Cuatro días después del ataque en la base de la frontera y tres días antes de la misión en la montaña.
Reiner se levanta temprano. Se siente triste, pero aun así se dirige al gimnasio a entrenar un poco. Como todos los días se encuentra a Diana haciendo ejercicios.
—Hey, buenos días, cariño —Diana le sonríe—
—Buen día —Lo dice un poco desanimado—
Reiner comienza a hacer estiramientos. Diana lo observa un poco triste y pensativo. Ella se le acerca por detrás, sin él esperarlo da un salto y se trepa en su espalda. Reiner se asusta un poco. Ella le rodea su brazo por la garganta y suavemente lo aprieta.
—¿Diana que haces?
—Peleando contigo, ¿No ves?
Reiner se ríe y Diana lo suelta. Él se gira. Diana lo golpea suave en el hombro.
—¿Por qué peleas así? —Sigue riéndose—
—Es que no quiero agotarme. El día será bastante largo y últimamente me he estado quedando dormida en todos lados —Diana forcejea con él— Hoy tengo flojera y quiero disimular que estamos entrenando
—Oh —Reiner se va a sus espaldas y le agarra ambos brazos—
Diana no se puede mover hasta que le da una patada suave en la rodilla y él pierde el balance. Diana se gira, grita con furia.
—¡Golpe Acorazado! —Simula que lo va a golpear con fuerzas, pero golpea suavemente el pecho de Reiner—
Él comienza a reírse a carcajadas.
—¿Te gustó mi nueva técnica? Con esto acabaré escuadrones enteros
—Me encantó, es muy mortífera —Sigue riendo—
—Necesitaba verte así —Diana sonríe—
—Tú siempre me haces feliz con tus ocurrencias —Reiner la abraza—
Diana ve a unos compañeros soldados viéndolos, ella para disimular lo agarra y lo tira contra el suelo. Está sobre él sosteniendo sus brazos.
—No tendré piedad ni lástima contigo —Ella le guiña—
—Uy que mala... Te escuchaste igual a Benton
—Tienes razón... Quien sabe y en futuro yo sea la próxima General
—Te veo capaz de lograrlo
Los soldados que están en el gimnasio se van a las duchas. Diana y Reiner se quedan a solas. Ella mira para todos lados y lo besa.
—Diana nos van a ver
—Que importa —Diana lo sigue besando, roza su cuerpo lento y fuerte contra él. Diana le suelta los brazos y él la agarra de la cadera—
La respiración de Reiner aumenta.
—Te amo Reiner
—Diana —Él gime un poco—
Diana lo deja de besar y se levanta.
—Bueno, hay que laboral —Diana se va caminando a las duchas—
Reiner aún sigue en suelo sorprendido.
—¡Diana!... ¡Diana!... ¿Es enserio? ¿Me vas a dejar así?
—Eso se quita con una ducha de agua fría —Diana le dice adiós y se va—
Reiner suspira fuerte.
—Esta mujer está loca —Se levanta y camina cojeando a las duchas—
Diana está en la oficina con Jeff y Arla. Están hablando en voz baja, luego se callan al ver a Reiner entrar. Continúan trabajando, terminando unos informes.
A los minutos reciben una visita inesperada. Abren repentinamente la puerta. Jeff, Arla y Diana se emocionan.
—¡Roy! —Gritan todos—
Van corriendo a donde él y lo abrazan.
—Suave chicos que recién salgo del hospital
—Te extrañamos mucho —Arla sigue emocionada—
—Y yo a ustedes —Roy sonríe—
Reiner se acerca para saludarlo y le extiende la mano, pero Roy lo abraza.
—Aquel día no pude decir nada, pero gracias por salvarme la vida
—Y lo volvería hacer, eres mi compañero
Ambos sonríen.
Luego de hablar un rato Roy se va.
A la hora, Benton entra y va donde Diana y le entrega un pequeño papel. Ella mira a sus compañeros y les hace señas. Ellos disimuladamente se van. Se quedan Diana, Reiner y Benton solos en la oficina. Reiner está tan distraído con sus informes que no se da cuenta de nada. Benton le dice algo al oído a Diana y se va también. Diana se acerca al escritorio de Reiner.
—El General pidió que a la tarde lo acompañes a una reunión importante... En este papel está la hora y la dirección del lugar. Vístete elegante y se puntual —Le da el papel— Me tengo que ir
—¿Y tú que vas a hacer?
—El General me pidió ahora mismo hacer otra cosa... Te veré en la tarde —Diana se va—
Reiner se queda confundido. Pasa la mañana solo. Terminando y acomodando el papeleo. Comienza a sentirse triste y pensativo otra vez. En el almuerzo está solo. Le extraña no ver a nadie del Escuadrón, ni a los Guerreros. Él se va triste a su habitación. Se ducha y se prepara para ir a la reunión. Mientras se viste se mira al espejo y comienza a recordar sus pasados cumpleaños.
Es el último cumpleaños que tuvo antes de irse a Paradis. Están su mamá, tíos y prima. Todos se encuentran muy felices y orgullosos por él. Reiner está muy contento por ser un Guerrero y portador del Titán Acorazado.
Otro recuerdo que tuvo fue cuando era recluta en Paradis, sus compañeros le hicieron una fiesta sorpresa en el último año como reclutas.—Brindemos por nuestro hermano mayor, Reiner Braun —Eren alza la jarra de cerveza—
Todos brindan. Luego sus compañeros se le acercan para abrazarlo y felicitarlo. Reiner está muy feliz. Traen un pequeño pastel y Bertholdt por hacerle una broma se lo tira en la cara a Reiner. Todos se ríen a carcajadas. Sasha está sorprendida y se enoja un poco.—Que desperdicio de pastel—Tranquila ese no es el oficial —Le dice Armin—
Mikasa, Marco, Connie y Jean traen otro pastel más grande. Sasha se sorprende. Lo comienzan a partir en pedazos. Sasha no para de mirar con deseo el pastel.
—Se ve delicioso —Se relame los labios—Reiner la ve y le da el primer pedazo. Ella comienza a comer sin control. Reiner se ríe. Christa al verlo le entrega otro pedazo a Reiner. Ambos se miran a los ojos y se sonríen. Reiner se sonroja, pero de la nada aparece Ymir, le quita el pedazo de pastel a Reiner y se lo come.El resto de la noche todos comparten felices.
Reiner se dirige a su cuarto cuando se encuentra a Bertholdt y a Annie. Se van a solas a hablar.
—Felicidades, más que mi compañero, eres mi mejor amigo y como un hermano para mí —Bertholdt sonríe——Felicidades Reiner —Annie sonríe—Reiner los abraza con fuerzas a la vez.—Chicos los quiero mucho, y pronto regresaremos a casa como héroes. Lo prometoLos tres lloran un poco mientras se abrazan.
Reiner comienza a llorar frente al espejo, se sienta en la cama. Sigue llorando desconsoladamente. En ese momento se siente tan solo. Por su mente pasa todo lo malo que tuvo que hacer, tantas tristezas, tanto dolor y cargo de conciencia.
—Ya ni debo seguir existiendo en este mundo... Total ya ni me quedan muchos años por vivir
Se termina de vestir y se dirige al lugar de reunión en la ciudad. Se sorprende al ver que es en restaurante de lujo. Habla con un mesero y lo dirige hasta un cuarto privado.
Reiner suspira desanimado y abre la puerta.
Todos adentro le gritan.
—¡Felicidades!
Él se sorprende y llora un poco al ver que le tenían una fiesta sorpresa. Todo está decorado muy bonito y lujoso. Cada uno vestido muy elegante.
—No me esperaba esto
—¿Creías que nos habíamos olvidado de tu cumpleaños? —Diana le guiña—
—Gracias —Se sonroja y se seca las lágrimas—
El General Magath lo felicita. Los Guerreros; Zeke, Pieck y Porco se acercan a felicitarlo. Luego se acerca su mamá, tíos y prima. Su mamá y él se abrazan fuerte.
—Mi niño, ya estás tan grande y apuesto —Le acaricia el rostro—
—Te amo mamá
Se vuelven a abrazar.
Luego se acercan Arla, Jeff y Roy para felicitarlo y abrazarlo. Benton también se acerca.
—No puedo creer todos los años que han pasado desde que te conocí cuando eras niño y ya eres todo un hombre… Siempre te he visto como un hijo —Benton le sonríe— Felicidades Reiner
—Yo también lo he visto como un padre para mí. Gracias pa… digo General —Se ríe nervioso—
Ambos se abrazan.
Por último, se acerca Diana. Ella lo abraza con fuerzas y le habla al oído.
—Jamás en la vida olvidaré un día como este... Para mí es sumamente especial, porque fue el día en que llegaste a este mundo, amor mío —Sonríe—
Reiner la abraza con fuerzas y le susurra.
—Mi Diana... Te amo
—Yo más a ti
Todos están felices y conversan entre sí, pero Benton los interrumpe.
—Este cumpleaños no es sólo para Reiner, sino también para nuestro Jefe de Guerra, Zeke Jaeger
Zeke se sorprende. Todos se le acercan y lo felicitan.
—Yo ayudando en la decoración, y también era para mí
—No íbamos a olvidar tu día —Pieck le sonríe—
—Jefe dinos cuantos años cumples —Porco lo mira fijamente esperando una respuesta—
—No, no, no... Yo dejé de contar hace mucho —Ríe—
Se van a tomar una foto grupal; el Escuadrón, los Guerreros y la familia de Reiner. Todos posan juntos y felices, les toman la foto.
Primero cenan. Luego cortan el pastel y lo reparten.
La mamá de Reiner, Karina, toma un poco de glaseado del pastel y se lo pone en la nariz a Reiner. Él se ríe.
—De niño te encantaba que hiciera eso
Diana sonríe y no deja de mirarlo.
Luego Porco mira a Pieck y él toma un poco de glaseado y se acerca a Zeke.
—Ni se te ocurra —Zeke lo señala—
De la nada aparece Magath y le unta glaseado en la cara.
—No seas amargado, hoy es tu día
Todos se ríen.
—Nunca imaginé algo así... Todo es muy lujoso. No tenían por qué hacer esto —Reiner sigue emocionado—
—El General fue quien corrió con todos los gastos
—Diana tuvo la idea... Quería que fuera algo especial ya que es tu primer cumpleaños luego de tu regreso y yo sólo quise ayudar
—Gracias a todos —Reiner sonríe—
Siguen conversando y compartiendo. Reiner no para de sentirse feliz. Diana lo mira con mucho amor y suspira.
Diana sale sola a buscar más vino en la cocina, cuando al abrir la puerta se tropieza con Benton y sin querer derrama sobre su chaqueta la copa de vino que él traía en la mano.
—Discúlpame
—No te preocupes
Diana agarra un paño y le limpia un poco. Ambos se miran a los ojos.
—Gracias por todo esto —Diana le sonríe—
—De nada... Siempre que necesites algo no dudes en pedírmelo
—No sabes lo feliz que me siento al ver a Reiner tan contento en su cumpleaños
—Por eso te ayudé... Tu felicidad siempre será la mía —Le agarra la mano y le besa—
Diana se sonroja y se pone nerviosa. Por el lado de ellos pasa un mesero y ella lo detiene.
—Necesitamos más vino
—Oh, disculpe mi señora... Están en la bodega —Saca unas llaves— Si me dan unos minutos puedo ir a buscarlos...
—No te preocupes, nosotros lo buscamos —Benton toma las llaves—
—Como desee, pueden elegir los que quieran
Diana y Benton se van. Ya en la bodega toman una mesita con ruedas para ir colocando el vino que van escogiendo. Benton está eligiendo, agarra dos y cuando se gira se tropieza con Diana que está acomodando unos vinos.
—Por poco los dejo caer —Benton ríe nervioso—
—Se rompen y van fuera del presupuesto. Luego hay que fregar los trastes para poder pagarlos
—En eso no hay problema, yo puedo costearlos
—Disculpe, señor dinero —Lo dice sarcásticamente—
Benton se ríe y coloca los vinos en la mesita. Al girarse se queda mirando a Diana.
—Hoy te ves muy hermosa... Pocas veces te puedo ver vestida así —Le acaricia el mentón— Deberías arreglarte más a menudo, aunque sea para mí —Le intenta besar el cuello pero Diana se aparta—
—Por favor, hoy no y menos aquí... Nos podrían ver y no quiero dañar el día... Además, es el cumpleaños de Reiner
—Entiendo, sé que quieres dedicarle el día y Reiner se lo merece. Está bien que lo hagas y lo respeto... Discúlpame —Él se aparta y sigue buscando los vinos caros—
—No lo tomes a mal, no era mi intención —Diana lo ve triste y casi llorando— ¿Por qué lloras?
—Es que... hoy también es mi cumpleaños
—¿Lo dices en serio?
—¿Por qué te mentiría con algo así?
—Amor, debiste haberlo dicho horita
—No me gusta ser el centro de atención... Además, hace mucho dejé de cumplir. Ya para mí no tienen sentido, es sólo un día más —Toma un vino y lo lleva a la mesita—
—Ahora me siento muy mal en no haberlo sabido antes —Diana se entristece— Tú sabes mi cumpleaños, pero yo no sabía el tuyo. Al menos para mí hoy es un día muy importante
Benton le pasa por el lado a buscar un último vino.
—Tus dos hombres cumplen el mismo día. Qué casualidad, ¿no?... Al menos Reiner va a poder disfrutarte durante la noche —Sonríe triste—
Diana lo ve con el semblante decaído. Benton agarra el último vino, lo coloca en la mesita. Ella se queda mirando.
—¿No es mucho vino?
—Cariño, un solo vino nunca es suficiente
—Hoy sí que verán los Caminos de Ymir
—Siempre tan flojos —Se ríe y le da un beso en la cabeza— Hoy no te he visto beber, ¿Sucede algo?
—Ando sin ganas, me siento un poco mal del estómago —Ella mira hacia otro lado—
—Oh, espero que te recuperes y que no te ocurra lo mismo de la otra vez
—Voy a estar bien, no te preocupes —Disimuladamente toca su vientre—
Benton la ve de reojo. Luego ambos se van de regreso con los demás.
—¿Por qué tardaron tanto?... Tengo mi garganta seca —Magath coloca su copa para que le sirvan—
—Estábamos eligiendo lo mejor —Benton cruza miradas con Diana y se sonríen—
En la noche beben, cantan, bailan y ríen. Le entregan los regalos a Reiner y a Zeke.
Luego de terminar la fiesta cada uno se regresa a sus habitaciones en la base. Diana está en la habitación de Reiner.
—Tu cumpleaños aún no ha terminado... Aún tengo algo que darte —Lo mira y alza la ceja—
—¿Ajá? —Él sonríe—
—Cierra los ojos
Él los cierra. Diana se gira, hace algo rápido.
—Ya puedes abrirlos
Reiner se sorprende al verla y se ríe.
—Este es tu otro regalo... ¿Lo deseas ahora o lo dejo para otro momento?
—Sabes que no puedo negarme a eso. Es mi debilidad —Él le sonríe y alza la ceja—
—Sabía que no ibas a resistir a la tentación —Diana se le acerca. Parte una barra de chocolate y se sienta a comer con él—
—Cualquiera que nos escuche pensará que estábamos hablando otra cosa
—Ah, pero eso es después que comamos —Ella mueve las dos cejas—
Los dos se ríen.
—¿Cómo conseguiste una barra de chocolate tan grande?
—Benton me ayudó a conseguirla, ya que sólo los Marleyanos la pueden comprar
—Dale las gracias de mi parte
Siguen comiendo. Al rato ya están hartos y se tiran a la cama.
—No puedo con mi vida, con tanto que hemos comido hoy siento que voy a explotar... El bebé debe estar harto de tanto comer
—Mañana iré temprano al gimnasio. Creo que engordé varios kilos
Diana se acerca a él y lo besa.
—Hoy con tantas cosas he olvidado preguntarte ¿Cómo está el bebé?
—Está bien... Ya he comenzado a sentir movimientos
—¿Tan pronto?
—Creo que tengo más semanas de embarazo de las que pensamos
Reiner le toca el vientre.
—La presencia de nuestro hijo o hija es el mejor regalo que he tenido en esta vida... Igual el tenerte a mi lado me hace muy feliz —Reiner besa a Diana—
Ella se aparta un momento.
—Olvidé darte otro regalo, no quise entregarlo en la fiesta porqué sería muy evidente —Diana le entrega la foto del día en que él se iba solo en el tren— El chico que la tomó, me la entregó hace un tiempo pero quise guardarla para este día
—La foto quedó hermosa —Reiner agarra a Diana y la besa—
Ambos se miran a los ojos. Diana le acaricia el rostro y lo vuelve a besar. Reiner la recuesta en la cama y tienen relaciones. Ambos pasan la noche juntos, durmiendo acurrucados.
Reiner se levanta en la mañana. No para de verla con amor mientras duerme. Él sonríe muy feliz. Al fin él siente esa felicidad que tanto anhelaba y ese deseo de seguir con vida vuelve a su corazón.
