Loona terminó de arreglarse aquella tarde, se enjuagó la boca y lavo su cara para quitarse cualquier lagaña, ya que apenas volvió a la casa se echó una larga siesta. A veces se miraba al espejo pensando detenidamente el gran cambio que habrá en su vida. Antes podía conformarse con que sólo sería ella y su papá Blitzo, e incluso cuando hubo un breve período de tiempo en que pensó que el Omega podía formar una familia con alguien más y tener hijos de su sangre, dichos miedos se fueron alejando cuando el azabache le prometió que eso jamás pasaría, porque jamás habría otra Loona en su vida y ni la querrá tanto como a ella. Y también por qué no mantuvo alguna relación sentimental duradera ni seria, lo cuál le hizo acostumbrarse por años que su papá seguiría soltero por toda la vida y ella sería su única hija la que siempre estaría a su lado.

Sin embargo, cuando le llamó para hablarle sobre sus intenciones con Stolas que eran más allá de su misión fue que su panorama cambio por completo. Estaba en cierto modo feliz por él, pero a la vez esos miedos que ella no creyó volver a sentir regresaron. Porque sabía que tarde o temprano ellos iban a tener bebés, y las cosas podrían cambiar demasiado y no quería parecer una intrusa en su relación, en la felicidad de su padre.

Cuando Blitzo la llevó para presentársela a Stolas, el Omega sintió lo tensa que estaba y con un extraño ánimo. Ca

si parecía deprimida.

"—¿Qué pasa mi pequeña?¿No te cayó bien Stolas?

—No es eso...— murmuré, odiando que pudieras adivinar mis emociones. El tal Stolas no me caía mal, pero todavía no lo aceptaba como parte de nuestras vidas.

—Algo te pasa. ¿Podrías confiar en mí para decírmelo?

—¿Qué sentido tiene?

—¿Huh?— me miraste confundido y notando mi creciente enojo.

—Formaras una nueva vida con Stolas, una familia. Con sus propios hijos. — admití, no iba a negar que quería llorar. Me sigue siendo muy difícil ser sincera con mis sentimientos, incluso con mi papá. Me aterran ciertas cosas y siempre las oculto con mi frialdad o actitud ruda. Las cosas que veo en el celular siempre son una buena distracción.

—Nunca te dejare de lado, ¿Oíste? Nunca. — me abrazaste y acariciarte el cabello, me acurrucó en tu pecho. Estábamos en una habitación de las tantas de está mansión, sólo nosotros dos.— Eres mi hija, siempre estarás primero que cualquier otro. Eres mi Familia, mi hogar. E incluso si en un futuro tengo bebés, nunca dejaras de ser mi hija. ¿Te quedó claro? No llores, me gusta mi Loona fuerte y sarcástica.— besaste mi frente abrazándome más fuerte, me sentí tan segura en tus brazos y tu aroma protector y dulzón me hizo sentir más relajada, casi adormecida.

—Quiero que seas feliz. — alcancé decir, temiendo hablar demás por qué mi voz podría salir temblorosa.

—Si estás tú, siempre seré feliz. — hiciste una breve pausa.— Sólo piensa que Stolas también te verá como aquella hija que perdió. Él está triste y solo, y nosotros debemos darle amor. ¿Si?

—Nunca pensé escucharte hablar del amor.— añadí con sorpresa. — No de esa manera.

—Yo nunca imaginé verte así. Pero me haces saber que en verdad me quieres y eres sensible, por eso te quiero cuidar y proteger de todo. Jamás te abandonaría, mi cachorra "

Loona salió de su habitación y caminó por los pasillos, entre tantos recuerdos le llegó uno en específico que le hizo sobresaltar.

—Me preguntó si debería decirle a Stolas sobre la visita que tuvo al medio día. Aunque Harold dijo de todas maneras que iba a regresar después. — se dijo así misma bastante pensativa que se quedó parada en medio del pasillo, mirando de reojo la ventana donde del otro lado está el jardín.

Una voz le hizo despertar de su ensoñación. No tratándose de Blitzo ni de la pareja de Betas.

—¿Sucede algo hija? Te veo distraída, y no precisamente en el celular. — se puso a su lado el alto Alpha sonriéndole amable. Loona pensó que si ella siendo alta se sentía pequeña a lado de Stolas, no quería imaginar al pobre de su padre.

Podía notar cierta aura tranquila pero a la vez alegre alrededor del mayor, ¿Hace cuánto que llegaron de quién sabe dónde? No sabe exactamente a dónde fueron, sólo que salieron antes del medio día. Y justo ahora ya son más de las cinco de la tarde, casi las seis.

—Nada papá. Sólo estoy pensando...— puso sus manos detrás de su espalda, no estaba segura de comentarle sobre el tal Harold, no todavía. — ¿Qué debería ponerme para la boda que será en unas semanas?

No había sido sorpresa que la noche anterior en qué Blitzo se fue a dormir con ella dejando solito a Stolas, éste le contará sobre que se reencontró con un amigo que no veía hace mucho tiempo y les invitó a su boda doble que será en seis semanas. Ella iría más por curiosidad al escuchar que sería en un Hotel en Los Ángeles. Su antiguo hogar.

—Oh de eso no te preocupes. Tú pide lo que quieras y te lo comprare.

Loona realmente no necesitaba más en su vida, tiene dos papás y pronto algún hermanito y eso es suficiente para ella, aunque no lo admita en voz alta. Pero a veces le causaba un poco de ternura que Stolas quisiera ganarse todavía más su agrado complaciendola con cualquier cosa. En ese aspecto le recordaba un poco a Blitzo. Él cuál no veía ni de cerca. Seguramente estaría camino al comedor esperando la cena o buscando a Moxxie y Millie para hablar con ellos de algún tema random.

—¿Cómo está Blitzo? Es su primer embarazo. — quiso saber. No podía esperar a que el nombrado le creciera la pansa, tenía que molestarlo sin duda. Y también quería estar para él.

—Parece estar bien. Sólo ha tenido náuseas, vómito y uno que otro mareo. Nada fuera de lo normal. Aunque debo admitir que por mi parte, me siento nervioso. Aún estoy digiriendo todo esto...

Loona tardó un par de segundos en comprender a qué se refería.

—¿Aún no crees que Blitzo se haya enamorado de ti?— preguntó llena de curiosidad, notando como en ensamble y el aroma de Stolas cambiaron sutilmente.

—Estoy seguro que sí, su olor esos días no mentía. Y en cierta forma, gracias a qué debía "matarme", fue que nos conocimos. Sólo que a veces no estoy seguro si hago las cosas bien. Temo que de un día para el otro Blitzo se alejé de mí. — confesó como si fuese a pasar. Ya no podía imaginar una vida sin él y sin ella. Su vida desde joven nunca fue fácil y más siendo el hijo mayor sucesor de la corona. Con un matrimonio arreglado y siguiendo siempre estrictas reglas de la realeza.

—¿Hablas de si recupera la memoria? ¿Hay algo muy malo que pasó antes de su accidente?— cuestionó con bastante interés.

—La discusión que tuvimos luego de su celo.

—Escucha, puede que si recuerde la discusión y no mentiré, se enojará mucho. — le dijo para después suspirar, ante la atenta mirada de Stolas continuó.— Puede que incluso se alejé o aparte de los demás por unos días. Pero se le pasará, porque si lo ama cosa que si lo hace, al final lo perdonará. Sólo que ese tema de la mordida es muy sensible para él. — hizo una mueca en sus labios.

—¿Cómo sabes que la discusión tuvo que ver con la mordida que le hice?

—Conozco a papá desde hace años, se su gran odio hacia las marcas entre Alpha y Omega. — contestó encogida de hombros. Blitzo le había educado con que si encontrase a su pareja y fuese Omega no debía marcarla por varios motivos. Y aunque comprendía sus puntos, ella también tenía los suyos para estar a favor de la marca.

Literalmente los celos se detendrían por ambas partes y también sabrías como se siente la otra persona. Aún así, tampoco le discute demasiado ese tema al Omega para evitarse problemas innecesarios.

—¿Tú qué opinas de ellas?

—Hay personas (Alphas) repugnantes que la hacen aprovechándose del otro o con un pensamiento muy machista, no lo negaré. Pero también se que no todos los Alphas son así, y la marca tiene un símbolo más romántico y de unión. Además conocí a un Alpha que se que no le haría nada verdaderamente malo a su Omega. — explicó a lo que Stolas la miró con curiosidad ante ésto último.

—¿Quién?

—Tu Stolas. ¿Quién más? No conozco a muchos Alphas unidos a sus Omegas. Y el amigo de papá no cuenta, no conozco en persona al hombre con el que se casará. — se cruzó de brazos, pensó que había sido muy obvia.

Antes de que Blitzo se casará por el civil con Stolas, las semanas anteriores había convivido con el Alphas y se dio cuenta que no es alguien malo, y siempre se veía preocupado por su papá. Siempre buscaba mantenerlo feliz a cualquier costa.

—Owww Loona, eres igual que Blitzy. — dijo enternecido para abrazarla y alzarla un poco del suelo, Loona intentó zafarse indignada por aquel posesivo y cariñoso abrazo.

—¡No soy fanática de los abrazos! Demonios... — suspiró frustrada, no quería lastimar el corazón de Stolas así que tuvo que dejarse hacer al final. El Alpha está tan feliz por tener una familia que ella no era nadie para romperle su burbuja de armonía y amor.

Pero su otro papá si.

—Ejem. — tosió falsamente para llamar la atención de ambos Alphas.

—¿Te quieres unir Blitzy? Hay espacio para ti.— dijo sonriente Stolas extendiendo su brazo hacia el mencionado quién lo miró con reproche.

—Sólo yo puedo abrazar a mi hija. — se cruzó de brazos, inquieto se acercó para ser él quién tomara a su hija en brazos, a pesar que se viera un poco raro dicha situación.

—No seas celoso mi Omega. Stolas los quiere mucho a los dos. Bueno, a los tres. No puedo olvidarme del hermanito de Loona. — comentó para tomar a la Alpha y al Omega entre sus brazos e ir exparciendo su aroma por todos lados. No quería romper aquel cariñoso abrazo, quería tener a sus amores ahí siempre con la única intención de protegerlos.

—Odio cuando se ponen cursis.— comentó Loona suspirando una vez más. Aunque la verdad, sentirse aceptada y saber que sigue perteneciendo a la familia es algo que siempre la pondrá feliz y nostálgica.

Espera y nuca se destruya el hogar que han formado.

X

Al caer la noche después de la cena; todos fueron a dormir o tener un momento de descanso en sus propias habitaciones.

Mañana y los siguientes días se encargarían de remodelar la habitación de a lado para su bebé, estaban tan emocionadas y Stolas trato de mover sus labores de esos días para tener todo el tiempo del mundo para estar con su esposo y así poder ayudarlo mejor en la remodelación del cuarto de su cachorro, Blitzo dijo que también quería que su bebé compartiera cuarto con el bebé de Millie y Moxxie, ya que el cuarto es muy grande para un solo bodoque. Stolas no se lo negó si con eso lo hacía más feliz y emocionado ante la idea de decorar una habitación.

Todo iba a ser perfecto.

Y por primera vez en varios días, las noches no llegaban tan agotadoras para Stolas, que incluso podía tener tiempo para tener su noche con Blitzo. Y claramente el Alpha no pensaba en desaprovechar la oportunidad.

—¿Un regalo?— Blitzo miró confuso la bolsa de regalo que Stolas le entregó. Hasta donde él recuerda, todavía no es su cumpleaños. Aunque está a un par de días de serlo.

—Me gustaría que te lo probaras, si no es mucha molestia.— con sus manos atrás y una sonrisa inocente, a Blitzo le dio mala espina.

—¿Probar? ¿Osea, qué es ropa?

—Te esperaré mientras te vistes en el baño.— fue lo único que respondió sentándose en la orilla de la cama.

—¿De acuerdo?

Blitzo fue al baño cerrando la puerta detrás de si, extrañado por el comportamiento de Stolas. Sabía que es todo un raro pero esta ocasión actuaba más raro que nunca. Sin más tiempo que perder, suspiró y fue abriendo la bolsa para de una vez saber que le compró que lo consideró tan especial para él.

Blitzo sacó la prenda dentro del "paquete". Tardó un par de segundos para reaccionar al terminar de analizar bien dicha prenda provocativa.

—¡Stolas! ¿¡Qué mierda es ésto!?— le gritó sin salir del baño.

—Es un baby doll, amor. Y unos calcetines. — respondió como si nada del otro lado. Blitzo pensó que el maldito lo ha de estar disfrutando.

—Ya se que es, pero lo que me preguntó es porque demonios me compras esto.— contestó con molestia.

—¿Para que crees? Hace tiempo que no hacemos el amor, y me hace sentir tan solito. Además estuve investigando, y en los embarazados debería ser normal que anden de cachondos, casi tanto como cuando están en celos. — fue su respuesta, haciendo sus típicos dramas sin contenerse en las cosas nuevas que aprende respecto a los Omegas en estado.

Recuerda cuando hace poco leyó por internet sobre los cambios que sufren los Omegas en estado —ya que su difunta esposa fue Alpha como él—, y el dato que más le llamó la atención fue sobre lo calientes que se sienten en dicho estado. El fuerte libido que poseen bastante similar a cuando están en celo.

—¡Eso no te incumbe!— le gritó avergonzado. Odia cuando Stolas siempre va un paso adelante de él, y aunque hasta el momento no ha sentido algún libido tampoco está muy lejos de sentirlo.

—Por favor Blitzy~ prometo comprarte lo que quieras y consentirte.— habló melosamente desde el otro lado.

—Pero si eso ya lo haces.

—Bueno...¿No te gustaría verte lindo para mí, Blitzy?

El nombrando tenía suerte de estar en el baño, porque apostaba que justo ahora el Alpha de estar usando su técnica de ojitos para persuadirlo. Aunque no lo pudiera ver.

—Estas cosas no son lo mío, te vas a burlar. — mofó mirando con recelo aquel conjunto de ropa que ya había sacado de la bolsa. Debía admitir que el color le es lindo, un rojo fresa que contrataría su piel y los calcetines o medias son largos, de francas blancas y negras.

—Yo nunca me burlaría de ti Blitzy. Sólo quiero verte en aquellos encajes, usando esas medias. De tan sólo imaginarlo me caliento. ¿A ti no te excita la situación? Imagínate... Lo bien que te ha de quedar esas panties, yo hundiéndome en ti, lamiendo cada parte de tu cuerpo.

Blitzo se preguntaba cómo es que Stolas no es el que tiene el libido. Se nota quien es el más cachondo de los dos, pero ante las palabras que dijo no negaría que empezó a calentarse formando un cosquilleo en su vientre. Despertando algo dentro de él, un deseo por continuar tan excitante situación.

—Yo... ¿Podría chupártela?— preguntó titubeando un poco, para desgracia suya ya comenzaba a sentir un calor en su parte íntima e imaginarse teniendo relaciones con su pareja. Era inevitable.

—Puedes hacerlo, yo también me quiero comer ese culo que traes. — le respondió bastante provocativo.

—¡Haaaa!— soltó un corto gritó en forma de quejido.— ¡Esta bien!

Al cabo de seis minutos en qué Blitzo se debatía mentalmente de seguir haciéndolo mientras se ponía las prendas que el más alto el compró, se fue mirando al espejo. Y debía admitir una cosa muy importante.

—Wow... Soy tan sexy. Hasta yo me enamoraría de mí. — dijo con bastante orgullo y el ego elevado, mirándose en el enorme espejo del baño.—Es que osea, ¡miren me! Aún no estoy tan gordito así que mantengo mi figura, aunque mis piernas están muy llenitas.— hizo un mohín en sus labios pensativos, mirando como su vientre estaba sólo un poco inflado y sus piernas torneadas, especialmente la parte de los muslos rellenitos. Estaba seguro que no tenía ese tamaño antes.—Pero fuera de eso... Soy tan atractivo. Ahora entiendo a Stolas, a cualquiera se le pararía con tan sólo verme. Blitzo eres lo más erótico que ha pisado la Tierra. Osi osi. — sonrió mientras sus ojitos se llenaban de un brillo engreído y soñador.

Al despertar de su larga ensoñación, volvieron los nervios. Recordó que no debía posar en un espejo, si no que debía salir a ver a su pareja. Aquella seguridad que tenía al principio cargada de un toque engreído parecía haber disminuido considerablemente sintiéndose inseguro ahora. Tomó aire y lo inhaló, para luego salir del baño de un portazo para darle toque dramático y asustar un poco a Stolas debido al repentino y agresivo ruido que hizo la puerta al abrirse por él.

—Disfrútalo mientras puedas. — se cruzó de brazos mirando con recelo a su pareja. Stolas le sonrió lascivo y le indicó que se acercara a él, cosa que el Omega hizo a paso lentos.

—Blitzy te ves tan erótico~ ¿Puedes oler el desastre que causas en mí?— estando a medio metro, Stolas lo tomó de la cintura para atraerlo a él y sentarlo en su regazo, mirándose frente a frente. Sus manos bajaron hasta sus muslos los cuales comenzó a toquetear.

—Mmm. — reprimió un gemido ante tales caricias, aunque debía admitir que si se encontraba ansioso por ser despojado por el más alto.

—¿Qué tengo que hacer para que te pongas húmedo para mí, rollo de canela?— le murmuró con cariño y lujuria.

—Ese apodo no...— le dijo, el Alpha entonces cambió posiciones dejándolo tendido en la cama debajo suyo.

Stolas quién inició acariciando y jalando sus pezones, descendió hasta llegar a su entre pierna. Dónde sus panties estaban mojadas en cierta parte y el Alpha la movió un poco sin quitársela para ver su apretado agujero quien expulsa su lubricante natural y amerita atención. Blitzo gime de placer al sentir la larga y áspera lengua de su pareja lamer el contorno de su aro, lentamente y para torturarlo, haciéndole retorcer de placer cuando por fin abre su entrada con su juguetona lengua. Comiéndolo, con su lengua serpenteaba en su interior haciendo desfallecer al Omega que cada vez más expulsa sus feromonas, haciendo que la habitación huela a él y se sepa lo caliente que está. Luego de ello succionaba su entrada hasta que Blitzo tuvo un orgasmo interno explotando todos sus juegos en la barbilla y boca de Stolas quién los aceptó gustoso y no dejaba de mirarlo con gula.

Con lástima Stolas fue despojando de la ropa interior de encaje admirando el desastre que el Omega es, y su mirada en esos momentos es tan preciosa. Gimiendo y todo sonrojado para él, sus ojos rogaban por más atención, queriendo fundirse en él.

—¿Quieres que te preparé?— le fue depositando besos húmedos en su pecho, vientre y cuello.

—No. — respondió ansioso, frotándose contra el bulto de Stolas que se formó en sus pantalones. — Méteme tu polla, hazme gritar Alpha.

Stolas lo besó desesperado, quitándose sus prendas en el proceso hasta después de un rato quedar completamente desnudo. Blitzo no paro de admirar el miembro viril del contrario, como se le marcan las venas y lo erecto que esta, tan largo y ancho y seguramente lo maravilloso que se ha de sentir en su interior.

Su propio pene y entrada reaccionaron al contemplar por mucho tiempo el miembro de su pareja, lo único que podía pensar es que quería que lo destrocen y lo llenará tanto que no al día siguiente todavía siguiera sintiendo su semen en él.

Stolas excitado por el fuerte aroma del Omega que le incita a follarlo y ver cómo su entrada estaba más que lubricada y lista para recibirlo, acomodó la punta de su erecto miembro hasta embestirlo con lentitud. Mirando las reacciones que Blitzo hacía cada vez que un centímetro más y más de su pene se adentraba a él, donde su estrecha y húmeda entrada le daba la bienvenida y estaba lista para ser llenada. Sin mucho tiempo que perder, Stolas fue aumentando las embestidas para hacerlas más fuertes y certeras. Mirando los lindos y eróticos gestos que Blitzo sigue haciendo, ya sea des babear o entornar los ojos hacia arriba, gozando de como varias veces Stolas da en su punto dulce causando que sus piernas temblaran y sólo rogara por más.

Su entrada se había moldeado perfectamente al tamaño y grosor de la polla de Stolas, la cuál la sentía palpitante y caliente en su interior, hasta sentir el nudo inchandose.

—¿Duele?— preguntó ansioso por su respuesta, mirando con deleite como el Omega se da placer así mismo tocando su miembro y uno de sus pezones. Quería sentir todo el placer posible en ese momento. Perderse en él.

—Correte Alpha, llename de tu semen. Déjame lleno.— le pidió totalmente sonrojado dejando chupetones en el cuello mismo del contrario. Ambos tenían una capa de sudor pero Blitzo seguía casi intacto con su baby doll de la parte de arriba así como sus largos calcetines.

—¿Te gusta, Blitzy? Dime, ¿Te gusta como te follo?— preguntó dando fuertes y rudas embestidas, empujando más y más, sus redondos y pesados testículos chocando con los muslos del mencionado, quién también quería sentirlos dentro, si fuese posible. Quería a Stolas tan dentro que no le importaba como lo dejaría después.

—Si, me gusta. Dime qué soy tu Omega. — pidió Enmedio de otro beso que Stolas le fue dando, el más bajito se retorció en la cama debajo del cuerpo más joven pero grande al sentir el nudo en su interior.

—Blitzy es mi Omega. — dijo entre varios jadeos y gruñidos al seguir embistiendo lo que podía al estar enganchado en su cavidad uterina. —El hermoso Omega que me dará cachorros. Cuando nazca el bebé, te volveré hacer mío para que vuelvas a quedar preñado. ¿Te gustaría lindo? Tener más bebés.

—Si Stolas, quiero más bebés tuyos.— confesó cegado por el placer aferrándose al cuello y espalda del más alto, corriéndose en su pecho con largas y blancas tiras de su semen, sin poder aguantarlo más. Llegó al orgasmo cuando sintió también a Stolas correrse en su interior. Y cómo esté aprovechando la cercanía abrió su mordida que tiene el cuello, como si fuese la primera vez. Tan territorial y posesivo abriendo más sus nalgas. Así después de remarcar lo que ya es suyo, ver cómo su entrada está tan llena de su propio pene.

—Me gusta cuando te pones en esa forma, tan sumisa. Estás tan caliente.

Blitzo no podía hablar, sólo estaba perdido en aquel gran placer sintiendo todavía a Stolas correrse en su interior, con abundantes chorros de semen. E incluso después de que el nudo bajará y Stolas saliera con cuidado, su entrada estaba contraída expulsando toda la esencia que el Alpha le dejó.

—Mirate, tan perdido en el placer. ¿Quieres que sigamos follando?

El Omega sentía cierto gusto al percibir cómo su entrada tan húmeda y sensible seguía expulsando la semilla de Stolas como si no hubiese mañana.

—Si Alpha, quiero estar más húmedo. — con todas sus fuerzas, jadeando y sonrojado se volteó para estar boca abajo y llevo con dificultad ambas manos a cada costado de sus nalgas para abrirlas y dejar expuesto su agujero tan dilatado y chorreante de sus fluidos y el esperma caliente de Stolas. — Lléname más.

—¿Te gusta estar lleno de mí? — preguntó divertido pero sin dejar de estar caliente, su polla si bien hace poco se había vaciado la sentía lista para otra ronda y darle el gusto a su pareja de llenarlo.

Su anterior corrida descendía desde la entrada de Blitzo hasta sus piernas, manchando las sábanas.

—Si no lo haces tú, lo haré yo.— dijo enojado metiendo tres dedos en su cavidad anal, gimiendo para sí y sacando todavía más del semen del contrario que seguía acumulado en su interior.

—Tus dedos no se comparan al tamaño de mi pene, amor. Pero debo admitir que la vista es bastante erótica. — se relamio sus labios y sin perder más tiempo, volvió a introducir su palpitante pene en su cavidad sacando sus dedos, Blitzo vió como estos estaban tan mojados y llenos del semen del contrario mezclado con sus propios fluidos que no resistió en lamerlos, callando así un fuerte gemido que Stolas le provocó cuando le embistió. — ¿Sabes cómo huele un Omega tan fértil?— ante el silencio de Blitzo, continuó. — Como tú. Es una lástima que ya no te pueda embarazar porque ya lo estás. Pero siente esto si lo fuera. Dejaré preñado tu culo.

La noche iba a ser larga para ambos y ninguno se iba a encontrar saceado hasta sentirse lo suficientemente secos por el otro.

Blitzo sin duda, la mañana siguiente iba a sentirse tan avergonzado por todas las cosas que dijo está noche. Pero luego se preocuparía, ahora sólo quería seguir disfrutando de sus intensos orgasmos.

Palabras: 4,158

Fecha de publicación: viernes 13 de marzo del 2020

Escritor: JaquiiAleWorld

Fandom: Helluva Boss

Historia: "Essencia"

Au: Omegaverse-Humans

Nota del escritor:

¡Hey! Este capítulo iba a ser publicado en la madrugada pero no termine de editarlo y ya me estaba dando mucho sueño, eran como las una y tanto de la madrugada. Y sentí que no iba a serlo bien la parte hard con algo de sueño en mis ojos. Así que me espere hasta la mañana (aún no es medio día aquí) para editarlo y así publicarlo.

Espero que les haya gustado, ya necesitaban liberar tensión sexual estos dos.

En fin, espero les haya gustado!

El próximo capítulo no se cuándo se publicará, aún así nos vemos!