batallas casi en un minuto o incluso menos, el joven rubio en verdad se exigía mucho a él mismo.

Masquerade: Bueno, ¿Qué crees que sea bueno desayunar? Solo deja me limpio esto de encima (refiriéndose al sudor), ¿me podrías esperar en la cocina?

Hydranoid: Se… seguro, maestro.

El rubio tenía una sonrisa plena esa mañana, ¿Qué había pasado con todo el estrés y mala actitud de antes?, incluso parecía más… conversador que de costumbre.

Sin embargo, en la mente del rubio… había toda una tormenta de ideas y de emociones, ¿Acaso la locura lo había alcanzado? Se preguntaba para sí mismo, la verdad era que toda esa inestabilidad emocional lo estaba alterando, alguien como él, tan centrado, tan fuerte, tan seguro de sí mismo, obviamente no estaba acostumbrado a lo que ahora sentía… pero así como se sentía, aun así, él era más fuerte, mucho más, y no iba a dejar que algo así lo perturbara ni arruinara su día, después de todo… él gano, el obtuvo la victoria, no sabía si Dan y los demás volverían, lo dudaba demasiado, era imposible volver de la Dimensión de la Perdición, pero eso ya no tenía importancia ni debía tenerla, ahora… al fin era libre de ellos.

Hydranoid bajo a la cocina, tal como su maestro se lo había pedido, y después de unos minutos, el rubio bajo también, con unos pantalones de mezclilla puestos, sus zapatos negros de siempre, y una camisa negra a botones, de los cuales, el primer botón de arriba lo tenía desabotonado, parecía todo un chico rebelde y atractivo, pero mejor.

Masquerade: Sabes, sé que al hacer ejercicio, no debería de comer azúcar y dulces, pero tengo ánimos de algo delicioso.

De los anaqueles algo vacíos, saco una bolsa de harina y un frasco de vainilla, y del refrigerador, saco huevos, leche y mantequilla.

Un rato después, el pequeño Bakugan detecto un delicioso aroma dulce junto con el sonido del sartén siendo movido, y pudo ver en el aire volar algo circular y color café claro, y una actitud positiva y dulce de parte de su maestro, lleno de confianza como de costumbre.

Un momento después, un plato con unos ocho Hotcakes estaba frente a él despidiendo ese delicioso aroma.

Masquerade: Ojala pudieras probarlos amigo, sé que te gustarían.

El joven rubio tomo un plato más pequeño aparte, sirviéndose dos para él, mientras que al Bakugan, más los olía y veía frente a él, más se le hacía agua la boca, sin saber el exacto del porqué.

Masquerade: Sabes, a muchos les gusta con miel, pero personalmente no me decido entre el Jarabe de Maple o la Cajeta, la mantequilla bañándolos los hace más deliciosos.

El joven rubio disfrutaba del platillo que había elaborado con dulzura y tranquilidad, pero… de reojo, veía que su Bakugan no contestaba, pero se le quedaba viendo a la pila restante de seis Hotcakes.

Masquerade: Hmm… ¿sabes? Olvide mi máscara, el sol me está lastimando demasiado esta mañana.

Hydranoid. ¿Eh? Ah, claro…

El rubio sonrió a lo bajo, de manera traviesa.

Masquerade: ¿Quieres ver algo genial? Mira.

De pronto, al plato frente a él le puso un ligero chorro de la maple, deslizándose por los bordes y haciendo brillar a los Hotcakes, y poniendo un pequeño cubito de mantequilla en la cima de estos, viendo la mirada brillante también de Hydranoid.

Masquerade: En fin, creo que me los comeré después, estoy lleno, iré por mi máscara… no tardo, quédate aquí.

El rubio salió como si nada, y mientras, el pequeño Bakugan quedandose solo, volteaba a ver la pila de Hotcakes frente a él, miraba como el Maple bajaba suavemente por los bordes y como se deslizaba con suavidad por dentro, brillando por la luz del sol que entraba por la ventana de la cocina.

Hydranoid: No… no los necesito… son del maestro, seria grosero de mi parte tan siquiera pensar en tocarlos, así que… no… no los necesito… no los necesito… NO LOS NECESITO…

El pequeño Bakugan solo se veía tan dulce y pequeño frente a la pila de Hotcakes.

Hydranoid: pero… con esta forma física que tengo… una mordidita no creo que se note…

El pequeño comenzó a acercarse lentamente, hasta estar arriba del plato, sus dos boquitas se abrieron y estaba cerca de darle un par de mordisquitos…

Masquerade: -Campo Abierto-

Un resplandor salió de pronto, y después su Bakugan estaba en su modo normal, tan grande como era de costumbre, y en shock al ver alrededor diferente.

Hydranoid: ¿QUE? ¿CUANDO? ¿COMO…?

Solo escuchaba como desde el suelo, su maestro comenzaba a reír a carcajadas, haciéndolo voltear a verlo sujetándose el estomago de la risa, mientras el Bakugan tenía en la mano los Hotcakes aun completos, y con las mejillas hirviéndole en vergüenza.

Masquerade: Lo siento, lo siento (limpiándose las lágrimas de la risa) no pude evitarlo, te veías tan adorable, y además, en tu forma de esfera solo habrías tenido el trozo atorado en la mandíbula sin poderlo tragar.

Hydranoid: Maestro, que cruel de su parte engañarme. (El rubor era más notorio en sus mejillas ahora)

Masquerade: Lo sé, lo siento, sin embargo… (Volviendo su cara a su mascota, pero sin borrar su sonrisa) quiero que lo disfrutes… tómalos, son tuyos.

Hydranoid. Pero… maestro…

El joven rubio hizo una reverencia suave, dando la indicación al Bakugan de que se sirviera con absoluta confianza.

El Bakugan aún tenía un ligero rubor en ambas cabezas, sin embargo, tomo la palabra de su maestro y solo dividió entre tres Hotcakes por cada cabeza y los comió de un mordisco.

Masquerade: Para serte honesto, ahora que lo pienso, creo que debería de hacer veinte Hotcakes para que tan siquiera puedas probarlos adecuadamente, ahora mismo no deben de ser más que migajas para tu tamaño, ¿No es así?

Sin embargo, el Bakugan se agacho a la altura de su maestro y froto ambas cabezas contra el cuerpo de su maestro de modo cariñoso, casi haciendo jurar al rubio que estaba ronroneando y rodeando por completo su cuerpo por ambos lados.

Hydranoid: Gracias por pensar en mi maestro, estuvo bien, le agradezco cumplirme este capricho.

El rubio miro atónito a su Bakugan, pero sonrió y comenzó con sus manos a acariciar ambas cabezas de manera gentil, ahora que lo pensaba, era la primera vez que algo así sucedía, era la primera vez que recibían amor mutuo del otro… y ambos lo disfrutaban mucho, quedándose así un pequeño rato más.

.-.-.-.

La mañana se sentía más fresca, libre y revitalizante para él rubio, el cual, después de lo anterior, si fue por su máscara y decidió salir a pasear con Hydranoid un rato por la ciudad.

En un centro comercial (también se les llama Plaza aquí en México) de la ciudad que fueron a ver, encontraron de pronto lo que tanto quería el enmascarado; una taza blanca con ligeros bordes morados en un aparador, el pequeño Bakugan estaba asomado en el bolsillo de la camisa de su maestro en todo momento, platicando con su maestro casi en todo momento, viéndolo sonreír casi siempre.

La señorita que atendía en la caja, se sintió confundida al ver al rubio con semejantes lentes enormes, pues Masquerade no se había quitado la máscara a pesar de no llevar su usual ropa.

Masquerade: Comprare esto, por favor. (Decía el rubio frente a la caja, colocando en el mostrador la taza)

Señorita: Cl- Claro, pero… no sé si esos lentes sean cómodos.

Masquerade: Oh, no se preocupe, pero ¿hay algún problema con ellos?

Señorita: Es solo que… la cámara de seguridad… solo quiero… bueno… (La señorita, de pelo negro corto, no sabía cómo decirle al rubio que no quería que no lo reconocieran de… haber robado algo, sin sonar grosera)

Masquerade: Es solo que soy algo sensible a la luz (tomando su máscara, bajándola y sonriendo gentilmente, mirando de igual modo a la señorita) por favor, no se enoje conmigo… (Sonriendo con una gentil mirada)

De la nada, a la señorita comenzó a sangrarle la nariz, pues, a pesar de que todo era con gentileza, la verdad era que el aspecto de Masquerade en ese momento era demasiado atractivo, y su mirada, más que gentil, era cautivadora.

Masquerade: Diablos, ¿Se encuentra bien? (poniéndose de nuevo la máscara, viendo como la señorita sonreía con la nariz a chorros, mientras él tenía un gesto de preocupación)

.-.-.-.

Masquerade: Rayos, eso fue… extraño. (con una gota tipo anime en la cabeza)

Estaban ya caminando por los pasillos de la plaza, fuera del local.

Hydranoid: Si, más porqué pidió tu número telefónico.

Masquerade: Pero si ni siquiera uso celular, no me hace falta.

Hydranoid. ¿Y el número del BakuPod?

Masquerade: Parece juguete, pero no es un juguete… como tu (presionándole la cabeza al Bakugan hacia adentro del bolsillo para jugar con él un poco, haciendo reír a ambos)

Después de eso, siguieron paseando por la ciudad, la vista desde la aguja de Wadington (el edificio donde Julie y Shun veían la altura en uno de los capítulos), era increíble, Masquerade jamás se había dado tiempo con tanta tranquilidad para ver la ciudad y sentirse tranquilo, yendo de aquí para allá.

Y la ocasión lo merecía… no en vano, sus más grandes rivales se habían ido lejos de su vida, los más fuertes de la lista estaban sin armas para enfrentarlo, y los de menor rango seguramente seguían negando enfrentarse contra él desde el video de Joe.

Podía caminar con total calma por las calles, sintiendo el viento acariciar su cabellera, pero aun así, sin soltar de su bolsillo su DT… solo por si acaso, su pierna apenas se estaba terminando de reponer.

Jamás se había dado tiempo en platicar completamente en libertad con Hydranoid, y notaba que eran más similares de lo que ambos en realidad creían, sin mencionar que algunos comentarios ingeniosos los hacían reír de vez en cuando a la par, parecían amigos de toda la vida… y la alegría estaba en sus corazones… por ahora.


Lamento que este capítulo no sea tan emocionante, pero quería volver a lo que me inspiro a hacer este Fanfic para empezar.

Camilo Navas: ¡Ahhh!, mi primer Review de esta historia, Fangirleo (Masquerade: Loca -.-), okno jejeje n.n, gracias, hago lo que puedo.

Yorukakusaku: Gracias por agregar mi historia a favoritos n.n fue sorpresivo, pero agradable.

Aun así, espero les hubiera hecho reír aunque sea un poquito, gracias de todos modos por su atención a las pocas personas que me lean, gracias de corazón.

LunaDarkus.