El grupo caminaba de vuelta a la ciudad, todos estaban en silencio, Anastasia y Tom caminaban tras la pareja de canarios, mirándose entre ellos preocupados, nadie había dicho nada desde lo ocurrido, y Ziel no le había dirigido a nadie la palabra en todo el camino.
-Bueno, este es el límite de la selva,Tom y yo volvemos a la ciudad,nos vemos chicos.- dijo Anastasia dirigiéndose hacia la entrada de la ciudad.
-Adiós.- se despidieron ambos canarios al unísono.
- ¿qué hacemos ahora?- dijo Ziel.
- Son las doce, deberíamos ir a almorzar algo.- sugirió Nico. Ziel asintió justo antes de que su estómago emitiera un leve sonido.
Diez minutos después llegaron al mercado de frutas, se posaron sobre una caja cerrada de madera en busca de algo que empezaron a caminar por el mercado, asegurándose de no ser vistos por los humanos hasta llegar a un alimento que les interesara, finalmente encontraron una caja de uvas que estaba descargando, sigilosamente se acercaron pegando la espalda a una de las paredes de la caja, ésta tenía una grieta en uno de los tablones de madera que era lo suficientemente grande como para meter un ala o una pata para coger una fruta sin problemas. Nico, con un pequeño tamaño, no tuvo problemas para introducir una pata y sacar un par de uvas para él y su pareja.
-¿estás bien Nico?- dijo el canario negro.
-Sí, es que nunca pensé que nos volveríamos a ver en un enfrentamiento así, me ha traido recuerdos...- Nico se acercó a Ziel y le dio un beso en la mejilla.- Pero estoy bien, no te preocupes.
-Te amo.- dijo el pájaro negro.
-Y yo a ti.-
Ambos comieron rápidamente, y tras descansar bajo la sombra de los puestos de los mercados, se acercaron a la playa para disfrutar el soleado y caluroso día que apenas empezaba.
Pocos minutos después, Nico y Ziel se posaron en la entrada del paseo marítimo a la playa de Copacabana, su arena clara brillaba por la luz del sol a la vez que las azules y cristalinas aguas del mar chocaban con esta en forma de olas dejando una blanca espuma como marca de su paso por la playa, ambos pájaros caminaron por la playa hasta una zona alejada de los humanos, bajo los muelles de carga de barcos comerciales. Nico y Ziel se posaron finalmente en una parcela pequeña de tierra bajo los cimientos de madera de uno de los muelles que parecía una pequeña playa, en la que solo podían caber dos pequeñas aves, perfecto para estar a solas. Ambas aves se acomodaron en el lugar, Ziel se acurrucó apoyándose en el tablón de madera que funcionaba como pilar del embarcadero, mientras, Nico dejó en la arena su tapa de botella y se sumergió en el agua.-
- Vamos Ziel, seguro que tu también tienes calor.- dijo el pájaro amarillo en un tono sugerente.
Ziel le dio una mirada burlesca antes de meterse al agua junto a Nico y acercarse a él para darle un beso en la boca. Ziel lo empujó contra la base de cemento sobre el que estaba el pilar que sujetaba el embarcadero, alineó sus caderas contra las del canario amarillo y se introdujo en su interior lentamente, asegurándose de que Nico disfrutase de que entraba en el interior de su cuerpo para darle placer, Nico dio unos leves gemidos y en cuanto paró Ziel empezó a embestirlo contra la base del pilar con todas sus fuerzas, acelerando a la vez que los gemidos de Nico aumentaban su volumen, pero debido al ruido de las olas chocando contra la playa, nadie podía escucharlos así que eso no era un problema. Nico sentía el contraste entre el calor de sus cuerpos en movimiento , el ardor de su interior con el frío agradable de las olas del mar, Ziel, por su parte, aprovechaba su tamaño para ejercer presión sobre el cuerpo de Nico, gimiendo cada vez que lo embestía a la vez que lo agarraba por las caderas para llevarlo hacia a él, su sudor caía, mezclándose con el agua salada del mar bajo la que ambos pájaros se unían disfrutando de su actividad carnal escondidos bajo el muelle. Ziel rodeo repentinamente a Nico por el pecho con sus alas a la vez que lo empujaba una vez más, a la misma vez que Nico sentía el hormigueo de un líquido caliente y espeso dentro de él, Nico sintió un pellizco del pico de Ziel en la parte posterior de su cuello, al cabo de un minuto se separaron.
-Deberíamos ir a la ciudad y descansar un poco.- Dijo Nico alzando el vuelo frente a Ziel, quien lo siguió en el camino hacia la playa y después seguir a su compañero hasta la zona exterior del aviario.
-¡Chicos!- les llamó una voz desde el suelo.
- Anastasia.- reconoció Nico, que bajó hacia la calle junto a Ziel.
- ¿qué hacéis aquí?- preguntó la gata blanca.- ¿habéis visto a alguien sospechoso?¿os han hecho daño?
-No, tranquila.- dijo Ziel de forma tranquilizadora.- estábamos en la playa y se nos ocurrió ver si ya habíais llegado a la creo que después de nuestro último enfrentamiento nadie nos vuelva a molestar.- dijo refiriéndose al asesinato de Zack y los hijos de Parker.
-Ya se ha terminado todo definitivamente, no hay nada de lo que preocuparse.- dijo Tom.- Por cierto, tenemos algo que deciros.
-¿ qué pasa?. -Dijo Nico extrañado.
- Tom y yo.- siguió Anastasia.- hemos pasado mucho tiempo juntos, y hemos encontrado un hogar fijo en la reserva del aviario, no atacamos a las aves y los humanos saben eso, por lo que nos tratan como gatos domésticos y nos dejan entrar en las instalaciones, así que vamos a fijar nuestra estancia en el edificio.-
¿vais a vivir aquí?- preguntó Ziel, Tom asintió con la cabeza.
-Además hay otra cosa.- dijo Anastasia con una sonrisa tímida.- Tom y yo vamos a tener una colionia de gatos en poco tiempo.
- enhorabuena.- Dijo Nico feliz.- ¿De cuánto estás?-
-de veinte días, en otro mes y medio aproximadamente deberían nacer los pequeños.-Contestó Anastasia
-Espero poder verlos cuando nazcan, ojalá que las crías de gato no hagan mucho daño al jugar.- comentó Ziel
-Yo no te recomendaría jugar con ellos de tan pequeños, tal vez cuando les enseñemos a hacer amistad con las aves como nosotros podrían estar junto a los pájaros de la reserva.- explicó Tom.
- Lo tendremos en cuenta.- dijo Nico.- Ahora debemos irnos a casa, estamos un poco cansados y nos vendría bien descansar.-
Las aves se despidieron de sus amigos y emprendieron el vuelo hacia su camino, Ziel apreció la expresión pensativa en la cara de su compañero.- ¿qué piensas Nico?- le dijo en un tono alegre.
-Pensaba en las crías que van a tener Tom y Anastasia.-respondió el ave amarilla.- Me recuerda a los niños del orfanato que hay en el aviario, o en….. bueno…. Los sobrinos que podría haber tenido.-
Ziel entendió lo que su compañero quería decir.- En el aviario aún hay muchas crías de aves que se han quedado huérfanas y que necesitan un hogar, tal vez si lo pensamos podríamos acoger a una.-
-¿en serio?¿te gustaría tener uno?- preguntó Nico.
-Oye, aunque parezca un pájaro frío tengo corazón también.-
- ¿Y estás seguro?-
- Ya no corremos peligro,los gatos ya no nos molestarán, ni los halcones tampoco. Ahora ya no tenemos ningún enemigo que pueda hacernos daño.- le tranquilizó Ziel.
- Entonces está decidido. Tendremos que adaptar la casa para un bebé o un niño pequeño.- dijo Nico.
