En una sala común se encontraba una adolescente de apenas trece años, estaba tan concentrada en terminar la tarea, que no se dio cuenta como una serpiente se acercaba a ella. La mayoría de sus compañeros que estaban relajándose y pasando el rato con sus amigos gritaron espantados.
Uno de los perfectos les ordenó que mantuvieran la calma mientras él enviaba un evanesco. Pero la serpiente siseo. Todos vieron como aquella pelirroja volteaba a ver aquella serpiente y sonreía. La chica siseó.
Mas gritos hubo.
Su compañera de casa era un hablante de pársel.
Los perfectos que se encontraban en la escena no hicieron nada. Fue el premio anual que llegó y con cuidado se acercó aquella chiquilla con problemas de estallidos de magia.
—Hermione… ¿puedes hablar con las serpientes?
La pelirroja solo le dio una breve mirada para después hablar emocionada enseñándole lo que la serpiente decía.
—sí, se llama leaf. Tiene tres meses de edad, dice que hay un olor agradable que viene de Luna. Le estoy diciendo que luna huele hermoso porque es mi familiar.
El premio anual solo asintió sin comprometerse. Les dio una mirada a sus compañeros y a los perfectos.
— ¿desde cuándo sabes hablar con las serpientes? —preguntó.
—no se —la pelirroja se encogió los hombros—, desde que era una niña he hablado con las serpientes. Mi mamá antes gritaba cuando veía una serpiente, ahora solo me regaña o pega. Ahora mi hermana Petunia me dio una muñeca donde pude hacer que mi serpiente quedara. ¿Verdad Luna? —le preguntó a la muñeca.
Todos sofocaron un grito de susto cuando la muñeca asintió y parpadeo.
El premio anual la miró por unos segundos más y le dio una sonrisa un poco angustiosa.
—tu muñeca es una serpiente.
—sí, te lo dije hace un momento… se llama Luna.
El chico solo suspiró y dijo lo siguiente:
— ¿Por qué no vas a…?
El solo vio como la chica se quedó paralizada y estaba en trance.
—ayudaras a tu padre en la Magizoologia haciendo que en 1979 gane una orden de Merlín de segunda clase. Será agregado para estar en los cromos de las ranas de chocolate.
Silencio.
Todos se callaron y observaron el intercambio de palabras. La pelirroja parpadeó y le dio una sonrisa para después tomar a su muñeca y llevarse la serpiente a otro lugar. Todos los que estaban presentes se hicieron a un lado para que la chica pasara.
Él se acordó de lo que su padre sufrió en la batalla de Grindewald. Todos codiciaban el poder y la clarividencia.
— ¡nadie se mueva! —dijo con voz imponente, el odia hablar así pero las circunstancia lo requerían—. Nadie puede decir nada a otras personas. Lo que acaban de ver y escuchar no pasó. Todos ustedes saben lo que pasa si alguien se entera de lo que acaba de suceder.
Algunos asintieron.
—e-ella es… —dijo uno de cuarto que aun estaba en shock.
—no lo digas. Desde hace un año lo sabíamos que era diferente ahora lo confirmamos. —declaró—. Este secreto será solo para nuestra casa. Prometo que jamás divulgaré el secreto de Hermione Evans, Lumos.
El premio dio el ejemplo no falta decir que todos los que estaban presentes lo hicieron. Desde este día su casa tenía el mayor secreto del mundo mágico.
