Esa tarde Brienne se sorprendió cuando vio a Ser Podrick siendo invitado al banquete por dos Lords y una Ladie del Norte, parecían haberlo interceptado a mitad de su oficio.

Podrick les sonrió sorprendido, incómodo y con dudas. Muy en el fondo sabiendo que era vital mantener distancia con la Reina, y no creyendo que le sería posible del todo. Y esta invitación venía por parte de sus Lords, pero no descartaba que más adelante viniera una por ella misma, y sino la propiciaría él, lo sabía. No se podría contener de hacerle alguna invitación. "No lo creo mis señores. Pero les agradezco infinitamente la intención."

"Ah, Podrick, recuerde que tenemos una deuda vitalicia con usted, lo menos que podemos hacer es invitarlo a nuestra mesa."

Le sonrió cordialmente a Lord Manderly, "Lo siento, mi señor, en vedad lo hago, pero me encuentro prestándole un servicio al Rey. No soy dueño de mi tiempo y así lo fuera no creo que sea apropiado presentarme sin la Reina estar al tanto, soy un simple Guarda." Ya no era un Embajador que podía actuar con mayor confianza ante el mundo que lo rodeaba, y no por vez primera sintió cierto destello de rencor por la situación.

Pero era un destello leve. Algo a lo que no le daba mucha importancia, suponía que era normal.

Pero ciertamente nunca antes se había sentido mal de ser un simple Guarda.

"La Reina no se opondrá, ella le debe la vida, y sabemos de la profunda amistad que comparten." Lady Barbrey proveyó, queriendo estudiar la reacción del Guarda.

No le tomó ni un segundo ser sacado de sus pensamientos pesimistas al caer en cuenta de la sutil ironía en el tono de la ladie. Se sintió haciendo una pausa, y vio que los otros dos Lords también la hicieron, los tres mirándose incomodos. ¿…Acaso sabían algo? Podrick no pudo evitar sonrojarse y fingió que las palabras y su significado le pasaron desapercibidas, "Mis señores y señora, temo que me continuaré apegando al protocolo–"

Brienne decidió aproximarse, la Reina misma hacía unas noches le había hablado de la ayuda que Podrick fue para ella en el Norte, de su agradecimiento por la presencia de él a su lado cuando fue atacada, del entendimiento y confianza ciega que entablaron gracias a tenerla a ella como enlace. Así que sabía que la Reina no se molestaría al tenerlo en su mesa sin haberlo invitado, "Ser Podrick, no se haga de rogar, los lords lo tomarán como un desaire que sé muy bien no es su intención. Tómese la noche, es una orden. Yo hablaré con el Rey." Éste no se negaría, lo sabía, aquella solo era una excusa de Podrick, quien nunca había sido de negarse a una buena comida y mucho menos a mejor vino y ale, lo que le llamó la atención.

Horas después Tyrion vio a Podrick entrar en el Gran Salón, barba magníficamente pulcra, cabello largo recogido perfectamente en una coleta, con su mejor ropa, zapatos y espada relucientes, saludando apropiadamente a todo aquel Lord que se le cruzara en el camino y no notando las miradas de interés que una que otra lady tiraba en su dirección al no reconocerlo. Ser un leal Guarda del Rey y viajar junto a este también proveía ciertos beneficios y amistades. Y lo vio compartiendo educadamente con aquellos conocidos para luego proseguir.

Podrick era un buen hombre, humilde, honesto y leal que extrañamente tenía un don para pasar desapercibido, y al mismo tiempo cuando se hacía notar agradarles a las personas adecuadas, y a veces incluso a los desalmados como si mismo. Definitivamente era el menos intimidante de los Guardas del Rey, y por eso mismo el que éste utilizaba cuando quería dar apariencias de que confiaba en el súbdito del momento, extendiendo una mano amiga y amable. También era un caballero competente que iba donde el Rey se lo pedía acompañando a sus emisarios, haciendo amistades entre los mismos abanderados y caballeros de los diferentes Lords, moviéndose en círculos diferentes que los consejeros y la propia corte.

Y esa facilidad para con la gente era a lo que le apostaban en su misión en Essos.

Tyrion aún no sabía si el don de Podrick era una bendición o una maldición, más su joven amigo continuaba con vida hasta ese momento y eso ya era algo. Por supuesto, la buena voluntad de Podrick aparentemente tuvo más éxito en el Norte que en los Seis Reinos, pues cuando se acercó a la mesa del Norte los lords más veteranos se pararon a saludarlo, Lord Manderly dándole una palmada en la espalda y colocándole una mano en el hombro, haciendo un comentario a voz alta para que la sala entera escuchara, 'Recuerde que siempre tendrá un lugar en el Norte,' comentario que se ganó un brindis y lo vio sonrojando y apenándose por la atención, más también agradeciendo. Tyrion se encontró sonriéndose y le levantó una ceja a Ser Brienne quien le contestó con una sonrisa de vuelta, orgullosa. En la mesa de las Tierras del Oeste también vio a dos Payne sonriéndose entre ellos y sacando pecho.

Con curiosidad también notó que su presencia no fue de agrado de todos los Lords del Norte, pero aquello era de asumirse, ya había averiguado bien sobre las habladurías mal intencionadas que ella había mencionado hacía tres días, y por supuesto que los que no la conocían a cabalidad se las creerían.

Un rato después llegó la Reina, quien pareció sorprendida ante la presencia de Podrick, y después de saludarla reverentemente, le dio gracia verlo saludar de la mano a los dos guardas que la acompañaban, estos extrañados, pero respondiéndole mientras ella lo bienvenía a su mesa,

incluso otorgándole un puesto de honor a su lado. A lo largo del banquete los vio hablando, y la forma en que ella a ratos miraba lánguidamente y con candor a Podrick le dejaba ver el porqué de aquellas habladurías. A Tyrion no le agradó. Y como Podrick le daba la espalda a él no pudo ver su reacción a aquellas miradas, o si estúpida e imprudentemente se las devolvía. Cuando vio llegar al menor de los Hightower a la sala lo vio mirando hacia Podrick más no haciendo nada de ello y sentándose en la mesa del Dominio. Al parecer, Humfrey Hightower estaba interesado en formar una alianza marital con ella y ella la había aceptado después de darle meses de largas, se había enterado.

Lo único que le llamó la atención después de que el banquete finalizó y la algarabía comenzó fue verla dejar la sala junto con Podrick. La mayoría de la mesa del Norte haciendo demasiado de aquello, unos no disimulando y mirándolos, sacudiendo la cabeza, cuchicheos aquí y allá, otros fingiendo hacerse los de los ojos ciegos. Lord Harry murmurándole acaloradamente algo a Lord Cromwell, este último ignorándolo y llevándose la copa de vino a los labios para después el primero dejar la mesa hacia la del Dominio. Miró hacia Brienne quien o no se fijó o no le llamó la atención lo sucedido. Y cuando sus ojos barrieron con disimulo la sala completa dieron con los de Bronn, éste sonriéndose socarronamente e inclinándole la copa en su mano. En su sonrisa mordaz pudo leer un 'Podrick puto Payne, ninguna se le escapa.'

Se tomaron su tiempo para regresar, los súbditos de ella mirando impacientemente hacia la puerta, y a sus asesores aparentando ignorar la situación. Y cuando regresaron Podrick la acompañó hasta la mesa, compartió con los Lords –estos fingiendo ante él, actuando como si no hubieran visto nada malo en ellos dos marchándose, otros actuando abiertamente con recelo– y cuando se retiró lo hizo para venir a la mesa donde él estaba. Mientras Podrick se sentaba, Tyrion vio a Bronn acercándosele por detrás cual si el joven fuera una presa, y después lo tomó de los hombros bruscamente, buscando sorprenderlo, pero Podrick tan solo miró por encima del hombro, una sonrisa genuina apareciendo en su rostro.

"Podrick puto Payne."

"Mi Lord." Se fue a colocar en pie para saludarlo apropiadamente, pero Bronn le dio una palmada en el hombro y le sacudió la cabeza.

Bronn se sentó al lado de Podrick, respiró profundo y notó que incluso se perfumó para ella, se inclinó hacia él para hablar bajamente, "Ese es un hoyito en que a mí también me encantaría meter la polla." De inmediato vio a los dos hombres con miradas de aversión y reprobación ante sus palabras burdas, casi hasta escandalizados en vez de celebrarle el comentario, o apoyárselo como solía suceder así fuera con un sonido de la garganta, "¿Qué? Como si ustedes dos pedazotes de mierda no lo hubieran pensado ya."

"Es mi ex esposa de la que habla."

"Y mi antigua señora." Podrick murmuró tomando un sorbo de su vino, a su pesar sonrojándose, "¡Es la Reina!"

"Y hermana de su Rey."

"Y aun así los dos se la cogerían."

Tyrion ignoró a Podrick moviéndose incomodo en su asiento, vio que Bronn fue a añadir algo y le sacudió la cabeza, "…Tiene dos hijas, creí que aquello cambiaría algo en usted."

"Por desgracia, mujeres."

Aquello era algo que se había previsto le contestaría, y Tyrion aprovechó para encaminar la conversación en otra dirección, siempre prestándole atención a la mesa del Norte. Sansa manteniendo su aire de serenidad distante, y desapareciendo más copas de vino de las que estaba acostumbrado a verla tomar, la mirada puesta prolongadamente en la mesa le dejaba saber que evidentemente estaba alterada. ¿Acaso se había unido al club? Se preguntó juzgándola pues este vicio que él tenía no era bueno para ella. Pero entre más pasaba la noche, más la vio socializando con Lords de otras regiones, entre más bebía sus penas parecían desaparecer, su educación y carisma saliendo a relucir al hablar placida y sonrientemente con aquellos lords y ladies. Viéndola tratar con respeto incluso a esos lords que habían estado presentes cuando Joffrey la hacía golpear en frente de la corte.

Podrick en frente suyo tampoco había regresado con los ánimos que lo caracterizaban, eso sí, lo notaba de rato a rato apesadumbrado y a veces buscándola con la mirada. Pobre idiota, pensó ante la novedad y sirviéndole copa de vino tras copa de vino. Una mujer como Sansa Stark no estaba destinada para los Podricks Paynes del mundo. Se decidió a acabarlo de bajar de su nube una vez que tuvieran privacidad, ya incluso estaba al tanto por el Rey de los Seis Reinos de que la Reina del Norte le iba a presentar a su prometido uno de estos días. Por el momento se dedicó a tomar con Bronn y el joven, por supuesto, Podrick nunca había aprendido a llevarles el ritmo a ellos dos, y de unos años para acá aprendió lo que ellos nunca hicieron; ser más mesurado en su forma de beber. Su mesa aumentando poco a poco con los Lords que les agradaba pasar un buen rato entre comentarios pasados de tono y alcohol, y aquello pareció despejar a Podrick porque pronto estaba participando en la algarabía así solo fuera riéndose de los comentarios.

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Cuando Sansa ingresó al Gran Salón se sorprendió encontrarse a Podrick en la mesa del Norte y se preguntó como hizo para hacer su camino hacia ésta, no que se estuviera quejando. Llevaba tres días queriendo encontrárselo al azar para ponerse de acuerdo con él y compartir unos momentos, más la oportunidad nunca presentándose.

Junto con todos los integrantes de la mesa Podrick se colocó en pie, Lord Manderly explicando su presencia ante la Reina, "…Siento entrometerme de esta manera, mi Señora."

"…No es ningún problema, Ser Podrick." Contestó, tratando de ocultar que su presencia le agradaba, que a su pesar no quería estudiar detenidamente cuan atractivo lo encontró de repente, "Siéntese a mi lado, me gustaría tener unas palabras con usted."

Podrick se sintió sonrojando ante aquella muestra tan frentera, pero de inmediato se ubicó donde le pedía, intercambiaron frases de bienvenida mientras servían la comida, y más frases cortas, pero sin significado real mientras comían, sobre todo de asuntos que quedaron inconclusos cuando él se marchó pero que ya habían encontrado solución. Hablaron sobre el torneo en que participó y en el que fue lastimado, en su herida, y nuevamente se encontró mintiendo al minimizarla, aunque no se sentía así pues no le dolía y solo venía a hacerlo cuando se propasaba, así que se sentía fácil mentir. Los Lords uniéndoseles a la conversación y haciéndole preguntas, dándole innumerables remedios caseros que habían utilizado para heridas similares.

Él trataba –y asumía ella también– de no dejar notar su emoción ante los demás, pero nada más por la forma en que ambos se buscaban con la mirada y se la mantenían momentáneamente al otro se daba cuenta certeramente que los sentimientos continuaban ahí. No habían sido sólo un espejismo al cual aferrarse en su ausencia, que era lo que se venía diciendo en los últimos meses. La forma restringida como en momentos se hablaban y miraban haciendo contraste con la forma abierta con que habían llegado a tratarse en Invernalia, en cartas.

El sonrojo permanente en ambos un diciente para la mesa entera.

Después de más conversaciones escuchó a la Reina disculpándose por unos momentos y colocándose en pie, todos también haciéndolo y ella mirándolo directamente a él y pidiéndole si podían hablar por unos minutos en privado. La mitad de su ser emocionado, la otra mitad de reojo notando que aquello no cayó del todo bien en la mesa. Hubo unos segundos de indecisión, aunque no realmente, se colocó en pie y prontamente se encontró siguiéndola.

"Podremos hablar más abiertamente de esta forma." Se explicó, aunque sabía que no había necesidad de hacerlo. Sus Guardas tras de ellos.

Podrick no comentó nada y lo guio hasta un patio interno y privado que lo hizo recordar su conversación en el Valle de Arryn, solo que aquel había sido un patio inmenso, este era pequeño, pero aun así visible desde el frente. Ella le hizo una seña a sus Guardas para que le dieran mayor privacidad y los corazones de ambos se aceleraron, Podrick habló bajamente cuando estuvo seguro que era prudente hacerlo, "Está preciosa, mi Señora." En verdad quería empezar con algo diferente, más no lo pudo evitar.

Se sintió complacida y habló en tono de broma, una broma fingida, "Ah, Podrick, adularme no lo llevará a ningún lado."

Sus labios sonreían, pero no sus ojos, y Podrick lo notó, "Sabe que no lo digo para adularla, solo expreso la verdad…Y es extraño no poderme traer a llamarla por su nombre ahora que estamos de frente…En nuestra correspondencia era más fácil."

Sus manos deseaban tocarlo, pero muy bien sabía que aquello no era adecuado, "…Es bueno verlo de nuevo, Podrick. El Norte lo extraña."

"¿El Norte?" preguntó para inmediatamente continuar, aunque sabía que lo que tenía que hacer era refrenarse, "…También lo extraño. Y bastante." En silencio se mantuvieron la mirada expectante por varios momentos, sintiendo la farsa que ambos ponían. Exhaló, la derrota volviendo a él, "…Esto es más difícil de lo que creí iba a ser."

A su vez exhaló, rompiendo la mirada, "…Lo sé."

Quería cerrar el espacio entre ellos, tomarla del codo, "…Al menos usted sabía que me iba a ver. No me avisó que vendría, no me dejó prepararme para toda esta confusión de sentimientos que estoy teniendo." La vio pasó saliva con dificultad y continuó, "No me malinterprete, volverla a ver es una satisfacción, pero a la vez…" sacudió la cabeza, dejando sus palabras en el aire, y esperó, esperó por palabras de ella, por una explicación, pero se quedó esperando. Un par de momentos pasaron donde cada uno se preguntó cómo proseguir, "¿El Rey le hizo algún comentario sobre lo sucedido entre nosotros?" se decidió a preguntar, "…Porque certeramente a mí no me ha llegado a mencionar nada después de aquella única vez."

Sansa sacudió la cabeza, "No…Sospecho que…como es conocimiento que no le sirve de nada ha decidido ignorarlo."

Aquello también era verdad, "Pues sí."

Después de aquello total silencio de nuevo, bastante incómodo. Ambos extrañados ante eso pues había tanto por decir, pero mucho más por callar. Todo había cambiado y esta era una reunión agridulce.

"¿Ya no tenemos nada que decirnos?" Podrick le preguntó con ironía.

"…O talvez ambos tristemente sabemos que es mejor dejarlo así." se dijo remojándose los labios, refrenándose de ir a decir o hacer algo imprudente. Y llevándole la contraria a sus propias palabras, a su voluntad prosiguió, "Encuéntrese conmigo más tarde en la biblioteca del Rey…"

Tras todo lo sucedido entre ellos y lo intercambiado en sus cartas no lo pudo evitar y se decidió por sinceridad, por lo que su mente le estaba gritando, dio un paso hacia ella, "¿Sólo para hablar?" preguntó, sintiéndose horriblemente contrariado y queriendo saber a qué atenerse, no esperanzarse. De unos cinco meses para acá ya casi no compartían correspondencia, prácticamente desde que notó que iba a aceptar a aquel prometido dejaron de hablar cosas personales, más al no verle galán presente ni haber escuchado nada por parte del Norte sobre aquel compromiso se atrevió a deducir que aquella alianza se había desbaratado. Y aquello no cambiaba nada. Sí por casos del destino retomaban lo de ellos sería nuevamente a escondidas y tan solo por el tiempo que fuera que ella se fuera a quedar; tres semanas. No era suficiente. Pero era tan idiota para tomarlo. Si moría en Essos al menos se llevaría aquello con él…

Pasó saliva, no encontrando forma de salirse de esto con un comentario astuto porque simplemente en su ánimo no estaba siquiera pensar en uno, "Sí, para hablar…y de repente un juego de mesa." Le admitió. Aunque a su pesar su corazón se desbordó de nuevo, y la tentación le dejaba ver que se encontraba abierta a la posibilidad de más y quiso sacarse aquello de la mente, y de paso a él también, pero por eso también había venido ¿no? Aún no se aceptaba a sí misma que una parte suya estaba aquí por él, por lo que podría suceder. "…Aunque lo desee no podemos continuar con lo que teníamos antes, Podrick…Acepté la propuesta que ya le había mencionado." dijo bajamente, y de inmediato vio la decepción cruzar el rostro de él, y para ser sincera consigo misma; aquel compromiso vacío no la detendría para retomar las cosas con él, pero era por el respeto que le tenía y por no empeorar la situación que era mejor negarse, "…Podrick."

Sintió las manos de ella tomándolo de la cara suavemente y la tomó de las muñecas evitando el roce doloroso, le dejó un beso en la palma de una de sus manos y en su decepción le sonrió, aunque no sentía ganas de sonreír; era un completo idiota. "…Una parte de mí ya estaba resignada a esto…" Una parte lo había estado, una parte racional que le decía que lo de ellos sólo había sido un juego sin importancia ni trascendencia, la parte que recordaba su lugar y aquella veracidad absurda y absoluta de que deseaba mucho más de lo que podía tener. Más la confirmación de aquel matrimonio hizo a un lado su lado más racional y el lado emocional se situó por sobre éste pues le dolió aquella noticia. La soltó de las muñecas y ella no trató de tocarlo de nuevo. Quiso alejarse y gritar, patearse a sí mismo por su estupidez, pero tan solo mantuvo su lugar, demostrando que aquello no lo decepcionaba tanto como en verdad lo hacía.

Podrick la miraba fijó y a los ojos, pero tenía la mandíbula contraída, y ella sabía que él tampoco estaba bien, "…La noticia se dará a conocer…una vez que regresemos al Norte." Dijo tomando fuerza de donde no la tenía y mirando al piso, tratando de aguantar las lágrimas del enojo y frustración, y le gustaría mentirse a sí misma diciendo que lloraba era por Podrick, pero no lo hacía por él; lo hacía era por ella misma, por el rencor que tenía a su propia inhabilidad de negarse a aquel matrimonio. De sentirse maniatada y que el desespero la carcomía.

Podrick quiso no dejarse conmover, su instinto y las muchas conversaciones que habían llegado a tener le decía que su tristeza no era debido a él sino por embarcarse en un matrimonio que no deseaba. ¿O acaso sí quería a aquel hombre? Imaginarse la respuesta a aquello fue peor, ¿Acaso lloraba era por culpa? Y por su parte se encontró respirando profundo, lo menos que quería en el momento era verla llorar, no podría controlar sus propias emociones, bajó la mirada, fijándose en el piso y apretando los puños fuertemente. Respiró profundo, "…Una persona a su altura, me imagino, digna, e interesante."

Sansa retomó su compostura tras unos momentos, limpiándose los ojos y respirando profundo antes de volverlo a mirar, y lo notaba más afectado de lo que había creído lo vería, lo que invariablemente la extrañó, pues era Podrick Payne y siempre creyó que…¿por ser él sabría proteger su corazón?Sí, compartían un corazón pero…¿Ella no había tomado el de él tan seriamente? …Siempre había estado centrada más era en sí misma. "…Él no es usted." Le admitió. Y si le podía dar a Podrick algo era la verdad, "El Norte necesita una alianza con el Dominio…y…Lord Humfrey es miembro de la familia más prominente, un buen hombre, al menos–" lo vio sacudiendo la cabeza para que no continuara, y no lo hizo. "…Lo siento."

"Pues yo también." Le comentó, verla con los ojos llorosos hacía la situación peor.

Y el tono de molestia y cierto rencor en la voz de Podrick le sonó tan extraño que sintió como si la atacara, algo que definitivamente no necesitaba. Había tanto en su mente, Humfrey era un buen hombre, pero a ella como prometido le era indiferente, como aliado, como amistad no, pero como hombre sí. Se sentía maniatada, y sus temores habían vuelto a hacer aparición, a oprimirle el pecho en punzadas de angustias, irritación y terror, sólo pensar en la palabra matrimonio derrumbaba la poca moral que le quedaba, "…Esta es una pesadilla…" la voz se le cerró, y de repente no pudo contener más sus barreras y se sintió derrumbando, no por primera vez dejando salir su desespero y frustraciones, pero con él era diferente, Podrick la hacía sentir débil y eso incluso también lo resentía, "¡No es fácil! ¡Esto me está carcom–" ni siquiera pudo terminar su frase gracias al llanto.

Al escuchar su sollozo contenido y doloroso no fue ella lo que fijó su mente, sino a los dos Guardas asomándose y estudiándolos por unos momentos para después volverse a ocultar. Podrick no sabía qué hacer, si hacerse el distante y frío o dejarse conmover y brindarle consuelo. Lamentablemente lo segundo ganó. La tomó del codo, ayudándola hasta una antesala que creía prevendría el ser vistos. Y ella de repente lo abrazó firmemente, sollozando contra su hombro. Le devolvió el abrazo, aunque sueltamente. Notando los sollozos aumentar por un buen rato, para poco a poco estos disminuir. Por su parte conmiseración embargándolo, pues así una parte suya sintiera rencor contra ese matrimonio, y ella, y la vida, para ella era revivir sus peores miedos.

Y regresó a ser su perrito faldero, susurrándole palabras de ánimo a favor de su rival así no le naciera hacerlo, "Talvez él la sorprenda y la haga cambiar de parecer." "Dele una oportunidad." "Dele tiempo." "Se merece ser feliz." "No hay nada malo en usted, lo sabe." Esas palabras y muchas más Podrick le repitió bajamente, queriéndola aconsejar porque sabía que era lo que ella necesitaba, y obviamente cosas que él no quería.

Cuando ambos se retiraron lo suficiente para poder mirarse Sansa tan solo le mantuvo la mirada. No deseaba un matrimonio con nadie…pero si fuera con Podrick…no habría nada que temer, malas sorpresas que esperarse, nada de preocuparse por maquinaciones en cada esquina, estaría tranquila. Y aquello era totalmente imposible... "…Usted es tan bueno conmigo…" Se sintió de nuevo al borde de las lágrimas más trató de controlarse. Llevaba demasiados meses en esta encrucijada, él le besó la cabeza, lo que tan solo hizo las cosas peor, y se encontró abrazándolo más firmemente, centrándose en sí misma y no en lo que un acercamiento así debía de producirle a él, "Soy tan tonta…es mi deber y es a lo único a lo que todo mi ser se niega."

Podrick la dejó hablar pues no había nada que él pudiera decir para hacerla sentir mejor, a ambos. Cuando ella se volvió a enderezar algo se le vino a la mente, "…Que no desee un matrimonio no quiere decir que ese hombre a la larga no sea el indicado. La tercera es la vencida, ¿eso dicen no?" le acomodó un mechón de cabello detrás de la oreja y ella tan sólo se quedó mirándolo. Por su parte cerró los ojos cuando la vio acercarse a besarlo, pero fue un beso titubeante en la mejilla el que ella le dejó antes de deslizarse hasta su boca, pero pareció reconsiderarlo a último momento porque se detuvo justo en la comisura de sus labios. Un beso de agradecimiento.

Si no supiera mejor diría que ella jugaba muy bien a tentarlo.

No pudo evitar tomarlo de los hombros, tocarlo, complacerse de su calor y cercanía, "…He extrañado su presencia, nuestras conversaciones." Le admitió sin mirarlo a los ojos, "el bastón que se convirtió para mí," y siendo más realistas y sabiendo que aquello sólo empeoraría las cosas continuó, "…Acompáñeme más tarde en la biblioteca, ¿si?" pidió de nuevo. "Conversación es lo que necesito para dejar de pensar en todos estos asuntos, nuestras burlas a ratos absurdas…"

Pasar tiempo con ella, algo que no debía, pero, "…Sabe que no hay nada que desee más."

Ambos se separaron por completo.

"Yo también." Le admitió, limpiándose la cara, "Aunque desearía estar de mejores humores."

Podrick le dio una sonrisa fingida.

"¿Regresamos al Salón Principal?"

Podrick se negó, "Demos un par de vueltas primero. Sus ojos y rostro aún están rojos."

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Podrick dejó el Salón Principal antes de la media noche y después que ella lo hizo. Se sorprendió cuando de repente haciendo un giro por uno de los pasillos se encontró con Ser Bronn acompañado de varios Lords.

"¿A descansar Podrick?" preguntó con ironía.

"…Sí." Mintió sin mermar el paso, pero con curiosidad vio a Bronn siguiéndolo, "Mañana tengo que estar de pie a primera hora."

"Ah, ¿qué afán de irse a descansar?" le dio una palmada en el hombro, "…Estos caballeros acaban de proponerme que visitemos el mejor burdel de la ciudad, y quien soy yo para negarme ¿verdad? Le extiendo la invitación."

Exhaló, "Sabe que ya no visito dichos establecimientos." Le dijo simplemente, donde fuera una taberna, y que no hubiera quedado de encontrarse con ella entonces sí aceptaría, pero un burdel no. ¿Para que buscar tentación y habladurías?

"Está al tanto de que no sería el primer Guarda del Rey que visita dichos establecimientos, ¿verdad?"

Se detuvo, "Siempre la misma conversación, ¿no se cansa de tenerla?"

"Sólo espero el día que me diga que sí," llevó su mano entre las piernas del hombre, pero lo vio reaccionando más rápido y alejándose, "para que me demuestre las hazañas de la polla mágica." Susurró bajamente, y a diferencia de las veces anteriores donde lo divertía con sus comentarios y le devolvía una sonrisa cómplice ésta vez lo notó fue molesto. "No me diga, ¿Va ir a hincar la rodilla?" le preguntó aun en broma lo cual vio Podrick no entendió, o se hizo el idiota, "Me refiero ante su Reina."

Le alzó las cejas en guarda, con Bronn uno nunca sabía con qué iba a salir, "Yo no tengo Reina."

"Sí la tiene." Le contestó con gracia y dándole un manotazo duro en la parte de atrás de la cabeza, y aprovechó su desconcierto para continuar, "Me refería a hincar la rodilla ante su Reina para darle placer. Demostrarle las hazañas de la polla mágica a ella. Gran huevón." Podrick de repente lo miró ferozmente, o tan ferozmente como podía, para de un momento a otro dejarlo hablando sólo. A lo que Bronn se carcajeó, él también correría a ella. Lo alcanzó en momentos, empujándolo contra una pared lo que vio en la mirada de Podrick no aprobó.

Y Podrick apartó a Bronn con otro empujón cuidadoso pues lo sabía bebido, de ahí sus palabras de más, o talvez no.

Bronn se sonrió, no estaba en estado de luchar así fuera jugando con nadie. Se le acercó de nuevo y le dio dos palmadas suaves en el rostro, "Sea cuidadoso, los hombres que se meten con ella no salen bien librados. Y a usted lo aprecio mi joven amigo."

Podrick pujó bajamente, sus palabras secretamente causándole cierta gracia. "Gracias mi señor, yo también lo aprecio a usted. Más no tengo idea de qué está hablando."

"Sí lo sabe."

"No, no sé. Y lo que sea que se esté imaginando sáqueselo de la cabeza." Sus propias palabras le sonaron estúpidas a sus oídos, aparte de sus negaciones poco creíbles.

"¿De todas las mujeres en el mundo y a ella es la que le da por escoger?" vio un destello en los ojos del hombre que decidió ignorar.

Bronn se estaba metiendo con él para sacarle información, eso lo sabía, y lo peor era que una parte suya quería hablar, sacarse del pecho su…despecho. Prácticamente huyó del hombre antes de uno u el otro decir una palabra de más.

Para cuando Podrick llegó a la biblioteca privada del Rey vio que los Guardas habían cambiado de turno, se detuvo ante Jacob, saludándolo de mano y decidió no pensar demasiado en si leía de más en esta reunión que tendría con ella. Como era costumbre la vio en las estanterías donde los libros mayormente trataban sobre la historia de Poniente. Era lo que parecía gustarle leer, no libros de ficción. La vio caminando hacia un ajedrez que ya estaba dispuesto en una mesa y la siguió.

"Hace ya varios años para evitar un matrimonio tramé un plan," decidió ir al punto y lo vio subiendo las cejas ante lo repentino de su recibimiento. O tal vez por encontrarla de mejor humor, "…Y también di con una información que me pareció interesante, pero que nunca tuve en consideración realmente."

Confundido asintió, aunque le agradó notar que ya no se encontraba triste, ni él tampoco, "Soy todo oídos." Se dijo interesado.

"Nada funcionó por su absurdidad, y además porque rayaba casi en la desesperación." Sansa se sentó en la mesa.

"…Y la curiosidad sigue aumentando." Podrick también se sentó mientras ella le daba la oportunidad de dar el primer movimiento en el tablero de ajedrez.

Sansa le sonrió de vuelta ante sus palabras, "El primer plan fue bastante ingenuo," mientras empezaban a jugar le contó cómo había buscado entre los descendientes de la casa Karstark un noble sobresaliente que ella pudiera apuntar como su heredero al trono por si algo le sucedía, un heredero mirando hacia el futuro porque matrimonio no era algo que ella deseara. Cómo al no dar con alguien que fuera lo suficiente merecedor había tratado de dar con otras familias que también estaban afiliadas a la suya, y por último buscó a los hijos bastardos de su tío Brandon Stark, los cuales se decían eran bastantes, e incluían a toda clase de personas, desde gente del común hasta nobles, pero aquello no eran más que chismes de hacía tanto tiempo que nada se podría verificar y la habían conducido a callejones sin salida.

"El plan Karstark podría dar resultado con sus súbditos, pero el otro…No creo que a estos les agradara contar con un heredero…cuya precedencia se pueda colocar en duda. Mucho menos si no proviene de una familia de abolengo…" ya se imaginaba que ella diera con un bastardo sin educación que proviniera de la gente del común. Un nieto o bisnieto de su tío.

Exactamente lo que le había dicho el puñado de personas a quienes le había contado su plan. "Si eso le pareció absurdo espere a lo siguiente." Respiró profundo porque aquello de todas formas la incomodaba, "¿Notó como siempre visitaba la biblioteca de cada lugar en el que me quedaba?"

Podrick le asintió, "…Creí que buscaba tranquilidad y silencio…"

"Algunas veces." Se remojó los labios, "Pero la verdad es que quería verificar una historia que me contó Jon, que a su vez le contó una persona del pueblo libre…Me contó la historia de un Rey más allá del Muro, esto sucedió hace siglos," dijo eso ultimo porque vio que lo confundió, "Su nombre era Bael el Bardo. Mi antepasado Brandon Stark escuchando las hazañas de este hombre lo llamó cobarde. Para vengarse y probar su coraje Bael trepó el Muro y llegó hasta Invernalia haciéndose pasar por un cantante donde prestó sus servicios hasta la media noche para el Señor." Vio a Podick atento a la historia y se fue a colocar en pie para ir por dos copas de vino, pero él se le adelantó, pasándole una a ella. "Impresionado con su voz, Lord Stark le preguntó qué quería como pago, y la respuesta fue la rosa azul más hermosa en los jardines de Invernalia. Y cómo en ese momento estaban floreciendo Lord Stark se la obsequió. La mañana siguiente la hija de Brandon, su único descendiente, había desaparecido y en su cama se encontraba la rosa azul."

La vio haciendo una pausa para saborear el vino, "No se detenga," Podrick, le dijo, con mayor curiosidad, "aunque me imagino que nada bueno vino de todo esto." Como era la costumbre.

Le sacudió la cabeza, "Es sólo una historia de la gente libre, una de sus canciones."

"¿Es una canción?" Podrick preguntó, incluso más interesado.

"Sí, pero esta historia es solo conocida por la gente de más allá del Muro. Cada vez que vamos a un castillo, alguna mención de ello es lo que busco en los libros, pero hasta ahora no he encontrado nada."

"¿Y su hermano Bran? …Él fácilmente podría verificar aquello…¿no?"

"…Sí, pero ya sabe que no me agrada pedirle muchos favores…" le admitió, además, no era algo que fuera de importancia, "En fin, como se esperaba Lord Brandon envió a los miembros de la Guarda de la Noche a buscarlos más allá del Muro, no los encontraron. La línea Stark se encontraba como ahora, al borde de la extinción cuando una mañana la joven estaba de vuelta en su cuarto, sosteniendo en sus brazos a un bebé. Nunca habían dejado Invernalia y se habían escondido en las criptas. El bastardo de Bael con la hija de Lord Brandon se convirtió en el próximo Lord Stark."

Podrick asintió hasta que de un momento a otro empezó a sospechar lo que ella había tenido en mente con aquella historia.

"Un final adecuado," continuó, "hasta que varias décadas después Bael lideró el ejército de los salvajes hacia el sur y tuvo que pelear con su propio hijo. Incapaz de matar a su propia sangre dejó que éste lo matara a él. Su hijo llevó consigo la cabeza de Bael hasta Invernalia, y cuando su madre vio aquel trofeo macabro y el hombre al que había amado se suicidó tirándose desde una de las torres más altas."

El final lúgubre no fue lo que resonó en él, "…Me está diciendo que ha considerado…" no supo cómo acomodar sus palabras y balbuceó, sintiéndose sonrojar.

A su vez también se sonrojó, "…Mmmm, que no desee un matrimonio no quiere decir que no desee hijos. Una familia..."

Sí habían hablado de que ella deseaba una familia propia, pero no que hubiera considerado traer al mundo a un bastardo, pensó muy bien lo que iba a decir a continuación, "……pero lo otro va en contra de las tradiciones, de la mujer que usted es…" Imaginársela trayendo al mundo a un bastardo iba en contra de todo lo que tenía establecido era Sansa Stark; una dama. También le había dicho que había sido una idea absurda, y obviamente algo de lo que había desistido, más aun así aquello fue un impacto que no se pudo sacar de la mente, "¿Qué la hizo cambiar de opinión?"

Lo mismo que él había dicho, "No puedo hacer aquello, desearía poder hacerlo, pero no puedo."

Podrick le asintió, perdido en pensamientos en como haría aquello, si ella habría aceptado optar por la forma tradicional o sí habría ido hacia el otro extremo y elegiría por un método donde no tuviera que yacer activamente con un hombre y–

"No piense en ello." Le pidió, dándole una palmada suave en la muñeca al ver su cabeza empezando a trabajar. La primera vez que lo hizo sonreír genuinamente en esa visita, sonrisa avergonzada de ambos.

Podrick tras unos segundos no lo pudo evitar, "…Siento que debo ofrecerme en voz alta como candidato, si alguna vez reconsidera y su compromiso se rompe." Dijo en broma y no considerándolo realmente, de inmediato la vio sonrojándose, pero notó que su sonrisa no desapareció del todo, y que sus ojos se dilataron.

Sintió un nudo en el estómago en ese momento, un impacto placentero dándose en su vientre bajo, y habló en turbación y broma para seguirle la corriente, "Lo tendré en cuenta."

Podrick trató de no pensar demasiado en ello, pero fue a más no poder porque irremediablemente sintió una erección apareciendo, "…En fin…me puedo imaginar la cara de Lord Harry si se dio cuenta de su plan." Dijo, "…O de Poniente entero donde aquello se hubiera llegado a dar…"

"…Nunca he pensado en ello seriamente…No me puedo traer a jugar con mi reputación." Por otro lado, Sansa tampoco estaba al tanto de qué sabían todos sobre el más pequeño Brandon Stark, ahora al cuidado de su hermano el Rey.

No queriendo pensar demasiado en el tema continuó sin perder la sonrisa, "¿Recuerda que nos dijimos que si nos volvíamos a encontrar daríamos un paseo juntos?" Ausentemente se preguntó qué haría su prometido de ella marchándose con él. O del Rey sospechando que la expondría a un ataque tan solo porque era egoísta y quería pasar unas horas con ella.

Le asintió, queriéndose negar más sabía que no podría.

"Bien, hay unos acantilados cerca de aquí, muy hermosos y famosos que no creo usted llegara a conocer en su estadía–"

"–No quiero darle alas, Podrick." Le admitió, a lo que de inmediato lo vio cabizbajo.

"Lo sé, yo tampoco quiero aquello…y tampoco lo veo como eso." se remojó los labios y vio que ella se dio cuenta que sus palabras eran una total mentira, "Bien, enteramente como eso. Tan sólo quiero pasar unos momentos con usted, buena compañía y conversación. Una despedida por llamarlo así." Porque después de que se anunciara aquel compromiso verdaderamente sería intocable para él.

"…No es como si no nos fuéramos a volver a ver nunca más." Le dijo como broma que ninguno de los dos sintió.

"Sabe a lo que me refiero," le dijo seriamente y manteniéndole la mirada. Y que no se le fuera a ocurrir invitarlo a su boda…aunque si el Rey asistía –aunque no creía– no tendría de otra. Deseó, en ese momento deseó que ella se casara mientras él estuviera en Essos y no tener que escuchar ni saber nada sobre el asunto.

"…Podrick…" quiso disculparse con él, tomarlo de la mano y darle cierto tipo de serenidad, más no lo hizo.

"…Vamos, que esto no es fácil para ninguno de los dos, por diferentes razones." Le dijo respirando profundo, "De repente estar al aire libre nos ayude. Le ayude a usted también a despejarse a no sentirse tan presionada."

Lo peor era que no necesitaba de a mucho para convencerla, Sansa le asintió, sabiendo que esto no era una buena idea, "Mi agenda está copada…" se apretó el pulgar, "Pero déjeme ver qué puedo hacer."

Podrick a su vez también le asintió, "Estaré pendiente entonces." Ella le asintió y solo por su mirada lánguida sabía que no le iba a dar largas, que sí quería pasar tiempo con él, "Creo que está de más añadir que el prometido no está invitado." Dijo, y ambos se miraron seriamente por unos instantes para después sonreírse con confidencia, "Bueno, y qué de Nieve, esperaba habérmelo encontrado para ahora."

"…El viaje fue uno largo para el pobre, y el calor lo está agobiando."

"¿Cuánto quiere apostar que sus malestares se le quitarán en cuanto me vea?" bromeó y ella pujó de vuelta, "¿Y ya conoció a su sobrino?"

"…Todavía no. ¿Y por qué todos siguen llamándolo mi sobrino si saben que no lo es?"

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Al amanecer siguiente Tyrion se recordaría embriagado, haciendo el camino hasta su habitación con Ser Bronn, quien no sabía ciertamente de donde había salido pues estaba muy al tanto de que éste se había ido de putas con algunos Lords que deseaba complacer. Al pasar por uno de los pasillos vieron a dos Guardas de la Reina ante la puerta de la biblioteca. Por supuesto, al pasar enfrente Tyrion no lo pudo evitar y buscó con quien estaba reunida a tan altas horas de la madrugada, la vio junto con Ser Podrick, simplemente sentados ante una mesa hablando algo probablemente muy gracioso porque ambos se carcajeaban mientras tomaban vino.

A Bronn le sorprendió la hora, ya casi iba a amanecer, y aparentemente ese par llevaban desde la media noche hablando, Bronn decidió interceder al ver la sonrisa desvanecerse del rostro de Lord Tyrion y ser reemplazada por preocupación, "Es mi deber como su más íntimo y sincero amigo, y colaborador, comunicarle afligidamente que su ex esposa parecer querer la polla mágica…" se burló, "Le concedo que eso suena más educo y señorial que avíspese que su ex esposa quiere la polla mágica pero el significado es el mismo. Como verá, mi lord, no tengo que cambiar mi forma de hablar para encajar mejor con sus lordcitos de pacotilla, el significado es el mismo, ¿o no? …Y duele igual."

Tyrion evitó girar los ojos, pero pujó bajamente aún incrédulo mientras continuaban el camino, no queriendo demostrar sus sospechas ante el mercenario convertido en Lord, pero era difícil no leer entre líneas cuando Sansa se prestaba a actuar indiscretamente debajo de las narices de todos, "…Sansa no es de ese tipo…"

"…Su altiva y bella ex esposa con el hombre que usted considera un querido amigo, un protegido…debe doler, ¿Qué se siente?"

Esta vez sí giró los ojos, "Dígame Ser Bronn, ¿es usted siempre tan insidioso?"

"…Más cuando estoy borracho, y créame," señaló hacia atrás, "ese par están cogiendo."

Aquella última palabra al ser dirigida hacia Sansa lo incomodó en parte, y no pudo evitar hacer un gesto de gracia, "Si lo estuvieran haciendo estarían encerrados en alguna habitación y no con la Guarda de ella presente, y en una biblioteca a puertas abiertas…No puedo pensar en una situación y locación peor para esas intimidades."

Lord Tyrion no lo engañaba, y continuó presionando, "Nuh–uh, si no están cogiendo todavía y tienen la oportunidad en un futuro lo harán, marque mis palabras. O mejor; hagamos una apuesta."

Siempre dinero de por medio, "¿Todo eso lo deduce de lo que vimos?"

"No, todo eso lo deduzco a que ella, aunque el Norte entero parecer venerarla también tiene la reputación de ser fría, difícil y esquiva, y esa no es la imagen que me dio esta noche. ¿Dígame que no vio las miradas de terneros degollados que Podrick y Reina se tiraban?"

"…No es fría ni esquiva conmigo."

"¿Lo mira a usted con ojitos de ternerita degollada?"

Vaciló ante aquello, el momento en las criptas viniéndole a la mente, pero de aquello ya hacía tanto, "…En una que otra ocasión."

Sí, claro, Bronn se carcajeó, "…Su ex escudero esta por meterle la puta polla mágica a su ex esposa y hacerla chillar de placer."

Una vez más se sorprendió al descubrirse no estando cómodo con aquella forma de expresarse hacia la Reina, "Sansa no es de esa clase. Y Podrick se apega a su juramento–"

"¿Cree que Podrick puto Payne, o cualquier hombre en ese caso, rechazaría a una mujer como ella cuando voluntariamente se le está abriendo de piernas?"

"¡Es suficiente!" Las palabras burdas de Bronn no estaban ayudando a sus preocupaciones, "Le pediré el favor de que se refiera a ella con más respeto. Es una dama. La hermana de su Rey."

"…Las damas también cogen por fuera del matrimonio, y me atrevería a asegurar que con más pasión que en uno. Usted se la habría cogido cuando se casaron…si ella se hubiera dejado." Vio a Tyrion a punto de decirle algo, pero reconsiderándolo, "…Sabe que hablo con la verdad."

"Usted no conoce a Sansa Stark, Lord Bronn, es una dama en todo el sentido de la palabra…y su experiencia con hombres no ha sido la mejor." Por eso era que protestaba con ahínco. Por respeto.

Se encogió de hombros, "Exacto, Lord Tyrion, seguro escuchó sobre la puta polla mágica, ¿Cuál mejor que esa para hacerla reconsiderar sobre su experiencia?"

Tyrion respiró profundo, "Lord Bronn–"

"Quiero decir, ni siquiera tiene que ser la puta polla mágica, Podrick puto Payne puede utilizar su boca también. Me lo dijo en confidencia una vez. Francamente, y como debe de ser, a mí aquello me repulsa, pero–"

"Lord Bronn," le dijo interrumpiéndolo, "le agradecería que dejáramos este tema."

"¿Por qué?" Se rio, "¿Duele?"

Tyrion exhaló, continuando su camino y sin decir nada más.

"Debería de esperarse que alguien más se la coja, es una mujer muy hermosa. La más hermosa de Poniente entero, por lo que he escuchado." Dijo, queriendo molestarlo incluso más, "¿Por qué no nos vamos a un burdel y pedimos dos parecidas a ella? Y de paso brindamos con las putas por Podrick triple-puto Payne, me hace sentir orgulloso ese muchacho. Mire que llegar hasta donde ningún otro hombre ha podido…" De nuevo se le adelantó al lord,"Y no sea mal pensado que me refiero a su corazón."

"Claro." Tyrion entró a su habitación, tirándose de inmediato a la cama tras proveerse con otra copa de vino. Cuando escuchó ruido detrás de él se giró para ver a Bronn aún presente, y haciéndose cómodo en la mesa. "Deseo descansar, Lord Bronn."

No le hizo caso y bebió de la copa en su mano, "Pero ahora sí hablando en serio, meterse con ella no es sensato. Si mis asunciones son correctas me preocupa Podrick."

Tyrion se quedó mirando el techo, pensativo, "El Norte, y mucho menos ella, son tan de mente abierta para aceptar algo más…como las amistades a las que Podrick está acostumbrado." Y ella estaba comprometida con otro, oficialmente ya porque había escuchado que Lord Humfrey esa tarde, ¿o fue la tarde anterior? la presentó a sus padres.

Exhaló, "Oh no, no me refería a eso. Me refería a que cada hombre que se ha involucrado con ella ha terminado muerto." Vio a Lord Tyrion considerar aquello y que fue a hablar, pero se le adelantó, "Usted no cuenta. Anda muerto en vida. Al menos ya volvió a tomar, ¿pero eso de no coger? Por eso es que es miserable."

"¡Agh!" se quejó bajamente, "Váyase a dormir Lord Bronn o si se va a quedar hágalo en silencio." Escuchó una carcajada detrás suyo, y Sansa no debería de estar a esas horas de la madrugada con un hombre que no era de su familia, así su Guarda estuviera presente. Y ella debía saberlo. Los Lords del Norte, su prometido, no verían eso con buenos ojos. ¿Su hermano? "Le voy a pedir que se refrene de hacer comentarios de esta clase ante la presencia de otros Lords, no es solo la reputación de ella la que se llevará un golpe, sino también la de nuestro querido amigo." Apeló a la amistad que Bronn también tenía con Podrick.

"Si no les importa a ellos, ¿porque debería importarme a mí?"

"Lealtad no es algo que usted tenga, ¿verdad?"

"¿Eso es lo que le va a decir a nuestro querido amigo?" continuó, encontrando toda esta situación demasiado divertida y paradójica, "¿Qué le va a decir a ella?" El sonido que Tyrion hizo con la garganta le dejó ver que no añadiría nada más. De repente Bronn lo recordó, y dio una palmada fuerte, riéndose otra vez, "¿Qué les dirá la Lord Comandante? Si a usted no le agrada esto a ella mucho menos…"

Ser Brienne y Lord Bronn se llevaban con el respeto que dictaban sus roles, pero caerse bien eran cosas muy diferentes, y vio porque la reacción de ella se le haría divertida a Bronn; no sería nada placentera. Después de unos momentos escuchó la voz de su acompañante ahora más sería.

"¿Cree que el Rey lo sabe?"

Tyrion no iba a pensar más sobre el asunto.

"Podrick puto Payne se la ha jugado a todos."

Aquello era lo último que Tyrion recordaba antes de quedarse dormido.

La tarde siguiente después de que el Rey fue sacado por Ser Podrick de la última reunión del día, Tyrion vio a Lady Barbrey susurrándole algo a Lord Humfrey, e instantes después lo vio seguir a Podrick con la mirada cuando éste pasaba por su lado, pensativo y detenidamente estudiándolo de pies a cabeza, para al parecer descartarlo como contrincante válido porque se sonrió despectivamente, y continuó la conversación con los Lords de las Tierras de las Tormentas con quienes se encontraba. Una mirada hacia Sansa y fue ver que ella estuvo al tanto de lo sucedido.

Tyrion volvió a mirar hacia el Lord y sus miradas se cruzaron no tan accidentalmente, con interés vio al hombre parándose más derecho, pero no haciendo gesto alguno de aproximársele, Tyrion lo hizo. Todo lo que escuchaba del menor de los Hightower eran maravillas, y aquello de por sí ya era sospechoso. En una corta conversación descubrió que la mayoría de su vida la pasó en el extranjero pero que tenía conexiones por doquier, lo que veía le serviría a Sansa. Educado. Con clase. Atractivo y llamativo. Intachable. Seguro de sí mismo, y veía porque no consideraría a Podrick como obstáculo alguno. Una mirada de nuevo hacia la Reina y la vio prestándoles atención mientras hablaban. Tyrion le inclinó la cabeza como saludo y ella hizo lo mismo.

Seguramente ella ya había hecho su deber de investigar a este Lord al derecho y al revés, confiaba en ello. Y seguramente donde el Rey hubiera visto algo mal en él se lo habría advertido a ella. Conociéndolo, se lo habría advertido no tanto por ser familia, sino porque el acuerdo entre el Norte y los Seis Reinos prendía de ella.

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"Sé lo que piensas, lo que invariablemente se te ha cruzado por la mente desde que él dejó Invernalia. Desde antes que lo hiciera." Se burló, "Si lo quieres pídeselo, estará feliz de complacer."

"No sabes cómo…No te compliques con seducciones. Sólo pídele que te haga una visita nocturna, él comprenderá."

"Es paciente, si te esperó todo un año para tres mendigos besos. En esta estadía te esperará hasta que estés lista, pajarito, aunque no tienes mucho tiempo."

"Tener la oportunidad de saber que se siente con un hombre que amas…a no saberlo. La decisión no es difícil de tomar. Más cuando en todo caso se lo estarás dando a otro por el que no sientes nada."

"No tengas miedo. Lo que viviste nunca te volverá a suceder, eso lo puedes garantizar."

"La mayoría de las veces tampoco son los bombos y platillos con que se anuncia."

"No esperes hasta la última noche de tu estadía para pedírselo. Te arrepentirás."

Sansa recordaba las palabras de la Cersei de sus sueños mientras miraba hacia el alto techo de su habitación con la mirada pérdida en la oscuridad. Queriendo hacer a un lado aquellas palabras, o al contrario, seguirlas. Ya no se mortificaba por aquello.

Sabía qué hacía dos años no había estado lista. De repente aún tampoco lo estaba. Pero a diferencia de antes tenía curiosidad por saber si lo estaba o no. Y esto sería solo jugar con Podrick. Pero sí quería saber que se sentía que la trataran bien, y con alguien que amaba y la amaba.

Y esas palabras eran extrañas saliendo de la Cersei de sus sueños. Siempre era mezquina. Y esta vez no, para variar. Y no sabía aquello qué significaba. La Cersei de sus sueños sólo hacía apariciones cuando ella tenía cargas emocionales fuertes, aparecía para atormentarla en el único lugar donde podría obtener un respiro. Sus sueños.

No le agradó el sentimiento que se situó en la boca de su estómago. No estaba segura si era anticipación por la próxima vez que viera a Podrick, o por lo que no sabía auguraba la buena disposición de la Cersei de su subconsciente. Probablemente nada bueno. Ya había aprendido a confiar en sus instintos.

Con malestar se sentó en la cama, aprehensión comprimiéndole el pecho. Escuchó a Nieve colocándose en pie desde la puerta y viniendo hacia ella, echándose a sus pies. "…No puedo dormir aquí." Se quejó, desde que llegó a Desembarco del Rey no había obtenido una noche completa y tranquila de sueño. Sus fantasmas persiguiéndola. Los cortos descansos que había obtenido habían sido con Lady Rose presente dentro de la habitación.

No se sentía segura sola. No en este lugar.

De un momento a otro se encontró azarándose ante su soledad y temor.

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La mañana siguiente Sansa estaba dando una caminata junto con Lady Rose y Lady Cromwell cuando fue la jovencita quien llamó su atención haciéndola mirar hacia el lado derecho de aquel patio, donde dos septas venían cargando un bebé, dos Guardias del Rey con ellas.

"Es su sobrino, ¿cierto mi Reina?"

Sansa notó que le daba más emoción a la jovencita que a ella misma, y las septas se dirigieron hacia ellas directamente. Cuando estuvieron justo en frente le hicieron una pequeña venía.

"¿Desea ver al niño, mi señora?" preguntó la septa mayor.

Sansa lo dudó por unos momentos, "…Sí, sería un placer…sólo…que…no recuerdo la última vez que cargué a un niño." admitió, y lo que para ella era un inconveniente vio les causó gracia a las otras mujeres. Les devolvió una sonrisa fingida.

Lady Rose se acercó y vio a las septas mirándose dudándolo hasta que la Reina les asintió. Ella lo tomó, cuidadosamente girándolo hacia la Reina, dejándole ver la carita, y la vio quedándosele mirando al rostro por unos momentos.

Sansa se había esperado un niño rubio, como su madre y abuela, pero lo que encontró fue un niño de cabello castaño oscuro y ojos avellana también oscuros, carita alargada, nariz pulcra, cejas y boca perfectas, todos sus rasgos eran pulidos. Y por la forma alargada de aquella carita se podía decir que era un Stark. 'Ay, que cosita más bonita.' Escuchó a Lady Rose exclamar mientras lo acostaba en sus brazos y con una mano le tocaba el pechito, contemplándolo, y el niño de repente soltó la sonrisa más encantadora del mundo. Y Sansa lo estudió, ya tenía un año por ahí, y sí era bonito, "…Si no eres una preciosidad." Dijo, con tono de voz poco afectado. Bebés ya no la afectaban como en su juventud, pero ese lo hizo un tanto. Talvez era el saber que sí tenía sangre Stark en sus venas. Sabía que se esperaba de ella que lo tomara en brazos y fuera cariñosa, pero simplemente no sabía cómo, ni le nacía tampoco, en vez de siquiera tocarlo miró a las septas mientras veía a Lady Cromwell también acariciándolo. "¿Ya camina? ¿Ya habla?"

"Camina cogido de las manos. Hablar no, mi señora." Comentó una de las mujeres.

Después de unos instantes Sansa vio a Lady Rose colocándolo en el piso y dándole una mano para que caminara. "Agárrelo de la otra mano, mi Reina." Le pidió, mientras el niño no esperaba y empezaba a dar pasitos.

"Sea cuidadosa, lo último que desea es que el protegido del Rey se le caiga." Dijo Sansa y ante eso vio a Lady Rose deteniéndose y considerándolo, y aquello le causó gracia, caminó hacia ellos y permaneció unos momentos cerca, pero nunca demasiado cerca. Estudiando al niño. Y ya ella tenía la edad en que su madre dio a luz a Rickon, y ella aún nada. Sintió cierta molestia y sacó esos pensamientos de su mente.

Minutos después Lady Cromwell le hizo notar a la Reina a Nieve quien llegaba imponente aproximándose hacia ellos. "Cárguelo, Lady Rose." Sansa le pidió a la jovencita, ella tampoco confiando enteramente en los instintos del direwolf.

"Nunca ha atacado a un niño." Lady Cromwell les dejó saber a los Guardas y a las septas quienes se notaban preocupados con la presencia del animal, "Pero es mejor prevenir que curar. Es un animal salvaje después de todo."

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Lady Cromwell no era de asistir a reuniones por fuera de su castillo, pero había asistido a Desembarco del Rey para compartir más tiempo con su marido, al cual muy poco veía incluso en el mismísimo Norte. En el momento se encontraban dando una caminata en uno de los balcones del segundo piso, cuando vio en el patio a un hombre acercándose directamente a la Reina, deteniéndose poco a poco y proseguir a hablar amistosamente con ella, e incluso desde la distancia la sonrisa en sus rostros lo decía todo, la forma cómplice como aparentemente se hablaban, las miradas que intercambiaban, la distancia de sus Guardas sin ella haberlo pedido, "…¿Estoy mal en suponer que ese es el Podrick Payne de nuestra Reina?…"

Lord Cromwell miró hacia el patio y respiró profundo, cansado y sintiendo aprehensión por lo que este reencuentro podía producir, "¿Cómo lo sabes?" Ser Podrick en el momento no tenía armadura puesta. Lo había visto en esos días más con ropas de civil que con armadura a diferencia de sus contrapartes. Y su esposa decía no recordar a Ser Podrick de sus contadas idas a Invernalia, pero ver como dio en el clavo le llamó la atención.

Lady Cromwell se sonrió, ¿acaso no era evidente?

Lord Cromwell estudió los alrededores buscando quien más estaba al tanto de aquel encuentro, y gracias a los dioses no había mucha gente y menos del Norte, "…Y no es nada de la Reina."

"…Si no es nada, nuestra Reina ciertamente desperdicia el colocar en cuestionamiento su reputación con su comportamiento." Levantó la mirada de ellos dos. Ella por su parte aun creía que los comentarios del Norte eran habladurías, pero la Reina en verdad hacía difícil creerle con detalles como éste. O como aquel susurrado entre su esposo y un Guarda en el que éste le confiaba que Reina y caballero habían pasado una madrugada en una biblioteca que quedaba en los aposentos privados del Rey, un lugar que solo un puñado de personas tenía acceso. Así que no tuvieron miradas indiscretas sobre ellos. Y ciertamente no habían hecho más que hablar a puertas abiertas, pero aun así; encontrarse a solas con hombres a altas horas de la madrugada no era algo de una mujer decente. Los vio despidiéndose después de uno o dos minutos de haberse encontrado, "…Y según tú puede que no sea nada de ella, pero evidentemente es a quien quiere."

No necesitaba esto de su esposa también, "Se va a casar con otro." Le recordó de mal humor, y su esposa era una de las pocas personas por fuera del grupo de asesores que estaban al tanto de aquel compromiso.

"…Eso no cambia en nada que ese Guarda sea su verdadero elegido." Se sonrió ante la mirada de fastidio que fue tirada en su dirección.

"En todo caso ella reconoce que Ser Podrick Payne no posee lo que se necesita para convertirse en su igual."

¿Acaso estaba ciego? "Ya es su igual a los ojos de ella…que es lo que basta."

"Nunca será su igual a los ojos de los Lords del Norte. Y por su reinado es que ella se rige."

"¿Acaso me perdí la votación en cuanto a qué tantos lords y ladies hay de parte del caballero?" preguntó con una sonrisa ladina.

Ella a él le había llamado la atención por su sentido del humor. Lo hacía reír y despejar con bromas, más en el momento no estaba para ello. "¿De qué lado estás mujer?"

"Del lado de la Reina, por supuesto." Contestó crípticamente, "Sea cual ese sea. ¿No deberíamos todos los Norteños estar de su parte?"

"Pues ya eligió. Lord Humfrey Hightower. Una magnifica decisión y adición para el Norte."

Le asintió, "Bastante apuesto también. Al menos queda eso, tendrá una carita bonita a la cual mirar."

"Por fin pasado mañana le va a presentar a Lord Humfrey al Rey." Lo había pospuesto hasta que vio no era sensato hacerlo más.

"Me pregunto qué pensará el Rey donde toda esta situación llegara a explotar. Ciertamente aquí en el Sur nadie sabe de la Reina y el Caballero."

"¿Un Guarda del Rey traicionando la confianza del Rey? Imperdonable." Uno, dos, tres latidos de su corazón y se detuvo lentamente, una nueva preocupación llegando, "…Lo sacaría de la Guarda."

"¿Y qué haría la Reina?" preguntó a su vez, sabiendo la respuesta.

"Meterlo a la de ella…pasado un tiempo." Murmuró.

"¿Y si eso sucede mientras no se haya casado aún?"

Lord Cromwell exhaló.