Hola! Espero que todos estén excelente. Gracias por leer, gracias por sus criticas Kimagure Bijin, SD Sandra Dm Tenya13, EugeArg y Sakurale 27, y gracias por su paciencia.


Ordenaron el postre, Helga un écleair relleno de chocolate y Tom se conformó con crepes suzette. Ambos pidieron capuccinos.

-Estoy confundido...Explícame de nuevo la situación con Arnold.

Helga volteó los ojos.

-A inicio de curso Arnold asistió a las pruebas para entrar el equipo de baseball. No lo consiguió porque se fracturó. Más bien un imbécil lo pateó y ocasionó su fractura. El imbécil se llamaba Hugo. No le tomé importancia, solo odio.

-¿Estás segura? ¿Y me dijiste que Jason te dijo que había sido su idea?

-Sí. Me dijo "Hugo hizo un buen trabajo". Y me explicó que era su amigo y que él creía que yo odiaba a Arnold y me daría gracia- Helga empezaba a exaltarse.- Es un idiota. Ambos lo son. Y con lo que me acabas de contar más.

-Exacto.

Los postres y los cafés llegaron. Helga empezó a comer. El panecillo estaba delicioso y el chocolate aunque no era muy dulce se sentía suave en su boca. Tom tenía la mirada perdida y no había tocado sus crepas.

-Oye, chico lamento si te hice recordar malos momentos, pero...

-No es eso, Helga. Yo no sabía que Jason y Hugo fueran amigos. ¿No lo entiendes? Incluso yo consideraba a Jason mi amigo en primer grado. Después me distancié de él como todos.

-Sigo sin entender. Disculpa pero mi atención está centrada en este postre. Y si sigues hablando seguiré con el tuyo.

Tom sonrió y empezó a comer sus crepas.

-El punto es que Hugo tuvo algo con Charlotte.

-¿Y crees que Jason también pudo haber estado involucrado?

-No lo sé. Nada me consta pero espero que no, se supone que éramos amigos. Y cuando me contaste lo que sucedió con Arnold no te voy a negar que me sorprendí.

-La verdad es que yo también. Pensaba que era buena persona, hablábamos de gustos similares y a veces nos reíamos. Si no, no habría aceptado que fuéramos "novios".

-Pero no estabas enamorada de él.

Helga se sorprendió con aquella afirmación. Dio un trago a su café.

-No. No lo estaba. Esas cosas no van conmigo.

-¿Qué? ¿Enamorarte?- preguntó Tom entre risas- No te creo.

-Es verdad. No sirve eso de las relaciones. Y en todos lados hay pruebas... Phoebe y Gerald, mis padres, mi hermana y su ex prometido, tú y esa chica... No aspiro a eso en mi vida.

-¿Y qué hay de Arnold?

-¿Arnold? ¿Qué tiene que ver el cabeza de balón?

-Bueno, es tu amigo y tengo entendido que también tiene novia. ¿Lo de ellos tampoco funciona?

-Ah, pues... No lo sé. Quizás es la excepción. –bebió el último sorbo de café- Creo que es momento de irnos.


El lunes Helga estuvo tentada a hablar con Phoebe pero no encontró oportunidad. Parecía que su amiga estaba aprovechando para unirse más a Gerald y no se atrevía a interrumpirlos, quizás solo empeoraría las cosas.

Durante el descanso se sentó sola a disfrutar de su emparedado mientras intentaba distraerse escuchando música con sus audífonos conectados a su celular. Tom se sentó a su lado pero no hizo intentos de iniciar una conversación. Helga creyó que querría hablarle pero no. Solo se quedó ahí comiendo.

Al finalizar su almuerzo se quitó los audífonos.

-¿Qué pasa?

-Nada-respondió el chico- solo estoy comiendo. Y quise sentarme aquí. Pero me puedo ir.

Helga lo miró suspicaz.

-Bueno si vas a estar aquí al menos habla.

-¿Qué música escuchabas?

-De todo un poco, es una estación de radio. No tengo un género musical en especifico.

-Yo sí que prefiero el rock británico. Y sí, sé que no me lo preguntaste pero no me importa.

Helga rió.

-Tampoco me importa.

- ¿Sabes? Sigo dándole vueltas al asunto de Jason y Hugo.

-Es sencillo. Hugo es un idiota y Jason nunca fue tu amigo.

-Quizás pero eso no me deja tranquilo. Al contrario.

En ese momento Arnold pasó frente a su mesa tomando la mano de Amanda, Helga creyó ver una mirada de confusión del chico al verla conversando con Tom.

-¿Y piensas hacer algo?- cuestionó Helga intentando seguir el tema.

-No puedo pensar en qué.


Las clases eran más largas, hasta ahora Helga Pataki estaba odiando la preparatoria y no podía imaginarse soportando aquello un par de años más. El viernes se decidió a hablarle a Phoebe cuando la última campana de la semana sonó.

-¡Phoebe! ¿Puedo hablarte un momento?- preguntó sin darle oportunidad de que saliera tan rápido como últimamente lo hacía.

-¿Qué necesitas, Helga?- dijo esta bajando un poco la mirada, como si no quisiera enfrentarla.

-Hmmm saber cómo estás.- respondió con timidez.

-Estoy bien.

-¡Qué bueno! Eso me da gusto...- Phoebe se mantuvo en silencio- Mira Phoebs, lo cierto es que yo siento todo lo que ha pasado pero realmente esto ha sido horrible y extraño como era antes...

-Detente ahí, Helga. Yo estoy bien y lamento que tú no pero no puedo regresar a mi rutina contigo, ahorita estoy muy centrada en mis entrenamientos, en las clases y en mi relación y siento que tú me alejabas un poco de todo. Así que lamento que no estés bien pero yo sí lo estoy y no dejaré de estarlo por volver a lo de antes.

-Pero...

Y Phoebe se alejó dejando a su ex amiga con todavía mucho que decir.


Princeton sonaba lejano. Era domingo por la noche y solo pensaba que ojalá hubiera manera de adelantar el tiempo para poder ir a la universidad. Sí, era una cobarde por querer huir, pero en ese momento el panorama no mostraba otras opciones. Ojalá fuera mucho más inteligente para que la admitieran antes. Pero no, estaba atrapada con Miriam y Bob todavía. Incluso Olga no parecía una mala opción.

-¡Olga! ¡Eso es!- exclamó emocionada por lo que había pasado por su mente.

Tomó su celular y empezó a buscar. Su hermana Olga trabajaba en el "Jersey Journal" un periódico de New Jersey, estado donde se encontraba Princeton. A una hora exactamente. Sí, aun faltaba mucho para graduarse. Pero esa noche la dedicó a buscar cómo transferirse a alguna preparatoria de aquel estado, no le importaba si tenía que vivir con Olga.

-Veo que tu humor mejoró.- dijo Tom

-Más o menos. He estado buscando opciones.

Era martes y ambos estaban sentados en el pasillo esperando que la clase de repostería comenzara.

-¿Opciones para qué?

-Ya te contaré a su tiempo.

La chef Victoria pasó frente a ellos y abrió la puerta del aula aunque aún faltaran 10 minutos para el comienzo de la clase. Al levantarse un cuaderno cayó de la mochila de Tom.

-¿Y esto?- preguntó Helga tomando el objeto antes que su compañero- ¿Es tuyo?

-Dámelo, Helga.

-No sabía que los arcoíris y flores fueran tu estilo- dijo haciendo referencia a la portada del cuaderno.

Tom no pudo evitar reír.

-No es mío. Devuélvelo- dijo entre risas. Pero sin hacer el intento de recuperarlo.

Helga avanzo unos pasos por el pasillo y lo abrió en una página al azar. Era un poema. Y era un buen poema. Pero el chico decía la verdad, no era suyo, lo supo por la letra. Helga lo miro sorprendida.

-¿Era de Charlotte?

-¿Qué? No.-respondió indignado.

-¿Entonces? Te creo que no es tuyo, no serías capaz de escribir así.-dijo ella leyendo otro.

Tom volvió a reír.

-Es de Lizzie.

-¿Quién es Lizzie? Wow, chico tú tienes novias por montones.

-Lizzie es mi hermanita, Pataki-contestó Tom aguantando la risa.

-Oh... No sabía que tenías una hermana.

-Claro que sí, la conociste el día que visitaste la cafetería.

-Ah sí...Creo que sí. Bueno pues escribe muy bien.

-¿De verdad lo crees?

-Claro. Son poemas cortos pero transmiten mucho. ¿Tú lo dudas?

-No, pero ella no acepta mi opinión. Disfruto mucho leer, poemas y narrativa también pero soy pésimo intentando escribir. Ella quería otra opinión, por eso traje el cuaderno para mostrarlo a mi profesora de Literatura. Pero creo que tu opinión también puede contar.

-Sin duda, chico. La opinión de Helga G. Pataki vale oro. ¿Cuántos años tiene?

-Nueve.

-¡¿Nueve?! A esa edad yo también...- Helga ahogó sus palabras.

-¿Tú también qué?-preguntó con curiosidad.

-Nada.-Tom la miró sospechoso- Hay cosas que aun no tengo confianza de contarte ¿De acuerdo?

Este volteó los ojos.

-Bien ¿Qué harás hoy después de la clase?

-Ir a mi casa.

-¿Te gustaría hacer tu buena acción del día?

-Siempre hago buenas acciones.- respondió ella sonriendo.

Tom se rió.

-Sí claro. Bueno puedes hacer una que realmente cuente. Ven conmigo a la cafetería y cuéntale a Lizzie lo qué opinas de sus poemas.

-Eh...No lo sé.

-Tú misma acabas de decir que tu opinión vale oro.

Helga rió.

-De acuerdo. Pero quiero uno de esos postres que vi en la vitrina aquella vez.

-Hecho.-sentenció Tom estrechando su mano.

-¿Piensan entrar a clase o van a quedarse ahí todo el día?- dijo la chef Victoria saliendo del salón para reprenderlos.


Al llegar a la cafetería de la familia de Tom notaron que había poca gente.

-¿Quién atiende la cafetería cuando tú no estás?-preguntó Helga

-El señor Diego, ha ayudado a mi abuela desde hace mucho tiempo pero no sabe hornear, solo atiende a los clientes y yo cocino.

-¡Tommy!-exclamó una voz- ¡Al fin! Sabes que odio los martes y jueves porque llegas más tarde... Oh, hola de nuevo.-dijo dirigiéndose a Helga.

-Hola- respondió ella. En esta ocasión llevaba su largo cabello castaño recogido en una coleta.

-Lizzie seguramente recuerdas a Helga. Ya que me la has mencionado desde que la viste la última vez.

-Sí, es la chica bonita que vino un día.

Helga se ruborizó y rió. Aquella niña podría escribir muy bien pero necesitaba lentes. Tom también rió, probablemente había pensado lo mismo que la rubia.

-Helga, ella es Lizzie mi hermanita.-dijo señalándola- Helga vino a comentarte algo. ¿Por qué no se sientan y yo voy un momento a hablar con Diego?

Lizzie caminó hacía una mesa cercana a la pared. Se sentó mientras Helga hacía lo propio a su lado y esperó a que la amiga de su hermano hablara.

-Hmmm, Tom me ha mostrado tu cuaderno...

-Lo golpearé-sentenció Lizzie sin esperar a que terminara la oración-¡TOMÁS!

Helga se sorprendió al pensar que aquella niña le recordaba a alguien, a ella.

-La verdad es que yo le quité el cuaderno.-se apresuró a decir.

-Ah, de acuerdo. Entonces te golpearé a ti.

-¿Qué?

-No puedes tomar las cosas de mi hermano sin su permiso...

-Es cierto pero...

-Aunque seas su novia, ¿Sí eres su novia?

-¿Qué?- preguntó Helga horrorizada-¡Cielos, no! ¿Cómo se te ocurre?- empezaba a desesperarla aquella conversación. ¿Por qué había aceptado ir a hablar con una niña de 9 años?

- Lástima-respondió alzando los hombros- pareces más inteligente y divertida que su antigua novia y eres bonita- Helga no supo qué contestar a aquello- Aunque haberle robado mi cuaderno no estuvo bien, pero lo entiendo, yo también haría eso con el niño que me gusta...

-Escucha, solo vine a darte mi opinión de lo que escribiste-dijo Helga ansiosa de irse de ahí- Creo que escribes bien, aunque tienes algunas fallas en redacción. Pero como le dije a tu hermano transmites muchas emociones y sorprende que vengan de una niña de 9 años- Lizzie sonrió al escuchar esto- Tom me dijo que no crees mucho en su opinión y por eso vine para decirte que considero que lo que escribes está muy bien.

-¿Lo ves?-dijo Tom acercándose- A Helga también le gustaron tus escritos.

-Bueno, gracias. No te ofendas pero ¿ella qué sabe de escribir poemas?-cuestionó Lizzie de manera suspicaz.

-¡Elizabeth! – le reprendió su hermano.

-Bueno para que lo sepas llevo escribiendo poemas desde que tenía más o menos tu edad e incluso he ganado concursos. ¿Te parece suficiente?

Tom giró la cabeza rápidamente hacía ella.

-No sabía eso, Helga.- dijo sorprendido.

-Oh bueno, ¿qué puedo decir, chico? Soy una caja de sorpresas, pero si lo mencionas te golpearé sin piedad.

Lizzie rió.

-Ahora me caes mejor- dijo la niña sonriendo.

-Pero si has ganado concursos debe ser sabido por más personas

-No, suelo firmar anónimo. Bueno, mi trabajo está hecho. Sobre el postre que me debes creo que lo aceptaré para llevar.

-¿Postre?- preguntó Lizzie- No es justo, Tommy, siempre me has dicho que tomar las cosas de otros sin su permiso es incorrecto ¿y ella además obtendrá uno de tus postres? ¡Debe gustarte mucho!

-Basta, Lizzie-dijo su hermano con seriedad- No sé que esté pasando por tu cabecita pero Helga y yo solamente somos amigos. Esos comentarios solo son incómodos.

- Son incómodos porque es la verdad.

-Elizabeth...

-¡Bien! Pero lo de tomar las cosas de otros es verdad, estuvo mal.- Tom no supo qué decir y Helga lo notó.

-Bueno pero vine a hablar contigo al respecto-intervino Helga.

-¿Fue eso un castigo para ti?- preguntó la niña ofendida- Invadiste mi privacidad ¿Sabes?

-Elizabeth, Helga ya es más grande y entiende que estuvo mal.

-¿Entonces solo los niños recibimos castigos?-pregunto molesta.

Helga y Tom se voltearon a ver hartos de aquello.

-¿Entonces qué es lo que quieres?-preguntó Helga

Lizzie sonrió divertida.

-En una semana es la noche de Halloween.-dijo sin dejar de sonreir.